PANDEMONIUM  SPECIAL  

No. 922





FULL  SPECTRUM  EMANCIPATION

PRÁXIS Y TEORÍA Y EMANCIPACIÓN
CIENCIA Y FILOSOFÍA Y SABIDURÍA
HACER Y PENSAR Y TRASCENDER



PANDEMONIUM  " MISIÓN  MARX Y ENGELS  I "

Sección 13

Violencia, Paz y Emancipación


Esta "Misión" está dedicada a los

Revolucionarios Bolivarianos a escala mundial,
quienes desean aprender las Raíces de
la Revolución-Emancipación Global Actual. 



"Seguramente la revolución social de Venezuela no es marxista, por eso, se llama  Bolivariana, pero, tampoco es anti-marxista, y por eso, es necesario también estudiar el pasado marxista para construir el futuro bolivariano, y también el pasado bolivariano para construir el futuro marxista, es decir, la totalidad de la emancipación humana." 
(Franz J. T. Lee)  





APRENDIENDO DE LEÓN TROTSKI Y LA REVOLUCIÓN SUDAFRICANA


La Dialéctica entre Violencia, Práxis-Teoría y Emancipación

Por  Franz J. T. Lee
(15/01/04)





 
15/01/2004







APRENDIENDO DE LEÓN TROTSKI Y LA REVOLUCIÓN SUDAFRICANA


La Dialéctica entre Violencia, Práxis-Teoría y Emancipación

Por  Franz J. T. Lee
(15/01/04)


Dum spiro spero.
As long as I breathe, I hope.
En cuanto respiro, tengo esperanza.  

(León Trotski.)

En todas partes encontramos „violencia“. Parece ser un proceso universal eterno que amenaza al destino de la humanidad. Todos hablan de „violencia“ y de „paz“, como si los dos conceptos forman una unidad y contradicción de opuestos. Pero pocas personas parecen conocer, con entera precisión filosófica, las connotaciones de estos conceptos. En efecto, existen tantas definiciones de „violencia“ y de 
„paz“ como personas que las experimentan cada día. En diferentes discusiones condenamos la „violencia política“, la „violencia social“, la „violencia del Estado“, la „violencia de las clases dominantes“, el "terror estadounidense", etc. Sin embargo, en esencia, ¿qué es la violencia? ¿Es realmente el opuesto de la paz, y qué es la paz?

 El 30 de Abril de 1933, León Trotski, uno de los más famosos líderes de la histórica Revolución de Octubre, escribió una carta al „Partido de los Trabajadores de Sudáfrica” (WPSA), en cuanto a la „Lucha Agraria Nacional en Sudáfrica”.  Mientras discutía la „cuestión nacional“, la "nación", la "soberanía" y la posibilidad de que los „negros
establecieran un Estado Independiente“, después de una victoriosa revolución política, enfatizó: „... hay que dejarlos libremente tomar esta decisión sobre la base de sus propias experiencias, no como consecuencia del látigo del blanco opresor“.
 

Es de gran interés que Trotski  haya contrapuesto aquí „el látigo del blanco opresor“ con la decisión libre, sobre la base de la experiencia práxico-teórica. Trotski, como revolucionario, científico-filosófo especialista, habiendo experimentado la política del terror y la violencia de Stalin, conoció muy bien que en el mundo colonial, en Sudáfrica, en el proceso histórico de la lucha de clases, estaba ocurriendo una inexorable batalla dialéctica entre las fuerzas dominantes de la “violencia“ clasista y las de la liberación nacional, de la emancipación global. Esta era la unidad y contradicción de opuestos de la lucha de clases, el motor dialéctico de la historia, y hoy día continúa esta confrontación con gran fuerza orweliana fascista e inmensa velocidad proletaria emancipatoria.

 Ahora bien, ¿cuál es el sustrato real de toda esta discusión? Primeramente debemos entender no la ideología, sino la ciencia-filosofía práxico-teórica básica a partir de la cual Trotski hace su análisis, lanza su enfoque y aplica su método. Sin ella es imposible aprehender un concepto como el de la “violencia” en sus manifestaciones estatales y procesos políticos. Entonces, enfocaremos aquí el método dialéctico revolucionario.

 De acuerdo con el socialismo científico filosófico o marxismo verdadero --  y para nosotros, los dos son sinónimos -- la base práxico-teórica concreta del materialismo histórico dialéctico 
(incidentalmente, un concepto que Marx nunca usó en sus trabajos) es la eterna materia cósmica viviente, es decir, la natura naturata y la natura naturans, la naturaleza creativa y la naturaleza creada. Como el concepto “modo de producción“, el término „materia“ es una categoría filosófica, abstracta, lógica y universal. Porque la materia permanentemente cambia,  -- como se comprueba en sus varias formas y contenido, esencia, existencia, trascendencia y apariencias, probabilidades, potencialidades, latencias y tendencias, etc. -- porque es un eterno fluir, dentro del sistema cerrado, es imposible para la mente humana individual logicó-formal, bi-cameral, en el pensamiento osificado, en la doctrina fija y en la proyección religiosa, aprehender su verdadera realidad y la verdad real fluyente. De allí que, al discutir sobre conceptos tales como „violencia“, "justicia", "paz" o "emancipación" que son partes intrínsecas del proceso de evolución de la materia histórica, del proceso de trabajo alienante, de la producción económica, nosotros sólo podemos esperar aproximarnos, con creciente precisión, a la esencia y realidad existencial de estos fenómenos. ¿Qué la materia, la naturaleza, fue hace un millón de años atrás?, ¿qué es hoy? y ¿qué será mañana? En todos los casos ha sido y es diferente, y aun más, el sujeto que analiza la „violencia“, la "revolución" y la "emancipación" permanentemente cambia. No hay creencias divinas, revelaciones ciertas y verdades absolutas en los procesos revolucionarios y emancipatorios.

 El método dialéctico revolucionario

El método del materialismo científico filosófico  es el método dialéctico revolucionario basado en la ciencia del movimiento, de la evolución, del cambio, y en la filosofía revolucionaria transhistórica de la dialéctica misma. En relación con la elusividad o inmutabilidad de la materia, de la verdad global y de la realidad cotidiana, ya Goethe señaló: „La Teoría, mis amigos, es gris, pero verde es el eterno árbol de la vida“.  Así dentro del sistema global, y en otras realidades, el materialismo histórico dialéctico de Marx, Engels, Lenin y Trotski, es la lógica del movimiento interno intensivo, del cambio universal, manífestándose a sí misma en los diversos  niveles de la naturaleza, en los diferentes grados de la sociedad, y en las triferentes mensiones trascendentales de la historia y, por lo tanto, en el hacer y pensamiento humano., en la práxis-teoría social revolucionaria.
 
El 15 de Diciembre de 1939, Trotski , criticando a Burnham y Schachtman puntualizó:
„El pensamiento dialéctico da a los conceptos una riqueza y flexibilidad por medio de certeras aproximaciones y podríamos decir aún, que les da suculencia. Llamamos a nuestra dialéctica materialista desde sus raíces y no en el paraíso o en las profundidades de la libre voluntad, sino en la objetividad con la naturaleza“.
 
Algunas de las leyes de la dialéctica revolucionaria descubiertas por Hegel y aplicadas al materialismo por Marx y Engels, fueron explicadas como sigue:
„Hegel en su Lógica estableció una serie de leyes: cambio de la cantidad en calidad; desarrollo a través de contradicciones; conflicto entre el contenido y la forma; interrupción y continuidad (discontinuidad); cambio de la posibilidad en inevitabilidad, etc., las cuales son tan importantes para el pensamiento teórico como un simple silogismo para la mas elemental de las tareas“.
 
Como las otras ciencias que estudian una clase particular de conocimiento, la dialéctica, tiene sus leyes y categorías, aunque ellas no son absolutas ni eternas. Entre estas categorías están aquellas que nos interesan a nosotros específicamente:

esencia-existencia,
relativo-absoluto,
concreto-abstracto,
contenido-forma,
objeto-sujeto,
práxis-teoría,
naturaleza-sociedad,
revolución-emancipación.

Ellas expresan los componentes dialécticos de la contradicción y unidad de los opuestos, que encontramos en cada objeto, sujeto, fenómeno o proceso social, por ejemplo, en la revolución social, en el proceso revolucionario, en la Revolución Bolivariana.

 Ahora bien, examinemos los rasgos científicos del método díaléctico que Engels ha descrito en su „Ludwig Feuerbach” como „nuestra mejor herramienta de trabajo y nuestro más cortante cuchillo“. Al respecto, para entender el concepto de la "violencia" de Trotski, también tenemos que examinar muy certeramente la oscilación entre pensamiento y realidad, abstracto y concreto, esencia y apariencia, teoría y práxis, revolución y emancipación. Ernest Mandel en su trabajo mayor, „Capitalismo tardío”, nos da una excelente síntesis del método dialéctico revolucionario usado por Marx, Engels, Lenin  y Trotski. La violencia en tanto fenómeno tiene una causa (o causas) y un efecto (o efectos), tiene una esencia, una existencia y varias apariencias y tiene un contenido específico que puede aparecer en varias formas en la historia, en la vida social, en cualquier país del mundo: por ejemplo, en Venezuela, un golpe de Estado, un sabotaje petrolero, un "Megafraude" o un masacre de las masas inocentes desarmadas.
El hombre intelectual privilegiado ha desarrollado la ciencia natural, precisamente, porque la esencia y la apariencia nunca son idénticas, porque la naturaleza y la sociedad son entes diferentes. Sobre esta contradicción global y universal, Marx, en „El Capital“, señaló: „todas las ciencias serían superfluas si la apariencia externa y la esencia de las cosas coincidieran directamente“.
 

Durante el siglo XX, en el fascismo sudafricano la violencia como apareció en los anuncios de „sólo blancos“, tal como los avisos en Soweto, no fue necesariamente idéntica con la esencia de la violencia del sistema del apartheid. La violencia -- como cualquier cosa -- en su esencia tiene un carácter histórico y material, tiene causas como la explotación económica, la dominación política o la discriminación social. Ella entra al mundo, a la historia, bajo condiciones materiales específicas, se desarrolla „en“ y „a través“ de varias formas, y en el sentido de la dialéctica Hegeliana, eventualmente fenece. Esto pasó con el sistema de apartheid, con el Muro de Berlín, y pasará con el globofascismo yanqui. Lo que es más significativo dentro de un sistema universal cerrado es que una cosa nunca llega a ser sola, sino siempre nace con su opuesto, con su negación, como contradicción. Como nace la violencia, similarmente nace su opuesto, su negación, la emancipación misma. Por eso, dentro del sistema mundial, el fascismo no puede desarrollarse, realizarse, sin su opuesto, la emancipación; ellos son los dos lados de la misma cosa, de la producción histórica, del proceso de trabajo explotador, del orden global orwelliano, de la globalización. La Revolución Bolivariana nace como la Negación del "neoliberalismo salvaje"; es el ALBA del ALCA. 

 De allí que, la unidad y contradicción de esos fenómenos es el material para la investigación científica revolucionaria. Peor aún, cada cosa tiene ya en su propia esencia la unidad y contradicción de opuestos. George Novack escribió:  „La esencia de una cosa nunca llega a la existencia por sí misma y solamente a sí misma. Siempre se manifiesta a lo largo de y por medio de sus propios opuestos. Este opuesto es lo que nosotros designamos con el término lógico de apariencia“.
 

Entonces, la esencia de la violencia --
en Sudáfrica, en Venezuela, en América Latina, en la historia, en cualquier lugar terrenal --  es la totalidad de las cualidades sin las cuales no pudo haber nacido, y, si ellas desaparecen, la violencia necesaria y „racionalmente“, perecerá. Como ya sabemos, ellas son la explotación económica, la dominación política, la discriminación social, la militarización brutal y la alienación fatal; todas ellas son atributos intrínsecos del capital, del capitalismo, del imperialismo corporativo. Si una cosa cambia en su esencia, cambia esencialmente. En Venezuela, lógicamente es necesario alcanzar a comprender cómo la violencia tuvo su ominosa historia como esencia política "democrática coordinadora", cómo entró a la realidad social global, latinoamericana, africana, y cómo sus apariencias fascistas se formaron a través de la "conquista", de la "colonización", del "puntofijismo" y cómo ha sido reflejada en la mente venezolana, africana, en la filosofía revolucionaria, en la Revolución Bolivariana. Pero tal trabajo, podía sobrepasar, sin embargo, los limites formales de este breve ensayo sobre Trotski y su concepto de la "violencia". De allí que será necesario solo delinear los aspectos esenciales más relevantes.

El Concepto de Violencia de Trotski aplicado a la Revolución Sudafricana

Trotski, como revolucionario marxista, en varios de sus trabajos, en los cuales analizó múltiples fenómenos sociales, especialmente la Revolución de Octubre, siempre puntualizó que en el desarrollo, en el proceso de una cosa, su esencia siempre está enteramente sumergida en una apariencia particular.
En la revolución social todavía limitada la emancipación africana o latinoamericana puede estar escondida en una apariencia particular, en viejas ropas sagradas del pasado.

En otro contexto ya hemos explicado este fenómeno revolucionario:

"A causa del desarrollo igual, desigual y combinado, pero, también debido a la intransparencia de los procesos transhistóricos globales, también en Venezuela está ocurriendo lo que Marx ha explicado en su libro "El Dieciocho Brumario de Louis Bonaparte", donde se refiere al "autogolpe" del presidente de la República Francesa, Louis Bonaparte, quien en 1851 disolvió la asamblea nacional legislativa y concentró todo el poder político en sus propias manos. Marx explica, de manera introductora, que todos los importantes hechos y personas de la historia universal casi siempre ocurren o aparecen dos veces, una vez como tragedia, y la segunda vez, como farsa. Ejemplo típico de ésto son casos como la tragedia de las cruzadas y la farsa de las nuevas "guerras de liberación" de Bush; la tragedia de 40 años de "democracia" puntofijista y la farsa de la dictadura de "Pedro el Breve" (Carmona Estanga). Además, Marx hace una observación transhistórica importantísima, al destacar, que los actos verdaderamente nuevos que se llevan a cabo en el horizonte de la historia siempre se visten en la ropa de lo antiguo, pero también como la paradoja de la existencia de una contrarrevolución sin que haya habido una verdadera revolución:

"Los hombres hacen su propia historia, pero no la hacen a su libre arbitrio, bajo circunstancias elegidas por ellos mismos, sino bajo aquellas circunstancias con que se encuentran directamente, que existen y les han sido legadas por el pasado. La tradición de todas las generaciones muertas oprime como una pesadilla el cerebro de los vivos. Y cuando éstos aparentan dedicarse precisamente a transformarse y a transformar las cosas, a crear algo nunca visto, en estas épocas de crisis revolucionaria es precisamente cuando conjuran temerosos en su auxilio los espíritus del pasado, toman prestados sus nombres, sus consignas de guerra, su ropaje, para, con este disfraz de vejez venerable y este lenguaje prestado, representar la nueva escena de la historia universal."
(Karl Marx, El Dieciocho Brumario de Luis Bonaparte, Editorial Progreso, Moscú 1974.

Tenemos la fuerte sospecha, de que algo similar ocurre con la Revolución Bolivariana, que constituye, objetivamente, la primera frente de lucha, nueva y auténtica, contra la globalización del tercer milenio, y que al mismo tiempo presta sus símbolos, lenguaje y héroes de lucha de su pasado colonial de los siglos XVIII y XIX.
"

(También véase: http://www.narconews.com/comments/view/1/p11.20 )

Generalmente, los que usan la lógica formal platónica aristotélica, -- la madre esclavista feudalista que murió cuando el niño industrial capitalista revolucionario, es decir, cuando la dialéctica kantiana y hegeliana nació -- tienden a identificar a las dos, la esencia y la apariencia, el cuerpo y el alma, soma sema, como contrarios dualistas  eternos o como un todo divino indivisible. Gradualmente una cosa pierde su forma original, en el sentido que Anaximandro explicó el desarrollo del „apeiron“, pues asume nuevas formas aparentes. En el caso de Sudáfrica, Trotski, en su carta, muy cuidadosamente distinguió entre la apariencia de Sudáfrica al capitalista y a los "blancos" como dominio británico y su esencia como colonia qué utilizó esclavos explotados, como los „negros“ lo experimentaron en 1933.

 En el desarrollo, en sus movimientos materiales, la esencia y la apariencia o existencia de una cosa, de un fenómeno, por ejemplo, de la violencia, eventualmente se mezclan „armónicamente“ y entonces gradualmente el fenecer hegeliano se cumple. El apartheid mundial, o sea, el "Cuarto Imperio", en vista que desarrolló sus contenidos en términos de discriminación social, opresión política, explotación económica, del genocidio militar y degradación humana, lentamente se está transformando bajo la presión dialéctica del mercado mundial y de las fuerzas post-revolucionarias de la emancipación global. En consecuencia, universalmente, debido a la aproximación de sus dos opuestos, la afirmación y la negación, se está desvaneciendo; los libertadores se están superando a su propia esencia y existencia revolucionaria intensiva interna, a su propia práxis-teoría, moviéndose a sí mismos hacia su éxodo, su propia transcendencia emancipatoria interno-externa. De manera semejante, como resultado de la revolución permanente global, de la resistencia mundial de los pueblos oprimidos, la violencia en Sudáfrica o Venezuela, que son partes intrínsecas de este proceso, más y más estará perdiendo su esencia explotadora y, por lo tanto, cambiará sus formas aparentes. Actualmente la violencia en Venezuela se expresa como el terrorismo golpista de los "escuálidos", quienes, en este sentido, "no volverán".  Eventualmente, como resultado de la dialéctica revolucionaria global, el racismo y la violencia llegarán a ser menos esenciales y finalmente no-esenciales, no-existenciales, es decir, llegarán a ser transcendentales. Cómo se cumplirá lo anterior históricamente, con optimismo militante y militancia optimista -- dum spiro spero -- Trotski lo explicó muy claramente en su famosa „carta“ a los revolucionarios sudafricanos:

 „Una revolución victoriosa es impensable sin el despertar de las masas nacionales; la revolución les dará lo que ellas están necesitando hoy, confianza en sus fuerzas, una elevada conciencia personal, un crecimiento cultural“.
 
Esto se nota en cualquier revolución social real y verdadera. Aunque Trotski, como Marx, Engels y Lenin, concedieron gran significado a la teoría revolucionaria en el contexto de la realidad salvaje, - sin teoría revolucionaria no hay revolución social (Lenin);  - sin embargo, no debemos conceder a la teoría política marxista el carácter de un „libro de cocina“ para la dialéctica, o de un recetario de cómo hacer la revolución social o de una constitución con leyes fijas para el movimiento de la materia histórica. Trotski  supo que los revolucionarios de Sudáfrica  habían comenzado con la realidad concreta de sus vidas cotidianas y condiciones para desplazarse desde lo abstracto a la más elevada conciencia política, a „confiar en sus fuerzas“. Aplicando esta teoría revolucionaria mejoraron su experiencia revolucionaria práxica, otra vez en la cambiante realidad de Sudáfrica  en la lucha emancipatoria que fue elevada a su mayor plano dialéctico, lista para analizarla otra vez en una forma concreta-abstracta. Lo anterior indica cómo las categorías concreto-abstracto y práxis-teoría (no práctica-ideología reaccionaría) son aplicadas en un proceso revolucionario y social. Prontamente ha quedado demostrado cómo los revolucionarios tienen que diferenciar entre apariencia y esencia, entre esencia y existencia, y cómo estas categorías dialécticas revolucionarias van de la mano. En Venezuela,
en el proceso revolucionario, lo dicho aquí es importante para desarrollar una conciencia de clase, para organizar la vanguardia y el Partido Bolivariano revolucionario.

 En relación con lo anterior, Mandel afirmó:

 “Reducir el método de Marx a una progresión de lo abstracto a lo concreto, no es sin embargo, toda su extraordinaria riqueza. En primer lugar esta deficiente interpretación descuida el hecho que, para Marx, lo concreto son las dos cosas, el punto de partida real y la meta final del conocimiento, que visualizó como un proceso activo y práctico; la ‘reproducción de lo concreto en el desarrollo del pensamiento’. En segundo término, olvida que una progresión desde lo abstracto a lo concreto está precedida necesariamente, como Lenin lo estableció, por una progresión de lo concreto a lo abstracto. El abstracto mismo es ya el resultado de un trabajo previo de análisis, el que ha sido separado de lo concreto en sus relaciones determinantes“.
 
Para Venezuela, lo anterior es un excelente ejemplo de cómo operan las categorías dialécticas „causa-efecto“ y „análisis-síntesis“. Obviamente, el análisis de la violencia en Sudáfrica por las masas y su vanguardia revolucionaria es un resultado „abstracto“, como una „teoría“, la cual sólo puede ser una verdad si resulta exitosa en reproducir „la unidad de los diversos elementos en lo concreto“, la política del terror, la persecución de las personas, la tortura, el asesinato, el genocidio a través del orden social. Tal como nosotros muy bien lo conocemos, el maestro de la dialéctica, Hegel, consideró que sólo „la verdad es el todo“. Y, en nuestro caso el „todo“ es la unidad de lo concreto y de lo abstracto, esto es, la unidad de los opuestos, que se contradicen entre sí. La cosa más sana de la revolución social es precisamente ésta: la contradicción misma, la práxis-teoría revolucionaria emancipatoria.

En el contexto de Sudáfrica, en relación a nuestro tópico, el todo es la unidad de la violencia del apartheid (que todavía existe en Sudáfrica y a escala mundial) y de la emancipación africana, y al mismo tiempo, en el mismo espacio, es la contradicción de ambos. Aplicando lo abstracto, otra vez, a lo concretó, tenemos la práxis-teoría, otra importante categoría de la dialéctica, la quintaesencia para la revolución social, para globalizar la revolución, que, a su vez, es la emancipación humana. 

Mandel continúa:
„Cuarto, la reproducción exitosa de la totalidad concreta sólo llega a concluir por su aplicación en la práxis. Esto significa, entre otras cosas lo que Lenin expresamente enfatizó, que cada etapa del análisis debe estar sujeta al control de ambos por los hechos o de la práxis“.  (en el original, Mandel utilizó el concepto de"la práctica".)
 

La experiencia de la violencia por parte de las masas de Sudáfrica día a día, es un hecho concreto. Ellas sienten la violencia porque ésta es una concentración de muchas determinaciones de la sociedad capitalista neo-liberal, la unidad de diversos elementos que conforman su tragedia humana. Trotski intentó contribuir, en términos abstractos y concretos, práxico-teóricos, a hacerlos capaces a ellos de „liberarse de la dependencia de la esclavitud“, y aunque dio ejemplos de su propia experiencia revolucionaria, especialmente de la Revolución de Octubre, no consideró que las masas africanas reproducirían la experiencia Rusa en el „Cabo de las Tormentas“ de Sudáfrica. Enfatizó que él no estaba suficientemente familiarizado con las condiciones de Sudáfrica, y que las „masas negras“ elegirían libremente sobre la base de sus propias experiencias“.

 
Es en el campo de la experiencia, precisamente, de la cotidiana práxis política venezolana, donde los trabajadores, concretamente, aprenden la dialéctica revolucionaria, las leyes y categorías de la lógica del movimiento. Es el momento en que „la más elevada conciencia personal“ (Trotski ) llega a ser conciencia social; cuando sus reflexiones abstractas se aproximan a la realidad concreta, su teoría a la práxis, y viceversa. Solo entonces, podemos encontrar nuestro camino a través del laberinto de la ideología manipuladora del globofascismo, de sus falsificaciones, mentiras, racionalizaciones y golpismo. Este es el momento en que las masas revolucionarias comienzan a tomar la realidad concreta, el todo de Hegel. Sólo entonces se aproxima a la verdad para un ser oprimido que busca la emancipación y no la salvación mesiánica, que nunca llegó, y que nunca llegará.

 Aunque Trotski  usó la categoría „raza“ en el sentido que es usada en nuestra época, no obstante, su punto de vista fue científico y no racista. „No excluyó por lo tanto la entera igualdad para los blancos y las relaciones fraternales de las dos razas“. Pero él estaba totalmente en contra del „demonio del chovinismo“ y enfatizó los principios revolucionarios de la lucha de clase en Sudáfrica. La derrota, el crimen por parte de los revolucionarios, sería hacer la más pequeña concesión a los privilegios y prejuicios de los blancos. „Donde quiera que les demos un pequeño dedo de chovinismo estamos perdidos“. Esto sí es una lección revolucionaria pertinente, otra lección indispensable para cualquier revolución social en cualquier país del mundo, especialmente para la Revolución Bolivariana Mundial. 
 
El punto es que „aquellos privilegios y prejuicios“ deben ser abolidos y no interpretados de manera diferente. Como ya lo puntualicé en 1982 en el libro „Ciencia Política en África", en Sudáfrica, „nuestro propósito sólo puede ser la unidad dialéctica revolucionaria de la práxis-teoría científica filosófica. Todo lo contrario a esto va al basurero de la historia“.
 
Ahora observemos más cercanamente la concepción marxista de la violencia, especialmente desde la cosmovisión de Trotski. En memoria de todos los valientes hijos e hijas que han caído en la lucha en Sudáfrica , en África, América, Asia, a lo largo de los últimos 500 años, es pertinente aquí relatar la experiencia personal de Trotski  sobre la violencia política en la persona de su querido hijo asesinado, León Sedov. Sedov, hijo de Natalia Sedova y Trotski fue asesinado en un hospital de París por agentes de la G.P.U. de Stalin. En México, dos años después el mismo Trotski  fue asesinado por la policía secreta internacional de Stalin. El 20 de Febrero de 1938, Trotski  escribió el artículo: León Sedov, hijo, amigo, luchador. Lo citaremos extensamente para demostrar el gran pensar de un revolucionario y el amor enfrentado a la violencia internacional.

 „Escribo estas lineas con la madre de León Sedov a mi lado, mientras telegramas de condolencias están llegando desde diferentes países. Y para nosotros, cada telegrama evoca la misma espantosa pregunta: ¿puede ser verdad que nuestros amigos en Francia, Holanda, Inglaterra, Los Estados Unidos, Sudáfrica y aquí en México acepten como definitivamente establecido que Sedov ya no está más con nosotros? Cada telegrama es una nueva indicación de su muerte, aunque nosotros somos incapaces de creerlo todavía. Y esto no sólo porque era nuestro hijo, veraz, apasionado, amante, sino sobretodo porque, como nadie en la tierra ha llegado a ser parte de nuestra vida, enlazado en nuestro guardián, nuestro consuelo, nuestro amigo.

León fue completamente honrado, honesto, un ser humano puro. El podría contar la historia de su vida ante cualquier asamblea de trabajadores - ¡ay, tan breve! - día a día, tan brevemente como yo se las he contado aquí. El no tenía nada de qué avergonzarse o esconder.

La nobleza moral fue la inflexión básica de su carácter... Conjuntamente con nuestro hijo ha muerto todo lo que aun evocan los jóvenes en nosotros... Adiós León. Dejaremos tu irreprochable memoria a las jóvenes generaciones de trabajadores del mundo. Tu vivirás enteramente en el corazón de todos aquellos que trabajaron, sufrieron y lucharon por un mundo mejor. Jóvenes revolucionarios de todos los países. Acepten la memoria de nuestro León y adóptenlo como un hijo de Uds... “

 

¡Ay! los jóvenes revolucionarios de Sudáfrica, de Venezuela, de África, de Asia, de las Américas, conocen hoy - a medio siglo de la carta - muy poco acerca de Trotski, acerca de sus pensamientos y obras y prácticamente nada acerca de su hijo, en definitiva, su hermano adoptivo.

 Violentamente, Sudáfrica ha emprendido una lucha de vida o muerte contra el marxismo. Pero, también el Partido Comunista de Sudáfrica estalinista, que ha seguido todos los vaivenes de la política exterior de la Unión Soviética misma, ha hecho todo lo posible por impedir el recuerdo de León Trotski  y León Sedov. Sin embargo, la verdad es el todo, y uno no puede negar una contradicción sin negarse a sí mismo. Históricamente tal como el siglo XX se está perfilando, ambos, León Trotski y León Sedov, con su herencia revolucionaria para todos los „condenados de la tierra“ están penetrando gradualmente la tierra virgen de la imaginación africana y latinoamericana.

Y todas las difamaciones de etiqueta a los auténticos revolucionarios de „trotskistas“ no podrán detener este proceso mundial si los verdaderos marxistas-leninistas estudian su propia historia completamente. También no deberían olvidar que el mismo Marx ha dicho: “Yo no soy un marxista”.  Utilizando el método dialéctico ellos podrán saber que Lenin fue un "Trotskista" después de 1917 y que fue el primero en criticarse a sí mismo enfrentando las leyes del movimiento de la materia, de cada cambio histórico. Al mismo tiempo Trotski se convirtió en un "Leninista". No se está cometiendo un error científico si el problema se lleva a un dogma osificado, sino usando la lógica platónica-aristotélica reaccionaria, A = A, que contribuyó al holocausto mental colonial, y que ha hecho daños serios a la mente humana, al progreso emancipatorio.

La Emancipación Mundial es La Negación de Violencia Global
 
Primero, la violencia es la negación de la emancipación, y no de la paz. Segundo, dicho de otra manera dialéctica, la emancipación es la transvolución de la violencia y de la paz, de los dos lados actuales del fascismo global, de la misma alienación, de la muerte.  En cierto sentido la violencia tiende a destruir el movimiento de liberación, a desacelerarlo, pero el movimiento mismo es una función de la totalidad, y es también nuestra función, nuestro objetivo revolucionario. Así tenemos que estar en el movimiento, en el proceso, en el rumbo hacia la libertad. Nuestro problema corriente es que la dialéctica marxista está saltando desde el „reino de la necesidad“ más allá, al „reino de la libertad“, y debe ir aun más allá, hacia la emancipación.  Y en este sentido otra categoría dialéctica: „continuidad-discontinuidad“, una situación híbrida, cruzando el Rubicon, alcanza gran significado, especialmente en una época transhistórica de destrucción, construcción, creación, transición y transformación. El „¿Qué hacer?“ de Lenin puede ser descubierto en la teoría de Trotski de la „Revolución Permanente“, de la Globalización de la Revolución, la cual tiene su génesis en la misma práxis-teoría de Marx. Y, en relación a lo establecido anteriormente, la teoría de Trotski del desarrollo igual, desigual y combinado explica precisamente el problema de la continuidad-discontinuidad, del desarrollo dialéctico revolucionario emancipatorio.

 Que la violencia puede ser erradicada en Sudáfrica, en Venezuela, en el mundo, es una posibilidad material real, y conocemos el método cómo efectuar ésto. El método puede ser encontrado en todo el proceso de la práxis-teoría de la emancipación a través de la historia humana y no sólo en los trabajos escritos de Marx, Engels, Lenin, Trotski, etc.

Filosóficamente, ya los Filósofos Griegos, como Anaximandro o Heráclito habían usado el método dialéctico para explicar el mundo a y de sí mismo. Si estudiamos científicamente la antigua Asia, África y América, probablemente descubriremos que muy tempranamente en aquellas regiones, también han hecho lo mismo. En efecto, el proceso de la producción humana, la historia, no se habría desarrollado si no se hubiera aplicado este método, aunque hubiera sido de manera accidental o inconsciente. La relevancia del Socialismo Científico Filosófico es que nosotros ahora conocemos cómo hacer-pensar la historia concretamente, cómo hacer-pensar la revolución, lograr la emancipación.

 Como Marx lo estableció, el capitalismo, que es violento en su esencia explotadora, violento en la dominación discriminadora, nació en el mundo „ ... desde la cabeza hasta la punta del pie, con sangre, que fluye por todos sus poros“.  Así entró en América Latina, África y Sudáfrica. Y así es esencialmente hoy día aún. El Apartheid, el Nazismo, El Fascismo, son algunas de sus más obvias formas aparentes. En su esencia histórica contiene la lucha de clases permanente: El capital contra el trabajo, el trabajo contra el capital, los dos lados de la producción humana, de la Alienación Humana.  En esta lucha dialéctica inexorable , la violencia y la emancipación encuentran su fluyente ubicación.

 Ahora, con propósitos práxicos, la ciencia del movimiento, la dialéctica, opera con categorías tales como „proletariado-burguesía“, „trabajadores-capitalistas“, pero estos son conceptos abstractos y lógicos, tiene que ser verificados en el auténtico terreno histórico. Los mineros "negros" de Sudáfrica, la mayoría de los venezolanos, no coinciden con el concepto de "proletario" de Marx expresado en el Manifiesto Comunista de 1848. De allí que la dialéctica no es un dogma o „una Biblia para los trabajadores“, sino la teoría proletaria del conocimiento, cuya práxis es una permanente revolución emancipatoria. El conocimiento es un instrumento para preservar al homo sapiens sapiens , pero al mismo tiempo para revolucionarlo. De esta forma, el conocimiento científico y filosófico está directamente contra todas las formas ideológicas aparentes de la violencia, del racismo, del terror, que amenazan la sobrevivencia humana.

Ernest Mandel ha dicho: „El conocimiento, por tanto, nació de la práxis social de la humanidad; su función es perfeccionar esta práxis“.
 

Lo anterior nos lleva a la exposición de las categorías dialécticas: práxis-teoría revolucionaria en general, y específicamente en Sudáfrica. Cada cosa, cada movimiento, tiene peculiaridades que son específicas a él, la violencia en Sudáfrica  tiene un rasgo “racial”, que por ahora todavía no es el caso fundamental de la violencia en Venezuela o Suiza por ejemplo. Pero en todos los casos la violencia sólo puede ser explicada y comprendida dentro de la compleja armazón de su ente, esto es, la violencia de las clases capitalistas. Por consiguiente, aplicamos la categoría „general-específico“ en la que la lucha de clases en Sudáfrica será su práxis-teoría específica, aunque esta forma parte de la revolución mundial.

 

En relación a la peculiaridad de la revolución de Sudáfrica Trotski escribió en su carta:

 
„Hasta que una revolución victoriosa cambie radicalmente las relaciones entre las clases, y también entre las razas, y asegure a los negros el lugar que les corresponde en el Estado en proporción a su número, sólo entonces, la Revolución Social en Sudáfrica  tendrá un carácter nacional“.
 

Enfatizando la especificidad de la situación de Sudáfrica Trotski llamó al Partido Proletario Sudafricano, el partido llamado a „resolver la cuestión nacional por sus propios métodos“. Esta es la forma cómo Trotski  ha operado en la revolución práxica y no de acuerdo a las directivas del Comintern. Pero de inmediato refirió lo específico a lo general: „El arma histórica de la liberación nacional sólo puede ser la lucha de clases“. No dio relevancia en un sentido revolucionario a la „lucha de razas“, a la „resistencia pasiva“, a la „desobediencia civil“, a la „no violencia“, etc. Esas actitudes sólo preocupaban al Partido Comunista de Sudáfrica, obediente a las directrices de Stalin, y al Congreso Africano Nacíonal de Sudáfrica  (ANC).

 Ahora, ¿cuál es la concepción marxista de la práxis-teoría   que Trotski aplicó en el contexto Sudafricano? Marx, en la primera critica de Hegel, enfatizó que „la teoría llega a ser una fuerza material cuando se encarna en las masas“, esto es, cuando „exalta“ su conciencia dándoles „confianza en sus fuerzas“ (Trotski). En términos concretos esto significa que las masas trabajadoras de Sudáfrica  tienen que convertir la teoría revolucionaria, el método dídialéctico en un instrumento, en un arma, en la práxis para la revolución social.
 
Marx explicó cómo llega a ser la relación práxis-teoría en los siguientes términos: „no es suficiente que el pensamiento busque realizarse a sí mismo; la realidad dialéctico doble, y aun la realidad afectada y cambiada por la práxis puede „oponerse“. Prematuramente, en otras palabras, mucho antes de Martín Luther King, el despierto Marx ya hablaría acerca de un „sueño para ser realizado conscientemente“.

„Entonces será realizado aquello que el mundo posee desde hace mucho en la forma de un sueño que sólo necesita tomar posesión consciente para tener lugar en la realidad“.
 


Finalmente, en relación a la práxis-teoría, Marx llega a la conclusión en las Once Tesis Sobre Feuerbach que no se trata de interpretar el mundo de manera diferente, sino de cambiarlo. Trotski  ha pedido al Partido Proletario Sudafricano que „él podría en las palabras y en los hechos, decidida y audazmente, tomar en sus manos la solución del problema nacional (racial)“ (el énfasis es del autor de este trabajo). Es evidente que al movimiento emancipatorio en África del Sur, que se orienta contra todas las formas de violencia, del "neo-liberalismo salvaje", requiere de una dirección fundamental de la unidad dialéctica de la teoría y la acción. Tal unidad, sin embargo, no puede ser realizada sin una organización revolucionaria, auténtica y concreta.  La erradicación de la violencia de clases no es una tarea individual, es el objetivo histórico de las masas sudafricanas, de todos los oprimidos del mundo, en su conjunto y en la acción. Al fin y al cabo, ninguna reconciliación, diálogo o traición a la revolución pueden parar el proceso emancipatorio en Sudáfrica y en otras partes del mundo. La emancipación transhistórica, no importa sus formas y contenidos actuales, no se puede impedir jamás. 

 En Sudáfrica. desde los masacres de Sharpeville y particularmente de Soweto, hasta hoy día, más que nunca es una verdad la necesidad de la organización revolucionaria para la unidad de la lucha de los trabajadores y estudiantes.

Ernest Mandel ha dicho:
 „La función de la organización para la revolución permanente es facilitar la integración-recíproca de los estudiantes y trabajadores en la lucha de clases, por su vanguardias de un modo continuo. No es simplemente una continuidad en el tiempo, sino también, por decirlo así, una continuidad en el espacio en la forma de una continuidad entre diferentes grupos sociales que tienen el mismo propósito socialista y revolucionario“.
 


A este respecto Trotski no estaba cegado por las „barreras raciales“, y ya en 1933, medio siglo antes, vio la posibilidad de la lucha por la emancipación de los estudiantes revolucionarios blancos y los trabajadores en conjunto.

 „El partido Revolucionario debe poner ante cada trabajador blanco la siguiente alternativa: con el imperialismo británico y con los burgueses blancos de Sudáfrica, o con los trabajadores „negros“ y campesinos contra el blanco feudal y el patrono y sus agentes en la exuberante clase trabajadora“.
 

Como podemos ver, este claro llamado a la unidad no fue asunto simplemente moral, sino un problema medular, basado en la revolucionaria práxis-teoría. También en este caso, el trabajador „blanco“ tiene que desarrollar primero una „superior“ conciencia política, uniendo la teoría y la acción revolucionaria, porque „algunas formas de la teoría que no se han probado en la acción, pueden no ser teorías adecuadas, y por el contrario, inútiles desde el punto de vista de la emancipación de la humanidad“ (Mandel).
 

En aquél entonces, el objetivo inmediato de la Revolución Sudafricana, de los trabajadores de Sudáfrica, fue la lucha por la conquista del poder político, el poder del Estado. Pero, sin el poder económico, el poder social, muy pronto esta independencia desvanecerá. Actualmente, después de la aniquilación parcial del apartheid en los años de noventa, como en Venezuela, el problema fundamental sobrevive, o sea, la conquista del poder económico.

El 4 de Febrero de 1921, cuando los Bolcheviques estaban en el poder y Trotski  estaba haciendo una importante contribución teórica-práxica, escribiendo "la Comuna de París" estableció: „la revolución es la prueba evidente de la potencia de las fuerzas sociales en la lucha por el poder“. Entregó una pintoresca escena que muestra cómo el método dialéctico funcionando como práxis-teoría cambia la cantidad en calidad.

“La revuelta popular de las masas, se coloca en movimiento por elementales impulsos vitales e intereses, las más de las veces sin una opción del cambio y de las metas de la acción: un partido escribe en sus banderas: ‘leyes y justicia’; otro ‘orden’; los héroes de la revolución son orientados por una conciencia del ‘deber’, o son arrastrados por la ambición; la conducta del ejército está determinada por la disciplina y el temor; el entusiasmo, el voluntarismo, la rutina, los humos se suben a la cabeza, la superstición, el autosacrificio, miles de sentimientos, ideas, modas, capacidades, pasiones, se disparan en medio de la vorágine, y son recogidas por ella, sucumbidas o elevadas a la superficie; pero el objetivo sentido de una revolución es éste: es una lucha por el poder del Estado para abolir las antiguas relaciones sociales“.
 


Lo anterior muestra que el movimiento de lo concreto a lo abstracto, de lo abstracto a lo concreto, es la expresión de Lenin de que „la verdad es siempre concreta“, tal como lo dijo Hegel. Por lo tanto, la sociedad colonial de clases en América Latina ha producido las clases sociales. La Revolución Bolivariana, como una parte de la totalidad de la Revolución Mundial, tiene el objetivo histórico de producir en un grado superior, otra vez, una "sociedad" sin clases. Trotski ha dicho „pero más importante será influencia que ejercerá una Sudáfrica de „Soviets“ en todo el continente negro“. La categoría dialéctica „probabilidad e inevitabilidad“ cada vez adquiere más relevancia, del mismo modo que se desarrolle la Revolución Global. Pero los revolucionarios deben tener claridad acerca de qué es lo que ellos quieren negar y hacia dónde ellos quieren llegar.

Como el dialéctico pensador Spinoza lo ha enfatizado: “cada determinación es una negación“. La esencia de la violencia es el capitalismo, razón por la cual la emancipación es determinación, negación, síntesis y superación del capitalismo. Consecuentemente, este movimiento emancipatorio, a través de la violencia emancipatoria y de la emancipación  violenta, normalmente está sobrepasando la fase transitoria de la Revolución Social. Para alcanzar este propósito, los revolucionarios están usando el pensamiento, las leyes de la díaléctica como instrumento revolucionario para determinar los diversos obstáculos, y esta es la razón por qué los estudiantes sudafricanos de Soweto estallaron violentamente, y por qué la Gestapo de Sudáfrica reaccionó tan violentamente. Pero los objetivos están interconectados dialécticamente con los medios.  Actualmente, como en Venezuela, en un Sudáfrica políticamente "libre", ya está comenzando el proceso real de la emancipación global.

Mandel ha dicho:
„sólo ciertos medios, la suma total de aquellos efectos que en un momento nos lleven cerca de los fines, son eficientes desde este punto de vista. Tanto la capacidad para fijar fines (incluyendo la invención de nuevas ideas) como los obstáculos que impiden la elección de medios y fines, caracterizan el conocimiento dialéctico“.
 
Trotski fue muy claro acerca de los fines políticos de la Revolucíón Sudafricana: „el derrocamiento del Imperialismo Británico en Sudáfrica, del mismo modo que para Gran Bretaña misma“.
 

En conclusión, ahora llega a ser claro, por qué el término „violencia“ no puede ser „limitado“ a su connotación normal (la cual en general es ideología burguesa) esto es, a su significado psicológico y moral, sino debe extenderse hacia la emancipación. La emancipación da a la violencia un significado esencial-existencial. La Gran Batalla Mundial Actual se decidirá en el campo "Violencia Fascista Global versus Emancipación Humana Galáctica. Por lo tanto, Bolivarianos, ¡No volverán! ¡A Paso de Vencedores!

También ver:
Franz J. T. Lee, Teoría-Práxis de la Revolución-Emancipación, ULA, Mérida, 1986.
Franz J. T. Lee,  Südafrika vor der Revolución?, Fischer Verlag, Francfort, 1973.
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