CAPITULO SEXTO

 

EL „JOVEN” FEDERICO ENGELS: HACIA LA REVOLUCION-EMANCIPACION (1820-1844)

 

Oderint dum metuant.

Accius, Atreus, Frag. IV.

 

 

INFANCIA Y ADOLESCENCIA

 

Federico Engels (1820‑1895) nació el 28 de noviembre de 1820 en la provincia del Rhin, en Alemania. Su padre Federico Engels, fue un rico industrial de la lana, además de ser una persona „muy fuerte, lleno de energías parca las empresas, ferviente religioso y conservador en política“ (1). Su madre Elizabeth Francisca Mauritzia van llaar, provenía de una familia de intelectuales, de espíritu „sensible, afable, vivaz, con un gran sentido del humor y que gustaba de la literatura y del arte“(2). El albergaba grandes planes para el futuro de su primer hijo, por lo que ejerció considerable influencia sobre éste. Otra persona que tuvo gran influencia sobre Engels, fue Gerhard Bernhard van Haar, su abuelo, rector del Hamm Gimnasium (liceo) y famoso lingüista. El introdujo a Engels en la cultura Griega, especialmente en lo relativo a los mitos y al folklore. De su abuelo, Engels aprendió el cuento de Teseo y los Cien Ojos de Argos, sobre Ariadna y el Minotauro, la omnipotencia de Hércules, los Argonautas, el Vellocino de Oro y también los Poemas Epicos alemanes, por ejemplo, el del héroe Sigfrido, la Canción de los Nibelungos.

 

Engels tenía ocho hermanos, entre varones y hembras, pero desarrolló una estrecha relación con su hermana Marie. Su primera juventud la pasó en Barmen, entonces un centro textil sobre el río Wupper. Es importante hacer notar que Barmen estaba situada en el Valle Wupper, a la cercana ciudad Elberfeld que posteriormente en 1930 llegó a ser parte de la ciudad de Wuppertal. Trabajó en la industria textil de su padre, y sus hermanas se casaron con personas del medio industrial (3), sin embargo, como escribió Eleonor (la hermana menor de Marx) más tarde en 1890, Engels era el „pato feo“ de la familia que se desarrolló en un sentido opuesto, y nadie se imaginaba que él llegaría a ser un „cisne“ socialista.

 

Debido a que creció en los grandes centros industriales del Rhin, Engels aprendió a conocer la miseria de los trabajadores a muy temprana edad y además, también en la prusiana Wuppertal habían varios religiosos pietistas, una de las fanáticas sectas luteranas, y fue así como en su juventud, se empapó de las ideas religiosas. Dondequiera que miraba: en el hogar, en la escuela, en el liceo y en la respetable sociedad, se encontraba saturado de mojigatería religiosa, la cual estimulaba su sentido de protesta (4).

 

Hasta la edad de 14 años Engels estuvo en la Escuela de la Ciudad de Barmen. A despecho del fervor religioso, profundizaba su educación en Física y Química, aunque también tenía excelentes conocimientos sobre Lingüística. En octubre de 1834, se trasladó al Liceo de Elberfeld, una de las mejores escuelas secundarias de Prusia. Era afamada por su grupo de profesores, aunque ellos no tenían la menor noción de educación. Este cuerpo seleccionado de profesores no sabía nada de Matemáticas, Latín o Griego, pero sí mucho sobre religión; de allí que resulta indiferente frente a las reales necesidades de la enseñanza y de los estudiantes. El director del liceo le pidió al papá de Engels que le diera la custodia del joven con el propósito de ayudar a éste, y sobretodo „para evitar distracciones y carencia de carácter“. A despecho de esto, Engels obtenía excelentes resultados escolares que lo colocaban por encima de sus compañeros. Estaba interesado en estudiar Historia, y más específicamente Lenguas Antiguas y Literatura Clásica Alemana.

 

El 27 de agosto de 1835, el padre de Federico Engels estaba en Barmen, cuando escribió una carta a su esposa que entonces estaba visitando a su padre en Hamm:

 

„Federico tuvo excelentes resultados en el informe de la última semana. Como tú sabes, él ha llegado a ser más cortés en apariencia pero, a despecho de los severos castigos que ha recibido anteriormente, no les teme; más bien parece que no le han enseñado la obediencia incondicional. Así, hoy otra vez estuve angustiado tratando de encontrar en su escritorio, un mugriento libro en el cual ha copiado,, pidiéndolo prestado a la biblioteca, una historia sobre los caballeros del s. XII... ¡Por Dios! observa sus inclinaciones, yo estoy frecuentemente preocupado por este niño que normalmente. es diferente“ (5).

 

El certificado escolar de Engels de 1837 establece que

 

„le cuesta tener buena conducta... él mismo se ha comprometido ante sus profesores particularmente por su modestia, sinceridad y su natural buena disposición. Igualmente ha desplegado loables esfuerzos, apoyados en su gran talento para adquirir la más comprensiva y científica educación posible“ (6).

 

Además, en Latín no tuvo dificultad para entender los escritos, bien sea en prosa o en verso; especialmente los de Libio y Cicerón, Virgilio y Horacio; adquirió, en particular, gran adelanto y habilidad en traducir las primeras prosas griegas y también a Homero y Eurípides; efectivamente, tomó y tradujo las enseñanzas y pensamientos de los diálogos platónicos. En „Alemán escribió ensayos en los que mostró extraordinario progreso en su desarrollo general“, mostrando „particular interés en la Historia de la Literatura Alemana, habiendo leído los clásicos alemanes“. En Francés, „tradujo los clásicos franceses con particular habilidad, adquiriendo un buen conocimiento de Gramática“. También en „Ciencias“, Engels estaba dotado de una gran disposición; en Religión „conoce bien las doctrinas básicas de la iglesia evangélica, tanto como los principales aspectos de la iglesia cristiana, adquiriendo experiencia en la lectura del Nuevo Testamento en el idioma original“. Aparte de esto, en Historia y Geografía „posee suficientes y lúcidos conocimientos“, en Matemáticas y Física, sobretodo, „alcanzó grandes conocimientos“. Finalmente, „continuó las lecturas de Psicología empírica con interés y buen éxito“ (7).

 

En el Liceo de Elberfeld Engels fue distinguido como alumno bien dotado y querido, siendo así muy recomendado, especialmente, por la „pureza de su corazón“ y „sus sentimientos religiosos“. La verdad era que había llegado a aborrecer el despotismo de su padre y de su tutor, y la autocracia y tiranía de la burocracia prusiana. Con posterioridad esto le sirvió para desarrollar un fuerte resentimiento contra el absolutismo prusiano a lo largo del Rhin. Además, había intentado estudiar Derecho y Economía, pero el despotismo de su padre lo forzó al comienzo de 1837 a entrar al mundo de los negocios como aprendiz de este oficio.

 

 

NEGOCIOS, LENGUAS Y POESIA

 

Los negocios de su padre no atraían a Engels del todo, pero éstos le permitían mucho tiempo libre que aprovechaba para leer y estudiar, especialmente lenguas y poesía. Quiso llegar a ser otro Fernando Freiligrath, un famoso poeta y oficinista de Barmen. En julio de 1838, cuando hubo ganado suficientes conocimientos de la actividad comercial, su padre lo envió a Bremen, a prestar servicio en un gran establecimiento comercial de Heinrich Leopold. En el puerto de Bremen, relacionado con todo el mundo, conoció a muchos extranjeros, lo que le dio la oportunidad de conectarse con la literatura foránea. A sus conocimientos de Alemán, Latín, Griego y Francés, agregó el Holandés, Italiano, Español, Portugués e Inglés. Escribió cartas en muchos idiomas a su querida hermana Marie y a algunos de sus anteriores condiscípulos. Citaremos algunas de sus cartas, pues nos darán una idea acerca del desarrollo intelectual de Engels entre 1838 y 1840. El 1 de septiembre de 1838 escribió a Federico y Guillermo Graeber de Elberfeld:

 

„El otro día me compré la Defensa de Jacobo Grisa que es de extraordinaria calidad y está escrita con raro talento. Leí sólo siete panfletos sobre el Asunto de Colonia en una biblioteca. Post Scriptum. He leído muchas cosas aquí, las cuales no podían ser impresas en nuestras ciudades, bastantes ideas liberales, etc. (8).

 

Entre el 17 y 18 de septiembre de 1838, escribió otra vez a las personas ya citadas, y comenzó la carta en Latín: Queridos, permítanme responderles sus cartas. Como no puedo escribir mucho en latín, les escribiré sólo un poquito“. Continuó la discusión de su poema Él’ Beduino.


 

Después agregó: „Dudo de mi habilidad y productividad como poeta más y más cada día, desde que leí dos ensayos de Goethe (Para los poetas jóvenes) en los que me encuentro descrito tan adecuadamente como puede ser, y me ha quedado claro que mi rima no alcanza para ser arte’: No obstante, Engels estaba decidido a continuar „porque mis esfuerzos nunca alcanzarán a opacar la literatura alemana“ (9) .

 

Entre el 7 y el 10 de octubre de 1838, él y su hermana Marie discutieron sobre la Navidad:

 

„Tú me escribes para saber que quiero yo para Navidad?... Yo no sé qué, pero tú fastidiarás como una niñita, a mi mamá, cada dos o tres días, para que me regale a Goethe para Navidad. En realidad lo necesito, pues tú no escribes nada sin que haya alguna referencia a Goethe“ (10).

 

Por este tiempo Engels estaba muy interesado en Literatura, Música y Publicidad. Le interesaban las composiciones dramáticas de Beethoven, específicamente La Heroica y La Quinta Sinfonía, que él consideraba como la culminación (perfección) de la música alemana. Posteriormente, el 8 de marzo de 1841, escribió a Marie:

 

„Hay algo en lo que tú eres menos afortunada que yo. No puedes escuchar la sinfonía de Beethoven en „do“ menor hoy miércoles 10, mientras que yo puedo hacerlo. Esta, y la Heroica son mis favoritas... 11 de marzo. ¡Qué sinfonía de la última noche; qué exaltación discordante en el primer movimiento, un movimiento que es una elegía melancólica, que tiene lamento de amor en el adagio, qué extraordinaria vigorosa y jubilosa celebración de la libertad por el trombón en el tercer y cuarto movimiento“ (11).

 

Engels fue miembro regular de la coral local y frecuentemente asistía a los conciertos y al teatro, para profundizar su comprensión de la música. Esperaba componer y escribir corales. En la misma carta del 9 de octubre de 1838 a Marie, continuaba escribiendo: „El último viernes quiero ir al teatro. Está puesta en escena Nachtlager in Granada (una ópera de Kreutzer) que es muy agradable. Esta noche está La Flauta Mágica de Mozart. Yo debo ir... 10 de octubre. Fui al teatro. Me gustó mucho Die Zauberflöte...“

 

A finales de diciembre escribió nuevamente a Marie:

 

„Me gustaría contarte que he hecho composiciones y que estoy trabajando sobre las corales. Pero es terriblemente difícil. No es mucho lo que he hecho todavía, pero te envío un ejemplar. Son las primeras dos líneas de „Un Sólido Castillo es Nuestro Dios“ (12).

 

El 7 de enero de 1839, envió a Marie otra coral diciéndole: „Es obvio que es lo mejor, y excepto las cuatro primeras líneas, han sido copiadas de Hymn Book (13).

 

El 20 de enero de 1839 envió a Federico Graeber un poema: Florida. Las primeras líneas son de interés:

 

„El espíritu de la Tierra habla:

Trescientos años han girado desde la hora

Cuando el altanero pueblo blanco vino desde lejos

Entre los océanos, donde las grandes ciudades se elevan.

Las islas llegan a ser la violenta rapiña del hombre.

Levanto furiosamente mi puño desde el océano.

Para ver cómo, a lo lejos, sus arrogantes pies pueden descarriarse.

Como bosques de telas, la Tierra y las flores crecen en profusión;

A través de profundos valles

Pasea mi fiel aborigen de la nación mestiza“

 

Engels también señaló en su poema lo que el „hombre blanco“ diría cuando el hombre de color comience a defender su tierra:

 

„Pero, ¿No puedo escapar a mi destino?

Los salvajes me circundan, amarran mis piernas.


Ellos buscan la venganza a través de mi muerte. Para mí, que la nueva libertad comience, así espere,

Pero los libertadores me buscan para asesinarme aquí.

Así debo expiar los pecados de mis hermanos.

Pero ¿Qué viene flotando desde la playa hacia acá?

¡Un crucifijo! En los ojos de mi salvador hay tanta ternura.

Extraño sus palabras tan queridas.

Mientras me lamento,

Dios, con la furia del infierno

Ha llegado a ser así mismo un cadáver para mí“ (14).

 

Y esas palabras fueron escritas en menos de una década antes del Manifiesto Comunista de 1848. Sin embargo, como hemos visto, hacía seis años, por 1842, Engels ya se había desarrollado en dirección hacia el socialismo y estaba cada vez más lejos de componer corales.

 

Aunque todavía de forma embrionaria, su espíritu revolucionario ya estaba presente en sus poemas. El primer poema, El Beduino (escrito el 24 (le febrero de 1839) era un ataque a Augusto Kotzebue, el literato, dramático y reaccionario alemán. Un Atardecer (escrito en julio de 1840) comienza con las palabras de Shelley: „el mañana que viene“, es sentido reflejando el amor a la libertad. Sólo citaremos algunas líneas para demostrar esto:

 

„El brillo en el Oeste está casi desvanecido.

Paciencia. Un nuevo día viene, ¡Día de libertad!

El sol se montará en su siempre brillante trono y las negras caras de la noche serán desterradas para siempre.

Nuevas flores crecerán, pero no en una cana cuna.

Las barreremos nosotros mismos y las sembraremos con semillas seleccionadas:

Toda la Tierra llegaría a ser un jardín de luz.

Todas las plantas florecerán en tierras lejanas.

La palma de la paz adornará las costas marinas del norte.

La Rosa del amor coronará a los congelados tipos.

El fuerte roble buscará apuntar sobre la playa sureña, para hacer una clava que golpee el despotismo“ (15).

 

En 1839, Engels comenzó a escribir una tragicomedia Los Cuernos de Sigfrido, obra que nunca completó. Su héroe Sigfrido decía:

 

„Rápido, a través del bosque salvaje de la quebrada

El ruidoso torrente de la montaña se eleva

Y poniendo bajo el desamparado pino

Se corta a sí mismo su única ruta.

Me gusta que la montaña haga lo que yo seré Reduciendo mi camino sólo y libre“ (16).

 

A Engels le gustaban los cuentos populares, las leyendas y el folklore. Pero el joven también tenía tiempo para otras cosas: fue un entusiasta equitador, tirador, patinador, nadador y cazador.

 

 

CARTAS DE WUPPERTAL: CRITICA A LA RELIGION

 

En 1839, a la edad de 19 años, Engels publicó anónimamente dos artículos en el diario Telegraph für Deutschland titulados Cartas de Wuppertal en los cuales ataca „al pietismo mojigato que imperaba en su ciudad natal, al oscurantismo, fanatismo y misticismo de los pietistas, lacerando especialmente al fanático de Wuppertal, Friedrich Wilhelm Krummacher“(17). Esas Cartas fueron publicadas en varias ediciones del Telegraph entre marzo y abril de 1839, en sus números 49 y 50. Sobre los artesanos (excluidos los manufactureros) escribió:

 

„Allí sentado el Maestro Artesano, a su derecha la Biblia, sobre su izquierda ‑muy frecuente y nada raro ‑ una botella de ginebra. No hay mucho que hacer en el estilo del trabajador, el maestro casi siempre lee la Biblia, ocasionalmente choca un vidrio y algunas veces reúne al coro de jornaleros para cantar un himno; pero la ocupación del jefe es siempre condenar al prójimo. Uno ve que esta tendencia es la misma en todas partes“ (18).

 

„Pero el verdadero interés del pietismo y del misticismo es reformar la comunidad de Elberfeld... Krummacher es extraordinario, un hombre de una excelente retórica y también de talento poético; sus sermones no son nunca fastidiosos, la expresión de su pensamiento es segura y natural; con la fuerza de sus embustes dibuja, en primer lugar, tenebrosos cuadros y su antítesis, su descripción del infierno, es siempre nueva, es intrépido y no le importa, frecuentemente cómo lo hace... Entonces cosecha en el púlpito sobre lo que dice, se inclina para todos lados, da puñetazos incitantes, estampidos como un jinete, vocifera tanto que las ventanas retumban y las gentes en las calles tiemblan. Entonces los allá congregados comienzan a sollozar, primero las muchachas sollozan, luego los adultos se reúnen en una soprano con el corazón desgarrado y la cacofonía es completada por los gemidos de los famélicos y ebrios pietistas, que serán estremecidos hasta la médula de los huesos por las palabras, si es que aún tienen médula en los huesos...“ (19).

 

Continúa:

 

„Y que doctrina es ésta! es imposible entender cómo alguien puede creer en tales cosas que están en contradicción directa con la razón y la Biblia.

 

El predicador de Barmen difiere en muy poco de otros; todos son estrictamente ortodoxos con mayor o menor mezcla de pietismo... Marchan sin aclarar esto en una zona tan llena de actividades y espíritus pietistas, esparciendo en todas direcciones, perimitiendo y corrompiendo cada simple aspecto de la vida. Ejercen su influencia en el sistema educativo, sobre todas las escuelas primarias. Cualquiera que juegue a las cartas y al billar, y quien pueda hablar un poco de política y pague lisonjas es mirado como un hombre educado en Barmen y Elberfeld. La vida de esa gente dominada es terrible, aunque ellos están muy satisfechos así. Las conversaciones de esta gente son muy monótonas: la gente de Barmen habla más sobre caballos mientras que los de Elberfeld sobre perros, y cuando estos temas se agotan y sus contenidos pueden ser considerados como inmaculados por las damas o por los gatos, hablan de negocios, y eso es todo. Cada medio siglo hablan sobre literatura,... en política, son todos buenos prusianos. Toda esta región está sumergida en un mar de pietismo, desde el cual no se levantan hermosas islas cubiertas de flores, sino desiertos, rocas desnudas o largos bancos de arena, entre los cuales Freiligrath, el poeta, vaga come un marino fuera de su ruta“ (20).

 

Como podemos ver, la crítica de Engels a la religión, se desarrolló hacia la crítica a la sociedad. Las Cartas causaron sensación en Wuppertal, especialmente porque había atacado la inmisericorde explotación de los trabajadores, y aun la de los niños, „por parte del temeroso Dios de la fábrica, por la violencia de su sagrado disfraz y máscara del pietismo“. Todas las ediciones del Telegraph se vendieron rápidamente, y una tormenta de indignación se levantó entre los ultrajados y fieles ciudadanos que querían conocer al autor del artículo.

 

Otro diario, el Elberfeld Zeitung, intérprete de los pietistas reaccionarios, atacó inmediatamente a las cartas. En una carta de fecha 6 de mayo de 1839 Engels, anónimamente, replicó al editor, Dr. Martin Rumbel:

 

„Usted ha atacado violentamente a mis cartas de Wuppertal y me ha acusado de deliberada distorsión, de las circunstancias, abuso personal y aun de mentiroso... Señor Rumbel, yo no sé como puede usted acusarme de haber hecho eso porque aquello es propio de un genio, que en verdad, requeriría de una estúpida inteligencia como para tener información respecto a las condiciones y circunstancias, especialmente si uno hace un esfuerzo en este sentido... En conclusión quiero preguntarle... para citar a Dante exactamente o del todo; yo sé que no dice: ‘aquí está la entrada para el eterno dolor’, pero ‘a través de mi, tu pasas al eterno dolor’” (21).

 

En el Telegraph, Engels publicó posteriormente varios artículos sobre problemas religiosos (22), donde mostraban la ruptura final de él con las ideas tradicionales religiosas y sus intentos científicos para autoliberarse de la esclavitud de la religión. Estaba especialmente impresionado por el libro de David Strauss, Vida de Jesús, publicado en 1835‑36. El 8 de octubre de 1839, escribió a Guillermo Graeber:

 

„¡Oh Guillermo, Guillermo, Guillermo! Al final nosotros estamos escuchándote a ti. Ahora, muñeco, ahora vas a escuchar algo: yo soy un entusiasta straussiano, ahora. Precisamente, aquí he obtenido armas, escudos y blasones; ahora estoy seguro que aquí daré tal paliza, a despecho de toda la teología que has conocido cuando estábamos de regreso; sí Guillermo, la suerte está echada“ (23).

 

Desde allí Engels estuvo seguro de desembarazarse de su medio familiar, industrial y pietista, afianzando su crítica al cristianismo, la religión y la Biblia. Se estaba orientando, al igual que Marx, hacia el ateísmo. El se orientaba de Strauss hacia la filosofía hegeliana. Algunas de sus valiosas críticas a la religión aparecen como Reportajes de Bremen, Schelling y la Revelación y Schelling, Filósofo de Cristo (24). Indicaremos con especial atención que sus escritos posteriores, del período de madurez, también contienen valiosas críticas a la religión: La Ciencia Natural en el Mundo del Espíritu (escrita entre 1873 y 1886)(25); Bruno Bauer y el Cristianismo Primitivo (1882)(26); El Libro de la Revelación (1883)(27) y Acerca de la Historia del Cristianismo Primitivo (1894) (28).

 

 

DE LA CRITICA DE LA RELIGION A LA CRITICA DE LA FILOSOFIA DE HEGEL.

 

Engels comenzó a estudiar a Hegel a finales de 1839; estaba especialmente interesado en su Idea Absoluta, la cual en su desarrollo dialéctico originaba la Naturaleza, la Conciencia Humana y la Historia. Este interés de Engels en la Filosofía de la Historia de Hegel contenía la idea del hombre desarrollándose hacia un Estado con formas sociales superiores. Esto está reflejado en su correspondencia y escritos de 1840‑1842.

 

El 22 de febrero de 1842, escribió a Federico Graeber:

 

„En todo caso Strauss no se comprometió en lo más mínimo y si él aún cree que por muchos años su Vida de Jesús, no ofendería las enseñanzas de la Iglesia, podría por lo tanto, sin abandonar ninguno de sus principios, leer un catecismo de Teología ortodoxa de la misma manera como muchos de los cristianos ortodoxos leen un catecismo de la Filosofía hegeliana. Pero si realmente creyó como lo indica su Vida de Jesús que el dogmatismo no sería atacado por sus opiniones, todos conocen cómo en lo sucesivo, pronto abandonaría tales ideas, al instante en que comenzó a tomar en serio el dogmatismo“ (29).

 

El 26 de julio de 1842, en momentos que había establecido contacto con la Gaceta Renana, escribió a Arnold Ruge.

 

„He decidido abandonar todos los trabajos literarios por un tiempo, para dedicar más tiempo al estudio. La razón de esto es sencillamente clara. Yo soy joven y autodidacta en filosofía... soy un „agente de viaje“ en filosofía... y no he logrado el camino que me conduzca al grado de doctor en filosofía“ (30).

 

En su artículo Señales Retrógradas del Tiempo publicado en el Telegraph N°‑ 26 de febrero de 1840, encontramos un excelente análisis del proceso histórico. Escribió:

 

„‘No hay nada nuevo bajo el sol’. Esta es una de aquellas felices seudo‑verdades que está destinada a tener el más brillante ascenso, que ha pasado de boca en boca en su triunfal recorrido alrededor del mundo, y después de siglos está siendo citada aún como si sólo ahora hubiera aparecido en el mundo. Con todo yo prefiero una espiral libre hecha a mano, y cuyas vueltas no son precisamente bien dibujadas. la historia comienza su curso lentamente desde un punto invisible, haciendo débilmente sus círculos alrededor de él, pero éstos llegan a ser siempre más grandes; la velocidad del flujo siempre llega a ser en forma de andarivel y más enérgica, hasta que al fin la historia lo dispara como un cometa encendido que va de estrella en estrella, frecuentemente desplumándola en sus viejos caminos,‑ frecuentemente interceptándola y en cada vuelta que se aproxima la cierra al infinito. ¿Quién puede predecir cuál será su fin?“ (31).

 

El radical desarrollo crítico de Engels, causó fricciones ideológicas con sus amigos y condiscípulos. El 20 de noviembre de 1840, escribió a Guillermo Graeber:

 

„Es ahora, seis meses después que me escribistes, que te respondo ¿Qué dirás de tal amigo? Tú no escribes, tu hermano (Friedrich) no me ha escrito, Wurm no me escribe, Grel tampoco, Heuser lo mismo; ni una línea de W. Blank; yo estoy aún esperando algo de Plümacher, sacré tonterre (¡Qué confusión!) ¿Qué te puedo decir?... tú, en particular te sentirías avergonzado de estallar en invectivas sobre mis verdades políticas, tu nivel de conciencia política es el de un chivo. Si te has dejado estar tranquilamente en tu parroquia rural, para ti será muy difícil esperar una posición elevada y salir afuera a caminar, cada tarde con Frau Pastor (Señora Pastora) y eventualmente con un joven pastor, y nadie se atreverá a disparar un cañón. Tú eres especialmente feliz y no te perturbarás como el criminal F. Engels que reclama contra el orden establecido. ¡Oh tus héroes! Pero yo continuaré en la política, pues la corriente del tiempo vendrá como una hemorragia uterina sobre tu idílica casa, y entonces permanecerás como el buey ante la montaña“ (32).

 

A despecho de esta amarga lucha con sus amigos, Engels estaba disfrutando de su tiempo libre, practicando esgrima y escribiendo hermosas cartas a su hermana Marie.


 

El 9 de diciembre de 1840 escribió:

 

„En la última semana, el sábado, cuando llegué a los 20, celebré mi cumpleaños con dolor de muela y una mejilla hinchada... Tú también habrás escuchado que el cuerpo de Napoleón ha llegado a Francia. ¡Eh! Esto, está llevando a armar una trifulca. Desearía estar en París ahora. ¡Qué broma! Ahora tenemos lecciones de esgrima. Me despedí cuatro veces en una semana, hoy al mediodía también“ (33).

 

Engels estaba haciendo aquello que había sugerido a Guillermo Graeber en su carta del 20 de noviembre de 1840. „Actividad, vivir, espíritu juvenil, ¡Estos son cosas concretas!“ A finales de marzo de 1841, Engels volvió a Barmen. El no se había sentido bien en la casa de sus padres, y sus amigos no le habían impresionado mucho con sus superficiales discusiones. Pronto entró en conflicto con su padre nuevamente; en virtud del conflicto de su vida personal: en ser un comerciante o un estudiante por lo que decidió abandonar Berlín y enrolarse voluntariamente en el ejército por un semestre. Como hijo de una familia rica pudo haber evadido la inscripción militar, pero pensó en ese tiempo que podría ser capaz de continuar con sus estudios en Ciencia, Literatura y Filosofía y así ingresar en la Universidad de Berlín como estudiante externo. En septiembre de 1841, había servido en una brigada de artillería, estacionada cerca de la Universidad, aparte de asistir a clase en la Universidad, especialmente al seminario del profesor Beuary sobre historia de la religión, llegó a ser un excelente bombardero, con una buena preparación militar (34).

 

 

ENGELS Y LOS JOVENES HEGELIANOS: DESARROLLO HACIA EL SOCIALISMO.

 

Engels llegó a Berlín en el momento en que los Jóvenes hegelianos se pulverizaban en varias fracciones, tal como lo hemos comentado en el último capítulo. Berlín llegó a ser un campo de batalla para las diferentes escuelas del pensamiento. Marx había dejado Berlín muy poco antes que Engels llegara. En el otoño de 1841, Engels asistió a las clases de Friedrich Schelling. Este desde muy temprano fue amigo de Hegel, aunque ahora criticaba todos los elementos progresistas de su filosofía. Había dado a la filosofía un sitial en Berlín, para parar el crecimiento de los ,Jóvenes hegelianos. Muy pronto Engels fue de la opinión de que la filosofía de la „revelación“ de Schelling era reaccionaria y apuntaba contra la ciencia y la razón; estada convencido de que servían al Rey de Prusia (35). De esta forma Engels escribió un artículo Schelling sobre Hegel y dos opúsculos Schelling y la Revelación y Schelling, Filósofo de Cristo, a finales de 1841 y a principios de 1842, atacando su reaccionaria filosofía. Schelling sobre Hegel fue publicado en el N°207 del Telegraph de diciembre de 1841. En él defiende a Hegel y ataca a Schelling quien proclamaba que lo „racional“ era posible sólo potencialmente: „cualquiera... verá en el Discurso sobre la muerte de Hegel pronunciado loor Schelling al momento de la llegada de Berlín, la venganza de los dioses, por la declaración de la muerte de Schelling que Hegel pronuncio en su época“ (36).

 

En la siguiente edición riel Telegraph, Engels continuó:

 

„Un buen conocimiento como se d,‑‑‑. r‑, citado al parecer por los labios de Hegel, pero que, después de la precedente declaración, indudablemente va en contra de Schelling: ‘sólo uno de mis discípulos me entendió; y aun él, desafortunadamente, me entendió mal’” (37).

 

En Schelling y la Revelación, claramente establece:

 

„Hasta ahora, toda la filosofía ha sido desarrollada para entender al mundo racionalmente. Si es racional es por lo tanto necesario, y si es necesario debe ser, o por lo menos, llega a ser, real. Este es el puente para los importantes resultados práxicos de la moderna filosofía“ (38).

 

Aplicando la dialéctica hegeliana, Engels llega a un importante postulado: “Sólo es auténtica aquella libertad que contiene la necesidad, mejor dicho, la verdad sólo es la racionalidad de la necesidad“ (39). Concluyendo, remarcaba: „Así hemos llegado al final de la filosofía de Schelling, y sólo podemos lamentar que semejante hombre hubiera llegado a aferrarse tanto en las trampas de la fe y la ausencia de libertad. Era diferente, cuando aún era joven... regresemos de esta inmensa pérdida de tiempo. Hay cosas admirables para que las contemplemos“ (40).


 

Y por esas „cosas admirables“, él quería decir la cosmovisión materialista de Ludwig Feuerbach en su libro La Esencia del Cristianismo, publicado en 1841. Feuerbach ha hecho consciente a los Jóvenes hegelianos de que „la razón no puede existir sino mentalmente, y mentalmente sólo puede existir con la Naturaleza“ (41).

 

Fue la publicación Schelling y la Revelación, la que atrajo la atención del editor de la Gaceta Renana. Arnold Ruge escribió una carta dirigiéndose a él como „Doctor en Filosofía“ y deplorando que él no diera a conocer el artículo en su diario Deutsche Jahrbücher (Los Anuarios Alemanes). El 15 de junio de 1842, el modesto Engels replicó: „Por favor, incluido aquí encontrará un artículo para los Jahrbücher... Aparte de esto, yo no soy Doctor ni puedo aún llegar a serlo. Sólo soy un comerciante y un artillero del Real Ejercito Prusiano, así es que queme y economice para mí ese título. Espero enviarle otro manuscrito muy pronto“... (42).

 

Mientras tanto Marie llegó a Bonn, y Engels la fastidiaba: „Parece que tienes un gran talento para hacer relaciones. La niña lleva en Bonn cuatro semanas y ya conoce los hombres de media Universidad, y te has encontrado un interesante estudiante cojo con el cual te ves seis veces al día. Un interesante estudiante cojo, con anteojos y rubia barba. El tiene indudablemente sus piernas estropeadas por un duelo. Me gustaría conocer mucho más acerca de este interesante estudiante cojo, barbudo, antojado y de penetrante mirada... con el cual te reúnes en la playa seis veces al día“ (43). No obstante, la estimulaba para que tratara de aprender el dialecto flamenco a holandés „mientras tú estás en Ostende“.

 

Como sus Cartas de Wuppertal, Schelling y la Revelación causó consternación y atrajo la atención nacional e internacional. En enero de 1843, en Otechestvenniye Zapiski (Notas de Patria) de San Petersburgo, algunos pasajes de este panfleto fueron traducidos; en octubre de 1842, Przeglad Naukowy, un diario polaco, imprimió el folleto y un artículo subsiguiente sobre filosofía, posteriormente en 1844. Engels era descrito como un „prominente filósofo contemporáneo „, al mismo tiempo que se publicaba una traducción de su opúsculo (44).


 

 

LA RUPTURA DE ENGELS CON EL GRUPO DE LOS JOVENES ALEMANES. SU ASOCIACION CON EL GRUPO „LIBERTAD“.

 

Mientras Engels permaneció en Bremen se asoció con el grupo de los Jóvenes alemanes, un grupo de escritores que mantuvo una consistente línea política de corte liberal, aunque incapacitados para una acción revolucionaria concreta. Para el año de 1842, éste grupo había abandonado totalmente su original potencial revolucionario, razón por la cual Engels rompió las ataduras con él. Explicó su punto de vista en un artículo titulado Alexander Jung, Lecturas sobre Literatura Alemana Moderna que fue publicado en los Anuarios Alemanes, de Ruge, el 7 de julio de 1842. Engels escribió:

 

„El Señor Alexander Jung es, también una de aquellas personas. Seria mucho más adecuado si sus citados libros fueran ignorados, pero desde hace tiempo él publica Königsberger Literatur‑Blatt en el cual presenta su taladrante positivismo ante su público cada semana, los lectores de los Jahrbücher, me perdonaran si enfoco en él mis conceptos y lo caracterizo con detalles“ (45).

 

No es necesario explicar nuevamente lo que Engels tuvo que decir al Señor Jung, lo hizo en el mismo estilo científico con que acabó con Krummacher, Schelling y posteriormente Dühring. La siguiente cita, de la edición del 8 de julio de 1842, será suficiente:

 

„En los tiempos en que los gritos de batalla resonaban a través de toda Alemania, cuando los nuevos principios se, están disputando frente a sus pies, el Señor Jung se sienta en su estudio, mastica sus escritos y rumia sobre los conceptos del ‘modernismo’. No escucha nada, no ve nada, porque está metido de cabeza en un montón de libros, cuyo contenido no interesa a nadie ahora, y él trabaja para colocar los varios ítems precisa y adecuadamente dentro de las categorías hegelianas“ (46).

 

Cuando Engels atacó al Señor Jung y sus „batallas de principios“, volvió a referirse a los Jóvenes alemanes; y Laca década más tarde, los describió como „elementos de oposición política“ que „están adulterados por la indigesta colección universitaria de Filosofía Alemana, y las falsas y rebuscadas interpretaciones del Socialismo Francés, particularmente de Saint‑Simón“ (47).

 

Así desde 1842, Engels tomó una firme posición contra „el tercero excluido“ del liberalismo o la ideología de los hermanos Bauer que pertenecían a la izquierda hegeliana, (como vimos en el capítulo anterior) que también tomaron una posición de crítica similar a la de Engels, especialmente en su grupo Libertad. Sin embargo, su crítica era más bien retorcida y abstracta, concentrándose en torno a la propaganda anti‑religiosa y atea. Engels se unió al grupo Libertad y en 1842 con la ayuda de Edgar Bauer escribió un poema satírico: La Biblia insolentemente amenazada pero milagrosamente rescatada. El poema épico cristiano en cuatro cantos, „El triunfo de la fe“ fue severamente atacado por los religiosos y enemigos de la Filosofía hegeliana. Bruno Bauer, Arnold Ruge y otros eran los actores principales de este poema. Veremos su esencia:

 

„El frenesí de Hegel exclamaba agónicamente:

Espantoso monstruo, ¿Has puesto un simple amén a tu vuelo?

Más tarde vemos que eres muy viejo para mantener el paso;

Sólo son perseguidos las mujeres y los niños por ti.

Levantémonos para ir rápidamente a ayudarlos.

No lloren ni desesperen.

Levántate Dantón, levántate Voltaire.

Y tú también Robespierre.

Criaturas terrenales, sólo

Pueden poner fin a esta infamia.

¡Al cielo con el Diablo! Nosotros

Seremos diablos.

La mítica hez nunca la usaremos todos.

Mil años de incendio quiere el fuego de la cobarde alma.

Hermano Marat, álzate. Al fin

Hemos aprendido de nuestras necesidades“ (48).

 

Este poema ridiculizaba a ciertos miembros de los Jóvenes hegelianos y a los de Libertad que sólo usaban fraseología revolucionaria pero temían entrar en acción.


 

„Oswaldo y Edgar no pueden esperar hasta que sea hecho.

Ambos saltarán sobre la mesa, y entonces chillarán a una voz:

‘Ruge, hemos tenido suficiente fraseología tuya!

Lo que queremos ahora es una hazaña, no palabras. Queremos acción’.

Un frenesí ‘¡Bravo!’ es la reacción mal aconsejada; todos sostienen una petición: ‘¡Acción, acción, acción!’

Entonces con una sonrisa burlona,

Arnold vocifera replicando

‘Nuestras acciones son sólo palabras y a la larga ellas serán.

Después de la abstracción la práctica sigue por sí sola­ (49).

 

En relación con Federico Köppen (1808‑1893), Engels escribió: „El famoso Köppen, contrario al desborde, humanamente tiene buen cuidado de no arrojar sangre“. Ludwig Buhl (1814‑1882) y Köppen fueron descritos cano „personas parecidas a un ‘Sans Culotte’ aunque en verdad ellos son girondínos“. Max Stirner (cuyo auténtico nombre era Johann Kaspar Schmidt (1806‑1859)),el argonauta que gustaba del desfile de sus radicales militantes, „en la hora decisiva no asumiría ningún riesgo“ (50). Pero Engels no dejó de describirse a sí mismo, como estaba „derechamente en la ultra izquierda, un Montagnard“ (51).

 

 

COOPERACION CON LA GACETA RENANA

 

Como lo señalamos en el capítulo anterior, la Gaceta Renana fue fundada en la primavera de 1842 como un órgano de expresión de la burguesía opositora. Desde octubre de 1842, cuando Marx llegó a ser su editor, se pronunció como un heraldo de la democracia radical y revolucionaria.

 

Engels conoció a Marx por sus escritos y en un poema citado anteriormente lo describe en los siguientes términos:

 

„Un trigueño mozo de Trier,

El nunca se desespera, no

pasa desapercibido, pero no se mueve con saltos resueltos“ (52).

 

El servicio militar de Engels terminó el 8 de octubre de 1842. En camino a casa, a Barmen, se detuvo en Colonia para visitar a los miembros de la Gaceta Renana, pero Marx no estaba allí. Había tenido una interesante discusión, de contenido filosófico‑político, con el editor Moses Hess. En una carta a Feuerbach, Hess describió a Engels como un „entusiasta comunista“. Engels no se iba a quedar por mucho tiempo en Barmen, en su despótico hogar. A fines de noviembre de 1842 decidió ir a trabajar en Ermen y Engels, una hilandería en Manchester, de la ..cual su padre era copropietario y así estudiar más acerca de la industria y el comercio británico. Su padre estaba contento de zafarse de su hijo „comunista“, de manera que él nunca fuera quien tomara el camino para la „batalla ideológica“ en Alemania.

 

 

ENGELS ENCUENTRA A MARX

 

En su viaje a Inglaterra, Engels y Marx se encontraron por primera vez. El encuentro estaba marcado por la actitud negativa de Marx hacia el grupo Libertad, al cual Engels miraba positivamente, de allí que el encuentro fue „más bien frío“, como Engels lo describiera más tarde, en 1893 .

 

Por ese tiempo Marx se había opuesto a los hermanos Bauer, que querían cambiar la orientación política de la Gaceta Renana, orientándola principalmente a la propaganda teológica, es decir, que fuese atea y antireligiosa. Marx quería que el diario fuera un vehículo de la „verdadera democracia“.

 

Durante los años que permaneció en Inglaterra, Engels llegó a empaparse de las contradicciones de la sociedad británica capitalista a través del movimiento de los trabajadores, y con sus radicales dirigentes. Durante este período, Engels llegó a ser un socialista, especialmente debido a su teoría‑praxis revolucionaria en el movimiento cartista.


 

 

COLABORACION CON LOS „ANALES FRANCO‑ALEMANES“ (1842‑1843).

 

Como ya lo señalamos antes, Engels escribió cuatro artículos para los Anales Franco‑Alemanes editados por Marx y Ruge. En febrero de 1844 fueron publicados Antecedentes de una Crítica de la Economía Política ,y La Situación de Inglaterra (Primera Parte); sin embargo como en una edición de la Gaceta no podían ser publicadas las otras dos partes, esto es, La Situación de Inglaterra y L a Constitución Británica fueron publicadas entre agosto y octubre de 1844 en Vorwärts, en París, un diario al cual Marx se había asociado después que los Jahrbücher habían dejado de publicarse.

 

En relación a su trabajo teórico‑práxico, se puede decir que Engels fue el primer socialista que usó el método dialéctico en su análisis de las relaciones sociales en la sociedad capitalista. Antecedentes para una Crítica de la Economía Política fue un artículo que realmente abrió los ojos de Marx hacia el socialismo, estimuló su interés por la economía política y también una extensa e intensa correspondencia con Engels.

 

Con su típica modestia, posteriormente en una carta a Wilhelm Liebknecht de fecha 13 de abril de 1874, Engels hizo notar que sus Antecedentes fueron escritos „con calor hegeliano y sólo con un interés histórico“ (53). En realidad, en su condición de „primer documento científico“, era un trabajo provisorio y no un análisis serio de las mejores teorías económicas de ese tiempo. En efecto, el trabajo aún se encontraba bajo el efecto del humanismo de Feuerbach y de las teorías socialistas utópicas. Pero en 1842 estos cuatro artículos marcaron el desarrollo de Engels de un democratismo radical hacia el socialismo; después, en 1843, profundizó sus estudios de la Economía Política.

 

En agosto de 1844, camino a su casa, Engels se detuvo en París para visitar a Marx, donde estaría con él por 10 días, discutiendo problemas teórico‑práxicos. Posteriormente, Engels recordó: „Cuando visité a Marx en París en el verano de 1844 llegó a ser evidente nuestro completo acuerdo en el campo teórico y desde ese momento comenzamos a trabajar juntos“ (54).

 

En el siguiente capítulo trataremos el concepto de ideología del „joven“ Marx, y por supuesto, del „joven“ Engels. En la Contradicción o Categoría Ideología‑Práctica, el horos de „Ideología“ es un término sumamente complejo y esqui­vo. No obstante, ocupa una posición central en el enten­dimiento y aplicación de la Teoría‑Práxis desde su ini­cio. La Teoría‑Práxis nace con su Apariencia, con su Opuesto y/o Negación, es decir, con la Ideología‑Prácti­ca. Marx y Engels nacieron con la Ideología‑Práctica, y se maduraron con la Teoría‑Práxis. Todos los socialis­tas y „Marxistas“ posteriores, incluso R. Luxemburgo, E. Bernstein, K. Kautsky, G. Plekhanov, V. I. Lenin, L. Trotsky, J. Stalin, A. Gramsci, A. Labriola, G. Luckács, E. Laclau, H. Marcuse, J. Habermas, etc., han tenido ar­dientes polémicas sobre esta categoría fluyente huidiza. Hasta hoy día su esencia reaccionaria todavía no está determinada con precisión dialéctica; todavía los „líde­res“ e ideólogos del proletariado están buscando ince­santemente la ideología correcta.



NOTAS

 

(1)          Friedrich Engels. A Biography. Moscú: Progress Publishers, 1976, Segunda Edición, p. 5. Después Engels, Biography. Todas las citas: nuestra traducción,

 

(2)          Ibid.

 

(3)          Ibid., pp. 15‑16.

 

(4)          Ibid., p. 16.

 

(5)          Marx‑Engels; Collected Works. Vol. 2, op. cit., p. 582.

 

(6)          Ibid., p. 589.

 

(7)          Ibid., pp. 584‑585.

 

(8)          Marx‑Engels; Collected Works. Vol. 2, op. cit. p. 389. Jacobo Grimm fue uno de los siete profesores liberales que fueron despedidos de la Universidad de Göttingen en 1837.

 

(9)          Ibid., PP. 392‑394.

 

(10)     Ibid., p. 400.

 

(11)     Ibid., p. 530.

 

(12)     Ibid., p. 404. las primeras líneas son de un himno de Martin Luther... „Un Sólido Castillo es Nuestro Dios“. Esto fue publicado . en el Hymn Book (Libro de Himnos).

 

(13)     Ibid., p. 405.

 

(14)     Ibid., pp. 407‑409.

 

(15)     Marx‑Engels; Collected Works. Vol. 2, op. cit., pp. 107‑108.

 

(16)     Marx‑Engels; Werke (HEW). Ergänzungsband, T. 2, op. cit., S. 375. También: Engels, Biography. Op. cit., p. 22.

 

(17)     Ibid., pp. 22‑23.

 

(18)     Marx‑Engels; Collected Works. Vol. 2, op. cit., p. 10.

 

(19)     Ibid., pp. 11‑14.

 

(20)     Ibid., pp. 14‑16‑17‑20‑21‑25.

 

(21)     Ibid., pp. 27‑28.

 

(22)     Ibid., pp. 29‑101.

 

(23)     Ibid., p. 471.

 

(24)     Ibid., pp. 126‑130, 155, 157.

 


(25)     Karl Marx‑Friedrich Engels; Sobre la Religión. Moscú: Publicaciones Progreso, 1975, pp. 152‑163.

 

(26)     Ibid., pp. 170‑179.

 

(27)     Ibid., pp. 180‑186.

 

(28)     Ibid., pp. 275‑302.

 

(29)     Marx‑Engels; Collected Works. Op. cit., Vol. 2, p. 257.

 

(30)     Ibid., pp. 47‑48.

 

(31)     Ibid., pp. 47‑48.

 

(32)     Ibid., pp. 513‑514.

 

(33)     Ibid., p. 517. También ver el poema „la Procesión del Emperador“ ¡bid., pp. 153‑154.

 

(34)     Ver: Engels, Biography. Op. cit., p. 26‑27.

 

(35)     HEW, Ergänzungsband, T. 2, op. cit., p. 179.

 

(36)     Marx‑Engels; Selected Works. Vol. 2, op. cit., p. 181.

 

(37)     Ibid,, p. 185.

 

(38)     Ibid., p. 200.

 

(39)     Ibid., p. 236.

 

(40)     Ibid., pp. 236‑237.

 

(41)     HEW, op. cit., p. 543.

 

(42)     Marx‑Engels; Selected Works. Vol. 2, op. cit., p. 543.

 

(43)     Ibid., pp. 547‑550.

 

(44)     Engels, Biography. Op. cit., pp. 30‑31.

 

(45)     Marx‑Engels; Selected Works. Vol. 2, op. cit., p. 284‑285.

 

(46)     Ibid., pp. 285‑286.

 

(47)     Ibid., Vol. 3, p. 309.

 

(48)     Ibid., Vol. 2, p. 348.

 

(49)     Ibid., Vol. 2, p. 338.

 

(50)     Ibid., p. 336‑339.

 

(51)     Ibid., p. 335. Oswaldo fue el seudónimo para Engels.

 

(52)     Ibid., p. 336.

 

(53)     HEW, Band 33, op. cit., p. 208.

 

(54)     Marx‑Engels; Selected Works. Vol. 3, op. cit., p. 178.