Newsbulletin / Boletín de Noticias

No. 1597

Español / English

31 – 10 – 2011



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Español


Tribu de Libia jura vengar la muerte de Kadafi

Lunes, 31 de Octubre de 2011 19:48

Con información de AFP


Nos vengaremos, tarde o temprano”, jura un hombre de la poderosa tribu de los warfala, leal al antiguo régimen, mientras muestra las viviendas incendiadas y reventadas por los disparos de obuses de los antikadafistas cerca del centro de la ciudad de Bani Walid.

No quiere que lo filmen, ni da su apellido. Suleimán, como dice llamarse, tiene “miedo” de los combatientes del nuevo régimen que tomaron el control de la ciudad hace diez días después de más de un mes de combates contra las fuerzas leales al exdirigente Muamar Kadafi, muerto en Sirte el 20 de octubre.


“Hemos dejado de luchar porque no teníamos más municiones. La mayoría de los habitantes escondieron sus armas y se quedaron en casa. Otros se mezclaron con los grupos rebeldes”, admitió.

Las fuerzas del Consejo Nacional de Transición (CNT, procedente de la rebelión), que entraron en la ciudad el 17 de octubre, quedaron sorprendidas al ver que los combatientes se habían esfumado tras semanas de lucha encarnizada.

“Cuando los Thowars no encontraron a las brigadas de Kadafi de las que hablaban se pusieron furiosos. Dispararon a los perros, a las casas, saquearon y prendieron fuego a viviendas y a edificios públicos”, añadió Suleimán.

“Toda la ciudad está hecha una furia. Los Thowars castigaron a todo el mundo destruyendo nuestras casas, robando nuestros coches y matando a nuestros parientes. Esto no lo pasaremos por alto”, asegura este hombre que dice debatirse entre la tristeza y el odio.

“Bani Walid es una sociedad tribal. No hay extranjeros. Sólo están los warfala y nadie puede gobernarnos. Por eso no habrá Libia sin los warfala. Actuaremos tarde o temprano, aquí, en Trípoli o en otras partes”, advirtió.

Bani Walid, un vasto oasis de relieve escarpado a 170 km al sudeste de Trípoli, es el feudo de los warfala que forman la principal tribu de Libia, con un millón de personas . Sus miembros están divididos en decenas de clanes que pueblan también la parte septentrional del país, con un asentamiento en Cirenaica (este), en la región de las ciudades de Bengasi y de Derna.

Aunque los Warfalla de Bani Walid se mantienen leales al régimen derrocado, la oposición entre otros clanes, esencialmente los de Cirenaica, y el régimen libio se remonta a los años 1990, cuando decenas de oficiales acusados de complot fueron detenidos y algunos de ellos ejecutados.

http://www.matrizur.org/index.php?option=com_content&view=article&id=15701:tribu-de-libia-jura-vengar-la-muerte-de-kadafi-&catid=41:mundo&Itemid=60


No esperó ni un día: EEUU retira su aportación económica a la Unesco por la entrada de Palestina

Lunes, 31 de Octubre de 2011 19:35

Agencias


París, octubre 31 - El visto bueno a la entrada de la Autoridad Nacional Palestina (ANP) como miembro de pleno derecho de la Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), ha abierto la caja de los truenos.

EEUU, como había amenazado, ya ha confirmado que retira su aportación económica. “Teníamos que hacer un pago de 60 millones de dólares a la UNESCO en noviembre y no lo vamos a hacer”, dijo el portavoz del Departamento de Estado, Victoria Nuland.

 

La delegación estadounidense ante la Unesco había anunciado justo tras la votación graves consecuencias tras la decisión del organismo de la ONU de admitir a Palestina. “La iniciativa limitará nuestra capacidad de apoyar programas de la Unesco”, señaló el embajador estadounidense David T. Killion en París, sin dar más detalles. El diplomático aseguró sin embargo que Estados Unidos buscará la vía de apoyar el “importante” trabajo de la Unesco.

La secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton, había subrayado con anterioridad que la legislación estadounidense prohíbe al gobierno financiar a organizaciones que acepten a los palestinos como miembro. Con una cuota del 22%, Estados Unidos es el país que más aporta a la Unesco, por delante de Japón y Alemania.

Ban Ki-moon, preocupado

Por su parte, el líder de la ONU, Ban Ki-moon, había pedido una acción concertada para preservar la financiación de la Unesco. “Vamos a trabajar en soluciones prácticas para preservar los recursos financieros de la Unesco”, dijo Ban Ki-moon, sin pronunciarse sobre la votación que permitió la entrada de Palestina en el organismo de la ONU.

Esta medida podría tener implicaciones para la financiación proporcionada por algunos Estados miembros”, dijo el secretario general de la ONU en una conferencia de prensa.

Por su parte, el ministerio israelí de Exteriores ha criticado duramente la iniciativa palestina y la posterior votación anunciando que “Israel se planteará la continuación de la colaboración con Unesco”.

Asimismo ha señalado que la votación “colocará innecesarios obstáculos para renovar las negociaciones directas que son el unico camino para llegar a la paz y no medidas unilaterales como esta maniobra palestina”, según informa Sal Emergui, desde Jerusalén.

La votación

A favor de la entrada votaron India, China, España o Francia, y varios países latinoamericanos. En contra se pronunciaron Estados Unidos, Alemania, Canadá e Israel. No obstante, Palestina consiguió que 107 Estados votaran a favor, frente a 14 que lo hicieron en contra, de un total de 173 que emitieron su voto.

Para el presidente palestino, Abu Mazen, la entrada a la organización es una “victoria de la justicia”. Precisamente, la petición palestina de ingresar en la Unesco se sumaba a la formulada oficialmente el pasado 23 septiembre, cuando el líder palestino pidió oficialmente ingresar en la ONU y convertirse en el Estado 194. Ahora, es el ministro de Asuntos Exteriores de la Autoridad Nacional Palestina (ANP), Riad al Maliki, el encargado de defender la candidatura palestina.

La ministra de Ciencia e Innovación de España, Cristina Garmendia, lamentó este jueves la falta de una “posición común” de la Unión Europea en la votación. “Creo que hemos asistido a un momento histórico. España se ha situado en el lado correcto de la historia”, manifestó la ministra, que intervino ante la Conferencia General de la Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura.

http://www.matrizur.org/index.php?option=com_content&view=article&id=15699:no-espero-ni-un-dia-eeuu-retira-su-aportacion-economica-a-la-unesco-por-la-entrada-de-palestina-&catid=44:imperio&Itemid=62

Estados Unidos y la OTAN asesinan a Muamar Gadafi

Por Bill Van Auken
25 Octubre 2011

El salvaje asesinato el pasado jueves [20 de octubre de 2011] del depuesto dirigente libio Muamar Gadafi sirvió para poner de relieve el carácter criminal de la guerra que llevan a cabo Estados Unidos y la OTAN desde hace más de ocho meses.

Este asesinato sigue al asedio durante más de un mes por parte de la OTAN de Sirte, la ciudad costera libia que era la ciudad natal de Gadafi y un centro de su apoyo. El asalto a esta ciudad de 100.000 habitantes dejó prácticamente todos los edificio destruidos, con una cantidad incalculable de civiles muertos, heridos y enfermos ya que están privados de comida y de agua, de asistencia médica y de otras necesidades básicas.

Al parecer Gadafi viajaba en un convoy de vehículos que trataban de romper el asedio después de que el último bastión de resistencia cayera en manos de los "rebeldes" respaldados por la OTAN. Aviones de la OTAN atacaron el convoy a las 8:30 a.m. del jueves por la mañana y dejaron varios vehículos en llamas sin posibilidad de avanzar. Entonces las milicias armadas en contra de Gadafi avanzaron para asesinarlo.

Al parecer la muerte de Gadafi ha sido parte de una masacre más amplía que según se ha informado ha costado las vidas de sus colaboradores más cercanos, de combatientes leales y de sus dos hijos, Mo'tassim y Saif al-Islam.

Aunque los detalles de los asesinatos siguen siendo un tanto confusos, fotografías y vídeos hechos con móviles y publicados por los "rebeldes" respaldados por la OTAN muestran claramente a un Gadafi luchando con sus captores y gritando mientras es arrastrado a la parte trasera de un vehículo. Después se muestra su cuerpo desnudo y sin vida, cubierto de sangre. Parece claro que después de haber sido herido, quizá por los ataques aéreos de la OTAN, el ex dirigente libio fue capturado vivo y después ejecutado sumariamente. En una fotografía se le ve con un agujero de bala en la cabeza.

El cuerpo de Gadafi se llevó a la ciudad de Misrata donde, según se informó, fue arrastrado por las calles antes de ser depositado en una mezquita.

La suerte del cuerpo es políticamente significativa en el sentido de que fue capturado por una facción de Misrata que opera bajo su propio comando y no es leal al Consejo Nacional de Transición (CNT) con base en Bengasi y al que Estados Unidos y la OTAN han ungido como el "único representante legítimo" del pueblo libio.

Así, este acontecimiento espeluznante, que aclamó el presiente Barack Obama en el Jardín de Rosas de la Casa Blanca como el advenimiento de "una nueva y democrática Libia", en realidad sólo pone en evidencia las líneas divisorias regionales y tribales que están creando el marco para un prolongado periodo de guerra civil.

Tanto Estados Unidos como Francia se adjudicaron todo el mérito del papel que habían desempañado en el asesinato de Gadafi. El jueves el Pentágono afirmó que un drone Predator estadounidense había disparado un misil Hellfire contra el convoy del derrocado dirigente libio, mientras que el ministro de Defensa francés afirmó que lo habían bombardeado aviones franceses.

Desde poco después de que se emprendiera la brutal guerra aérea contra Libia el pasado mes de marzo, Estados Unidos y la OTAN llevaron a cabo ataques continuos contra las instalaciones de Gadafi en Trípoli y contra otras casas en las que sospechaban que se escondía. Uno de estos ataques aéreos a finales de abril acabó con las vidas de su hijo menor y de tres nietos pequeños.

Washington ha desplegado aviones de vigilancia, además de gran cantidad de drones en un intento de localizar a Gadafi, mientras que agentes de inteligencia, tropas de operaciones especiales y "contratistas" militares estadounidense, británicos y franceses que operaban sobre el terreno participaron también en esta caza al hombre.

Justo dos días antes del asesinato de Gadafi la secretaria de Estado estadounidense Hillary Clinton hacía una visita no anunciada a Trípoli en un avión militar fuertemente armado. Mientras estaba ahí hizo pública la petición de que se apresara a Gadafi "vivo o muerto"

Como informaba Associated Press, Clinton declaró "en unos término inusualmente categóricos que Estados Unidos querría ver muerto al ex dictador Muamar Gadafi".

"‘Esperamos que pueda ser capturado o asesinado pronto de modo que ustedes ya no tendrán que temerle más ', dijo Clinton a unos estudiantes y a otras personas en una reunión en la capital"[, informó Associated Press].

Esta agencia señalaba a continuación: "Hasta ahora Estados Unidos había evitado decir que se debería matar a Gadafi".

Sin embargo, en realidad Washington está llevando a cabo una no disimilada política de asesinato de Estado. En este caso, ha defendido abiertamente e incluso proporcionado todo tipo de recursos para facilitar el asesinato del un jefe de Estado con el que el gobierno estadounidense había establecido unas estrechas relaciones comerciales durante los últimos ocho años.

El maltrecho cuerpo del hijo de Gadafi, Mo'tassim, que también fue capturado vivo y después asesinado, se expuso en Misrata. Tan recientemente como abril de 2009 había sido recibido calurosamente por la secretaria de Estado estadounidense Hillary Clinton.

En su discurso en el Jardín de las Rosas del pasado jueves Obama se jactó de que su administración había "eliminado" a dirigentes de al Qaeda, con un discurso que asemejaban al de un capo de la mafia [pero] sin su encanto. Entre sus víctimas más recientes se encuentran dos ciudadanos estadounidenses, Anwar Awlaki, el clérigo musulmán nacido en Arizona con doble nacionalidad yemení y estadounidense, el mes pasado, y dos semanas después su hijo de 16 años, Abdulrahman, que había nacido en Denver. El subcomité del Consejo de Seguridad Nacional había incluido a ambos en una "lista para matar" y fueron asesinados con misiles Hellfire. Abdulrahman fue despedazado junto con su primo de 17 años y otros siete amigos mientras cenaban.

El asesinato de Gaddafi es la culminación de una guerra criminal que ha matado a una cantidad incalculable de libios y ha dejado a la mayor parte del país en ruinas. Esta operación se emprendió con el pretexto de proteger las vidas de los civiles libios basándose en la fabricada afirmación de que Gadafi estaba preparando el asedio de la ciudad de Bengasi, situada al este, para masacrar a sus oponentes. Ha acabado con la OTAN dirigiendo el asedio de Sirte, donde han muerto y han resultado heridas miles de personas para suprimir la oposición a los "rebeldes".

Desde un principio toda la operación ha tenido el objetivo de recolonizar el norte de África y se ha llevado a cabo en nombre de los intereses petroleros estadounidenses, británicos, franceses, italianos y alemanes.

Aunque en la última década Gadafi había tratado de congraciarse con Estados Unidos, Gran Bretaña, Francia y otras potencias occidentales cerrando negocios petroleros, acuerdos de armas y otros pactos, el imperialismo estadounidense y sus homólogos europeos seguían considerándolo un impedimento para sus objetivos en la región.

Una de las principales preocupaciones de Washington, Londres y París eran los crecientes intereses económicos chinos y rusos en Libia y más generalmente en África en su conjunto. China había desarrollado un comercio bilateral por valor de 6.600 millones de dólares, fundamentalmente de petróleo, mientras que unos 30.000 chinos estaban empleados en una amplia gama de proyectos de infraestructura. Rusia, por su parte, había desarrollado unos amplios acuerdos petroleros, cerrado contratos por valor de miles de millones de dólares en venta de armamento y tenía un proyecto valorado en 3.000 millones de dólares de unir por ferrocarril Sirte y Bengasi. También se estaba discutiendo proporcionar a la Armada rusa un puerto mediterráneo cerca de Bengasi.

Gadafi había provocado la ira del gobierno de Nicolas Sarkozy en Francia con su hostilidad al esquema para crear una Unión Euromediterránea, cuyo objetivo era restablecer la influencia francesa en sus antiguas colonias y más allá de estas.

Además, los principales conglomerados de empresas de energía estadounidenses y de Europa occidental estaban cada vez más irritados con lo que ellos consideraban unos exigentes términos de contrato exigidos por el gobierno de Gadafi, así como con la amenaza de que se concediera a la compañía de petróleo rusa Gazprom una fuerte participación en la explotación de las reservas del país.

Junto con estos motivos económicos y geoestratégicos había también factores políticos. El giro dado por Gadafi hacia unas relaciones más cercanas con Occidente había permitido a Washington y París cultivar elementos dentro del régimen que estaban dispuestos a colaborar con una toma de poder imperialista en este país. Esto incluye a figuras como Mustafa Abdul Jalil, ex ministro de Justicia de Gadafi y ahora presidente del CNT respaldado por la OTAN, y Mahmoud Jibril, el ex alto cargo económico que ahora es jefe del gobierno del CNT.

Con los levantamientos populares en Túnez y Egipto (en las fronteras oriental y occidental de Libia) Estados Unidos y sus aliados de la OTAN vieron una oportunidad de llevar a la práctica un plan que se había desarrollado tiempo antes para provocar un cambio de régimen en Libia. Con agentes sobre el terreno pasaron a aprovecharse de las manifestaciones en contra de Gadafi y a explotarlas, y a fomentar un conflicto armado.

Para prepararse para una toma de poder imperialista, siguieron un camino ya muy trillado, vilipendiando al dirigente del país y promoviendo la idea de que sólo una intervención exterior podría salvar a civiles inocentes de una masacre.

La supuesta destrucción inminente de Bengasi se utilizó para ganar el apoyo a una guerra imperialista por parte de ex izquierdistas, liberales, académicos y defensores de los derechos humanos que prestaron su peso moral e intelectual a un ejercicio de agresión y asesinato imperialista.

Figuras como el profesor de historia de Oriente Próximo de la universidad de Michigan Juan Cole, que fue limitadamente crítico con la invasión de Iraq por parte de la administración Bush, se convirtieron en entusiasta promotores de la misión "humanitaria" del Pentágono y la OTAN en Libia. Representantes de una capa social media alta que se ha convertido en un soporte del imperialismo, se comprometieron completamente desde el punto de vista político y moral. No les preocupó lo caótico de toda esta empresa ni tampoco las pruebas cada vez mayores del asesinato y tortura de inmigrantes y de negros en Libia por parte de los llamados rebeldes.

Su intento de retratar el cambio de régimen en Libia como una revolución popular se hace más absurdo cada día que pasa. El inestable régimen títere que está cobrando forma en Bengazi y Trípoli ha sido instalado por medio de bombardeos constantes y generalizados de la OTAN, del asesinato y de una violación sistemática del derecho internacional.

Libia supone una advertencia para el mundo. Cualquier régimen que se interponga en el camino de los intereses estadounidenses, que entre en conflicto con las corporaciones o no cumpla los deseos de las potencias de la OTAN puede ser derrocado por la fuerza militar y sus dirigentes asesinados.

Los medios de comunicación estadounidenses, que han orquestado una horrenda celebración de la masacre de las afueras de Sirte, ya está espoleando a la OTAN para que repita en Siria la intervención en Libia. Clinton, por su parte, advirtió el pasado jueves a los dirigentes paquistaníes que un apoyo insuficiente a la guerra en Afganistán dirigida por Estados Unidos significaría que podría tener un "precio muy alto".

No puede haber duda de que hay futuras operaciones en camino, con unas guerras mayores que pasan a primer plano y acarrean unas consecuencias catastróficas. La administración Obama ya ha advertido a Irán de que todas las opciones permanecen "sobre la mesa" en relación a un complot para asesinar al embajador saudí en Washington. Y como en gran parte el objetivo de la intervención en Libia era contrarrestar la influencia china y rusa tanto en la región como globalmente, los propios China y Rusia se consideran objetivos futuros.

Los sangrientos acontecimientos en Libia y los motivos económicos que subyacen a ellos proporcionan una lección reciente del verdadero carácter del imperialismo. La crisis que se ha apoderado del mundo capitalista está planteando una vez más la amenaza de una guerra mundial. La clase trabajadora sólo puede hacer frente a esta amenaza movilizando su fuerza política independiente y rearmándose con el programa de una revolución socialista mundial para acabar con el sistema del beneficio, que es la fuente del militarismo.

Traducido del inglés para Rebelión por Beatriz Morales Bastos

http://www.wsws.org/es/articles/2011/oct2011/esgd-o25.shtml


Entrevista con el economista Alberto Montero Soler sobre el rumbo de Europa

"Si la crisis se gestiona en contra del pueblo, el euro extenderá las revueltas"


31.10.2011

Gorka Larrabeiti

Rebelión



El sistema que gobierna hoy el mundo es el capitalismo financiero, una megamáquina cuya clave de lectura es sobre todo económica, pero también política. Desde hace casi dos años, los países mediterráneos de Europa están en el ojo del huracán financiero y la Unión Europea. Va para dos años que la Unión Europea vive en la emergencia perpetua, en un sinfín de momentos cruciales. El 26 de octubre, en otra de esas Eurocumbres, se tomaron decisiones importantes.

Para entender qué está pasando en el Viejo Continente, entrevistamos a nuestro compañero Alberto Montero Soler, profesor de Economía Aplicada en la Universidad de Málaga, presidente de la Fundación Centro de Estudios Políticos y Sociales y autor del blog La otra economía.



1. ¿Qué resumen haces de las medidas aprobadas el jueves en la Eurozona?


Si nos limitamos a resumir el contenido de los acuerdos de la cumbre pudiera parecer que se hubiera avanzado de forma importante sobre los principales problemas que aquejan a la Eurozona.

Así, en primer lugar, se ha acordado la necesidad de intervenir -o, en términos políticamente correctos, de supervisar de forma permanente- a Grecia a cambio de un rescate por valor de unos 100.000 millones de euros que permitirían que el Estado griego no quebrara en tanto se produce su desmantelamiento. Según los cálculos más optimistas de la Troika, Grecia necesitaría en torno a 220.000 millones, dada la gravedad de su recesión, para poder garantizar la sostenibilidad de su deuda pública o de 450.000 millones si nos vamos al peor de los escenarios. Esos 100.000 millones son, por lo tanto y de partida, insuficientes por lo que, probablemente, a mediados del próximo año asistamos a una nueva cumbre en la que vuelva a plantearse que la economía griega necesita de nuevos fondos.

En segundo lugar, y una vez constatado lo que fácilmente era intuible -que Grecia no podría atender el pago de su deuda pública viva-, se ha planteado la necesidad de proceder a una suspensión de pagos parcial de su deuda. La quita ascendería al 50% del valor de la misma pero aún debe ser asumida por las instituciones acreedoras que se siguen mostrando reticentes a aceptarla, es decir, sigue en el aire.

En tercer lugar, se ha decidido forzar a la banca a recapitalizarse y subir sus niveles de capital del 5% al 9%. Esto significa, según cálculos provisionales de la Autoridad Bancaria Europea, que serán necesarios en torno a 106.000 millones de euros para recapitalizar al sistema bancario europeo. Un monto muy elevado en un contexto de desconfianza generalizada en los mercados que, por ejemplo, los test de estrés no han conseguido eliminar. Baste recordar que, por ejemplo, Dexia, que se encuentra en proceso de nacionalización por los gobiernos francés y belga, había superado sobradamente el test de estrés de julio pasado.

Si se tiene en cuenta que la opacidad en los balances sigue siendo la norma y la desconfianza en los mercados el sentimiento dominante, muchos de los recursos para la capitalización finalmente deberán llegar por la vía de las inyecciones de dinero público.

Y, en cuarto lugar, se ha decidido también ampliar el Fondo Europeo de Estabilidad Financiera hasta el billón de euros. Este aumento tiene la finalidad, en primer lugar, de avalar las emisiones de bonos soberanos de aquellas economías que tienen dificultades para acceder a los mercados (Grecia, fundamentalmente); en segundo lugar, de recapitalizar la banca, en el caso en que los inversores privados no aporten financiación y/o los gobiernos no puedan asumir las necesidades de capital de su sistema financiero; y, en tercer lugar, de intervenir en los mercados secundarios para estabilizar las primas de riesgo de los países cuya deuda se encuentre sometida a ataques especulativos.

2. Entonces, ¿Europa está a salvo? En la prensa se lee que los mercados asiáticos recibieron con alivio la noticia, que hubo grandes alzas en las Bolsas europeas. Pero también se lee que en Italia se eleva la edad de jubilación a 67 años, se facilita el despido, se impone la movilidad a funcionarios públicos y se anuncian privatizaciones de inmuebles públicos. El pasado jueves este plan se presentaba como el plan "definitivo"; el viernes ya había dudas; y el sábado FMI, BCE y UE hablaban de un plan de emergencia ("contingency plan") para defender España e Italia.

El análisis de los acuerdos alcanzados nos debe llevar a plantearnos la cuestión realmente relevante que, es como preguntas, si Europa está realmente a salvo, si estos acuerdos efectivamente alejarán la crisis del horizonte europeo.

Ante esa pregunta no puedo manifestar más que mi escepticismo. Un escepticismo que parte de la constatación de la falta de voluntad política de los gobernantes de la Eurozona para resolver de una vez por todas los problemas que aquejan a la misma. Están tratando el problema, en esta y en todas las cumbres precedentes, como si éste fuera meramente coyuntural y producto del contagio de una crisis financiera originada en Estados Unidos que ha afectado el balance de los bancos europeos y que, ante las necesidades de financiación de éstos, ha mutado en una crisis de deuda soberana al acudir los Estados al rescate de las instituciones bancarias.

Al partir de ese análisis es lógico que se planteen soluciones que ponen el punto de mira en mejorar las posiciones de solvencia de la banca. Aún aceptando ese análisis, podemos o no compartir que ésa pueda ser la receta, que no se haya permitido que los bancos se responsabilicen de las consecuencias de los excesivos riesgos asumidos y que se haya evitado que éstos quiebren o que las aportaciones de fondos públicos no se hayan traducido en nacionalizaciones y conversiones de las entidades rescatadas en bancos públicos. Es decir, podemos aceptar el diagnóstico pero discrepar de la receta para solucionar la enfermedad.

Sin embargo, creo que hasta eso sería un grave error. Sería aceptar un marco de análisis que nos limita aún más las posibilidades de intervención, al hacerlas girar exclusivamente sobre el sistema bancario, pero que, sobre todo, desenfoca completamente el problema de la crisis europea y, por lo tanto, evita que puedan ofrecer soluciones adecuadas a la naturaleza de la misma.

Y es que, en mi opinión, nos encontramos ante una crisis que es producto de los errores en el diseño de la propia Eurozona. Unos errores que, para más inri, fueron criticados desde el primer momento, cuando se publicó el denominado Informe Emerson –“One Market, One Money”-, tanto por economistas de derecha como por economistas de izquierda cuando los primeros afirmaron que la Eurozona no era una zona monetaria óptima y los segundos denunciaron las carencias en términos de mecanismos de integración económica real y cohesión social del proyecto.

Sin embargo, haciendo caso omiso de dichas advertencias, los gobiernos de la Unión Europea primaron la dimensión política de un proyecto que era esencialmente económico olvidando que, en un espacio dominado por el mercado, hay ciertas relaciones económicas básicas que deben ser respetadas y mantenidas en equilibrio si no se desea que la renta y la riqueza se vayan concentrando en los países más desarrollados del mismo.

En el caso de la Eurozona, esa concentración era ineludible porque los Estados miembros partían de puntos muy distantes en cuanto a niveles de productividad, competitividad y protección social; no existía sincronía entre sus ciclos económicos y se desprendían de instrumentos de ajuste, las políticas monetaria y cambiaria, que son esenciales para reequilibrar las relaciones económicas entre países cuando los desequilibrios se hacen insostenibles. Y todo ello lo hacían sin poner en marcha mecanismos supranacionales que permitieran ir equiparando las condiciones productivas y de bienestar entre los distintos Estados miembros, especialmente una Hacienda Europea que hubiera asumido la soberanía en materia fiscal, al igual que el Banco Central Europeo la asumió en materia monetaria.

Lo único que primaba en aquel momento era la construcción de un espacio para la rentabilización de los capitales europeos, un mercado único que, sin embargo, carecía de los requisitos mínimos para su viabilidad una vez que los desequilibrios de partida comenzaran a agudizarse. Y esos desequilibrios iban a agudizarse porque, desde el punto de vista liberal, la Eurozona carecía de un mercado de trabajo lo suficientemente flexible como para absorber la función de estabilización de la que se habían desprendido los Estados al ceder la política monetaria; mientras que desde el punto de vista de los economistas de izquierda, carecía de los mecanismos de intervención supracomunitarios que permitieran corregir dichos desequilibrios.

Cuando la máquina se puso en marcha y comenzaron a actuar los diferenciales de productividad junto a las diferencias en las políticas salariales en el seno de la Eurozona la resultante fue la acumulación de superávit y déficit comerciales enormes en los países centrales y periféricos, respectivamente. Déficit comerciales que eran cubiertos gracias a la financiación que también llegaba desde los países centrales y que permitían mantener una apariencia de sostenibilidad.

Sin embargo, una vez que se produce la crisis de Lehman Brothers en septiembre de 2008 y se seca la liquidez internacional, instalándose la desconfianza generalizada, se produce la ruptura del mecanismo que había permitido mantener la apariencia de normalidad en el seno de una Eurozona en la que los desequilibrios externos a nivel intracomunitario habían alcanzado proporciones nunca vistas con anterioridad.

Ese es el grave problema al que nos enfrentamos y que esta cumbre no corrige en lo más mínimo. Si los gobernantes europeos compartieran este diagnóstico –y no sé cómo no podrían hacerlo- se encontrarían que, para estar a la altura del momento histórico en el que nos encontramos y de la decisión política que permitió la creación del euro, deberían responder frente a esta crisis con medidas políticas. Es decir, creo que el principal problema en estos momentos es que esta crisis económica solo se puede solventar desde la política.

3. Leyendo el comunicado de la Cumbre, llama la atención que se inste a a España (párrafo 5) a seguir creciendo y a reducir el desempleo. La receta para ello sería esta: “Las acciones deben incluir la mejora de los cambios del mercado laboral para aumentar la flexibilidad a nivel de empresa y la empleabilidad de la fuerza laboral y otras reformas para mejorar la competitividad, especialmente la ampliación de las reformas en el sector servicios”. ¿Cómo se traduce? ¿Facilidad de despido, como en Italia? ¿Más privatizaciones?

Pues se traduce en que, como señalaba en la pregunta anterior, los economistas liberales plantearon que para que una unión monetaria sea óptima deben darse una serie de requisitos, el más importante de ellos es una flexibilidad lo más elevada posible en el mercado de trabajo. O, lo que es lo mismo, máxima flexibilidad tanto salarial y movilidad absoluta de la población activa por el territorio de la unión. Es decir, se sustituye la pérdida de dos instrumentos esenciales de intervención pública sobre la economía, como son las políticas monetaria y cambiaria, por un instrumento de ajuste de mercado: la flexibilidad del mercado de trabajo.

De esa forma, si en un país de la Eurozona se acumula un déficit comercial muy elevado frente a otro país, ello se traducirá en una reducción de salarios dentro del primero (para reducir costes de producción y abaratar precios, incrementar las exportaciones hacia el superavitario y reducir las importaciones de productos de éste, ya que se vuelven relativamente más caros para el poder adquisitivo de los asalariados) y en un desplazamiento de trabajadores desde el primero hasta el segundo (que permite reducir la demanda agregada en el primero e incrementarla en el segundo). El resultado esperado será el reequilibrio progresivo de la balanza comercial por la vía de utilizar a los trabajadores como meros peones en el ajuste, como si sus vidas, sus relaciones, sus raíces, sus sentimientos fueran indiferentes.

La solución de la crisis que se está proponiendo va precisamente en esa línea. Mientras se dedican sin pudor ingentes cantidades de dinero para rescatar al sistema financiero, se está produciendo una reestructuración dentro de las partidas de gasto público de los Estados reduciéndose, bajo el chantaje de los planes de ajuste, las destinadas a los servicios sociales e incrementándose las destinadas a la atención de la deuda pública que, no olvidemos, se incrementa en gran medida como consecuencia de las deudas del sector privado que se están socializando.

La consecuencia es, pues, una menor red de seguridad social que va compeliendo progresivamente a los ciudadanos a convertirse en peones de ese mecanismo de ajuste perverso e invisible que es la flexibilización y liberalización del mercado de trabajo.

Por eso, todos los llamamientos que se realizaron en la Cumbre y fuera de ella para incrementar la flexibilidad del mercado de trabajo, para eliminar la negociación colectiva, para vincular los salarios a la productividad, para reforzar la empleabilidad de la fuerza de trabajo, como si el problema fuera de inadecuación de la oferta de trabajo a la demanda y no de carencia de puestos de trabajo directamente.

En este sentido, el llamamiento a España debe ser interpretado en esa línea. Parece que está diciendo: ante la gravedad de la situación de su economía y de lo dramático de su tasa de desempleo, procedan a introducir cuanto antes los mecanismos de ajuste en el mercado de trabajo, invisibles pero dolorosos socialmente, a ver si puede evitarse el rescate. Y ello parte, a mi modo de ver, de un nuevo diagnóstico incorrecto: la consideración de que la elevada tasa de desempleo española, que mina decisivamente su capacidad de recuperación económica, obedece a problemas de rigidez del mercado de trabajo en lugar de a la incapacidad de la estructura productiva del país para generar nuevos puestos de trabajo. Valga recordar, por ejemplo, que incluso en el momento más álgido de la burbuja inmobiliaria la tasa de desempleo española era superior al 7%, es decir, muy elevada para una economía sobrerrecalentada.

4. Aunque se afirma que el caso griego merece una solución "excepcional y única", se ve que a todos los Estados que no ejecutan las directrices que llegan de Frankfurt o Bruselas, les llega un diktat, como en el caso de la carta de Trichet y Draghi al gobierno italiano. En el comunicado de la Cumbre, se nota un paso más en la injerencia de la Comisión en Grecia (la cursiva es mía): “En el contexto del nuevo programa, la Comisión, en cooperación con los demás socios de la Troika, se establecerá para la duración del programa una capacidad de supervisión sobre el terreno, incluso con la participación de expertos nacionales, para trabajar en cooperación estrecha y continua con el Gobierno griego y la Troika de asesorar y ofrecer asistencia a fin de garantizar la aplicación plena y oportuna de las reformas”. ¿Se hace oficial la pérdida de soberanía de los países?

Efectivamente, la pérdida de soberanía a la que se va a ver sometida Grecia es ya una realidad porque la concesión del segundo préstamo y la negociación de la quita están condicionadas a la aceptación de ese estado de excepción al que se verá sometida la economía griega al mejor estilo del Fondo Monetario Internacional en América Latina.

Eso se traduce en que la democracia griega queda completamente vaciada de contenidos. Desde el momento en el que las decisiones sobre gastos e ingresos públicos, sobre la estructura del gasto público, sobre las fuentes de financiación, sobre privatizaciones y destino de los recursos obtenidos de las mismas, sobre el gasto social pasan a estar supervisadas y controladas por un tercero con capacidad de decisión sobre las mismas, ¿sobre qué podrán decidir los griegos? ¿cuál será el contenido sustantivo de su democracia? Todo estará condicionado a la aprobación o reprobación de una autoridad no elegida que impondrá su voluntad, no en interés de los griegos, sino de la sostenibilidad de su deuda y, por tanto, de los acreedores internacionales. Estaremos asistiendo, por tanto, a la expresión más cruda, menos eufemística, de la dictadura de los mercados pues a no otros intereses sirve la Troika.

Lo más grave es que en un espacio que se supone democrático, sean los países económicamente poderosos en estos momentos (aunque esa es una cuestión relativa porque son también quienes tienen un sistema bancario en una posición más comprometida) quienes impongan la restricción de la democracia sobre aquellos que necesitan de ayuda. No olvidemos que la propuesta de poner bajo tutela a las economías necesitadas de financiación proviene precisamente de Holanda que ha llegado a plantear directamente que aquellos países que necesiten de ayuda y no se sometan a ese requisito deberían abandonar el euro. Y que algo muy similar planteó Trichet en su última declaración pública antes de concluir su mandato en el BCE. Las carencias estructurales e institucionales de la Eurozona se resolverán, a partir de ahora y según ese criterio, por la vía de privar a los ciudadanos de sus ya menguadas democracias. La transferencia de la soberanía nacional hacia los mercados se habrá completado con la aquiescencia y complicidad de todos nuestros gobernantes.



5. Ahora, la pregunta del famoso billón de euros. Cuando se explica de dónde se sacará el dinero para esa ampliación del Fondo Europeo de Estabilidad Financiera, nos topamos otra vez con ese oscuro lenguaje proprio del capitalismo financiero (“Special Purpose Vehicles”, “risk insurance”). Más adelante (párrafo 21), la sensación de inquietud aumenta, si cabe: se entiende que hasta noviembre el Eurogrupo no fijará los términos y las condiciones de la financiación del Fondo. ¿El billón de euros existe?

La propuesta para obtener la financiación del Fondo Europeo de Estabilidad Financiera (FEEF) se nutre de dos componentes que tienen como característica común la profundización de la dependencia de la Eurozona de los mercados financieros. En lugar de forzar al Banco Central Europeo a superar sus resistencias para financiar dicho Fondo, en la Cumbre se ha optado por la vía de nutrirlo sobre la base de emisiones en los mercados financieros y, por lo tanto, de quedar nuevamente al albur de estos, de sus estrategias y de sus intereses.

Así, como primera vía de financiación se plantea que el Fondo se convierta en una suerte de aseguradora que avale parcial o totalmente la deuda emitida por los Estados. De esa forma, el Fondo se comprometería a atender, en caso de impago del Estado correspondiente, la deuda emitida por el mismo hasta el porcentaje de la misma avalado. Es decir, si éste se fija en el 30% del valor de la deuda emitida, el acreedor se garantiza que, en caso de impago, el Fondo respondería por valor de ese 30%. Sería, por decirlo así, como un equivale a los famosos CDS que los inversores contratan para protegerse del riesgo de impago.

Y, por otro lado, el Fondo también podría allegar recursos financieros mediante sociedades instrumentales (esos “Special Purpose Vehicles”) destinadas básicamente a recaudar fondos mediante la asociación con instituciones financiera públicas y privadas o con inversores financieros. Esas sociedades emitirían activos financieros (conocidos como vehículos de inversión) específicamente destinados a captar la financiación necesaria para el Fondo.

Entre los socios en los que se está pensando se encuentran, esencialmente, el Fondo Monetario Internacional y los fondos soberanos de los países emergentes, de ahí el llamamiento a China o Noruega, por ejemplo.



6. Sarkozy, por televisión, trataba de tranquilizar a su audiencia del rescate chino de Europa diciendo que no veía ningún problema en que quienes poseen el 60% de las reservas globales -o sea, China- inviertan en euros en lugar de en dólares. Klaus Regling, responsable del Fondo Europeo, voló a China para negociar la intervención de China, pero no hubo acuerdo inmediato. Leemos que China había comprado ya 1 billón de bonos portugueses, griegos y españoles, y que posee ya una buena parte de los eurobonos emitidos este año por el Fondo Europeo. El Financial Times informaba de que la Republica Popular podría invertir hasta 100.000 millones de dólares, pero China no está dispuesta a ser eternamente el buen samaritano: no quiere poner en peligro la salud de su economía, y exige certezas sobre sus inversiones. ¿China es una buena cura para Europa? ¿O se contagiará el Dragón de fiebre europea?

La respuesta de Sarkozy es realmente expresiva de la falta de proyecto político detrás de la construcción europea y de la mirada tan corta como cortoplacista que tienen nuestros gobernantes europeos. Antes de haber dicho semejante dislate podía haber preguntado a Obama qué sintió, como presidente estadounidense, cuando el gobierno chino a través de sus medios oficiales advirtió a Estados Unidos, tras la rebaja de la calificación de su deuda por Standard & Poor’s el pasado mes de agosto, de que debían superar su adicción a la deuda y reducir sus gastos militares y sociales.

Pareciera como si Sarkozy no tuviera suficiente con la cesión de soberanía a los mercados financieros que se produce por el modo en que se está enfrentando la crisis, tal y como señalaba anteriormente, sino que también se congratula por la cesión de soberanía a la que está en camino de convertirse en la nueva potencia imperial del siglo XXI. Baste recordar como ejemplo de ese poder imperial en ciernes las presiones a las que se encuentra sometida China para que revalúe su moneda y la indiferencia con la que las trata, vengan de Estados Unidos o de la Unión Europea.

Frente a la posibilidad de que la Unión Europea se constituyera en un actor mucho más relevante e independiente en la nueva geopolítica en construcción nos encontramos con unos gobernantes que, con tal de conseguir fondos para atender las tensiones actuales e incapaces de moverse fuera del rígido corsé de la ortodoxia económica en la que se manejan, son capaces de ceder poder de decisión indirecto (soft power) a China en lugar de ceder cuotas de soberanía nacional para construir unos verdaderos Estados Unidos de Europa.

Y todo ello sin olvidar que ese apoyo chino, de producirse, no saldrá gratis. De entrada, porque los chinos, como el resto de inversores, presionarán para que su contribución al Fondo se rentabilice suficientemente, con la consiguiente carga sobre las economías de la Eurozona que tengan que recurrir al mismo. Y de salida porque a cambio de esa contribución demandarán tanto concesiones en términos de eliminación de lo que ellos entienden como barreras comerciales discriminatorias hacia sus productos como acceso privilegiado a las oportunidades de negocio que surjan en los procesos de privatización en marcha, como ocurrió cuando se atribuyó a empresas chinas la gestión del principal puerto comercial griego.



7. Abordemos ahora el acuerdo alcanzado por la autoridad bancaria: se aumentará hasta un 9% la ratio de capital de los bancos. ¿Ese 9% servirá para sanear las cuentas de los bancos?

Para el caso de la recapitalización del sistema bancario lo que se plantea es que, de forma temporal, los bancos incrementen su ratio de capital, es decir, constituyan un colchón de activos de reserva más elevado y de mejor calidad y, para ello, los activos deberán encontrarse ponderados por su riesgo para evitar incorporar activos que, en teoría, pueden ser de la máxima calidad pero que la evolución del mercado los haya deteriorado.

Además, los bancos deberán valorar sus posiciones en deuda pública soberana a precios de mercado y no, como ocurre por ejemplo en el caso del suelo y los inmuebles en la banca española, que se encuentran aún en el balance al precio al que se valoraron cuando se utilizaron como aval de las operaciones de financiación de su compra o construcción.

La consecuencia inmediata de este plan es que los bancos volverán a dar una vuelta más al grifo del crédito de forma generalizada, puesto que necesitarán todos los recursos disponibles para hacer frente a esta nueva exigencia; que habrá bancos que ni siquiera dando esa nueva vuelta de tuerca podrán conseguir los recursos necesarios, y por lo tanto, deberán acudir a los mercados monetarios o, en su defecto, necesitarán financiación pública. Nos encontraremos, finalmente, con una nueva presión sobre las cuentas de los Estados, nuevas emisiones de deuda pública y nuevas posibilidades de que, cuanto mayores sean las necesidades de financiación de esos Estados para tapar el agujero de sus bancos, mayores posibilidades de tensar la cuerda sobre los gobiernos por parte de los mercados.



8. Describes una espiral. El sistema bancario sufre metástasis. Los Estados se contagian intentando rescatarlos y cada vez están más abducidos por las urgencias que dictan las finanzas. En nombre de la "competitividad" con otros actores globales, Europa emprende el camino de la "austeridad" y el "desarrollo", que acaba con las conquistas de la Europa social. No parece haber salida en esta espiral de la deuda, en la que siguen ganando los de siempre. Galapagos, economista de Il Manifesto, citaba hace poco un estudio reciente de Credit Suisse según el cual en 2011 menos del 1% de la población mundial controla el 39% de la riqueza total. En sólo un año la riqueza de los más ricos ha aumentado el 3,4%. Si la concentración de la riqueza es una de las características del capitalismo financiero, se diría que esta megamáquina, como la define Luciano Gallino, no está en crisis y gana con esta economía basada en la deuda. ¿La quiebra no sería un modo de liberarse del yugo de este capitalismo financiero?

Coincido plenamente con la interpretación de Gallino. Yo creo que el proyecto neoliberal goza de plena salud. ¿Que está siendo sometido a una mayor y general contestación social? Sin duda. Pero creo que tampoco deberían caber las dudas acerca de su salud. No sólo ha seguido profundizando la concentración de la riqueza en manos de unos pocos, sino que también, por ejemplo, en Estados Unidos ha conseguido recuperar la tasa de beneficios a niveles previos a la crisis; eso sí, el empleo y la actividad económica siguen sin recuperarse, los salarios siguen su tendencia a la baja y la pobreza ha alcanzado niveles desconocidos desde que se tienen estadísticas al respecto en aquél país. Mientras tanto, en Europa los beneficios aún no se han recuperado a los niveles previos a la crisis pero la tendencia apunta en ese sentido. Si eso no es gozar de salud…

Con respecto a tu pregunta, en la que se aprecia la sombra de los planteamientos de Fumagalli, no estoy muy seguro de poder compartir ese planteamiento tal y como está expresado. Lo comparto en la medida en que me parece un imperativo la renegociación de la deuda y que el peso de los riesgos que se han acabado por materializar sean asumidos por quienes los contrajeron, esto es, los acreedores. Pero que la quiebra así, en términos generales, sea la respuesta es otra cosa bien distinta. Sería como plantear que un tsunami fuera la solución a un problema de sequía. Claro está, siempre en el entendimiento de que nos seguimos moviendo en el marco de economías capitalistas en donde quienes ejercen el poder de facto pueden aceptar concesiones, como la renegociación parcial de las deudas, pero que no van a permitir bajo ningún concepto que la pervivencia del sistema se cuestione. Otra cosa es que planteemos la quiebra como detonante y punto de partida, que sería por otra parte ineludible, del tránsito al socialismo.

9. La Merkel recordó ante el Parlamento alemán el peligro de la guerra. Javier Solana afirmaba hace poco: "Las generaciones que llegan al poder se están olvidando de las guerras". Hace unos días. La sociedad financiera suiza UBS también avisaba del riesgo de revueltas civiles. En este vídeo Galbraith afirma que la "austeridad" que se impone a los PIIGS conducirá a la violencia y que podría comenzar en Grecia. Jean Quatremer, analista europeo de Libération, vaticina dos escenarios en Europa: en uno de ellos estalla una revuelta en Grecia, Francia intenta crear una unión latina mientras que Alemania se rearma. El ministro de Hacienda polaco avisaba del peligro de guerra en 10 años. ¿Crees que existe, en caso de caída del euro, un peligro real de revueltas, o hasta de guerra, o bien es un "coco" que se airea para amedrentar e imponer un ataque al Estado social?

Creo que no debemos olvidar que el proyecto europeo nace originalmente como un intento de evitar que Europa fuera el escenario de nuevos conflictos bélicos generalizados (una aspiración solo parcialmente satisfecha si recordamos, por ejemplo, las guerras yugoslavas de la década de los noventa del siglo pasado). En este sentido, los anuncios de guerra en Europa si se derrumba el euro no hacen sino resucitar la que fuera la justificación original y presentarla como una posibilidad real, como si no pudiera existir vida en Europa más allá del euro.

Pareciera que, dada la ofensiva contra el Estado social promovida para salvar la moneda a costa del bienestar ciudadano y, por lo tanto, a que cada vez es más difícil asimilar euro a bienestar, faltan los argumentos para defender al euro y se hace necesario volver a los orígenes remotos de la creación europea. Pero en esa vuelta a los orígenes se olvidan de que el proyecto europeo original no era la creación de una moneda sino un proceso de integración económica y política. Se olvidan, pues, de que existen países dentro de la Unión Europea que no están en la Eurozona y con los que no se ha entrado en guerra e, incluso, países fuera de la Unión Europea con los que tampoco se está en guerra. Se olvidan de que Europa ha vivido sin guerras y sin moneda única durante décadas. Esas declaraciones me parecen un intento de atribuirle al euro unas propiedades pacificadoras que están claramente sobrevaloradas. No es una moneda común lo que impide una guerra sino los esfuerzos de los Estados implicados por tratar de arreglar sus diferencias pacíficamente. Sin el euro nos quedará la Unión Europea e, incluso, sin la Unión Europea nos quedará la confianza en que los gobiernos usen siempre los cauces pacíficos para la resolución de los conflictos.

Otra cosa son las revueltas dentro los Estados. En ese caso, mi posición es menos optimista. Yo creo que, precisamente y si la crisis se sigue gestionando en contra de los intereses del pueblo, será el euro el que extienda las revueltas. La violencia ejercida contra los ciudadanos en forma de recortes sociales, en forma de pérdida en sus niveles de vida, de deterioro de sus condiciones de trabajo y recorte de sus salarios se acabará contestando con violencia. Si los gobernantes siguen aplicando esa violencia social y permanecen impasibles ante las demandas de un reparto más justo y equitativo de los costes de la crisis, esa violencia será contestada por la resistencia social y, probablemente, con violencia popular. Creo que todo tiene un límite y cada vez nos encontramos más cerca de él. Ojalá me equivoque.

http://www.rebelion.org/noticia.php?id=138348


República Bolivariana de Venezuela condena crimen cometido contra el líder libio Muammar Al Gaddafi



República Bolivariana de Venezuela

Ministerio del Poder Popular para Relaciones Exteriores

Comunicado

El Gobierno de la República Bolivariana de Venezuela condena de la manera más enérgica la política de barbarie conducida por la OTAN y sus aliados en Libia, que ha sumido a esa hermana nación en la guerra y subvertido por la fuerza el orden institucional de ese país.

El crimen cometido el día 20 de octubre de 2011 contra el Líder libio Muammar Al Gaddafi, es emblemático de los crímenes perpetrados contra el pueblo libio por las potencias colonialistas a lo largo de los últimos meses, y demuestra que en esa nación africana se ha conducido una política violenta de cambio de régimen en violación de los más básicos principios del Derecho Internacional.

La agresión militar unilateral e ilegal de la OTAN contra un país que no efectuó acto de guerra alguno, siembra un triste precedente que podrá ser utilizado a conveniencia del imperio contra cualquier nación del Sur que se interponga en el camino de su política de dominación.

Venezuela ratifica su compromiso irrenunciable con la paz, y reitera su repudio a la cultura de la muerte impuesta por las élites occidentales que hoy incendian el mundo con el fin de acaparar las riquezas y los recursos soberanos de los pueblos.

Caracas, 21 de octubre de 2011



http://www.mre.gov.ve/index.php?option=com_content&view=article&id=17139:republica-bolivariana-de-venezuela-condena-asesinato-del-lider-libio-muammar-al-gaddafi&catid=3:comunicados&Itemid=108


Sadismo de Hillary Clinton

Vinimos, vimos y [Gaddafi] murió”

Thomas Castroviejo

A Hillary Clinton la muerte de Gaddafi le pilló frente a las cámaras. La secretaria de Estado de Estados Unidos estaba concediendo una entrevista a la cadena CBS con su habitual compostura y frialdad, cuando de repente una de sus principales empleadas, Huma Abedin, le pasó una BlackBerry con la noticia de la captura de Gaddafi. Las cámaras pillaron su reacción, mostrando cómo a esta mujer de talante contenido se le abren los ojos y se lleva la mano a la boca, en un gesto de satisfacción.

Pero lo que de verdad ha sorprendido ha sido el comentario que inmediatamente hace a la periodista: "Vinimos, vimos y murió", aclara con inconfundible satisfacción, rodeada de cámaras. Cuesta saber en qué estaba pensando en ese momento. Se sabe que es una mujer fría, pero parece que ella misma ordenó el ataque a Gaddafi. Es una arrogancia sorprendente viniendo de la mujer que un día llamó "cowboy" al presidente George W. Bush. Y es bastante probable que nunca se haya reído tan abiertamente en público.

Por lo raro de ver un momento tan espontáneo en una mujer tan soberbiamente correcta, los videos se han hecho virales estos últimos días. No obstante, no hay que ignorar las implicaciones políticas que da a entender la ufana Clinton. Su país se involucró en el conflicto libio solo tras muchos días de templados discursos. Hizo falta que el primer ministro británico, David Cameron, y el presidente francés, Nicolas Sarkozy, llevaran la resolución al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas para que EE.UU. apoyara abiertamente la intervención militar en Libia, así que no sería de recibo que se apropiaran de la victoria como si fuera propia.

Es cierto que Libia no le era totalmente indiferente a EE.UU.: aproximadamente 200 de sus ciudadanos murieron en el famoso atentado de Lockerbie, en 1988, una época en la que a Gaddafi se le acusaba de patrocinar terrorismo antes de pasarse, con mucho más éxito, a vender petróleo a las principales naciones del mundo. Tampoco hay que olvidar el debate sobre la conveniencia de intervenir o no en Libia en el que se sumió EE.UU. antes de que Sarkozy y Cameron movieran ficha: ¿podía intervenir una potencia occidental en la primavera árabe? Muchos de sus protagonistas querían que la revolución fuera suya propia; no convertir lo suyo en un Iraq.

Sea como fuere, es difícil imaginar a Hillary Clinton, la primera diplomática del país, yendo, viendo y matando a Gaddafi. (The Guardian, The Huffington Post)

http://www.granma.cubaweb.cu/2011/10/28/interna/artic05.html



English


We came, we saw, he died: What Hillary Clinton told news reporter moments after hearing of Gaddafi's death

Last updated at 12:07 PM on 21st October 2011



Hillary Clinton joked with a TV news reporter moments after she learned that Muammar Gaddafi had been killed in Libya.

She told the reporter: 'We came, we saw, he died' as she learned of the dictator's grisly end.

When the TV reporter asked if her recent visit to Libya had anything to do with Gaddafi's downfall, the Secretary of State quipped: 'No,' then rolled her eyes before adding 'I'm sure it did.'

Mrs Clinton was preparing for interviews in Kabul, Afghanistan, when top aide Huma Abedin handed her a BlackBerry with the first news of Muammar Gaddafi’s capture.

Scroll down for video

Check this out: The news of Muammar Gaddafi's capture was brought to Hillary Clinton's attention from top aide Huma Abedin

Check this out: The news of Muammar Gaddafi's capture was brought to Hillary Clinton's attention from top aide Huma Abedin

Stunned: Hillary Clinton is shocked as a BlackBerry delivers the news of Muammar Gaddafi's capture

Stunned: Hillary Clinton is shocked as a BlackBerry delivers the news of Muammar Gaddafi's capture

Shocker: The secretary of state was preparing for press interviews in Kabul, Afghanistan, when she got the news of Gaddafi's capture

Shocker: The secretary of state was preparing for press interviews in Kabul, Afghanistan, when she got the news of Gaddafi's capture

'Wow,' the secretary of state exclaims. ‘Unconfirmed reports about Gaddafi being captured.’She then hands the phone back to Abedin, the wife of disgraced lawmaker Anthony Weiner.

As others hover around her, she reminds them the report is not yet confirmed, saying, 'We’ve had a bunch of those before.

'We've had him captured a couple of times.'

 

Mrs Clinton had paid an unexpected visit to Tripoli earlier in the week and pledged millions of dollars in new aid to the stricken country.

Officials said the fresh aid brought by the U.S. Secretary of State totals around $11million and will boost Washington's contribution to roughly $135million since the uprising against Colonel Gaddafi began in February.

Addressing leaders of the National Transitional Council, Mrs Clinton vowed that NATO would continue to protect civilians as long as threats remained in Libya.

She said: 'I am proud to stand here on the soil of a free Libya.

'The United States was proud to stand for you in your fight for freedom and we will continue to stand with you as you continue this journey.

'This is Libya's moment. This is Libya's victory and the future belongs to you.'

Mrs Clinton was in Libya just two days ago to praise leaders of the revolt against Gaddafi's forces, as well as to pledge the U.S.'s support.

The secretary of state is no stranger to being photographed in tense moments.

Her reaction stood out in the iconic White House photo of President Obama and his top advisers watching live footage of the raid on Osama bin Laden's compound.

Libya trip: Hillary Clinton posed with Libyan soldiers after she paid the embattled country a surprise visit two days ago

Libya trip: Hillary Clinton posed with Libyan soldiers after she paid the embattled country a surprise visit two days ago

Mrs Clinton can be seen with her hand to her mouth in what looked like anxiety over the outcome of the operation.

But Mrs Clinton later said her expression may have been nothing more than her efforts to stifle a cough.

She said on May 5: 'I am somewhat sheepishly concerned that it was my preventing one of my early spring allergic coughs.

'So it may have no great meaning whatsoever.'




http://www.dailymail.co.uk/news/article-2051826/We-came-saw-died-What-Hillary-Clinton-told-news-reporter-moments-hearing-Gaddafis-death.html


The Elite Plan for a New World Social Order


by Richard K Moore

Global Research, October 28, 2011

New Dawn Magazine - 2011-10-20


This article was first published in New Dawn Magazine

When the Industrial Revolution began in Britain, in the late 1700s, there was lots of money to be made by investing in factories and mills, by opening up new markets, and by gaining control of sources of raw materials. The folks who had the most money to invest, however, were not so much in Britain but more in Holland. Holland had been the leading Western power in the 1600s, and its bankers were the leading capitalists. In pursuit of profit, Dutch capital flowed to the British stock market, and thus the Dutch funded the rise of Britain, who subsequently eclipsed Holland both economically and geopolitically.

In this way British industrialism came to be dominated by wealthy investors, and capitalism became the dominant economic system. This led to a major social transformation. Britain had been essentially an aristocratic society, dominated by landholding families. As capitalism became dominant economically, capitalists became dominant politically. Tax structures and import-export policies were gradually changed to favour investors over landowners.

It was no longer economically viable to simply maintain an estate in the countryside: one needed to develop it, turn it to more productive use. Victorian dramas are filled with stories of aristocratic families who fall on hard times, and are forced to sell off their properties. For dramatic purposes, this decline is typically attributed to a failure in some character, a weak eldest son perhaps. But in fact the decline of aristocracy was part of a larger social transformation brought on by the rise of capitalism.

The business of the capitalist is the management of capital, and this management is generally handled through the mediation of banks and brokerage houses. It should not be surprising that investment bankers came to occupy the top of the hierarchy of capitalist wealth and power. And in fact, there are a handful of banking families, including the Rothschilds and the Rockefellers, who have come to dominate economic and political affairs in the Western world.

Unlike aristocrats, capitalists are not tied to a place, or to the maintenance of a place. Capital is disloyal and mobile – it flows to where the most growth can be found, as it flowed from Holland to Britain, then from Britain to the USA, and most recently from everywhere to China. Just as a copper mine might be exploited and then abandoned, so under capitalism a whole nation can be exploited and then abandoned, as we see in the rusting industrial areas of America and Britain.

This detachment from place leads to a different kind of geopolitics under capitalism, as compared to aristocracy. A king goes to war when he sees an advantage to his nation in doing so. Historians can ‘explain’ the wars of pre-capitalist days, in terms of the aggrandisement of monarchs and nations.

A capitalist stirs up a war in order to make profits, and in fact our elite banking families have financed both sides of most military conflicts since at least World War 1. Hence historians have a hard time ‘explaining’ World War 1 in terms of national motivations and objectives.

In pre-capitalist days warfare was like chess, each side trying to win. Under capitalism warfare is more like a casino, where the players battle it out as long as they can get credit for more chips, and the real winner always turns out to be the house – the bankers who finance the war and decide who will be the last man standing. Not only are wars the most profitable of all capitalist ventures, but by choosing the winners, and managing the reconstruction, the elite banking families are able, over time, to tune the geopolitical configuration to suit their own interests.

Nations and populations are but pawns in their games. Millions die in wars, infrastructures are destroyed, and while the world mourns, the bankers are counting their winnings and making plans for their postwar reconstruction investments.

From their position of power, as the financiers of governments, the banking elite have over time perfected their methods of control. Staying always behind the scenes, they pull the strings controlling the media, the political parties, the intelligence agencies, the stock markets, and the offices of government. And perhaps their greatest lever of power is their control over currencies. By means of their central-bank scam, they engineer boom and bust cycles, and they print money from nothing and then loan it at interest to governments. The power of the elite banking gang (the ‘banksters’) is both absolute and subtle...

Some of the biggest men in the United States are afraid of something. They know there is a power somewhere, so organised, so subtle, so watchful, so interlocked, so complete, so pervasive that they had better not speak above their breath when they speak in condemnation of it. President Woodrow Wilson


The End of Growth – Banksters vs. Capitalism

It was always inevitable, on a finite planet, that there would be a limit to economic growth. Industrialisation has enabled us to rush headlong toward that limit over the past two centuries. Production has become ever more efficient, markets have become ever more global, and finally the paradigm of perpetual growth has reached the point of diminishing returns.

Indeed, that point was actually reached by about 1970. Since then capital has not so much sought growth through increased production, but rather by extracting greater returns from relatively flat production levels. Hence globalisation, which moved production to low-waged areas, providing greater profit margins. Hence privatisation, which transfers revenue streams to investors that formerly went to national treasuries. Hence derivative and currency markets, which create the electronic illusion of economic growth, without actually producing anything in the real world.

For almost forty years, the capitalist system was kept going by these various mechanisms, none of which were productive in any real sense. And then in September 2008 this house of cards collapsed, all of a sudden, bringing the global financial system to its knees.

If one studies the collapse of civilisations, one learns that failure-to-adapt is fatal. Is our civilisation falling into that trap? We had two centuries of real growth, where the growth-dynamic of capitalism was in harmony with the reality of industrial growth. Then we had four decades of artificial growth – capitalism being sustained by a house of cards. And now, after the house of cards has collapsed, every effort is apparently being made to bring about ‘a recovery’ – of growth! It is very easy to get the impression that our civilisation is in the process of collapse, based on the failure-to-adapt principle.

Such an impression would be partly right and partly wrong. In order to understand the real situation we need to make a clear distinction between the capitalist elite and capitalism itself. Capitalism is an economic system driven by growth; the capitalist elite are the folks who have managed to gain control of the Western world while capitalism has operated over the past two centuries. The capitalist system is past its sell-by date, the bankster elite are well aware of that fact – and they are adapting.

Capitalism is a vehicle that helped bring the banksters to absolute power, but they have no more loyalty to that system than they have to place, or to anything or anyone. As mentioned earlier, they think on a global scale, with nations and populations as pawns. They define what money is and they issue it, just like the banker in a game of Monopoly. They can also make up a new game with a new kind of money. They have long outgrown any need to rely on any particular economic system in order to maintain their power. Capitalism was handy in an era of rapid growth. For an era of non-growth, a different game is being prepared.

Thus, capitalism was not allowed to die a natural death. Instead it was brought down by a controlled demolition. First it was put on a life-support system, as mentioned above, with globalisation, privatisation, currency markets, etc. Then it was injected with a euthanasia death-drug, in the form of real-estate bubbles and toxic derivatives. Finally, the Bank of International Settlements in Basel – the central bank of central banks – pulled the plug on the life-support system: they declared the ‘mark-to-market rule’, which made all the risk-holding banks instantly insolvent, although it took a while for this to become apparent. Every step in this process was carefully planned and managed by the central-banking clique.

The End of Sovereignty – Restoring the Ancien Régime

Just as the financial collapse was carefully managed, so was the post-collapse scenario, with its suicidal bailout programs. National budgets were already stretched; they certainly did not have reserves available to salvage the insolvent banks. Thus the bailout commitments amounted to nothing more than the taking on of astronomical new debts by governments. In order to service the bailout commitments, the money would need to be borrowed from the same financial system that was being bailed out!

It’s not that the banks were too big to fail, rather the banksters were too powerful to fail: they made politicians an offer they couldn’t refuse. In the USA, Congress was told that without bailouts there would be martial law the next morning. In Ireland, the Ministers were told there would be financial chaos and rioting in the streets. In fact, as Iceland demonstrated, the sensible way to deal with the insolvent banks was with an orderly process of receivership.

The effect of the coerced bailouts was to transfer insolvency from the banks to the national treasuries. Banking debts were transformed into sovereign debts and budget deficits. Now, quite predictably, it is the nations that are seeking bailouts, and those bailouts come with conditions attached. Instead of the banks going into receivership, the nations are going into receivership.

In his book, Confessions of an Economic Hit Man, John Perkins explains how the third world has been coerced over the past several decades – through pressure and trickery of various kinds – into perpetual debt bondage. By design, the debts can never be repaid. Instead, the debts must be periodically refinanced, and each round of refinancing buries the nation deeper in debt – and compels the nation to submit to even more drastic IMF diktats. With the orchestrated financial collapse, and the ‘too big to fail’ scam, the banksters have now crossed the Rubicon: the hit-man agenda is now operating here in the first world.

In the EU, the first round of nations to go down will be the so-called PIGSPortugal, Ireland, Greece, and Spain. The fiction, that the PIGS can deal with the bailouts, is based on the assumption that the era of limitless growth will resume. As the banksters themselves know full well, that just isn’t going to happen. Eventually the PIGS will be forced to default, and then the rest of the EU will go down as well, all part of a controlled-demolition project.

When a nation succumbs to debt bondage, it ceases to be a sovereign nation, governed by some kind of internal political process. Instead it comes under the control of IMF diktats. As we have seen in the third world, and is happening now in Europe, these diktats are all about austerity and privatisation. Government functions are eliminated or privatised, and national assets are sold off. Little by little – again a controlled demolition – the nation state is dismantled. In the end, the primary functions left to government are police suppression of its own population, and the collection of taxes to be handed over to the banksters.

In fact, the dismantling of the nation state began long before the financial collapse of 2008. In the USA and Britain, it began in 1980, with Reagan and Thatcher. In Europe, it began in 1988, with the Maastricht Treaty. Globalisation accelerated the dismantling process, with the exporting of jobs and industry, privatisation programs, ‘free trade’ agreements, and the establishment of the regulation-busting World Trade Organisation (WTO). Events since 2008 have enabled the rapid acceleration of a process that was already well underway.

With the collapse, the bailouts, and the total failure to pursue any kind of effective recovery program, the signals are very clear: the system will be allowed to collapse totally, thus clearing the ground for a pre-architected ‘solution’. As the nation state is being dismantled, a new regime of global governance is being established to replace it. As we can see with the WTO, IMF, World Bank, and the other pieces of the embryonic world government, the new global system will make no pretensions about popular representation or democratic process. Rule will be by means of autocratic global bureaucracies, which will take their orders, directly or indirectly, from the bankster clique.

In his book, The Globalization of Poverty, Michel Chossudovsky explains how globalisation, and the actions of the IMF, created massive poverty throughout the third world over the past several decades. As we can see, with the dramatic emphasis on austerity following the collapse and bailouts, this poverty-creation project has now crossed the Rubicon. In this new world system there will be no prosperous middle class. Indeed, the new regime will very much resemble the old days of royalty and serfdom (the ancien régime). The banksters are the new royal family, with the whole world as their dominion. The technocrats who run the global bureaucracies, and the mandarins who pose as politicians in the residual nations, are the privileged upper class. The rest of us, the overwhelming majority, will find ourselves in the role of impoverished serfs – if we are lucky enough to be one of the survivors of the collapse process.

Today Americans would be outraged if UN troops entered Los Angeles to restore order; tomorrow they will be grateful. This is especially true if they were told there was an outside threat from beyond, whether real or promulgated, that threatened our very existence. It is then that all peoples of the world will plead with world leaders to deliver them from this evil. The one thing every man fears is the unknown. When presented with this scenario, individual rights will be willingly relinquished for the guarantee of their well being granted to them by their world government. Henry Kissinger speaking at Evian, France, May 21, 1992 Bilderbergers meeting


The End of Liberty – The Global Police State

For the past four decades, since about 1970, we’ve been experiencing a regime-change process, from an old global system to a new global system. In the old system, first world nations were relatively democratic and prosperous, while the third world suffered under police state tyranny, mass poverty, and imperialism (exploitation by external powers). As discussed above, the transition process has been characterised by ‘crossing the Rubicon’ – the introduction of policies and practices into the first world, that were formerly limited, for the most part, to the third world.

Thus debt bondage to the IMF crossed the Rubicon, enabled by the collapse-bailout scam. In turn, mass poverty is crossing that same Rubicon, due to austerity measures imposed by the IMF, with its new bond-holding powers. Imperialism is also crossing the Rubicon, as the first world comes under the exploitative control of banksters and their bureaucracies, a power nexus that is external to all national identities. Unsurprisingly, police state tyranny is also crossing the Rubicon: the imposition of third world poverty levels requires third world methods of repression.

The anti-globalisation movement can be taken as the beginning of popular resistance to the process of regime change. Similarly, the police response to the Seattle anti-globalisation demonstrations, in November 1999, can be taken as the ‘crossing of the Rubicon’ for police state tyranny. The excessive and arbitrary violence of that response – including such things as holding people’s eyes open and spraying pepper into them – was unprecedented against non-violent demonstrators in a first world nation.

Ironically, that police response, particularly as it was so widely publicised, actually strengthened the anti-globalisation movement. As demonstrations grew in size and strength, the police response grew still more violent. A climax of sorts was reached in Genoa, in July 2001, when the levels of violence on both sides began to resemble almost a guerilla war.

In those days the anti-globalisation movement was dominating the international news pages, and opposition to globalisation was reaching massive proportions. The visible movement was only the tip of an anti-systemic iceberg. In a very real sense, general popular sentiment in the first world was beginning to take a radical turn. Movement leaders were now thinking in terms of an anti-capitalist movement. There was a political volatility in the air, a sense that, just maybe possibly, enlightened popular sentiment might succeed in shifting the course of events.

All of that changed on September 11, 2001, the day the towers came down. The anti-globalisation movement, along with globalisation itself, disappeared almost totally from public consciousness on that fateful day. Suddenly it was a whole new global scenario, a whole new media circus – with a new enemy, and a new kind of war, a war without end, a war against phantoms, a war against ‘terrorism’.

Earlier we saw how the orchestrated financial collapse of September 2008 enabled certain ongoing projects to be rapidly accelerated, such as the dismantlement of sovereignty, and the imposition of austerity. Similarly, the events of September 2001 enabled certain ongoing projects to be greatly accelerated, such as the abandonment of civil liberties and international law.

Before the towers had even come down, the ‘Patriot Act’ had already been drafted, proclaiming in no uncertain terms that the police state was here (in the USA) in force and here to stay – the Bill of Rights was null and void. Before long, similar ‘anti-terrorist’ legislation had been adopted throughout the first world. If any anti-systemic movement were to again raise its head in the first world (as it did, for example, recently in Greece), arbitrary police powers could be brought to bear – as much as might be necessary – to put the resistance down. No popular movement would be allowed to derail the banksters’ regime-change designs. The anti-globalisation movement had been shouting, ‘This is what real democracy looks like’. With 9/11, the banksters replied: ‘This is what real oppression looks like’.

The events of 9/11 led directly to the invasions of Iraq and Afghanistan, and in general helped create a climate where invasions of sovereign nations could be readily justified, with one excuse or another. International law was to be as thoroughly abandoned as was civil liberties. Just as all restraint was removed from domestic police interventions, so was all restraint being removed from geopolitical military interventions. Nothing was to stand in the way of the banksters’ regime-change agenda.

The technetronic era involves the gradual appearance of a more controlled society… dominated by an elite, unrestrained by traditional values… this elite would not hesitate to achieve its political ends by using the latest modern techniques for influencing public behaviour… Persisting social crisis, the emergence of a charismatic personality, and the exploitation of mass media to obtain public confidence would be the stepping-stones in the piecemeal transformation of the United States into a highly controlled society… In addition, it may be possible – and tempting – to exploit for strategic political purposes the fruits of research on the brain and on human behaviour. Zbigniew Brzezinski, Between Two Ages: America’s Role in the Technetronic Era, 1970


The Post-Capitalist Era – New Myths for a New Culture

2012 might not be the exact year, but it’s difficult to see the endgame lasting much beyond that – and the masters of the universe love symbolism, as with 911 (both in Chile and in Manhattan), KLA 007, and others. 2012 is loaded with symbolism, eg. the Mayan Calendar, and the Internet is buzzing with various 2012-related prophecies, survival strategies, anticipated alien interventions, etc. And then there is the Hollywood film, 2012, which explicitly portrays the demise of most of humanity, and the pre-planned salvation of a select few. One never knows with Hollywood productions, what is escapist fantasy, and what is aimed at preparing the public mind symbolically for what is to come.

Whatever the exact date, all the threads will come together, geopolitically and domestically, and the world will change. It will be a new era, just as capitalism was a new era after aristocracy, and the Dark Ages followed the era of the Roman Empire. Each era has its own structure, its own economics, its own social forms, and its own mythology. These things must relate to one another coherently, and their nature follows from the fundamental power relationships and economic circumstances of the system.

Whenever there is a change of era, the previous era is always demonised in a new mythology. In the Garden of Eden story the serpent is demonised – a revered symbol in paganism, the predecessor to monotheism. With the rise of European nation states, the Catholic Church was demonised, and Protestantism introduced. When republics came along, the demonisation of monarchs was an important part of the process. In the post-2012 world, democracy and national sovereignty will be demonised. This will be very important, in getting people to accept arbitrary totalitarian rule…

In those terrible dark days, before the blessed unification of humanity, anarchy reigned in the world. One nation would attack another, no better than predators in the wild. Nations had no long-term coherence; voters would swing from one party to another, keeping governments always in transition and confusion. How did anyone ever think that masses of semi-educated people could govern themselves, and run a complex society? Democracy was an ill-conceived experiment that led only to corruption and chaotic governance. How lucky we are to be in this well-ordered world, where humanity has finally grown up, and those with the best expertise make the decisions for the whole globe.

Capitalism is about growth, progress, and change. Under capitalism the virtues of ambition, initiative, and competitiveness are praised, because those virtues serve the dynamics of capitalism. People are encouraged to always accumulate more, and never be satisfied with what they have. Under capitalism, people need to have a bit of liberty, and a bit of prosperity, so that the dynamics of capitalism can operate. Without some liberty, ambition cannot be pursued; without some prosperity, how could accumulation be pursued? In the post-capitalist world, the capitalist virtues will be demonised. This will be very important, in getting people to accept poverty and regimentation…

The pursuit of money is the root of all evil, and the capitalist system was inherently corrupt and wasteful. Anarchy reined in the marketplace, as corporations blindly pursued profit, with no concern for human needs or for the Earth. How much more sensible are our production brigades, producing only what is needed, and using only what is sustainable. Capitalism encouraged greed and consumption; people struggled to compete with one another, to ‘get ahead’ in the rat race. How much wiser we are now, to live within our ration quotas, and to accept our assigned duties, whatever they might be, in service to humanity.

In this regime change, ushering in the post-capitalist era, we’re seeing a conscious orchestration of economics, politics, geopolitics, and mythology – as one coordinated project. A whole new reality is being created, a whole new global culture. When it comes down to it, the ability to transform culture is the ultimate form of power. In only a single generation, a new culture becomes ‘the way things are’. And what, we might inquire, might stand in the way of any future manipulations of the cultural regime that the bankster royal family might contemplate?

Ever since public education was introduced, the state and the family have competed to control childhood conditioning – and it is in childhood that culture is transmitted to the next generation. In the micromanaged post-capitalist future, we’ll most likely see the ‘final solution’ of social control, which is for the state to monopolise child raising. This would eliminate from society the parent-child bond, and hence family-related bonds in general. No longer is there a concept of relatives, just fellow members of the hive. The family must be demonised. Already, here in Ireland, there are daily TV spots dramatising the plight of children who are being abused or neglected by their parents…

How scary were the old days, when unlicensed, untrained couples had total control over vulnerable children, behind closed doors, with whatever neuroses, addictions, or perversions the parents happened to possess. How did this vestige of patriarchal slavery, this safe-house den of child abuse, continue so long to exist, and not be recognised for what it was? How much better off we are now, with children being raised scientifically, by trained staff, where they are taught discipline and healthy values. 

The above article appeared in New Dawn No. 128 (September-October 2011).

RIchard K Moore, an expatriate from Silicon Valley, retired and moved to Ireland in 1994 to begin his ‘real work’ – trying to understand how the world works, and how we can make it better. Many years of researching and writing culminated in his widely acclaimed book Escaping the Matrix: How We the People Can Change the World (The Cyberjournal Project, 2005). His cyberjournal email list has been going since 1994 (cyberjournal.org). The book’s website is http://escapingthematrix.org, while his website http://quaylargo.com/rkm/ contains an extensive biography plus list of his articles. Richard can be contacted via email at rkm@quaylargo.com. This article appears in New Dawn 128: www.newdawnmagazine.com.

http://www.globalresearch.ca/index.php?context=va&aid=27188


The US and Gaddafi: The murderer calls for an investigation of the crime


by Bill Van Auken

Global Research, October 26, 2011

wsws.org


US Secretary of State Hillary Clinton solemnly announced Sunday that Washington “strongly supports” an independent investigation into the barbaric murder of Libya’s deposed head of state Muammar Gaddafi.

What exactly is it that Ms. Clinton wants investigated that she doesn’t already know?

Gaddafi was captured Thursday while fleeing his hometown of Sirte. Over the previous month Sirte had been under continuous NATO bombardment and a brutal siege by the so-called “rebels” that destroyed the city and claimed untold numbers of civilian dead and wounded.

His convoy, detected by US spy planes, was attacked first by an American Predator drone aircraft, operated by remote control from an airbase in Nevada. An American AWAC surveillance aircraft then called in French fighter jets, which dropped two 500-pound bombs on the vehicles in which Colonel Gaddafi and his entourage were fleeing.

The air strikes left dozens dead and the Libyan leader wounded. He was then hunted down by the NATO-backed “rebels,” who were operating together with “advisors” from the SAS British special forces.

Gaddafi’s final moments have been recorded in a number of jumpy videos filmed on his attackers’ cell phones. They show a wounded Gaddafi shouting and feebly resisting a mob of frenzied militiamen who are taunting and attacking him, while screaming “Allahu Akbar”—“God is greatest.” He is dragged, kicked and beaten bloody with guns and fists before being thrown onto the hood of a vehicle. Footage shows a gun placed to his head and then his body on the pavement, blood pouring from the back of his skull.

As one member of the NATO-backed National Transitional Council (NTC) based in Benghazi has succinctly stated, “They beat him very harshly, and then they killed him.”

Asked by ABC’s Christiane Amanpour for her “gut reaction” to the hideous cell phone videos, Clinton responded, “Well, Christine, you know, obviously, no one wants to see any human being in that condition.”

Clinton’s statements were clearly well rehearsed, aimed at assuaging the worldwide revulsion over the footage of Gaddafi’s lynching. As for her “gut reaction,” that was revealed on the day of the killing itself, when she laughingly told a reporter, “We came, we saw, he died.”

Indeed, barely 48 hours before the lynching of Gaddafi, the US secretary of state had flown into Tripoli, where she declared that the Libyan leader should be “captured or killed” as soon as possible.

This was hardly an offhand comment. The entire eight-month US-NATO war against Libya has been waged with the aim of “regime change,” ousting Gaddafi and installing a client regime that would more pliantly do the bidding of Washington and its NATO allies, along with the Western energy conglomerates.

Utilizing the popular upheavals in neighboring Tunisia and Egypt as a cover, the US and its allies deliberately fomented armed confrontation in Libya and then sought to drum up support and secure UN sanction for intervention on the phony pretext of protecting civilian lives.

Under this “humanitarian” banner they waged a relentless and criminal air war against the oil-rich North African country, while repeatedly staging missile strikes and bombings targeting Gaddafi and his family. A NATO missile strike on a Gaddafi residence in Tripoli on May 1 killed one of Gaddafi’s sons and three grandchildren. All of American and NATO technical resources were trained on Libya in an effort to locate the Libyan leader and kill him.

Nor was this the first such effort. As early as 1969, as Henry Kissinger revealed in his memoirs, discussions were held within the US government about covert action to assassinate Gaddafi, largely because of his radical Arab nationalism, his interference with US-Saudi control over OPEC oil policies and his closing down of the Pentagon’s biggest airbase on the African continent. In 1986, the Reagan administration carried out the US bombing of Gaddafi’s Tripoli compound. And, in the 1990s, Britain’s intelligence service, MI6, conspired with Islamist elements in a bid to kill him.

While Gaddafi had, in the wake of the Soviet Union’s dissolution, sought to accommodate himself to the West, foreswearing “weapons of mass destruction” and actively collaborating in the US “global war on terror,” the imperialist powers neither forgave nor forgot his earlier offenses.

For Hillary Clinton and the Obama administration to call for an investigation of the killing of Gaddafi goes well beyond cynicism. It is as if the Eisenhower administration had demanded an investigation of the assassination of Patrice Lumumba, or the Nixon White House called for an international probe of the death of Salvador Allende.

The main difference is that in those days it was the CIA that was known as “Murder, Inc.” because of its clandestine operations. Now the US government as a whole openly and unabashedly embraces assassination as a principal tool of foreign policy.

On three occasions in less than six months, President Obama has paraded before the television cameras to announce unlawful killings. Last May it was the liquidation of Osama bin Laden, who was shot to death, unarmed, by US special operations troops. In September came the assassination of a US citizen, Anwar al-Awlaki, in Yemen by means of a Hellfire missile. Killed in the attack was a second US citizen, Samir Khan. Now Obama has claimed credit for the lynching of Gaddafi.

Countless others have been similarly murdered with less fanfare in Pakistan, Yemen, Somalia and elsewhere. Two weeks after the killing of Awlaki, a Hellfire missile claimed the life of his 16-year-old son, Abdulrahman, like his father an American-born US citizen. This attack, which killed eight others, most of them also minors, went virtually unreported in the American mass media.

Instead, media pundits debate whether these “foreign policy successes” will help the president’s reelection bid, with Obama presumably running on his record as “assassin-in-chief,” approving “kill lists” drawn up by a secret committee that has effectively become a new extra-constitutional branch of the US government.

The savage murder of Muammar Gaddafi is emblematic of an utterly lawless and violent policy on the part of the American ruling elite, which is desperately seeking to offset the economic decline of American capitalism by means of an endless series of wars and provocations aimed at seizing control of vital resources and markets.

With good reason, Obama and Hillary Clinton believe they have nothing to fear from an investigation of Gaddafi’s murder by the United Nations or the International Criminal Court. Nevertheless, the reckless attempt to reimpose colonialism in the Middle East and North Africa will not resolve, but will only deepen, the insoluble economic and social contradictions and crisis of American and world capitalism.

This crisis is bringing the working class internationally into struggle and creating the conditions for a revolutionary settling of accounts with the crimes of US imperialism.

Bill Van Auken

http://globalresearch.ca/index.php?context=va&aid=27315


Video: Michel Chossudovsky (Global Research) on Occupy Wall Street Movement and Libyan War








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