VENEZUELA  NEWS  BULLETIN



Lucha y conciencia de clase en Venezuela: Algunas reflexiones socialistas


Por Franz J. T. Lee

En el caso de una invasión militar estadounidense desde Colombia,  Presidente Hugo Chávez amenaza con 'ni una gota de petróleo a los EE. UU.

Entonces, ¡La lutta continua!

Casi dos siglos atrás Ludwig Feuerbach y Carlos Marx nos explicaron cómo y hasta qué grado está siendo engañada y alienada la mente del trabajador. Aparte de que el sistema lo ha convertido en una mercancía (que se usa y se desecha), toda su existencia se le reduce además al mero consumismo de productos comerciales que se le ofrecen de manera omnipresente, permanente y agresiva y los cuales por consecuencia los mira tontamente y lleno de ansiedad en las vidrieras de las tiendas, en la televisión, en los catálogos o en la pantalla de su computadora.




Mientras el trabajador proyecta su esencia humana terrenal en reyes, líderes, dioses y Mesías cada vez más grandes, más se convierte él mismo en liliputiense. Mientras más inhumano y brutal se vuelve la dominación y la explotación de la naturaleza y la sociedad, entonces más avanza el holocausto mental en la erosión del cerebro humano, y más difícil será para uno mismo auto-concientizarse.



En la actualidad el nivel relativamente bajo - tanto en número como en calidad - de las luchas emancipadoras de los trabajadores organizados a escala mundial, refleja dialécticamente el grado de la represión, depresión, supresión y opresión dracónica de miles de millones de trabajadores y esclavos asalariados en el planeta por parte del sistema.



Es muy lamentable decirlo, pero no nos queda otro siglo para la concientización o ideologización, porque el tiempo y el espacio de la globalización se están agotando. ¡Es ahora o nunca!



Los actos beligerantes y desesperados de los vampiros metropolitanos indican los malos augurios de un "valle de lágrimas" por venir, cuando un colapso total de la plusvalía capitalista ya es inminente.



Si no recreamos, redescubrimos y revivimos pronto nuestros poderes humanos como armas invisibles, invulnerables e invencibles - en lugar de enterrarlas en los sepulcros divinos - entonces tampoco nos queda mucha esperanza de evitar que el globofascismo deje atrás una Tierra radio-activa como lápida de una especie (“homo sapiens”) que era todo menos “sapiente”.



Esta lucha de clases planetaria necesita a miles de millones de trabajadores con su respectiva conciencia de clase, para que estos efectúen su propio rescate, porque ésta será nuestra última oportunidad.



Camaradas, recuerden que un socialismo científico y filosófico sin los emancipadores Carlos Marx y Federico Engels sería como una América Latina revolucionaria sin los libertadores José Martí y Simón Bolívar.


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