EL „JOVEN“ CARLOS MARX: HACIA
LA TEORIA-PRAXIS
(1818 - 1844)
De omnibus dubitantum.
Descartes.
Todos
los hombres son relaciones sociales, son productos históricos de su tiempo‑espacio.
El proceso social particular que generó a la teoría‑práxis marxiana
pertenece a los movimientos revolucionarios del s. XIX. De allí que, Marx y el
Marxianismo surgieron de la Afirmación del proceso teórico‑práxico del
relativamente progresista capitalismo liberal competitivo. Y como sabemos, el
Socialismo tenía sus raíces genéticas en el ateísmo cristiano, la filosofía
idealista objetivista, la política revolucionaria burguesa y socialista
utópica, y la economía‑política burguesa.
El
movimiento radical burgués revolucionario, en Alemania, culminó con la tendencia
de los Jóvenes hegelianos bajo el liderazgo de Ludwig Feuerbach, el
materialista mecánico burgués en transición hacia el socialismo teórico‑práxico.
De hecho, el ‘!joven“ Marx (1818‑1844) virtualmente era un demócrata
burgués radical, un socialista en latencia‑tendencia. Esto no tiene nada
de extraño, porque los burgueses democráticos de aquella época todavía .estaban
involucrados en la Teoría‑Práxis generada por la Revolución Francesa.
Sólo cuando la burguesía definitivamente traicionó al proletariado, después de
las revoluciones de 1830, esta Teoría‑Práxis burguesa progresivamente se
convirtió en la Ideología‑Práctica conservadora reaccionaria.
Como
hemos subrayado anteriormente, Marx mismo enfatizó que el punto de partida y el
objetivo de cada conocimiento humano es lo concreto, el proceso histórico real.
Siendo, así, para entender a Marx, al Marxianismo, y su producto dialéctico, el
Marxismo, es imprescindible estudiar la Totalidad, la Verdad, de este proceso
histórico particular. En el centro de esta Verdad Total se encuentran las vidas
de los padres del Socialismo, Marx y Engels.
Sin
embargo, la vida del joven estudiante Marx puede servir como una lección por
excelencia a todos los jóvenes y estudiantes del mundo, en vías de emanciparse.
Existe una interrelación dialéctica entre la conscientización de Marx y el
nacimiento del Socialismo en el s. XIX.
Marx
(y también Engels), comenzó a radicalizarse a través de la crítica a la familia
y a las autoridades, un proceso que continuó con la crítica a la religión, a la
ideología y a la filosofía idealista, y trascendió a la crítica al Estado, a la
economía política, y al modo de producción capitalista en general. De este
modo, el Socialismo marxiano es una síntesis de las tendencias ateístas del
comunismo cristiano primitivo, de la filosofía idealista objetiva alemana, de
la política revolucionaria francesa y de la economía política inglesa.
Este
capítulo y los dos siguientes elucidarán las raíces genéticas de los dos
jóvenes revolucionarios Marx y Engels, y el concepto de ideología marxiano; que
sirven como guías introductorias en el arduo estudio de la totalidad y verdad
del Socialismo contemporáneo.
Carlos
Enrique Marx nació en Trier (Tréves) el 5 de mayo de 1818, en una pequeña casa
de la calle Brückengasse N° 664, (en la actualidad, Brückenstrasse N° 10). En
1820, junto a su padre Enrique Marx y su madre Enriqueta Pressburg, se mudó a
una casa en Simeonstrasse, donde vivió hasta que dejó Trier en 1835. En 1830
Marx ingresó al Liceo de Trier, siendo buen alumno, aunque no el mejor. Obtuvo
su licencia secundaria el 24 de septiembre de 1835, a la edad de 17 años,
evidenciando una gran fertilidad de pensamiento. En el informe final las
autoridades señalaron:
„Tiene buenas aptitudes para lenguas antiguas, para alemán, y en
historia mostraba una particular inclinación; en matemática su rendimiento era
satisfactorio, y para francés mostraba sólo una ligera disposición“ (1).
El
informe continúa:
„Sus conocimientos de los dogmas y la moral cristiana son
bastante claros y bien cimentados; también conoció algunos aspectos de la
historia de la Iglesia Cristiana“ (2).
Además,
estudió latín, griego y francés; y tenía un buen conocimiento de matemática y
fue, en general, experto en historia y geografía, pero modesto en física.
En
el Liceo de Trier, entre el 10 y el 16 de agosto de 1835, presentó un examen
tipo ensayo sobre „Las Reflexiones de un Joven acerca de la Elección de una
Profesión“. Escribió:
„La naturaleza humana está constituida de modo que pueda lograr
su desarrollo sólo con el trabajo y la perfección, para el bien de su prójimo.
Si se trabaja para sí mismo, se puede llegar a ser, quizá, un famoso profesor,
gran sabio, excelente poeta, pero nunca se podrá ser perfecto, verdaderamente
un gran hombre ‑ ( ...) Si hemos elegido una posición en la vida en la
cual hacemos el mejor trabajo para la humanidad, no descenderemos como una
carga, porque aquellos son sacrificios en beneficio de todos; entonces, no
tendremos experiencias insignificantes, limitadas, un placer egoísta, porque
nuestra felicidad pertenecerá a millones, nuestros actos vivirán anónima aunque
perpetuamente en el trabajo y sobre nuestras cenizas será lanzada la cálida lágrima
del noble pueblo“ (3).
Un
hermoso punto de partida del futuro académico y una exacta predicción de sus
„proezas“ en cuanto a que ahora y en adelante „vivirá en callado pero
permanente trabajo“, especialmente si recordamos las palabras de el Ché
Guevara: „donde quiera que estemos, la siguiente elección será el fusil de la
libertad, para continuar la histórica tarea emancipatoria“.
LOS AÑOS DE ESTUDIANTE EN BONN Y BERLIN
Marx,
percibiendo que la elección de un profesión no era tarea fácil, escribió:
„Nuestras relaciones sociales tienen una extensión que hasta
cierto punto son establecidas antes de que tengamos una posición determinada en
la sociedad“ (4).
En
ese tiempo, el tacto humanista de Marx era vagamente pasivo, pero
definitivamente la influencia de la Ilustración Francesa del s. XVIII puede ser
señalada en términos de la idea que el hombre trabaja para el bien común, y que
depende de su medio ambiente social y natural.
Enrique
Marx tuvo una favorable relación fraternal y de amistad con su hijo, y abrigaba
grandes esperanzas para el futuro de éste. Carlos conocía como lo apreciaba su
padre y afirmando que una persona joven debe volver sus ojos „hasta donde, la
razón nos abandone“, escribió en el ensayo señalado:
„A nuestros padres que han viajado ya por los caminos de la vida
y han experimentado la severidad del destino, nuestro corazón debe escucharlos“
(5).
El
9 de noviembre de 1836, cuando Marx estaba estudiando en Berlín, su padre le
escribió:
„Tú estás asistiendo a muchos e importantes cursos, y
naturalmente tienes razones para trabajar por un gran ideal, pero no para
agotarte a ti mismo. Todavía tienes mucho tiempo para sacrificar, si Dios lo
permite, para beneficio tuyo y de tu familia, y si mis conjeturas no están
equivocadas, para el bien de la humanidad“ (6).
Las
conjeturas de Enrique Marx no estaban equivocadas. En octubre de 1835, Marx se
inscribió en la Universidad de Bonn para estudiar Derecho. Allí reunió a los
estudiantes en una asociación y provocó serias discusiones relativas a la
religión, que pudieron servir como base para la ética. Semejantes problemas los
discutió con su padre en cartas. El 18 de noviembre de 1835 su padre escribió:
„Que llegarás a ser un buen moralista, en realidad no lo dudo.
Pero una gran base para la moralidad es la fe pura en Dios. Tú sabes que soy
todo menos un fanático. Pero esta fe es un verdadero requisito del hombre. Más
temprano que tarde hay momentos en la vida en los cuales el ateo es
involuntariamente arrastrado a la adoración del Todopoderoso’’ (7).
Para
probar su opinión Enrique Marx constantemente citaba los ejemplos de Newton,
Locke y Leibniz. Pero apelar a semejantes y admirables autoridades no podía
influir en el ánimo de las inteligentes críticas con las que Marx atacaba las
vidas de estas eminentes autoridades. Marx estuvo sólo dos semestres en Bonn y
antes de irse a Berlín pasó las vacaciones de verano en su hogar, ocasión en la
que se comprometió formalmente con su amiga de infancia Jenny von Westphalen:
„Jenny era inteligente, educada y de buena presencia Tenía fama
de ser la mujer más hermosa y bella de su grupo“ (8).
Jenny,
hija del consultor privado Ludwig von Westphalen, nació en Bonn en 1814. Su
padre, gran amigo del plebeyo Enrique Marx, era judío bautizado. Fue él quien
introdujo a Marx en las ideas de Saint‑Simón. Por su parte, la mamá de
Jenny, Carolina von Westphalen, hija de un oficial, era una mujer de buen
corazón que pensaba que su hija debería estar libre de los prejuicios de su
clase. Desde la amistad de infancia, los sentimientos ele Marx y Jenny llegaron
a convertirse en un profundo amor, que duró hasta el fin de sus días. Muchos
años después Marx escribió a Jenny:
„Es un diabólico placer para un hombre realizar lo que toda la
ciudad continúa pensando de su esposa: una princesa de un cuento de hadas“ (9).
En
noviembre de 1836 en el momento en que se comprometió con Jenny, Marx escribió
un poema „A Jenny“ (así se llamaba) del cual citaremos la segunda parte, para
demostrar el profundo amor del joven Marx:
„Mira, yo podría llenar mil volúmenes escribiendo sólo Jenny en
cada línea, acallarlas en un mundo de pensamientos ocultos, proeza eterna e
inalterable querer, versos suaves, anhelo dulcemente acallado, toda la luz y
todo el brillo de la atmósfera angustiado dolor y divino gozo toda la vida y el
conocimiento mío. Puedo leer en las estrellas allá arriba desde el zafiro que
viene a mí, desde el ser de las estruendosas olas verdaderamente yo podría
escribir como un refrán para que los siglos venideros lo vean, Jenny es amor,
Jenny es el nombre de amor“ (10).
Pero
éste no es sino un aspecto del asunto; después, cuando Marx estaba estudiando
en Berlín, entre 1839‑40, Jenny le escribió:
„Oh Carlos, si sólo pudiera descansar segura en tu amor, mi
cabeza no se consumiría tanto, mi corazón no se lastimaría tanto ni sangraría
tanto. Tú ves Carlos, yo puedo charlar y departir con todos, pero tan pronto tú
simplemente me miras, no puedo decir una palabra por nerviosismo, la sangre
deja de fluir en mis venas y mi alma se estremece. En ocasiones pienso para mí,
en cuán agradable será cuando finalmente yo esté contigo para siempre, y tú me
llames ‘mi querida esposa’” (11).
Marx
escribió muchos poemas a Jenny, libros de canciones, de amor y algunos
mostraban un hermoso lirismo. Citaremos dos ejemplos:
„Entonces era un cautivo encadenado, Entonces mi visión era
clara, Porque realmente había encontrado lo que era mi aspiración oscura. (...)
Dejé que las olas que embisten Que las inundaciones que cambian y fluyen, Se
estrellaran contra las rocas majestuosas, Pero, salvé su incandescencia
interior. Y, lo que mi alma, dirigida por el destino, En su trayectoria de
vuelo nunca alcanzó, A mi corazón fue otorgado, Fue regalado, por tu mirada“ (12).
„Estoy cautivado por la contracorriente infinita, Pero la
efervescencia perpetua, los deseos sempiternos; No puedo ajustarme más a la
vida, No quiero ser arrastrado por la corriente.
Así se agitan año tras año, Desde la Nada hasta el Todo, Desde
la cuna hasta el féretro, El Llegar‑a‑Ser y el Desvanecer infinitos“
(13).
De
todas maneras, al comienzo, Marx y Jenny debieron guardar en secreto su
relación, por el temor a las objeciones que podría hacer la aristocrática
familia. Sólo siete años más tarde, cuando muchas cosas cambiaron, Marx pudo
casarse con su „pequeña esposa“. En 1839 murió Enrique Marx, y desde 1842,
Ludwig von Westphalen trató a Marx como su propio hijo.
En
1836 Marx se inscribió como estudiante de Derecho en la Universidad de Berlín.
Su certificado de graduación del 22 de agosto, contiene interesante
información:
„La mayoría de los cursos que siguió los aprobó con excelente
calificación y constante atención“ (14).
Pero,
las autoridades dejaron estampada su opinión acerca de la conducta del
estudiante:
„Ha sido anotado y castigado con la detención de un día por
haber incurrido durante la noche en la alteración de la paz y haberse
embriagado junto con los bohemios. Nada más es conocido que menoscabe su
reputación moral o económica. Con posterioridad fue acusado de portar armas
prohibidas en Colonia. La investigación está aún pendiente, El no ha si do
suspendido por participar en alguna asociación ilícita entre los estudiantes“ (15).
Mientras
estudió en la Universidad de Berlín, Marx y su padre continuaron una asidua
correspondencia, no sólo relativa a jurisprudencia o poesía, sino también a:
„la encantadora chica que ha vuelto loca mi vieja cabeza, y que
deseo sobre todo ver calmada y feliz“ (Enrique Marx) (16).
La
mamá de Marx frecuentemente escribió postdatas a las cartas, pero que estaban
más relacionadas con los aspectos higiénicos y de salud que a la educación de
Marx. El siguiente es un típico ejemplo:
„Aquí va mi mensaje, querido Carlos. Tú nunca debes considerar
que la limpieza y el orden son algo secundario, pues la salud y la alegría
dependen de aquella. Te insisto de manera estricta que tu cuarto sea aseado
frecuentemente y establezcas para ello un tiempo fijo, y tú, mi querido Carlos,
báñate semanalmente con esponja y jabón“ (17).
Estas
cartas de la familia de Marx nos demuestran la simplicidad y naturalidad del
hombre Carlos Marx. Desde el comienzo era un ser humano terrenal, y esta
humanidad continuará a través de su vida. No hay nada sagrado, divino ni
perfecto en su existencia, esencia y permanencia. Marx siempre fue humano y
humanístico y siempre será así.
CARTA DE MARX A SU PADRE: 10‑11‑1837
Al
principio Marx vivió cuidadosamente y trabajó de manera dura tanto como lo
había hecho en Bonn. Entre el 10 y 11 de noviembre de 1837, Marx escribió una
famosa carta a su padre, relativa a sus estudios, aspiraciones y cosmovisión.
En
1951, el filósofo marxista Ernst Bloch, escribió un excelente artículo en „Sinn
und Form“ relativo al „Estudiante Marx“ con especial referencia a aquella
carta. Sintetizaremos sus comentarios a continuación (18).
Bloch
llamó a Marx „el intelectual más brillante de todos los estudiantes“. La carta
escrita a su padre, cuando Marx tenía 19 años, estaba dirigida, al mismo
tiempo, a „todos los jóvenes estudiantes“ y es además, el producto de la
genialidad del joven, tanto que pudo haber sido escrita „por un gran poeta como
Goethe, Byron o Georg Büchner“. Cualesquiera sean los sentimientos del joven
estudiante, siempre se conducía a través de los límites del presente:
„Las rocas que vi no eran más abruptas, más indomables que las
emociones de mi alma, las grandes ciudades no eran más vivaces que mi sangre,
los comercios de alimentos y restaurantes no eran más extravagantes, más
indigestos, que el almacén de mis fantasías que siempre llevo conmigo.
Finalmente, ninguna obra de arte era tan hermosa como Jenny“ (19).
El
estudiante, inspirado de futuro, escribió:
„En ciertos momentos, empero, una persona puede llegar a ser un
poeta; pero cada cambio es en cierto modo un canto de cisne, en parte la
obertura a un nuevo y gran poema, que intenta acabar en forma estable y con
brillantes colores de tal manera que acalle y contenga a cualquier otro. No
obstante, nosotros gustaríamos recordar a quien ha tenido una vida en la que
sus experiencias pueden recobrar en nuestras emociones el lugar dejado por
nuestras acciones“ (20).
Marx
palpó un mundo en nacimiento, un llamado, una melodía revolucionaria que
comenzaba a formar él mismo, pero desapareciendo al mismo tiempo; Marx es „el
Dr. Fausto, el Prometeo de su tiempo, no el soñador sino el realizador“
(Bloch). La carta de Marx se levantó como espuma sobre la razón y la ciencia, y
el mundo debió considerarla, le gustara o no. Bloch acota: „El obstáculo puede
que acalle la mentira en la obscuridad de la falsa consciencia y en la
abstracción; ambos están siendo negados, con Hegel, y ya contra él mismo“ (21).
Pero
Marx, que ya había comenzado a luchar contra el idealismo, escribió:
„En las expresiones concretas de un vigoroso mundo de ideas,
tales como las ejemplificadas por la ley, el Estado, la naturaleza y la
filosofía como un todo, el objeto mismo debe ser estudiado en su
desenvolvimiento, las divisiones arbitrarias no deben ser introducidas, pues el
carácter racional del objeto mismo debe desarrollarse como algo que contiene
contradicciones en sí mismo, de manera de encontrar en él mismo, la unidad“ (22).
En
lo anterior el protagonista es el espíritu, pero la razón de las cosas está
colocada materialmente, objetivamente a sus pies. Nada está claro todavía para
Marx, él está buscando terminar la divergencia en un sólo camino y en un
callejón sin salida, pero siempre encuentra el camino otra vez. Comentó, acerca
de muchos de sus manuscritos, que unos y otros finalizaban en la destrucción o
en la aflicción intelectual:
„A propósito, desde el idealismo (hegeliano), que he cultivado y
comparado con el idealismo de Kant y Fichte, he llegado al punto de constatar
que la idea está en la realidad misma. Con anterioridad, los Dioses que han
habitado la Tierra, ahora han llegado a ser su centro (...) Por algunos días mi
molestia me hace completamente incapaz de pensar. Corro locamente alrededor del
jardín, por el agua sucia del río Spree que lava las almas y diluye el té. Me
junto en una excursión de cacería con el dueño de la casa en que vivo, me
abalanzo sobre Berlín y quiero abrazar a cada vago que esté en las esquinas.
Cuando me siento mejor, quemo todos los poemas y resúmenes de historia,
imaginando que capitularé al hacerlo, puesto que en ningún caso he dado
muestras de lograrlo“ (23).
Pero
en la atmósfera post‑hegeliana de Berlín, llena de epígonos de diverso
calibre, Marx era una excepción optimista que exploraba la estructura del mundo
intelectual, que tocaba tierra virgen de la conducta humana. Bloch describe
esta atmósfera en los siguientes términos:
„Se sentía un otoño, como si después de Hegel, nada más grande
podría crearse y que el mundo ya estaba completamente pensado“. (24).
Era
como si la idea absoluta de Hegel hubiese concluido en sí misma y quedase en
reposo, y no hubiese más nada que hacer, como fuera descansar en el Castillo de
Berlín (Berliner Schloss) esperando que la juventud la cambie de un lecho a
otro, colocándola en su lado izquierdo „desde la crítica subjetiva a la
autoconsciencia“ (Bloch).
La
carta de Marx de 1837 (y más tarde su Tesis Doctoral de 1841) evidenciaban que
él, finalmente, conservó los rasgos y resabios idealistas de la época y que no
es necesario el conocimiento de Feuerbach para entender su época no como un
otoño, sino como un histórico y significativo hito. Marx sentía esa
transformación dentro de sí. De allí que comienza su carta como sigue:
„Hay momentos en la vida que marcan, que son como fronteras que
señalan la finalización de un periodo pero que al mismo tiempo indican
claramente una nueva dirección. Tal es el momento de transición que sentimos
que nos impulsa a observar el pasado y el presente con ojo de águila del
pensamiento en el sentido de llegar a ser consciente de nuestra posición real“
(25).
MARX Y LOS JOVENES HEGELIANOS DE BERLIN
Cuando
el estudiante Marx llegó a Berlín, Hegel había muerto cinco años atrás, pero su
espíritu estaba reinando por todas partes y aún a sus enemigos les dictaba el
camino a seguir. Así, al comienzo de sus estudios, también escribió a su padre
(1837) acerca de la fascinación que le producía la filosofía hegeliana a pesar
de la „grotesca y desagradable melodía que no me llamaba la atención“(26). Pero
Marx estaba desarrollándose rápidamente desde el espíritu hacia el hombre real;
y en ese tiempo hace una poética descripción de Hegel en su poema Sobre Hegel
que en gran medida puede ser aplicado a él mismo:
„Kant y Fichte se remontan al cielo azul buscando alguna Tierra
distante, pero yo busco aferrarme a la profundidad y a la verdad que encontré
en las calles“ (27).
En
esta carta de 1837, se puede deducir que Marx estaba dedicándose a la ciencia:
había estudiado Derecho, Historia, Teoría del Arte, Lenguas Extranjeras y
Filosofía. Una división tuvo lugar en la Escuela Hegeliana. Los hegelianos de
derecha tales como Hinrichs, Göschel y Gabler, introducen la ortodoxia
cristiana en la filosofía de Hegel y defienden, como militantes, la religión.
Los jóvenes hegelianos de izquierda, como David Strauss, Bruno y Edgar Bauer,
Arnold Ruge, Ludwig Feuerbach (y más tarde Marx), extraen y difunden radicales
conclusiones políticas de Hegel, criticando los dogmas del cristianismo y la
religión en general.
David
Strauss publica un libro en dos volúmenes entre 1835‑36, llamado Vida de
Jesús, en el cual describe los cuatro Evangelios como una „colección de mitos
espontáneos que expresan las esperanzas y aspiraciones de la comunidad
cristiana primitiva“ (28). Bruno Bauer, por otra parte, proclama que los
Evangelios eran:
„el producto de una deliberada mito‑génesis que refleja un
estado en el desarrollo de la autoconciencia del hombre, una etapa en la que la
humanidad puede sobrepasar a través del desarrollo y perfección de su
conciencia“ (29).
Así
Bauer fue más allá que Strauss, y negaba el origen divino de Jesucristo
explicando el origen del cristianismo dentro del contexto de la vida
intelectual y la filosofía que imperaba en la antigüedad.
Marx
asistía regularmente al „Doktor Klub“ del cual era líder Bruno Bauer, Profesor
de Teología de la Universidad de Berlín. Más tarde, Marx llegó a ser uno de los
líderes y pronto el resto de los miembros del Club reconoció su superioridad
intelectual. Esto puede comprobarse en una carta que más tarde escribió Moses
Hess, otro ,joven hegeliano, a su amigo Bertold Auerbach en 1841:
„Espero encontrar el más grande y quizá el único y real filósofo
viviente (...) Dr. Marx, como se llama mi ídolo, muy joven (puede que no tenga
más de 24 años) y quien enterrará la religión y la política medieval; él
combina la más profunda filosofía de Occidente con el más agudo ingenio.
Imagínense Uds. que Rousseau, Voltaire, Holbach, Lessing, Heine y Hegel se
combinan en su personalidad; y pienso que no están mecánicamente añadidos en
él. Esto les da una idea del Dr. Marx“ (30).
LA DISERTACION DOCTORAL DE MARX
A
principios de 1839, Marx comenzó a hacer un completo estudio de la filosofía
griega, especialmente la de Demócrito y Epicúreo, aunque también del
Estoicismo. Este estudio estaba impulsado por el interés de la Escuela
Hegeliana en tal dirección filosófica y del propio Marx en materias relativas a
ateísmo, materialismo y ética. A tal efecto, elaboró siete cuadernos de
material preparatorio, que fueron publicados aproximadamente noventa años
después, como Cuadernos de Filosofía Epicúrea; en ellos Marx señalaba la
incompatibilidad entre religión y filosofía (31).
„Eso es un carnaval de filosofía, bien sea que se disfrace a sí
mismo como un perro, tal como el cínico, con hábito sacerdotal tal como el
alejandrino; o con trajes primaverales aromáticos, como los epicúreos. Es
esencial que esa filosofía use o se revista de máscaras como Decaulión, quien
de acuerdo con la leyenda arrojó piedras tras su espalda para crear al ser
humano, así la filosofía arrojará su mirada sobre sí (los huesos de su madre
son luminosos) cuando su corazón esté puesto en la creación del mundo. Pero
como Prometeo, que robó el fuego del cielo y comenzó a construir casas sobre la
Tierra, así la filosofía extendida pon todo el mundo, se vuelve contra el mundo
de apariencias. Lo mismo pasa ahora con la filosofía de Hegel“ (32).
Marx
estaba especialmente interesado en las ideas de Epicúreo sobre el problema de
la libertad, preferentemente la libertad e independencia del intelecto o
espíritu liberado de la superstición y del temor al castigo del infierno.
También estudió al famoso filósofo y poeta romano Lucrecio Caro, en la búsqueda
de ideas semejantes. En la disputa entre Epicúreo y Plutarco ‑ que ha
sido acusado de ser el fundador del ateísmo ‑ Marx aceptó el ateísmo de
Epicúreo en un punto, aunque agregó que los religiosos se proyectan a sí mismos
en la realidad exterior, a través de un Dios Supremo. Al comienzo de 1841, Marx
decidió escribir su Tesis Doctoral sobre Las diferencias entre la Filosofía de
la Naturaleza de Demócrito y Epicúreo (33). En un homenaje a los setenta años de Karl
Löwitsch, en 1967 en „La Naturaleza y la Historia“ Ernst Bloch publicó un
ensayo sobre Epicúreo y Carlos Marx o un factor subjetivo en el ocaso de los
átomos. A continuación desarrollaremos algunas de sus ideas en relación con la
Tesis Doctoral de Marx (34).
Bloch
escribe:
„Pero en un verdadero amor, en la verdadera amistad, el trato es
vagamente diferente y esencial para la pareja. Y para llegar a ser amigo bastaría
una opinión, una doctrina, un libro, independientemente del hecho que el autor
esté vivo o muerto hace mucho tiempo (...) El joven Marx permanecía aún
básicamente idealista, pero ya germinaba su materialismo a través del viejo
Epicúreo“ (35).
Hegel
no consideraba una gran filosofía la de Demócrito, Leucipo o Epicúreo, y aún
más, trataba la teoría atomística de Demócrito, en sus clases con calificativos
negativos, tales como „arbitraria“, „monótona“, „mediocre“, en particular la
teoría atomística de Epicúreo, que consideraba extemporánea y carente de
interés. Sin embargo, Marx consideraba a Epicúreo como el más importante
filósofo de la cultura griega; enfatizando la diferencia específica entre las
Teorías Atomísticas de Demócrito y Epicúreo, en la segunda parte de su
Disertación Doctoral, capítulo uno, expresaba lo siguiente:
„Epicúreo le atribuyó un triple movimiento al átomo en el vacío.
El primer movimiento es el de la caída en línea recta; el segundo se origina en
la desviación del átomo de la línea recta, y el tercero se establece a través
de la repulsión de muchos átomos. Tanto Demócrito como Epicúreo aceptaban el
primer y tercer movimiento. La desviación del átomo desde la línea recta
diferencia a Epicúreo de Demócrito“ (36).
Citemos
las reflexiones de Marx sobre la „desviación“ para tener una idea de la
aplicación que éste hizo a la Dialéctica hegeliana.
„Tal como es negado el punto en la línea, así cada caída de un
cuerpo es negada en la línea recta que él describe. Su cualidad específica no
es la materia que estamos tratando ahora. La caída de una manzana describe una
línea perpendicular tanto como lo hace un trozo de hierro. Cada cuerpo, cuando
nos referimos al movimiento de caída, es sin embargo, nada más que un punto en
movimiento y en verdad un punto sin independencia, el cual en cierto modo de
existencia, es la línea que él describe, y que sacrifica su individualidad
(...) La solidez de un átomo no importa aquí, sólo es considerado como algo que
está cayendo en línea recta. El argumento es que, si el vacío es imaginado como
un vacío espacial, entonces el átomo es la negación inmediata del espacio
abstracto, de allí que se trata de un punto espacial. Pero la existencia
relativa que confronta el átomo, el modo como ha sido negado, es la línea
recta. La inmediata negación de este movimiento, es otro movimiento, el cual,
por lo tanto, espacialmente concebido, es la desviación de la línea recta (...)
La desviación del átomo desde la línea no es nominalmente una particular
determinación que aparece accidentalmente en la física epicúrea. Todo lo
contrario, la ley que expresa, atraviesa toda la filosofía epicúrea y en tal
caso, no necesita comentarios. Sin embargo, la determinación de su apariencia
depende del terreno donde se aplica“ (37).
¿Y
cuál es la ley del más grande representante de la Ilustración Griega?
„Epicúreo ha hecho atomística la ciencia natural de la
autoconciencia, es su disolución y consciente oposición a lo universal“ (38).
Para
Demócrito el átomo fue sólo la:
„expresión objetiva y general de la investigación empírica de la
naturaleza como un todo“ (39).
Es
decir, fue una categoría abstracta, y una hipótesis derivada de la experiencia.
Epicúreo luchó contra el mecanicismo de Demócrito, contra su visión fatalista o
contra el determinismo que no tiene subjetividad. Contra Demócrito introdujo el
„principio energético“ (Marx) (40). Hasta 1897 fue muy extraña en el ámbito de la
física esta diferencia entre Epicúreo y Demócrito (41).
Lo
importante es que el „joven“ Marx ya había manifestado el factor subjetivo
entre las relaciones sociales y universales (42). Y aunque todavía
embrionariamente, encontramos en su Tesis Doctoral las futuras ideas de la
interrelación dialéctica entre teoría y práxis. El ateo militante expresado en
este trabajo, pronto se mostró irreconciliable con el idealismo, pavimentando
así el camino del socialismo filosófico científico, al materialismo histórico y
dialéctico.
Vamos
ahora a analizar la confrontación entre Feuerbach y Marx y cómo éste trascendió
a Feuerbach. En su Tesis Doctoral, Marx criticó científicamente la religión y
enfatizó que las llamadas pruebas de la existencia de Dios son, en realidad,
meras tautologías. Mientras que la perspectiva religiosa es irracional, la
religión, en verdad, constituye una fuerza real (43). En su prólogo escribe:
„Hasta que la última gota de sangre que subyuga al mundo, sea
expulsada, y que es absolutamente independiente, la filosofía nunca se agotará
en sus respuestas a sus adversarios, con la exclamación de Epicúreo: ‘No es
impío el hombre que niega a los Dioses adorados por las multitudes, sino quien
afirma lo que las multitudes creen de él’. La filosofía no hace secretos de
Dios. La confesión de Prometeo, en simples palabras: ‘Yo aborrezco el rebaño de
Dioses’ (Aeschylus, Prometeo Encadenado), es su propia confesión, su propio
aforismo contra todos los Dioses celestiales y terrenales quienes no conocen la
autoconciencia humana como la más grande Divinidad. Y así, no habrá otra
Divinidad. Prometeo, es el más eminente santo y mártir del calendario
filosófico“ (44).
En
el apéndice de la „Crítica de la Polémica de Plutarco contra la Teología de
Epicúreo“, relativa a la „relación del hombre con Dios”, Marx enfatiza:
„Las verdaderas pruebas de la existencia de Dios, deberían tener
un carácter opuesto. ‘Porque la naturaleza ha sido malamente construida, Dios
existe’. ‘Porque el mundo carece de razón, Dios existe’. ‘Porque no se piensa,
hay Dios!’ ¿Qué quiere decir esto? Si para la gente el mundo aparece sin razón,
quien carece de razón es ella misma, ¿Por eso Dios existe?, o ¿Carecería de
razón la existencia de Dios?“ (45).
Ludwig
Feuerbach (1804‑1872), hijo de un famoso criminalista, Pául Anselmo
Feuerbach, llegó a ser profesor en la Universidad de Bonn. Al comienzo, debido
a su visión radicalmente atea, los Jóvenes hegelianos, incluido el propio Marx,
estaban fascinados con él. Originalmente Marx se esforzó por unirse a Bruno
Bauer quien enseñaba filosofía en la Universidad de Bonn, y de esta manera
colaboraría más estrechamente con Feuerbach. Marx intentó publicar una revista
junto con Feuerbach llamada „Archivo de Ateísmo“, y escribir un libro de arte
cristiano. Feuerbach fue el primer filósofo alemán en vencer, de algún modo, el
idealismo de los Jóvenes hegelianos. De allí que él ejerció un efecto liberador
en el ala izquierda de éstos. En lo esencial, Feuerbach había proclamado que:
„No existe nada afuera de la naturaleza y del hombre y que el,
Supremo Ser creado por el hombre a través de la imaginación religiosa, era
simplemente el producto de sus reflexiones fantásticas sobre su propia esencia.
El concepto humano de Dios, incluye todas las cualidades que, mientras no son
características individuales, pertenecen al ser humano como un todo, a la
humanidad, a la especie humana o al hombre como especie“ (46).
Tal
cual Feuerbach lo pensaba. Escribe:
„Uds. creen en el amor como un atributo divino, porque se aman a
sí mismos; Uds. creen que Dios es sabio, un ser benevolente, porque anhela que
la benevolencia y la razón sean las mejores cualidades personales (...) De aquí
que Dios es la esencia del hombre, visto como la mayor verdad“ (47).
La
conclusión directa de lo dicho es que el hombre debe encontrarse a sí mismo
otra vez, debe recobrar su esencia humana que proyectó en otra realidad, en un
Ser Supremo, un Dios divino e infernal a la vez. Por aquél tiempo, en 1841,
Marx aún permanecía básicamente idealista, aunque ya era ateo, con tendencias
materialistas en forma embrionaria; Feuerbach le ayudó a comprender que una
crítica a la religión tenía que ser una crítica a la totalidad de las
relaciones sociales. Más tarde, Marx y Engels descubrieron el núcleo idealista
del materialismo de Feuerbach tal como fue elaborado en Las Once Tesis sobre
Feuerbach en 1845 (de Marx), y Ludwig Feuerbach y el Fin de la Filosofía
Clásica Alemana en 1888 (de Engels).
Engels
escribió:
„El verdadero idealismo de Feuerbach llegó a ser evidente tan
pronto como llegamos a su filosofía de la religión y de la ética. El no deseaba
abolir la religión, quería perfeccionarla (...) No aceptaba las relaciones
mutuas fundadas en una relación recíproca entre el ser humano, tal como el
sexo, el amor, la amistad, la compasión, el autosacrificio, etc. ‑ tal
como ellas son ‑ ni asociarlas con una religión específica, la cual, en
vez de conducir estas conductas humanas a su total realización original, pronto
las concreta en nombre de una religión“ (48).
DESDE LA ACTIVIDAD PERIODISTICA A LA ACTIVIDAD POLITICA: (1842‑1843).
Las
esperanzas de Marx de obtener una cátedra no se concretaron; la ilusión de los
hegelianos de izquierda acerca de una „cultura monárquica“ se marchitó con la
presencia del Rey Federico Guillermo IV de Prusia que se convirtió en un
censor. Marx, condenó en varios artículos las leyes del gobierno prusiano que
reprimían las libertades democráticas (49). Las críticas a la censura de prensa se
convirtieron en críticas a las instituciones estatales y a la negación total
del propio sistema absolutista feudal.
En
enero de 1842, inició su publicación el diario de oposición la Gaceta Renana y
Marx hizo contribuciones a el desde mayo de 1842 (50). Como intérprete de la gran
burguesía de la provincia del Rhin, el diario se desarrolló como un órgano
democrático‑revolucionario. El 15 de octubre de 1842, Marx llegó a ser el
Editor de este diario, que fue muy .popular aun en el reinado de Prusia. En
este tiempo, Federico Engels se relacionó con Marx a quien envió varios
reportajes, primero desde Berlín, y después desde Inglaterra. La circulación
del diario aumentó de 885 en agosto de 1842, a 3400 en enero de 1843 (51). Esta
popularidad alarmó al gobierno prusiano, el cual comenzó a censurar severamente
al diario, al punto que algunos artículos de Marx no aparecieron publicados.
Marx
entró en dificultades con un grupo radical llamado Libertad, al cual
pertenecían Edgar Bauer y Max Stirner (seudónimo de Kaspar Schmidt), y que no
hacía más que criticar a todo y a todos, excepto a ellos mismos. Marx atacó a
este ruidoso ultra grupo, que además carecía de toda práxis política concreta (52). Pero el
grupo Libertad continuó con su anarquismo individual y subjetivo, así, era
inevitable una ruptura con Marx, que más tarde podría convertirse en ruptura
total, incluso con los Jóvenes hegelianos.
Cuando
Marx publicó el artículo „Justificación del Corresponsal del Mosel“ en la
Gaceta Renana entre el primero y el veinte de enero de 1843, el Gobierno
decidió clausurar el periódico a partir del primero de abril siguiente. El 12
de febrero del mismo año, los accionistas de la Gaceta Renana se reunieron. En
esa ocasión decidieron enviar una petición al Rey „para que levantara la
proscripción del diario“(53). Peto todo fue en vano, pues la burguesía liberal
renana se negó a salvar el diario. Así, el 18 de marzo, Marx renunció como
Editor, cosa que hizo efectiva el 31 de marzo de 1843.
El
mejor consuelo para Marx, probablemente vino de Jenny quien le escribió en tan
crítico momento y en las vísperas de su actividad decididamente política:
„Si sólo pudiera allanar y suavizar tu sendero y limpiar el
camino de cada cosa que pudiera ser un obstáculo para ti, entonces nos
rendiríamos ante nuestra suerte y permitiríamos que en ella interfiera
activamente la obra de 1e Divina Providencia“ (54).
El
destino estaba en verdad en el trabajo y no en la Providencia religiosa en la
que Jenny se encontraba. Después de una discusión con Arnold Ruge y otros (55), Marx
había decidido publicar, afuera del país, un órgano revolucionario. Era de la
opinión que la revolución social estaba aproximándose en la Europa Occidental.
El Estado prusiano, „una embarcación de locos“ estaba condenado a muerte, pues
„la revolución era inminente“ (56). Ahora Marx estaba interesado en la Revolución
Social, su esencia, causas, motivos y fuerzas.
LA CRITICA A LA FILOSOFIA DEL DERECHO DE HEGEL. ESTUDIO DE LA HISTORIA
(1843‑1844).
En
mayo de 1843 Marx se trasladó a la casa de su prometida en Kreuznach, y el 19
de junio de 1843, el Doctor Carlos Enrique Marx y Fräulein Johanna Bertha Julie
Jenny von Westphalen se casaron legalmente al fin. Marx, que generalmente no
expresaba públicamente sus estados de ánimo, había escrito brevemente a su
amigo Arnold Ruge desde Dresden:
„Yo te puedo asegurar, sin menoscabar el romanticismo, que estoy
enamorado de la cabeza a los pies (...) y en verdad en el más serio de los
compromisos (...) Por años, mi novia y yo hemos estado comprometidos en los más
innecesarios y agotadores conflictos, que superan incluso a los de aquellos que
tienen tres décadas de edad, y que normalmente se conocen como ‘experiencias de
la vida’ (la frase favorita de Juste‑Milieu)“. (Este era el ápodo de
Edgar Bauer) (57).
El
tiempo en Kreuznach, de mayo a octubre de 1843, probablemente fue el más feliz
para Marx. Jenny fue su gran ayudante, y también la primera crítica de sus
producciones. Durante este período, Marx estaba estudiando y criticando la
Teoría del Derecho y del Estado de Hegel, y su manuscrito incompleto fue publicado
posteriormente en 1927 como Contribución a la Crítica de la Filosofía del
Derecho de Hegel. Al principio de 1843, las Tesis Preliminares para la Reforma
de la Filosofía de Feuerbach fueron publicadas en Suiza, y contiene las tesis
esenciales de su cosmovisión materialista. Este trabajo, y sus críticas,
ayudaron a Marx a formular más claramente sus propias concepciones. Dos citas
de este libro evidencian los mejores aspectos del materialismo de Feuerbach:
„La relación real entre el Pensamiento y el Ser es esta: el Ser
es el Sujeto, el Pensamiento es el Predicado. El .Pensamiento sale del Ser y el
Ser del Pensamiento“ (58).
„Nosotros sólo necesitamos sustituir el predicado por el sujeto
y el sujeto por el objeto y el principio, esto es, retornar la filosofía
especulativa invertida, para obtener diáfanamente, desnuda, la verdad no
adulterada“ (59).
A
Marx le gustaba la idea de „invertir“ y posteriormente la usó contra Hegel. En
la carta a Arnold Ruge del 13 de marzo de 1843, donde hablaba acerca de que
está enamorado „de la cabeza a los pies“, Marx comentó que los aforismos de
Feuerbach (sus Tesis Preliminares):
„(...) me parecen incorrectos sólo en un aspecto, que concede
demasiada importancia a los elementos naturales y poco a los políticos. Sin
embargo, esta es la única alianza a través de la cual la filosofía
contemporánea puede llegar a ser verdadera“ (60).
En
lugar de ver al hombre como un ser natural e instintivo, tal como Feuerbach lo
ve, Marx ve al hombre como un ser social enraizado en la relación entre el
Estado y la Sociedad Civil. Este será un concepto usado posteriormente para
designar el ámbito privado, principalmente los intereses materiales con sus
respectivas relaciones sociales. Este fue un paso importante hacia la visión
materialista y científica de la historia.
Hegel
proclamó que el Estado es la más alta expresión del desarrollo de la sociedad
civil. Marx sostenía lo opuesto y enfatizaba que la propiedad privada juega un
papel central en el sistema político. Más adelante escribió:
„La constitución política es la más elevada expresión de la
propiedad privada“.
En
ese tiempo Marx también desarrolló la idea de la democracia como un sistema
social conformado por el hombre para vivir en él, basado en la
autodeterminación del pueblo y sus intereses siendo estos la ley fundamental.
Sólo en la democracia el hombre puede llegar a ser conductor de las fuerzas que
él mismo ha creado, y tal es la última verdad de cada Estado, la última meta
del desarrollo. Sólo por esta vía el Estado llegará a ser una „particular forma
de existencia del pueblo"(61). Esta frase muestra la influencia de la sociedad
futura de Saint‑Simón. Muy tempranamente, su suegro, Ludwig von
Westphalen, había introducido en Marx las ideas de Saint‑Simón (62).
Paralelamente
a su manuscrito Contribución a la Crítica de la Filosofía del Derecho de Hegel,
Marx escribió sus Cuadernos de Kreuznach en los cuales estudió la historia de
varios países, en especial lo relativo a los orígenes del Estado, se informó
sobre Inglaterra, Alemania, Francia, Italia, Suiza y los Estados Unidos, pero
también estudió los trabajos de Maquiavelo, Montesquieu, Rousseau, Chateaubriand
y Justus Moser. De especial interés para él fue la Revolución Francesa, sobre
cuyas experiencias desarrolló la teoría de la lucha de clases, su teoría‑práxis
revolucionaria. Sin embargo, en 1845, Marx todavía tenía en su mente la
realización de un Estado Ideal de democracia, una verdadera democracia, aunque
no todavía socialista o comunista.
LA AMISTAD CON FEDERICO ENGELS Y LOS ANALES FRANCO‑ALEMANES.
Hemos
insinuado el camino de Marx y también de Engels hacia el Socialismo y
Comunismo, pero hagamos una síntesis de sus expectativas hasta este momento (63).
Ambos,
fundadores del Socialismo Científico‑Filosófico, llegaron a él por
diferentes caminos, lo común fue un aspecto de su filosofía: la dialéctica de
Hegel, la autoconsciencia de Bauer y el humanismo de Feuerbach. Ambos habían
aprendido mucho de las Revoluciones Francesa e Inglesa (64).
Mientras
Marx había desarrollado el aspecto económico del Socialismo Científico en forma
independiente, fue Engels quien incitó a Marx a estudiar Economía Política
especialmente como resultado del Sumario de Engels, escrito a fines de 1843.
Como anotaremos en el próximo capítulo, a la edad de 22 años, en 1842, Engels
había completado sus estudios sobre la Monarquía Prusiana, y predijo el
comienzo de la Revolución Burguesa en aquel Estado y también la venidera
Revolución Social en Inglaterra (65). Tal como mencionamos, en ese tiempo, en la
Gaceta Renana, Marx hablaba aún sobre una „verdadera democracia“, una vez ‘más
sin la idea del comunismo. Pero Marx y Engels tenían un punto en común: se
desarrollaron desde una crítica a la concepción de Hegel acerca del Estado,
hacia el descubrimiento definitivo de la existencia de las clases sociales en
el análisis de la propiedad privada y la competencia. En otras palabras, ambos
se desarrollaron desde una crítica de la religión, a una crítica de la
filosofía; desde una crítica de la filosofía a una crítica del Estado; de una
crítica del Estado, a una crítica de la sociedad; esto es, „desde una crítica
de la Política, a una crítica de la Economía Política, la cual los condujo,
otra vez, a la crítica de la propiedad privada“ (66).
En
el período en Kreuznach (hasta 1844) Marx se encontraba principalmente en la
órbita de la teoría crítica, mientras que Engels era mucho más práxico, pues
criticaba concretamente la Sociedad Burguesa de Inglaterra como puede ser
comprobado en la Introducción a la Critica de la Economía Política y La Posición
de Inglaterra publicadas en los Anales Franco‑Alemanes, editados por Marx
y Ruge y que aparecieron en 1844 (67).
Volvamos
a la preparación de los Anales Franco‑Alemanes que Marx hacía al comienzo
de 1844. Por este tiempo Marx estaba básicamente criticando conceptos que
recordaban el humanismo de Feuerbach, especialmente las ideas del „burgués
radical Arnold Ruge, del demócrata Julius Fröbel, del poeta revolucionario
Georg Herwegh, del periodista radical Karl Ludwig Bernays, uno de los futuros
ideólogos del verdadero socialismo, de Moses Hess y de varias personas más“ (68). También
pensaba invitar a colaborar con el diario a los Socialistas Franceses, tales
como l,amennais, Cabet, Proudhon y Blanc, y aún más, planeó publicar un
artículo sobre Feuerbach criticando la filosofía reaccionaria de Schelling.
Posteriormente,
en octubre de 1843, Marx y Jenny se fueron a París, donde se establecieron en
la calle Vanneau Nº 38. A fines de febrero de 1844, apareció la primera doble
edición de los Anales Franco‑Alemanes, que contenía unos artículos de
Engels, Heine, Herwegh, y cartas de Ruge, Bakunin, Feuerbach y Marx. Dos
importantes artículos de Marx aparecieron escritos en Kreuznach. Uno de ellos
era Introducción a la Crítica de la Filosofía del Derecho de Hegel (escrita en
París entre diciembre de 1843 y enero de 1844). El primer artículo, fue un
ataque contra Bruno Bauer, donde Marx mostraba que la emancipación judía es
parte de la emancipación humana total, pero hacía una distinción entre
emancipación humana y política. En el segundo artículo Marx explicaba que no se
puede separar la emancipación humana: el proletariado como clase no puede
emanciparse a sí mismo sin emancipar a la sociedad en su conjunto. En el mismo artículo,
Marx también enfatizaba que:
„(...) el arma de la crítica no puede, por, lo tanto, reemplazar
a la crítica del arma. La fuerza material debe ser derribada por la fuerza
material; pero la teoría también llega a ser una fuerza material tan pronto como
ella se aferra a las masas“ (69).
Al
mismo tiempo relacionaba el proletariado con la filosofía:
„La filosofía encuentra su arma material en el proletariado, al
paso que el proletariado encuentra su arma espiritual en la filosofía“ (70).
Desde
el otoño de 1842, cuando Federico Engels viajaba a Manchester, Inglaterra, y
debido a sus artículos y actividad política, Marx llegó a relacionarse con él.
Como ya dijimos, Engels envió algunos artículos a la Gaceta Renana. En el viaje
de Engels a Inglaterra, Marx encontró al mejor amigo de su vida. Este encuentro
fue muy frío y rígido, debido principalmente al conflicto de Marx con el grupo
Libertad, al que Engels valoraba políticamente (71). No obstante, Marx consideró a
Engels como un corresponsal inglés de la Gaceta Renana y sus artículos para los
Anales Franco‑Alemanes indicaban a Marx que las ideas de Engels estaban
desarrollándose en su misma dirección. En efecto, Engels estaba ligeramente a
la cabeza de Marx en ese momento. Antes de continuar con el desarrollo
intelectual y práxico del „joven“ Marx, es necesario dedicar un capítulo a el
„joven“ Engels para entender mejor el desarrollo del socialismo filosófico
científico entre 1843 y 1844.
NOTAS
(1)
Karl Marx, Frederick Engels; Collected works (CW) (50
vol umes). Volume 1, Nueva York: International Publishers, 1975ff., p. 643. Todas
las traducciones de las citas de este capítulo son nuestras.
(9)
Karl Marx, Friedrich Engels; WERKE. Band 30, Berlín Oriental: Dietz‑Verlag, 1972ff., p. 643. Después
se cita como NEW.
(10) Marx,
Engels; Cw. Op. cit., p. 522.
(18) Ver: Ernst Bloch; Über
Karl Marx. Francfort del Mein: Edition Suhrkamp, 1971, pp. 7‑13.
(19) Marx,
Engels; Cw. Op. cit., p. 11.
(21) Bloch;
Uber Karl Marx. Op. cit., p. 8.
(22) Marx,
Engels; Cw. Op. cit., p. 12.
(23) Ibid.,
pp. L8‑19.
(24) Bloch; Uber Karl Marx.
Op. cit. p. 8.
(28) Marx,
Biography. Op. cit., p. 30.
(30)
Karl Marx, Friedrich Engels; Gesamtausgabe (llega). Abteilung 1, Band 1,
Halbband 2, Berlín Oriental, p. 219. Después citado como „llega“.
(31)
Ver:
Marx, Engels; C11. Op cit., pp. 405‑509.
(34) Ver: Bloch; Uber Karl
Marx. Op. cit., pp. 157‑162.
(36) Marx,
Engels; CM. Op. cit., p. 46.
(43) Marx, Engels; CM. pp.
708‑709.
(45)
Ibid., p . 1 05 . Marx terminó su
Tesis Doctoral y la presentó ante el Jurado el 13 de abril de 1841. Dos días
después se graduó de Dr. en Filosofía (Dr. phil.) en la Universidad de Jena. En
el mismo año, Ludwig Feuerbach publicó su libro, la Esencia del Cristianismo
(Das Wesen des Christenthums), una crítica materialista de la religión.
(46)
Ver: Ludwig Feuerbach; Das Wesen des Christenthums. Ibid.
Leipzig, 1904.
(47)
También
ver: Marx, Engels; CM. p. 105.
(49) Feuerbach; Das Mesen
... Op. cit., pp. 75‑77.
(51) Ver: Marx, Engels; CM.,
pp. 109‑376.
(52)
Ibid.,
ver especialmente páginas 109‑183.
(53) Marx,
Biography. Op. cit., p. 38.
(54)
Ibid.,
p. 44. Ver también: Marx, Engels; CM. p. 393.
(58) Marx, Engels; CM. Volume 3, Op. cit., p. 154.
(61) Ver: Feuerbach; ¡bid.,
p. 264.
(62)
También
ver: Marx, Engels; CM. p. 400.
(63)
Ver:
Ibid., Volume 3, p. 98.
(66)
Ver:
el próximo capítulo.
(70)
Ver: Friedrich Engels, A Biography. Moscú: Progress
Publishers, 1976, p. 41. Después se cita como „Engels,
Biography“.
(71) Ver: Marx, Biography. Op. cit., p. 53‑54.