PANDEMONIUM  REVOLUTIONARY
  
REVIEW

No. 1043

N                    

FULL SPECTRUM EMANCIPATION IN VENEZUELA


 





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ESPAÑOL & ENGLISH: 

*** La Crisis Energética Mundial: El Contexto Venezolano
Por: Franz J.T. Lee. Aporrea.Org.

*** August 15: A Historic Vote for Venezuela, Latin America, and the Left.

*** Presidente Chávez: hay una "rebelión en la granja"
Elecciones regionales.


Entrevista con Celia Hart
*** "Profundizar la revolución Bolivariana y consolidarla como una revolución socialista"

Hans-Gerd Öfinger
El Militante.

*** Diosdado Cabello: la solución no son encuestas, es asunto de democracia, trayectoria y programa de los candidatos.


*** BLACK OP RADIO, Vancouver, Canada.

Interview with Franz Lee & Jutta Schmitt.
THE CURRENT SITUATION IN VENEZUELA
SEPTEMBER 17, 2004.

Entrevista en Inglés con Franz Lee & Jutta Schmitt
La Situación Actual en Venezuela.
17 de Septiembre de 2004.

http://www.blackopradio.com/



*** Venezuela: entre vanguardia popular y avanzada burguesa
Heinz Dieterich
Rebelión


*** Seminario OPEP: Alí Rodríguez Araque comparte lecciones del paro-sabotage.


*** Petroleos de Venezuela (PDVSA) Ali Rodriguez Araque speaks of lessons learned during the oil strike-sabotage.


La Crisis Energética Mundial: El Contexto Venezolano
Por: Franz J.T. Lee
Publicado el Sábado, 18/09/04 12:31pm





¿Tenemos realmente una “Crisis Energética Mundial? ¿Hay una conexión histórica global entre esta “crisis” y los dramáticos eventos sociales en Venezuela? y ¿por qué América Latina es una bomba de tiempo revolucionaria?

Ya en junio 12 del 2002, en un articulo titulado
"La Crisis Energética Innecesaria: Cómo Resolverla Rápidamente", Thomas E. Bearden, (...) el director de la asociación de distinguidos científicos (norte)americanos (ADAS) y miembro de la fundación Alpha del Instituto para Estudios Avanzados (AIAS), explicó la quintaesencia energética de la recesión, depresión y crisis mundial actual.

Al fin y al cabo, hay que ver los problemas actuales de Venezuela, las guerras
de Afganistán e Irak, las políticas imperialistas de Rusia frente a los pueblos
de los Balcanes, los roles contrarrevolucionarios de Israel en el Medio-Oriente
y de Sudáfrica en el continente africano, dentro del contexto de esta “crisis”.

Primeramente, un cuidadoso análisis histórico-político-económico de los procesos
revolucionarios de la acumulación de capital a escala mundial y de los
diferentes modos de producción en el planeta, revelaran que los bien conocidos
cambios dramáticos, dialécticos e intrasistémicos que han ocurrido, involucran
básicamente las transformaciones radicales de energía y de fuentes y recursos
tecnológicos.

Esto vale para todo proceso productivo, desde el hacha de piedra hasta la
computadora, desde el uso de la fuerza del hombre hasta la del caballo, hasta
los “extraterrestres” del Pentágono, hasta los “platillos voladores”
estadounidenses, saliendo de Los Alamos, propulsados por la energía y tecnología
de Tesla, ya conocidos y probablemente parcialmente empleados desde los fines
del siglo 19.

Históricamente, y como parte intrínseca del desarrollo igual, desigual y
combinado, el trabajo de esclavos chocó con el trabajo manual agrícola, el
último sobrevivió y luego – como resultado de la “Emancipación de los Esclavos”
y la “Revolución Industrial” – ambos fueron predominantemente reemplazados por
la producción industrial, por el trabajo moderno de fábrica.

La industria textilera británica necesitaba lana, así que las ovejas obligaban a
los campesinos a abandonar sus tierras ancestrales, la producción de alimentos
disminuyó y leyes para vagos y maleantes eliminaron a los siervos desempleados,
es decir, destruyeron progresivamente los obsoletos recursos energéticos
agrícolas.

Hoy en día, como resultado de una “Revolución Global”, 6 billones de
trabajadores manuales industriales y agrícolas ya obsoletos, como fuerzas
productivas, como fuerzas energéticas, continuamente son eliminados del mercado
global. El llamado “trabajo intelectual”, la “propiedad intelectual”, el
“capital humano” o los “recursos globales sociales y naturales de la humanidad”
– por ejemplo la Amazonía – no sólo introducen el actual estado fascista de un
modo de destrucción global, sino también de un modo pos-productivo de
creatividad y creación aún posible, y por eso alimentan también las fuentes y
los recursos energéticos alternativos ya existentes, que podrían generar
posibilidades trans-revolucionarias y realidades emancipatorias.

Esto es el fondo transhistórico en el cual hay que ubicar y ver la Revolución
Bolivariana, como parte de la punta del iceberg emancipatorio creativo – para
ella, es decir para los millones de pobres de América Latina, ser otra cosa,
ciertamente significaría regresión, estancamiento, vegetación, reforma y
auto-aniquilación.

Venezuela, como uno de los proveedores principales de los ya obsoletos recursos
energéticos a “largo plazo” que son el petróleo y el gas, se ve afectado
directamente por las “nuevas guerras” actuales, por el “modo mundial de
destrucción”; ahora, vamos a resumir lo que un experto en la materia, Thomas
Bearden advirtió, es decir, hasta dónde la “crisis energética” global afecta a
Venezuela y a América Latina, y el por qué de los permanentes ataques feroces,
globales y globalizados contra la Revolución Bolivariana.
 

Ya en el año 2000, ¿qué fue lo que Bearden nos dijo respecto a la actual “crisis
energética mundial”?

“La crisis energética mundial ahora está motivando las economías de las
naciones. Actualmente existe una demanda creciente a nivel mundial por energía
eléctrica y transporte, la cual depende mucho de los combustibles fósiles,
especialmente del petróleo o sus derivados. Se espera que la resultante demanda
para el petróleo incrementa año tras año. Recientes aumentos agudos en algunas
áreas metropolitanas estadounidenses ya incluyeron la gasolina a un precio de
$2.50 por galón. Al mismo tiempo parece, que la disponibilidad mundial de
petróleo quizás tenía un máximo al comienzo del 2000, si uno toma en
consideración la supuesta inflación de reservas petroleras árabes reportadas.
Desde ahora parece que la disponibilidad de petróleo caerá continuamente,
primero lentamente pero después a paso más rápido.”

En cuanto a las “aproximadamente 160 naciones”, principalmente de Sudamérica,
Africa y Asia, que existen fuera de los grandes países metropolitanos, explicaba
su futuro inmediato:

“El traslado de la fabricación y la producción a muchas de estas naciones es un
traslado a naciones que en esencia son naciones de “trabajo de esclavos”, donde
los trabajadores tienen pocos o ningunos beneficios sociales, donde reciben
sueldos extremadamente bajos, donde trabajan horas largas y no tienen sindicatos
o derechos laborales. Los políticos regionales suelen ser fácilmente
corrompibles así que tampoco hay controles eficaces por parte de los gobiernos.
Esto ha resultado en un regreso de facto al capitalismo feudalista de una era
anterior, cuando se podían exprimir enormes ganancias a espaldas de los
trabajadores empobrecidos y los cheques y balances de los gobiernos eran nulos.”

Bearden pronosticó minuciosamente el colapso actual de la economía global:

“Bruscamente, pronosticamos esos factores – y otros ( ) no mencionados – que
están convergiendo a un colapso catastrófico de la economía mundial dentro de
aproximadamente 8 años. Como se está acercando el colapso de las economías
occidentales, se puede esperar una presión catastrófica sobre las 160 naciones
en desarrollo en la medida que las naciones desarrolladas se verán obligadas de
reducir dramáticamente sus pedidos.”

Por lo tanto ¿Cómo se encajan en este cuadro repugnante acciones tan
desesperadas como la de volar a las “Torres Gemelas” y la declaración de las
“Nuevas Guerras” contra Afganistán e Irak, incluyendo el sabotaje petrolero en
Venezuela? y ¿Quienes más son más desesperados? Ciertamente no son Corea del
Norte o Irán, sino en primer lugar la Administración de los EE.UU., con su cara
fascista Bush-Kerry, América Corporativa, pero también la “oposición en
Venezuela”, Carter, Gaviria y Gustavo Cisneros.

“La historia comprueba que naciones desesperadas toman acciones desesperadas.
Antes del colapso económico final, la presión sobre las naciones habrá aumentado
la intensidad y la cantidad de sus conflictos hasta un punto donde los arsenales
de las armas de destrucción masivas, que unas 25 naciones actualmente poseen,
van a ser empleados casi con seguridad absoluta. Como ejemplo nos imaginamos una
Corea del Norte muerta de hambre ( ), lanzando armas nucleares sobre Japón y
Corea del Sur, incluyendo fuerzas militares estadounidenses estacionados allí,
en una respuesta espasmódica y suicida.”

Más adelante explicó las razones capitalistas, corporativas y energéticas de la
instalación del actual “Cuarto Imperio”, y por qué los asuntos en juego son tan
urgentes para la sobrevivencia del actual “orden mundial” y para la “paz
mundial”. En otras palabras, indicó, por qué Irak y Afganistán necesitan “cambio
de régimen”, por qué Irán y Venezuela son los próximos en la lista, y por qué la
“concepción de la democracia” del Presidente Chávez está “anticuada”.

“El gran Armageddon resultante destruirá la civilización como la conocemos, y
quizás una gran parte de la biosfera, por lo menos para muchas décadas. Mi
estimación personal es, que aproximadamente al comienzo de 2007, al curso
energético actual, vamos a haber alcanzado una probabilidad de 80% de este
escenario de la “destrucción final de la civilización misma” que puede ocurrir
en cualquier momento, lentamente aumentándose la probabilidad con el paso del
tiempo. Uno puede discutir sobre el tiempo exacto, mover las fechas por un año o
dos, pero la premisa básica y el marco general del tiempo quedan. No sólo
estamos enfrentando una crisis económica mundial sino también una crisis de
destrucción mundial.”

Bien, hemos pasado el año crítico de 2003 y nos espera lo siguiente:

“La fecha del (año) 2003 parece ser el “punto crítico del no regreso” para la
supervivencia de la civilización como la hemos conocido. Llegando a este punto,
digamos en el 2005, no resolverá la crisis a tiempo, y el colapso de la economía
mundial igual que la destrucción de la civilización y la biosfera aún ocurrirán
casi con seguridad, incluso con las soluciones en mano. ...Esta propia amenaza
se está tejiendo temerosamente en nuestro futuro cercano, en gran parte gracias
a las crecientes e insoportables presiones que los precios del petróleo
causaron. Entonces, dentro de aproximadamente 7 años desde ahora, entraremos al
periodo de la amenaza de un Armageddon Final, salvo si hacemos algo muy, muy
rápido ahora, para resolver la ‘crisis actual de la energía eléctrica
proveniente del petróleo’ de una vez por todas”.

Claro que Thomas Bearden no es un socialista, sólo quiere lo mejor para la
América Corporativa. Así que, según él, ¿qué se requiere para resolver el
problema? Venezuela, escuche cuidadosamente lo que dijo:

“Para evitar el inminente colapso de la economía mundial y/o la destrucción de
la civilización y de la biosfera, tenemos que sustituir suficiente de la
“energía eléctrica proveniente del petróleo”, principal causante de la crisis a
gran velocidad, y simultáneamente sustituir una parte significante del factor
“transporte a base de productos petroleros” también. ...En nombre de toda la
humanidad, ¡vamos a empezar! Si no, al finalizar esta primera década del nuevo
milenio no va a quedar mucho de la humanidad para ver la segunda.”

Otras soluciones propuestas por Bearden se pueden leer en el documento
mencionado antes, sin embargo, según él, ya es demasiado tarde. No se habían
tomado verdaderas medidas para evitar la catástrofe global.

De todos modos, la lutta continua, pero es importante de enfocar el verdadero
contexto histórico de la actual Revolución Bolivariana; ciertamente la solución
de los problemas no se encuentra ni en “fuera Chávez”, ni en “fuera la
oposición”.

Es precisamente esta situación global que ha producido la Revolución
Bolivariana, es su alma mater, su matriz emancipatoria. Tenemos que resolver
nuestros problemas inmediatos de corto plazo, pero hasta esos son dictados por
los procesos y desarrollos transhistóricos de largo plazo. Tenemos que armarnos
prácticamente, militarmente, teóricamente, filosóficamente y creativamente, es
decir, en total, tenemos que entrar en los horizontes de las esferas invisibles,
invencibles, invulnerables y emancipatorias.

Por ahora, definitivamente la Revolución Bolivariana es un excelente y notable
paradigma emancipatorio: ¡Hasta la Victoria Siempre! ¡A Paso de Vencedores!


http://www.aporrea.org/dameletra.php?docid=9816

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http://www.aporrea.org/dameletra.php?docid=9531
 
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August 15: A Historic Vote for Venezuela, Latin America, and the Left

Wednesday, Sep 15, 2004 Print format
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By: Gregory Wilpert – Venezuelanalysis.com

Venezuela’s presidential recall referendum was one of Latin America’s most historic electoral events of the past twenty five years. Such a statement probably sounds like an exaggeration to most northerners. However, this is the first time an elected head of state faced a recall referendum, the outcome of which could have ended a decidedly anti-neo-liberal government. Also, the vote contributes to the future direction of other progressive projects throughout the world because Chavez and his Bolivarian Project have opened the door and peoples’ eyes to the possibility of making real the dream of a progressive alternative to neo-liberal globalization. A defeat of the Chavez government would have signaled to progressive movements everywhere that entrenched domestic elites, the corporate-conservative private mass media, the forces of neo-liberal globalization, and the U.S. Empire cannot be successfully challenged—even under favorable circumstances, as is the case in Venezuela due to its oil wealth. At least, this is what a defeat should have signaled, even though many progressives, for various reasons, have their doubts about the Chavez government.

This is not to say that the Chavez government has not made mistakes, which might have given some progressives reason to doubt the progressive credentials of the government. Still, I would argue that what is happening in Venezuela is one of the most important progressive experiments of the past quarter century. So, given that, exactly what does the Chavez victory mean for Venezuela, for Latin America, and for the left?

Consequences for Venezuela

Before we can examine the consequences the Chavez victory has for Venezuela, we have to first clarify what the “Bolivarian Revolution” is really all about. The nature of Chavez’ Bolivarian Revolution seems to have four core aspects to it. First, it is redistributive, in that the government has become an instrument for distributing the country’s oil wealth towards the poor, mostly in the form of a wide variety of social programs and in the form of rural and urban land reform.

Second, the Bolivarian project is anti-neo-liberal. That is, economic policies are opposed to the tenets of free trade, privatization, state austerity, and deregulation, all of which tend to favor big business over the ordinary citizen. Instead, the Chavez government’s economic policies emphasize “endogenous development”—development that is geared towards diversifying the national economy, especially by supporting small businesses and cooperatives. Also, related to the concept of endogenous development, is an emphasis on education for the poor. Another aspect of this anti-neo-liberalism is to politically and economically integrate Latin America so that the South would be better suited to deal with the North economically and politically.

Third, the Bolivarian project emphasizes participatory democracy in addition to traditional representative democracy. The participatory aspect of the Bolivarian project has taken many different forms, whether the constitutional provision for referenda, various avenues for citizen participation in the naming of government officials such as judges, or increased local democracy.

Fourth, Chavez’ project emphasizes the inclusion of those who have traditionally been excluded, such as the poor, the indigenous, Venezuelans of African descent, and women. The measures for including these involve the above mentioned redistribution programs, combined with affirmative action measures, where the poor, women, and indigenous Venezuelans receive preferential treatment when it comes to micro-finance loans, housing, or educational programs.

Finally, more as a matter of necessity than of ideology, there is a realization within the Chavista movement that these different ideological policy orientations can best be pursued in a state that is free of corruption and inefficiency. The fight against corruption was thus one of the main goals of the Chavez government when it came to power, but has, until recently, received relatively little attention. Let us take a look now at how these programmatic aspects of the Bolivarian project will fare in this post-referendum period of the Chavez presidency.

The missions and the state

One of the main policy vehicles for instituting the redistributive aspect of the Bolivarian project have in the past year been what the government has called “missions.” These missions provide Venezuela’s poor with free community health care (“Barrio Adentro”), literacy training and primary education (“Robinson” I & II), high school completion (“Ribas”), university scholarships (“Sucre”), subsidized food markets (“Mercal”), employment training and public works (“Vuelvan Caras”), and housing (“Vivienda”), among others. It is estimated that well over half of the country’s population has benefited from these programs in one way or another. Also, polls consistently show a very high acceptance rate of 60 to 70% of these programs. Chavez’ victory in the referendum will almost certainly mean that the popular “Missions” will continue.

Early on, when these missions were first introduced about a year ago, the opposition criticized them for being unsustainable, for being poorly executed or ad hoc, and for subverting existing state structures. With regard to the first criticism, unsustainability, the argument was that the oil revenues with which these programs were being funded would close down as soon as the price of oil dropped, and that as such they could only be considered a kind of temporary “vote buying” measure. The government’s response has been that these programs, while admittedly the result unusually high oil revenues, will largely have long lasting effects, such as in the case of the educational and health programs, even if they have to be closed down in economically tighter times. That is, they represent some of the best capital investments any country can make in the fight against poverty: in health and in education.

With regard to the programs being poorly executed, this remains to be seen. However, while the argument cannot be proven at this time, the lack of consistent follow-up research and controls makes this argument at the very least plausible. Opinion surveys suggest that the community health clinics (“Barrio Adentro”) and the subsidized stores (“Mercal”) are tremendously successful, judging by their popularity and the number of people served. In other programs, where people receive scholarships for example, there are stories of individuals receiving scholarships but skipping their classes or of receiving stipends under false identities. Still, such practices should not be used as a reason to abolish the program, but to improve it.

Finally, with regard to the criticism that the missions are “ad hoc,” this is generally true, in that they are not part of Chavez’ original six-year government plan, nor were they introduced as a result of careful strategic thought as to how these missions fit into the larger framework of the government program, nor have they been properly budgeted by the legislature. In some ways the ad hoc nature can be considered a strength in that such programs show that the Chavez government is open to spontaneous ideas and will pick them up and implement them if they seem good. On the other hand, they still need to be developed more carefully, so that the missions are better integrated into an overall plan and are part of the larger state budget (currently the programs are mostly financed via a social fund that the state-owned oil company, PDVSA, provides).

This leads to a much more important area that the Chavez government will now have to address: the reconciliation of parallel state structures. That is, the missions have created state structures that for the most part operate outside of the normal structures of the ministries and other state institutions. For example, Misión Ribas (high school completion) and Misión Robinson (literacy) have been organized through the state oil company. Their organization and budget come from PDVSA and not the ministry of education, as normally should be the case. Government spokespersons have repeatedly explained that this is intentional because the state structures are so inefficient that to organize such programs through the ministries would take much more time and money. In effect, government representatives say that the existing state structures are too inefficient and too unwieldy to properly manage existing programs, let alone to institute new ones.

The creation of such parallel structures has of course been an important point of criticism for the opposition. Another line of attack is the criticism that having the oil company fund the programs directly, rather than through the state treasury, the government is circumventing the legislature’s right and obligation to approve of all public spending.

If the government wishes to avoid the duplication of personnel, expenditures, and other state related elements that this parallelism of ministries and missions involves, then it will have to find a way to reconcile the two. Running two parallel state structures is simply too expensive and makes little sense. But how to go about this?

Numerous analysts and critics of the Venezuelan state have pointed out how profoundly flawed the Venezuelan state is. The implication is that a simple reform of the state is not good enough. On the other hand, a near complete dismantling of the state would almost certainly cause a major uproar among public employees, many of whom still perform important duties for the everyday functioning of the state and who are thus in a good position to sabotage it, should the state be rebuilt against their will.

Chavez has said on several occasions, most recently during his weekly television program Aló Presidente, on August 22, that now the “Bolivarian Revolution” has to organize the “revolution within the revolution.” Exactly what this means is not always clear, but he did point out that one of the first tasks is to fight corruption and to “create a new state.” Like much in the Bolivarian Revolution, this too will probably be worked out on an ad hoc basis. While Chavez’ political program has outlined many of the basic goals of his government, the details are often vague and end up being developed through a complicated process of top-down directives, grassroots input, and much experimentation. A clearer process for developing and implementing the transformation would probably make the “Bolivarian Revolution” more efficient.

The transformation of the Venezuelan state, however, not only has to deal with an entrenched bureaucracy, career civil servants who oppose the Bolivarian Project, and vague ideas as to how to go about the transformation. It also has insufficient professionals who have the training and experience of managing large bureaucracies who also support the project. Chavez has hoped to get around this problem by appointing many high-level government officials from the military, but this has been no guarantee of success. A longer term project for ensuring decent state management by people who share the goals of the Bolivarian project has thus been the new Bolivarian University, which will train civil servants for the new state.

Neglected programs back on the front burner?

With all of the emphasis on the many different missions, it would seem that other programs of the “Bolivarian Revolution” are being forgotten or at least have been moved to the back burner, especially those involving land reform and participatory democracy.  The year 2003 was a major year for the rural land reform. Following the April 2002 coup attempt and the oil industry shut-down, which ended in early 2003, the rural land reform had advanced only very slowly. Chavez decided to focus on the program and it received a major push, so that almost all of the land that has been provided to peasants during the Chavez presidency was issued in the course of 2003. Over 130,000 families benefited from over two million hectares of land during that year. The redistribution continues, but until recently had rarely been mentioned by the president.

For 2004 the plan is to provide another 100,000 families with land. Shortly after the referendum Chavez provided a badly needed push to the program, when he centered his weekly Sunday television program around the land reform. In the course of the program he told large landowners that they had better produce crops on their idle agricultural land, lest they risk being expropriated. “There can be no idle land. I say to the latifundistas [large landowners]: I prefer that we come to an accommodation,” said Chavez, adding that he would do everything to “give land to those who will work it and not to those who will keep it idle.” A week later, Chavez appointed a known hardliner to head up the national land institute, which is in charge of the land reform, thus signaling a harder line with regard to the program.

The urban land reform program, where families living in the poor barrios are to receive title to the land that they have occupied for decades in some cases, has the potential to affect a much larger proportion of the population than the rural land program. It too is moving ahead, but with little public attention placed on it. The urban land reform law, which was supposed to help in this process, appears to have fallen off the legislative agenda for the rest of 2004. Still, people who waited in line to vote in favor of Chavez often mentioned this program as one of the reasons they supported Chavez.

A third program that is in danger of being forgotten, but which touches on the heart of the participatory democracy aspect of the Bolivarian project and which could have great transformative capacity, is the institution of local public planning councils. These councils, which are modeled after the participatory budgeting experience in Porto Alegre, Brazil, are supposed to transform local governance. Many communities have already set these up, but people report dissatisfaction with their functioning. Critics such as long-time community activist and former vice-minister for local planning Roland Denis say that the law which regulates local planning councils was poorly written, so that the councils are supposed to operate on a municipality-wide level, which often is much too big. Caracas’ largest municipality, Libertador, for example, encompasses two million inhabitants; others have hundreds of thousands. More attention on this program might lead to a revision and an improvement of the law.

Finally, and closely related to the earlier issue of transforming and improving the state, the justice system needs a complete overhaul. Politics continues to play a greater role in the Venezuelan justice system than the fair and impartial administration of justice. This is a problem that has existed in Venezuela for decades and it ought to be embarrassing to the Chavez government that it has not been able to make any progress on this front since it came to power over five years ago. There have been several efforts at judicial reform during the Chavez government, but none of them seem to have been able to address or eliminate the core problem of politicization and the existence of judicial “mafias.”

Currently there are several high-profile cases, such as the charges against a mayor who appeared to support a siege of the Cuban embassy during the April 2002 coup attempt and charges of treason against the directors of an NGO (Súmate) that received funds from USAID and from the National Endowment for Democracy to help organize the recall referendum against President Chavez. While Venezuela’s private media certainly provide distorted press coverage of such cases, making them look like the only cases worth paying attention to, it certainly seems like there are political motivations behind these cases beyond the mere pursuit of justice. Another high profile example of politicization of the courts is the Supreme Court’s ruling that the military officers who were part of the April 2002 coup attempt were innocent.

The fight against patronage and corruption

The existence of patronage and politicization not only affects the judicial system, but is in the process of affecting all areas of the Venezuelan state. That is, the high conflictivity and the tendency of partisans on either side of Venezuela’s political conflict to conspire against each other at the workplace, has resulted in widespread efforts by those in power to fire those who oppose the Bolivarian project. Some might say that such firings are justified, especially if the person in question occupies a politically sensitive post or is in some way obstructing the state’s proper functioning. No doubt, in some cases this is exactly what has happened. However, there is also some anecdotal evidence that state employees have been fired merely for signing the petition requesting a presidential recall referendum.

But this issue has cut both ways, suggesting that this is not a problem specific to Chavez supporters, but a practice that is more endemic to Venezuelan culture and society. That is, there is plenty of evidence that private employers and public employers of regional governments that are in opposition control have fired employees who actively support the Chavez government.

Chavez is now faced with a dilemma with regard to creating a “new state.” On the one hand, constant conspiracies to undermine and sabotage the government from within have made loyalty and support for the government an important issue, especially in sensitive or strategic areas, such as the military and the oil industry. On the other hand, Chavez risks recreating the “fourth republic,” the 40-year pre-Chavez regime, in which patronage and clientelism was the norm and which, in the end, produced the corruption that Chavez always condemns so strongly.

There are solutions to this dilemma—some of which the Chavez government has been implementing, but only gradually. There is a top-down solution, in which the fourth branch of government, the “moral” or “citizen” power, that is, the attorney general, the public ombudsman, and the comptroller general, crack-down on corruption and illegalities of all kinds, such as politically motivated firings. But even pro-Chavez legal experts, such as former Supreme Court judge Carlos Escarrá, have said that this fourth branch of government has been extremely lax. For Escarrá, these individuals must be replaced with stronger enforcers, something that is unlikely to happen any time soon.

The second solution, which could probably be implemented much faster, is the bottom-up solution of what in Venezuela is known as “contraloria social,” or social comptroller. That is, Venezuelan law requires all documents that have to do with public administration to be made public to anyone who requests them. The places where this principle is in the process of being institutionalized are the local public planning councils that were mentioned earlier. These councils, besides planning local budgets and projects, are also ideally suited to exercise control over regional and local governments, making sure that funds are properly allocated and spent. The councils are in the process of beginning such work throughout Venezuela. These will in all likelihood be the real counter-weight to patronage and corruption in the Bolivarian Republic of Venezuela.

Continuation of Anti-neo-liberalism/Endogenous Development

The Chavez government has probably given its most consistent attention to this anti-neo-liberal aspect of the Bolivarian project. Some leftist critics might disagree, pointing out how the Chavez government has entered into numerous large-scale cooperation agreements with transnational corporations, such as with Royal Dutch/Shell for the exploitation of natural gas off of the Venezuelan coast, with ExxonMobil for the production of oil-related products, and with ChevronTexaco for the transformation of extra heavy crude into synthetic light crude. Presumably, according to the critics, Venezuela should exploit such resources on its own. However, given that Venezuela lacks the financial resources and know-how for this, it is a matter of practicality to engage into some limited joint-ventures with transnational corporations. The transfer of knowledge and of building human capital within Venezuela has been a crucial issue for the approval of such projects.

Despite these joint ventures, Venezuela is the most anti-neo-liberal government in the western hemisphere, in that it has battled the Free Trade Agreement of the Americas and the World Trade Organization more vigorously than anyone else. As a counter-weight to the power of the U.S. and of international financial institutions, Venezuela has also been actively pursuing Simon Bolívar’s dream of a unified Latin American continent. While Venezuela would like to “insert” its industries even more in the world market, it has done this not by opening its industries up to foreign takeovers, but by targeting specific industries and businesses for subsidies. Also, Venezuela’s currency exchange control has limited currency speculation and is giving the government a powerful tool to limit capital flight and tax evasion because only businesses that are up to date on their taxes receive hard currencies.

Equally important as the macro-economic policies that go against neo-liberalism is the support the government has given to small businesses and cooperatives. The Venezuelan state, which purchases tremendous quantities of goods and services every year, has been giving preference to domestic cooperatives and small businesses, significantly helping this sector. It is thus no surprise that the chamber of commerce of small industrial businesses, Fedeindustria, supports the Chavez government wholeheartedly.

No significant change has been announced in this area of government policy for the near future. However, outlines of new areas of emphasis are identifiable. First, while the government has not been pursuing a strategy of nationalizing privately held companies, as some would expect a left government to pursue, it is more likely that the government will start its own public enterprises from scratch, which will compete with the private sector. For example, the recently created state-owned airline, Conviasa, and a new state-owned telecommunications company, Covetel, are the two most recent examples of this type of effort. It is entirely possible that if these succeed, the government will launch more companies like this.

Other areas that will be intensified are the government’s support for cooperatives and for micro-credits. A newly created ministry for the “popular economy,” will focus on precisely these areas.

The government’s conception of endogenous development is another aspect that will be carried forward. Chavez has repeatedly said that endogenous development is the development concept that his government will apply in Venezuela. The basic idea is that development should be something that the people of a community bring about themselves, using their own resources and capabilities, rather than something that is brought about from outside the community, as is the case with neo-liberal conceptions of development. Already the Chavez government has created hundreds of “Endogenous Development Nucleuses,” which are areas where the government has promised to help communities find ways to take advantage of their local resources so as to become more self-sufficient and at the same time more “developed.”

Consequences for Latin America

By continuing and in some cases deepening the Bolivarian project in the areas mentioned above, Chavez’ victory in the August 15 recall referendum means that it will continue to show the way for a possible progressive development path in Latin America. Over and over again governments are elected in Latin America only to end up breaking their promises and following the neo-liberal model of development. Perhaps the most outrageous example of this has been the Lula government’s recent offer to auction off billions of barrels of Brazilian oil reserves.

Chavez, by being one of the very few leaders to stick to his promise to pursue a different development path, has begun to function as an example for progressive social movements throughout Latin America. Also central to any alternative development project is the challenge Chavez presents to U.S. hegemony in the world. As a result, Chavez’ popularity has been growing recently in all of Latin America. Observers in different Latin American countries have reported that presidents such as Ricardo Lagos of Chile have gone out of their way to appear in public together with Chavez, in the hope that some of his popularity might rub off on them.

Despite this growing popularity, individuals and organizations involved in the World Social Forum are often still skeptical of the Chavez government or of any government for that matter, a product of their “change the world without taking power”-approach to politics. Their general idea is to create individual, small scale, and local transformations that would eventually add up to changing the world, without the help or participation of governments.

However, as the writer Tariq Ali said in a recent interview on Venezuela, those who believe in this approach have to realize that “in order to change the world you have to take power, and you have to begin to implement change—in small doses if necessary—but you have to do it. Without it nothing will change.” This may be an overstatement, since, from a sociological point-of-view, social structures can indeed change if enough individuals who support these structures change. On the other hand, individuals who live in marginalization, poverty, and deprivation are not in a good position to change the world, unless the proverbial boot that is on their neck is removed first. All too often this “boot” takes the form of poverty, the U.S. government, of transnational corporations, of the International Monetary Fund, or of anonymous speculators.

That is, while individuals and their communities indeed have to change in order to change the world, states also have to give them the space and the opportunities to do so. This is precisely what is happening in Venezuela today. As such, the Venezuelan example should and will continue to inspire movements across Latin America. And this is what makes Chavez victory in the recall referendum such an historical event.

  http://www.venezuelanalysis.com/articles.php?artno=1280



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Diosdado Cabello: la solución no son encuestas, es asunto de democracia, trayectoria y programa de los candidatos
Por: Gerónimo Antón
Publicado el Viernes, 27/08/04 11:51am






Una nueva versión sobre cómo resolver la división generada por las diversas candidaturas que se están presentando, ha sido hecha pública por el aspirante a la gobernación del estado Miranda, Diosdado Cabello. De manera simple y ramplona, el candidato, que es altamente favorecido por las “encuestas”, ha sugerido que quien no goce de una buena popularidad de acuerdo a los diversos sondeos de opinión, se retire y deje el paso a candidatos que tengan mayor aceptación. Sin duda, hay que catalogar como de muy bien intencionada, ésta propuesta presentada por Diosdado. Pero como dice el refrán popular, de muy buenas intenciones está pavimentado el camino hacia el infierno.

Antes que nada amigo Diosdado, es mi deber como venezolano, comprometido con este proceso revolucionario y transformador, decirle que el fenecido Comando Ayacucho y hasta el propio Presidente, se equivocaron al definir a dedo los distintos candidatos a las alcaldías y gobernaciones. El Presidente y los integrantes del Comando “hablamucho” (que casi son los mismos del actual Comando Maisanta), son los únicos responsables de la actual división y del norme descontento existente entre la población. Con su actitud, demostraron que la “democracia participativa y protagónica”, no es más que un slogan con el cual se llenan la boca pero no lo practican en ninguna parte.

En segundo lugar, cómo puede usted intentar definir, de acuerdo a las encuestas, a candidatos que siendo ahora gobernadores y alcaldes, pueden usar la radio, televisión y prensa para mostrar sus “ejecuciones y grandes obras”, contra miles de honestos y destacados luchadores sociales que no cuentan con esos recursos para promover sus candidaturas, ni gozan del apoyo del Presidente, por no estar lo suficientemente cercanos a Chávez como lo están usted, Didalco Bolívar, Tarek William, Acosta Carles, Humberto Prieto, el alcalde de Maracay, Ronald Blanco de Táchira, y otros tantos cuya lista se haría largo mencionar.

En tercer lugar, a usted se le olvida la trayectoria de los candidatos. Nosotros conocemos que muchos de los que hoy gozan de la simpatía del Presidente y del Comando Maisanta, saltaron la talanquera o estuvieron a punto de hacerlo durante las 42 horas malditas después del golpe fascista del 11 de abril. Nosotros tenemos memoria y nunca olvidaremos quiénes estuvieron jugándose la vida y quiénes guardaron silencio o salieron a esconderse bajo el manto de los adecos o los copeyanos para salvar su pellejo.

Y en cuarto lugar, querido Diosdado, más allá de los hombres, lo importante son los programas de gobierno, al cual usted, ni el Comando Maisanta le dan la más mínima importancia. Se lo digo de antemano, si yo viviera en San Cristóbal u otro municipio del estado Táchira, no depositaría mi voto por Ronald Blanco, toda vez que el actual gobernador y candidato, no cumplió su compromiso de resolver ni uno sólo de los graves problemas existentes en este importante estado fronterizo y cuando se le ha querido reclamar, se olvida de su procedencia. Y actúa igual o peor que los gobiernos de la cuarta república.

Lo mismo diría de Acosta Carles, quien hoy habla en público diciendo que hay que acercarse a las comunidades, pero nunca va a los actos populares y a cambio se le ve en los hoteles frecuentados por la oligarquía golpista. Y por si fuera poco se ufana que ha logrado que el Grupo Polar, léase bien, el principal promotor del paro-saboteo patronal, se ha “comprometido” a suministrar sus productos a la red Mercal. Yo no me quiero casar con ese programa de reconciliación con los asesinos de mis hermanos del pueblo .

Me imagino qué pensarán los habitantes del estado Aragua, sobre el programa de gobierno de Didalco Bolívar, quien durante su gestión se ha convertido en un multimillonario prestando invaluable servicios a los empresarios y echando la policía a los trabajadores cuando éstos reclaman, como permanentemente lo denuncian los dirigentes sindicales de la UNT en ese Estado. Y antes de que se me olvide, cómo podría yo votar por el coronel Prieto, quien con su gestión y su programa de gobierno acaba de graduarse como neoliberal de primera categoría al privatizar el servicio de recolección de basura en Maracay, dejar en la calle a más de 200 padres de familia y embolsillarse junto a varios concejales, el jugoso premio entregado por Sabenpe.

No quiero cansarlo con los más de cien casos que conozco ni apabullarlo con las miles de denuncias en todo el país que no tengo certificadas. Pero sí quiero con esta pequeña “muestra”, “sondeo” u “encuesta” decirle a usted que el único método correcto es apelar a las bases, a los habitantes pobres, a los trabajadores, que por millones salimos a defender también en las urnas el mandato del presidente Chávez. La democracia participativa y protagónica no es para los discursos de campaña: eso es para todos los días. Necesitamos mecanismos que pongan en igualdad de condiciones a todos los aspirantes y que sea la propia comunidad quien decida. Hay que acabar con la “dedocracia”.

Si hay que correr las elecciones, que se corran, con tal de que haya consulta popular y democrática; no encuestas pagas. No se preocupe por los golpistas, a esos los derrotamos donde sea, cuando sea y como sea, ya lo hemos demostrado. Esos sólo tendrán vida si el gobierno les da respiración artificial con la reconciliación, los diálogos y millardos de bolívares para que sigan haciendo sus negocios

Y en lo otro que le quiero insistir, es sobre la importancia de conocer los programas de gobierno de los candidatos. Por eso quiero conocer su programa para ver si voto por usted como gobernador. Quiero que me diga si va a acabar con la policía golpista; dígame si va a empezar a descorrer la cortina de la impunidad reinante en el país, levantando cargos contra todos los fascistas comenzando por el actual gobernador, para que sean juzgados y paguen con su patrimonio y su libertad los males y lágrimas que nos han generado.

Quiero saber si usted está dispuesto a que no se vulneren los derechos de las comunidades y de los trabajadores. Convénzame de que usted no gobernará para los empresarios, sino para los pobres; y que usted se reconciliará con los de abajo y no con los magnates Cisneros, los Mendoza, los usureros del sector financiero o las grandes multinacionales, ni que con su cargo favorecerá a sus amigos y a su familia.

Dígame que usted se va a colocar del lado de los que necesitamos que no se siga pagando una deuda externa ilegítima, que va a exigir una auditoría social y se suspendan los pagos y que con esos recursos piensa pagar la enorme deuda social. Tranquilíceme diciéndome que ninguno de los que participaron activamente en el paro-saboteo a la industria petrolera regresará a sus puestos de trabajo.

Comprométase conmigo y con millones de venezolanos, de que por fin vamos a poder ver televisión tranquilos con nuestros hijos o leer los periódicos, porque va a acabar con el control monopólico que los golpistas tienen sobre ellos y que como servicio social promoverá el control social sobre los mismos. Asegúreme que la corrupción no tendrá vida bajo su gestión y que frente a cualquier hecho doloso de alguien de su círculo íntimo de colaboradores o de su familia usted renunciará al cargo.

Dígame que el anti-imperialismo de principios de año, no va finalizar cuando gane Kerry las elecciones en Estados Unidos, y que usted promoverá una discusión entre todo el pueblo sobre los destinos de los recursos de nuestro principal recurso y la revisión de los contratos y concesiones que recientemente han sido entregados en condiciones ventajosas a las multinacionales norteamericanas y españolas, es decir a las que sus gobiernos aplaudieron el golpe del 11 de abril..

Si al menos usted se compromete, con el diez por ciento de mis preocupaciones yo votaría gustoso por usted, pero con la seguridad de que esperaría a la llegada de la mitad del período para utilizar el mecanismo del referendo y decirle que con programas a medias no vamos a ninguna parte. Esta revolución vale la pena si se profundiza no si se estanca o intenta conciliar lo irreconciliable.


geronimoanton@yahoo.es

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http://www.aporrea.org/dameletra.php?docid=9595
 
Presidente Chávez: hay una "rebelión en la granja" Elecciones regionales
Por: Miguel Angel Hernández Arvelo
Publicado el Lunes, 30/08/04 07:46pm






En toda Venezuela un clamor recorre todos los barrios, las ciudades, las calles del país: el pueblo y los trabajadores están decididos a no dejarse imponer a dedo los candidatos a alcaldes y gobernadores en las próximas elecciones regionales.

El mismo pueblo heroico que derrotó el golpe de abril de 2002 y el paro-sabotaje petrolero, y ahora le dio una felpa al imperialismo y sus aliados nacionales en el referendo del 15 de agosto. Ese mismo pueblo humilde que se organizó tenazmente en las patrullas y las UBEs, que recorrió palmo a palmo cada rincón del país garantizando el voto por el NO, que se levantó bien temprano al toque de la diana, como pidió Chávez; que bajó de los cerros de Caracas y de todas las comunidades y pueblos para vencer al golpismo y garantizar la profundización del proceso revolucionario, no está dispuesto a ceder ni un ápice en lo que considera sus derecho: hacer realidad la democracia participativa y protagónica.

Todo lo antes dicho se puso claramente de manifiesto en el día de ayer en una asamblea de organizaciones populares convocada por Conexión Social, realizada en la sede de la Universidad Bolivariana en Caracas, la cual contó con la participación de más de 100 personas representativas de alrededor de 50 organizaciones populares, patrullas, UBEs, medios comunitarios y alternativos, organizaciones políticas, estudiantiles y sindicales. En ese encuentro el fervor revolucionario se hizo patente, poniendo en evidencia la tremenda energía y la disposición para la lucha del pueblo venezolano.

Para todos los presentes en el evento popular antes mencionado, está claro que los grandes triunfadores en la jornada del 15 de agosto fueron los trabajadores y el pueblo organizado. El triunfo en la Batalla de Santa Inés es, sin duda, continuación de la lucha de los venezolanos contra el imperialismo y el golpismo nacional puesta dramáticamente en evidencia en abril de 2002 y durante el paro-sabotaje a PDVSA. En esa medida, la rebelión popular que recorre el país en contra de la designación mediante métodos antidemocráticos, más bien, “dedocráticos”, de los candidatos para las próximas elecciones, es continuación de esa lucha, y de la urgencia del pueblo por sacarse de encima la camisa de fuerza nefasta del Comando Ayacucho y de los partidos que lo componían.

Sin embargo, resulta paradójico que mientras esta asamblea se realizaba en un ambiente que pugnaba por la profundización del proceso revolucionario, lo cual también pasa por hacer realidad la participación democrática de los trabajadores y el pueblo en la toma de decisiones, en el Guárico, el presidente Chávez, en su programa Aló Presidente llamaba “francotiradores internos” a los que nos oponemos a los candidatos “por derecho divino”. Incluso llegó a decir que ya los candidatos estaban escogidos y que al que no le gustara que se fuera con los escuálidos...qué tal!!! Con el cuentico de la unidad nos tienen metido el dedo en el ojo. Presidente Chávez, el pueblo y los trabajadores venezolanos no somos borregos ni pollos, y tampoco estamos en un cuartel recibiendo órdenes.

Primero nos dijeron: “después del paro apretamos las tuercas”. Luego decían: “después del referendo, después del referendo”. Ya derrotamos a los golpistas en su propio terreno. ¿Para cuándo vamos a dejar entonces la profundización del proceso, el saneamiento de la administración pública y la materialización de la democracia participativa?

Los venezolanos no hemos puesto sangre, vidas y sacrificios de todo tipo para que ahora no podamos decidir quien gobierna en los municipios y estados. Ya estamos cansados del caudillismo que ha prevalecido en el país. Páez, Guzmán Blanco, Castro, Gómez, Pérez Jiménez, Rómulo Betancourt, Carlos Andrés Pérez, Caldera, eran quienes decidían sobre los destinos de los militantes de sus partidos y sobre millones de venezolanos. Llegó la hora de asumir efectivamente el poder y de honrar la democracia participativa. ¿Cuál es el apuro por realizar las elecciones? ¿Será que más de uno quiere garantizarse el “cambur” aprovechando el efecto Chávez del referendo? Que no nos vengan a asustar con el “coco” de la oposición, que está más perdida que el “hijo de Lindberg”.

Ante la situación antes planteada consideramos que las organizaciones populares y sindicales, específicamente la UNT y las organizaciones populares agrupadas entorno a Conexión Social, y otras que se sumen a la iniciativa, deben plantearle al Comando Maisanta que solicite ante el CNE el aplazamiento de las elecciones hasta mediados de octubre, o alguna otra fecha que dichas organizaciones decidan. Igualmente pensamos que en cada estado y municipio, las organizaciones populares, los medios alternativos y comunitarios, las organizaciones sindicales, estudiantiles y políticas, deben convocar a elecciones primarias en las que democráticamente se escojan a los candidatos. Previamente, los distintos precandidatos deberían ser elegidos en asambleas convocadas por las organizaciones o comunidades que los postulen. Todos los funcionarios deberían ser revocables en cualquier momento (esto significaría una reforma a la Constitución). Después de elegidos en sus cargos, los alcaldes, gobernadores y legisladores deben estar sometidos a una permanente contraloría social de su gestión a través de los Consejos Comunales, de los Consejos Locales de Planificación Pública y de las organizaciones populares y sindicales de los municipios y estados. Por otra parte, los candidatos a alcalde o gobernador deben postularse a dichos cargos con el respaldo de un programa o plan de acción discutido con las organizaciones obreras y populares en cada localidad o región, que apunte a profundizar el proceso revolucionario y le dé respuesta a las necesidades más urgentes y sentidas del pueblo.

Miguel Angel Hernández Arvelo
Profesor de la Escuela de Sociología de la UCV
Dirigente nacional de Opción de Izquierda Revolucionaria (OIR)
miguelaha2003@yahoo.com

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19-09-2004
Entrevista con Celia Hart
"Profundizar la revolución Bolivariana y consolidarla como una revolución socialista"

Hans-Gerd Öfinger
El Militante
Celia Hart, hija de los destacados revolucionarios cubanos Armando Hart y Haydée de Santamaría, estudió física desde 1983 al 1987 en la Universidad Técnica de Dresden y trabaja como investigadora física. Celia es militante del Partido Comunista de Cuba.

Como comunista cubana, ¿como ves el proceso revolucionario en Venezuela?

La revolución Bolivariana encuentra mucho apoyo no sólo por parte de comunistas de muchos años y experiencia, sino también entre los jóvenes, entre los cuales el proceso revolucionario vivo de Venezuela despierta mucho más entusiasmo que alguna de la retórica aburrida y monótona del “socialismo”. El Ché Guevara en una ocasión habló de crear “muchos Vietnams” en América Latina. Ahora nos enfrentamos a esta tarea de nuevo y tenemos la posibilidad de profundizar la revolución Bolivariana y consolidarla como una revolución socialista. El impulso para la revolución socialista en toda América Latina puede y debe venir de Venezuela. La idea de la revolución permanente, por la cual también luchaba el Ché, es relevante hoy en día.

Pero algunos temen que una revolución socialista en Venezuela podría provocar a la reacción e incluso desencadenar una invasión militar. ¿Crees que Hugo Chávez has sido “inteligente” en las últimas semanas buscando alguna forma de consenso en las negociaciones con las organizaciones empresariales?

La reacción sabe lo que quiere y no necesita ser provocada. Espero que Hugo Chávez no vaya a caer en la trampa reformista y hacer concesiones a sus enemigos jurados. La oligarquía venezolana necesita ganar tiempo. Cuando se den las condiciones la oligarquía tratará de eliminar a Chávez de la misma manera en que la clase dirigente chilena eliminó al presidente socialista Salvador Allende y con él a muchos otros activistas de izquierdas en 1973. La mayoría de los venezolanos, sin duda, lucharían contra una invasión como hicieron los cubanos en la invasión de la Bahía de Cochinos en 1961. En esas circunstancias, como internacionalistas, tenemos que ayudar a la revolución venezolana como hicieron las brigadas internacionales en la guerra civil española en 1936.

Pero la Revolución Cubana, ¿no ha sobrevivido durante 45 años sin tener que “exportar” su revolución?

La Cuba revolucionaria se ha mantenido debido a la ruptura decisiva de Fidel Castro con el capitalismo y el imperialismo. A raíz de mis experiencias en la RDA y en Cuba he llegado a la conclusión de que el “socialismo en un solo país” es imposible. La extensión de la revolución a todo el continente Latinoamericano es esencial para la supervivencia de la Cuba revolucionaria. El petróleo venezolano a bajo precio alivia la crisis energética de Cuba, y los médicos y maestros cubanos ayudan a los pobres en Venezuela a desarrollar su propia dignidad y autoestima. Estas relaciones especiales que existen entre Cuba y la Venezuela revolucionaria nos muestran un destello de las enormes posibilidades y el progreso que podría conseguir una red de economías planificadas democráticamente en toda América Latina, libres de la interferencia y el paternalismo imperialista. A la larga, una Cuba revolucionaria aislada no puede sobrevivir.

¿Piensas que Cuba va a acabar como la RDA y sufrir una contra-revolución capitalista?

Creo que existe un peligro real de que esto suceda, y todo revolucionario sincero que conozco tiene el mismo temor. Aunque la economía planificada en Cuba tiene un monopolio del comercio exterior, aunque los medios de producción son propiedad del estado, y la mayoría de las joint ventures están controladas por el estado, se nos está acabando el tiempo. La dolarización ya ha tenido efectos negativos. Los directivos de las joint ventures, y los responsables del comercio exterior están bajo riesgo de ser comprados y podrían ser susceptibles a ideas burguesas. Si los capitalistas cubanos exiliados regresan y tratan de usurpar el país con la ayuda de fuerzas pro-capitalistas y pro-imperialistas, tendremos la amenaza de una contra-revolución y un capitalismo de la peor especie. Todos los logros de los últimos 45 años están en peligro. Por eso debemos defender el legado revolucionario de Lenin, Trotsky y el Ché Guevara y avanzar la revolución global.
14-Septiembre-2004
Entrevista realizada por Hans-Gerd Öfinger. Versión española para la Corriente Marxista Revolucionaria de Venezuela (venezuela.elmilitante.org
http://www.rebelion.org/noticia.php?id=4865




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BLACK OP RADIO, Vancouver, Canada.

Interview with Franz Lee & Jutta Schmitt.
THE CURRENT SITUATION IN VENEZUELA
SEPTEMBER 17, 2004.

Entrevista en Inglés con Franz Lee & Jutta Schmitt
La Situación Actual en Venezuela.
17 de Septiembre de 2004.

Archived Shows - 2004
You will need the Real Player plugin to hear the show. 
You can get it by clicking on the link on the menu bar.

Now Available...
All The Black Op Radio Shows archived on CD-ROM


Show #189
Featured Guests: Jutta Schmitt / Franz Lee

Topic: Venezuela


http://www.blackopradio.com/
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Venezuela: entre vanguardia popular y avanzada burguesa
Heinz Dieterich
Rebelión
La lucha transformadora por el poder y el futuro venezolano ha entrado en una nueva fase: los planes de guerra, las armas y el campo de batalla han cambiado. Descifrar el nuevo teatro de operaciones de la revolución es vital para el triunfo de las fuerzas progresistas.

Un modelo apropiado para pronosticar el futuro de la revolución tiene que tener por concepto clave la categoría “poder” y, al menos, cuatro referentes explicativos: 1. el Presidente, 2. la elite económica, 3. las instituciones y, 4. las masas. En la interacción de esos sujetos de poder se decidirá el futuro de la revolución bolivariana y, probablemente, de América Latina.

1. En cuanto al Presidente Hugo Chávez hay pocas incógnitas: sigue siendo el principio rector subjetivo del proceso. Su capacidad de movilización de masas, sus dotes de vinculación comunicativa y carismática, su creatividad para acuñar nuevos conceptos y su talento táctico han conservado su posición de hegemón de esa transformación ininterrumpida desde hace cinco años.

Las ovaciones de pie de amplios sectores del empresariado venezolano, argentino, brasileño y colombiano, que han suscitado sus últimas reuniones con los representantes del capital latinoamericano ---preparadas silenciosa y diligentemente por el Ministro de Producción y Comercio, el expiloto de combate Wilmar Castro Soteldo--- han generado entre algunos revolucionarios de la Patria Grande un debate acerca de una posible desviación del rumbo popular del proceso.

Y preocupados se preguntan: ¿El retorno de la manada empresarial al rebaño del buen pastor Hugo Chávez significa que la revolución morirá asfixiada por la táctica del abrazo del oso?

Los primeros indicios empíricos después del 15 de agosto no indican que el Comandante esté en peligro de perder el rumbo o de flaquear ante el gran poder económico. Mientras en Lula vemos la tragedia de un líder popular -y el concepto más adecuado para entenderlo no parece ser “traición”, sino “tragedia”- siendo destruido por el poder y la vorágine de la razón de Estado y los representantes de ella en su entorno, nada indica que Hugo Chávez va por ese camino.

Él camina, por supuesto, sobre un piso lleno de metras (canicas) que, teóricamente lo podrían hacer caerse en un momento dado. Sin embargo, la estrategia de optimización del triunfo del 15 de agosto que observamos, no parece haber perdido direccionalidad ni audacia, de tal manera que en este momento no se observa ninguna desviación en la programática ni en la personalidad del principal poder subjetivo en Venezuela.

2. El segundo factor de poder, las elites económicas venezolanas, a su vez, parecen haber decidido en su mayoría, que la política económica del “New Deal” venezolano no sólo no es peligrosa para sus intereses, sino que más bien es el modus vivendi normal del empresariado burgués en todo el Primer Mundo.

En la economía mixta -o, dicho sin condón semántico, en el capitalismo de Estado que, dicho sea de paso, es el único que ha existido en este mundo- la coexistencia entre capital y Estado es beneficioso para ambos. Desde el punto de vista de su interés de clase es, por lo tanto, absurdo, que el empresariado se enfrente al Estado en una guerra sin cuartel, como la que ha habido en Venezuela.

¿Cómo se explica, entonces, la “anomalía” de sus cinco años de subversión anti-gubernamental? La respuesta está en el paso de la monarquía absoluta a la monarquía constitucional que significaba para ellos el advenimiento del gobierno Chávez.

El control plutocrático de FEDECAMARAS (Federación de Cámaras y Asociaciones de Comercio y Producción de Venezuela) sobre el Estado y la sociedad venezolana en la era pre-Chávez era total y absoluto. De hecho, existía un teléfono rojo entre los Presidentes de turno y los Presidentes de FEDECAMARAS, a través del cual el Presidente plutocrático dirigía al Presidente político.

Los nombramientos de los ministros y altos funcionarios de la burocracia civil, incluyendo los altos puestos en las universidades, siguieron las indicaciones del poder oligárquico, al igual que los ascensos de los coroneles y generales en las Fuerzas Armadas y la policía, teledirigidos desde la “Comisión de Seguridad y Defensa” que el organismo mantiene hasta el día de hoy.

Resistirse violenta y subversivamente al proyecto del bolivarianismo era, por lo tanto, una reacción casi orgánica de un estamento feudal de poder absoluto ante el peligro de democratización del proyecto de Chávez. Nada tenía que ver con la supuesta amenaza del “Castrocomunismo” y demás “paja ideológica”, con la cual los barones del capital y los aristócratas del dinero inundaron y pervirtieron la mente de muchos ciudadanos.

La aceptación de ser un poder limitado en un Estado moderno, conforme a la norma de los países avanzados, se mantendrá vigente entre esa mayoría empresarial, mientras la recuperación y el desarrollo económico le garantice sus intereses de acumulación. La actual tregua política con el gobierno es una función de esa garantía.

En el momento que el proyecto económico de la revolución, que es esencialmente keynesiano (desarrollista), no pueda garantizar más las tasas de ganancia respectivas, esa mayoría tratará de regresar a la monarquía absoluta, reunificándose con el sector empresarial antagónico al gobierno que pretende destruirlo al costo que sea.

3. La tercera variable de poder que decide sobre el futuro, reside en el control de las instituciones más importantes. La distribución estadística normal del poder en un sistema social moderno consolidado muestra una alta concentración en la cúpula del Estado, particularmente en el gabinete militar, económico y político; una concentración media en las instituciones y una densidad casi cero entre los ciudadanos.

Todo grupo que pretende llegar al poder del Estado en una sociedad contemporánea, tiene que optar por una o varias de las cuatro estrategias que tiene a su disposición: a) la vía electoral; b) la vía insurreccional; c) el golpe de Estado y, d) la acumulación de poder a través de la ocupación gradual de las instituciones.

La opción “d” es la preferencial de los grupos de poder que dentro del oficialismo tratan de posicionarse para heredar o tomar “el trono”. Dado que las grandes instituciones son burocracias, los métodos de la guerra burocrática son los más empleados: las cábalas, el abuso de poder, el sabotaje a la productividad y eficiencia del otro, el cerco, la tergiversación de la información, las amenazas, la coima y la monopolización de los accesos al poder central, el Presidente, para excluir a las demás corrientes y grupos que son considerados rivales en la lucha por la apropiación y monopolización de un producto escaso: el poder central.

Tres motivos principales nutren esa dinámica, que es muy dañina para construir una democracia real: el acceso al dinero, incluyendo por la vía de la corrupción; la ambición del poder en múltiples formas y las diferencias en torno al carácter político-social del futuro venezolano.

En todas las instituciones venezolanas importantes existe esa lucha subterránea de corrientes y grupos, que tratan de expandir su control sobre los puestos y presupuestos burocráticos con métodos que a veces parecen ridículos, pero que pueden ser eficientes para liquidar a los rivales, aunque pongan en peligro la unidad de las fuerzas de transformación y también, la eficiencia de gestión del proceso.

El nombramiento de un nuevo ministro, por ejemplo, que no pertenece al grupo que controla ese ministerio, puede ser motivo de obstaculizaciones de ese grupo que dejan al novato en situaciones de ridiculez o “ineficiencia” pública que merman el apoyo presidencial y pueden llevar a su destitución y sustitución por un representante del grupo original.

Lo que corresponde al instinto de territorialidad en los depredadores salvajes que defienden su coto de caza a muerte, es en el proceso social esta fragmentación y feudalización de las instituciones públicas en beneficio de los intereses particulares de los delfines del poder y en detrimento del proyecto como totalidad transformadora.

Dentro de esta lógica sucede, por ejemplo, que un general patriótico bolivariano no cumpla con su presencia protocolaria en un acto público del Presidente, porque por “un error” no fue invitado. Los medios de la derecha y los medios coludidos con los conspiradores inician inmediatamente una campaña que “explica” a los ciudadanos que el General tiene diferencias con el Presidente y que por eso no asistió.

Poco después tiene que acudir a otro evento público del Mandatorio en un pueblo X. Dos horas antes del evento recibe una llamada de autoridades superiores que le indican que el evento del Presidente Hugo Chávez se ha cambiado al pueblo Y, y que tome de inmediato un helicóptero para acudir a ese pueblo.

Al investigar la “información” descubre que es una mentira. Si hubiera caído en la trampa, hubiera quedado nuevamente mal con el Presidente. Su sustitución o renuncia forzada abriría el cargo y el control de la institución al grupo de los conspiradores que habrían removido a un militar bolivariano insobornable, sin cuya actuación durante el golpe de Estado la revolución bolivariana hoy día posiblemente ya no estaría en el poder.

4. El último subsistema trascendental, las masas populares, también participa en la lucha por el poder que es, en el fondo, la lucha por la nueva institucionalidad. Al igual que el sistema en su totalidad, este subsistema se encuentra en una fase de transición: está dejando atrás su estado sólido de masas y metamorfosea hacia el estado fluido de la vanguardia.

Tal proceso que en la física se llama “transiciones de fase” y que implica la posibilidad de un salto cualitativo del sistema hacia un estado cualitativamente diferente, choca con las estructuras verticales estatales, sociales, partidistas y mentales, tanto heredadas como nuevas.

Este choque entre lo nuevo y lo viejo, lo participativo y lo vertical-vicioso, es frecuentemente presentado por los dueños del acceso al Palacio de Gobierno como un proceso de insubordinación o indisciplina de las bases sociales, es decir, de manera distorsionada, con el objetivo de lograr la intervención presidencial en su favor.

Un ejemplo de dicho conflicto es el nombramiento de los candidatos a las elecciones municipales y regionales de noviembre del 2004. En la alcaldía de Páez, Estado de Portuguesa, por ejemplo, la candidata del oficialismo, Zenayda Linares, es de formación socialcristiana (copeiana), pero fue nominada desde Caracas por el partido “Podemos” y avalada por el Partido Quinta República del chavismo.

Los cinco candidatos alternativos, de los cuales cuatro pueden considerarse chavistas, decidieron no aceptar la imposición de Linares y han acordado con las bases sociales organizadas (Unidades de Batalla Electoral, UBE) medirse en unas elecciones primarias. Los que pierdan, apoyarán al ganador. Habrá, por lo tanto, una candidata oficial “chavista” y otro candidato chavista nombrado por las bases del movimiento.

Muchos de los aspectos del proceso bolivariano reseñados aquí son sociológicamente normales en toda sociedad y todo proceso de transición. Pero no todo proceso de transición tiene la importancia trascendental para los pueblos latinoamericanos, que la Revolución Bolivariana.

Es vital para el futuro de este proceso que la vanguardia popular avanza y se constituya en un auténtico centro de poder, que en igualdad y alianza con el Presidente pueda garantizar la construcción de la democracia participativa y la destrucción de la Doctrina Monroe.

La autoasimilación de las masas como vanguardia en alianza estratégica con el Presidente, pasa necesariamente por la concretización de los contenidos de la revolución.

Esa tarea teórica y la organización resultante de ella decidirán el futuro de la Revolución Bolivariana y de la Patria Grande.
 
http://www.rebelion.org/noticia.php?id=4903

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Seminario OPEP: Alí Rodríguez Araque comparte lecciones del paro-sabotage

Venezuela y PDVSA, ejemplo de nuevo liderazgo en la relación empresa estatal - gobierno.  También hay lecciones para los países consumidores de petróleo: “Deben aprender que la estabilidad del mercado sólo puede existir sobre la base del respeto por los derechos y la justa negociación”.


Petroleos de Venezuela (PDVSA)
president Ali Rodriguez Araque

Viena, Austria, 16 de septiembre de 2004.- “La estabilidad del mercado petrolero mundial sólo puede existir sobre la base de una justa negociación entre todos sus actores y el respeto por los derechos soberanos de cada uno de ellos: los dueños de los recursos petroleros, los gobiernos de los países consumidores y los inversionistas privados”, puntualizó Alí Rodríguez Araque, presidente de PDVSA, durante su participación en el Seminario Internacional de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), que se lleva a cabo en la capital austríaca.

Venezuela y PDVSA representan un caso extremo y excepcional cuando se trata de abordar las “Relaciones entre la Empresa Nacional y el Gobierno”. Al disertar sobre el tema, el presidente de la estatal petrolera destacó ante un auditorio de más de 300 personalidades vinculadas al sector de los hidrocarburos, lecciones aprendidas dentro de la Corporación, el país y también de utilidad para el mercado internacional, especialmente en lo atinente a la seguridad energética: “Podemos tener diferentes opiniones acerca de los términos de la negociación, no sólo entre los gobiernos sino también al interior de cada uno de los actores, pero lo que está absolutamente claro es que todos tenemos que superar el colonialismo del pasado y reconocer el derecho a la gerencia soberana de los recursos naturales de los países exportadores, aunque estos sean pequeños y débiles. Esta lección debe ser aprendida por los países consumidores y sus organizaciones”, dijo.

Refiriéndose al aprendizaje interno, el presidente de PDVSA aseveró que “durante muchos años, la Corporación y el país vivieron dramáticas y erradas situaciones, hasta que se produjo la más infame confrontación del liderazgo tradicional contra el gobierno. En abril de 2002, ese liderazgo promovió un golpe de Estado contra el gobierno del Presidente Hugo Chávez Frías, electo democráticamente. Luego, en diciembre 2002 y enero 2003, promovió un golpe económico, el cual llevó las exportaciones de petróleo a cero durante unas pocas semanas. Afortunadamente, ambos intentos fracasaron”.

El alto ejecutivo remarcó que “el nuevo liderazgo representado por el Presidente Hugo Chávez Frías puso fin a este sin-sentido antinacionalista. La nueva Ley Orgánica de Hidrocarburos, que entró en vigencia en el 2002, y las políticas de Venezuela en línea con las decisiones de la OPEP, promoviendo precios justos para consumidores y productores así como la estabilidad del mercado y la seguridad energética del futuro, son muestras claras de la lucha por el respeto y la soberanía de los recursos. La nueva PDVSA, comprometida con el pueblo venezolano y el mercado mundial, es otro ejemplo de valorización de los recursos y su uso como palanca de desarrollo sustentable y mejor calidad de vida”.

Adicionalmente, Rodríguez Araque recordó que el liderazgo tradicional venezolano perdió de vista el hecho de que los recursos petroleros no son propiedad de la empresa, aún cuando sea una empresa del Estado, sino que son del pueblo de la República Bolivariana de Venezuela, quienes dependen de ellos. “Esta absurda posición fue tal vez el factor más importante que contribuyó a la desastrosa y prolongada caída de los precios del petróleo en 1998. Esta situación cambió radicalmente cuando emergió un nuevo liderazgo político, suficientemente fuerte para obligar a PDVSA a cumplir las cuotas acordadas soberanamente entre Venezuela y sus homólogos de la OPEP”.

Dijo también que el liderazgo tradicional de PDVSA siempre buscó la manera de evadir las cuotas de la OPEP. “A mediados de la década de los años 90, los volúmenes se convirtieron en la única variable importante; no los precios, que eran cada vez más bajos”. Por otra parte, “ese liderazgo permitió la imposición de un régimen fiscal por parte de los países consumidores, orientado a promover inversiones mientras minimizaba las contribuciones fiscales y no pagaba un justo retorno por el uso de los recursos naturales, desconociendo así los derechos de propiedad”.

Otros aspectos destacados por el presidente de PDVSA, se refieren al proceso de nacionalización de la industria petrolera, en el cual “fuimos muy conformistas”. Además, enfatizó que el liderazgo político del país y también el liderazgo de PDVSA se equivocó. “La empresa fue expuesta y sucumbió ante un sistema de políticas promovido por los países consumidores y sus organizaciones internacionales; se alineó en ideología y práctica con esos intereses. Esto se puede ver en todos los contratos aguas arriba firmados en la década de años 90”.

En este sentido y a manera de recomendación, dijo que, “cualquiera sea la propuesta de los contratos futuros, es preciso aplicar un simple test: Cada quien debe preguntarse si ese negocio podría ser considerado legal y además legítimo en su país (ninguno de los contratos firmados en la citada década de los 90 hubiese pasado ese examen). Si no es el caso, no debe proponerlo, mucho menos imponerlos en nuestros países”.

“Tenemos que compartir y seguir aprendiendo lecciones. Cuando algo sale mal en el sector petrolero de un país miembro de la OPEP, al final del día todos, incluyendo a los países consumidores, sufrimos los efectos de largo plazo de un mercado inestable”, concluyó el presidente de PDVSA.

http://www.vheadline.com/readnews.asp?id=22814#Espanol



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Petroleos de Venezuela (PDVSA) Ali Rodriguez Araque speaks of lessons learned during the oil strike-sabotage

In a press release, Venezuela's Embassy in Washington D.C. relays a statement from Vienna (Austria) in which Petroleos de Venezuela (PDVSA) president says “the world’s oil market stability can only exist if actors negotiate fairly and respect the sovereign rights of everyone involved: the owners of the oil resource, the consumer countries’ governments and private investors.”  Rodriguez Araque was attending the Organization of Petroleum Exporting Countries (OPEC) International Seminar in Vienna.

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Petroleos de Venezuela (PDVSA)
president Ali Rodriguez Araque

Venezuela and PDVSA represent an extreme and exceptional case when it comes to the “relationship between the National Enterprise and the Government”. Addressing an audience of over 300 personalities linked to the hydrocarbons sector, he mentioned the lessons learned within the corporation, the country and even the international market, especially regarding secure energy supply. “We can have different opinions regarding the terms of negotiation, not only between governments but also between actors. However, what is absolutely clear is that we all have to overcome the colonialism of the past and recognize the right that oil exporting countries, regardless of their size or strength, have to manage their natural resources in an autonomous manner. This lesson must be learned by consumer countries and its organizations”, he said.

Speaking about internal lessons, PDVSA’s president stated that “for many years, the corporation and the country lived dramatic and erroneous situations, until the emergence of the most infamous confrontation of traditional leadership against the government. In April 2002, that leadership promoted a coup against democratically elected President Hugo Chávez Frías’ government. Then, in December 2002 and January 2003, it promoted an economic coup which cut oil exports down to zero in a few weeks. Fortunately, both attempts failed”.

Rodríguez Araque underlined that “the new leadership represented by President Hugo Chávez Frías ended this antinationalistic sense. The new Hydrocarbons Constitutional Law, put in effect in 2002, and the Venezuelan policies aligned with OPEC’s decisions to promote fair prices for consumers and producers, as well as market stability clearly evidence our struggle to respect and manage resources in an autonomous way. The new PDVSA, committed to the Venezuelan people and the world market, sets another example of resources’ valorization and their use to promote sustainable development and a better quality of life”.

Additionally, Rodríguez Araque pointed out that Venezuela’s traditional leadership lost sight of the fact that oil resources do not belong to the corporation, even if it is a state-owned company, but to the people of the Bolivarian Republic of Venezuela who depend on them. “This absurd position was perhaps the most important factor that contributed to the disastrous and extended oil prices decline in 1998. This situation radically changed when a new political leadership emerged. This political force was strong enough to induce PDVSA to fulfill the quotas it had been agreed with its OPEC peers”.

He also said that PDVSA’s traditional leaders had always sought to evade OPEC quotas. “In the mid-90’s, volumes not prices were the only important variable which resulted in increasingly lower prices”. Furthermore, “this leadership allowed consumer countries to implement a fiscal regime aimed at promoting investments while minimizing fiscal contributions not paying a fair return for the use of natural resources, thus disowning property rights”.

Other aspects touched upon by the president of PDVSA had to do with the oil industry nationalization process in which “we were too compliant”. Besides, he stressed that the country’s political leaders as well as PDVSA’s leaders made a mistake. “The company was exposed and it succumbed to a policies system promoted by consumer countries and their international organizations; it aligned both in ideology and practice with these interests. This is apparent from all the upstream contracts signed during the 90’s”.

In this sense he made a recommendation “regardless of what future contracts propose we must apply a simple test. Everyone must ask himself if this business could be considered legal and legitimate in his country (not one of the contracts signed in the 90’s would have passed this test). If they do not pass this test, then the proposal must not be made or even worse, imposed to our countries”.

“We have to share the lessons learned and keep on learning. If something goes wrong in the oil sector of an OPEC country, everyone, including consumer countries, suffer the long-term effects of an unstable market”, concluded PDVSA’s president.

 En Espanol:

Seminario OPEP: Alí Rodríguez Araque comparte lecciones del paro-sabotage

Venezuela y PDVSA, ejemplo de nuevo liderazgo en la relación empresa estatal - gobierno.  También hay lecciones para los países consumidores de petróleo: “Deben aprender que la estabilidad del mercado sólo puede existir sobre la base del respeto por los derechos y la justa negociación”.


Petroleos de Venezuela (PDVSA)
president Ali Rodriguez Araque

Viena, Austria, 16 de septiembre de 2004.- “La estabilidad del mercado petrolero mundial sólo puede existir sobre la base de una justa negociación entre todos sus actores y el respeto por los derechos soberanos de cada uno de ellos: los dueños de los recursos petroleros, los gobiernos de los países consumidores y los inversionistas privados”, puntualizó Alí Rodríguez Araque, presidente de PDVSA, durante su participación en el Seminario Internacional de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), que se lleva a cabo en la capital austríaca.

Venezuela y PDVSA representan un caso extremo y excepcional cuando se trata de abordar las “Relaciones entre la Empresa Nacional y el Gobierno”. Al disertar sobre el tema, el presidente de la estatal petrolera destacó ante un auditorio de más de 300 personalidades vinculadas al sector de los hidrocarburos, lecciones aprendidas dentro de la Corporación, el país y también de utilidad para el mercado internacional, especialmente en lo atinente a la seguridad energética: “Podemos tener diferentes opiniones acerca de los términos de la negociación, no sólo entre los gobiernos sino también al interior de cada uno de los actores, pero lo que está absolutamente claro es que todos tenemos que superar el colonialismo del pasado y reconocer el derecho a la gerencia soberana de los recursos naturales de los países exportadores, aunque estos sean pequeños y débiles. Esta lección debe ser aprendida por los países consumidores y sus organizaciones”, dijo.

Refiriéndose al aprendizaje interno, el presidente de PDVSA aseveró que “durante muchos años, la Corporación y el país vivieron dramáticas y erradas situaciones, hasta que se produjo la más infame confrontación del liderazgo tradicional contra el gobierno. En abril de 2002, ese liderazgo promovió un golpe de Estado contra el gobierno del Presidente Hugo Chávez Frías, electo democráticamente. Luego, en diciembre 2002 y enero 2003, promovió un golpe económico, el cual llevó las exportaciones de petróleo a cero durante unas pocas semanas. Afortunadamente, ambos intentos fracasaron”.

El alto ejecutivo remarcó que “el nuevo liderazgo representado por el Presidente Hugo Chávez Frías puso fin a este sin-sentido antinacionalista. La nueva Ley Orgánica de Hidrocarburos, que entró en vigencia en el 2002, y las políticas de Venezuela en línea con las decisiones de la OPEP, promoviendo precios justos para consumidores y productores así como la estabilidad del mercado y la seguridad energética del futuro, son muestras claras de la lucha por el respeto y la soberanía de los recursos. La nueva PDVSA, comprometida con el pueblo venezolano y el mercado mundial, es otro ejemplo de valorización de los recursos y su uso como palanca de desarrollo sustentable y mejor calidad de vida”.

Adicionalmente, Rodríguez Araque recordó que el liderazgo tradicional venezolano perdió de vista el hecho de que los recursos petroleros no son propiedad de la empresa, aún cuando sea una empresa del Estado, sino que son del pueblo de la República Bolivariana de Venezuela, quienes dependen de ellos. “Esta absurda posición fue tal vez el factor más importante que contribuyó a la desastrosa y prolongada caída de los precios del petróleo en 1998. Esta situación cambió radicalmente cuando emergió un nuevo liderazgo político, suficientemente fuerte para obligar a PDVSA a cumplir las cuotas acordadas soberanamente entre Venezuela y sus homólogos de la OPEP”.

Dijo también que el liderazgo tradicional de PDVSA siempre buscó la manera de evadir las cuotas de la OPEP. “A mediados de la década de los años 90, los volúmenes se convirtieron en la única variable importante; no los precios, que eran cada vez más bajos”. Por otra parte, “ese liderazgo permitió la imposición de un régimen fiscal por parte de los países consumidores, orientado a promover inversiones mientras minimizaba las contribuciones fiscales y no pagaba un justo retorno por el uso de los recursos naturales, desconociendo así los derechos de propiedad”.

Otros aspectos destacados por el presidente de PDVSA, se refieren al proceso de nacionalización de la industria petrolera, en el cual “fuimos muy conformistas”. Además, enfatizó que el liderazgo político del país y también el liderazgo de PDVSA se equivocó. “La empresa fue expuesta y sucumbió ante un sistema de políticas promovido por los países consumidores y sus organizaciones internacionales; se alineó en ideología y práctica con esos intereses. Esto se puede ver en todos los contratos aguas arriba firmados en la década de años 90”.

En este sentido y a manera de recomendación, dijo que, “cualquiera sea la propuesta de los contratos futuros, es preciso aplicar un simple test: Cada quien debe preguntarse si ese negocio podría ser considerado legal y además legítimo en su país (ninguno de los contratos firmados en la citada década de los 90 hubiese pasado ese examen). Si no es el caso, no debe proponerlo, mucho menos imponerlos en nuestros países”.

“Tenemos que compartir y seguir aprendiendo lecciones. Cuando algo sale mal en el sector petrolero de un país miembro de la OPEP, al final del día todos, incluyendo a los países consumidores, sufrimos los efectos de largo plazo de un mercado inestable”, concluyó el presidente de PDVSA.

http://www.vheadline.com/readnews.asp?id=22814