NOTAS PRELIMINARES

 

No puedo eludir ni la distinción que se me hace ni la responsabilidad que implica escribir algunas notas al inicio de esta interesante obra, pues ella representa la vida política de un hombre que desde su nacimiento ha sido ejemplo de acción revolucionaria, de lucha por la libertad y contra cualquier tipo de discriminación.

 

FRANZ JOHN TENNYSON LEE, es un sudafricano de color „blanco“ y corazón „negro“, revolucionario-emancipador de nacimiento. Hombre modesto, sencillo, honesto y de una elevada calidad humana. Este académico de profundo pensamiento filosófico, en su búsqueda incesante de lo nuevo y de fortalecimiento de su voluntad emancipadora, llega a Sudamérica en abril de 1977 y a nuestro país, concretamente a la Universidad de Los Andes, en septiembre de 1979. Con Franz, el país y la institución universitaria ha ganado un luchador social, un maestro formador de pensamientos liberadores y un constructor de revolucionarios emancipadores. Para leer e interpretar TEORIA-PRAXIS DE LA REVOLUCION-EMANCIPACION, hubiese querido disponer de ciertas facilidades, tales como:

 

1.      La calidad analítica de uno de los más destacados estudiosos de la filosofía marxista en Venezuela, Ludovico Silva, quien en concordancia con el famoso filósofo marxista alemán, Ernst Bloch, sostiene que los estudios de marxismo en este siglo, califican a la doctrina de Marx como una utopía realizable, concreta y revolucionaria. „Esto es una cosa que olvidan con alevosa frecuencia los que en nuestro país, y otras partes, se han puesto en la moda de decirle adiós al marxismo. La utopía y los sueños de una edad de oro, con un régimen igualitario y una repartición justa de riquezas, han sido siempre un sueño del ser humano. Yo creo firmemente que la utopía realizable de nuestro tiempo es el marxismo. Pero no esa falsificación que se ha dado en llamar socialismo real, que es algo que no existe como tal socialismo sino en muy pocas partes. Nuestra utopía realizable es la que diseñó Marx en libros como Lineamientos Fundamentales de la Economía Política, escrito entre 1857 y 1859.

En este manuscrito, están las líneas fundamentales de la utopía socialista de Marx“.

 

2.      Hacer gala de la solidez analítica de un Domingo Maza Zavala, al afirmar que: „En Marx, el concepto de estructura adquiere madurez y se proyecta como una poderosa clave para desentrañar el sentido y la perspectiva del movimiento de la sociedad. Es tan revelador este concepto, que se transforma en un arma de fundamental peligro para el orden social vigente y se le combate con el silencio en el mundo académico, con la represión en el mundo político o con la falsificación en el mundo de la inteligencia“.

 

3.      O poseer la fluida prosa de un Domingo Alberto Rangel al aseverar que, no hay „Nada más fastidioso que nuestros marxistas de escasas luces que recitando a Marx, a Mao o a Lenin repiten con los ojos cerrados la monserga de las clases dominantes, el imperialismo, la estructura y la superestructura sin pasar de semejantes generalidades. Si el marxismo fuera eso, habría que llamar a los monaguillos para que sirvieran de intérpretes. E1 viejo Marx no escribió sus geniales obras para que lo declamaran, convirtiendo sus profundas observaciones en ejercicios escolares. Marx escribió para incitar a los luchadores a descubrir, en la cantera de la vida social, todo lo variado, amplio y complejo que como material arrastra la Historia“.

 

4.      O la capacidad de desprendimiento de un Oswaldo Barrios, quien renunció a un futuro intelectual promisor por sus condiciones innatas, y, al igual que otros venezolanos, vivos o muertos, que se baten o se batieron en la práxis, tales como: Jesús Faría, Simón Sáez Mérida, Pompeyo Márquez, Gabriel Puerta, Alí Primera, Alfredo Maneiro, Tito González Heredia, Jorge Rodríguez, Américo Silva, Argimiro Gabaldón y Alberto Lovera, por mencionar algunos; todos ellos comprometidos con un proceso revolucionario-emancipatorio que hoy, aún se espera.

 

Pero lamentablemente, nada de lo anterior es posible para quien suscribe estas notas, sólo respondo a una exigencia del amigo Franz, quien me ha hecho el alto honor de aparecer en su obra. Tal compromiso lo acepto, más

por la confianza que se tiene en mi persona, que por lo que puedo decir del contenido de la obra. No niego mi afición por estas ideas, las cuales respeto y trato de actuar de acuerdo a ellas, muchas veces al ensayo y error, pero con honradez en lo intelectual y en lo práctico.

 

La TEORIA-PRAXIS DE LA REVOLUCION-EMANCIPACION, es una publicación que indiscutiblemente constituye una experiencia y aporte al. proceso de enseñanza-aprendizaje, pues como el propio autor lo afirma nació de una interacción profesor-alumno, es el resultado „teórico-práxico“ de estudiantes, secretarias, colaboradores y colegas del autor, quien con su espíritu siempre dispuesto al cambio social cualitativo, presenta „este trabajo, vivo, que los lectores pueden enriquecer y realizar perpetuamente“, procedimiento propio de quien hace las cosas sin egoísmos y que por sí solo constituye una lección pedagógica hacia un proceso „revolucionario-emancipatorio“. No dudamos que esta obra que define la primera parte de la „trilogía que concierne al PRINCIPIO DE LA TEORIA-PRAXIS“, constituye un aporte fundamental para la docencia y un incentivo para la investigación.

 

Profesor FRANZ LEE, su libro, me atrevo a afirmarlo, es interesante y útil; estoy consciente de no ser el más apto para examinarlo con la rigurosidad científica que requiere, pero la lectura de su rico contenido beneficia y fortalece mi voluntad revolucionaria y la de cualquier otro lector; por ello, tengo la seguridad de su éxito.

 

Luis Aguilar L.

 

25 de septiembre de 1986