EVOLUCION DEL CONCEPTO MARXIANO
DE IDEOLOGIA
(1840 - 1867):
APROXIMACION CRITICA
Contrario contrariis curantur.
Lo
que connota el concepto de ideología, en sí mismo, es un proceso histórico
particular. Este término, ideología, tiene un significado político muy complejo
y ambiguo. Empero, su expresión teórico‑científica tiene un carácter
socio‑evolucionario. Históricamente, la aparición del concepto está
relacionada íntimamente al surgimiento de las formaciones y transformaciones
sociales capitalistas y a las relaciones político‑económicas
contemporáneas, incluyendo la lucha de clase moderna. Por lo tanto, es
axiomático mencionar los dos mayores precedentes intelectuales.
En
el s. XVIII los antecedentes inmediatos del concepto ideología son el
materialismo mecánico burgués y la filosofía de „consciencia alemana“. Ambas
corrientes filosóficas reflejaron los intereses de clase de la burguesía
emergente en su inexorable lucha contra el absolutismo feudalista. El materialismo
mecánico se dirigió directamente contra la religión y la metafísica; y el
idealismo objetivo alemán criticó a la epistemología tradicional. Hay que
añadir que ambos han influenciado profundamente la determinación del concepto
ideología, especialmente alrededor de la primera mitad del s. XIX.
Analizaremos
brevemente algunos aspectos de esta actitud filosófica burguesa. El
materialismo burgués nació al igual que el empiricismo británico, como reto
filosófico a la superestructura escolástico‑católico‑romana del
feudalismo. Sir Francis Bacon (1561‑1626) divorció elegantemente la
filosofía de la teología, rompió el vínculo acientífico entre la filosofía
natural y la religión, y por consiguiente, disoció la razón humana de la fe. De
este modo, la filosofía volvía a estar dirigida hacia las necesidades humanas
teórico‑práxicas. Carlos Marx (1818‑1883) lo expresó de la
siguiente manera:
„En Bacon, como su primer creador, el materialismo oculta en sí,
todavía de un modo ingenuo, los gérmenes de un desarrollo unilateral. La manera
en su esplendor poético‑sensorial sonríe al hombre entero. Pero la
doctrina aforística misma está cuajada de inconsecuencias teológicas“ (1).
Sin
embargo, más adelante en su desarrollo filosófico, el materialismo burgués
llegó a ser progresivamente unilateral. Independientemente de los aportes bien
conocidos de John Locke (1632‑1704), y de George Berkeley (1683‑1753)
al empiricismo burgués, fue Thomas Hobbes (1588‑1679) quien sistematizó
el materialismo baconiano. Con respecto a este desarrollo filosófico
unilateral, Marx agregó:
„La sensorialidad pierde sus encantos y se torna en la
sensorialidad abstracta del geómetra. Se sacrifica el movimiento físico al
movimiento mecánico o matemático; se proclama a la geometría como la ciencia
principal. El materialismo se vuelve misantrópico (...).
Si la sensorialidad proporciona al hombre todos los
conocimientos, según lo demuestra Hobbes a partir de Bacon, la percepción, la
idea, la representación, etc., no son otra cosa que fantasmas del mundo
corpóreo más o menos despojados de su forma sensible. La ciencia no puede hacer
otra cosa que darle nombre a esos fantasmas (...) Una sustancia incorpórea es,
por el contrario, la misma contradicción que un cuerpo incorpóreo. Cuerpo, ser,
sustancia es una y la misma idea real. No se puede separar el pensamiento de
una materia que piensa. Es ésta el sujeto de todas las variaciones (...) Toda
pasión humana es un movimiento mecánico que finaliza o principia. Los objetos
de las pasiones constituyen el bien. El hombre está sujeto a las mismas leyes
que la naturaleza. El poder y la libertad son idénticos“ (2).
Locke
afirma que el conocimiento se puede adquirir a través de la sensación,
reflexión e intuición, pero el sacerdote francés Etienne de Condillac (1715‑1780)
descartó las dos últimas y redujo todas las formas de reflexión únicamente a la
sensación. En su opus magnum, Traité des Sensations (1754), Condillac demostró
que los seres humanos desarrollan su consciencia y conocimiento a partir, de
las sensaciones y sus relaciones. De ahí que el materialismo francés profundizó
la unilateralidad de la crítica burguesa dirigida contra la religión y
metafísica feudalista. La doctrina del sensacionalismo inspiró enciclopedistas
franceses como Claude‑Adrien Helvetius (1715‑1771), Julien Offroy
de la Mettrie (1709-1751), Denis Diderot (1713‑1784) y Paul Henri
Dietrich, Barón d’Holbach (1723‑1789). Por otra parte, mientras que René
Descartes (1596‑1650) y el Baron Gottfried Wilhelm von Leibniz (1646‑1716)
han tratado de descubrir una ciencia universal capaz de resolver todos los
problemas del universo, el filósofo alemán, Georg Wilhelm Friedrich Hegel (1770‑1831)
estaba buscando un método universal que se aproximara al entero dominio de la
mente (3).
Su
método da a la dialektiké descubierta por Sócrates, una nueva connotación
dinámica. En adelante, la historia mundial llega a ser el juicio universal y
todos los conceptos encuentran su unidad en sus propias contradicciones. Al
mismo tiempo los conceptos principales como consciencia, autoconsciencia,
alienación, potencialidad y actualidad, expresan desde ahora, su desarrollo, en
su odisea universal hacia la identidad del Sujeto y del Objeto en lo Absoluto,
quiere decir, en el Espíritu del Mundo. De este modo Hegel intentó dar a la
historia mundial un télos, un fin, un sentido. Así la historia universal
adquiere una teodisea verdadera, gana la justificación de lo Absoluto, y
obtiene al fin un Dios dentro de la historia; así, el espíritu puede encontrar
entendimiento verdadero y su emancipación total.
Obviamente
la crítica filosófica burguesa era unilateral; al fin y al cabo, no pudo
apoderarse de la verdadera relación entre el objeto criticado y su base socio-económica.
Marx integró muchos elementos de la crítica burguesa en su concepto de
ideología, pero demostró claramente tanto su naturaleza contradictoria como sus
limitaciones lógico‑formales obvias.
LA INTERPRETACION DE MARX SOBRE LA IDEOLOGIA
Aunque
existen numerosas ambigüedades dentro del concepto de ideología de Marx, éste
esencialmente es un término negativo. No obstante, es sumamente difícil
interpretar sistemática y científicamente el concepto de ideología del mismo
Marx. En ninguno de sus escritos analizó específicamente, ni con extensión este
concepto; sólo en algunos trabajos de diferentes períodos aparecen varias
referencias dispersas, por lo que estos textos son imprescindibles para
entenderlo; por el contrario, en El Capital, no está utilizando este concepto.
En efecto, desde 1859 raras veces Marx usó el concepto de ideología.
El
hecho de que el desarrollo intelectual de Marx sigue un patrón lógico, es muy
significativo, y cubre aproximadamente tres períodos distintos. En el primero,
básicamente fue involucrado en el debate filosófico sobre Hegel y Feuerbach; en
el segundo, se preocupó por desarrollar el materialismo dialéctico; y en el
tercero, analizó las relaciones sociales capitalistas.
Durante
la segunda etapa Marx y Engels elaboraron su „materialismo moderno“ y sus
postulados principales para analizar la sociedad y la historia; por
consiguiente, al mismo tiempo, dejaron el enfoque materialista feuerbachiano.
Después de eso, por vez primera, Marx desarrolló el concepto de ideología. Por
lo tanto, la segunda etapa comenzó con la formulación de las Once Tesis sobre
Feuerbach (1844‑1845) y la redacción de La Sagrada Familia (1844), y
terminó aproximadamente en 1857. Un año después Marx volvió a leer la Ciencia
de la Lógica de Hegel, y empezó sus obras „maduras“, desde los Grundrisse en
adelante.
EL CONCEPTO DE IDEOLOGIA EN LATENCIA‑TENDENCIA
En
sus primeros escritos, especialmente en la Crítica del Derecho del Estado
Hegeliano (1843) y en la Contribución a la Crítica de la Economía Política.
Prólogo. (1844), Marx ya había anticipado el concepto de ideología como una
noción crítica. Por supuesto, durante este período Marx aún estaba influenciado
por la filosofía feuerbachiana, lo que él mismo admitió (4). Por consiguiente,
en los escritos mencionados, fueron sentados los fundamentos materiales del
futuro concepto crítico de ideología. Seguramente están presentes en la crítica
de Marx a la religión y a la concepción hegeliana del Estado. En ambos casos,
él indicó que el problema real es la „inversión en el pensamiento“ que oculta
la naturaleza verdadera de las cosas y de las realidades sociales.
Veremos
dos ejemplos:
„No fue la caída de las antiguas religiones las que causaron la
caída de los Estados antiguos, sino la caída de los Estados antiguos las que
han causado la caída de las antiguas religiones (...).
Por lo tanto, los filósofos no brotan como hongos del suelo;
sino que son productos de su época, de la nación cuyos zumos más sutiles,
valiosos e invisibles fluyen en las ideas de la filosofía (...).
La filosofía no existe fuera del mundo, de manera análoga como
el cerebro no existe fuera del hombre porque no está ubicado en el estómago
(...) En vista de que cada filosofía verdadera es la quinta esencia de su
época, debería llegar la época cuando la filosofía, no sólo interiormente,
debido a su contenido, sino también exteriormente, debido a su forma, hace
contacto y produce una interacción con el mundo real existente“ (5).
Tres
años después Marx escribió:
„La consciencia no puede ser nunca otra cosa que el ser
consciente, y el ser de los hombres es su proceso de vida real, y si en toda
la ideología los hombres y sus relaciones aparecen invertidos como una cámara
oscura, este fenómeno responde a su proceso histórico de vida, como la
inversión de los objetos al proyectarse sobre la retina responde a su proceso
de vida directamente físico“ (6).
En
el mismo año, investigando la doctrina hegeliana del Estado, Marx criticó la
identificación del ser y del pensamiento, al mismo tiempo, la noción de que la
historia de la idea abstracta es el proceso „real“ histórico, y que la práxis
humana es una mera manifestación de la Idea Absoluta. Explicó que esta manifestación
filosófica de Hegel resulta en „la conversión de lo subjetivo en objetivo y lo
objetivo en subjetivo“ (7).
Sin
embargo, para Hegel, el Estado prusiano apareció como la autorrealización de la
Idea Absoluta, como la reencarnación de la voluntad suprema; es „real“ porque
es „racional“. De este modo, se ve cómo Marx anticipó el mecanismo de la
ideología. Es preciso tener en cuenta que Marx acusó a Hegel de „abstraer“ o
„invertir“ las cosas reales; estas distorsiones intelectuales tienen una base
material en la realidad. De ahí que, la crítica de la religión de Marx
demuestra esencialmente que todavía tiene rasgos feuerbachianos.
Marx
resumió la esencia de la filosofía de Feuerbach de la manera siguiente:
„El fundamento del criticismo irreligioso es el siguiente:
El hombre hace la religión, la religión no hace al hombre. De
verdad, la religión es la autoconsciencia y la autoestimación del hombre que no
se encontró a sí mismo o se volvió a perder a sí mismo“ (8).
Pero
Marx traspasó a Feuerbach; para él la crítica filosófica en sí misma no es
capaz de destruir esta ilusión, el hombre debe aniquilar al mundo social que ha
producido esta fantasmagoría. Continuando su crítica, Marx postuló:
„Pero el hombre no es un ser abstracto; acampando fuera del
mundo concreto. El hombre es el mundo de los hombres, del Estado, de la
sociedad. Este Estado, esta sociedad, producen la religión, una consciencia del
mundo invertida; porque ellas constituyen un mundo invertido (...) (La
religión) es la realización fantástica de la esencia humana, porque la esencia
humana no tiene realidad verdadera. Por consiguiente, la lucha contra la
religión forma parte, indirectamente, de la lucha contra un mundo cuyo aroma
espiritual es la religión misma“ (9).
Marx
enfatizó nuevamente que la religión es la „inversión“ de la realidad socio‑histórica:
„La zozobra religiosa es al mismo tiempo la expresión de la
miseria real, y también la protesta contra el dolor real. La religión es el
suspiro de la criatura oprimida, el corazón de un mundo sin corazón, lo mismo
que el espíritu de condiciones abatidas. Es el opio del pueblo“ (10).
No
cabe duda que la frase „opio del pueblo“ tiene su vigencia filosófico‑teórico‑práxica.
Con este espíritu revolucionario, Marx consiguió determinar la esencia
religiosa y su relación ideológica:
„Tratar de abolir la religión como felicidad ilusionista del
pueblo es al mismo tiempo exigir su felicidad real. Exigir dejar las ilusiones
generales por el status quo existente es la demanda para desistir de una
realidad social que necesita ilusiones.
Sin embargo, en embrión, el criticismo de la religión es el
criticismo del valle de lágrimas, cuya aureola es la religión“ (11).
No
obstante, y porque la crítica está enfocada contra una realidad invertida, la
„cadena“ real y sus „flores imaginarias“ deberían ser destruidas, para
capacitar al hombre revolucionario para emanciparse de „la cadena y recobrar la
flor de la vida“ (Marx). Por lo tanto, la crítica teórico‑práxico‑filosófico‑científica
„(...) del cielo se convierte en el criticismo de la Tierra, el
criticismo de la religión en el criticismo del derecho, y el criticismo de la
teología en el criticismo de la política“ (12).
Jorge
Larrain sintetizó esta proposición marxiana idóneamente:
„Aquí Marx anticipó uno de los elementos cruciales del concepto
de ideología, a saber, que, en la mente humana, la religión trata de compensar
una realidad deficiente, trata de reconstruir una solución coherente en la imaginación;
pero, que en realidad, va muy lejos del mundo real en su esfuerzo de resolver
las contradicciones de este mundo concreto. Así, Marx afirmó el postulado de
que la inversión ideológica corresponde y deriva de una inversión real“ (13).
También
sabemos que en esta época (alrededor de 1845) Marx introdujo su principio
revolucionario‑emancipatorio de la Teoría‑Práxis. El descubrió que
una mera crítica teórico‑filosófica del mundo es nada, que es necesario
cambiar y mejorar el mundo teórico‑práxicamente, y que la crítica teórico‑práxica
lo es todo.
Citaremos
algunas observaciones de Marx en su Contribución a la Crítica de la Filosofía
del Derecho dé Hegel (1843‑44):
„Por supuesto, el arma del criticismo no puede reemplazar al
criticismo del arma; la fuerza material tiene que ser derribada por la fuerza
material; pero la teoría también llega a ser una fuerza material en cuanto a
que aferra a las masas. La teoría es capaz de agarrar a las masas (...) tan
pronto se hace radical. Ser radical es apoderarse de la raíz del asunto. Pero,
para el hombre, la raíz es el hombre mismo (...) El criticismo de la religión
termina con el reconocimiento de que el hombre es el mayor ser para el hombre,
sin embargo, termina dentro del contexto del imperativo categórico de derrocar
todas las relaciones que han reducido al hombre a un ser deshonrado,
esclavizado, abandonado y despreciado (...)“ (14).
Por
lo tanto, como resultado idealista‑materialista de la influencia de
Feuerbach, Marx detectó la relación-determinación concreta entre la Filosofía
y la Ciencia, a saber, entre la Teoría y la Práxis, .quiere decir, la esencia
real de la Revolución‑Emancipación. Es la Dialéctica entre la Teoría
activa, subjetiva, interna y potente y la Práxis humana, social, histórica y
universal. Marx lo formuló así:
„Como la filosofía encuentra sus armas materiales en el
proletariado, del mismo modo, el proletariado halla sus armas espirituales en
la filosofía. Y en el momento cuando el relámpago del pensamiento se arraigue
definitivamente en el suelo ingenuo de las masas, la emancipación de los
alemanes, la transformación de ellos en seres humanos, tendrá lugar (...) La
emancipación alemana es la emancipación del ser humano. El cerebro de esta
emancipación es la filosofía, su corazón es el proletariado. La filosofía no
puede ser transformada en realidad sin la abolición del proletariado mismo. El
proletariado no puede ser abolido sin que la filosofía sea hecha una realidad“
(15).
CONCEPCION AMBIGUA Y NEGATIVA DEL „JOVEN“ MARX SOBRE IDEOLOGIA.
La
obra de Marx y Engels La Ideología Alemana, tiene una esencia polémica, pero no
cabe duda sobre su carácter teórico y su relevancia práxica para entender el
concepto de ideología marxiano. Es la primera formulación de la concepción
materialista de la historia. Por cierto no se puede comparar este trabajo con
el famoso Prefacio de 1859, que refleja de manera concentrada la esencia del
trabajo de Marx. A pesar de su título, La Ideología Alemana no contiene una
definición precisa ni un análisis sistematizado del concepto ideología. No
obstante, es un libro muy problemático, que causa severas dificultades de
interpretación. Ataca principalmente al idealismo y al materialismo mecánico
burgués. El concepto de ideología marxiano forma parte de una teoría general
sobre „la formación de las ideas“ que surge de la crítica de las „inversiones“
de la filosofía idealista alemana y del problema de relacionarlas a la realidad
social; y, finalmente, de explicar la formación de las ideas, y por
consiguiente, de la ideología en general.
Las
ideas en general, están explicadas a través de su relación con la práctica
humana y la práxis social. Marx enfatizó que la realidad social misma debería
ser concebida como Praxis (palabra original en alemán). Criticó a los
materialistas mecánicos que negaron el elemento práxico de la realidad social.
Según él, la realidad socio‑histórica es un producto del „trabajo
sensorial continuo y creativo“, quiere decir, es „la acción recíproca de los
hombres“ (16)
.
Por
lo tanto, la práxis humana es esencialmente la actividad consciente y sensorial
del hombre. Sólo así la sociedad puede producir y reproducir su existencia
material y sus relaciones concretas. Sin embargo, la ideología es un modo de
ser específico de ciertas ideas, pero no de todas. En ningún sentido, la
ideología comprende todas las ideas en sí mismas. Podemos constatar que todas
las ideologías están compuestas de ideas, pero no todas las ideas reflejan o
reproducen necesariamente ideologías. Entonces es preciso explicar las
relaciones científicas entre las ideas y la práxis, la práctica y la ideología.
Precisamente esto no lo encontramos, ni en el Prefacio de 1859, ni en La
Ideología Alemana.
Lo
que es peor, los marxistas posteriores no han hecho una diferenciación exacta
entre la práctica y la práxis, ni entre la ideología y la teoría. Y más, ¿Cual
es la diferencia entre una idea (o una teoría) en relación a un mundo invertido
y a un mundo real? No se puede invertir simplemente un mundo religioso y llegar
otra vez al mundo real, y viceversa. No es un problema mecánico, sino una
transformación cualitativa.
Marx
desarrolló principalmente los siguientes principios:
„En cada época las ideas de las clases gobernantes son las ideas
gobernantes“ (17).
Esta
afirmación excluye „ideas no gobernantes“ que también existen.
Más
tarde, en 1859, postuló:
„La consciencia tiene que ser explicada dentro del contexto de
las contradicciones de la vida material“ (18).
Y
antes dijo que el materialismo histórico o moderno,
„explica la formación de las ideas de la práxis material“ (19).
Por
consiguiente, hay relaciones especiales entre la consciencia social y las
contradicciones práxicas de la vida material, y entre las ideas gobernantes y
la ideología. Y, por supuesto, entre las ideas no gobernantes (teoría) y la
práxis de la vida material.
Explicaremos
lo que es la realidad histórica ‑ la realidad material que concierne a
los hombres produciendo. La historia como proceso universal particular tiene su
propia contradicción: Naturaleza ‑Sociedad. Los hombres esencialmente son
históricos; ellos contienen en sí mismos la contradicción histórica
fundamental. Esto quiere decir que el hombre al igual que la historia, nunca es
puramente naturaleza o sociedad; es principalmente una relación histórica, una
relación entre objeto y sujeto. Esto también quiere decir que el producto
intelectual del hombre, la idea, nunca es puramente subjetiva. Asimismo, un
producto material activo o práxico, nunca es puramente objetivo. Por lo tanto,
una idea humana tiene que ver con praxis teórica, y una acción humana con
teoría práxica. Además, una idea de un mundo real invertido, una idea religiosa
o ideológica, refleja una realidad material. Similarmente, una acción
repetidora, un reflejo físico, la práctica diaria, reflejan algunas ideas
prácticas, algunas realidades conservativas. Ahora sabemos cómo está compuesta
la Categoría Ideología‑Práctica y que es, la Negación de la Teoría‑Práxis.
La
única posibilidad para que un ser histórico conozca y reconozca su realidad
histórica es produciendo, reproduciendo y transformando la historia misma. Esta
es la razón por la cual todas las ideas humanas y la consciencia social son
derivadas de la práctica y de la práxis social. El único problema es: ¿Qué es
la ideología realmente?, y ¿Qué es lo que refleja precisamente en la realidad
socio‑histórica?
En
La Ideología Alemana, Marx escribió:
„La producción de las ideas, de las concepciones, de la
consciencia, en primer lugar, está entretejida directamente con la actividad
material y, el intercambio de los hombres, con el lenguaje de la vida real. A
este nivel, concebir, pensar y el intercambio mental de los hombres, aparecen
como la emanación directa de su conducta material. Lo mismo es válido para la
producción intelectual como se expresa en el lenguaje de la política, las
leyes, la moralidad, la religión, la metafísica, etc., de un pueblo (...) La
consciencia nunca puede ser otra cosa que la existencia consciente, y la
existencia de los hombres es su proceso de vida real (...) Los hombres
procediendo a desarrollar su producción material y su intercambio material,
alteran, junto con esto, su mundo real, pero también su pensamiento y los
productos del pensamiento“ (20).
Lo
que es Praxis para Marx es la idea, la „concepción del pueblo“, que produce,
que surgió de la actividad histórica emancipatoria y que otra vez se
materializa y activa en el proceso de producción y reproducción real. (21). De allí
que la práxis determina la consciencia social, y por lo tanto, a todas las
ideas, sin importar si ellas son inadecuadas o altamente abstractas. Además:
„Las ideas son la expresión consciente ‑ real o ilusoria ‑
de sus relaciones y actividades reales, de su producción, de su intercambio, de
su conducta social y política“ (22).
Entonces,
la Teoría expresa las relaciones y actividades reales y la Ideología expresa
las ideas ilusas (falsas y engañosas) que reflejan inversiones irreales o
intereses conservativos de las clases dominantes; en otras palabras, que
producen la Práctica, que frena el desarrollo histórico emancipatorio. Más aún,
la Ideología expresa inadecuadamente la realidad, no refleja científicamente la
praxis real. La burguesía como clase dominante está limitando su modo de
actividad material, y, por consiguiente, sus relaciones sociales, su
aproximación teórico‑práxica. Por lo tanto, está reduciéndose a sí misma
a una relación ideológico‑práctica. Y porque está controlando las ideas
gobernantes de su época, despliega, al mismo tiempo, la ideología a las clases
oprimidas a través de su educación limitada y sus medios de intercomunicación
social. Ahora entendemos porque la consciencia social contemporánea, como
contradicción, está compuesta principalmente de una Negación ideológico‑práctica
y una Afirmación teórico‑práxica.
De
allí que, en La Ideología Alemana, y en el Prefacio de 1859, Marx desarrolló un
concepto de ideología ambiguo, crítico y negativo. Marx nunca dijo que la
ideología dominante es la ideología de la clase dominante ‑ ésta es una
concepción „marxista‑leninista ‑ de Stalin y sus sucesores
„comunistas“. No obstante, aunque la ideología nunca puede servir a los
intereses emancipatorios de las clases dominadas, en ella existen ideas teórico‑práxicas
esporádicas que son el resultado directo de la lucha de clases concreta. Marx
nunca clasificó estas ideas como ideología ‑fueron Lenin, Gramsci y
Lukács quienes realizaron esta mala interpretación. Y más, Marx jamás
científicamente describió su propia teoría revolucionario‑emancipatoria
como una ideología, como una ideología del proletariado.
Por
supuesto, no todas las ideas de la clase dominante, ni todas las ideas
dominantes son necesariamente ideología; de la misma forma que no es la clase
dominante la única que puede producir ideología. Seguramente una clase dominada
puede producir un „marxismo‑leninismo“, debido a su teoría‑práxis
menos desarrollada, limitada e inadecuada. Al fin y al cabo:
„La ideología se refiere a una práxis material limitada que
genera ideas que tergiversan las contradicciones sociales en interés de la
clase dominante“ (23).
Finalmente,
el concepto marxiano de ideología es esencialmente negativo y crítico, porque
la Ideología involucra una tergiversación de la realidad y de las
contradicciones socio‑históricas. Esta perversión ideológica de la
realidad social no es patrimonio específico de una clase en particular, aunque
la ideología siempre sirve a los intereses de las clases dominantes. El por qué
todas las clases sociales pueden producir ideología, depende de su „modo
limitado de actividad material“. Pese a que Marx postuló que la práxis social
es la base teórica para analizar las ideas y la ideología, todavía en aquella
época él mismo no ha comenzado a investigar las relaciones político‑económicas
del modo de producción capitalista. El comenzó con este trabajo en los
Grundrisse (1858) y El Capital (1867), obras fundamentales para entender el
concepto marxiano de ideología. En El Capital, Marx escribió:
„Todas las cosas aparecen al revés en la competencia“ (24).
Así,
la Ideología oculta las relaciones socio‑económicas esenciales, pero no
es una ilusión sin base social. Según Marx, sólo en el modo de producción
comunista la ideología como fenómeno histórico desaparecería, perdería su base
socio‑material. Otra vez: la Consciencia Social como Contradicción
Histórica tiene en su esencia material‑intelectual una Afirmación, la
Teoría‑Práxis revolucionario‑emancipatoria filosófico‑científica,
y una Negación, la Ideología‑Práctica conservativo‑reaccionaria
parroquial‑enciclopedista.
NOTAS
(3)
Ver: Phänomenologie des Geistes. 1806.
(5)
MARX,
Karl; Editorial en el periódico, Kölnische Zeitung, N° 79, julio de 1842.
(8)
MARX, Karl; „Contribution to the Critique of Hegel’s
Philosophy of Law. Introduction“, en: MARX/ENGELS; On Religion. Moscú: Progress
Publishers, 1975, p. 38. Traducción nuestra. También las
siguientes:
(13)
LARRAIN, Jorge; Marxism and Ideology. Londres:
Macmillan, 1983, p. 13. Nuestra traducción.
(14)
MARX/ENGELS; On Religion. op. cit., p. 46. Traducción
nuestra.
(15)
Ibid.,
p. 52. Traducción nuestra.
(16) Ver: Carta de Marx a P. V.
Annenkov, del 28 de diciembre de 1846, en: Selected Correspondence. Moscú: Progress, p. 30.
(17)
Ver: German Ideology. Op. cit., p. 64. Traducción
nuestra et seq.
(18)
Ver:
Prefacio. op. cit., p. 182.
(19) Ver:
German Ideology. op. cit., p. 58.
(20) MARX/ENGELS; German
Ideology. Op. cit., p. 47.
(23)
LARRAIN, J.; Marxism and Ideology. Op. cit., p. 27. Traducción
nuestra.
(24) MARX, Karl; El Capital. Londres: Lawrence E Wishart, 1974, Tomo III, p. 209.