VENEZUELA  NEWS  BULLETIN
NOTICIAS DE VENEZUELA

LATEST VIDEOS / VIDEOS MÁS RECIENTES

Launched April 11, 2002
  11 - 10 - 2008
No. 1338

 Franz & Jutta



OUR VIDEOS
(Nuevos Videos en Google y Youtube)
MÁS RECIENTES - LATEST:
*** ¿Qué es la Lucha de Clases?

**** El nacimiento y vigencia del Manifiesto del Partido
Comunista escrito por Karl Marx y Friedrich Engels

Véase: http://www.franzlee.org/video004.html





Franz J. T. Lee,
El nacimiento y vigencia del
Manifiesto del Partido Comunista
(escrito por Karl Marx y Friedrich Engels)


El Dr. Franz J. T. Lee, profesor sudafricano de post-grado en la Universidad de Los Andes de Mérida, Venezuela, explica el nacimiento y vigencia del Manifiesto del Partido Comunista escrito por Karl Marx y Friedrich Engels, durante una de sus clases en el Centro de Estudios Políticos para América Latina.  Visítenos en http://www.franzlee.org

http://video.google.es/videoplay?docid=92830863365576934&hl=es






EL DR. FRANZ LEE EXPLICA QUÉ ES LA LUCHA DE CLASES (2/2)


21de septiembre de 2008.

El Dr. Franz . T. Lee, profesor sudafricano de la Universidad de Los Andes en Mérida, Venezuela, explica qué es la Lucha de Clases y su vigencia en el siglo XXI, en el marco de las sesiones del Círculo Bolivariano de Estudio "El Momoy" en Chiguará, municipio Sucre del estado Mérida en Venezuela. Cámara: Jutta Schmitt. Edición: Jesús Nery. Visítenos en:http://www.franzlee.org

http://www.youtube.com/watch?v=QKDl1i-r5FA


http://www.youtube.com/watch?v=tLWEIsBwC7g






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***** 10 preguntas sobre la crisis
MICHEL COLLON

Wall Street may unleash a Marxist Krakatau


The stock market bells of Wall Street are tolling for late capitalism

  By Franz J. T. Lee

**** Venezuela: Actualmente las campanas de Wall Street están tocando para el capitalismo tardío

Wall Street podría causar un Krakatau marxista

Por Franz J. T. Lee

*** Karl Marx versus Wall Street: ¡Abolición del sistema de salarios!


Por Franz J. T. Lee

**** Marx' solution to Wall Street:
Abolition of the wages system!

By Franz J. T. Lee.

**** South African President Thabo Mbeki resigns
By Ann Talbot


**** El capitalismo mundial en crisis

Alan Woods
El Militante


**** Asesinan de varios disparos al presidente de la FCU de la Universidad del Zulia

También hay un herido de la juventud cristiana de Punto Fijo
Envíe esta nota por e-mail

**** Africa Command is operational, but skepticism persists

AFP

TO NOTE THE GLOBAL ORWELLIAN FASCIST JARGON:

ENJOY IT WITH CAUTIOUS CARE.
***** The evil mindset behind the "Lisbon Treaty" to create a British-European totalitarian superstate

***** World capitalism in crisis – Part One & Two

By Alan Woods  
Friday, 26 September 2008
Global crisis


**** Paulson plan - a kick in the face for capital       Print

By Michael Roberts

**** Stocks plunge on Wall Street as bailout fails in Congress
http://www.wsws.org/articles/2008/sep2008/bail-s30_prn.shtml
By Bill Van Auken, Socialist Equality Party vice presidential candidate

**** Thumbs down to Israel bomb plan as an 'October surprise' for US elections

**** Universidad Indígena rescatará tradiciones ancestrales
ABN 29/09/2008

**** Israel can't destroy Iran nuclear facilities: former U.S. military commander.

**** Thumbs down to Israel bomb plan as an 'October surprise' for US elections

 

***** 10 preguntas sobre la crisis
MICHEL COLLON

1. ¿Subprimes ? El punto de partida es una verdadera estafa ya que los bancos occidentales han ganado una enorme cantidad de dinero a costa de los hogares estadounidenses, diciéndose que si no eran capaces de pagar, les quitarían sus casas por cuatro monedas.

2. ¿Es sólo una crisis bancaria? No, en absoluto. Se trata de una verdadera crisis económica que ha comenzado en el sector bancario, pero cuyas causas son mucho más profundas. En realidad, toda la economía de los Estados Unidos vive a crédito desde hace 30 años. Las empresas se endeudan por encima de sus posibilidades, el Estado se endeuda también por encima de sus posibilidades (para hacer la guerra) y se ha impulsado sistemáticamente a los ciudadanos a endeudarse, la única manera de mantener, artificialmente, un crecimiento económico.

3. ¿La verdadera causa? Por supuesto, los medios de comunicación tradicionales no nos dicen nada. Y sin embargo, las subprimes no son más que la punta del iceberg, la manifestación más espectacular de una crisis de superproducción que golpea a los Estados Unidos, pero también a los países occidentales. Si el objetivo final de una multinacional consiste en despedir a trabajadores en masa para hacer el mismo trabajo con menos personas, si además se bajan los salarios por todos los medios y con la ayuda de los gobiernos cómplices, ¿A quién van a venderles los capitalistas sus mercancías? ¡No han parado de empobrecer a sus clientes!

4 ¿Es sólo una crisis de la que sobreponerse? La historia demuestra que el capitalismo ha ido siempre de una crisis a otra con, de vez en cuando, una buena guerra para salir de ella (eliminando a sus rivales, empresas, infraestructuras, lo que permite un buen reimpulso económico). En realidad, las crisis son también un periodo que aprovechan los grandes para eliminar o absorber a los más débiles. Es lo que ocurre ahora en el sector bancario estadounidense, o en el caso de BNP que se traga a Fortis (y todo esto no ha hecho más que empezar). Pero, si la crisis refuerza la concentración de capital en manos de un número aún más pequeño de multinacionales, ¿cuál será la consecuencia? Estos super-grupos tendrán aún más medios de eliminar o empobrecer la mano de obra y así convertirse en una competencia aún más fuerte. Estamos otra vez en la casilla de salida.

5. ¿Un capitalismo sobre bases éticas? Hace ciento cincuenta años que nos lo prometen. Hasta Bush y Sarkozy lo han hecho. Pero en realidad, es tan imposible como un tigre vegetariano. Y es que el capitalismo se apoya en tres principios: 1. La propiedad privada de los grandes medios de producción y de financiación. No es la gente la que decide, sino los multinacionales. 2. La competitividad: ganar la guerra económica, es decir, eliminar a la competencia. 3. El máximo beneficio: para ganar esta batalla no basta con tener unos beneficios normales o razonables, sino una tasa de beneficios que permita distanciar a las empresas de la competencia. El capitalismo no es sino la ley de la selva, como ya escribía Karl Marx: "Al capital le horroriza la ausencia de beneficio. Cuando siente un beneficio razonable, se enorgullece. Al 20%, se entusiasma. Al 50% es temerario. Al 100% arrasa todas las leyes humanas y al 300%, no se detiene ante ningún crimen."

6. ¿Salvar a los bancos? Por supuesto, hay que proteger a los clientes de los bancos. Pero en realidad, lo que el Estado está haciendo es proteger a los ricos y nacionalizar las pérdidas. Por ejemplo, el estado Belga no tenía 100 millones de euros para ayudar a la gente a mantener su poder adquisitivo, pero para salvar a los bancos, ha encontrado 5.000 millones en dos horas. Miles de millones que nosotros tendremos que rembolsar. Lo irónico es que Dexia era un Banco Público y que Fortis se ha tragado un banco público que funcionaba muy bien. Gracias a ello, sus dirigentes han hecho negocios durante veinte años. Y ahora que la cosa no funciona, ¿se le pide a estos dirigentes que paguen los platos rotos con el dinero que han estado ganando y que se han guardado? No, se nos pide que paguemos nosotros.

7. ¿Los medios de comunicación? Lejos de explicarnos todo esto, fijan su atención en asuntos secundarios. Nos dicen que habrá que buscar los errores, a los responsables, combatir los excesos y bla, bla, bla. Sin embargo, no se trata de tal o tal error, sino del sistema. Esta crisis era inevitable. Las empresas que se están derrumbando, son las más débiles o las que peor suerte han tenido. Las que sobrevivan, tendrán aún más poder sobre la economía y sobre nuestras vidas.

8. ¿El neoliberalismo ? La crisis no ha sido provocada sino acelerada por la moda neoliberal de los últimos veinte años. Los países ricos han intentado imponer este neoliberalismo en todo el tercer mundo. En América Latina, como acabo de estudiar durante la preparación de mi libro Los 7 pecados de Hugo Chávez, el neoliberalismo ha sumido a millones de personas en la miseria. Pero al hombre que ha lanzado la señal de la resistencia, el hombre que ha demostrado que se podía resistir al Banco Mundial, al FMI y a las multinacionales, el hombre que ha enseñado que había que darle la espalda al neoliberalismo para reducir la pobreza, este hombre, Hugo Chávez, no deja de ser diabolizado a golpe de mentira mediática y de difamación infundada. ¿Por qué?

9. ¿El tercer mundo ? Sólo se nos habla de las consecuencias de la crisis en el Norte. En realidad, todo el tercer mundo sufrirá gravemente a causa de la recesión económica y de la bajada de precios de las materias primas que provocará la crisis.

10. ¿La alternativa ? En 1989, un famoso autor estadounidense, Francis Fukuyama, nos anunciaba el Fin de la Historia : el capitalismo había triunfado para siempre, nos decía. No ha hecho falta mucho tiempo para que los vencedores se estrellen. La humanidad necesita verdaderamente otro tipo de sociedad. El sistema actual fabrica miles de millones de pobres, hunde en la angustia a aquellos que tienen (provisionalmente) la suerte de trabajar, multiplica las guerras y arruina los recursos del planeta. Pretender que la humanidad está condenada a vivir bajo la ley de la selva, es tomar a la gente por imbéciles. ¿Cómo debería ser una sociedad más humana, que ofrezca un porvenir digno para todos? Este es el debate que tenemos todos la obligación de lanzar. Sin tabúes.

6 octobre 2008

Puedes enviar tus preguntas y comentarios a:
michel.collon@skynet.be
Diversos artículos sobre la crisis (en francés) en :
El mecanismo de la crisis fue también explicado en mi libro Huracan (ed. Hiru)

 




Wall Street may unleash a Marxist Krakatau


The stock market bells of Wall Street are tolling for late capitalism

Por Franz J. T. Lee


By Franz J. T. Lee

Contrary to Alan Woods, in an interview of October 5, 2008, currently Bill Gates sees neither a crisis of capitalism nor any danger of a Great Depression.
(See: 

http://afp.google.com/article/ALeqM5jP3oDRIifzUe3tWGPWK1OuaK5fpg)


It cannot be that the wealthy capitalist mogul of Microsoft and his staunch economic assessors are so badly informed about Marxist political economy, that they can not see the huge global over-production crisis, the gigantic speculation, the inexorable, murderous competition, the swift destruction of huge traditional transnational corporations and bank houses and especially the geometric progression of pauperization of many condemned social classes on a global level.

Yeah, it is again time to declare Marx 'obsolete' and stone dead for the 666th time.

And yet, which specter is haunting Europe and the globe again? What really is outmoded is precisely the rotten mode of capitalist production. Those staunch believers in capitalism as an eternal and absolute reality, that it will never ever perish, one good morning will wake up and discover ...  like in the cases of the Twin Towers and of the Soviet Union ... that suddenly Uncle Sam is no more. This is not wishful thinking, not an intellectual pipe-dream. Who has studied the economic works of Marxist scientists and philosophers and still can register perversion, decadence and decay knows what Hegel, the teacher of Marx, meant by: "everything that comes into existence merits to pass away." Capitalism had its turn, its hey-day, now its 'involutionary' agony is beginning -- the stock market bells of Wall Street are tolling for late capitalism.

There is no 'good' capitalism; the myth of 'moral' entrepreneurs and 'wicked' speculators has been brought to daylight long ago. In a foot note of 'Capital' (Chapter 31), Marx pointed out that, if according to Marie Augier (in "Du Crédit Public," Paris, 1842) money " 'comes into the world with a congenital blood-stain on one cheek,' capital comes dripping from head to foot, from every pore, with blood and dirt."
(See: http://www.franzlee.org/pandemonium01318.html )

We are now facing the globalized apex of the capitalist, imperialist 'dripping with blood and dirt". The inexorable economic world war, the brutal  battle of the metropolitan titans, is being fought out in Wall Street, however, hundreds of billions of dollars as proletarian 'bail-out' cannot and will not buy the stockpiles and arsenals of over-production of expensive merchandise and bellicose arms of mass destruction.

Beware Wall Street, if we do not stop this global corporate megalomania now, also for us, every 1929 could have its 1939, and its nuclear 1945.

Nazi Germany and Fascist Italy were not historical accidents or the work of individual political lunatics, of Hitler or of  Mussolini; they were the political, military results of the 1929 Depression, of world capitalism in severe crisis. The current world depression, this gigantic speculative Mount Everest will let the 1939 recession look like a mole-hill. With State bail-outs we will not block its destructive imperialist, terrorist tsunamis. The hegemonic project for a 'New American Century' has just begun.

When economic exploitation and political domination remain controlled and 'peaceful', and if the working classes are at rest, at bay, then 'democracy' usually prevails. However, when over-production, the fall of the rates of profits, the tumbling of Wall Street and the maximization of capital declines, then imperialism shows its true 'neo-liberal' snarl: Orwellian world fascism.

At this moment, this is what is on the order of the day. In the past, world wars restored capitalism again; it resurrected from its grave on top of hundreds of millions of victims, accompanied with the destruction of infrastructures, capital and physical labor forces. If ever this should be the plan now, well hundreds of millions, if not billions,  of 'obsolete' labor forces will have to believe in it, including the current  'obsolete' middle classes.

Capitalism has thrown the very human species on the horns of a dilemma. With classical reforms, with traditional revolutions, we will end up with precisely the same apocalyptic disaster. It could be that with global class struggle and permanent world revolution we may save mankind from imperialist corporate annihilation. However, this sacred endeavour within the capitalist and labor system has an infinitesimal possibility of realization. If we do nothing, do not resist, do not negate capitalism, in any case, global fascism will probably destroy life on this planet.

With formal logical and even dialectical intrasystemic projects we will not get very far. Within the closed, universal, historic process mankind has no chance of survival for much longer. Homo kenyapithecus, homo australopithecus, homo pekingensis or homo neanderthal stood before this same dilemma, they all had to transcend as "homo sapiens sapiens" to survive. After less than 100 thousand years, the latter proved not to be so sapient after all. Now what is left of mankind has to transcend the formal logical and dialectical, spacetime barriers, and with a new logic, a new science, a new philosophy, and as a New Man, homo Novum has to emancipate itself.

In the year which Marx died, in 1883, he said farewell to Capital with a tremendous explosion of an island in Indonesia which  shook the very planet. Similarly, the current Wall Street Crash is ushering in a new emancipatory Krakatau, as the advent of a possible New Socialism of the 21st Century.


http://www.pr-inside.com/franz-j-t-lee-the-current-r848039.htm

http://www.franzlee.org
franzjutta@cantv.net



*****

**** Venezuela: Actualmente las campanas de Wall Street están tocando para el capitalismo tardío

Wall Street podría causar un Krakatau marxista


Por Franz J. T. Lee

Contrario a Alan Woods, en una entrevista del 5 de octubre de 2008, Bill Gates por los momentos no ve ni una crisis del capitalismo ni ningún peligro de una gran depresión.
(Ver: http://afp.google.com/article/ALeqM5jP3oDRIifzUe3tWGPWK1OuaK5fpg)

No puede ser, que este gran magnate capitalista de Microsoft y sus asesores económicos están tan mal informados sobre la economía política marxista, que no ven la gigantesca crisis de sobre-producción global, la especulación, la inexorable competencia asesina, la repentina destrucción de corporaciones transnacionales tradicionales y de grandes bancos, y especialmente la progresión geométrica de la pauperización de muchas clases sociales a nivel global.

Sí, otra vez  ha llegado el tiempo para declarar a Marx obsoleto y muerto como una mosca, ya por 666a vez.

Y aún, ¿cual es el espectro que está volviendo a perseguir a Europa y el globo entero? Lo que en verdad está fuera de moda es este modo de producción capitalista podrido. Aquellos que creen en el capitalismo como realidad absoluta y eterna, que creen que éste nunca perecerá, se despertarán una buena mañana y descubrirán, al igual que en el caso de las torres gemelas y de la Unión Soviética, que de repente el tío Sam ya no existe. Esto no son puros deseos intelectuales. El que ha estudiado las obras económicas de científicos y filósofos marxistas, y todavía es capaz de reconocer la perversión y la decadencia, sabe lo que quiso decir Hegel, un gran maestro de Marx, cuando dijo: "todo lo que llega a existir merece perecer." El capitalismo ya tenía su turno, ahora comienza su agonía ‘involucionaria’, y las campanas de Wall Street tocan para el capitalismo tardío.

El ‘buen’ capitalismo no existe; hace mucho tiempo que se reveló este mito de los empresarios con ‘moral’ y de los especuladores ‘malvados’. En una nota de pie en El Capital (capítulo 31), Marx comentó que, si según Marie Augier (en “Du Crédit Public”, Paris, 1842) el dinero como tal “‘llega al mundo con un lunar congénito en una mejilla’, entonces el capital viene de la cabeza hasta los pies y de cada poro chorreando de sangre y de mugre.”
(Ver: http://www.franzlee.org/pandemonium01318.html)

En estos momentos estamos enfrentando la cúspide globalizada del imperialismo capitalista “chorreando de sangre y de mugre”. Se está llevando a cabo en Wall Street la inexorable guerra mundial económica, la brutal batalla de los titanes metropolitanos. Sin embargo, centenares de miles de millones de dólares como préstamo proletario no pueden comprar ni comprarán las acumulaciones y los arsenales de la sobre-producción de mercancías costosas y de armas de destrucción masiva.

Cuidado Wall Street, si no logramos parar esta megalomanía corporativa global ahora mismo, entonces también para nosotros cada 1929 puede tener su 1939 e incluso su 1945 nuclear.

La Alemania nazi y la Italia fascista no fueron accidentes históricos o la obra de lunáticos políticos individuales como lo eran Hitler y Mussolini; fueron los resultados políticos y militares de la depresión de 1929, del capitalismo mundial en severa crisis. La depresión mundial actual, este gigantesco Mount Everest especulativo, dejará ver la recesión de 1939 como una pequeña colina. Con préstamos estatales no vamos a contrarrestar los tsunamis imperialistas terroristas destructivos. Peor, acaba de comenzar el hegemónico proyecto de un nuevo siglo americano.

Cuando la explotación económica y la dominación política permanecen controladas y ‘en paz’, y cuando las clases trabajadoras están tranquilas, entonces por lo general prevalece la ‘democracia’. Sin embargo, cuando la sobre-producción, la tasa de ganancias y la maximización del capital están en caída, cuando Wall Street tiembla, entonces el imperialismo aparece con su gruñido ‘neoliberal’: el globo fascismo orweliano.

Esto es lo que está en el orden del día en este momento. En el pasado las guerras mundiales volvieron a restaurar el capitalismo, que resucitó de su tumba sobre los hombros de millones de víctimas, acompañado por la destrucción de infraestructuras, capital y fuerzas de trabajo físicas. Si por acaso ese es el plan ahora, bueno, entonces millones de fuerzas de trabajo ‘obsoletas’ tendrán que pagar por eso, incluyendo las actuales clases medias ‘obsoletas’.

El capitalismo llevó a la propia especie humana a un dilema. Con reformas clásicas y con revoluciones tradicionales terminaremos precisamente en el mismo desastre apocalíptico. En cambio puede ser, que con la lucha de clases global y la revolución mundial permanente podemos salvar la humanidad de la aniquilación por parte del corporatismo imperialista. Sin embargo, este empeño sagrado, dentro del sistema laboral capitalista, tiene una posibilidad infinitesimal para realizarse. Si no hacemos nada, si no resistimos, si no negamos el capitalismo, entonces el globo fascismo probablemente destruirá la vida en este planeta.

Con proyectos intra-sistémicos, lógicos o incluso dialécticos no llegaremos muy lejos. Dentro del proceso histórico universal cerrado, la humanidad no tiene chance de sobrevivir para más tiempo. Homo kenyapithecus, homo australopithecus, homo pekingensis o homo neandertal todos se encontraron ante el mismo dilema, todos tenían que trascender como “homo sapiens sapiens” en función de sobrevivir. Después de menos de 100.000 años, este último no resultó tan sabio tampoco. Ahora lo que queda de la humanidad, tiene que trascender las barreras del espacio-tiempo lógico formales y dialécticas, y con una nueva lógica, una nueva ciencia, una nueva filosofía y como hombre nuevo el homo novum tiene que emanciparse a si mismo.

En el año de su muerte, en 1883, Marx se despidió del capital con una tremenda explosión de una isla en Indonesia (Krakatau) que sacudió al planeta entero. De manera similar, el actual colapso de Wall Street introduce un nuevo Krakatau emancipatorio, como advenimiento de un posible nuevo socialismo del siglo XXI.

http://www.aporrea.org/ideologia/a65239.html

http://www.franzlee.org


franzjutta@cantv.net




Karl Marx versus Wall Street: ¡Abolición del sistema de salarios!


Por Franz J. T. Lee

Erase una vez, hace millones de años, cuando la vida en el planeta Tierra carecía de hombres-dioses y dioses-hombres, como también carecía del Moloch del trabajo, cuando millones de humanos todavía expresaban unas relaciones sanas, naturales y vivientes, y cuando se podían anticipar miríadas de saludables creaciones cósmicas; que de verdad era posible inventar, experimentar y esperar. El planeta todavía no se encontraba intoxicado por el hedor corporativo e imperialista del humo, del poder, la avaricia y la arrogancia de la clase dominante. La sagrada trinidad planetaria, el ser natural, la existencia social y la trascendencia emancipatoria, es decir, los humanos, la flora y la fauna, todavía no estaban amenazados por la tecnología y la industrialización capitalista, por el pantano de las giga-ganancias mediante la especulación en las bolsas globales, llevados a cabo sobre los hombros de los pobres y de los esclavos asalariados a nivel global.

A través de los últimos dos siglos, el capitalismo y el imperialismo han tenido éxito en amenazar seriamente este gigantesco proceso galáctico, este experimentum mundi y en aniquilarlo mediante sus armas de destrucción masiva y sus horrorosas guerras nucleares.

Hace décadas, ya en 1949, el gran filósofo marxista, Ernst Bloch (1885 - 1977), que en una oportunidad dijo, que hoy en día un marxista sólo puede ser un filósofo y que un filósofo sólo puede ser marxista, hizo un comentario en cuanto a nuestro zeitgeist diciendo que “Tiempos de transición, como el tiempo que estamos presenciando, sensibilizan ante todo para el genio de la dialéctica, el gran maestro.”
(Ver: http://www.franzlee.org/marxengels10.html)

Mucho antes, en 1875, en su trabajo La Dialéctica de la Naturaleza, Friedrich Engels explicó el destino de la actual crisis mundial capitalista, generada por un inexorable maelstrom de competencia, centralización y monopolización:

En su escritura “El rol del trabajo en la transición del simio hacia el hombre”, Engels advirtió:

“Sólo el ser humano ha logrado de estampar su sello a la naturaleza, al no sólo desplazar plantas y animales, sino también al cambiar el clima de su lugar de residencia, y hasta al modificar la fauna y la flora de manera tal, que las consecuencias de su actividad sólo podrán desaparecer con la extinción universal del globo terráqueo entero.”
(Ver: http://www.franzlee.org/marxengels10.html;
http://www.marx2mao.com/M&E/PPL76.html)

Las elites internacionales de la clase dominante temen que a través del marxismo la mayoría de la humanidad reventaría las cadenas culturales y los grilletes intelectuales del holocausto mental añejo, se emanciparían del control mental y corporal religioso y al fin, también en los Estados Unidos de América, comenzarían a actuar y pensar de, por y para sí mismos. Según la estrategia nazi de los neo-conservadores, los trabajadores no deberían aprender a pensar independientemente, a teorizar, a filosofar para ellos mismos; la educación para la barbarie controlada por la clase dominante sigue condenando millones de seres humanos a la extinción genocida. Sin embargo, los trabajadores en toda la América están despertando; es por esta misma razón que los ejércitos yanquis están en las calles, para aplicar los actos patrióticos terroristas contra cualquier enemigo interno de clase emergente.

Sin el socialismo científico y filosófico, sin el método dialéctico del marxismo y sin la praxis revolucionaria y la teoría emancipatoria, en Venezuela y en otras partes, dentro de la Revolución Bolivariana y la Revolución Permanente, será sencillamente imposible entender lo que pasa en Wall Street, en el club nuclear, en la colonización y militarización espacial, en el globo fascismo, en la globalización fascista.

Ahora démosle un vistazo a la verdad transhistórica del marxismo y su actualidad revolucionaria y emancipatoria.

En 1848, inmediatamente después de la Revolución burguesa Industrial de Gran Bretaña, en su primera teoría de la globalización, en su famoso manifiesto del partido comunista, Karl Marx (1818-1883) y Friedrich Engels (1820-1895) pronosticaron científicamente que “los gigantescos medios de producción y del intercambio”, generados por la sociedad capitalista finalmente terminarán en un caos económico totalmente anárquico, en una barbarie social incontrolable:

“Las condiciones de producción y de cambio de la burguesía, el régimen burgués de la propiedad, la moderna sociedad burguesa, que ha sabido hacer brotar como por encanto tan fabulosos medios de producción y de transporte, recuerda al brujo impotente para dominar los espíritus subterráneos que conjuró.”

http://www.marxists.org/espanol/m-e/1840s/48-manif.htm

Después de 160 años, como ya fue explicado en la gigantesca obra de Marx de tres volúmenes “Das Kapital” (El Capital, publicado entre 1867 y 1885) con respecto a las leyes económicas tendenciales del crecimiento del capital como resultado de la contradicción dialéctica, de la competencia, la centralización, la monopolización y la fusión, este gigantesco colapso financiero lógicamente tenía que venir a estos niveles de acumulación de la globalización, con todas sus implicaciones terroristas, la militarización, el genocidio y el fascismo a nivel global. También es claro como el sol, quienes tenían que responder por las atrocidades de sus divinos amos de la guerra.

La clase media norteamericana actualmente ha perdido más de 18 millones de hogares; afuera en las calles, esos nuevos pobres se ven confrontados con el ejército brutal; como Marx pronosticó en El Capital, ellos están sacudidos por la explosión geométrica y progresiva de la pauperización global, mientras las elites de las clases dominantes altas están fusionando y devorándose el uno al otro.

Es verdad, el marxismo revolucionario científico y filosófico, la negación dialéctica del capitalismo, no ha perdido sus poderes creativos práxicos y teóricos. A través de algunos ejemplos demostraremos la actualidad del marxismo de la era moderna y post moderna en la globalización.

Marx y Engels se volvieron ‘post modernos’ ya en 1848, al comienzo de la lucha de clases de los trabajadores.

Luego, el 27 de junio de 1865, en un discurso ‘Valor, Precio y Ganancias’ en Inglaterra, dirigido al Consejo General de la Primera Internacional, Marx explicó, que debido al tiempo laboral robado y no pagado, los trabajadores asalariados y explotados socialmente, llevan toda la carga de la realización del capital y así garantizan todos los riesgos financieros y las aventuras especulativas de sus nefastos amos capitalistas y los banqueros inescrupulosos y criminales. Ahora los trabajadores norteamericanos tienen que sacrificar más de 700 mil millones de dólares de impuestos para rescatar los gángster imperialistas de la especulación, para salvar al capitalismo del colapso total.

Por los momentos este crimen capital añejo se ha convertido en un secreto abierto internacional; Wall Street se está revelando, demostrando su criminal acumulación de capital, como lo explicó hace mucho tiempo el tan ‘obsoleto’ Karl Marx.

Los ideólogos capitalistas quieren hacer ver que Karl Marx es obsoleto y que Platón y Aristóteles están en boga. Sin embargo, aunque no lo crean, el ‘Wall Street Journal’ hoy por hoy considera a Karl Marx como autoridad erudita que se cita en todo el mundo. Aunque comete el mismo error ideológico que tantos otros medios masivos internacionales: sólo pública lo que conviene a sus intereses de clase, es decir, solamente las verdades a medias.

Hace tres años, el 13 de mayo de 2005, se podía leer en los titulares del ‘Wall Street Journal’ lo siguiente: “... en la medida en que se incrementa el abismo entre ricos y pobres en los Estados Unidos, se estanca la movilidad de clases”. Al fin y al cabo el artículo estaba diciendo que el cuento de los Estados Unidos como país de una movilidad social infinita y de las millones de oportunidades doradas siempre era y sigue siendo un mito ideológico. Además dijo que “incluso Karl Marx aceptó la imagen de Norteamérica como país de la oportunidad sin límites. ‘La condición del trabajador asalariado’, escribió Marx en 1865, ‘para la gran mayoría de los norteamericanos es nada más que un estado provisional, el cual están seguros de dejar a largo o corto plazo’. (Marx)”
(Ver: http://www.mindfully.org/Reform/2005/Rich-Poor-Gap13may05.htm;
http://mrzine.monthlyreview.org/foster140705.html

Sin embargo, el editor del ‘Wall Street Journal’ no terminó de leer el discurso de Marx hasta su final, es decir, no leyó la parte referente a la solución emancipatoria marxista para la actual crisis norteamericana, para la depresión global, y claro que sí, para la Revolución Bolivariana en Venezuela y América del Sur.

Categóricamente Marx manifestó:

“(Los trabajadores) deben comprender que el sistema actual, aun con todas las miserias que vuelca sobre ella, engendra simultáneamente las condiciones materiales y las formas sociales necesarias para la reconstrucción económica de la sociedad. En vez del lema conservador de “¡Un salario justo por una jornada de trabajo justa!”, deberá inscribir en su bandera esta consigna revolucionaria: ‘¡Abolición del sistema del trabajo asalariado!’ “

http://www.marxists.org/espanol/m-e/1860s/65-salar.htm

Ahora démosle un vistazo a otra cita que se refiere directamente a la actual crisis global.

Adivinan quién es el autor.

“En un sistema de producción en que toda la trama del proceso de reproducción descansa sobre el crédito, cuando éste cesa repentinamente y sólo se admiten los pagos al contado, tiene que producirse inmediatamente una crisis, una demanda violenta y en tropel de medios de pago. Por eso, a primera vista, la crisis aparece como una simple crisis de crédito y de dinero. Y en realidad, sólo se trata de la convertibilidad de las letras de cambio en dinero. Pero estas letras representan en su mayoría compras y ventas reales, las cuales, al sentir la necesidad de extenderse ampliamente, acaban sirviendo de base a toda la crisis. Pero, al lado de esto, hay una masa inmensa de estas letras que sólo representan negocios de especulación, que ahora se ponen al desnudo y explotan como pompas de jabón; además, especulaciones montadas sobre capitales ajenos, pero fracasadas; ...”. (Carlos Marx. El Capital. Volumen III. Capítulo XXX. Capital dinero y capital efectivo).
(Véase: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=73699 )

¿Se trata de Henry Paulson? ¿O de algún think tank neo-conservador? Veamos más datos y hechos sobre la actual especulación en Wall Street.

“Finalmente, capitales-mercancías depreciadas o incluso invendibles o un reflujo de capital ya irrealizable. Y todo este sistema artificial de extensión violenta del proceso de reproducción no puede remediarse, naturalmente, por el hecho de que un banco, el Banco de Inglaterra, por ejemplo, entregue a los especuladores, con sus billetes, el capital que les falta y compre todas las mercancías depreciadas por sus antiguos valores nominales. Por lo demás, aquí todo aparece al revés, pues en este mundo hecho de papel no se revelan nunca el precio real y sus factores, sino solamente barras, dinero metálico, billetes de banco, letras de cambio, títulos y valores. Y esta inversión se pone de manifiesto sobre todo en los centros de que se condensa todo el negocio de dinero del país, como ocurre en Londres; todo el proceso aparece como algo inexplicable, menos ya en los centros mismos de producción”. (ibid.)

Sí, adivinaron correctamente, el autor es Karl Marx.

Con respecto al texto anterior y en cuanto a la relevancia analítica para el actual fiasco financiero norteamericano, Alan Woods, en su excelente artículo “El capitalismo mundial en crisis”, explica lo siguiente:

“Los banqueros, que ayer estaban dispuestos a comprar grandes cantidades de deuda de los demás, ya no están dispuestos a hacerlo. La desconfianza y la sospecha se han generalizado. El viejo optimismo acomodadizo se ha sustituido por una actitud tacaña a la hora de prestar y tomar prestado. Todo el sistema bancario, del que depende la circulación de capital, está a punto de paralizarse. A menos y hasta que los malos activos sean eliminados, muchas instituciones carecerán del capital necesario para extender el crédito fresco en la economía.”
Ver: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=73699

Por cierto, Marx describió esta fase específica en el ciclo económico capitalista hace mucho tiempo:

“La convertibilidad de las letras de cambio sustituye a la metamorfosis directa de las mercancías, tanto más cuanto que precisamente en estos períodos aumenta el número de las casas comerciales que trabaja simplemente a crédito. Y una legislación bancaria ignorante y al revés, como la de 1844-45, puede contribuir a acentuar todavía más la crisis. ... “ (Citado por Alan Woods, ibid.)

Lo que produjo la crisis en Wall Street inter alia es la batalla despiadada y la avaricia de los magnates por agarrar miles de millones de dólares, en la medida posible provenientes de la energía de vida robada de los trabajadores, de tiempo laboral no pagado, de dinero especulativo ficticio. El vandalismo capitalista en la tierra ha llegado a sus límites extremos; el sistema entero se ha convertido en una burbuja de jabón. Puede reventarse en cualquier momento, y las consecuencias apocalípticas pondrían a prueba nuestra propia imaginación humana y la llevaría a nuestros límites intelectuales también.

En conclusión, sólo queda por decir que las crisis sociales profundas necesitan soluciones radicales. Nuestra época no es una época de la transición de un modo de producción a otro. Es el fin global y globalizado de todos los modos de producción. Es el amanecer de un éxodo, de una exvolución, que es lo verdaderamente nuevo, una nueva lógica, una nueva ciencia, una nueva filosofía, un nuevo hombre.

En la actualidad los eventos mundiales se adelantan uno al otro, nos quedamos boquiabiertos ante las gigantescas fusiones y concentraciones, la monopolización y la militarización. El terrorismo represivo político y fascista de esos terremotos económicos todavía está por venir. Su brutalidad superará todos los crímenes cardinales y capitales que se conocen hasta ahora.

Por esta razón, todo esto hay que pararlo ahora mismo. Durante las últimas décadas, en centenares de artículos hemos advertido sobre lo que viene. La emancipación no es una revolución de un solo hombre, sino una tarea global de por vida; no es un asunto de catecismos o récipes. Aprendemos la emancipación en el proceso emancipatorio, en la propia lucha feroz.

¡Tanto que hacer, muy poco hecho!

Vendrá la ‘Era del Acuario’, que es la emancipación creativa y creadora. Marx nos mostró el camino anti-capitalista, es decir, lo que hay que hacer aquí y ahora:

“¡Abolición del sistema de salarios!”

Así el trabajo y la producción desvanecen en el olvido, es decir, se manda al infierno la alienación, para que arde en llamas junto al capitalismo por siempre.

El resto, en otras palabras, de qué manera actuamos, pensamos y superamos lo nuevo, queda a nosotros. Mientras tanto, aquí en Venezuela, nuestro quo vadis ‘transjectivo’ no es ni la reforma burguesa ni la Revolución Francesa: es la “Emancipación Humana” (Marx).

COMENTARIOS

Karl Marx versus Wall Street: ¡Abolición del sistema de salarios!

Franz J. T. Lee | Para Kaos en la Red | 4-10-2008 | 223 lecturas | 5 comentarios
www.kaosenlared.net/noticia/karl-marx-versus-wall-street-abolicion-sistema-salarios


Comentarios (9)

#1.- LF

04-10-2008 16:19

Que bien que Venezuela alumbre al socialismo del siglo XXI frente a la oscuridad del capitalismo.

¡¡LA LUCHA SIGUE, MARK VIVE!!

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#2.- K,marx contra Wall Street

saul|04-10-2008 21:02

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#3.- LA TEORIA ERRONEA

Jorge Schcolnik|04-10-2008 21:40

No soy nacido en Venezuela, ni vivo en Venezuela, pero si el movimiento espasmódico de Chavez es el marxismo creo que Marx volvería a morir instantáneamente y mas aún se arrepentiría de que su sabiduría haya sido bastardeada en esa forma. Con todo respeto por el autor que seguramente es un pensador de gran prestigio con quien no tengo estatura intelectual para discutir, le sugeriría que vaya a Venezuela y hable con la gente y se dará cuenta de algunas cosas que al menos lo harán reflexionar. Creo que es muy peligroso que pensadores a quien uno escucha hagan juicios algo livianos sobre ciertas realidades.

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#4.- La lucha sigue: ¡Marx vive!

Franz J. T. Lee|05-10-2008 03:18

Estimado Jorge, gracias por su comentario. El gobierno democrático de Venezuela y el Presidente Hugo Chávez Frías jamás han declarado que son Marxistas o que Venezuela sea un país marxista, por mucho que el Presidente nombre a Carlos Marx. Al contrario, son la 'oposición' y los medios de comunicación antichavistas quienes están convencidos de que aquí sí existe un 'régimen marxista', 'castro-comunista', es decir, una 'dictadura' bajo un 'líder tiránico'. ...

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#5.- La lucha sigue: ¡Marx vive!

Franz J. T. Lee|05-10-2008 03:21

... Los que defendemos el socialismo científico y filosófico como cosmovisión y método de análisis estamos claros que el socialismo, como anticapitalismo consecuente, hasta ahora no ha visto la luz, ni en Venezuela, ni en ningúna otra parte del mundo. Estamos defendiendo el marxismo contra cualquier caricatura de 'socialismo' del pasado, presente y futuro. El socialismo no es ni puede ser otra cosa que anti-capitalismo, es decir, la negación real de la explotación económica, dominación política, discriminación social, militarización genocida y alienación humana. - "LF", de acuerdo: la lucha sigue: ¡Marx vive! Saludos, Franz.

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#6.- CRISIS FINANCIERA CAUSADA POR LAS INMOBILIARIAS

manuel eduardo esquivel algarate|05-10-2008 05:51

Si las noticias llegan a esferas internacionales, indicando que las actividades
financieras de las inmobiliarias son la causa de la actual crisis financiera en los
Estados Unidos, especificando que los créditos hipotecarios superaron el límite
máximo de tiempo para resarcirse de su fracaso, porque se ha tomado la decisión de utilizar capital del tesoro público para cubrir el forado causado por
dos bancos de prestigio, uno de ellos el Lehman Brothers, demostrando que se ha tomado el camino más fácil por parte del Gobierno de los EE.UU. Hasta el momento, los mejores economistas, incluyendo al premio nóbel de economía, hasta la fec ha no se ha tomado la molestia de pronunciarse al respecto y al detalle, esbosando siquiera un proyecto de enmienda sobre la crisis desatada
en Wall Street. ¿Qué hace pensar a los gobernantes que tal medida sea la más salomónica del universo y no consideraran para nada las enseñanzas dejadas
por el autor de El Capital.

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#7.- Hegel dijera que 'todo lo que nace merece perecer' ...

Franz J. T. Lee|05-10-2008 23:28

Si hubiera consultado al autor de El Capital, la elite financiera y clase dominante de EE.UU. no hubiera encontrado consolencia. Karl Marx, a su vez 'discípulo' del viejo Hegel, quien dijera que 'todo lo que nace merece perecer', después de haber estudiado el funcionamiento del capitalismo con sus leyes tendenciales de la concentración, centralización y monopolización del capital; la creciente composición orgánica del capital y la caída de la tasa promedia de las ganancias globales, advirtió de la destrucción de la fuerza de trabajo física y la pauperization progresiva a escala mundial; cosa que estamos viendo hoy en su expresión de crisis generalizada del sistema capitalista: crisis económica y financiera, crisis energética, crisis ecológica, crisis social, hambruna, desesperación, guerras. Esto nos "recuerda al brujo impotente para dominar los espíritus subterráneos que conjuró" (Marx y Engels).

******


Jose Maria Rodriguez
2008-10-07 20:51:44

#8.- Antes de llegar a 10 hay que pasar por 5

Por supuesto, abolicion del trabajo asalariado. Esa es la fase comunista del desarrollo social. Pero en su momento. Primero hay que pasar por la construccion del socialismo y la dictadura del proletariado (esta fue la principal aportación de Marx) y antes de eso hay que construir un nuevo Partido Comunista (los grupos que hay son charlatanes que comen del pesebre y que estan desligados voluntariamente de los problemas reales de las masas). Si no nos planteamos las cosas así, caemos en el más puro anarquismo. No se trata sólo ni principalmente de reivindicar a Marx, sino de aplicarlo a las condiciones concretas de España (los que vivimos en España) y desarrollarlo. Esa es la manera de que continue vivo el marxismo, la  apología genérica es la muerte del marxismo.

*****


Fernando Villavicencio
2008-10-08 19:52:28

#9.- PARA IR A LA CALLE HAY QUE SINCERAR LAS IDEAS

En Ecuador, en  nombre del socialismo del siglo 21 se lleva adelante todo u proceso de privatización del petróleo y demás recursos naturales, que los neoliberales en 30 años no pudieron hacerlo. Correa lo puede hacer porque cuenta con el aval de una izquierda corrupta, estalinista que ha inmovilizado al pueblo y lo más grave le pone un sello de izquierda a un proceso antinacional. Se han violentado los principales derechos de los trabajadores. La nueva constitución prohibe la sindicalizaición y el derecho a la huelga. Es más, comparto algunos cambios que realiza Venezuela, pero Chavéz no tiene ningún derecho a beneficiarse con campos petroleros de Pedtroecuador, a precio de gallina regalada como pretende hacerlo.

Estimado compañero saludo y comparto el texto, es más lo suscribo y lo saco a la calle, soy un comunista, pero lo que hacen estos regímenes seudo izquirdistas como Correa, es lanzar por la borda décadas de lucha y siglos de esperanza.

Hay que sincerar a la izquierda antes de salir a la arena de la lucha de clases.

Saludos

Fernando Villavicencio 

http://www.kaosenlared.net/noticia/karl-marx-versus-wall-street-abolicion-sistema-salarios

http://www.kaosenlared.net/noticia/karl-marx-versus-wall-street-abolicion-sistema-salarios



ENGLISH:


**** Marx' solution to Wall Street:
Abolition of the wages system!

By Franz J. T. Lee

Once upon a time, across many billions of earth years, void of men-gods and god-men, also of the Moloch of labor, on Mother Earth, when 'billions' still were expressing sane, natural, lively relations, and a myriad of healthy, cosmic creations could be anticipated, it was truly possible to invent, experiment and hope. The planet was not yet suffocated by the corporate, imperialist stench of ruling class smog, power, greed, avarice and arrogance. The sacred Planetary Trinity, natural being, social existence and emancipatory transcendence, humans, flora and fauna, were not yet threatened by capitalist technology and industrialization, by the quagmire of making it, of making billions of profits by means of mammoth speculation on the global stock markets, carried out on the scourged and scorched backs of the poor, toiling, global wage slaves.   

Over the last two centuries, capitalism and imperialism have actually succeeded seriously to threaten this gigantic, galactic process, this experimentum mundi, and possibly to annihilate it by means of mortal weapons of mass destruction and by horrendous nuclear wars.

Decades ago, in 1949 already, about our zeitgeist, the Marxist philosopher, Ernst Bloch (1885-1977), ... who stated that nowadays a Marxist can only be a philosopher, and that a philosopher can only be a Marxist, ... stated that epochs of radical social transition, like the one that we are experiencing now, in the first place sensitize the dialectical genius, that is, the great educator.

Much earlier, in 1875, in his work, Dialectics of Nature, Friedrich Engels explained the destiny of the current world capitalist crisis, generated by an inexorable maelstrom of competition, centralization and monopolization:

In his writing
"The Part Played by Labor in the Transition from Ape to Man" Engels warned:
 
"Man alone has succeeded in impressing his stamp on nature, not only by shifting plants and animals from one place to another, but also by so altering the aspect and climate of his dwelling place, and even the plants and animals themselves, that the consequences of his activity can disappear only with the general extinction of the terrestrial globe."
(See: http://www.marx2mao.com/M&E/PPL76.html )

The international ruling class elites fear that with the guidance of Marxism, the majority of mankind would throw off the imprinted cultural chains and intellectual shackles of the age-old mental holocaust, would emancipate themselves from religious mind and body control, and at last, also in the United States of America, would begin to act and think of, by and for themselves. According to neo-con and Nazi strategy the workers should not learn to think independently, to theorize, to philosophize for themselves; ruling class controlled education for barbarism is still condemning millions to genocidal extinction. However, the workers of whole America is awakening; for this reason the Yankee army is on the streets, to apply the terrorist patriot acts against any emergent internal class enemy.

Without scientific and philosophic socialism, without the dialectical method of Marxism and without revolutionary praxis and emancipatory theory, in Venezuela and elsewhere, within the Bolivarian Revolution and the Permanent Revolution, it will be well nigh impossible to understand what is going on at Wall Street, in the Nuclear Club, in space colonization and militarization, in global fascism, in fascist globalization.

Let us now look at the transhistoric truth of Marxism and its revolutionary actuality and emancipatory topicality.

In 1848, shortly after the bourgeois industrial revolution in Britain, in the first theory of globalization, in their famous 'Manifesto of the Communist Party', Karl Marx (1818-1883) and Friedrich Engels (1820-1895) scientifically predicted that the
"gigantic means of production and of exchange", generated by capitalist society would eventually end up in a total anarchic economic chaos, in uncontrolled social barbarism:

"Modern bourgeois society, with its relations of production, of exchange and of property, a society that has conjured up such gigantic means of production and of exchange, is like the sorcerer who is no longer able to control the powers of the nether world whom he has called up by his spells..."
See: http://www.marxists.org/reference/archive/smith-
cyril/works/articles/cyril_02.htm

Over the last 160 years, as already explained as tendential economic laws of the growth of capital, resulting from dialectical contradiction, competition, centralization, monopolization and merging, in Marx'
magnum opus (comprising three volumes) 'Das Kapital' (published between 1867 and 1885), ... also by other Marxist works, like Rudolf Hilferding's 'Finance Capital' (1910), Rosa Luxemburg's 'Accumulation of Capital' (1913), Lenin's 'Imperialism, Highest Stage of Capitalism, (1917) and Trotsky's 'Permanent Revolution', but also by modern Marxist works of Ernest Mandel or Alan Woods ... this gigantic financial crash logically had to come at the accumulation level of globalization, with all its global terrorist traits, militarization, genocide and fascism. Also it is crystal clear who all have to bail out their divine warlords. 

The North American middle class currently has lost over 18 million homes; outside on the streets, these latest impoverished outcasts are being confronted by the brutal army; as Marx predicted in 'Capital', they are being shaken by the geometric progressive explosion of global pauperization, while the upper  ruling elites are merging and devouring themselves.

Yes, revolutionary, scientific and philosophic Marxism, the dialectical negation of capitalism, has not lost its praxical and theoretical creative powers. With some examples we will demonstrate the topicality of Marxism in the 'modern' and 'post-modern' era, in globalization.

Marx and Engels went 'post-modern' in 1848 already, at the beginning of workers' class struggle.

Later on June 27, 1865, in an English address  'Value, Price and Profit'
to the General Council of the First International, Marx explained that due to unpaid, stolen labor time, socially exploited wage workers are carrying the whole burden of capital realization and thus are guaranteeing all the financial risks and speculative adventures of their notorious capitalist bosses and the reckless, criminal financiers. Now the American workers have to sacrifice more than  $700 billion tax money to rescue speculative imperialist gangsters, to save capitalism from total collapse.

At the moment this century-old capital crime has become an open international secret; Wall Street is letting the cat out of the bag of criminal capital accumulation, as was explained long ago by the 'obsolete' Karl Marx.

Capitalist ideologues claim that Karl Marx is outdated and that Plato and Aristotle are en vogue. However, believe it or not, the 'Wall Street Journal' nowadays considers Karl Marx as an erudite authority worthwhile to quote. Nonetheless, it commits the same ideological mistake as so many other international mass media: it publishes only what suits its class interests, that is, only half-truths.

Three years ago, on May 13, 2005, the front page story headline of the 'Wall Street Journal' read: "As Rich-Poor Gap Widens in the U.S., Class Mobility Stalls". In the last analysis, the article was saying that the United States as a country of infinite social mobility and as the land of a million golden opportunities was and is a pure ideological myth. It claimed that "even Karl Marx accepted the image of America as a land of boundless opportunity. . . . 'The position of wage laborer,' he wrote in 1865, 'is for a very large part of the American people but a probational state, which they are sure to leave within a longer or shorter term.' (Marx)"

(See: http://www.mindfully.org/Reform/
2005/Rich-Poor-Gap13may05.htm)


However, the editor of the 'Wall Street Journal' did not read Marx' address to
the end, that is, he did not read the part which concerns the Marxist emancipatory solution of the current American crisis, of global depression and, of course, the Bolivarian Revolution in Venezuela and South America.

Categorically, Marx stated:
"They (the workers) ought to understand that, with all the miseries it imposes upon them, the present system simultaneously engenders the material conditions and the social forms necessary for an economical reconstruction of society. Instead of the conservative motto, "A fair day's wage for a fair day's work!" they ought to inscribe on their banner the revolutionary watchword, "Abolition of the wages system!"
(See: http://www.marx2mao.com/M&E/WPP65.html)

Let us look now at another quotation that directly concerns the actual global crisis.

Guess who is the author!

 "In a system of production, where the entire continuity of the reproduction process rests upon credit, a crisis must obviously occur — a tremendous rush for means of payment — when credit suddenly ceases and only cash payments have validity. At first glance, therefore, the whole crisis seems to be merely a credit and money crisis. And in fact it is only a question of the convertibility of bills of exchange into money. But the majority of these bills represent actual sales and purchases, whose extension far beyond the needs of society is, after all, the basis of the whole crisis. At the same time, an enormous quantity of these bills of exchange represents plain swindle, which now reaches the light of day and collapses; furthermore, unsuccessful speculation with the capital of other people; ... "

Could it be Henry Paulson? Or some neo-con 'think tank'? Let us give more data and facts about the current speculation at Wall Street!

"... finally, commodity-capital which has depreciated or is completely unsaleable, or returns that can never more be realized again. The entire artificial system of forced expansion of the reproduction process cannot, of course, be remedied by having some bank, like the Bank of England, give to all the swindlers the deficient capital by means of its paper and having it buy up all the depreciated commodities at their old nominal values. Incidentally, everything here appears distorted, since in this paper world, the real price and its real basis appear nowhere, but only bullion, metal coin, notes, bills of exchange, securities. Particularly in centers where the entire money business of the country is concentrated, like London, does this distortion become apparent; the entire process becomes incomprehensible; it is less so in centers of production."


Yes, you guessed correctly, the author is Karl Marx.

The text can be found in
Capital, Volume 3, Chapter 30, Money-Capital and Real Capital.
See: http://www.marxfaq.org/archive/marx/works/
1894-c3/ch30.htm

With reference to the above text, and concerning its analytic relevance for the current North American financial fiasco, in an excellent article "World capitalism in crisis ", Alan Woods explains:

"The bankers, who yesterday were prepared to buy large amounts of debt from each other, are no longer prepared to do so. Distrust and suspicion has become general. The old easy-going optimism has been replaced by a miserly attitude to borrowing and lending. The entire banking system, upon which the circulation of capital depends, is grinding to a halt. Unless and until all the bad assets are removed, many institutions will still lack sufficient capital to extend fresh credit to the economy."
(See:
http://www.marxist.com/world-capitalism-in-crisis-1.htm )

Surely, Marx described this specific stage in the capitalist economic cycle long ago:

 "It is clear that there is a shortage of means of payment during a period of crisis. The convertibility of bills of exchange replaces the metamorphosis of commodities themselves, and so much more so exactly at such times the more a portion of the firms operates on pure credit. Ignorant and mistaken bank legislation, such as that of 1844-45, can intensify this money crisis. But no kind of bank legislation can eliminate a crisis." (Alan Woods, ibid.)

What produced the Wall Street crisis inter alia is the merciless battle, the greed of mongrels and moguls  to grasp trillions of dollars, as much as possible of workers' stolen life energy, of unpaid labor time, of speculative, fictitious fiat money. The capitalist vandalism on earth has reached its outer limits; the whole thing has become a huge soap bubble. It could burst any moment, and the apocalyptic consequences would tax our very human imagination to its very intellectual limits too.

In conclusion, it remains to say that profound social crises need radical solutions. Our epoch is not an epoch of the transition of one mode of production passing into another mode of production. It is the global, globalized end of all modes of production. It is the dawn of an exodus, of an 'exvolution', which is the real, true new, a new logic, a new science, a new philosophy, a homo novum.

Currently world events inexorably overtake each other, breathless we register the momentous merging and concentration, the monopolization and militarization. The repressive political and fascist terrorism of these economic earthquakes are still to come. Their brutality will surpass all cardinal and capital crimes known until now.

This is why all this has to be stopped now, it is the eleventh hour. Over the last decade in hundreds of writings I ... and many others ... have warned about the coming state of affairs. Emancipation is not a one man revolution, it is a global task for life, it is not a matter of catechisms or recipes. We learn emancipation in the emancipatory process, in the fierce struggle itself.

So much to do, so little done!

It is the coming 'Age of Aquarius', it is creative, creating emancipation. Marx showed us the anti-capitalist serpentine road, that is, here and now what is to be done:


"Abolition of the wages system!"

With this Labor and Production would vanish into oblivion, that is, Alienation is being sent to hell, to burn with capitalism in fire and brimstone forever.

The rest, how to do, think and excel the New, is up to us. In the meantime, here in Venezuela, our 'transjective' quo vadis is neither bourgeois reform nor French revolution:  it is "human emancipation" (Marx)!

http://www.pr-inside.com/franz-j-t-lee-marx-
revolutionary-r842692.htm

franzjutta@cantv.net




WSWS : News & Analysis : Africa : South Africa
South African President Thabo Mbeki resigns
By Ann Talbot
3 October 2008

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President Thabo Mbeki of South Africa has resigned and has been replaced by Kgalema Motlanthe. The move reflects growing divisions within the ruling African National Congress (ANC) and has created political uncertainty in South Africa and neighbouring countries.

Underlying the political turmoil in the ANC is the widening social gulf between rich and poor. The number of people living in severe poverty has more than doubled during the nine years that Mbeki has been in power. At the same time a tiny minority of leading ANC figures have benefited from the transition. They have grown wealthy, while the majority of the party’s supporters have found their economic and social conditions deteriorating.

There is a growing realisation among the mass of the population that the end of the Apartheid regime 14 years ago has not produced the improvement they had expected in social conditions. Wide sections of the population have become alienated from the ANC, which had promised them housing, jobs, education, electricity and water supplies once they were in power.

The ANC government has pursued a policy of free-market economics, opening up the South African market to transnational companies and privatising state-owned companies. On average the economy has grown at the rate of 5 percent a year, but this has not been enough to create jobs for all those who need them. Unemployment stands officially at 40 percent but is much higher in reality, especially among the young and in the townships.

Poverty and social dislocation have contributed to a rise in crime that predominantly hits the poorer layers of society, who cannot insulate themselves in rich neighbourhoods. Earlier this year these deepening social divisions contributed to an outburst of anger directed against immigrants, who were made into scapegoats for the lack of jobs, public utilities, welfare provision and services.

Rising food and fuel prices have added to the misery for those already struggling to survive. Food prices are currently rising by more than 18 percent and fuel by over 28 percent per annum.

As support for the ANC has dwindled, factional conflict has increased inside the party. Jacob Zuma has become the centre of a faction that has drawn support from the South African Communist Party and the Congress of South African Trade Unions (COSATU). Mbeki dismissed him as vice-president in 2005 when his financial adviser, Shabir Shaik, was found guilty of corruption for his part in a massive arms deal. Zuma has faced prosecution over the same deal. But he has succeeded in harnessing mounting popular discontent with the economic policies that are associated with Mbeki’s government. In December he ousted Mbeki as president of the ANC.

Zuma does not have a seat in Parliament and so cannot replace Mbeki as president of the country immediately. Motlanthe, who is Zuma’s deputy in the party, is regarded as a caretaker president who will hand the presidency over to Zuma after the next elections.

Mbeki’s resignation was precipitated by a court ruling that dismissed corruption charges against Zuma. Judge Chris Nicholson went on to criticise Mbeki for using state institutions to pursue Zuma through the courts in an attempt to prevent him from challenging for the presidency. He referred to Mbeki’s “baleful political influence” on the case.

With Mbeki accused of engineering a political conspiracy against his rival, his position as president became untenable. When the ANC officially recalled him, he resigned from office rather than face possible impeachment.

Zuma has praised him for his statesmanlike response. He stressed that Mbeki remained a friend. But the tensions in the party and the country remain real. Supporters of Mbeki organised a rival ANC conference in the Western Cape and boycotted the official ANC regional conference last week, claiming that branches loyal to Mbeki had been left out of registration to prevent them sending delegates to the official conference. They accused Zuma of “outright manipulation.”

Leading figures close to Mbeki in the provincial governments look set to go. Premier Mbhazima Shilowa of Gauteng province has resigned. He stressed “that while the ANC has the right to recall any of its deployed cadres, the decision needs to be based on solid facts, be fair and just. I did not feel that I will be able to, with conviction, publicly explain or defend the NEC’s decision on comrade Thabo Mbeki.”

Premier Sello Moloto of Limpopo province may follow. Shilowa’s name has been associated with rumours that a breakaway party may be formed.

In a move with potentially damaging economic consequences, Mbeki’s office announced that Finance Minister Trevor Manuel intended to resign. Manuel has won the confidence of foreign investors with his strict control of the public purse and commitment to free-market policies. The rand suffered its biggest fall against the dollar in four years until Manuel clarified the situation. He explained that his resignation was a formality to allow the new president to make his own appointments, but that he remained willing to serve as finance minister.

The fact that Manuel will stay on as finance minister under Motlanthe has calmed market fears. Speaking on the BBC’s “Hardtalk,” Manuel said that the government’s economic policies would not change.

“I have an assurance from the current president, President Motlanthe ... he has said that we will maintain the policies that we have.”

When he was asked about the high level of unemployment, he replied dismissively, “You must have got your figures from a bubblegum wrapper.”

Speaking at an SACP policy conference in Johannesburg, Zuma stressed that the new government would continue to work with business. The government would focus on job creation, preventing crime and combating poverty, Zuma said, but did not elaborate on how this would be done. Ever since he began his campaign for the leadership, Zuma has made strenuous efforts to reassure international investors about his intentions while at the same time resorting to left-wing rhetoric for domestic audiences.

COSATU General Secretary Zwelinzima Vavi, one of Zuma’s allies, welcomed the new government and called for spending restrictions to be eased. COSATU wants the central bank to cut interest rates, which are currently at 12 percent, nationalisation of failing industries and protection against cheap imports, especially in the textile sector, which has been badly hit by Chinese competition.

Max Sisulu, who heads the ANC economic team, reassured the Financial Times about the character of the new administration’s policies.

“The changes we seek” Sisulu said, “will not come about as a result of some invisible hand. There has to be greater public spending but we realise that the private sector has a role to play.”

Sisulu said that government subsidies would be made available to labour-intensive industries in an effort to reduce unemployment. Unemployed youth would be encouraged to start businesses, Sisulu said.

Zuma and his allies are attempting to construct a slightly modified, but still essentially business friendly, economic policy. Many local sections of business would welcome protection from competition and lower interest rates and government subsidies. With power cuts now a major problem for industry, some increase in public spending may be seen as the only way to revitalise essential infrastructure.

What Zuma is offering is by no means a left-wing agenda, even if it is dressed up in radical rhetoric. Sisulu’s interview made it clear that the new leadership of the ANC propose to continue the relationship with big business and that their primary role will be, as it has been since the end of Apartheid, to ensure social peace.

“A stable environment is also important for business,” Sisulu told the Financial Times, “They have accepted the need for change and it will be better for them if it happens in an organised way.”
****
http://www.wsws.org/articles/2008/oct2008/mbek-o03.shtml


Ver como pdf 03-10-2008


El capitalismo mundial en crisis



Crisis global

http://www.rebelion.org/autores.php?id=42

Vivimos tiempos excepcionales. El pánico financiero en EEUU está provocando olas que amenazan con hundir todo el mundo. Este acontecimiento está transformando rápidamente la conciencia de millones. Ayer, 25 de septiembre, convocó una manifestación el Central Labour Council de Nueva York (federación sindical) y movilizó a unos mil trabajadores, incluidos muchos trabajadores de la construcción, metalúrgicos, peones, fontaneros y trabajadores de la calefacción, además de profesores, trabajadores municipales y otros sectores. El objetivo de la manifestación, convocada con menos de dos días de antelación, era protestar contra el plan del presidente destinado a sacar de apuros a Wall Street con una ayuda de 700.000 millones de dólares de dinero público. Así es como informaba Reuters de la protesta:

"Obreros de la construcción, trabajadores de transporte, mecánicos, profesores y otros sindicalistas se congregaron el jueves a un paso de la Bolsa de Nueva York, para protestar contra la ayuda propuesta por el gobierno de EEUU a Wall Street. Varios cientos de manifestantes mostraron un apoyo entusiasta cuando los dirigentes sindicales desacreditaron el plan propuesto de 700.000 millones de dólares destinado a revigorizar los mercados del crédito aliviando a las instituciones financieras de deudas peligrosas.

"'La administración Bush quiere que paguemos la carga que supone la ayuda de Wall Street cuando ni siquiera comienza a solucionar las causas raíces de nuestra crisis', estas son las palabras del presidente nacional del AFL-CIO, John Sweeney. Queremos que los dólares de nuestros impuestos vayan a manos de los millones de trabajadores que viven en Main Street y no una limosna a una banda privilegiada de ejecutivos bien pagados.

"En las pancartas se podía leer ‘No a los cheques en blanco para Wall Street' y ‘No nos van a arrebatar nuestras pensiones ganadas con el trabajo duro'. Los manifestantes secundaron repetidos llamamientos para que el gobierno gaste el dinero en educación, cuidado sanitario y vivienda igual de libre y fácilmente que se propone hacer con Wall Street. ‘Sabemos que la situación económica debe resolverse'. Pero queremos un rescate responsable, no una ayuda oportunista', estas fueron las palabras de Randi Weingarten, presidente del sindicato de profesores. ‘Y eso significa, como me dice cada uno de los empresarios, eso debería ser responsabilidad de los profesores, entonces eso también debería ser responsabilidad de Wall Street'".

El ambiente de los manifestantes era de furia, como demuestra la enorme reacción positiva a la convocatoria de una huelga general si el rescate sólo beneficia a los ricos. Este acontecimiento representa el inicio del cambio en la conciencia de la clase obrera, y no sólo en EEUU.

"Única en un siglo"

Lo que ha ocurrido en los mercados financieros durante estos últimos meses no tiene precedente en la historia reciente. Los mismos economistas burgueses que anteriormente negaban la posibilidad de una recesión ahora hablan de la crisis más seria en sesenta años. Alan Greenspan, antiguo presidente de la Reserva Federal norteamericana, ha descrito la actual crisis financiera como probablemente "única en un siglo".

Realmente quieren decir 79 años porque en 1948 no hubo ninguna crisis. Pero los economistas son personas supersticiosas y temen mencionar 1929, como los antiguos israelitas tenían miedo de mencionar el nombre de su dios, por si acaso pudiese ocurrir algo desagradable. Todos están preocupados por la confianza en los mercados, porque ellos creen fervientemente en que la confianza (o su ausencia) es la causa real de los booms y las recesiones. En realidad, los booms y las recesiones tienen su origen en las condiciones objetivas. El ascenso y la caída de la confianza refleja las condiciones reales, aunque pueden entonces convertirse en parte de estas condiciones, ayudando a incrementar el mercado o, como en este caso, a su caída.

En los últimos meses, AIG, Bear Stearns, Fannie Mae, Freddie Mac, Lehman Brothers y Merrill Lynch, empresas antes consideras demasiado grandes como para que fracasaran, todas han entrado en bancarrota y después fueron "rescatadas" por el gobierno, o nacionalizadas. Cuando la población comience a percibir la seriedad de la crisis económica, en la sociedad se preparará un ambiente no visto en muchos años. Esta mañana (26 de septiembre) llegaban noticias del colapso de otro banco norteamericano, el Washington Mutual, cerrado por el gobierno estadounidense. Se trata de la mayor bancarrota de un banco norteamericano y sus activos bancarios fueron vendidos a J. P. Morgan Chase por 1.900 millones de dólares. Es el equivalente financiero a un tsunami devastador, y no ha terminado.

Las estimaciones de los economistas son revisadas constantemente a la baja. Hace seis meses, el Fondo Monetario Internacional calculaba las pérdidas del sector financiero en más de 1 billón de dólares y pronosticaba una profunda recesión de la economía global. La mayoría de los economistas criticaron esta perspectiva por ser demasiado pesimista. Ahora tocan una melodía diferente. Dominique Strauss-Khan escribe lo siguiente en el Financial Times:

"Pero con gran parte de las pérdidas aún no contabilizadas y con la crisis financiera ya agudizada, ha quedado claro que sólo el milagro de una solución sistemática -lucha global contra el aluvión inmediato y amplia para combatir sus causas- permitirá a la economía, en EEUU y globalmente, funcionar con una apariencia de normalidad". (Financial Times. 22/9/2008).

Sí, en realidad, la economía norteamericana ya no funciona con "una apariencia de normalidad". De hecho, está sufriendo un gran frenazo, al menos en lo que concierne a Wall Street. En el momento de escribir estas líneas los mercados financieros en EEUU están prácticamente paralizados a la espera de la confirmación de una gran inversión de dinero gubernamental que las autoridades esperan "restaurará la confianza". El simple hecho de que el "libre mercado" dependa para su supervivencia de ingentes donativos del contribuyente norteamericano es una prueba suficiente de su total bancarrota, en el sentido más literal de la palabra. Aquí está la respuesta final a toda la retórica sobre la "mano invisible del mercado", el espíritu de la empresa privada y todo lo demás. En el momento de la verdad, los valientes empresarios de Wall Street y de la City londinense tienen que ir como los mendigos, con un cazo en la mano, al gobierno y pedir seguridad social. Sólo que estos mendigos son multimillonarios y exigen dinero pero con amenazas.

¿Qué queda de la "apariencia de normalidad" cuando la administración republicana encabezada por un fanático del libre mercado nacionaliza importantes bancos de inversión norteamericanos? ¿O cuando el Tesoro de EEUU concede un gigantesco subsidio de aproximadamente 1 billón de dólares para hacer lo mismo? El domingo, Morgan Stanley y Goldman Sachs renunciaron a permanecer como los dos únicos bancos de inversión independientes y se convirtieron en sociedades "financieras de cartera" para conseguir ampliar el acceso a los depósitos bancarios y apoyo permanente de liquidez por parte de la Reserva Federal. La eliminación de dos de las instituciones más prestigiosas de Wall Street fue una indicación de la extrema seriedad de la crisis. La velocidad con la que Morgan Stanley se fue a Asia en busca de capital subraya lo rápidamente que la riqueza del mundo se aleja de EEUU.

El Congreso vacila y el Secretario del Tesoro norteamericano, Henry Paulson (que, en opinión de algunos comentaristas, es ahora de facto el presidente de EEUU) está furioso. Mientras tanto, los mercados continúan con su caída y nadie puede pararlos. Otro argumento que se puede escuchar insistentemente en el Congreso es: nos estás pidiendo que entreguemos todos estos miles de millones sin controles ni garantías. Aparte del hecho de que se trata de recompensar a los banqueros por su pésima gestión, ¿quién dice que esta medida tendrá el efecto de frenar la caída del mercado?

Es una pregunta excelente a la que ni Paulson ni Bush, ni nadie más, tienen respuesta. Es bastante asombroso ver a los antiguos defensores de la santidad del libre mercado rebuznar ahora por la intervención del gobierno para que salve al mercado de sí mismo. Pero están condenados por su propia lógica, que sólo es la lógica insana de la economía de libre mercado. La actual crisis financiera, que hace mucho fue pronosticada por los marxistas, es el resultado directo del largo período de especulación incontrolada que provocó la mayor burbuja de la historia.

El viernes, cuando el gobierno anunció su plan de rescate de 700.000 millones de dólares para el sector financiero los mercados se regocijaron. Pero después el ambiente se volvió en su contrario cuando el Congreso retrasó la aprobación de esta masiva limosna. Hasta el lunes, el dólar se había mantenido sorprendentemente alto a pesar del torbellino de Wall Street. Pero finalmente cayó debido a la preocupación por el coste del rescate y la frágil situación del sistema bancario norteamericano, disparando el precio de las mercancías en dólares. El dólar perdió un 2 por ciento frente a la cesta de principales divisas, el euro subió un 2,6 por ciento hasta alcanzar los 1,48 dólares.

El precio del petróleo ha adquirido un carácter febril, con violentas subidas y bajadas. Cuando el dólar se devaluó, las bolsas se hundieron y el precio del petróleo volvió a subir después de su abrupta caída previa. El lunes 22 de septiembre subió un 17 por ciento, el mayor aumento diario de su precio jamás visto antes y mayor que durante la invasión de Iraq. Pero el martes el precio del petróleo había caído de nuevo 3 dólares, a 106 dólares el barril, y existen buenas razones para esperar que los precios energéticos sigan bajando. Estos vaivenes violentos sin duda reflejan, por un lado, el movimiento del dólar y, por otro, la actividad de aquellos implicados en la especulación de mercancías. Hasta hace poco, los capitalistas especulaban en el mercado inmobiliario. Cuando este colapsó, buscaron otros sectores para explotar, cualquier otro que pudiera ser más rentable: petróleo, obras de arte, comida. A pesar de todas las quejas y exigencias de regulación, esta especulación no se puede controlar. Es como una hidra: si le cortas la cabeza aparecerán otra docena de cabezas.

Socialismo, para los ricos

Como resultado de las convulsiones económicas y sociales, muchas personas comienzan a cuestionarse la naturaleza de un sistema económico que produce este tipo de abominaciones. Cuando el mismo estado capitalista se ve obligado a nacionalizar instituciones financieras, se comienza a generalizar una idea: ¿para qué necesitamos banqueros y capitalistas privados? Por esta razón, los políticos evitan la palabra nacionalización como le ocurre al demonio con el agua bendita. A toda costa, buscan formas a través de las cuales el estado pueda proporcionar capital a los bancos y que no impliquen la nacionalización. Luchan por inventar nuevas formas de capital que dejen la propiedad y el control en manos privadas. Pero al final, se ven forzados contra su voluntad a tomar posesión de bancos enfermizos para evitar su colapso. Es una acusación irrefutable contra la propiedad privada de uno de los sectores claves de la economía.

Aunque puede parecer una paradoja, no es una coincidencia que el país donde los políticos están gritando más alto contra los pecados del mercado y la codicia de los financieros sea precisamente EEUU. La tierra de la libre empresa, el país donde la psicología del capitalismo ha echado raíces profundas entre la población, es la tierra donde probablemente se da la reacción más profunda en contra de la gran empresa. Este hecho se reflejaba en los discursos de los políticos, sobre todo los candidatos en las elecciones presidenciales. Y el candidato republicano es incluso más elocuente en su retórica que el demócrata. Esto se debe a que le gustaría ganar. McCain ve que existe una reacción contra el salario exorbitante de los consejos de administración de las grandes empresas y la escandalosa especulación de Wall Street, por eso dice lo que a la mayoría de las personas les gusta oír.

¿No resulta grotesco que los empresarios del difunto Bear Stearns amasaran fortunas mientras emprendían estrategias empresariales arriesgadas que han llevado la empresa al colapso? ¿Por qué los contribuyentes norteamericanos, la mayoría de los cuales no tan ricos, tienen que hacer frente a los 700.000 millones de dólares para el rescate de las grandes instituciones financieras? El 30 de septiembre de 2007, el gobierno federal tenía un agujero fiscal de 53 billones de dólares, equivalente a 455.000 dólares por familia y 175.000 dólares por persona. Esta carga aumenta cada año en 6.600-9.900 dólares por norteamericano. El Medicare representa 34 billones de dólares de este déficit y al fondo fiduciario relacionado con el Medicare se le acabará el dinero en diez años. Quienquiera que gane las elecciones presidenciales y quienquiera que controle el Congreso, tendrá que presidir profundos recortes de los niveles de vida. Los mismos capitalistas que han cogido miles de millones del gobierno y de la Reserva Federal están exigiendo mayor control presupuestario, recortes del gasto federal, una reforma amplia (léase reducción) del derecho a la asistencia sanitaria.

No hay dinero para el Medicare ni para escuelas o pensiones para los ancianos. Pero hay mucho dinero para los grandes bancos y ricachones. Esta flagrante contradicción está agitándose en la conciencia de millones de norteamericanos y tendrá consecuencias enormes en el futuro. La pesada carga de la deuda recaerá sobre los hombros de las venideras generaciones que pagarán el precio con caídas de los niveles de vida y recortes del gasto social. Esto inevitablemente provocará un cambio profundo de la conciencia.

Para la opinión pública norteamericana la lección no pasará desapercibida. No hay dinero para escuelas, enfermos o ancianos pero cuando se trata de las grandes empresas (y no hay mayor empresa que la banca) el Estado dispone de un cheque en blanco. Para el sufrimiento de los pobres la administración Bush sólo tiene desprecio. En la tierra de la libertad, todo ciudadano tiene el derecho a enriquecerse, si la gente insiste en ser pobre, ¡es su problema! Que muestren un poco más de iniciativa o si no que se arrastren hacia la zanja y mueran. Ese es el severo mensaje del Mesías republicano del libre mercado. Pero cuando se trata de los super-ricos, George W. Bush demuestra la más sensible preocupación. Pero ya estaba escrito antes: "Porque a cualquiera que tiene, se le dará más, y tendrá en abundancia; pero a cualquiera que no tiene, aun lo que tiene se le quitará". (Mateo 13:12).

Ya sabemos que el presidente Bush es un firme creyente en el Libro Sagrado. Pero sospechamos que sus motivos para intervenir en la crisis financiera no están totalmente relacionados con la caridad cristiana, tiene más que ver con la desesperación. La clase dominante en EEUU ve que se está abriendo bajo sus pies un abismo y se ve obligada a adoptar medidas de pánico en un intento frenético de evitar una recesión global. Por eso un fanático del libre mercado como el presidente se ve forzado a lanzar setecientos mil millones de dólares del dinero de los contribuyentes a los bancos.

Esta iniciativa extraordinaria recibió inmediatamente los aplausos del mercado, nacional e internacionalmente. El Grupo de las Siete naciones industrializadas dijo a sus miembros: "bienvenidas las extraordinarias acciones adoptadas por EEUU". Sin embargo, otras naciones dijeron que no veían la necesidad inmediata de crear sus propios fondos para comprar valores en peligro. Los capitalistas de Europa y otras partes estaban prefieren recostarse y dejar que los norteamericanos se esfuercen. Después de todo ¿no eran en primer lugar los responsables de crear este caos? La misma pregunta se hace en EEUU, en cada esquina y en el Capitolio.

El presidente inmediatamente se topó con un problema en el Congreso norteamericano. No es que los y las congresistas estén menos dispuestos a garantizar la supervivencia del capitalismo que el actual inquilino de la Casa Blanca, pero están aún más dedicados a su propia supervivencia. El problema es que sienten la creciente reacción que existe contra el capitalismo, el mercado, los banqueros, Wall Street y todas sus acciones. La inmensa donación (eso es lo que es) habla por sí sola. Significa que se cogerá del bolsillo de cada contribuyente estadounidense el equivalente a 9.400 dólares y se depositarán en las cuentas de las mismas personas que provocaron la crisis financiera. Este hecho por sí solo sirve para aclarar estupendamente las ideas de los miembros del Congreso, especialmente cuando las elecciones están a la vuelta de la esquina.

Los Demócratas han estado pidiendo una segunda ronda de medidas para recuperar la economía norteamericana, centrada en estimular el gasto en infraestructura, ayuda a costear la factura energética de los hogares y posiblemente más cheques descuento para los consumidores. Pero la administración y muchos republicanos se resisten. ¿Dinero para los banqueros? ¡Por supuesto! ¿Dinero para los norteamericanos corrientes? ¡La cuenta está al descubierto! Esto es demasiado para las almas amables del Capitolio que gastan todo su tiempo en vigilar los intereses de la nación.

El ambiente en el Congreso fue tenso, los congresistas se gritaban y casi llegan a las manos. ¿Alguien puede recordar este tipo de escenas en el Capitolio? Entonces ¿cómo hay quien no puede ver a EEUU en una situación de debacle económica? ¿Puede alguien recordar a la población norteamericana en esta situación de rebelión y furia? La razón del comportamiento de los congresistas es que sienten las llamas queman ya sus traseros.

Cualquier cosa que hagan estará equivocada. Si firman el acuerdo se ganarán el odio de millones de estadounidenses. Una mujer, entrevista la noche pasada por la televisión británica, cuando le preguntaron qué pensaba sobre el plan de rescate respondió desconsoladamente: "Acabo de salir de un turno de once horas y trabajo 60 horas semanales. ¡Ahora quieren coger 2.300 dólares de mi salario para dárselo a los banqueros!" Esta debe ser la actitud típica de millones de personas corrientes en EEUU. Pero si se niegan a firmar, provocarán una caída aún más profunda de las bolsas en EEUU y con ello la amenaza de un colapso total en las líneas de 1929. En otras palabras, estarán entre la espada y la pared.

Pesimismo de la burguesía

La burguesía sufre de ataques maniaco depresivos periódicos, pasando rápidamente del optimismo extremo al abismo de la desesperación. En ambos lados del Atlántico, donde anteriormente había "exuberancia irracional", ahora hay oscuridad y condena. Siempre fue así: la burguesía siempre se balancea entre los dos extremos del carácter maniaco depresivo. En determinado momento la fiesta está en plena efervescencia y consiguen enormes fortunas, al momento siguiente, todo se desinfla y abunda la miseria. Cuando llega finalmente el colapso es como la mañana después de una fiesta salvaje. La noche antes, la gente está feliz embriagada sin preocuparse por el mundo. Ahora, con la fría luz del día la historia es diferente. Hombres y mujeres son terriblemente conscientes de los excesos de la noche anterior, juran con solemnidad que nunca volverán a beber, y son bastante sinceros, hasta la siguiente fiesta.

El colapso ignominioso del último boom especulativo no es una excepción a la norma general. Es destacable sólo por la profundidad de la tristeza, que sólo es un reflejo de las cotas vertiginosas desde las que ahora están cayendo. Sencillamente fue el mayor boom especulativo de la historia (o burbuja). Fue mucho más grande que el boom que precedió al colapso de Wall Street. A pesar de la severidad obvia de la crisis, los economistas burgueses aún intentan confortarse con el pensamiento de que las cosas podrían haber sido mucho peores. Recientemente el Financial Times comentaba:

"La Gran Depresión comenzó hace menos de 80 años pero, para ser sinceros, estamos en un siglo diferente. Sea o no la peor crisis a la que se enfrentará el mundo entre este momento y el año 2099, lo destacable es el hecho de que no haya sucedido nada tan malo como la Gran Depresión entre los años treinta y el momento actual". Este comentario es interesante por dos cosas: las mismas personas que durante años han estado negando cualquier posibilidad de una repetición de 1929 y la Gran Depresión ahora, sin inmutarse, dicen que no sólo es posible, sino que lo destacable es que no haya ocurrido aún.

Dominique Strauss-Kahn escribe: "[...] y por qué no ha ocurrido, al menos aún, en la economía general, el comienzo de una severa recesión. Quizá fue la ausencia de esta última lo que llevó a muchos a tranquilizarse considerando el pinchazo de la burbuja inmobiliaria como una corrección, los impagos de las hipotecas subprime norteamericanas como una desgracia y el fracaso de importantes instituciones financieras como un daño colateral". (Ibíd).

La caída de los precios durante una crisis simplemente compensaba su anterior inflación, en ese sentido se puede hablar de una "corrección". Sin embargo, nosotros hace tiempo dijimos cómo los economistas burgueses han cambiado repetidamente la terminología que describe una recesión económica para que parezca algo menos serio. En determinado momento utilizaron la palabra pánico, después crisis, hasta que finalmente han llegado a corrección. Después de todo, si aceptamos los milagrosos poderes sanadores del mercado, que por arte de magia se regula sin ninguna participación humana consciente, ¿cómo se puede objetar la "autocorrección" del mercado?

Sobre este tema escribimos lo siguiente en Perspectivas Mundiales 2008:

"Se podría decir lo mismo sobre un terremoto: también se puede presentar como una ‘corrección' necesaria que simplemente reajusta la corteza terrestre. Finalmente, todo vuelve a la normalidad y la vida continúa como antes. Pero este análisis reconfortante no tiene en cuenta la terrible estela de daños provocada por el terremoto: pueblos que desaparecen, árboles arrancados, cosechas destruidas, miles de muertos y heridos. Además, la vida normal no se recupera tan fácilmente después de un terremoto. Algunos pueden ser tan devastadores y dejar tal reguero de destrucción que los efectos se sienten durante años".

Estas líneas describen con precisión las consecuencias de esta "corrección".

La dictadura del capital financiero

Nuestra época es la del capitalismo monopolista, una de las características es el dominio completo del capital financiero. Este dominio en EEUU y Gran Bretaña ha llegado más lejos que en cualquier otro país importante. Gran Bretaña, el antiguo taller del mundo, se ha transformado en una economía rentista parasitaria que produce muy poco y está dominada por las finanzas y los servicios. Hasta hace muy poco esto representaba algo positivo que podía proteger a Gran Bretaña frente a la turbulencia de la economía mundial. Pero se ha convertido en su contrario. Al seguir de manera servil el modelo norteamericano, Gran Bretaña se ha visto arrastrada hacia la recesión siguiendo los pasos de EEUU y probablemente se verá peor afectada. Como un gusano parásito, engorda a costa del resto del organismo anfitrión, el sector financiero se ha hecho demasiado grande con relación a la economía, minando su fortaleza y amenazado con socavarlo completamente.

Es una proposición elemental que todo lo que sube debe bajar. Durante años la economía norteamericana parecía desafiar las leyes de la gravedad económica. Ahora debe pagar el precio. La caída ha llegado, y es más abrupta por la altura vertiginosa que alcanzó debido a la especulación en el sector inmobiliario durante el período que la precedió. Ya es mucho más intensa que la caída de los precios inmobiliarios en la Gran Depresión. En el primer trimestre de 2008 los precios inmobiliarios en EEUU cayeron oficialmente un 14,1 por ciento. Por contraste, en 1932, en el momento bajo de la depresión, los precios inmobiliarios cayeron un 10,5 por ciento. Además, estas cifras no reflejan la seriedad real de la situación. Algunos economistas sitúan la cifra de la caída de los precios inmobiliarios durante el primer trimestre en el 16 por ciento en términos reales. Y la caída de los precios inmobiliarios está lejos de haber terminado.

Esto significa que las enormes sumas de dinero que van a regalar a los banqueros no tendrán el efecto de detener la caída, o en el mejor de los casos pueden sólo tener un respiro temporal antes de nuevas y más profundas caídas. Esta es la lógica del mercado que no obedece a ninguna ley excepto a él mismo. Los supuestos planes de estabilización no son nada parecido. Todo lo que se habla de regular los mercados es una estupidez. El sistema capitalista es anárquico por naturaleza. No se puede planificar ni regular. El intento de estabilizar el sector financiero inyectando grandes cantidades de efectivo sólo conseguirá enriquecer aún más a los ya mega-ricos. Pero no tendrá un efecto duradero sobre el mercado.

La insolencia de los banqueros es bastante asombrosa. Exigen al gobierno que compre sus deudas malas, mientras ellos se quedan con los valores rentables. Nadie sabe cuál es el valor real de estos activos. Un viejo refrán dice que nunca se puede comprar a ciegas. Es un consejo acertado, pero se espera que el gobierno entregue una inmensa cantidad de dinero a la burguesía sin mirar lo que hay en el paquete. La crisis del sistema bancario es el resultado de una estafa masiva en la que todos los banqueros han participado alegremente durante las últimas dos décadas. Se han hecho fabulosamente ricos pero ahora han dejado una enorme cantidad de deuda y capital ficticio en los libros de cuentas de las instituciones financieras. ¿Cómo resolver este pequeño problema? ¡Fácil! Pasar la factura al contribuyente. El gobierno crea una agencia para comprar estos valores y los mantiene hasta que "maduren" y se puedan vender al sector privado. Esto significa nacionalizar las pérdidas y privatizar los beneficios o, por utilizar una maravillosa expresión de Gore Vidal, socialismo para el rico y economía de libre mercado para el pobre.

Los capitalistas pretenden que también ellos están haciendo sacrificios, pero lo que quieren decir es que sacrifican unos pocos de sus inflados beneficios, mientras que los trabajadores sacrifican su vida y casa. Los banqueros gritan con dolor y los gobiernos corren con un cheque en blanco en sus manos. Esto se conoce como "provisión de liquidez". El problema es que el Estado no posee liquidez alguna. Sólo puede conseguir el dinero de los contribuyentes. Pero los impuestos reducen la demanda, algo que ya está cayendo en EEUU. Esto podría temporalmente aliviar el "sufrimiento" de los super-ricos, pero sólo a costa de incrementar el sufrimiento de millones de estadounidenses corrientes. Eso, en sí mismo, no sería nada preocupante, por supuesto, ya que el destino de todos los norteamericanos patriotas es sufrir por la gran causa del mercado. Desgraciadamente, esto tendrá efectos más serios en la economía.

Un nuevo recorte de la demanda aumentará el desempleo. Las empresas entrarán en bancarrota. Más personas no podrán pagar sus hipotecas y deudas de la tarjeta de crédito, profundizará la crisis y será más difícil de resolver. Además, EEUU es los años recientes ha pasado de ser la nación acreedora más grande del mundo a ser el mayor deudor mundial. La compra por parte del gobierno de valores sin valor e inyecciones de capital en las instituciones financieras aumentará enormemente este endeudamiento colectivo. Provocarán una nueva caída del valor del dólar con relación a otras monedas y esta situación consiguientemente causará más convulsiones en los mercados monetarios mundiales.

Los bancos centrales se supone que deben evitar vigilar a los bancos e instituciones financieras para garantizar a los depositarios que sus depósitos bancarios están a salvo, y proporcionar la liquidez en las instituciones financieras frente a daños colaterales. Pero los recursos de los bancos centrales tienen un límite y se está alcanzado muy rápidamente. Probablemente ya han hecho más de lo que podían hacer. En el caso de una nueva crisis bancaria no podrán hacer nada. Como nadie tiene la más mínima idea de a cuánto ascienden las deudas malas que están envenenando el sistema financiero mundial, esta crisis en el próximo período es inevitable. Más pronto que tarde terminará en el colapso de uno u otro de los bancos importantes, que puede provocar una conmoción letal en toda la economía mundial, como ocurrió con el colapso del banco austriaco más grande, el Kredit-Anstalt, en mayo de 1931. Esto sucedió dos años y medio después del crack de Wall Street en EEUU y marcó el principio del colapso financiero de Europa Central y después más allá. Es totalmente posible que veamos algo similar en el próximo período.

Marx sobre el capital ficticio

La escasez de dinero no es la causa de la crisis, al contrario, la crisis es la que provoca escasez de dinero. Los economistas burgueses, con su mentalidad de banqueros, confunden la causa con el efecto, la apariencia con la esencia. Cuando la economía entra en crisis, el crédito se agota y la gente exige en su lugar dinero en metálico. Este es el efecto de la crisis, pero a su vez se convierte en causa, reduciendo la demanda y creando una espiral descendente.

Los banqueros y sus amigos en el gobierno insisten en que la causa de la crisis es que el sistema financiero tenía demasiado poco capital. Es una declaración asombrosa. Durante las últimas dos décadas se ha visto un enorme carnaval rentable donde los bancos han conseguido ingentes beneficios. ¡Ahora dicen que no tienen suficiente capital! En realidad, durante el boom hubo en circulación una enorme cantidad de préstamos y esta superabundancia de capital demostraba por sí misma los límites de la producción capitalista. Había enormes sumas de capital disponible para la especulación que no podían encontrar una salida y la burguesía tuvo que encontrar otra forma de utilizarlo.

Marx señaló hace mucho tiempo que el ideal de la burguesía era hacer dinero del dinero, sin tener que pasar por el proceso doloroso de la producción. En el último período parecía que habían conseguido esta idea (excepto en China donde sí ha habido un desarrollo real de las fuerzas productivas). En EEUU, Gran Bretaña, España, Irlanda y en muchos otros países, los bancos invirtieron billones en especulación, sobre todo en el sector inmobiliario. Este se basó en el escándalo de las hipotecas subprime y floreció, generando cantidades inimaginables de capital ficticio.

Ya en la época de Marx existían grandes cantidades de capital circulando, este es capital que forma la base del capital ficticio. En aquella época también hubo estafas crediticias, el equivalente a los actuales derivados. Sin embargo, cuando se compara con la situación actual palidece todo el significado de especulación. La cantidad total de especulación a escala global es pasmosa. Tomemos sólo un ejemplo: los credit default swap. Este mercado permite que dos partes apuesten sobre la probabilidad de que una empresa incumpla el pago de su deuda. Ha pasado a 90 billones de dólares las cantidades ficticias aseguradas. Es decir, probablemente más que el doble del crédito pendiente de pago en el mundo. Pero los contratos no están anotados en ninguna parte excepto en los libros de los socios. Nadie sabe el volumen real de la transacción, por lo tanto, eso expone a la economía mundial a un enorme riesgo. Eso explica el pánico en Wall Street y en la Casa Blanca. Temen, correctamente, que cualquier vaivén severo pueda derribar todo el edificio inestable de las finanzas internacionales, con consecuencias difíciles de prever.

Incluso en el siglo XIX, en la cima del boom, cuando el crédito era fácil y la confianza aumentaba, la mayoría de las transacciones se hacían sin ningún dinero real. Al principio de cada ciclo hay abundancia de capital y los tipos de interés son bajos. El tipo de interés bajo estimula los beneficios de las empresas en el primer momento del ciclo y anima el crecimiento. Más tarde el tipo de interés alcanza su nivel medio en el momento álgido de prosperidad. Aumenta la demanda de crédito y por tanto los tipos de interés en el pico de un boom deberían subir, pero en el último boom no ha ocurrido así.

En los años recientes la Reserva Federal ha aplicado una política de mantener deliberadamente bajos los tipos de interés (en una etapa fueron incluso negativos en términos reales, considerando el nivel de inflación). Se trataba de una irresponsabilidad desde un punto de vista capitalista. Creó una burbuja inmobiliaria y de este modo se pusieron las bases para la crisis actual. Pero en la medida que se conseguían grandes beneficios y los inversores estaban felices a nadie le importaba. Todos se unieron contentos a este loco carnaval de rentabilidad. Los banqueros más respetables y los economistas más doctos unieron sus manos y bailaron al coro de: "Come, bebe y se feliz, ¡mañana estaremos muertos!"

La razón por la que ahora se quejan de que no tienen un capital insuficiente es porque una gran parte de sus activos son ficticios, el resultado de una estafa sin precedentes en todo el sector financiero. Mientras el boom continuaba a nadie le importaba. Pero ahora que el boom se ha terminado, todos estos activos están bajo sospecha. Los banqueros, que ayer estaban dispuestos a comprar grandes cantidades de deuda de los demás, ya no están dispuestos a hacerlo. La desconfianza y la sospecha se han generalizado. El viejo optimismo acomodadizo se ha sustituido por una actitud tacaña a la hora de prestar y tomar prestado. Todo el sistema bancario, del que depende la circulación de capital, está a punto de paralizarse.

A menos y hasta que los malos activos sean eliminados, muchas instituciones carecerán del capital necesario para extender el crédito fresco en la economía. Marx hace mucho que describió esta etapa del ciclo:

"La convertibilidad de las letras de cambio sustituye a la metamorfosis directa de las mercancías, tanto más cuanto que precisamente en estos períodos aumenta el número de las casas comerciales que trabaja simplemente a crédito. Y una legislación bancaria ignorante y al revés, como la de 1844-45, puede contribuir a acentuar todavía más la crisis.

"En un sistema de producción en que toda la trama del proceso de reproducción descansa sobre el crédito, cuando éste cesa repentinamente y sólo se admiten los pagos al contado, tiene que producirse inmediatamente una crisis, una demanda violenta y en tropel de medios de pago. Por eso, a primera vista, la crisis aparece como una simple crisis de crédito y de dinero. Y en realidad, sólo se trata de la convertibilidad de las letras de cambio en dinero. Pero estas letras representan en su mayoría compras y ventas reales, las cuales, al sentir la necesidad de extenderse ampliamente, acaban sirviendo de base a toda la crisis. Pero, al lado de esto, hay una masa inmensa de estas letras que sólo representan negocios de especulación, que ahora se ponen al desnudo y explotan como pompas de jabón; además, especulaciones montadas sobre capitales ajenos, pero fracasadas; finalmente, capitales-mercancías depreciadas o incluso invendibles o un reflujo de capital ya irrealizable. Y todo este sistema artificial de extensión violenta del proceso de reproducción no puede remediarse, naturalmente, por el hecho de que un banco, el Banco de Inglaterra, por ejemplo, entregue a los especuladores, con sus billetes, el capital que les falta y compre todas las mercancías depreciadas por sus antiguos valores nominales. Por lo demás, aquí todo aparece al revés, pues en este mundo hecho de papel no se revelan nunca el precio real y sus factores, sino solamente barras, dinero metálico, billetes de banco, letras de cambio, títulos y valores. Y esta inversión se pone de manifiesto sobre todo en los centros de que se condensa todo el negocio de dinero del país, como ocurre en Londres; todo el proceso aparece como algo inexplicable, menos ya en los centros mismos de producción". (Carlos Marx. El Capital. Volumen III. Capítulo XXX. Capital dinero y capital efectivo).

Los capitalistas deben sacar todo este capital ficticio del sistema. Como un hombre cuyo cuerpo ha sido envenenado o un drogadicto que lucha contra los efectos de su adicción, deben expulsar el veneno del organismo o perecerán. Pero es un proceso doloroso y crea nuevos peligros para el organismo. Cuando el sistema se reduce y el crédito se agota, los capitalistas retiran de circulación sus deudas. Aquellos que no pueden pagar entrarán en bancarrota. Como resultado crece el desempleo y esto, a su vez, reduce la demanda, provocando nuevas bancarrotas y nuevas deudas que no se pueden pagar. De esta manera, todos los factores que impulsaron la economía hacia adelante durante el último período se vuelven en su contrario.

Bancarrota de la economía burguesa

Los economistas se aferran insistentemente a la vieja ilusión de que era imposible una recesión mundial, que habían aprendido las lecciones del pasado (como un borracho aprende la lección después de la resaca). Decían que la crisis financiera se limitaría sólo a EEUU, que la economía norteamericana de alguna manera se "desacoplaría" del resto del mundo (así contradecían todo lo que antes habían dicho sobre la globalización), que Europa y China se convertirían en las nuevas fuerzas motrices de la economía mundial y así otras cosas por el estilo.

¡Qué vacíos suenan hoy estos argumentos! Los precios de los bienes raíces están cayendo globalmente. La economía global se está desacelerando. Las economías europeas ya están apreciablemente desaceleradas y, con la inevitabilidad de nuevos fracasos bancarios y la escasez de capital disponible y crédito, este proceso continuará. Es verdad que las llamadas economías emergentes han continuado su crecimiento, pero es impensable que puedan permanecer apartadas de la crisis general cuando la afluencia de capital se agota y los precios de las mercancías retroceden. Por supuesto, este proceso tardará un tiempo y será desigual. Algunos países entrarán más pronto en crisis, otros más tarde. Pero al final, todos se verán arrastrados.

Es indiferente en qué país comience la crisis, lo principal es que en las condiciones modernas ésta pasará de un país y continente a otro. En este caso comenzó en EEUU, que es el país que había llevado hasta su máximo extremo la manía crediticia. Pero poco después, y contra todos los pronósticos de los economistas, se extendió a Irlanda, España, Gran Bretaña y a toda Europa. Sus repercusiones alcanzarán a América Latina, Asia y África. Un país detrás de otro caerá como si se tratara de un dominó. China no escapará aunque por el momento sigue avanzando.

En una crisis los capitalistas están obligados a recurrir a medidas extraordinarias para acaparar una parte del mercado mermado. Recurren a la venta con descuento, al dumping y otros métodos para socavar a sus competidores. Con eso, agravan la crisis porque fomentan una espiral deflacionaria descendente. La gente retrasa sus comprar a la espera de precios más bajos y de esta manera empujan los precios aún más a la baja. Vemos este fenómeno más claramente en el mercado inmobiliario.

El contagio se extiende como una epidemia incontrolada de un país a otro. Será evidente que cada país ha sobre-exportado (es decir, sobreproducido) y también sobre-importado (sobre-comerciado). (Ver El Capital. Volumen 3. p. 481. En la edición inglesa). Será evidente que cada uno de ellos ha estirado el crédito demasiado y avivado las llamas de la inflación y la especulación, que ahora deben extinguirse, no importa a qué costa. Es decir, no es cuestión de este o ese país, de este o ese banco, de este o ese especulador individual, sino del propio sistema. Es verdad que ninguna recesión dura eternamente. A largo plazo, se alcanzará un nuevo equilibrio, los precios se estabilizarán, se restaurará la rentabilidad y comenzará un nuevo ciclo. Pero no hay ningún síntoma de esto a la vista. La crisis aún no ha terminado, apenas acaba de comenzar. Nadie sabe cuándo terminará. Y, de cualquier manera, como dijo Keynes, "a largo plazo todos estaremos muertos".

Es fácil ser sabio después que han pasado los acontecimientos. Los economistas burgueses son excelentes pronosticando las cosas cuando ya han ocurrido. En este aspecto se parecen a los autores de Viejo Testamento que pronosticaban con una precisión infalible acontecimientos históricos que habían ocurrido varios cientos de años antes. La gente crédula como los testigos de Jehová están muy impresionados por ello, lo citan como una prueba de la inspiración divina de la Biblia. Otros, de una persuasión más escéptica y científica, dan la bienvenida a estas "predicciones" con grandes carcajadas. Las mismas personas que ridiculizaban a los marxistas y nos aseguraban que no habría ya crisis, ahora gimen y agitan las manos. Nos dicen que es la crisis más profunda desde los años treinta, y esperan que nadie se dé cuenta de la flagrante contradicción entre esto y lo que decían sólo ayer.

La realidad es la siguiente: que durante los últimos veinte o treinta años los economistas burgueses no han comprendido nada, no han anticipado ni previsto nada. Han sido incapaces de pronosticar los booms ni las recesiones. Han pasado décadas intentando convencernos de que el ciclo económico había desaparecido, que el desempleo de masas era algo del pasado, que el monstruo de la inflación se había domesticado, y así otras cosas por el estilo. Todos los políticos reformistas, naturalmente, aceptaban este sinsentido como una moneda buena. El Gran Bretaña, Gordon Brown alardeaba: "El ciclo de boom y recesión ha desaparecido". Ahora ha tenido que tragarse sus palabras porque la economía británica se desliza hacia la recesión. Todo esto demuestra que la economía burguesa no es adecuada para nada excepto para justificar un sistema degenerado y en bancarrota.

Lo que nosotros pronosticamos

Comparemos las perspectivas de los marxistas con las que trazó la burguesía. En contraste con los economistas burgueses que cometieron el grave error de creer su propia propaganda, la corriente marxista explicó la realidad de la situación en el documento Al final de la navaja: perspectivas para la economía mundial¸ escrito en 1999, escribimos lo siguiente:

"En el pasado se decía que el papel de la Fed era llevar el cuenco de ponche cuando la fiesta estaba en pleno apogeo. Pero ya no es este el caso. Mientras públicamente hablan de cara a la galería de fidelidad y austeridad, Alan Greenspan tolera la formación de la mayor orgía de especulación financiera de la historia, aunque debería ser consciente de los peligros que ello implica. Es como el emperador Nerón, que se divertía mientras Roma se quemaba. En realidad, subiendo los tipos de interés un miserable cuarto de punto, ha echado más leña al fuego de la especulación bursátil. De esta forma, el viejo dicho de ‘a quién los dioses desean destruir, primero le vuelven loco' es totalmente correcto".

Y seguimos leyendo:

"Las barreras fundamentales para el desarrollo de las fuerzas productivas en la época moderna son la propiedad privada de los medios de producción y el Estado nacional. Sin embargo, durante un tiempo el sistema pudo superar parcialmente estas barreras por una serie de medios, como el desarrollo del comercio mundial y la expansión del crédito. Hace tiempo Marx explicó el papel del crédito en el sistema capitalista. Es un medio a través del cual el mercado puede ir más allá de sus límites normales. En el mismo sentido la expansión del comercio mundial puede proporcionar una salida durante un tiempo, a costa de preparar una crisis catastrófica aún mayor en el futuro:

"'La producción capitalista está ocupada constantemente en el intento de superar sus barreras innatas, pero superarlas por medios que luego harán que estas mismas barreras adquieran un tamaño formidable. La barrera real de la producción capitalista es el propio capital'" (El Capital, vol. 3).

"El circuito de la producción capitalista depende entre otras cosas del crédito. La solvencia de un eslabón de la cadena depende de la solvencia del otro. La cadena se puede romper por numerosos puntos. Más pronto o más tarde, el crédito debe saldarse en efectivo. Con demasiada frecuencia aquellos que se endeudan durante el proceso de auge capitalista se olvidan de este hecho. En la primera fase de expansión capitalista, el crédito actúa como un estímulo de la producción: ‘el desarrollo del proceso productivo se alarga por el crédito, y éste conduce a una extensión de las operaciones comerciales o industriales' (El Capital, vol. 3).

"Ésta es sólo una cara de la moneda. La rápida expansión del crédito y la deuda empuja el mercado más allá de sus límites normales, pero en un cierto momento esto vuelve a su posición original. Durante el boom el crédito parece no tener límites, como el Cuerno de la Abundancia de la antigua mitología griega. Pero tan pronto como aparece la crisis la ilusión se desvanece. Los reembolsos se retrasan, las mercancías no se venden en los mercados ya abarrotados y los precios caen. El desarrollo del mercado mundial no altera este proceso fundamental, salvo en que cuando se manifiesta lo hace con un alcance inmensamente mayor. La acumulación de deudas en última instancia hace más profunda y más prolongada la crisis de lo que hubiera sido de otra forma. La reciente historia de Japón es más que suficiente para confirmar esto. Después de una década de boom, caracterizada por el aumento rápido de los precios de los activos y las acciones, la burbuja estalló finalmente debido a un marcado aumento de los tipos de interés. La situación fue muy similar a la de EEUU en la actualidad. El 25 de diciembre de 1989, el Banco de Japón subió los tipos de interés causando una profunda caída de la Bolsa, pero como los precios de la tierra aún continuaban subiendo fue necesario una nueva subida de los tipos de interés. En total los tipos subieron un 6% y a final de año los precios de las acciones cayeron al 40%. A pesar de todo el Banco de Japón mantuvo los tipos de interés elevados, medida entonces alabada por los economistas, que destacaron el prudente manejo de la economía por parte de la entidad japonesa. El resultado fue prolongar la recesión durante una década.

"Con la globalización y la abolición de las restricciones al crédito y las transacciones financieras, el alcance de la expansión nunca antes fue tan grande, ni tuvo el potencial para un crash a escala mundial. Sin embargo la crisis no se origina por el capital ficticio, por las estafas de la Bolsa y el uso excesivo del crédito. Marx lo explica en el tercer volumen de El Capital:

"'También ignoramos estas falsas transacciones y especulaciones que favorece el sistema crediticio. Una crisis sólo se puede explicar como resultado de una desproporción en la producción entre el consumo de los capitalistas y su acumulación. La sustitución del capital invertido en producción depende en gran medida del poder de consumo de las clases no productivas; mientras, el poder de consumo de los trabajadores está limitado, en parte por las leyes salariales, en parte por el hecho de que son utilizados en la medida que son rentables para la clase capitalista. La razón última para todas las crisis reside en la pobreza y el consumo restringido de las masas frente al vigor de la producción capitalista en desarrollar las fuerzas productivas como si existiera sólo un poder de compra absoluto de la sociedad y éste fuera su límite'" (El Capital, vol. 3)

"La expansión del comercio mundial y la apertura de nuevos mercados en Asia también proporcionaron un estímulo temporal, pero sólo a costa de provocar un colapso incluso mayor". (Fundación Federico Engels. Marxismo Hoy. Nº 7)

Estas líneas fueron escritas hace casi una década, cuando la aplastante mayoría de los economistas burgueses aún negaban la posibilidad de una recesión mundial. Así que tenemos todo el derecho a preguntar: ¿Quién comprendió mejor los procesos de la economía mundial y quién hizo predicciones correctas? ¿Los economistas burgueses o los marxistas?

¿Puede China salvar al mundo?

Hay un viejo refrán que dice que un hombre ahogándose se agarra a una paja. La burguesía y sus apologistas, alarmados por la profundidad de la crisis, buscan alrededor una paja que les salve de hundirse más. Hasta hace poco sus esperanzas descansaban en Asia, China en particular. Pero la economía china ahora está empotrada firmemente al mercado mundial y reflejará toda su volatilidad. Un reciente artículo de Geoff Dyer en el Financial Times llevaba el elocuente título: La carga de Pekín. Una desaceleración de China es un mal agüero para la economía mundial.

A pesar de la recesión en EEUU, las exportaciones han continuado creciendo con fuerza, expandiéndose un 22 por ciento durante los primeros ocho meses de 2008. Parte de la explicación es que las empresas chinas han seguido encontrando nuevos mercados para sus productos en otras economías en desarrollo que experimentan un auge económico. Pero esto sólo retrasa lo inevitable. Después de la crisis en Wall Street y el estancamiento en Europa y Japón, los inversores comienzan a preguntarse si China podría entrar también en crisis. Después de cinco años de rápido crecimiento, la economía china muestra incluso ahora claramente una desaceleración. Una tasa de crecimiento inferior al ocho por ciento tendría grandes implicaciones para China y la economía global. Los economistas también están preocupados por el sector bancario en China.

Ya hay síntomas de problemas en el mercado exportador. La industria de prendas de vestir en Guangdong sufre una intensa tensión. Según las estadísticas provinciales, las exportaciones de prendas de vestir y accesorios de enero a julio cayeron un 31 por ciento respecto al mismo período del año pasado, a 13.300 millones de dólares. Las exportaciones de productos plásticos, juguetes y lámparas también están estancadas o descendiendo. Esto ha coincidido con una demanda débil de EEUU, donde las ventas al por menor cayeron en julio y de nuevo en agosto. El crecimiento global de las exportaciones de Guangdong a EEUU cayó al 6,3 por ciento durante los primeros siete meses de este año. Eso no puede ser una coincidencia.

Un euro fuerte y un 27 por ciento de aumento de las exportaciones de Guangdong a Europa han compensado un dólar débil y el hundimiento del mercado norteamericano. Pero ahora es evidente la profunda y creciente contracción en Europa, que también es uno de los mercados más grandes de China. Esto finalmente tendrá un impacto sobre las exportaciones chinas. "Esto podría ser la calma que precede a la tormenta", dice Stephen Green, un economista de Standard Chartered de Shanghái.

Son cada vez mayores las preocupaciones por el mercado inmobiliario, que ha sido uno de los principales componentes del boom de inversión de la economía china durante los últimos años. Las ventas han caído y la superficie en construcción cayó en agosto, mientras que la producción de acero, cemento y aires acondicionados fue plana o bajó en ese mes, otro síntoma de actividad débil. Los analistas dicen que las hipotecas aprobadas también han caído profundamente en los últimos meses. "Creemos que la probabilidad de un desastre del sector inmobiliario en China es elevada", dice Jerry Lou, un analista de Morgan Stanley en Shanghai.

Si el mercado inmobiliario cae a lo largo del próximo año eso tendrá serias consecuencias para el sector bancario. Si el crecimiento del producto nacional bruto cae muy por debajo del 8 por ciento el próximo año, eso causaría una caída aún más profunda de los precios inmobiliarios, acompañada de un colapso de la inversión en el sector privado. Las consecuencias sociales y políticas serían considerables.

Hay signos de advertencia en otras partes de la economía. El crack en el mercado bursátil ha tenido un efecto negativo sobre la confianza del consumidor. Este año ha caído mucho la tasa de aumento de los ingresos urbanos. Las ventas de automóviles han caído el mes pasado un 6 por ciento y los viajes en avión también han sido bastante más bajos este verano. Gome, el vendedor al por menor de electrónica más grande del país, dijo que las ventas por metro cuadro en sus tiendas han caído un 3 por ciento en el segundo trimestre.

El gobierno ha bajado los tipos de interés, eso indica que teme una crisis. Sin embargo, su margen de maniobra en la política monetaria es limitado por el miedo a que reaparezca la inflación, ésta alcanzó su tasa máxima de un 8,7 por ciento en febrero, antes de que cayera al 4,9 por ciento en agosto. Zhou Xiaochuan, jefe del banco central, dijo este mes: "La inflación en realidad se ha desacelerado durante los últimos meses, pero no podemos relajarnos porque la tasa puede rebrotar".

Una recesión en China, o incluso una desaceleración seria del crecimiento, tendría un efecto muy serio sobre el mercado mundial, comenzando con los países productores de mercancías en África, Oriente Medio y América Latina. Los precios del cobre, por ejemplo, han caído un 23 por ciento en los dos últimos meses, en parte debido a los temores sobre el consumo chino del metal, que ha caído más de la mitad este año.

Vividores y especuladores

Existe furia y hostilidad crecientes hacia "le mercado", es decir, hacia el capitalismo. Como reacción a este ambiente, políticos burgueses como Alec Salmond del Partido Nacional Escocés, intenta dirigir la rabia de la opinión pública fuera del propio capitalismo y hacia un sector específico de la clase capitalista, los "vividores y especuladores" de las altas finanzas.

De repente, se ha puesto de moda entre los políticos condenar a estos misteriosos individuos que se han sentado sobre venerables instituciones como el Banco de Escocia. Esta respetable entidad, nos dicen, ha estado presente durante trescientos años y ha sobrevivido a la Guerras Napoleónicas, al crack de Wall Street y a la primera y segunda guerra mundial, sólo para ser destruido por una banda de tiburones codiciosos con trajes de diseño y gafas oscuras. Este tipo de "explicación" no dice nada en absoluto. ¿Cómo un pequeño número de ávidos individuos posee un poder tan fenomenal? ¿Quiénes son estas personas? ¿Cuáles son sus nombres? ¿Dónde viven? Nadie lo sabe. Pero siempre es útil en una crisis poder culpar a alguien y si este alguien es perfectamente anónimo e ilocalizable, pues mucho mejor.

Repentinamente, estos "vividores y especuladores" comienzan a jugar en la economía el mismo papel que al Qaeda juega en la política internacional. En realidad, todos los banqueros y capitalistas son vividores y especuladores. Debe ser porque el sistema capitalista se basa en ser un vividor y en la especulación. También se basa en la concupiscencia. Negar la concupiscencia es negar el funcionamiento de la economía mundial, que se basa en el beneficio, es decir, la concupiscencia. La codicia de beneficio es lo que, en última instancia, mueve el sistema capitalista y ha sido la fuerza motriz desde su nacimiento. Sí, ¡pero se han vuelto demasiado codiciosos y ganan demasiado! Eso es lo que David Walker, presidente y ejecutivo jefe de la Peter G. Peterson Foundation y antiguo auditor general de EEUU tiene que decir:

"¿Hay lecciones en la crisis de las subprime? La respuesta es sí. Las medidas que ha adoptado el gobierno recientemente no consiguieron establecer una estructura reguladora efectiva con relación a las hipotecas, derivados y otros valores. La codicia es rampante. Fannie Mae y Freddie Mac de su misión original pasaron a centrarse en la conquista personal y el beneficio más que en su propósito público. Los lobbies de Wall Street facilitaron la relajación sobre la presión de Fannie Mae y Freddie Mac". (Financial Times. 22/9/2008).

Esto es perfectamente cierto. Mientras que los trabajadores cobran de acuerdo con los resultados, los empresarios se pagan unas cantidades obscenas independientemente de los resultados. Cuando una empresa lo hace bien los trabajadores pueden conseguir algo más de salarios o primas, pero los empresarios cobran millones en dádivas. Cuando una empresa va mal, los trabajadores no cobran nada, pero los empresarios aún cobran generosamente. Y cuando la empresa entra en bancarrota, los trabajadores son despedidos con poca o ninguna compensación (a menudo sin ni quiera pensión), mientras que los empresarios que han arruinado la empresa se van con un extravagante apretón de manos.

Estos hechos son bien conocidos. Durante años los trabajadores han estado murmurando entre dientes por la injusticia y la desigualdad. La economía avanzaba y el mercado parecía dar resultados para todos (aunque muy desiguales), la opinión pública estaba sometida a un coro ensordecedor en los periódicos y la televisión, y los políticos de cada partido eran unánimes, aceptaban como bueno el argumento de que "lo que era bueno para los ‘creadores de riqueza' (empresarios) es bueno para mí".

La estupidez de Brown

A este lado del Atlántico los procesos que vemos en EEUU se reproducen, pero sólo en la forma de una caricatura torpe y patética. En la conferencia del Partido Laborista, Gordon Brown gimió sobre la "irresponsabilidad" de la City y dijo que las primas, en algunos aspectos, eran "inaceptables". Alistair Darling, ministro de economía, se hizo eco de los comentarios del primer ministro. Pero sus "ataques" parecían los de un hombre golpeando a un rinoceronte con un plumero. Comparado con los comentarios mordaces de John McCain y Barack Obama sobre Wall Street parecen muy débiles.

Las medias tintas de Brown y Darling en el congreso del Partido Laborista indican que han pasado mucho tiempo arrastrándose por la City londinense que ahora ya no son capaces de enderezar la espalda. En una situación donde cientos de miles de trabajadores de repente están amenazados con perder sus empleos, sus casas y ahorros, incluso el reformista menos ingenioso sería capaz de darse cuenta de que una denuncia de las estafas y la codicia de los banqueros sería inmensamente popular. Es una prueba de la total bancarrota y la estupidez de estos presuntos líderes laboristas que no son capaces de adoptar los ataques demagógicos de las grandes empresas que han sí han hecho Obama y McCain.

Ni siquiera son tan radicales como la Iglesia de Inglaterra, las dos figuras más veteranas han condenado las prácticas corruptas de los tratantes financieros. En un artículo aparecido en The Spectator, el arzobispo de Canterbury, Rowan Williams, atacó las "transacciones en papel sin resultado concreto más allá del beneficio para sus negociantes". Según él cuando este comercio empezó a ir mal, provocó un "daño real y devastador".

Williams llamó la atención sobre el comercio de deudas de la industria financiera, que ha dicho se hizo "sin responsabilidad... siendo el motor de una conquista financiera astronómica para muchos en los últimos años". Dijo que la crisis financiera actual "demuestra el elemento de irrealidad básica en la situación, la realidad que se ha generado una riqueza casi inimaginable a niveles igualmente inimaginables de ficción, transacciones en papel sin un resultado concreto más allá del beneficio para los comerciantes". El arzobispo continuaba: "Dado que el riesgo para la estabilidad social general en estos procesos ha demostrado ser enorme, no es útil pretender que el mundo financiero puede mantener indefinidamente el grado de inmunidad y la desregulación del que ha disfrutado". (El énfasis es mío).

Aquí tenemos la esencia de la cuestión. Los representantes del capitalismo (incluidos los religiosos) pueden sentir como la tierra tiembla bajo sus pies. Temen las consecuencias sociales y políticas de la crisis, que representan un riesgo enorme para la estabilidad social, apelan al gobierno y a los empresarios para que hagan algo antes de que sea demasiado tarde. ¿Pero cuál es el propósito de Williams? Dice que "desentumecer el régimen financiero" es a veces necesario para impulsar la empresa y crear riqueza que permita "sacar a poblaciones enteras de la pobreza". Es una noble aspiración, y algo que es totalmente imposible conseguir sobre esta tierra pecaminosa.

Incluso más mordaz ha sido su colega Sentamu, el arzobispo de York. Lloyds TSB, un importante banco británico, había anunciado la semana anterior que había aceptado adquirir HBOS por 12.200 millones de libras después de que sus acciones se hundieran. Desde la adquisición, los comentaristas han criticado a los que vendieron las acciones prestadas por debajo de su precio actual, consiguiendo que los precios cayeran más antes de que las compraran.

Sentamu dijo lo siguiente en una cena anual de la Workshipful Company of International Bankers: "Nos encontramos en un sistema de mercado que parece haber tomado sus reglas de comercio de Alicia en el país de las maravillas". Y continuaba: "Para un espectador como yo, aquellos que deliberadamente han conseguido 190 millones de libras vendiendo por debajo de su precio las acciones de HBOS, a pesar de su fuerte base de capital, y que lo han arrojado en brazos de Lloyds TSB, son claramente ladrones de bancos y fraccionadores de valores".

Este lenguaje tan fuerte procedente de un hombre de Dios fue totalmente inesperado y sin duda tuvo un efecto desafortunado en la digestión de los que cenaban en la Workshipful Company. Los banqueros allí reunidos tampoco quedaron muy contentos al escuchar los comentarios del arzobispo sobre el plan del Tesoro norteamericano de dedicar 700.000 millones de dólares a comprar la deuda mala que tienen los bancos y otras instituciones financieras.

El arzobispo habló de la necesidad de sistemas financieros estables si se quería erradicar la pobreza pero añadió: "Una de las ironías de esta crisis financiera es que ha demostrado que adoptar medidas contra la pobreza es totalmente asequible. Costaría 5.000 millones de dólares salvar la vida de seis millones de niños. Los líderes mundiales podrían encontrar 140 veces esa cantidad en el sistema bancario en una semana. ¿Cómo pueden decirnos que la ayuda para los más pobres es demasiado cara?"

Cuando escribí este artículo, los líderes mundiales se reunían en EEUU para marcar un avance en los Objetivos de Desarrollo del Milenio, una serie de objetivo destinados a reducir la pobreza global y mejorar los niveles de vida para el año 2015. Podría depositar mi fe en el Señor y esperar que las duras amonestaciones del arzobispo hayan tenido el efecto deseado, pero toda la experiencia nos lleva a dudar de que ese sea el caso.

Incluso The Financial Times observaba:

"Incluso en tiempos de boom, pocas personas ríen calurosamente cuando contrastan sus modestos ingresos con las enormes primas de unos pocos afortunados.

"Sencillamente la envidia ahora se vuelve furia justificable, primero ante el daño que el caos financiero a infligido a los inocentes y ahora la serie de cheques en blanco de los contribuyentes que se extienden a estas entidades. La reacción en cadena está en marcha. Merece la pena distinguir las primas excesivas de los salarios y que son las que fomentan la imprudencia. Los acuerdos salariales opulentos son una cuestión que sólo importan a los accionistas que los financian. Pero recompensar la imprudencia es un problema para todos nosotros.

"Demasiados gestores de inversión han cobrado por representar lo que parecía impresionante pero que tenía las semillas de la catástrofe. La catástrofe ha llegado, los inversores han quedado en la ruina, los contribuyentes son los siguientes y todavía los administradores mantienen las primas que recogieron en los años de plenitud".

Pero después rectifica el balance y añade:

"Debemos decir a su favor que, Mr. Brown y Mr. Darling no se han centrado en los altos salarios sino en los planes de retribución que recompensa a los jugadores".

La realidad es que los que compran y venden acciones son todos jugadores y ese juego en la bolsa es su negocio que se pasa por alto discretamente.

Los periodistas del Financial Times (y de alguna manera consiguen mantener la cara seria) continúan:

"El siguiente paso ahora está en la Autoridad de Servicios Financieros, el regulador de la City, pero el problema es más fácil señalarlo que solucionarlo. El desafío es pagar a los gestores de inversión y negocios por su verdadera representación. Si eso fuera fácil, los accionistas lo harían de manera rutinaria. Una aproximación imperfecta es condicionar algunas primas a los resultados a largo plazo, retrasando el pago hasta que el polvo haya desaparecido, o insistir en que los gestores arriesguen su propia riqueza. Pero es difícil de imaginar reglas rígidas.

"La salida más práctica es que la ASF considere los planes de incentivos como parte de su revisión global de la estabilidad de las empresas financieras. Es optimista excepto porque requiere demasiado esfuerzo, pero una legislación sobre primas de la City sería totalmente contraproducente, estas leyes son fácilmente sorteadas ocultando los riesgos o enviándolos al exterior".

La política del nuevo laborismo está claramente dictada por las últimas editoriales del Financial Times.

"Economía concentrada"

Lenin dijo que la economía era política concentrada. La crisis económica que recorre el mundo está teniendo efectos muy serios sobre la psicología de todas las clases, empezando con los propios capitalistas. En un período en que el capitalismo avanzaba, la presión de las ideas burguesas sobre la clase obrera y sus organizaciones se redobló. En Gran Bretaña no ha habido una recesión económica seria durante más de dos décadas. Por lo tanto, los argumentos de los políticos burgueses y economistas (los dos trabajan en equipo) sobre las cualidades milagrosas del "libre mercado" encontraron eco incluso entre la clase obrera, pero particularmente en su dirección.

Existieron las bases materiales para la total degeneración de la socialdemocracia y los partidos "comunistas" en Europa y los dirigentes sindicales en todas partes. En Gran Bretaña, que estaba en la vanguardia de la contrarrevolución capitalista durante las tres décadas pasadas, fue el suelo donde el nuevo laborismo floreció bajo la dirección del reverendo Anthony Blair.

Para los activistas del movimiento obrero, este período fue una pesadilla que parecía no tener fin. No había límites para la degeneración de los dirigentes de las organizaciones de masas, no había profundidad en la que no se hundieran, ni ninguna acción infame que no fueran incapaces de cumplir para complacer a la clase dominante y, por supuesto, al mercado. El pesimismo de los activistas llevó a la apatía y al vacío de las organizaciones tradicionales de masas, que se llenaron de arribistas de clase media en busca de empleo y promoción. Esto a su vez llevó a un nuevo bandazo a la derecha, que profundizó aún más la desilusión de los trabajadores. Fue un círculo vicioso que se retroalimentaba y que ha durado hasta ahora. Pero las cosas comienzan a cambiar rápidamente.

La conciencia humana en general es conservadora. La gente normalmente teme el cambio y se aferra a lo que es familiar. El hábito, la rutina y la tradición pesan mucho sobre la conciencia de las masas, que va por detrás de los acontecimientos. Pero en momentos críticos de la historia, los acontecimientos se aceleran hasta el punto crítico en que la conciencia se dispara. Ahora hemos llegado a ese punto crítico.

Lo que es verdad para las naciones industrializadas del mundo es diez veces más verdad de lo que algunas veces parece para el "tercer mundo". El número de los que viven en la extrema pobreza está aumentando rápidamente en Asia, África y América Latina. Un informe publicado recientemente por las Naciones Unidas decía que una cuarta parte de todos los niños en el mundo subdesarrollado tienen insuficiente peso; más de 500.000 mujeres mueren cada año en el parto o por las complicaciones del embarazo; un tercio de la creciente población urbana en los países en vías de desarrollo vive en chabolas. Un informe del Banco Interamericano avisaba de que el aumento de los empresarios empujaría a 26 millones de personas en América Latina a unas condiciones de absoluta penuria. Esta era la situación después de un largo período de crecimiento económico a escala mundial. Fue lo mejor que podía ofrecer el capitalismo. ¿Qué ocurrirá en condiciones de crisis?

Por lo tanto, nos enfrentamos a un fenómeno mundial que está lleno de implicaciones revolucionarias. De esta manera, la globalización se manifiesta como una crisis global del capitalismo.

¿Cuál es la solución?

Dicen que la crisis actual es el resultado del fracaso regulador para vigilar el excesivo riesgo que tomaba el sistema financiero, especialmente en EEUU. Además dicen que "debemos asegurarnos de que no vuelve a suceder". ¡Resulta irónico! Durante las últimas tres décadas los economistas y políticos burgueses precisamente han defendido lo contrario: que todas las regulaciones eran malas para los negocios y que se deberían abolir (se defendía particularmente en el sector financiero).

Las declaraciones demagógicas sobre la necesidad de frenar las primas excesivas y la regulación de los salarios de los consejos de administración son sólo humo. ¿Qué se puede conseguir con estos milagros? ¿Con qué mecanismo? Los banqueros tienen mil maneras de eludir la regulación. Ocultan los libros de cuentas y hacen todo lo posible para que los reguladores no puedan descubrir sus actividades fraudulentas. Incluso el gobierno norteamericano utiliza trucos similares que encubren las verdaderas dimensiones de su déficit presupuestario.

El argumento a favor de regular los mercados es absurdo, como fue la decisión de prohibir (temporalmente) la práctica de "vender en corto". Para que los mercados puedan funcionar es necesario que se compren y vendan acciones, y se debe hacer sobre la base de calcular si el precio de la acción va a subir o bajar. La idea de que es permisible comprar acciones sólo cuando van a subir es evidentemente una idea absurda.

Las agencias de credibilidad crediticia, que se supone distinguen los buenos créditos de los malos, dieron credibilidad a paquetes hipotecarios garantizados sin mirar la debilidad de las hipotecas subyacentes. De la misma manera, los compradores de deuda norteamericana emitida por Fannie Mae y Freddie Mac asumieron con despreocupación lo que les garantizaba el gobierno norteamericano. El resultado es que el contribuyente estadounidense ahora tiene detrás más de 5 billones de dólares en hipotecas y es demasiado pronto para decir cuál será la factura final.

La conclusión es bastante clara. O tenemos libre mercado basado en la búsqueda del beneficio o tenemos economía nacionalizada planificada. Pero el "capitalismo regulado" es una contradicción. En otro artículo el Financial Times plantaba la cuestión de una manera más clara: "no importa que ideas políticas disparatadas sugieran frenar los controvertidos paquetes salariales, las mentes brillantes de las finanzas encontrarán la manera de sortearlos o salir de la parte regulada de la industria".

Es necesario abolir estos grotescos casinos que deciden el destino de millones y sustituir la anarquía capitalista con una sociedad racional basada en la economía planificada. Dicen que las medidas adoptadas por Bush y Brown representan la nacionalización. Pero estas medidas no tienen nada que ver con la idea socialista de nacionalización. No pretenden eliminar el poder económico de las manos de los adinerados parásitos que constituyen una carga monstruosa para la sociedad y un obstáculo en el camino del progreso. Todo lo contrario, representan un intento de proteger el interés de estos parásitos dándoles enormes ayudas, sacadas de los bolsillos de la clase obrera y la clase media.

Los socialistas se oponen radicalmente a estas políticas, que no tienen nada que ver con la verdadera nacionalización y que sólo son una especie de capitalismo de estado, que pretenden salvaguardar el sistema capitalista. Llevarán inevitablemente a un aumento de la monopolización, a despidos en masa, a cierres bancarios, a hipotecas más altas y otras medidas antiobreras. Los banqueros son recompensados por el Estado por sus actividades viles, que les compra todas sus pérdidas, después gasta enormes cantidades del dinero de los contribuyentes para hacerlos rentables, y cuando lo han conseguido, los devuelven de nuevo a los banqueros, que cometerán un doble delito a costa de la sociedad. Pueden reanudar su especulación y robo una vez más.

Es necesario arrebatar los puestos de mando de la economía de las manos privadas, nacionalizar los bancos, las empresas aseguradoras y las grandes empresas con la compensación mínima basada en la necesidad comprobada. Sólo cuando las fuerzas productivas estén en manos de la sociedad, será posible establecer un plan socialista racional de producción, donde las decisiones se tomen en interés de la sociedad, no de un puñado de ricos parásitos y especuladores.

Ese es el objetivo fundamental del socialismo. Es una idea que ahora será comprendida y bienvenida por millones de personas que anteriormente la consideraban como algo extraña y ajena. La gente que se manifestó en las calles de Nuevo York contra el plan Bush no eran socialistas. Hace doce meses probablemente aún eran defensores del libre mercado. Nunca han leído a Marx y sin duda parecen patriotas norteamericanos. Pero la vida enseña y en situaciones como ésta, la gente aprende más en pocos días que en toda una vida. La clase obrera de EEUU está aprendiendo rápido. Y como decía Víctor Hugo: "Ningún ejército puede detener la fuerza de una idea cuando llega a tiempo".





**** Asesinan de varios disparos al presidente de la FCU de la Universidad del Zulia

También hay un herido de la juventud cristiana de Punto Fijo
UNION RADIO -

De varios disparos asesinaron esta tarde al dirigente estudiantil Julio Soto, presidente de la Federación de Centros Universitarios de la Universidad de Zulia. Soto era miembro del partido COPEI.


El hecho ocurrió en la prolongación de la Circunvalación 2 con el sector de la 18 de octubre en la ciudad de Maracaibo, luego que Soto salía, junto con otros estudiantes, de un acto de la toma de la nueva directiva de la casa de estudios universitarios cuando dos sujetos que se trasladaban en moto efectuaron los impactos de bala.

En el sitio se espera a los cuerpos de seguridad para iniciar las investigaciones respectivas.

El presidente de COPEI, Luis Ignacio Planas, condenó el asesinato de Soto, de quien dijo también fue hasta hace unos meses secretario juvenil nacional del partido.

"Estamos recibiendo las primeras informaciones, todo parece indicar que fue sicariato, su camioneta fue abordada por unas personas desconocidas, dispararon, sin que mediara ningún tipo de palabras ni mucho menos, dispararon y se fueron del lugar", dijo a Unión Radio.

Planas señaló que según fue informado también hay un herido de la juventud cristiana de Punto Fijo, estado Falcón.

El director de Polimaracaibo, comisario José González, informó que todos los cuerpos de seguridad se encuentran en el lugar del suceso para comenzar las respectivas investigaciones.

"Estamos esperando la relación de la información de los testigos para comenzar a trabajar en las hipótesis de este hecho", dijo González quien insistió que "todos los cuerpos están abocados para dar con el paradero de los responsables de este asesinato".

"Nos encontramos en el sitio, está el secretario regional de seguridad, el CICPC, trabajando en el inicio de las informaciones".

Indicó que no se descarta ninguna hipótesis, aunque presumió que "por las características" se podría estar hablando de sicariato.

Indicó que Soto se desplazaba en una camioneta marca Chevrolet modelo Trail Blazer placa AGU-28S cuando fue interceptado por más de dos personas, según han adelantado los testigos.

 
http://www.unionradio.com.ve/Noticias/Noticia.aspx?NoticiaId=256587



**** Africa Command is operational, but skepticism persists

AFP
Published: Tuesday September 30, 2008
 
The US military's Africa Command becomes fully operational on Wednesday, but it still faces skepticism about its intentions as it seeks to provide security assistance to African states.

US defense cooperation and military assistance programs that until now have been scattered among three different commands will be brought together under Africom.

Africom, in concert with international partners, "conducts sustained security engagement through military-to-military programs, military-sponsored activities, and other military operations as directed to promote a stable and secure African environment in support of US foreign policy," the command's website says.

They include efforts to develop crisis response forces, regional counter-terrorism programs in North Africa, anti-piracy and counter-drug training for regional coast guards, and programs to professionalize African militaries.

When the command was unveiled in 2007, President George W. Bush presented it as a way to channel US aid in Africa. But it still has a number of detractors, both in Africa and the United States.

African opponents of the command fear that Washington wants to spread its military might across Africa to counter the growing economic influence of China and to secure sources of energy supply.

By 2015, a quarter of US oil imports are projected to come from Africa, particularly the Gulf of Guinea off Africa's western coast.

"US Africa Command is nothing more than a device to ensure that the US oil industry will have unfettered access to Africa's vast supplies of oil," said Mark Fancher of the US-based National Conference of Black Lawyers.

"If anyone in Africa interferes with US oil operations, we suspect that they will be given the terrorist label and then targeted for military attacks," he said.

In a sign of mistrust of US intentions, several African governments, including Algeria and Nigeria, have refused to host the headquarters of the command.

So instead of being based on the continent, the new command is operating for now from Stuttgart, Germany.

Anxious to reassure Africans, the US military stresses it has no plans to establish large bases in Africa, only to provide military assistance to African countries.

The only permanent base that the United States now has overseas is Camp Lemonier in Djibouti, where about 1,800 US troops are stationed.

Africom, with about 1,300 military and civilian personnel, has also attracted opposition in the United States where some critics regard it as an attempt to militarize US foreign policy.

"State Department and US Agency for International Development officials have expressed concerns that Africom will become the lead for all US efforts in Africa rather than just DoD (Department of Defense) activities," a report by the Government Accountability Office, a congressional audit agency, said in July.

On Wednesday, the House of Representatives slashed more than a third of the 389 million dollars that the Pentagon requested for the new command, in part because it has failed to establish a presence in the continent.

At Africom, officials deny there is a hidden agenda.

"What we hope to do is to work with African nations as they want to do things to better protect their people, their territory and their borders, and help them in support of their objectives," said a senior US military official.





TO NOTE THE GLOBAL ORWELLIAN FASCIST JARGON:

ENJOY IT WITH CAUTIOUS CARE.

***** The evil mindset behind the "Lisbon Treaty" to create a British-European totalitarian superstate


Lyndon LaRouche 'Tragedy & Hope' address in Washington D.C. on May 7, 2008. LaRouche talked about Obama getting the nomination and the evil mindset behind the "Lisbon Treaty" to create a British-European totalitarian superstate.

The brilliant, but wicked and evil spirited occult New World Order masterplan is unfolding. The ultimate goal of globalization (or globalisation) through propaganda and rhetoric (War on Terror) and initiating chaos that will lead to depopulation (genocide).

Under the energy of Venus and the Sun, the occult NWO masterplan must be realized by 2013. (that is, by Gregorian calendar date December 22, 2013 following another ritual circle around the Sun (starting in Solar Maximum year =2012) counting from December 22, 2012. (= end date of Mayan Long Count Calendar 13.00.00 Baktun).

It takes 243 years for Venus to return to the exact point where it started. It's called a Venus Round. And they (Illuminati), determined the creation of the NWO in 1770, with Rothschild and Adam Weishaupt as the real "founding fathers."

1770 was the year in which a new cycle of 242 years started, sectioned in 99,11,121,11 = 242 years! (=11x9, 99:9, 11x11, 121:11) (sequence= x9,:9,x11,:11 = ratio 9/11)

Right now we are living in the ':11 stage', meaning the LAST 11 years from SolarMax to SolarMax, starting from 2001 (WTC attack) to 2012.

11:11 as deceptive symbolism, means nothing more than the completion of their NWO in the last solar maximum cycle to 2012 with the start of their NWO in the new year 2013.

In 2013 there will have been a complete Venus Round of 243 years counting from 1770, and in THEIR (Illuminati/Elite) minds, the celebration of a new "spiritual era" but not in the sense as you think it will be, but with a "New Rome" represented by the United Nations (UN)/NATO in the spirit of ancient Babylon. The true meaning of the City and Tower of Babel.

We are still living under the Anglo-American World Empire. The key London oligarchs, bankers, the House of Windsor and those in alliance with them (who brought the Nazi system into power, starting in the 1920s) are still dominating the political-occult ruling Elite, of which the Bilderberg group.

Is it any coincidence the NEXT official summer Olympic Games will be held in 2012 and in the City of London? No.

In their arrogance, convinced that by 2012 Europe will have become that socialist/fascist superstate and the global NWO (European Union/North American Union (SPP)(EU/NAU) will be a fact, they will celebrate the historical Venus rising and transit on Solar Maximum 2012 with a Nazi-Germany style Olympic Games (Berlin -1936) in order to demonstrate the power and reality of this New World Order and their supporters to the entire world.

It's ALL symbolism!

The political-occult NWO endgame masterplan was executed in the year 2000, or the year zero (00) when George W. Bush became president-elect on December 13, 2000 which is the Julian calendar date for our Gregorian winter solstice calendar date December 22.

The capture of Saddam Hussein on that exact date, December 13, 2003, was well planned ahead and NO coincidence either.

The political-occult ruling European Elite arranged the deceptive "Lisbon Treaty" -which should make Europe a totalitarian superstate- to be signed on that exact date, December 13, 2007, which is NO coincidence either.

As was foreseen, after Ireland rejected this treaty in the one and only referendum on June 12, 2008, the political-occult ruling European Elite are NOW simply going to ignore Ireland and force their "Lisbon Treaty" through.

Their arrogance knows no bounds. And it has everything to do with their political-occult 2012-2013 NWO agenda.

All Americans should read this. What You Need to Know About the British-Israel World Federation Movement:
http://jordanmaxwell.com/articles/bri...
http://www.larouchepac.com

The biofuel scam of Prince Philip that is reducing the worlds population. It is now been exposed biofuel has caused the present food crisis. Leaked report - Biofuels the source of world food crisis:
http://www.guardian.co.uk/environment...

LaRouche also talked about World War 3 and the British Empire's past and present successful plans to take control of the whole planet. Download or watch all of the "Tragedy & Hope" productions (May 7, 2008) from LaRouche Webcast:
http://www.larouchepac.com/media/2008...

LaRouche has a brilliant website and lots of informative videos to watch/download for free:
http://www.larouchepac.com




**** World capitalism in crisis – Part One & Two 

By Alan Woods  

Friday, 26 September 2008

Global crisis

We live in exceptional times. The financial panic in the USA is creating waves that are threatening to engulf the whole world. This is rapidly transforming the consciousness of millions. Yesterday a demonstration called by the New York Central Labor Council mobilized about a thousand workers, including a large number of construction workers ‑ ironworkers, labourers, plumbers and steamfitters ‑ as well as teachers, city workers and others. The aim of the demonstration, called at less than two days' notice, was to protest against the President's plan to bail out Wall Street with a massive donation of 700 billion dollars of public money. Here is the Reuters report of the protest:

    "Hard hats, transit workers, machinists, teachers and other labor unionists railed against the U.S. government's proposed bailout of Wall Street on Thursday in a protest steps from the New York Stock Exchange. Several hundred protesters yelled their enthusiastic support as union leaders decried a proposed $700 billion plan aimed at reinvigorating the credit markets by relieving financial institutions of distressed debt.

    "The Bush administration wants us to pay the freight for a Wall Street bailout that does not even begin to address the roots of our crisis," said AFL-CIO National President John Sweeney. We want our tax dollars used to provide a hand up for the millions of working people who live on Main Street and not a handout to a privileged band of overpaid executives."

    "Signs read ‘No Blank Checks For Wall Street' and ‘Our Hard-Earned Pensions Are Not Up For Grabs.' Protesters cheered repeated calls for the government to spend money on education, health care and housing as freely and readily as it was proposing to do for Wall Street. ‘We know that the economic situation has to be solved. But we want a responsible rescue, not an opportunistic bailout," said United Federation of Teachers President Randi Weingarten. ‘And that means, just like every single boss says to me, that there should be accountability for the teachers, then there should be accountability for Wall Street," he said.

The mood of the demonstrators was angry. One line that drew a lot of positive reaction was a call for a general strike if the bailout only benefits the rich. This represents the beginning of a sea change in the consciousness of the working class, and not only in the USA.
"A once-in-a-century event"

What has happened to financial markets in recent months is without precedent in the history of recent times. The same bourgeois economists who previously denied the possibility of a slump are now talking about the most serious crisis for sixty years. Alan Greenspan, former chairman of the US Federal Reserve, has described the current financial crisis as "probably a once-in-a-century event".

World capitalism in crisis They actually mean 79 years, since there was no crisis at all in 1948. But economists are superstitious people and are afraid to mention 1929, just as the ancient Israelites were afraid to mention the name of their god, in case something unpleasant were to occur. They are all worried about confidence in the markets, since they all fervently believe that it is confidence (or the lack of it) that is the real cause of booms and slumps. In reality, however, booms and slumps are rooted in objective conditions. The rise and fall of confidence reflects actual conditions, although it can then itself become part of these conditions, helping to drive the market up - or, as in this case, down.

In the last few months AIG, Bear Stearns, Fannie Mae, Freddie Mac, Lehman Brothers and Merrill Lynch, companies that were thought to be too big to fail, have all either filed for bankruptcy, been "bailed out" by the government, or been nationalized. As the seriousness of the economic crisis begins to dawn on people, a mood is being prepared in society the like of which has not been seen for many years. This morning (September 26) came the news of the collapse yet another US bank, Washington Mutual, which was closed by the US government. This was by far the largest failure of an American bank, and its banking assets were sold to J. P. Morgan Chase for $1.9bn (£1bn). This is the financial equivalent of a devastating Tsunami, and it is not yet over.

The estimates of the economists are constantly being revised downwards. Six months ago the International Monetary Fund estimated more than $1,000bn (¤691bn, £546bn) in financial sector losses and predicted a sharp slowdown in the global economy. Most economists criticized this for being too pessimistic. Now they are singing a different song. Dominique Strauss-Kahn writes in the FT:

    "But with much of the losses yet to be realized, and with the financial crisis now acute, it has become clear that nothing short of a systemic solution - comprehensive in tackling the immediate fallout and comprehensive in addressing the root causes - will permit the broader economy, in the US and globally, to function with any semblance of normality." (Financial Times, September 22 2008)

Yes, indeed, the US economy no longer functions with any "semblance of normality". In fact, it is grinding to a halt, at least as far as Wall Street is concerned. As I write these lines the financial markets in the USA are virtually paralysed as they wait for confirmation of a huge outlay of government money that the authorities hope will "restore confidence". The very fact that the "free market" must depend for its very survivals on huge donations from the US taxpayer is sufficient proof of its complete bankruptcy - in the most literal sense of the word. Here is the final answer to all the rhetoric about the "invisible hand of the market", the spirit of private enterprise and all the rest of it. In the moment of truth, the bold, brave entrepreneurs of Wall Street and the City of London must go like beggars, cap in hand, to the government and ask for social security. Only these beggars are billionaires and they demand money with menaces.

What remains of any "semblance of normality" when a Republican administration led by a fanatical free marketeer nationalizes major US investment banks? Or when the US Treasury hands over a gigantic subsidy of around $1 trillion to the same? On Sunday, Morgan Stanley and Goldman Sachs gave up on attempts to remain as the only two independent investment banks and became "bank holding" companies to gain expanded access to bank deposits and permanent access to Federal Reserve liquidity support. The elimination of the two most prestigious institutions on Wall Street was an indication of the extreme seriousness of the crisis. The speed with which Morgan Stanley went to Asia in search of capital underlined how quickly the world's wealth was moving away from the US.

Congress dithers and US Treasury Secretary Henry Paulson (who, in the opinion of some commentators, is now the de facto President of the USA) rages. Meanwhile, the markets are continuing to fall and nobody can halt them. This is another argument one hears repeatedly in Congress: You are asking us to hand over all these billions with no checks or guarantees. Apart from the fact that this is rewarding the bankers for their gross mismanagement, who says that this will have any effect in halting the fall of the market?

This is an excellent question, to which neither Paulson nor Bush or anybody else has any answer. It is quite amusing to see the erstwhile advocates of the sanctity of the free market now braying for government intervention to save the market from itself. But they are condemned by their own logic, which is only the insane logic of the free market economy. The present financial crisis, which was predicted by the Marxists long ago, is the direct result of a long period of uncontrolled speculation, which produced the biggest bubble in history.

When on Friday the US government announced its $700bn bailout plan for the financial sector, markets rejoiced. But then the mood changed into its opposite, when Congress delayed its approval of this massive handout. Until Monday, the US dollar had held up surprisingly well in the face of the turmoil on Wall Street. But it finally fell back in the face of concern over the cost of the bail-out and the fragile state of the US banking system, sending the price of commodities priced in the US currency soaring. The dollar lost 2 per cent against a basket of major currencies, with the euro rising 2.6 per cent to above $1.48.

The price of oil has acquired a feverish character, with wild swings up and down. As the dollar fell, stocks tumbled and the price of oil jumped again after the previous steep fall. A 17 per cent increase on Monday, September 22, was the biggest daily price rise ever, and larger even than during the invasion of Iraq. By Tuesday the oil price had dropped again by $3 to $106 a barrel and there are good reasons to expect energy prices to continue falling. These violent swings undoubtedly reflect, on the one hand the movement of the dollar, on the other, the activity of those involved in commodity speculation. Until recently, the capitalists speculated in the housing market. When that collapsed, they looked for other fields to exploit, anything else that seemed likely to be profitable: oil, works of art, food. Despite all the complaints and demands for regulation, this speculation cannot be controlled. It is like a hydra: once you cut off one head, another dozen heads appear.
Socialism - for the rich

As a result of the economic and social convulsions, many people are beginning to question the nature of an economic system that could produce such abominations. When the capitalist state itself is compelled to nationalize financial institutions, the idea will gradually become generalized: why do we need private bankers and capitalists at all? For this reason, the politicians avoid the word nationalization as the devil avoids holy water. At all costs they seek to find ways in which the state can provide capital to banks in ways that do not imply nationalization. They struggle to invent forms of capital that leave ownership and control in private hands. But in the end, they are compelled against their will to take over the ailing banks to prevent them from collapsing. This is a damning indictment of private ownership of a key sector of the economy.

Although it would appear a paradox, it is no coincidence that the country where politicians are shouting most loudly against the sins of the market and the greed of the financiers is precisely the United States. The land of free enterprise, the country where the psychology of capitalism has sunk its deepest roots in the population, is the land where there is probably the sharpest reaction against Big Business. This fact is reflected in the speeches of the politicians, notably the candidates in the Presidential election. And the Republican candidate is even more vocal in his rhetoric than the Democrat. This is because he would like to win. McCain sees that there is a backlash against the exorbitant pay in the boardrooms of big corporations and the scandalous speculation on Wall Street and he says what most people want to hear.

Is it not grotesque that bosses at defunct Bear Stearns were amassing fortunes while pursuing reckless business strategies that led to the collapse? And why should the American taxpayers, most of who are not well off, foot the bill for $700 billion to bail out the big financial institutions? As of September 30, 2007 the federal government was in a $53,000bn dollar fiscal hole, equal to $455,000 per household and $175,000 per person. This burden is rising every year by $6,600-$9,900 per American. Medicare represents $34,000bn of this deficit and the related Medicare trust fund is set to run out of money within 10 years. The Social Security programme is projected to have negative cash flow within about 10 years. Whoever wins the presidential election and whoever controls Congress will have to preside over deep cuts in living standards. The same capitalists who have taken billions from the government and the Federal Reserve are demanding tough budget controls, cuts in federal spending, a comprehensive reform (read reduction) of entitlement to healthcare.

There is no money for Medicare, or for schools or pensions for the old. But there is plenty of money for the big banks and the fat cats. This glaring contradiction is burning itself into the consciousness of millions of ordinary Americans and will have enormous consequences in the future. The heavy burden of debt will have to be placed on the shoulder of the coming generations, who will have to pay a heavy price for it in falling living standards and cuts in social spending. This will inevitably lead to a profound change in consciousness.

The lesson is not lost on the US public. There is no money for schoolchildren or the sick or the old but when it comes to Big Business (and no business is bigger than banking) the state comes running with an open chequebook. For the plight of the poor the Bush administration has only contempt. In the land of the free, every citizen has the right to become rich. If people insist on being poor, that is their own fault! Let them show a bit of initiative or else crawl into a ditch and die. That is the stern message of the Republican Messiahs of the Free Market. But when it comes to the super-rich, George W Bush shows the tenderest concern. For verily it is written: "For whoever has, to him more shall be given, and he will have an abundance; but whoever does not have, even what he has shall be taken away from him."

As we know, President Bush is a firm believer in the Good Book. But one suspects that his motives for intervening in the financial crisis were not entirely connected with Christian charity. It had more to do with desperation. The ruling class in the USA saw an abyss opening up under their feet and was forced to take panic measures in a frantic effort to stave off a global slump. That is why a fanatical free market President was compelled to throw seven hundred billion dollars of taxpayer's money at the banks.

This remarkable initiative immediately received the plaudits of the Market, nationally and internationally. The Group of Seven industrialized nations said its members "strongly welcome the extraordinary actions taken by the US". However, other nations said they saw no immediate need to create their own funds to buy distressed assets. The capitalists of Europe and elsewhere were content to sit back and let the Americans take the strain. After all, were they not responsible for creating this mess in the first place? The same question is being asked in the United States, on every street corner - and on Capitol Hill.

The President immediately hit a problem in the form of the US Congress. It is not that the congressmen and congresswomen are any less dedicated to the survival of capitalism than the present incumbent of the White House. But they are even more dedicated to their own survival. They sense the gathering backlash against capitalism, the Market, bankers, Wall Street and all their works. The immensity of the donation (for that is what it is) is self-evident. It signifies that the equivalent of 9400 dollars will be taken from the pockets of every American taxpayer and deposited in the accounts of the very people who caused the financial crisis in the first place. This fact serves to concentrate the minds of Congress wonderfully, especially as elections are not far away.

The Democrats have been asking for a second round of measures to revive the US economy, centred around a boost to infrastructure spending, home heating assistance, and possibly more rebate cheques to consumers. But the administration and many Republicans are resisting. Money for the bankers? Of course! But money for the ordinary Americans? Sorry - the cupboard is bare! This was all too much for the gentle souls on Capitol Hill who spend all their time looking after the interests of the Nation.

As one might expect, Barack Obama, the Democratic presidential nominee, set out his concerns in a speech that called for a modernization of financial regulation based on institutions' activities rather than on their identification as banks or mortgage brokers. "We cannot give a blank cheque to Washington with no oversight and accountability when no oversight and accountability is what got us into this mess in the first place," he said.

More surprising perhaps was the reaction of the Republican candidate, who clearly did not want to be left behind by his rival (after all, words are cheap and it is election year): "This arrangement makes me deeply uncomfortable," said John McCain. "Never before in the history of our nation has so much power and money been concentrated in one person. When we're talking about a trillion dollars of taxpayer money, ‘trust me' just isn't good enough." Mr. McCain even voiced support for Democratic calls for an annual pay cap of about $400,000 for executives at companies bailed out with public funds. This is in complete contradiction to the position of the Bush administration, which insists that a pay cap would discourage banks from taking part.

Senior Democrats in the House and Senate circulated proposals involving tighter oversight, various proposals to allow or require the government to take stakes in companies taking part in the scheme, allow bankruptcy judges to write down mortgages and curb executive pay at banks selling assets to the government fund. Mr Paulson is resisting making pay or the transfer of equity to the government a precondition for selling assets to the fund, arguing this would ensure that only banks on the brink of failure take part.

This conflict, and the demands by the Democrats for more control over the money handed over to the banks, produced deadlock and a delay that upset the markets once again. After all, when the Market requests, it is used to being obeyed. The elected representatives of the Nation are not supposed to ask any questions! President Bush called on Congress to "keep the rescue bill focused on solving the crisis in our financial markets".

But Congress is under the pressure of public opinion, which, as we have seen, is reaching boiling point. Congressmen are being bombarded with telephone calls and emails, in which their constituents vent their rage against this scandalous handout to the rich. They ignore this mood at their peril! Therefore, they have hesitated to sign the deal. Congress blames the Administration for getting them into this mess. The President blames the Congress for holding up a deal that is supposed to save the US economy from collapse (Bush used precisely those words in an unprecedented television message to the nation).

Tempers flare on the floor of the House: Congressmen shout at each other and nearly come to blows. When can anybody remember such scenes on Capitol Hill? But then, when did anybody see the USA in a state of economic meltdown? And when can anyone remember the American people in such a rebellious and angry state of mind? The reason for the conduct of the Congressmen is that they can feel a fire under their backsides.

Whatever they do now will be wrong. If they sign the deal, they will earn the hatred of millions of ordinary Americans. One woman, interviewed last night on British television, when asked what she thought of the proposed bail-out, answered bitterly: "I have just come off an eleven hour shift and I work 60 hours a week. Now they want to take $2,300 off my pay to give to the bankers!" This must be typical of the attitude of millions of ordinary people in the USA. But if they refuse to sign, it will cause further sharp falls on the stock markets in the USA, posing the threat of a complete collapse on the lines of 1929. In other words, they are caught between a rock and a very hard place.
Pessimism of the bourgeoisie

The bourgeoisie suffers from periodic bouts of manic depression, passing rapidly from extreme optimism to the depths of despair. On both sides of the Atlantic, where previously there was "irrational exuberance", now there is gloom and doom. It was ever thus: the bourgeoisie always sways between the two extremes of manic depression. One minute the party is in full swing and vast fortunes are being made; the next, the whole thing is deflated and misery abounds. When the collapse finally arrives it is like the morning after a wild party. The night before, people were happily inebriated with not a care in the world. Now, in the cold light of morning it is a very different story. Men and women are painfully aware of the excesses of the night before. They solemnly swear that they will never touch strong drink again, and they are quite sincere - until the next party.

The ignominious collapse of the latest speculative boom is no exception to the general rule. It is remarkable only in the depth of the gloom, which is only a reflection of the dizzying heights from which they are now plunging. This was simply the biggest speculative boom (or bubble) in history. It was far bigger than the boom that preceded the Wall Street collapse. Yet despite the obvious severity of the crisis the bourgeois economists still try to comfort themselves with the thought that things could have been much worse. The Financial Times recently commented:

"The Great Depression began less than 80 years ago but, then again, we are in a different century. Whether or not this will be the worst such upheaval the world has to face between now and 2099, the fact that nothing as bad as the Depression occurred between the 1930s and now is in itself remarkable." This comment is interesting on two counts: the same people who for years have been denying that there was any possibility of a repeat of 1929 and the Great Depression now, without blinking an eyelid, say that it is not only possible, but that it is remarkable that it has not happened - yet.

Dominique Strauss-Kahn writes: "[...] and for what has not happened, at least not yet, to the broader economy - the onset of a severe recession. Perhaps it was the absence of the latter that lulled too many into viewing the bursting of the housing bubble merely as a correction, the defaults in US subprime mortgages just as misfortune and the failure of important financial institutions as collateral damage." (Ibid.)

The fall in prices during a crisis merely balances out their earlier inflation. In that sense one can speak of a "correction". However, we pointed out long ago how the bourgeois economists have repeatedly changed the terminology describing an economic slump in order to make it appear less serious than it is. At one time they used the word panic, then slump, then depression, then recession, until now they have finally arrived at correction. After all, if we accept the miraculous healing powers of the market, which by art of magic regulates itself without any conscious human involvement, how can we object to the market "correcting" itself?

On this subject we wrote in World Perspectives 2008:

    "An earthquake can also be presented as a necessary ‘correction', which merely re-adjusts the earth's crust. Eventually, it all settles down and life goes on as before. But this comforting analysis leaves out of account the terrible trail of damage caused by the earthquake: the villages wiped off the face of the earth, the trees uprooted, the crops destroyed, the thousands killed and injured. Moreover, normal life is not so easily restored after every earthquake. Some can be so devastating and leave such a trail of destruction that the effects can be felt for many years."

These lines accurately describe the consequences of this "correction".
The dictatorship of finance capital

Our epoch is the epoch of monopoly capitalism. One of the features of this is the complete domination of finance capital. This domination has gone further in the USA and Britain than in any other major country. Britain, the former workshop of the world, has become transformed into a parasitic rentier economy, which produces very little and is dominated by finance and services. Up until recently this was presented as something positive, which would protect Britain against the turbulence of the world economy. But the opposite is the case. By slavishly following the American model, Britain is being dragged towards recession following the USA and will most likely be the worst affected. Like a parasitic worm, growing fat at the expense of the rest of the host organism, the financial sector has grown too large relative to the economy, sapping its strength and threatening to undermine it entirely.

It is an elementary proposition that what goes up must come down. For years the USA economy appeared to be defying the laws of economic gravity. Now the price must be paid. The fall, now it has arrived, is all the steeper because of the dizzying heights reached by speculation in the housing sector in the period that preceded it. Already it is far steeper than the fall in house prices in the Great Depression, In the first quarter of 2008 house prices in the USA fell officially by 14.1 percent. By contrast, in 1932, at the low point of the Depression, house prices fell by 10.5 percent. Moreover, these figures do not convey the real seriousness of the position. Some economists put the figure of the fall in house prices during the first quarter at 16 percent in real terms. And the fall in house prices is far from over.

This means that the huge sums of money being thrown at the bankers will have no effect in detaining the fall, or at best the effect will only be a temporary respite before new and even steeper falls. This is the logic of the market, which obeys no laws but its own. The so-called stabilization plans are nothing of the kind. All talk of regulating the markets is just so much nonsense. The capitalist system is anarchic by its very nature. It can neither be planned nor regulated. The attempt to stabilize the financial sector by pumping in huge amounts of cash will only succeed in making the already super-rich richer still. But it will have no lasting effect on the market.

The insolence of the bankers is quite astonishing. They demand the government to buy their bad debts, while they hang onto their profitable assets. Nobody knows what the real value of these assets is. An old proverb tells us never to buy a pig in a poke (sack). This is sensible advice, but the government is just expected to hand over vast quantities of money to the bourgeois without looking inside the sack. The crisis of the banking system is the result of a massive swindle that all the bankers merrily participated in for the last two decades. It made them fabulously rich but now has left a massive amount of debt and fictitious capital on the balance sheets of financial institutions. How to solve this little problem? Easy! Pass the bill to the taxpayer. Get the government to set up an agency to buy these assets and hold them until they "mature" and can be sold back to the private sector. This means nationalizing the losses and privatising the profits, or, to use the wonderful expression of Gore Vidal, socialism for the rich and free market economics for the poor.

The capitalists claim they are also making sacrifices, but what they mean is that they sacrifice a little of their bloated profits, whereas the workers sacrifice their livelihoods and houses. The bankers scream with pain and the governments come running with an open chequebook in their hands. The bankers demand a large transfusion of cash to heal their ailment. This is known as "liquidity provision". The problem is that the state does not possess any liquidity. It can only raise cash from taxes. But taxation reduces demand, which is already falling in the USA. This may temporarily alleviate the "suffering" of the super rich, but only at the cost of increasing the suffering of millions of ordinary Americans. That, in itself, would be nothing to worry about, of course, since it is the lot of all patriotic Americans to suffer in the greater cause of the Market. Unfortunately, this will have more serious effects on the economy.

A further cut in demand will increase unemployment. Firms will go bankrupt. More people will default on their mortgages and credit card debts. In other words, it will deepen the crisis and make it harder to resolve. Moreover, the USA in recent years has been transformed from the world's biggest creditor nation to the world's biggest debtor. The government's purchase of distressed assets and injections of capital into financial institutions will enormously increase this collective indebtedness. This must produce a further fall in the value of the dollar relative to other currencies. This will cause further convulsions in world money markets.

Central banks are supposed to prevent runs on banks and financial institutions by reassuring depositors that bank deposits are safe and by providing liquidity to financial institutions against good collateral. But there is a limit to the resources of central banks, and this is being rapidly reached. They have probably done by now most of what they could do. In the event of new banking crises, they will be powerless to act. Since nobody has the slightest idea of how much bad debt is still poisoning the world financial system, such crises are inevitable in the next period. Sooner or later they must end in the collapse of one or another of the major banks, which can send a fatal shock through the world economy, like the collapse of the largest Austrian bank, the Kredit-Anstalt in May 1931. This occurred two and a half years after the Wall Street Crash in the USA and marked the beginning of the financial collapse in Central Europe and further afield. It is entirely possible that we will see something similar in the next period.
Marx on fictitious capital

It is not a lack of money that causes a crisis, but on the contrary, it is the crisis that causes a lack of money. The bourgeois economists, with their banker's mentality, confuse cause with effect, appearance with essence. When the economy enters into crisis, credit dries up and people demand hard cash instead. This is the effect of the crisis, but in turn it becomes cause, pushing down demand and creating a downward spiral.

The bankers and their friends in government insist that the cause of the crisis is the fact that the financial system has too little capital. This is an astonishing statement to make. For the last two decades there was a vast moneymaking carnival in which the banks made huge profits. Now they claim they do not have enough capital! Actually, there was a huge amount of loan capital in circulation during the boom and this superabundance of capital itself showed the limitations of capitalist production. These were vast sums of capital available for speculation that could not find an outlet and the bourgeois had to find other ways of using it.

Marx pointed out long ago that the ideal of the bourgeois was to make money out of money, without going through the painful process of production. In the last period they appeared to have achieved this idea (except in China where there has been a real development of the productive forces). In the USA, Britain, Spain, Ireland and many other countries, the banks invested trillions in speculation, especially in the housing sector. This was the basis upon which the sub prime mortgage scandal arose and flourished, generating unimaginable amounts of fictitious capital.

Already in Marx's day there were huge amounts of circulating capital; this is capital which forms the basis of fictitious capital. In those days there were credit swindles - the equivalent of derivatives today. However, when compared to the position today, all the speculation in the past pales into insignificance. The total amount of speculation on a global scale is staggering. Let us take just one example: the credit default swap industry. This market allows two parties to bet on the likelihood of a company defaulting on its debt. It has grown to about $90 trillion in notional amounts insured. That is to say, probably more than double the total outstanding credit in the world. But contracts are registered nowhere but in the books of the partners. Nobody knows the real volume of trading, which therefore exposes the world economy to a huge risk. That explains the panic on Wall Street and in the White House. They fear - correctly - that any severe shock can bring the whole unstable edifice of international finance crashing down, with unforeseen consequences.

Even in the 19th century, at the height of the boom, when credit was easy and confidence was growing, most transactions were done without any real money. There is an abundance of capital at the beginning of the cycle and the rate of interest is low. The low rate of interest boosts the profits of enterprises early on in the cycle and stimulates growth. Later on the rate of interest reaches its average level during the height of prosperity. There is an increased demand for credit and therefore interest rates ought to rise at the peak of the boom. But in the last boom this did not occur.

In recent years the Federal Reserve pursued a policy of deliberately keeping interest rates low (they were even negative in real terms at one stage, considering the level of inflation). This was irresponsible from an orthodox capitalist point of view. It created the housing bubble and thus laid the basis for the present crisis. But as long as vast profits were being made and investors were happy, nobody cared. They all merrily joined in this mad carnival of moneymaking. The most respectable bankers and the most learned economists joined hands and danced to the chorus of: "Eat, drink and be merry, for tomorrow we die!"

The reason why they now complain they have insufficient capital is that a large part of their assets are fictitious - the result of unprecedented swindling throughout the financial sector. As long as the boom continued, nobody minded. But now that boom has turned to bust, all these assets come under scrutiny. The bankers, who yesterday were prepared to buy large amounts of debt from each other, are no longer prepared to do so. Distrust and suspicion has become general. The old easy-going optimism has been replaced by a miserly attitude to borrowing and lending. The entire banking system, upon which the circulation of capital depends, is grinding to a halt.

Unless and until all the bad assets are removed, many institutions will still lack sufficient capital to extend fresh credit to the economy. Marx described this stage in the economic cycle long ago:

    "It is clear that there is a shortage of means of payment during a period of crisis. The convertibility of bills of exchange replaces the metamorphosis of commodities themselves, and so much more so exactly at such times the more a portion of the firms operates on pure credit. Ignorant and mistaken bank legislation, such as that of 1844-45, can intensify this money crisis. But no kind of bank legislation can eliminate a crisis.

    "In a system of production, where the entire continuity of the reproduction process rests upon credit, a crisis must obviously occur - a tremendous rush for means of payment - when credit suddenly ceases and only cash payments have validity. At first glance, therefore, the whole crisis seems to be merely a credit and money crisis. And in fact it is only a question of the convertibility of bills of exchange into money. But the majority of these bills represent actual sales and purchases, whose extension far beyond the needs of society is, after all, the basis of the whole crisis. At the same time, an enormous quantity of these bills of exchange represents plain swindle, which now reaches the light of day and collapses; furthermore, unsuccessful speculation with the capital of other people; finally, commodity-capital which has depreciated or is completely unsaleable, or returns that can never more be realized again. The entire artificial system of forced expansion of the reproduction process cannot, of course, be remedied by having some bank, like the Bank of England, give to all the swindlers the deficient capital by means of its paper and having it buy up all the depreciated commodities at their old nominal values. Incidentally, everything here appears distorted, since in this paper world, the real price and its real basis appear nowhere, but only bullion, metal coin, notes, bills of exchange, securities. Particularly in centres where the entire money business of the country is concentrated, like London, does this distortion become apparent; the entire process becomes incomprehensible; it is less so in centres of production." (Capital, Volume 3, Chapter 30, Money-Capital and Real Capital, I. pp. 478-9, my emphasis, AW)

The capitalists must now squeeze all this fictitious capital out of the system. Like a man whose body has been poisoned, or a drug addict who is struggling against the ill effects of his addiction, they must expel the poison from the organism or perish. But this is a painful process and creates new dangers to the organism. As the system shrinks and credit dries up, the capitalists call in their debts. Those who cannot pay will go bankrupt. Unemployment grows as a result, and this in turn reduces demand, causing new bankruptcies and new debts that cannot be paid. In this way, all the factors that pushed the economy upwards in the last period turn into their opposite. 
http://www.marxist.com/world-capitalism-in-crisis-1.htm

 World capitalism in crisis – Part Two        Print         E-mail
By Alan Woods  
Monday, 29 September 2008
Bankruptcy of bourgeois economics

The economists persistently clung to the old illusion that a worldwide slump was impossible, that they had learned the lessons of the past (as a drunken man learns his lesson after every hangover). They argued that the financial crisis would be confined to the USA, that the US economy would be somehow "decoupled" from the rest of the world (thus contradicting everything they had previously said about globalisation); that Europe and China would become the new motor forces of the world economy and so on.

How hollow these arguments sound today! Real estate prices are falling globally. The global economy is slowing. European economies are already slowing markedly and, with the inevitability of further bank failures and a shortage of available capital and credit, this process will continue. It is true that so far the so-called emerging-market countries have continued to grow, but it is unthinkable that they can remain aloof from the general crisis as capital flows dry up and commodity prices recede. Of course, this process will take place over time and will be uneven. Some countries will enter into crisis sooner, others later. But in the end, they will all be drawn in.

It is a matter of indifference in which country the crisis begins. The main thing is that under modern conditions it will inevitably pass from one county and continent to another. In this case it began in the USA, which is the country that had carried the mania of speculation to the furthest extreme. But soon after, and against all the prognostications of the economists, it spread to Ireland, Spain, Britain, and the whole of Europe. Its repercussions will reach Latin America, Asia and Africa. One country after another will fall like dominoes. China will not escape, although for the moment it is still going forward.

In a crisis the capitalists are compelled to resort to extraordinary measures to corner a share of a decreased market. They resort to discount selling, dumping and other methods to undercut their competitors. By so doing, they aggravate the crisis by fomenting a deflationary downward spiral. People delay their purchases in the expectation of lower prices, and thus push prices lower still. We see this phenomenon most clearly in the housing market.

The contagion spreads like an uncontrollable epidemic from one country to another. It will become evident that every country has over-exported (that is, over-produced) and also over-imported (over-traded). (See Capital, Volume 3, p. 481) It will be evident that every one of them had stretched credit too far and stoked the fires of inflation and speculation, which now must be extinguished, no matter what the pain. That is to say, it is not a question of this country or that, of this bank or this individual speculator or that, but of the system itself. It is true that no downturn lasts forever. In the long run a new equilibrium is reached, prices stabilize, profitability is restored and a new cycle commences. But this is nowhere in sight as yet. The downturn has not ended. It has barely begun. Nobody knows how long it will last. And anyway, as Keynes once put it: "In the long run we are all dead."

It is easy to be wise after the event. The bourgeois economists are excellent at predicting things that have already occurred. In this respect they are similar to the authors of the Old Testament, who with unerring accuracy predicted historical events that had occurred several hundred years earlier. Gullible folk like the Jehovah's witnesses are greatly impressed by this, citing it as proof of Divine Inspiration of the Bible. Others, of a more sceptical and scientific persuasion, greet such "predictions" with loud guffaws. The same people who ridiculed the Marxists and assured us that there would be no crises are now wailing and wringing their hands. They inform us that we are in the deepest crisis since the Thirties, and hope that nobody will notice the glaring contradiction between this and what they were saying only yesterday.

The simple fact is this: that for the last twenty or thirty years the bourgeois economists have understood nothing, anticipated nothing and foreseen nothing. They have been unable to predict either booms or slumps. They have spent decades trying to persuade us that the economic cycle had been abolished, that mass unemployment was a thing of the past, that the monster of inflation had been tamed, and so on and so forth. All the reformist politicians naturally accepted this nonsense as good coin. In Britain, Gordon Brown boasted: "the cycle of boom-and-bust has been abolished." Now he is left rubbing his backside as the British economy slides into recession. All this shows that bourgeois economics is fit for nothing except to justify a degenerate and bankrupt system.
What we predicted

Let us compare the perspectives of the Marxists with those of the bourgeois. In contrast to the bourgeois economists who committed the grave error of believing their own propaganda, the Marxist tendency explained the reality of the situation. In the Document On a Knife's Edge: Perspectives for the world economy written in 1999 we wrote the following:

    "In the past it was said that the role of the Fed was to take away the punch bowl just when the party was getting into its swing. But this is no longer the case. While publicly paying lip service to financial probity and austerity, Alan Greenspan has been prepared to tolerate the creation of the biggest orgy of financial speculation in history, although he must realise the dangers involved. He is like the emperor Nero fiddling while Rome burned. In fact, by raising interest rates by a paltry quarter of a percent, he has poured petrol on the flames. Thus the old motto is shown to be true: ‘Whom the gods wish to destroy, they first make mad.'"

In the same document we read:

    "The fundamental barriers to the development of the productive forces in the modern epoch are private ownership of the means of production and the nation state. However, for a time, capitalism can partially get round these barriers by a series of means, such as the development of world trade and the expansion of credit. Marx long ago explained the role of credit in the capitalist system. It is a means whereby the market can be taken beyond its normal limits. In the same way, the expansion of world trade can provide a way out for a time, but only at the cost of preparing even more catastrophic crises in the future:

    " ‘Capitalist production is continually engaged in the attempt to overcome these immanent barriers, but it overcomes them only by means which again place the same barriers in its way in a more formidable size.

    " ‘The real barrier of capitalist production is capital itself'. (Marx, Capital, vol. 3, 15; 2-3.)

    "The circuit of capitalist production depends, among other things, on credit. The solvency of one link in the chain depends upon the solvency of another. The chain can be broken at numerous points. Sooner or later, credit must be paid off in cash. This fact is all too frequently forgotten by those who become indebted during the process of capitalist upswing. In the first phase of capitalist expansion, credit acts as a spur to production: ‘the development of the productive process extends the credit, and credit leads to an extension of industrial and commercial operations.' (Marx, Capital, vol. 3, p. 470.)

    "This, however, is only one side of the coin. The rapid expansion of credit and debt pushes the market beyond its normal limits, but at a certain point this must turn into its opposite. During the boom, credit appears to be limitless, like the Horn of Plenty in ancient Greek mythology. But as soon as a crisis appears, the illusion is shattered. Returns are delayed, commodities are unsaleable in glutted markets, and prices fall. The development of the world market does not alter this fundamental process, but merely gives it a vastly greater scope in which to manifest itself. The accumulation of debt in the last analysis makes the crisis even deeper and more prolonged than what it would otherwise have been. The recent history of Japan is more than sufficient to confirm this. After a decade of boom characterised by rapidly increasing assets and share prices, the bubble was finally burst by a sharp increase in interest rates. The situation was very similar to that of the USA at the present time. On December 25th, 1989 the Bank of Japan raised interest rates, caused the sharp fall in the Stock Exchange, but since land prices still continued to rise, a new interest rate rise was necessary. Finally interest rates were raised to six per cent and by the end of the year share prices had fallen sharply by 40 per cent. Thereafter, the Bank of Japan kept interest rates high. At that time the Bank of Japan was praised by economists for its prudent handling of the economy. But the result was to prolong the recession for a decade.

    "With globalisation, and the abolition of the restraints on credit and financial transactions, the scope for expansion has never been greater, but neither has the potential for a worldwide crash. However, it is not the case that crises are caused by fictitious capital, stock exchange swindles and excessive use of credit. Marx explains this in the third volume of capital:

    " ‘Let us also disregard these sham transactions and speculations, which the credit system favours. Then, a crisis could only be explained as the result of a disproportion of production between the consumption of the capitalists and their accumulation. But as matters stand, the replacement of the capital invested in production depends largely upon the consuming power of the non-producing classes; while the consuming power of the workers is limited partly by the laws of wages, partly by the fact that they are used only as long as they can be profitably employed by the capitalist class. The ultimate reason for all real crises always have remained the poverty and restricted consumption of the masses as opposed to the drive of capitalist production to develop the productive forces as though only the absolute consuming power of society constituted their limit.' (Marx, Capital, vol. 3, p. 472.)

    "The expansion of world trade and the opening up of new markets in Asia also provided a temporary boost, but only at the cost of provoking an even bigger collapse. This is the shape of things to come."

These lines were written almost a decade ago, when the overwhelming majority of bourgeois economists were still denying the possibility of a world slump. We are entitled to ask: who understood the processes of the world economy better, and who made the correct predictions - the bourgeois economists or the Marxists?
Can China save the world?

The old proverb says that a drowning man will clutch at a straw. The bourgeoisie and its apologists, alarmed at the depth of the crisis, are looking around for a straw to save them from going under. Until recently, their hopes were resting on Asia, and China in particular. But China's economy is now firmly embedded in the world market and will reflect all its volatility. A recent article by Geoff Dyer in the Financial Times carried the instructive title Beijing's burden: A slowing China bodes ill for the world economy.

Despite the US downturn, exports have continued to grow strongly, expanding 22 per cent in the first eight months of 2008. Part of the explanation is that Chinese companies have continued to find new markets for their products in other booming developing economies. But this is only delaying the inevitable. After the crisis on Wall Street and stagnation in Europe and Japan, investors are beginning to ask if China too might enter into crisis. After five years of rapid growth, the Chinese economy is clearly slowing even now. A growth rate of anything less than eight per cent would have big implications for China and the global economy. The economists are also worried about the banking sector in China.

There are already symptoms of problems in the export market. The garment industry in Guangdong is experiencing severe stress. According to provincial statistics, January-July exports of garments and accessories fell 31 per cent from the same period last year to $13.3bn (£7.2bn, ¤9.1bn). Exports of plastic goods, toys and lamps are also stagnant or falling. This has coincided with weak demand from the US, where retail sales fell in July and again in August. Guangdong's overall export growth to the US slowed to 6.3 per cent over the first seven months of this year. That cannot be a coincidence.

A strong euro and a 27 per cent increase in Guangdong's exports to Europe have compensated for a weak dollar and a shrinking US market. But there is growing evidence of a sharp contraction in Europe, which is also one of China's biggest markets. This will eventually start to impact on Chinese exports. "This could be the calm before the storm," says Stephen Green, an economist at Standard Chartered in Shanghai.

There are even bigger concerns about the property market, which has been one of the principal components of the investment boom driving the Chinese economy in recent years. Sales have declined and floor area under construction fell in August, while production of steel, cement and air conditioners was flat or down in the month - another sign of weak activity. Analysts say that mortgage approvals have also dropped sharply in recent months. "We believe the likelihood of a property sector meltdown in China is high," says Jerry Lou, an analyst at Morgan Stanley in Shanghai.

If the property market falls sharply over the next year, that will have serious consequences for the banking sector. If the growth in gross domestic product falls much below 8 per cent next year, that would cause an even sharper fall in house prices, accompanied by a collapse in private sector investment. The social and political consequences would be considerable.

There are warning signs in other parts of the economy. The crash in the stock market has had a negative effect on consumer confidence. The rate of increase in urban incomes has dropped sharply this year. Sales of cars have fallen in the past month by 6 per cent and airline travel has been sharply lower this summer. Gome, the country's biggest electronics retailer, said that sales per square metre in its shops fell by 3 per cent in the second quarter.

The government has cut the rate of interest, which indicates that it fears a crisis. However, its scope for manoeuvre in monetary policy is limited by the fear of reigniting inflation. That peaked at 8.7 per cent in February before falling to 4.9 per cent in August. Zhou Xiaochuan, head of the central bank, said this month: "Inflation has indeed slowed over the past several months, but we cannot relax because the rate may rebound."

A slump in China, or even a serious slowdown in growth would have a very serious effect on the world market, starting with the commodity producing countries in Africa, the Middle East and Latin America. Copper prices, for example, have fallen 23 per cent in the past two months, partly due to fears over Chinese consumption of the metal, which has fallen by more than half this year.
On spivs and speculators

There is a mood of growing anger and hostility towards "the market", that is to say, towards capitalism. Reacting to this mood, bourgeois politicians like Alec Salmond of the Scottish National Party tries to draw the anger of the public away from capitalism itself and towards a specific sector of the capitalist class - the "spivs and speculators" of high finance.

Suddenly it has become fashionable among politicians to condemn these mysterious individuals who have laid low venerable institutions such as The Bank of Scotland. This respectable old lady, we are informed, has been around for three hundred years and has survived the Napoleonic Wars, the Wall Street Crash and the First and Second World Wars, only to be destroyed by a gang of greedy sharks in designer suits and dark glasses. This kind of "explanation" explains nothing at all. How does it come about that a small number of greedy individuals possess such phenomenal power? Who are these people? What are their names? Where do they live? Nobody knows. But it is always useful in a crisis to have somebody to blame, and if this somebody happens to be perfectly anonymous and untraceable, so much the better.

Suddenly, these "spivs and speculators" begin to play the same role in economics that Al-Qaeda plays in international politics. In reality, all bankers and capitalists are spivs and speculators. They must be because the capitalist system is based on spivvery and speculation. It is also based upon greed. To deny greed is to deny the workings of the market economy, which is based on the profit motive, that is, greed. Greed for profit is what ultimately drives the capitalist system and has been driving it ever since it was born. Ah yes, but they have become too greedy and they are earning too much! This is what David Walker, the president and chief executive of the Peter G. Peterson Foundation and former Comptroller General of the United States has to say:

    "Are there lessons from the sub-prime crisis? The answer is yes. The recent actions had to be taken because the government failed to establish an effective regulatory structure in connection with mortgages, derivatives and other securities. Greed was rampant. Fannie Mae and Freddie Mac strayed from their original mission, becoming too focused on profit and personal gain rather than their public purpose. Lax oversight was facilitated by powerful Wall Street lobbies and the lobbying of Fannie Mae and Freddie Mac." (The Financial Times, September 22, 2008)

This is perfectly true. Whereas workers are paid a bonus according to results, the bosses pay themselves obscene amounts whether they get results or not. When a company is doing well the workers may get a little more in wages or bonuses, but the bosses pay themselves millions in handouts. When the company is doing badly, the workers are paid nothing, but the bosses still pay themselves lavishly. And when the company reaches the point of bankruptcy, the workers are sacked with little or no compensation (often without even a pension), whereas the bosses who have ruined the company walk away with extravagant golden handshakes.

These facts are well known. For years the workers have been muttering under their breath about the injustice and inequality. But since the economy was going forward, and since the market appeared to be delivering results for everybody (albeit very unequal results), and since the public was subjected to a deafening chorus in the newspapers and on television, and since the politicians of every party were unanimous, they accepted as good coin the argument that "what was good for the ‘wealth creators' (i.e. the bosses) is good for me."
Brown's stupidity

On this side of the Atlantic the processes we see in the USA are reproduced, but only in the form of a clumsy and pathetic caricature. At the Labour Party conference Gordon Brown moaned about the City's "irresponsibility" and said bonuses were, in some respects, "unacceptable". Alistair Darling, Chancellor of the Exchequer, echoed the prime minister's comments. But their "attacks" resembled a man hitting a rhinoceros with a feather duster. Compared with John McCain and Barack Obama's scathing comments about Wall Street they were as weak as dishwater.

The mealy-mouthed bowing and scraping of Brown and Darling at the Labour Party congress indicates that they have spent so much time grovelling before the City of London that they are no longer able to straighten their backs. In a situation where hundreds of thousands of workers are suddenly threatened with losing their jobs, their homes and their savings, even the most dim-witted reformist ought to be able to realize that a denunciation of the swindles and profiteering of the bankers would be immensely popular. It is a proof of the complete bankruptcy and stupidity of these so-called Labour leaders that they are not even capable of adopting the demagogic attacks on Big Business that have been made by Obama and McCain.

They are not even as radical as the Church of England, the two most senior figures of which have condemned the corrupt practices of the financial traders. In an article in The Spectator, Archbishop of Canterbury Dr. Rowan Williams attacked "paper transactions with no concrete outcome beyond profit for traders". When such trading went badly, it caused "real and crippling damage", he said.

Dr. Williams drew attention to the financial industry's trading of debts, which he said had "without accountability... been the motor of astronomical financial gain for many in recent years". He said the current financial crisis "exposes the element of basic unreality in the situation - the truth that almost unimaginable wealth has been generated by equally unimaginable levels of fiction, paper transactions with no concrete outcome beyond profit for traders". The archbishop continued: "Given that the risk to social stability overall in these processes has been shown to be so enormous, it is no use pretending that the financial world can maintain indefinitely the degree of exemption from scrutiny and regulation that it has got used to." (My emphasis, AW)

Here we have the essence of the matter. The representatives of capitalism (including the religious ones) can feel the ground trembling under their feet. They fear the social and political consequences of the crisis, which poses an enormous risk to social stability, and appeal to the government and the bosses to do something about it before it is too late. But what does Dr. Williams propose? He says only that "loosening up a financial regime" is sometimes needed to foster enterprise and create wealth to "draw whole populations out of poverty". That is a noble aspiration - and one that is entirely impossible to realize on this sinful earth.

Even more scathing was his colleague, Dr Sentamu, the Archbishop of York. Lloyds TSB, a major British bank, had announced the previous week that it had agreed a £12.2bn takeover of HBOS after shares in the latter plummeted. Since the takeover, many commentators have criticised traders who sold borrowed shares below their current price, betting that prices would fall further before they bought them back.

Dr Sentamu told the annual dinner of the Worshipful Company of International Bankers: "We find ourselves in a market system which seems to have taken its rules of trade from Alice in Wonderland." And he went on: "To a bystander like me, those who made £190m deliberately underselling the shares of HBOS, in spite of a very strong capital base, and drove it into the arms of Lloyds TSB, are clearly bank robbers and asset strippers."

Such strong language from a man of God was most unexpected and doubtless had an unfortunate effect on the digestion of the Worshipful Company. The assembled bankers were also not very happy to hear the Archbishop's comments on the plan of the US Treasury to set up a fund worth up to $700bn (£382bn) to buy back much of the bad debt held by banks and other financial institutions.

The archbishop acknowledged the need for stable financial systems if poverty was to be eradicated, but added: "One of the ironies about this financial crisis is that it makes action on poverty look utterly achievable. It would cost $5bn (£2.7bn) to save six million children's lives. World leaders could find 140 times that amount for the banking system in a week. How can they tell us that action for the poorest is too expensive?"

As I write this article, world leaders will be meeting in the US to mark progress in the Millennium Development Goals, a set of targets to reduce global poverty and improve living standards by 2015. We may place our trust in the Lord and hope that the Archbishop's stern admonishments have had the desired effect, but all our experience leads us to doubt that it will be the case.

Even The Financial Times noted:

    "Even in the boom times, few people smile warmly as they contrast their modest incomes with the enormous bonuses of the fortunate few.

    "Simple envy has now become justifiable anger, first at the damage the financial meltdown has inflicted on the innocent, and now at the series of blank cheques the taxpayer has had to write out under duress. The backlash is well under way. Yet it is worth distinguishing excessive bonuses from pay that encourages recklessness. Fat-cat pay deals are a matter only for the shareholders who fund them. But rewarding recklessness is a problem for us all.

    "Too many investment managers have been paid well for performance that looked impressive but contained the seeds of catastrophe. The catastrophe has arrived, investors have been wiped out, the taxpayers are next in line, and yet managers keep the bonuses they collected in the years of plenty."

But then, to rectify the balance, it adds:

    "To their credit, Mr. Brown and Mr. Darling have focused not on high salaries but on pay schemes that reward gamblers."

The fact that those who buy and sell shares are all gamblers and that gambling on the stock market is their trade, is tactfully ignored.

The FT journalist continues (and somehow manages to keep a straight face):

    "The next step now lies with the Financial Services Authority, the City regulator, but the problem is easier to spot than to solve. The challenge is to pay traders and investment managers for their true performance. If that were easy, shareholders would do so routinely. One imperfect approach is make some bonuses conditional on long-term performance, deferring payment until the dust has settled, or to insist that managers put some of their own wealth at risk. Yet hard-and-fast rules are hard to imagine.

    "The most practical way forward is for the FSA to consider incentive schemes as part of its overall review of the stability of financial companies. It is optimistic to expect too much of such an effort, but legislation on City bonuses would be hopelessly counterproductive. Such laws are easily evaded by concealing risks or sending them overseas."

The policies of New Labour are clearly dictated by the latest editorials of the Financial Times.
"Concentrated economics"

Lenin once remarked that politics is concentrated economics. The economic crisis that is sweeping the world is having very serious effects on the psychology of all classes, beginning with the capitalists themselves. In a period when capitalism was going forward, the pressure of bourgeois ideas on the working class and its organizations was redoubled. In Britain there has not been a serious economic recession for more than two decades. Therefore, the arguments of the bourgeois politicians and economists (the two work hand in glove) about the miraculous qualities of the "free market" found an echo even in the working class, but particularly in its leadership.

This was the material basis for the total degeneration of the Social Democracy and the "Communist" Parties in Europe and of the trade union leaders everywhere. In Britain, which was in the vanguard of the capitalist counterrevolution for the past three decades, it was the soil on which New Labourism was spawned and flourished under the leadership of the Reverend Anthony Blair.

For the activists of the Labour movement, this period was a nightmare that appeared to have no ending. There seemed to be no limit to the degeneration of the leaders of the mass organizations, no depth to which they were not capable of sinking, no vile action they were incapable of performing to please the ruling class and, of course, the Market. The despondency of the activists led to apathy and the emptying out of the mass traditional organizations, which were filled up with middle class careerists looking for jobs and promotion. This in turn, led to a further lurch to the right, which further deepened the disillusionment of the workers. This was a vicious circle that fed upon itself and it has lasted until now. But now things are beginning to change rapidly.

Human consciousness in general is conservative. People normally fear change and cling to what is familiar. Habit, routine and tradition weigh heavily on the consciousness of the masses, which lags behind events. But at critical moments in history events are accelerated to the critical point at which consciousness catches up with a bang. We have now reached such a critical point.

What is true of the industrialized nations of the world is ten times truer of what is sometimes referred to as the "Third World". The number of those living in extreme poverty is rising rapidly in Asia, Africa and Latin America. A report published recently by the United Nations said that a quarter of all children in the developing world are underweight; more than 500,000 women die annually in childbirth or of complications from pregnancy; and a third of developing countries' growing urban population live in slums. A report of the Inter-American Bank this summer warned that increasing prices would push 26 million people in Latin America into conditions of absolute penury. This was the position after a long period of economic growth on a world scale. This was the best that capitalism had to offer. What will happen under conditions of crisis?

We are therefore faced with a worldwide phenomenon that is pregnant with revolutionary implications. Thus, globalisation manifests itself as a global crisis of capitalism.
What is the solution?

It is argued that the present crisis is the result of regulatory failure to guard against excessive risk-taking in the financial system, especially in the US. It is further argued that "we must ensure it does not happen again". This is ironic indeed! For the past three decades the bourgeois economists and politicians argued precisely the opposite: that all regulations were bad for business and should be abolished (this was particularly advocated for the financial sector).

The demagogic declarations about the need to curb excessive bonuses and regulate boardroom pay are just so much hot air. How are these miracles to be performed? By what mechanism? The bankers have a thousand ways of evading regulation. They keep off-the-books accounts that make it all but impossible for regulators to discover their fraudulent activities. Even the US government uses similar tricks to disguise the real dimensions of its budget deficit.

The argument in favour of regulating the stock markets is absurd, as was the decision to ban (temporarily) the practice of "selling short". In order that the markets can function, it is necessary for people to buy and sell shares, and they must do so on the basis of estimating whether the share price is going to rise or fall. The idea that it is permissible to buy shares only when they are rising is clearly an absurdity.

The credit rating agencies, which were supposed to distinguish good credit from bad, rated securitised mortgage packages without looking at the weaknesses of underlying mortgages. Similarly, purchasers of American debt issued by Fannie Mae and Freddie Mac cheerfully assumed that the US government guaranteed it. The result is that the US taxpayer now stands behind more than $5,000bn in mortgages and it is too soon to say what the final bill will be.

The conclusion is quite clear. Either we have a free market based on the pursuit of profit, or we have a nationalized planned economy. But "regulated capitalism" is a contradiction in terms. In another article, The Financial Times puts the question far more clearly:

    "no matter what hare-brained ideas politicians come up with to curb controversial pay packets, bright minds in finance will find a way round them or exit the regulated part of the industry."

What is necessary is to abolish these grotesque casinos that decide the fates of millions altogether and replace capitalist anarchy with a rational society based on a planned economy. It is said that the measures taken by Bush and Brown represent nationalization. But these measures have nothing in common with the socialist idea of nationalization. They are not intended to remove economic power from the hands of the wealthy parasites who constitute a monstrous burden on society and an obstacle in the path of progress. On the contrary, they represent an attempt to protect the interest of these parasites by giving them vast subsidies, paid for out of the pockets of the working class and the middle class.

Socialists are radically opposed to these policies, which have nothing in common with genuine nationalization and are only a kind of state capitalism, intended to safeguard the capitalist system. They lead inevitably to an increase in monopolization, mass sackings, bank closures, higher mortgages and other anti-working class measures. The bankers are rewarded for their nefarious activities by the state, which buys up all their losses, then spends further vast amounts of the taxpayer's money to make them profitable, and when this has been done, to sell them back to the bankers, who from this will make a double killing at the expense of society. Then they can resume their speculating and thieving all over again.

What is necessary is to take the commanding heights of the economy out of private hands, by nationalizing the banks and insurance companies and big companies with minimum compensation on the basis of proven need only. Only when the productive forces are in the hands of society, will it be possible to establish a rational socialist plan of production, where decisions are taken in the interests of society, not of a handful of wealthy parasites and speculators.

That is the fundamental aim of socialism. It is an idea that will now be understood and welcomed by millions of people who previously regarded it as it as something strange and alien. The people demonstrating on the streets of New York against the Bush Plan were not socialists. Twelve months ago they would probably still have been defenders of the free market. They have never read Marx and doubtless see themselves as patriotic Americans. But life teaches and in situations like this people learn more in a few days than in a lifetime. The working people of the United States are learning fast. And, as Victor Hugo once said: "No army is so powerful as an idea whose time has come."

London, September 26, 2008


http://www.marxist.com/world-capitalism-in-crisis-2.htm



***** Paulson plan - a kick in the face for capital       Print

By Michael Roberts

Tuesday, 30 September 2008

http://www.marxist.com/paulson-plan-kick-in-face-for-capital.htm

 
What a kick in the face for America's capitalist elite! The US House of Representatives voted to reject the Emergency Economic Stabilisation Act put forward by Treasury Secretary Hank Paulson, Fed Chairman Ben Bernanke, President Bush, Vice-President Cheney, the majority Democrat leader of the House, the Republican minority leader of the House, both candidates in the upcoming presidential election, Barack Obama and John McCain and all the American media.

George W. BushHank Paulson wanted to take $700bn of taxpayers' money, equivalent to 60% of America's annual output, and not spend it on new hospitals, Medicare, more schools and better education; No, not on that. Paulson wanted to spend it buying up the bad and rotten debts of the big banks and financial institutions so they could start making profits again.

 But the American electorate was not having it. Congress members were deluged with emails, letters and phone calls from constituents demanding that this legislation be thrown out. It did not matter that the ‘great and the good' were saying this payout, equivalent to the entire cost of the Iraq war, would have ‘safeguards for taxpayers'. They knew it was just a bailout for the rich at the expense of the majority of working people.

 The fat cats of Wall Street were led by the Treasury Secretary Hank Paulson, the former head of Goldman Sachs, the most powerful investment bank in the world. Paulson used to get $40-50m a year in salary and bonuses. He wanted to save his former bank and all the others.

 Paulson represents just 1% of the population, those 450 billionaires in America and 3m millionaires who between them own 25% of all America's wealth. The credit crunch was losing them money big time. He aimed to get taxpayers' money to bail them out.

 Fear and terror were proposed to the people if this law was not passed. The world would come to an end, he said. Well, not enough Congressmen and women, even though many took money from finance capital, would take the message. A majority of Republicans, driven partly by an extreme ideology against so-called "government interference in markets", and partly by pressure from the electorate that can vote them out of office in just five weeks time, rebelled against their leaders. Also, many Democrats backed the views of their constituents against their sycophantic leaders. The vote to bail out the rich was lost.
What happens now? Well, the rich elite will make strenuous efforts now to reverse this decision. They will try to make Congress vote and vote again until they get their way. And maybe they will succeed.

 There are two possibilities for capitalism. The first is that the vote stays lost. Then more banks will fail (three big ones failed on the same day that Congress voted); the stock market will fall further (it was down by the biggest amount since 9/11). America would be staring depression in the face, equivalent to the 1930s.

 Paulson is right: Failure to bail out his friends will mean a strike of finance capital; another squeeze of credit and then companies will stop producing, profits will fall (they are already falling at over 10% a year now) and jobs will be lost, as the housing market dives further.

 The second is that the vote eventually goes through. That will mean massive government spending to bail out the banks and huge printing of money to help the fat cats. That will mean inflation alongside stagnation of the economy in America, Britain and Europe.

 So the alternatives are depression worldwide or stagflation worldwide. Americans are beginning to see the reality of capitalism.

**********

Source: Socialist Appeal

See also:

    * Britain: Bradford & Bingley nationalised – let's take the rest by Mick Brooks (September 29, 2008)

    * World capitalism in crisis by Alan Woods (September 26, 2008)

    * Report on New York City Anti-Bailout Rally by Mark Rahman (September 29, 2008)

    * [Audio] 1929 World Crash - Can it happen again? by Mick Brooks (September 26, 2008)

    * Bail-out blackmail by Mick Brooks (September 25, 2008)

    * Capitalism has failed. Period by Rob Sewell (September 22, 2008)

    * Financial meltdown deepens by Michael Roberts (September 16, 2008)




**** Stocks plunge on Wall Street as bailout fails in Congress
http://www.wsws.org/articles/2008/sep2008/bail-s30_prn.shtml
By Bill Van Auken, Socialist Equality Party vice presidential candidate
30 September 2008

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Wall Street suffered its biggest one-day point fall in history amid panic selling, as the proposed government bailout of the major banks and finance houses went down to defeat Monday in the US House of Representatives.

The Dow Jones Industrial Average plummeted 777 points, or 7 percent. The other major indexes fell even further, in percentage terms, with the Nasdaq Composite Index plunging more than 9 percent and the Standard & Poor’s 500 Index falling 8.8 percent. A total of $1.2 trillion, or 9 percent, of total market value was wiped out.

The decline on Wall Street was already well under way before the vote was cast in the House, and there is ample reason to suspect that if the bill had passed, the news headlines would have read, “House Approves Bailout, Market Collapses Anyway.”

In Europe and Asia, where it was widely assumed that the bailout would be passed and markets ceased trading before the vote was taken Monday afternoon, there were across-the-board losses amid fears that the credit crunch would yield a new wave of bank failures in the US and internationally, irrespective of the $700-billion-plus proposal’s fate. Before the markets in the US opened Monday, European governments and major financial institutions were forced to organize the bailout of three major banks.

The governments of the three Benleux countries carried out a $16 billion bailout of the Fortis Bank, while Banco Santander, Spain’s biggest bank, bought out Bradford & Bingley Plc, Britain’s biggest lender to landlords. In Germany, the government and major banks were compelled to intervene with a $51.2 billion line of credit to prevent the collapse of Hypo Real Estate Holding AG, one of Europe’s largest real estate and local government lenders.

In the US, bank lending rates rose to their highest levels in nearly a quarter century, with widespread warnings that credit markets were seizing up to the point where major companies might be forced to shut down. This was the implication of remarks made by Treasury Secretary Henry Paulson in the White House driveway Monday afternoon after the failure of Congress to approve the bailout.

“Markets around the world are under stress, and that reduces the availability of credit that businesses across America depend on to meet payroll and to purchase inventories,” said Paulson.

The specter of depression, mass layoffs and deep cuts in living standards hangs over the US and world economy. However, there is no reason to believe—and evidently scant confidence in the financial markets—that Paulson’s bailout scheme will prevent such a calamity. The proposal is directed not at alleviating the deterioration of conditions of life for millions of working people, but at salvaging the fortunes of the top layers of the American financial aristocracy.

The naked class character of the proposal being promoted by the leadership of both major parties was spelled out by Washington Post columnist Steven Pearlstein, who insisted that those opposed to the scheme would have to come “to the understanding that the only way to get out of these situations is to have governments all around the world borrow gobs of money and effectively nationalize large swaths of the financial system so it can be restructured, recapitalized, reformed and returned to private ownership once the crisis has passed.”

In other words, “gobs of money” are to be seized from the people to protect the wealth of the major shareholders and investors and place the big banks under the wing of the government until they are profitable enough to be turned back to these same financial oligarchs.

To call this a “plan” is a gross misrepresentation. It is nothing more than a decision to hand over more than $700 billion in taxpayers’ money to Treasury Secretary Paulson, the former CEO of Goldman Sachs, to use as he sees fit in buying up worthless paper assets from his former colleagues on Wall Street.

Never in history has one US official been granted such sweeping powers. Even the staggering figure attached to this proposal is viewed by most analysts as only a first installment, as the totality of worthless assets on the books of the major financial institutions is many times higher.

As for the “concessions” that the Democratic congressional leadership claims to have extracted from the Bush administration, all of them amount to verbal window dressing, placing no binding restraints on this breathtaking transfer of wealth, nor providing any relief for average working people who are suffering the brunt of the economic crisis.

Despite the unity of the leadership of both parties and their respective presidential candidates behind this scheme, popular opposition to the proposal is overwhelming and ultimately led to its defeat. In nearly every case, those in Congress facing tight races in November—both Democrats and Republicans—voted against the measure, fearing retribution at the polls if they supported it.

The administration and the congressional leadership indicated that they would push for reconsideration of the package as soon as possible, though a second vote appears unlikely before Thursday.

Both Wall Street and the White House appeared stunned by the defeat of the legislation, which had the backing of the president, the Democratic majority and Republican minority leaderships in Congress, and Barack Obama and John McCain.

“We’ve got a big problem,” a dazed looking George W. Bush said during an appearance at the White House with the president of Ukraine.

On Wall Street, the mood in the major finance houses after the House vote alternated between panic and seething anger towards the opposition of the American people to the bailout. Some spoke darkly of the people “waking up” when they could no longer use their credit cards or get cash from their ATMs.

As for the media, the pretense of objective reporting was cast aside. Television news announcers voiced the anger and concern of the major financial interests and sought to apportion blame for what was universally presented as the irrational defeat of an indispensable measure.

The bailout proposal was rejected by a vote of 228 to 205, with 60 percent of the House Democrats voting for it and 67 percent of the House Republicans voting against.

Once again, the Democrats emerged as the most consistent and loyal defenders of Wall Street’s interests.

Obama delivered a speech Monday calling for the plan’s approval. He echoed the remarks of Bush, delivered hours earlier on the White House lawn, aimed at blackmailing the American people into supporting the plan. The bailout, he declared, is “our best and only way to prevent an economic catastrophe.”

Neither Obama nor anyone else, however, was able to explain how this proposal would benefit the American people. On the contrary, he has already admitted that its passage will force the rescinding of the paltry promises he has made in his election campaign and necessitate greater fiscal discipline. This will inevitably translate into an attack on essential social programs such as Social Security, Medicare and Medicaid.

After the bill was voted down, Obama delayed making a statement until he could consult with Paulson. Then he insisted that the proposal was “required for us to stabilize the markets.” He continued: “Democrats and Republicans in Washington have a responsibility to make sure an emergency rescue package is put forward that can at least stop the immediate problems that we have.”

For his part, McCain issued no immediate statement, while a campaign aide echoed the ludicrous claim of the Republican House leadership that the measure’s defeat was a response to a partisan attack in the remarks of Democratic House Speaker Nancy Pelosi before the vote was taken.

The major congressional opposition to the bailout came from the most right-wing sections of the Republican Party, who cast the attempt to effect a vast transfer of public resources to the wealthiest interests in the country as “socialism.”

Representative Thaddeus McCotter of Michigan went so far as to invoke the October 1917 Revolution in Russia, saying that the bailout plan recalled the Bolshevik slogan of “bread, peace and land.”

This right-wing ideology is infused in many cases with racist overtones, scapegoating minority homebuyers, who were disproportionately victimized by subprime mortgages, for the crisis created by Wall Street’s parasitism.

In the end, the program of these opponents of the bailout is one of even more tax cuts for the rich and the destruction of what little remains of a social safety net in America, transferring all public monies to big business, albeit by a different route.

If these imbecilic demagogues are able to exploit the popular opposition that exists to the bailout, it is only because the leadership of the Democratic Party is so solidly unified behind the interests of finance capital and so indifferent to the concerns of the masses of working people. They are utterly incapable of offering the slightest substantive alternative to the demands of Wall Street.

A way out of the crisis—the deepest to confront American and world capitalism since the Great Depression of the 1930s—requires a rejection not only of the bailout, but of the entire framework in which the debate in Washington is being conducted.

The capitalist system has failed, and there is no reason to doubt the warnings from Bush, Paulson, Obama and others that it is preparing a social catastrophe.

Finding an answer to this crisis begins with asking the question: Who is to pay for it? Whatever their tactical differences on the bailout, the answer of the Democrats and Republicans is clear: Working people must give up their jobs, living standards and social interests in order to rescue the financial parasites who created the disaster.

The working class must put forward its own solution. The banks and major financial institutions which now threaten to drag down the economy and plunge millions into poverty must be nationalized, without compensation to their executives and big shareholders.

These institutions should be transformed into public utilities, controlled democratically by the people, with their resources utilized not for the creation of profits for the rich, but rather for productive purposes, including the creation of jobs, a halt to foreclosures and evictions, the rebuilding of the social infrastructure and the funding of education, health care and other vitally needed social programs.

Those directly responsible for this crisis, the Wall Street executives who oversaw fraudulent forms of financial manipulation that generated multi-million-dollar compensation packages for themselves, must be held accountable. Their assets should be confiscated and they themselves should be subject to criminal prosecution.

The struggle for this program is possible only through the mobilization of working people in their own independent political party, fighting to replace the political rule of the banks and big business defended by both Democrats and Republicans with a workers’ government.

These are the policies fought for by Socialist Equality Party and its candidates for president and vice-president. Jerry White and I are participating in the 2008 election to bring this program to the widest possible audience of working people, students and youth. We urge all of those who see the need for this socialist alternative to support us in this campaign and to join the SEP.

To find out more about the SEP campaign, visit www.socialequality.com or contact us.




**** Thumbs down to Israel bomb plan as an 'October surprise' for US elections



The US traditional of a pre-election surprise to upset one party's campaign has resurfaced today with news that the White House was sounded out over Israel's plans to bomb Iran

All comments (13)

Good to see our old conspiracy-corner favourite, the "October surprise" scenario, re-surfacing in Jonathan Steele's report today that Israel sounded out the White House about a pre-emptive bombing of Iran's nuclear facilities and got the thumb's down.

"October surprise"? As you probably know (but may not), it's a bit of American jargon to describe a covertly pre-arranged event designed by supporters of one or another candidate – or party – to impact on an imminent election and influence the result.

For once today's story amounted to a thumbs down to the October surprise – a popular routine on the left, even I've floated it occasionally – because some of this year's speculation has focused precisely on that option: that Israel would trigger such a crisis just ahead of the November 4 presidential elections to help John McCain win the presidency.

That's not so daft when you think about it. The Israelis are rightly scared of Tehran's mullahs and their traffic engineer-turned-fundamentalist president getting hold of nuclear weapons, almost as scary as Pakistan having nukes (that's a joke by the way). They once bombed Iraq's O'Chirac facilities and – so the polls tell us – are the ONLY country around the world which prefers McCain to Barack Obama.

Come to think of it, I heard a version of this scenario when I was in Washington for a family wedding in July. A well-connected friend said it was doing the rounds: the Israelis had convinced themselves that President Obama would be bad for them.

Actually a US president who yanked Israel's chain a bit – none has since Eisenhower – would probably do self-absorbed Tel Aviv more good than a Paul McCartney visit. But that's another story.

Is there any historic substance to the "October surprise" fear? It started in the politically-polarised 60s when first Lyndon B Johnson – who stood down in 1968 over the Vietnam war – announced a halt to the controversial bombing of north Vietnam, to help his number two and would-be successor, Hubert Humphrey, beat Richard Nixon.

It failed, but in 1972, when Watergate-paranoid Nixon faced a much weaker Democratic candidate, nice-but-hopeless George McGovern, he encouraged Henry Kissinger to talk up the "peace in our time" stuff. He won by 20 points – a near record margin – but went on to defeat himself.

There have been other examples, though I don't think George W Bush's drink-driving arrest – revealed close to polling day in 2000 – quite counts in the big league. Nor do routine but clumsy attempts by al Qaida to issue an Osama bin Laden Christmas video a few weeks early.

Wikipedia University cites North Korea's 2006 nuclear test and mentions the Lancet/Johns Hopkins study (2004) on the death toll in Iraq. Since co-author, Les Roberts, was standing for Congress on an anti-war ticket and said the timing was electoral he can hardly be accused of covert action, whatever outside experts said about his methodology.

To my mind, the serious claim was made after the 1980 presidential elections in which Governor Ronald Reagan beat the sitting president, Jimmy Carter. It was said the Reagan team had done a secret deal with the Iranian regime of Ayatollah Khomeini to ensure that the US hostages – seized at the embassy a year earlier – would not be released before polling day, as Reagan feared they might. As I recall they were finally let go as Carter's plane took off on the final flight home to Georgia.

At least three books said the claim was true and two Congressional inquiries concluded that it wasn't. That is a pretty inconclusive result. I'm not a conspiracy theorist – cock-ups drive history. But big conspiracies sometimes do exist.

For instance, Bismark really did edit the telegram which prompted the airheaded Napoleon III to declare war on Prussia in 1870. Later the German general staff, who really ran the Second Reich, really were looking for an excuse (it turned out to be the murder at Sarajevo) to go to war in 1914 because modernisation was finally taking place in Russia.

By 1917 Russia might be impossible to beat: do it now. Cynical and horrible, but they made a series of bad calls which eventually ruined them when they gambled they could win the war (not least by sinking American shipping) before the Americans and their money – they had solid banks at the time – arrived on the Western Front.

Serves them right, though they ruined us all in the process. You may be thinking that history repeated itself in Iraq in 2002-3 and tipped the American Empire towards terminal decline. I support the cock-up theory there – sheer incompetence – but let's not go there today. It will be US bankers who do it for the US.

Why might 1980 have been the real thing? Only because of what we do know. The Reagan government did have back channels to the ayatollahs. The president did later sanction the sale of badly-needed weapons, including TOW missiles to Tehran. It did channel the proceeds to the contra rebels in Nicaragua in express defiance of Congressional resolutions. It did all come out in the end.

But no, in case you're wondering, I don't think the Bush administration arranged for the Pentagon and the Twin Towers to be attacked on 9/11, though I often read that many people around the world do. How sad for them.

http://www.guardian.co.uk/politics/blog/2008/sep/26/uselections2008.israelandthepalestinians





**** Israel can't destroy Iran nuclear facilities: former U.S. military commander


A retired senior U.S. military commander has rejected the notion that Israel is capable of seriously damaging Iran's nuclear program.

"I doubt whether the Israelis have the capability to make a lasting impression on the Iranian nuclear program with their military capabilities," Newsweek quoted General John Abizaid as saying at a Marine Corps University conference last week.

Until 18 months ago, Gen. Abizaid was the head of U.S. Central Command, responsible for overseeing military operations in the Middle East.

Gen. Abizaid added that a confrontation between Iran and Israel would be 'bad for the region, bad for the United States

[and would] ultimately move the region into an even more unstable situation.'

The comments by the former head of U.S. CENTCOM came as the Pentagon confirmed that it was planning to sell Israel 1,000 'bunker-busting' bombs, developed to target underground fortified facilities.

The U.S. Defense Security Cooperation Agency said the small size of the Guided Bomb Unit-39 (GBU-39)GBU-39 would allow the Israeli Air Force to hit more of Iran's 'numerous, distant, and fortified' nuclear sites than is currently possible.

The U.S., Israel and their Western allies accuse Iran, a signatory to the nuclear Non-Proliferation Treaty (NPT), of seeking an atomic bomb.

However, the latest UN nuclear watchdog report has repeated that the International Atomic Energy Agency (IAEA) has not found any 'components of a nuclear weapon' or 'related nuclear physics studies' in Iran.

The UN nuclear watchdog has conducted 'seventeen unannounced inspections' at the country's nuclear plants.'

(Source: Press TV)

http://www.tehrantimes.com/index_View.asp?code=178531





**** Universidad Indígena rescatará tradiciones ancestrales
ABN 29/09/2008

Caracas, 29 Sep. ABN.- Una casa de estudios superiores para los pueblos indígenas será creada en el Amazonas, mediante un convenio entre la Universidad Nacional Experimental Simón Rodríguez (Unesr) y la embajada de Bolivia en Venezuela.

Esta institución académica estará ubicada en la comunidad indígena Provincial, en Puerto Ayacucho, estado Amazonas, y rescatará los valores y tradiciones de los pueblos originarios de América, como la visión de lo colectivo encima de lo individual, los métodos de predicción del clima y la arquitectura.

Al respecto, el embajador de Bolivia en Venezuela, Jorge Alvarado, manifestó que la importancia de esta universidad radica tanto en el rescate de las tradiciones indígenas como en la contribución que realice a la ciencia.

'El proyecto de las universidades indígenas en Latinoamérica es de enorme importancia, no solamente por el rescate de los conocimientos milenarios de los pueblos indígenas sino también por el aporte que se puede hacer a la ciencia y la tecnología', enfatizó.

Por su parte, el rector de la Universidad Nacional Experimental Simón Rodríguez, Manuel Mariña, apuntó que 'habrán cosas que nos van a sorprender respecto al rescate de la cultura de nuestros pueblos', una vez instalada la estructura física de la universidad indígena.

Adelantó que este proyecto se extenderá al resto del continente, siguiendo el modelo de Bolivia, país en donde ya existen dos universidades dedicadas al tradicionalismo indígena.

Igualmente, Mariña explicó que con la puesta en órbita del primer satélite venezolano Simón Bolívar, el 1º de noviembre, la Universidad de los Pueblos Indígenas utilizará las nuevas tecnologías comunicacionales para impulsar el desarrollo académico y comunitario al mismo tiempo.

La creación de la universidad indígena está enmarcada en un proyecto que adelanta la Unesr, que consiste en convertir zonas comunitarias en espacios universitarios llamado Simón del Amazonas.

Asimismo, servirá como ente unificador entre todas las comunidades indígenas del continente.

Actualmente ya se cuentan 300 estudiantes pre-inscritos que iniciarán actividades en una escuela de la zona, para posteriormente mudarse a la estructura de la universidad una vez esté culminada.

La arquitectura de la universidad será acorde a la cultura indígena y construida por especialistas en construcción de churuatas, viviendas típicas de los pueblos panare y piaroa.

Posteriormente, en un lapso de dos años se prevé aumentar la cantidad de alumnos a 12 mil.

La institución iniciará sus actividades en octubre próximo y estará abierta a toda clase de estudiantes, además de los indígenas.







Franz & Jutta

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