CAPITULO CUARTO

 

LO QUE ES EL SOCIALISMO DE MARX

 

„Los filósofos sólo interpretaron el mundo de

distintas maneras, el asunto es cambiarlo“.

Caros Marx.

 

MARX Y EL MARXISMO

 

„Yo no soy marxista“.(Marx)

 

Esta afirmación hecha por Marx en París, significaba una seria advertencia contra toda personificación y representación de los procesos históricos objetivo‑reales, que existen independientemente del conocimiento y la voluntad de los individuos sociales. Sabemos claramente que hay diferencias fundamentales entre „Socialismo“, la „contribución científica de Marx al Socialismo“, „Marxismo“, „Marxismo‑Leninismo“ y „Materialismo Histórico Dialéctico“. Estos tienen factores unidos comunes y sus procesos históricos están concatenados, e interrelacionados, pero no son necesariamente idénticos. Unidad Dialéctica no es Identidad lógico‑formal. Si detallamos, por ejemplo, su contenido filosófico, nos damos cuenta que el materialismo dialéctico, como proceso histórico-intelectual, tuvo sus raíces genéticas en el concepto materialista de prakrti, hindú, en el cripto‑materialismo egipcio y en el antiguo hilozoísmo de la Grecia milésica. Como se ha explicado anteriormente, cualquier concepto expresa un todo menos‑desarrollado en permanente evolución hacia una totalidad más‑desarrollada, cuya relación esencia‑apariencia cambia siempre, lo que significa, además, que su esencia o apariencia está constantemente en flujo.

 

De manera similar, el socialismo tiene sus raíces científico‑filosóficas en el modo de producción del comunismo primitivo de hace un millón de años y podemos descubrir su epigénesis en la filosofía, tanto platónica como epicúrea y lucreciana; atravesando el cristianismo primitivo; en los heréticos monasterios medievales; en los movimientos revolucionarios campesinos; hacia el socialismo utópico. Además de esto, la contribución de Marx al socialismo es muy sencilla: lo convirtió en un asunto científico histórico‑social de teoría y práxis. Pero esto pudo ocurrir únicamente alrededor de 1848, por lo tanto se trata de un proceso particular, una síntesis específica, un cambio dialéctico cualitativo dentro de un espacio‑tiempo histórico universal.

 

Sin embargo, el „leninismo“ sólo pudo desarrollarse después del nacimiento y la teoría‑práxis de Lenin. En consecuencia, se trata lógicamente de una subsecuente totalidad más‑desarrollada. Lo que constituye el „marxismo“ dentro de la unidad y contradicción del „marxismo‑leninismo“, no es sólo la contribución de Marx, sino también su enriquecimiento teórico‑práxico desde la muerte de Marx. El hecho de que todo fluya constantemente, implica que todo contiene una afirmación‑negación, en consecuencia, dentro del „marxismo“ hay una contradicción. Allí fluyen el „leninismo“, el „trotskismo“, el „stalinismo“, el „maoismo“ hasta el „burnhamismo“, el „senghorismo“, etc. Criticar una negación en cualquier cosa, significa, en .primer lugar, el reconocimiento de la existencia de su negación y de qué es un proceso. La crítica es el más sano motor para el progreso y conscientización humana, siempre y cuando sea científica, teórico‑práxica y revolucionario‑emancipatoria.

 

 

MATERIALISMO DIALECTICO

 

El materialismo no es un descubrimiento „marxista“ o „socialista“. El materialismo es la Afirmación dentro de la filosofía humana desde el período inicial del homo sapiens, pero solamente en el siglo VI a. C., en el hilozoísmo milésico adquirió cientificidad; y fue después de 1848 que se volvió histórico y dialéctico. Por supuesto, no debemos olvidar que lo „científico“, lo „histórico“ y lo „dialéctico“ son procesos en sí. Un idealismo sabio y científico es, lógicamente, la Negación dentro de la Unidad y Contradicción de Opuestos de la Filosofía. El materialismo es, en consecuencia, a partir del siglo VI a. de C., la Afirmación dentro de la filosofía; y siendo la filosofía un proceso, es histórica, por lo tanto, su afirmación, el materialismo, también es histórica. Además, lo „Afirmativo“ (evolucionario) y lo „Negativo“ (involucionario) no son categorías morales, sino procesales. El materialismo y el idealismo dentro de la filosofía tienen una Relación, que es lo mismo que una Contradicción, por lo tanto ambos determinan (que es otro término para „relacionar“ y „contradecir“) el flujo de la filosofía. En este sentido el materialismo siempre ha sido un materialismo histórico‑dialéctico, pero no necesariamente científico siempre. A pesar de que Marx nunca escribió utilizando el concepto „materialismo histórico‑dialéctico“, fue él y Engels, precisamente, quienes convirtieron al materialismo en una Filosofía teórico y una Ciencia práxica. Como el Sujeto de la Historia es la Sociedad, y como la sociedad de los siglos XIX y XX es una sociedad clasista capitalista, el materialismo dialéctico, como la Afirmación revolucionario-emancipatoria, se convirtió en la Filosofía de la Revolución‑Emancipación en la sociedad moderna, esto es, de las clases trabajadoras a escala mundial, del proletariado, utilizando una categoría abstracta. Su Negación es obviamente la burguesía (también como categoría abstracta) reaccionaria y violenta, cuya filosofía es lógicamente la Negación dentro de la filosofía, es decir, el idealismo vulgarizado, que la convierte en religión e ideología. Por lo tanto, el Materialismo Dialéctico es la Filosofía del Proletariado, es Teoría‑Práxis Revolucionario‑Emancipatoria. Esta es la contribución de Marx a la Consciencia Social, en los siglos XIX y XX, y más adelante.

 

Precisamente porque la contribución de Marx es social, científica, real y viva, es teórico‑práxica y revolucionario‑emancipatoria. Como hemos expuesto anteriormente, las Weltanschauungen (cosmovisiones) marxistas y las Weltveränderungen (cambios del mundo), lógicamente deben continuar pasando de lo concreto a lo abstracto y de lo abstracto nuevamente a lo concreto, alcanzando niveles de aproximación teórico‑práxicos superiores. Sin embargo, dentro de este proceso de teoría‑práxis marxista, el „marxismo“ reveló afirmaciones y contradicciones, las cuales tienen sus propias negaciones específicas. Pero no debemos confundir los dos diferentes procesos, quiere decir, la contribución de Marx y el „marxismo“. Cada uno debe ser criticado y relacionado con su propia época y realidad. Además, una „profecía“ científica es una posibilidad, no una realidad. Lo que pasará en el futuro es, parcialmente determinado, está por verse, por lo tanto, una „profecía de Marx sólo puede ser una aproximación y no una realidad que debe cumplirse como una revelación divina. Además, un proceso realizado es algo terminado, que cambia cualitativamente en otro proceso o procesos. La realización de un huevo es el fin del huevo; igualmente, la materialización de la emancipación o del amor, son al mismo tiempo sus fines reales. La materialización de la Vida es la Muerte y la realización de la Muerte es la Vida.

 

El aporte de Lenin a la contribución de Marx, es la continuación del proceso afirmativo dentro del socialismo y del materialismo dialéctico, y este no es necesariamente idéntico a „leninismo“. De manera similar, ambas contribuciones individual‑sociales, no son necesariamente idénticas a „marxismo‑leninismo“, que en sí mismo podría (después de 1924), revelarse como la Negación dentro del materialismo dialéctico o socialismo, es decir, como „stalinismo“. La obra de Marx, no fue descubrir „‑ismos“ sino adelantar, desarrollar y enriquecer al materialismo, la filosofía, la ciencia y al socialismo. De manera similar, Lev Davidovich Trotsky, Rosa Luxemburgo, Antonio Gramsci, etc., hicieron sus contribuciones específicas. De aquí que el materialismo dialéctico es filosofía, es la filosofía teórico‑práxica del proletariado.

 

 

LA DIALECTICA, EL METODO DIALECTICO Y LA LUCHA DE CLASES

 

Como es sabido, la relación‑contradicción Sociedad‑Naturaleza, esencial dentro de la historia, del proceso de producción y reproducción humano‑social, es dialéctica. En otras palabras, la propia génesis del homo sapiens, como un proceso material particular‑universal es, en sí mismo, un acto dialéctico cualitativo que duró 25 millones de años, de Procónsul a Homo Sapiens. De ahí que la dialéctica es inherente a la esencia humano‑social de la historia. Lógica, objetiva, subconsciente e inconscientemente, el hombre siempre ha utilizado la dialéctica y la sigue utilizando dentro de las relaciones productivas y reproductivas. Si no fuera así, el Zinjanthropus hubiera desaparecido en las cavernas prehistóricas de hace dos millones de años.

 

Sin embargo, sólo á partir de Sócrates y Aristóteles, se conoció la dialéctica como Lógica, como posible ciencia del movimiento, que es una función universal de la materia. Pero la dialéctica tiene su propia dialéctica, ella misma es un proceso dialéctico. En su origen sólo fue aplicada a ideas, conceptos y categorías. Fueron Marx y Engels quienes convirtieron a la subjetiva y objetiva dialéctica en teoría‑práxis lógica; en fin, en una ciencia emancipatorio‑revolucionaria. Transformaron la Lógica en Dialéctica y la Dialéctica en Lógica, creando la ciencia del movimiento, el más formidable e invencible instrumento de la Teoría‑Práxis Humana.

 

Las relaciones dialécticas dentro de la misma sociedad, dentro de la sociedad de clases, por supuesto, no fueron una creación de Marx. Asimismo, las luchas de clases han existido mucho antes del nacimiento de Marx; ya en el Viejo Testamento están descritas vívidamente. Lo que Marx logró, fue determinar las relaciones dialécticas en la sociedad moderna, plantearlas como un proceso revolucionario‑emancipatorio de teoría‑práxis concreto-abstracta, como lucha de clases. Aplicó la dialéctica, el método dialéctico y sus leyes a las realidades históricas y por tanto dio a la producción y reproducción humana, un objetivo revolucionario‑emancipatorio definitivamente. En otras palabras, Marx ha provisto al proletariado mundial de una epistemología (teoría del conocimiento) que está concreta y dialécticamente relacionada con los procesos históricos y sociales (práxis del conocimiento). En este sentido, elevó todas las relaciones humanas a relaciones sociales, convirtiéndolas en una totalidad dinámica dialéctica de la cual se forma la esencia de la sociedad, el factor subjetivo revolucionario‑emancipatorio de la historia.

 

Siendo así, el método dialéctico, incluyendo sus tres leyes básicas, fue aplicado donde tiene validez histórica, y por lo tanto, donde es científico. Esto no quiere decir que no existan además otras leyes básicas históricas o universales de la dialéctica; ni siquiera implica que la dialéctica no pueda desarrollarse hacia totalidades más‑desarrolladas, es decir, a Trialéctica, Tetraléctica y aun a Multi‑Polialéctica. Marx relacionó la dialéctica con el hombre, con el pensamiento, con la sociedad, con la historia, con el universo, en suma, con la materia viviente siempre cambiante y dinámica. Además, relacionó la epistemología con el método y el método con la verdadera, real, concreta y total Teoría‑Práxis.


 

 

LA INTERPRETACION MATERIALISTA DE LA HISTORIA

 

En el sentido filosófico, Marx y Engels interpretaron la historia dentro del contexto de su sustrato potencial (natural), pasivo y objetivo, por un lado, y por otro, de su sustrato potente (social), activo y subjetivo. Esto es lo que se entiende por interpretación materialista, que no tiene nada que ver con la vulgar, subjetiva Weltanschauung idealista. Siendo el análisis marxista una interpretación científico‑filosófica, contiene lógicamente, tanto sabios elementos idealistas, como materialistas; de acuerdo con la famosa frase de Lenin, según la cual: un idealismo sabio está más cerca de un materialismo sabio que de un vulgar, dogmático y osificado materialismo, que es la negación dentro del materialismo dialéctico, cuyo mejor ejemplo es el „marxismo‑leninismo“ stalinista. En consecuencia, si es científicamente válido decir que Marx es „marxista“, entonces un „marxista“ y un filósofo son histórico‑social y teórico‑práxicamente unidos, y si no, al menos gemelos idénticos. Pero, dentro del contexto del „marxismo“ burgués moderno, Marx tenía razón cuando postuló: „yo no soy marxista“.

 

Ahora, ¿Cual es la esencia de la interpretación materialista de la historia?

 

La real, verdadera y concreta base material de la vida social es el histórico modo de producción. Por eso, Marx había aplicado la filosofía del materialismo dialéctico, es decir, la Afirmación de la Filosofía en general, al estudio, investigación y análisis de la evolución‑involución de la sociedad e historia humana. Pero no únicamente como una interpretación, sino también como una interpenetración de las condiciones y relaciones humanas histórico‑sociales cambiantes, revolucionarias y emancipatorias. En este sentido, el modo de producción es una categoría lógico‑dialéctica, universal-histórica y abstracto‑científica. De la misma manera como hay leyes naturales objetivas externas, éstas existen lógicamente en la contradicción histórica y, en consecuencia, en la sociedad misma. Este hecho hace posible una ciencia de la historia, lo que significa que estas leyes pueden ser descubiertas y que podemos aplicar su dialéctica, sus procesos materiales, concretamente, a la teoría‑práxis humana. De esta manera, el socialismo y el materialismo recibieron históricamente un verdadero y real sustrato científico‑filosófico, y los trabajadores del mundo (proletariado) obtuvieron su estrategia, tác­tica y política revolucionario‑emancipatoria.

 

En 1859, en la Crítica de la Economía Política, (1) Marx elaboró este sustrato material concreto de la vida so­cial. Dentro de este contexto explica que el Ser Social (existencia social) determina la Consciencia Social (fi­losofía). Además, afirmó que los problemas sociales no pueden ser generados, si antes no existen las condicio­nes materiales para su posible solución teórico‑práxica. Al mismo tiempo, definió lo que él entendió por modo de producción dentro del proceso histórico, además que el cambio de uno al otro necesita lógica y necesariamente una „época de revolución social“ (Marx), un cambio cua­litativo material histórico‑social.

 

 

MARX Y LA TEORIA‑PRAXIS

 

En sus Tesis, Marx ya había elaborado la relación dialéc­tica, la teoría‑práxis. Dos años más tarde, en 1847, en La Miseria de la Filosofía, demostró cómo las ideas, pensamientos, conceptos y categorías humanos correspon­den a sus relaciones sociales concretas. Hizo hincapié en que todas las categorías, y específicamente las cate­gorías económicas, son expresiones teorético‑abstractas de las relaciones sociales de producción. Subrayó:

 

„Los mismos hombres que establecen sus rela­ciones sociales en conformidad con su produc­tividad material, producen también princi­pios, ideas y categorías en conformidad con sus relaciones sociales“ (2).

 

Por lo tanto, las ideas, los conceptos, las categorías y las leyes no son „verdades absolutas“, eternas; ellos reflejan verdades relativas o históricas. Como dice Marx, son „productos transitorios e históricos“. En consecuen­cia, teoría y práxis, dentro de un contexto histórico-social, es una aproximación permanentemente cambiante, tal como las leyes, categorías, etc. Así, lo que fue „verdadero“ ayer, no será necesariamente „verdadero“ ma­ñana, y, por supuesto, no es necesariamente „falso“ hoy. La Totalidad de la Verdad es el Todo, sólo el Todo es verdadero; por lo tanto, la Verdad particular, como por ejemplo, la Verdad Histórica, la Verdad Social y la Verdad Humana, es siempre una Verdad Relativo‑Absoluta. La Verdad Humana siempre es absoluta a la Verdad Histórica con la máxima aproximación, en el sentido de Teoría‑Práxis. Planteado así, se entiende fácilmente porque la Verdad es una Falsedad Absoluta y porque una Falsedad es una Verdad Absoluta.

 

En términos sencillos, tal como explicó Engels en su „Discurso en la tumba de Carlos Marx“ (1883), la interpretación materialista de la historia, la esencia de la Teoría‑Práxis histórica, consiste simplemente en el hecho que „la humanidad, ante todo, tiene que comer y beber, tener vivienda y ropa antes de dedicarse a la política, ciencia, revolución, arte, etc.“(3). No obstante, dialécticamente, la economía determina la política y viceversa; que no tiene nada que ver con el vulgar economicismo, ni con el determinismo económico.

 

 

SOBRE LA SOCIOLOGIA DE MARX

 

Marx es uno de los padres más importantes de la sociología moderna, si es que definimos la sociología como una ciencia social teórico‑práxica. Una Filosofía‑Ciencia Política para el Mundo, para Africa, Asia o América, como una Sociología Política, tiene que ser un asunto teórico‑práxico, es decir, revolucionario‑emancipatorio. Su opuesto es la Ideología‑Práctica pequeño‑burguesa parroquial. El criterio para una Sociología científica, tal como lo desarrolló Marx, fue explicado claramente por Lenin en su artículo ¿Quiénes son los „amigos del pueblo“?, en 1894. Citaremos detalladamente algunos pasajes de esta obra:

 

„La idea básica de Marx de que el desarrollo de la formación económica de la sociedad es un proceso de la historia natural, le quita el piso a esta moralidad infantil que reclama el título de sociología (una polémica contra el sociólogo ruso N. Mikhailovsky). (...) Esta idea del materialismo en sociología fue en sí misma una parte genial. (...) De aquí que los sociólogos han tenido dificultades en diferenciar, en la compleja red de los fenómenos sociales, cuáles eran los fenómenos importantes y cuáles carecían de importancia (esta es la raíz del subjetivismo en sociología) y han sido incapaces de descubrir cualesquiera criterios objetivos para tal distinción. El materialismo suministró un criterio absolutamente objetivo al señalar a las ‘relaciones de producción’ como la estructura de la sociedad, y haciendo posible aplicar a estas relaciones este .criterio científico general de repetición cuya aplicabilidad a la sociología era negado por los subjetivistas. Mientras se confinaron a sí mismos a las relaciones sociales ideológicas (...), eran incapaces de observar la repetición y el orden en el fenómeno social de los diferentes países, y su ciencia era, en el mejor de los casos, sólo una descripción de estos fenómenos, una colección de materia bruta (...)

 

Además, (...) la reducción de las relaciones sociales a las relaciones de producción, y este último hasta el nivel de las fuerzas de producción, suministró una base firme para concebir que el desarrollo de las formaciones sociales es un proceso de la historia natural.

 

Sin decir que, sin tal enfoque no puede haber una ciencia social. (...) Marx puso fin a la consideración de la sociedad como un agregado mecánico de individuos que toleran cualquier modificación impuesta por el poder existente (...) y que surgen y cambian de manera fortuita, y era el primero en dar un fundamento científico a la sociología, formulando el concepto de la formación económica de la sociedad como la suma total de las relaciones de producción dadas, y estableciendo el hecho que el desarrollo de esta formación es un proceso de la historia natural (...) El materialismo no es ‘primordialmente una concepción científica de la historia’, tal como piensa el Sr. Mikhailovsky, sino la única concepción científica de la historia“ (4).


 

En la Sociología moderna, la generalización acientífica de conceptos como „marxismo“ y „marxista“ ha producido la degeneración de su esencia teórico‑práxica; pero es importante enfatizar que las reflexiones de Marx (mar­xianas), se refieren a Marx, las „marxistas“ a los Mar­xistas; por lo tanto, a nosotros nos conciernen las mar­xianas, como productos intelectuales de un tiempo histó­rico específico. Siendo Marx un producto de su época, sus reflexiones no son universales, pero sí una expre­sión de las relaciones de producción del s. XIX.

 

Para concluir, dejemos a los padres del Socialismo intro­ducir algunos conceptos sociológicos fundamentales:

 

 

Clases Sociales e Ideología:

 

„Las ideas de la clase dominante son en todas las épocas las ideas dominantes; o dicho de otra manera, la clase que es el poder mate­rial gobernante de la sociedad, es, al mismo tiempo su poder intelectual gobernante. La clase que tiene los medios de producción ma­terial a su disposición, tiene también el control sobre los medios de producción inte­lectual, de manera que, generalmente hablan­do, las ideas de aquellos que carecen de los medios de producción intelectual, están suje­tos a ellos. Las ideas dominantes no son más que la expresión ideal de las relaciones ma­teriales dominantes, es decir, las mismas re­laciones materiales dominantes concebidas co­mo ideas; por tanto, las relaciones que hacen de una determinada clase, la clase dominante, son también las que confieren el papel domi­nante a sus ideas“ (5).

 

¡Pero el elemento económico no es el único elemento do­minante!

 

El elemento determinante en la historia es ultimadamente la producción y reproducción en la vida real. Ni Marx ni Engels han afirmado otra cosa sino esto. Convertir el elemento económico en el único determinante, demues­tra ignorancia acerca de la sociología marxiana, acerca del socialismo y del materialismo dialéctico, significa reducir la economía a una abstracción, a un absurdo. En­gels explicó este problema con detalles en una carta a Joseph Bloch en 1890. Citaremos su opinión sobre los „marxistas“, „marxólogos“ y „neomarxistas“ obsoletos de su tiempo:

 

„Lamentablemente pasa demasiado a menudo que las gentes creen haber comprendido perfectamente una teoría y que pueden aplicarla, sin más, muchas veces incorrectamente. De esta falta no están exentos muchos de los ‘marxistas’ más recientes, ya que precisamente en éste han sido producidas las más grandes tonterías“ (6).

 

Ideología: En una carta a Franz Mehring (1893), Engels explicó lo que él entendía por el concepto „ideología“. Entre otras cosas escribió:

 

„La ideología es un proceso llevado a cabo conscientemente por el denominado pensador, pero eso sí, con una falsa consciencia. Ignora los verdaderos motivos que lo impulsan, de otra manera no sería un proceso ideológico. Por tanto, él imagina motivos falsos o aparentes. Como se trata de un proceso de pensamiento, él deriva tanto su forma como su contenido del pensamiento puro, ya sea del suyo propio o de su predecesor. Trabaja con el mero material pensado, lo cual acepta, sin examen, como un productor del pensamiento, no investiga en virtud de descubrir un proceso más remoto, independiente del pensamiento; su origen le parece obvio, porque como toda acción es producida mediante el pensamiento, también se le aparece ultimadamente, como basada en el pensamiento“ (7).

 

Aquí la relación Ideología‑Práctica es evidente.

 

El Estado: En 1884, un año después de la muerte de Marx, Engels elaboró lo que los fundadores del socialismo entendieron por Estado:

 

„El Estado es (...) un producto de la sociedad cuando ésta llega a un grado de desarrollo determinado; es la confesión de que esa sociedad se pone en una irremediable contradicción consigo misma, y está dividida por antagonismos irreconciliables, que es impotente para conjurar. (...) Así pues, el Esta­do no existe desde toda la eternidad. Hubo sociedades que se pasaron sin él, que no tu­vieron ninguna noción de Estado y de la auto­ridad del Estado. En cierto grado del desa­rrollo económico, necesariamente unido a la escisión de la sociedad en clases, esta esci­sión hizo del Estado una necesidad. (...) La fuerza cohesionadora de la sociedad civiliza­da es el Estado, que en todos los períodos típicos es exclusivamente el Estado de la clase dominante, y en todos los casos, esen­cialmente un instrumento para mantener subyu­gada a la clase oprimida y explotada“ (8).

 

Obviamente, Marx y Engels no necesitaban una „Teoría del Estado“ sino una Teoría‑Práxis para realizar el Estado, es decir, liquidarlo.

 

Concluyamos esta exposición sinóptica con una cita rele­vante de Engels sobre el socialismo proletario teórico-­práxico, revolucionario‑emancipatorio y la aniquilación del Estado explotador:

 

„Llevar a cabo este acto emancipatorio del mundo es la misión histórica del proletariado moderno. Y es la tarea del socialismo cientí­fico, la expresión teorética del movimiento , proletario, establecer las condiciones histó­ricas y, con éstas, la naturaleza de este ac­to, y de este modo llevar al conocimiento o consciencia de la clase ahora oprimida, las condiciones y la naturaleza del acto de cuyo. cumplimiento es ella la destinada a encargar­se“ (9).



NOTAS

 

(1)          El título completo de esta obra es: „Contribución a la Crítica de la Economía Política“.

 

(2)          MARX, Karl; Poverty of Philosophy (1847). Moscú: Foreign Languages Publishing House, s/f., p. 110. Traducción nuestra.

 

(3)          ENGELS, Friedrich; „Speech at the Graveside of Karl Marx“ (1883), en: Selected Works. Vol. I, Nueva York: International Publishers, s/f., p. 16. Traducción nuestra.

 

(4)          LENIN, V. I.; „What the ‘Friends of the People’ are?“ (1894), En: Selected Works. Vol. XI, Nueva York: International Publishers, 1943, p.p. 417‑422. Traducción nuestra. Subrayado nuestro.

 

(5)          MARX, Karl y ENGELS, Friedrich; The German Ideology (1846). Nueva York: International Publishers, 1942, p. 39. Traducción nuestra.

 

(6)          ENGELS, Friedrich; „Letter to Joseph Bloch (1890)“. En Marx/Engels; Selected Correspondence, 1846 ‑ 1895. Nueva York: International Publishers, 1942, p. 477. Traducción nuestra.

 

(7)          Ibid., p. 511.

 

(8)          ENGELS, Friedrich; The Origin of the family, Private Property and the State (1884). Nueva York: International Publishers, 1942, p.p. 115 et seq. Traducción nuestra.

 

(9)          ENGELS, Friedrich; Anti‑Dühring (1878). Nueva York: International Publishers, 1939, p. 310. Traducción nuestra.