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PANDEMONIUM  " MISIÓN  MARX Y ENGELS  III "

Sección 29

No. 968


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FULL SPECTRUM EMANCIPATION



"Seguramente la revolución social de Venezuela no es marxista, por eso, se llama  Bolivariana, pero, tampoco es anti-marxista, y por eso, es necesario también estudiar el pasado marxista para construir el futuro bolivariano, y también el pasado bolivariano para construir el futuro marxista, es decir, la totalidad de la emancipación humana."  
(Franz J. T. Lee)

Esta "Misión" está dedicada a los
Revolucionarios Bolivarianos a escala mundial,
quienes desean aprender las Raíces de
la Revolución-Emancipación Global Actual.  



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27 Mar 2004 - 08:46

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"Teoría de Dependencia“ y Práxis-Teoría
Revolucionaria
Enviado por: franzjutta 
Las “Teorías de Dependencia” con
respecto a la Revolución Bolivariana y
al Tercer Mundo en general

Por:  Franz J. T. Lee

Ponencia originalmente escrita para la Va. Conferencia de la Asociación Nigeriana de Ciencia Política, Lagos, Nigeria, Abril de 1981. La versión original inglesa está publicada en: Yolamu R. Barongo (Ed.), Political Science in Africa: A Critical Review, Zed Press, Londres, 1983, pp. 178-188. Esta versión en español fue revisada y actualizada el 25 de marzo de 2004.
 
Indice

1.1 Origen del movimiento de „dependencia“
1.2 Intento de clasificación de algunos autores originarios
      de la „dependencia“
1.3 Tesis principal de la teoría de „dependencia“
1.4 Importancia de las teorías sobre „dependencia“
      para los países en vías de desarrollo
1.5 Petróleo y lucha de clase
      Notas Bibliográficas



1.1 Origen del movimiento de „dependencia“

1.1.1 Hipótesis fundamental

Para un pueblo en proceso de emancipación social bajo el capitalismo "periférico", una teoría de "subdesarrollo" eo ipso sólo puede ser una teoría de revolución social íntimamente relacionada con la práxis transhistórica concreta  por su liberación global.

En la explicación de las teorías sobre la „dependencia“, tenemos que establecer desde un principio, que, aunque no han sido expresamente formuladas como „teorías del subdesarrollo“ -- es decir, como una manifestación del sistema social internacional --  el concepto de  „subdesarrollo“ ha existido por mucho tiempo como un término de análisis científico, especialmente en los trabajos de pensadores marxistas sobre el imperialismo.

El enfoque de la teoría de la „dependencia“ se inició en los análisis marxistas „clásicos“ de los años 1910 y 1920, especialmente en los trabajos de Lenin y Rosa Luxemburgo (1). Después de 1930, debido a la división del comunismo internacional en dos ramas antagónicas - el Estalinismo y el Trotskismo - la teoría social marxista verdadera estuvo práctica y práxicamente ausente en los debates públicos. Se estancó y llegó a osificarse en un dogma bajo la severa presión del monopolio de la ideología soviética y de las teorías políticas „burguesas“ reformistas entre 1928 y 1960.

Durante este período, los partidos Comunistas de Latinoamérica que en un principio llevaron una existencia clandestina repetían los diferentes dogmas y directivas de Moscú siguiendo las variadas maniobras en zig-zag de la política exterior de Moscú. Con muy pocas excepciones, ningún marxista latinoamericano intentó un análisis intelectual independiente acerca de la realidad latinoamericana hasta la década del 60 (2).

Después de la II Guerra Mundial, en el tiempo en que la „guerra fría“ se intensificaba, el problema del „subdesarrollo“ se convertía, cada vez más, en tema central de la discusión política internacional. Durante ese período, autores norteamericanos y otros, como Nurkse, Rosenstein-Rodan, Hirschman, Rostow y Keynes, estaban difundiendo sus „teorías de la modernización“. Tenían una influencia política directa sobre la formulación de las estrategias de crecimiento económico para Latinoamérica en el subcontinente mismo.

De hecho, esta fue una estrategia deliberada de Estados Unidos, operando a través de las Naciones Unidas, para el momento bajo su notoria influencia. Así, se fundó en Santiago de Chile la „Comisión Económica para América Latina“ de las Naciones Unidas, CEPAL (3), bajo la dirección de Raúl Prebisch, organismo que propagó estas teorías de la „modernización“ a través del continente, con un sabor latinoamericano.

Su ideología del crecimiento económico, “el desarrollismo“, como normalmente se le conoce, penetró incluso las ciencias sociales de las universidades latinoamericanas, influenciando especialmente a la Sociología y la Ciencia Política. Muchos profesores y conferencistas en los círculos universitarios comenzaron, bien a defenderla apologéticamente o a criticarla desde puntos de vista (weltanschuungen) marxistas y no-marxistas.

Exponentes latinoamericanos de la ideología del „desarrollismo“ bien conocidos fueron: Gino Germani (4) y Rogar Vekemans (5). Según estas teorías del „cambio social“, los países latinoamericanos debían transformarse, dentro del tiempo más breve posible, en estados industrializados al estilo occidental. El capital extranjero, especialmente en forma de inversiones directas y préstamos, y la “ayuda económica“ (que a la larga se convertiría en „ayuda militar“ para las elites gobernantes), lograría este „milagro económico“ en una o dos décadas. Una condición sine qua non para este proceso de „modernización“ era un virulento anticomunismo.

En este contexto tenemos que considerar la aparición del movimiento de la „dependencia“. Surgió como una doble critica: a) contra el „desarrollismo“ y b) contra las interpretaciones marxistas dogmáticas de la realidad latinoamericana.


1.2 Intento de clasificación de algunos autores originarios de la „dependencia“

1.2.1 Critica al „desarrollismo“

En una forma u otra, todos los autores que enfocaron la ideología de la „dependencia“, dirigieron su crítica contra el „desarrollismo“. Los ataques más severos vinieron de autores como: Aguilar Monteverde, Caputo, Pizarro, Cardoso, Falleto, Córdoba, Silva Michelena, Dos Santos, Gunder Frank, Furtado, García, González Casanova, Ribeiro, Sunkel y Vasconi (7). Este riguroso debate inter alia condujo al „redescubrimiento“ de la práxis-teoría social marxista en Latinoamérica.


1.2.2 Critica al „Marxismo dogmático“

Entre 1930 y 1960, los Partidos Comunistas de Latinoamérica aplicaron rígidamente el orden consecutivo de los diferentes modos de producción, tal como lo elaboraron Marx y Engels a mediados del siglo XIX - como una „ley eterna“ - a las condiciones sociales de Latinoamérica contemporánea. Todo lo que en Latinoamérica no era capitalismo „desarrollado“, esto es, „modernizado“ en el sentido de „desarrollismo“, necesariamente tenía que ser „feudalismo“. La consecuencia política de tal razonamiento dogmático, cum grano salis, fue que los Partidos Comunistas Latinoamericanos comenzaron a preparar y a esperar la „revolución democrático-burguesa“, la „Revolución Francesa Latinoamericana“, que precedería a la „Revolución de Octubre“. A fin de lograrlo, tenía que realizarse una alianza entre la „burguesía progresista nacional“ y el „proletariado revolucionario“, para emprender la batalla contra la „oligarquía feudal” (8).

Antes del debate sobre „dependencia“, pequeños grupos trotskistas atacaban a los partidos comunistas oficiales por su actitud conservadora “neo-estalinista“. Pero, ellos también, en el sentido marxista „clásico“, entendían al imperialismo - causante del subdesarrollo - como un factor externo. Ambas posiciones marxistas fueron criticado por autores como Cardoso, Dos Santos, Gunder Frank y González Casanova (9).

Los autores de la „dependencia“, especialmente los de tendencia marxista, sostenían que el imperialismo no es sólo una fuerza opresiva externa, sino que, debido a su presencia estructural dentro de las sociedades „subdesarrolladas”, las controla directamente. De allí que sus operaciones tienen que ser analizados internamente y en principio, ser atacadas nacionalmente. Con este nuevo enfoque, los autores de la „dependencia“ trascendieron las teorías clásicas marxistas sobre el imperialismo. Sin embargo, Neo-Marxistas como Paúl A. Barán (10) consideraron ya este problema y la necesidad de revisar y reformular el concepto „Imperialismo“ para que fuera aplicable a las condiciones de América Latina, y al „Tercer Mundo“ contemporáneo.

Estas discusiones políticas condujeron a serios debates dentro de la CEPAL misma, especialmente entre los miembros de su Instituto de Investigaciones, el ILPES, (Instituto Latinoamericano de Planificación Económico-Social). Las controversias se extendieron hasta la Universidad de Chile, principalmente a su Centro de Estudios Socio-Económicos (CESO) de la Facultad de Economía. Un futuro centro de discusiones políticas sobre el tema, fue la Universidad Nacional de México, sobre todo, en su Instituto de Investigación Económica (IIE). En la década de los 60 surgieron grupos de estudio sobre la „dependencia“ en todas las capitales latinoamericanas.

Aproximadamente 25 autores se hicieron conocer internacionalmente. Entre ellos, no sólo intelectuales latinoamericanos sino también autores como A. G. Frank (Norteamericano) o Franz Hinkelammert (Alemán) (11). Fundamentalmente, los exponentes de la „dependencia“ podrían dividirse en tres grupos:

1.2.3 La tendencia „nacionalista-burguesa“

Esta dirección entendió la „dependencia“ como una suma de variables externas que construyen la estructura exterior del proceso de desarrollo nacional. Y concluyen en que los portadores de dominio y dependencia son, en primer lugar, los estados nacionales. Los grupos sociales, los sectores económicos y las instituciones nacionales, juegan un papel menor. Entonces, la esencia de la dependencia es una „interacción asimétrica“. Los principales representantes de esta tendencia fueron: Furtado, Sunkel, Helio Jaguaribe (12) y Aníbal Pinto (13).


1.2.4 La tendencia Marxista

Para esta tendencia la „dependencia“ es esa parte de la teoría del imperialismo que no está todavía completamente formulada y que describe los efectos del imperialismo, directamente dentro de los estados "periféricos" del capitalismo mundial.

Para estos intelectuales, generalmente, „no hay teoría de dependencia aislada de la teoría del imperialismo” (14). Consideran su enfoque como un elemento nuevo, como la perspectiva del „Tercer Mundo“ y „no sólo quieren extenderla, sino contribuir científicamente a su nueva formulación“ (15).

No son los estados nacionales, sino las clases sociales, las portadoras de dominio y dependencia (16). Los principales representantes de esta tendencia fueron: Cardoso, Córdova, Dos Santos, Vasconi, Marini (17)  y Quijano (18).


1.2.5 Las tendencias „No clasificadas“

Debido a que no existe una única „teoría de la dependencia“, muchos escritores no se han podido clasificar aún, porque, de manera acritica, toman prestado conceptos, tanto de la dirección Marxista como de la no-Marxista. Dentro de esta confusión ideológica encontramos autores como Aguilar Monteverde, Fernando Carmona de la Peña (19) o Marcos Kaplan (20). Algunos como Darcy Ribeiro, con la teoría evolucionista de la dependencia, han desarrollado su propia tendencia independiente (21).

Así, pues sólo una sección determinada del movimiento de „dependencia“ es/fue Marxista. Sin embargo, todas tienen en común el estar dirigidas en contra de la ideología del „desarrollismo“ y el neo estalinismo de los partidos comunistas de Latinoamérica.


1.3 Tesis principal de la teoría de „dependencia“

1.3.1 Planteamiento teórico básico

1.3.1.1 General

En aquél entonces, las contribuciones más importantes en el campo de la descripción del llamado "subdesarrollo", procedieron de dos fuentes: de los autores latinoamericanos que trataron de la „dependencia“, y de los pensadores franceses. Entre estos últimos estaban: Samir Amin, de nacionalidad Egipcia pero que ha escrito fundamentalmente en Francés, Charles Bettelheim, Pierre Jaleé y Christian Palloix (22). Ellos centraron su trabajo de investigación en la transferencia de valor abierta o disimulada del "Tercer Mundo", a los países metropolitanos, en la correlación entre las dos secciones de la división internacional del trabajo, principalmente, desde el punto de vista de los países metropolitanos, bajo consideraciones económicas. Como hemos visto, los autores de la „dependencia“ hicieron lo contrario.

La situación de los países subdesarrollados sólo puede ser entendida cuando se considera el papel decisivo que juegan los factores externos. Las estructuras sociales de las colonias, ex-colonias y neo-colonias, no son el resultado del desarrollo histórico autónomo, sino que están determinadas por la hegemonía extranjera y la explotación. Así, los factores endógenos y exógenos están imbricados en un indivisible contexto explicativo de „estructuras de dependencia” propias de los países del „Tercer Mundo“.

El '''subdesarrollo'' y el „desarrollo“ no son procesos históricos sincrónicos, determinándose funcionalmente, el uno al otro. En consecuencia, son dos lados del mismo sistema capitalista mundial en desarrollo. Uno puede, a lo mucho, hablar de „desarrollo del subdesarrollo” (Gunder Frank). Aunque el subdesarrollo tiene raíces históricas externas, sus efectos se sienten internamente. Las deformaciones forzadas y las insuficiencias, son ingredientes esenciales de todas las estructuras sociales y económicas internas de los países „en vías de desarrollo“. Entonces, abolir el "subdesarrollo" internamente, tiene como prerrequisito la erradicación del control de explotación ejercido desde afuera. Esto fue un ataque directo al „desarrollismo“ o la „modernización“.

La „dependencia“ fue desarrollada principalmente desde, y, por las condiciones sociales de Latinoamérica. El que esto sea también aplicable a los otros países del „Tercer Mundo“, no estaba establecido expressis verbis por esos autores (23). Respecto a esta tesis fundamental existe de algún modo un cierto consenso entre los diferentes autores, pero más allá de esta estructura general, se desarrolló un caos de opiniones sobre le teoría de la „dependencia“.


1.3.2 Crítica a estas teorías

Con todo respeto intelectual, el principal error científico de la mayoría de estas teorías, fue su ambigüedad conceptual. Criticaron al „desarrollismo“ y al „Marxismo dogmático“ que habían transplantado conceptos de origen europeo o norteamericano a las condiciones latinoamericanas, pero, para contrarrestarlos, no desarrollaron nuevos conceptos científicos y filosóficos ni ideas originales práxico-teóricas. Así, la literatura de la „dependencia“, de este esfuerzo intelectual extra-metropolitano, fue, a menudo, pura descripción y extensa especulación a un alto nivel de abstracción teórica, careciendo de toda vinculación con la práxis emancipatoria real del "Tercer Mundo". Lo que necesitamos no es una ideología práctica ni una práctica ideológica, sino una práxis-teoría revolucionaria emancipatoria, no sólo para América Latina, sino para el mundo entero. Precisamente la Revolución Bolivariana actual tiene la responsabilidad transhistórica de iniciar este proceso revolucionario emancipatorio.

La carencia de una práxis-teoría fue especialmente el caso de la tendencia „nacionalista-burguesa“. Por otra parte, la tendencia marxista tenía el problema de cómo modificar los conceptos marxistas (como „proletariado“, „clase“, etc.), con el fin de aplicarlos en forma realista a las condiciones sociales del „Tercer Mundo“; los marxistas olvidaron su dialéctica que explica idóneamente que conceptos, que las palabras "práxis" y "teoría", no son cosas o procesos reales, sino simplemente son herramientas intelectuales muy inadecuadas. La revolución transhistórica se hace científicamente, se piensa filosóficamente, se supera sabiamente en la realidad global existente.  

Peor aún, el error de ineficiencia teórica y conceptual ya mencionado se demuestra en el término „dependencia“ mismo. No existe un concepto científico filosófico claro para este proceso histórico. Las explicaciones que se dan, generalmente terminan en tautologías, descripciones parciales o desviaciones metafóricas De allí que „dependencia“ podría ser perfectamente uno de los siguientes conceptos:

a) Una teoría,
b) Parte de una teoría,
c) Un concepto dentro de una teoría,
d) Una variable,
e) Una „situación concreta“
f)  e incluso, una ideología.

Lo mismo se aplica a un concepto como „dependencia estructural“. Quien espera una especificación científica, quedará sorprendido de que unas veces significa „imperialismo a escala mundial'' y en otras es un componente de estructuras sociales internas de los países „subdesarrollados“. Parece ser que el término „dependencia“ ganó popularidad, justamente a causa de su carencia de precisión científica filosófica. (24). Este problema encontramos en todas partes de la práctica e ideología "revolucionaria".

El dilema planteado surge porque las pre-discusiones de la investigación científica han permanecido sin respuesta.

¿Cómo se desató el modo capitalista de producción en países específicos del „Tercer Mundo“?  ¿En América Latina, en Venezuela? ¿Qué diferencias cualitativas existen entre estas dos formas? (Europa Occidental y Países del Tercer Mundo).

¿Cuál es el status teórico de la organización del estado nacional de las sociedades „dependientes“, en relación a un análisis de clase a escala continental y mundial?

¿Y cuál es la relación entre la base social y la superestructura social de estos países, en otras palabras, entre la economía y la política? Si estas preguntas no son respondidas, cualquier formulación de un concepto de  „dependencia“ real y verdadero tendrá necesariamente que ser sólo provisional. A estas deficiencias teóricas agregaremos la carencia de práxis científica. Y Práxis Científica no es cualquier cosa, no es trabajar, trabajar y más trabajo; al contrario, es abolir concretamente el proceso de trabajo alienante en su totalidad.

El debate sobre „dependencia“ no se libró ni de la tradición „hispánica“ del formalismo escolástico ni de los „desórdenes infantiles“ (Lenin) de los movimientos de izquierda contemporáneos. Amargas discusiones intelectuales surgieron en Latinoamérica sobre problemas puramente semánticos. La necesidad de la investigación empírica práxica para respaldar cuestiones teóricas fue descuidada en forma decepcionante. Lógicamente, esta situación provocó el estancamiento de las discusiones sobre „dependencia“, especialmente hacia fines de los años 70. Muchas publicaciones recientes son simples repeticiones de las anteriores. Más aún, el término „dependencia“ se convirtió en un slogan público, un concepto político emocional. Más tarde. en países metropolitanos, principalmente en los círculos de la „izquierda“, alcanzó „exóticas“ dimensiones, entró al folklore político, llegando a ser un término doméstico en funciones sociales „anti-imperialistas“.

Como parte crítica, como algo auténticamente latinoamericano, el debate sobre „dependencia“ tuvo ciertamente un efecto revitalizante y regenerador sobre el Marxismo contemporáneo, en relación con su uso como método revolucionario de emancipación a escala global, como teoría revolucionaria de los „subdesarrollados“ internacionalmente y como práxis revolucionaria mundial. En este contexto, los detalles anteriores son de significancia política para que América, Asia y África puedan eliminar estructuras sociales de dependencia. Más aún, el Marxismo tiene que emanciparse de su „Prolet-Aryanismo”, de su dogmatismo y Euro-Centrismo (o US-Centrismo). Sólo entonces se convertirá en la práxis-teoría  internacional.


1.4 Importancia de las teorías sobre „dependencia“ para los países en desarrollo (25)

1.4.1 En general

Las deliberaciones y criticas expresadas anteriormente, con seguridad se aplican a situaciones y condiciones similares de otros países del „Tercer Mundo“. Pienso que no es necesario repetirlos aquí.

1.4.2 Con respecto a África

En los últimos años, se han publicado muchos trabajos de autores africanos y no africanos, que analizan las diferentes estructuras sociales de la dependencia y las presiones revolucionarias en países específicos, o bien ilustran patrones generales de dependencia en África, y en otras partes del mundo. Dignas de mencionar son las siguientes observaciones generales sobre el trabajo de investigación en los campos teóricos y práxicos.

1.4.2.1 En el plano teórico

La relevancia política del enfoque latinoamericano sobre „dependencia“ hacia la formulación de una „teoría del subdesarrollo'' para las condiciones sociales de África, dependerá de la habilidad en dar precisión teórica a las ya logradas reflexiones conceptuales generales sobre estructuras de dependencia, y de la potencialidad para transformar estas investigaciones  dialécticas teóricas en obras empíricas concretas y práxis emancipatoria. Dentro de la práxis-teoría, el lugar científico exacto de una teoría de la dependencia tiene que ser fijado filosóficamente, en especial sus categorías y conceptos en relación al Marxismo, esto es, en línea con la historia real, la economía política y el materialismo dialéctico transhistórico.

Sólo al hacer que ésta forme parte de la teoría revolucionaria, o la teoría revolucionaria misma, se logrará la precisión conceptual y la consistencia lógica (26). „Dependencia“ o “subdesarrollo”, con toda posibilidad, no son categorías científicas adecuadas; así mismo, los conceptos marxistas tienen que ser reformulados y enriquecidos, a fin de hacerlo aplicable a las especificas condiciones históricas de África, América Latina, El Caribe o Asia. La "universalidad" del método dialéctico marxista debe pasar por la prueba de acero de la verdadera práxis-teoría revolucionaria mundial, y así se convertirá en la multiversalidad poli-lógica, global y galáctica.

Esto es necesario para comprender los complejos sistemas de contradicciones polimensionales y de antagonismos "tribales",  especialmente en las sociedades africanas. La „dependencia“, como posible concepto teórico, circunscribe un número infinito de factores, por lo tanto no puede ser „probado“ ni operacionalizado (27). Por ejemplo, el estudio de un caso de estructuras sociales del neocolonialismo en Kenia, puede aportar valiosa información sobre „estructuras de dependencia“, sin necesidad de usar el concepto „dependencia“ en su forma actual, ni una sola vez, simplemente porque éste siempre opera en un plano empírico concreto.

Hasta ahora, el área de investigación empírica de estudios de casos, ha sido ilimitado. En vista de lo expuesto, para futuras investigaciónes de relevancia emancipatoria, debe ponerse más énfasis en los análisis detallados de las clases y grupos sociales, por ejemplo, en los diferentes estados africanos, desde luego, usando el método del socialismo científico  filosófico.

¿Qué significan grupos sociales como la „burguesía nacional“, la „intelligentsia pequeño-burguesa“, “grupos militares nacionalistas“, "lumpen-burguesía", en el contexto africano, en el contexto de Uganda, por ejemplo? ¿Qué es, exactamente, un „proletariado urbano“ venezolano o un „proletariado rural“ dentro del contexto nigeriano o surafricano? (28) ¿Cualitativamente, significan lo mismo? y ¿qué realmente son los „grupos-sociales marginales“? ¿Tienen ellos cierta potencialidad revolucionaria? ¿Existe un "lumpen-proletariado" en las capitales latinoamericanas o africanas?

Además, el concepto „heterogeneidad estructural“, formulado por Córdova en 1973, es de gran valor científico para las condiciones sociales post-coloniales en África. Ya que señala con precisión el problema del „desarrollo combinado“ dialéctico de los diferentes modos de producción en África. Como Kwame Nkrumah ya indicó, verticalmente esta heterogeneidad forma parte del análisis de las clases africanas y horizontalmente explica el dinamismo regional, capacitándonos para una más precisa interpretación del “subdesarrollo” y formulación de una práxis-teoría revolucionaria, como instrumento concreto para abolirlo.


1.4.2.2 En el plano práxico

Podría ser nuestra intención científica de sólo interpretar en diferentes formas las estructuras de dependencia. El punto es: tenemos que abolirlas, cambiarlas. Cualquier otra cosa, caerá en el vacío de la historia sin ningún efecto fertilizante.

Como indicado anteriormente, exactamente en la dimensión de la práxis revolucionaria concreta, el enfoque de la  „dependencia“ muestra un déficit alarmante. Ni siquiera los exponentes marxistas podrían indicar con precisión cómo, en la práxis, pueden ser abolidos la „dependencia“ y el „subdesarrollo“ a nivel nacional, continental e internacional. En sus estrategias reformistas evolucionarias, ellos tuvieron que retroceder a las teorías marxistas „clásicas” sobre imperialismo y lucha de clase internacional, de nuevo, simplemente, porque las pre-discusiones científicas y filosóficas, es decir, marxistas, no han sido respondidas. El aparato intelectual conceptual no está suficientemente desarrollado y no existe consenso respecto al significado preciso del materialismo dialéctico histórico en el actual contexto de la globalización. Muchos esfuerzos científicos prometedores terminan en un cul de sac, estrellándose contra las rocas de la praxis-teoría revolucionaria.

No es suficiente exigir la abolición del neocolonialismo, del "neo-liberalismo salvaje", de la "globalización" y la introducción del socialismo o de la "democracia verdadera", respaldados por cualquier objeción „científica“ adjetiva. Es necesario conocer las raíces históricas exactas de los movimientos emancipatorios, su ambiente social, su dinamismo, su estado latente y sus tendencias trascendentales. La perspectiva de una reconstrucción socialista después del colonialismo o "neo-liberalismo"  debe ser un análisis científico en el sentido ya expresado. De otro modo, nos enfrentaremos a problemas de transformación como los experimentados ya en Vietnam, Yugoslavia, Guinea-Bissau, Tanzania, Angola, Mozambique, Zimbabwe y Sudáfrica. Allá podemos ver claramente los resultados fatales de la "división de trabajo" revolucionaria, de la separación de la práxis de la teoría revolucionaria.

En conclusión, la cuestión de la abolición de las estructuras de dependencia en la última esencia; de ello dependen cualesquiera deliberaciones científicas y filosóficas sobre „dependencia“. Sin una teoría revolucionaria no habrá práxis revoluciónaria en ningún estado africano, de hecho, ninguna Revolución Africana, ninguna Revolución Latinoamericana, ninguna oportunidad emancipatoria real y verdadera contra el „imperialismo mundial“ fascista y racista.

1.5 Petróleo y lucha de clase

El vivir en Venezuela y asistir a conferencias en Nigeria, en otras palabras, moviéndome entre dos países productores de petróleo, de hecho me anima a mencionar muy breve y superficialmente el problema del petróleo y la lucha de clase a escala global.

Realmente, no existe „crisis petrolera“ o „crisis energética“, en lo que respecta a los “condenados de la tierra”, al contrario, existe una "crisis del capitalismo mundial" que está aquí para permanecer por bastante tiempo. Se han publicado muchos análisis Marxistas y no Marxistas sobre la industria petrolera (29) y su impacto nacional e internacional, pero aquí nos referimos brevemente, sólo a la relevancia del petróleo en el proceso de la lucha anti-imperialista, de la práxis-teoría revolucionaria.

La crisis de „petróleo“ o de „energía” en el capitalismo - aún nuestro mayor modo de producción contemporáneo - es un indicador preciso de la severa crisis existente en el sistema económico internacional (todavía básicamente capitalista), de sus contradicciones internas. Aunque todavía sólo es la punta del iceberg, también es una vara de medida para el éxito “emancipatorio laboral“ a escala global. La lucha petrolera en Venezuela verifica este hecho revolucionario.

La relevancia vital del petróleo para el desarrollo del capitalismo es bien conocida; también para la construcción socialista, especialmente en los países del „Tercer Mundo“. Así, los „explotados“ en países productores de petróleo, como clase social particular, ganan importancia emancipatoria dentro de la lucha de clase nacional e internacional. Pues asumen una tarea revolucionaria histórica especial. En pocas palabras, „el internacionalismo de la lucha de clase en los países productores de petróleo está al filo de una solidaridad más amplia“ (30).

Esto significa que los pensadores marxistas tienen el deber científico de estudiar las „estructuras de dependencia del petróleo“, y como tarea revolucionaria, ser parte de esta „solidaridad más amplia“ para abolirlas, por consiguiente, colocando a los países productores de petróleo, como Nigeria o Venezuela, en la posición más significativa del „internacionalismo de la lucha de clases“.

De otro modo, en África, y en otras partes, sólo tendremos la alternativa de la ”barbárie” (31). Ciertamente, si las contradicciones entre „trabajo y capital“ (Marx y Engels) o „subdesarrollo y presiones revolucionarias“ (Ake) no van a ser abolidas por la vía emancipatoria, entonces, como ya lo predijo Marx, la „burguesía y el proletariado“ africanos, asiaticos, latinoamericanos, junto con sus compañeros de cualquier otra parte, „terminarán, históricamente en la barbárie”, en la total aniquilación de la especie homo sapiens sapiens.

Pero, en último término, serán las condiciones internas de los países productores de petróleo, y más concretamente la correlación de fuerzas sociales que se dé en el interior de aquellos, lo que van a determinar el carácter de esa solidaridad como condición de posibilidad para enfrentar, en mejores condiciones la lucha contra el imperialismo. Un ejemplo actual es la lucha petrolera excepcional del Gobierno Venezolano del Presidente Hugo Chávez Frías.

Pero, por otro lado, hoy más que nunca se impone la necesidad de estrechar filas alrededor de unos cuantos objetivos comunes para los países del llamado "Tercer Mundo", porque no cabe duda que la ausencia de una plataforma común - reiteramos, en lo mínimo - puede generar una situación tal, que en vez de cerrarse la brecha entre el mundo „desarrollado“ y el „subdesarrollado“, se amplia y profundice como resultado de un mayor abismo en los términos de intercambio, por ejemplo. También en este sentido, la Revolución Bolivariana se encuentra en la vanguardia de la emancipación global.
 
Notas Bibliográficas

(1) Véase:    Christian Palloix, Die Imperialismustheorie bei Lenin und Rosa Luxemburg, en „Neuere Beiträge zur Imperialismustheorie“, Band I, Trikont, München, 1973, p.p. 58-96. Véase también: V.I. Lenin, Der Imperialismus als höchstes Stadium des Kapitalismus, Dietz, Berlin, DDR, 1970, y Rosa Luxemburg, Die Akkumulation des Kapitals, eva, Frankfurt am Main, 1966.

Para Lenin y Luxemburgo, los países „atrasados“ eran sólo de interés en cuanto estuvieran influenciados las relaciones de producción y el proceso de formación de capital en los países metropolitanos. No analizaron el efecto desastroso del flujo de capital y productos de consumo dentro de los países „atrasados“. Sin embargo, indicaron la dependencia externa de los mismos en el mercado mundial.

(2) Son excepciones, el peruano José Carlos Mariátegui (Ver su libro Siete Ensayos de interpretación de la realidad peruana, Ed. Librería Peruana, Lima, 1928, 1934), el chileno Francisco Encina, el argentino Sergio Bagú, el brasilero Caio Prado Junior. También algunos autores Trotskistas.

(3) Véase: Raúl Prebisch, El desarrollo económico de América Latina y sus principales problemas, una publicación de las Naciones Unidas, Nueva York, 1949.

(4) Sociólogo argentino, autor de: Política y sociedad en una época de transición, Paidos, Buenos Aires, 1968.

(5) Otros autores latinoamericanos propagadores de esta ideología fueron: Aldo Solari, Jorge Graciarena, Torcuato Di Tella y Federico Gil.

(6) Esto está claramente expresado por el representante argentino Rogelio Frigerio en su libro: Crecimiento económico y democracia, Losada, Buenos Aires, 1963, p. 168.

(7) Véase:    Alonso Aguilar Monteverde, „El capitalismo del subdesarrollo: Un capitalismo sin capital y sin perspectivas“, en Problemas del desarrollo. México, No. 8, julio-sept. 1971, pp. 17-74. Orlando Caputo y Roberto Pizarro, Imperialismo, dependencia y relaciones económicas internacionales, CESO, Universidad de Chile, Santiago, 1970. Fernando H. Cardoso y Enzo Falleto, Dependencia y desarrollo en América Latina, Siglo XXI, México, 1968. Armando Córdova y Héctor Silva Michelena, Die Wirtschaftsstruktur Lateinamerikas, Suhrkamp, Frankfurt am Main, 1973. Theotonio Dos Santos, Socialismo o fascismo, Dilema Latinoamericano, Ed. Prensa Latinoamericana, 1969. Celso Furtado, Extreme Abhängigkeit und ökonomische Theorie, en Dieter Senghaas (Hrsg.), Imperialismus und strukturelle Gewalt, Suhrkamp, Frankfurt am Main, 1972, pp. 316-334. Antonio García, La estructura social y el Desarrollo Latinoamericano, en F.H. Cardoso y F. Weffort (Ed.), América Latina, Ensayos de interpretación sociológica-política, Ed. Universitaria, Santiago, 1970, pp. 45-81. Pablo González Casanova, Sociología de la explotación, Siglo XXI, México, 1969, pp. 12-23. Antonio García, „Industrialización y Dependencia en América Latina“, en Trimestre Económico, (México), Vol. XXXVIII, No. 151. Darcy Ribeiro, Der Zivilisatorische Prozess, Suhrkamp, Frankfurt, am Main, 1971. Oswaldo Sunkel, „Política Nacional de Desarrollo y Dependencia Externa“, en Revista Mexicana de Sociología, Año XXXI, No. 4, oct.-dic. 1969, pp. 795-816. Tilman Tönnies Evers y Peter von Wogau, „Dependencia: Lateinamerikanische Beiträge zur Theorie der Unterentwicklung“, en das Argument, Berlin-West, 15. Jg., Juli 1973, Heft 4-6, pp. 404-454. (Estoy altamente agradecido a estos autores por su colaboración a este ensayo).

(8) Para la posición del PC de Venezuela, por ejemplo, Véase: Carlos López, „Die Kommunistische Partei Venezuela und die gegenwärtige Lage im Lande“, en Probleme des Friedens und des Sozialismus, (Berlin, DDR), No. 10 (74), Okt. 1964, 7 Jg., pp, 825-831.

(9) F.H. Cardoso, „Teoría de la Dependencia o análisis de situaciones concretas de dependencia“, en Revista latinoamericana de Ciencias Políticas, (Santiago), Vol. 1, No. 3, 1970, pp. 402-414. Theotonio Dos Santos, „El nuevo carácter de la Dependencia“, en Matos Mar (Ed.), La Crisis del dasarrollismo y la nueva dependencia, Lima, Moncloa-Campodónico, 1969, pp. 175-177. André Gunder Frank, Latin America: Underdevelopment or Revolution, Monthly Review Press, New York, 1969, p. 407. Pablo González Casanova, Sociología de la explotación, op. cit., pp. 9f & 35-51.

(10) Paul A. Baran, The Political Economy of Growth, MRP, New York, 1957. Este libro tuvo influencia decisiva en las discusiones sobre „dependencia“. Fue criticado por muchos autores, especialmente los de tendencia Marxista.

(11) Ver: Franz Hinkelammert, El subdesarrollo latinoamericano. Un caso de desarrollo capitalista, Paidos, Buenos Aires, 1970.

(12) Helio Jaguaribe, „Causas del Subdesarrollo latinoamericano“, en Matos Mar, op.cit. p. 201.

(13) Anibal Pinto, „Notas sobre desarrollo, subdesarrollo y dependencia“, en Trimestre Económico, Vol. XXXIX, No. 154, abril-junio, 1972, pp. 243-264.

(14) Cardoso, „Teoría de la dependencia...“ op. cit., p. 409.

(15) Dos Santos, El nuevo carácter...“, op. cit., p. 176.

(16) Ver: Octavio Inni, Imperialismo y cultura de la violencia en América Latina, Siglo XXI, México, 1970, p.12.

(17) Ver: Ruy Mauro Marini, Subdesarrollo y revolución, Siglo XXI, México, 1969.

(18) Ver: Aníbal D. Quijano, „Dependencia, cambio social y urbanización en Latinoamérica“, en Revista Mexicana de Sociología, Vol. XXX, No. 3, julio-sept. 1968, pp. 525, 570. Cum grano salis, podríamos también incluir en esta categoría a A.G. Frank.

(19) Ver: Fernando Carmona de la Peña, Dependencia y cambios estructurales, Universidad Nacional Autónoma de México, 1971.

(20) Ver: Marcos Kaplan, „Estado, dependencia externa y desarrollo en América Latina“, en Matos Mar, op. cit., pp.158-200.

(21) Ribero, Der Zivilisatorische Prozess, op. cit.

(23) Sólo recientemente, autores como Jonh Saul, Samir Amin, Giovanni Arrighi, C. Meillassoux, A. Rweyemanu, C. Leys, W. Rodney, C. Thomas, C. Ake y Y. Berongo entre otros, intentaron verificar este enfoque al subdesarrollo estructural en África o Asia. Ver especialmente: Samir Amin, „Underdevelopment and Dependency in Black Africa, Historical Origins“, en: Journal of peace Research, 1972, No. 2, pp. 105-119. G. Arrighi, Sviluppo Económico e Sovrastruture in Africa, Gulio Einaudi Ed. Turin, 1969. W. Rodney, How Europe Underdeveloped Africa, Tanzania Publishing House, Dar es Salaam, 1972. G. Arrighi y J.S. Saul, Ensayos sobre economía política de África, MRP, New York, 1973. H. Green y A. Seidmann, Unity of Poverty: Economics of Panafricanism, Penguin, Harmondsworth, 1968. Colin Leys, Underdevelopment in Kenya, Heinemann, London, 1975. C. Ake, Revolutionary Pressures in Africa, Zed Press, London, 1978.

(24) El dar ejemplos de todos estos conceptos carentes de precisión, rebasaría los limites de una breve disertación. Pero, cualquier lector critico puede encontrarlos fácilmente en la literatura sobre la „dependencia“.

(25) Ver: Samir Amin, The Arab Nation, Zed Press, London 1978.

Este concepto es la conjunción de dos ideas: proletariado Europeo y blanco, es decir „Arios“.

(26) Desde el „Neo-colonialismo“ de Nkrumah hasta „Presiones Revolucionarias“ de Ake, se han realizado valiosos trabajos con el afán de lograr claridad conceptual y emancipatoria.

(27) Véase: Evers y Von Wogau, op. cit. p. 447.

(28) Ver: Franz J.T. Lee, Südafrika am Vorabend der Revolution, ISP-Verlag, Frankfurt am Main, 1976, pp. 146-158 y 170-202. Franz Lee, et al, Nigeria gegen Biafra? Falsche Alternative. Über Verschärfung der Widersprüche im Neokolonialismus, Wagenbach, Berlin-West, 1969, pp. 40-68.

(29) De gran importancia para esta sección es: Petter Nore y Tarisa Turmer (Eds.), Oil and Class Struggle, Zed Press, London, 1980.

(30) Véase: Ake, op. cit., pp. 106-107.

(31) Ibid., p. 2.

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