pandemonium  "eros"  special

No. 829



A LOS PEQUEÑOS Y GRANDES NIÑOS DE VENEZUELA

*** EL SUEÑO DIURNO DE ALGO - UNO NO DEBE TRAICIONAR
SUS SUEÑOS DIURNOS JUVENILES

Por:  Franz J. T. Lee 


NOW SEE TO WHAT EUROPEAN CAPITALISM AND IMPERIALISM AND EURO-AMERICAN GLOBALIZATION HAVE REDUCED THE HUMAN BEINGS
OF THE SO-CALLED "THIRD WORLD"!

**** MARRAKECH

By  George Orwell. 


Y MIRE LO QUE ESTÁ PASANDO EN LA CUNA DE LA CIVILIZACIÓN:

**** Extractos del libro "Estupidos hombres blancos"
Michael Moore.
 
30/09/03


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A LOS PEQUEÑOS Y GRANDES NIÑOS DE VENEZUELA

EL SUEÑO DIURNO DE ALGO - UNO NO DEBE TRAICIONAR
SUS SUEÑOS DIURNOS JUVENILES

Por:  Franz J. T. Lee 

Siempre estamos esperando alguien o algo. Pero, no sabemos quién o qué. Esta aspiración tiene muy poco que ver con la demora capitalista. El ser humano anticipado está en expectativa en la sala de espera de la revolución actual, de la emancipación futura, está armado para presentar sus respetos a la humanidad, para atender a las necesidades transhistóricas. Todo el mundo todavía sano siente este impulso erótico ingobernable hacia la vida errante, esta pasión intranquila de viajar hacia el infinito, la eternidad, más bien, hacia  la excelencia  trascendental.  

 Pero nunca llegamos. Muchos andan desesperadamente por las calles, andorrean por las discotecas y casillas de recreo. Otros entran por el aro o son echados al mar por los negreros o piratas. Los demás van y vienen, están gozosos y ufanos, y aquellos que tienen mala suerte, estudian clínica en los hospitales en vez de estudiar sus equivocaciones, sus juegos "mal" volados, sus vocaciones vulgarizadas.

 La vía entre nosotros y la esperanza social es muy serpentina, peligrosa y pedregosa. Casi nunca el buitre que está volando se corresponde con el pájaro en mano, jamás la aviatriz machihembrada en la discoteca puede concurrir con la manucodiata encerrada en la jaula casera alienada. Siempre queda algo de la original imagen esperada, y esto es la razón, por la cual estamos frustrados, estamos melancólicos. Si el paisaje es tan aburrido como lo contemplé, si la mujer es­ tan vacía como refleja su “belleza  artificial” y si el hombre es tan machista como su bestialidad expresa, entonces no queda ningún resto esperanzador, ningún chasco o privación.

 Por supuesto, los pesimistas no sufren cuando lo inesperado aparece inesperadamente. Pero, ellos ni siguiera pueden disfrutarlo, porque no fue aspirado, no lo conocen, y éllo no los conoce. No obstante, aparece como un regalo muy barato. El extranjero, lo extraño, los países tropicales, la pequeña "Venetia", en sí no son exóticos, ni eróticos. El único exótico y erótico es el viajero que entra en el dominio foráneo, en el todavia‑no‑experimentado, en la época de la revolución. La mujer que acaba de conocer su "amor a primera vista", en sí no es erótica ni exótica, al contrario, en este instante, el „viejo“ Yo es la persona más forastera, atractiva y sexy. Después de algunas semanas lo sabrá muy bien. Cuando los sueños diurnos se aproximan a la realidad fluyente práxico-teórica, y esta realidad paulatinamente se acerca al compa(ma)triota exótico‑erótico, sólo entonces aproximará zonam solvere, perderá el homo sapiens sapiens verdadero el estado virginal, obtendrá la virilidad pregnante, y materializará el sueño diurno emancipador.

  A despecho de que existen supuestamente varios casos de comunicación telepática, ¡Qué suerte tenemos que nadie sabe realmente lo que estamos pensando y sintiendo! ¡Qué "escualido", qué "oficialista" somos! Por fin, nuestros favoritos y cotidianos sueños diurnos quedan como los secretos más íntimos. A pesar de que el capitalismo, "las jineteras del apocalipsis",  son la fuente principal de nuestra diversión mental privada, de verdad, el dominio de los sueños despiertos es una de las pocas dimensiones humanas todavía no totalmente alienadas. Efectivamente, en la juventud el ser humano sueña mucho más. Como veremos en adelante, tanto mejor.

 Ya que en la niñez aprendimos que lo deseado y lo esperado jamás llegaron a tiempo. Andando el tiempo, comprendemos que los adultos autoritarios nos prohiben aún el propio desear y esperar. Como quiera que sea los niños todavía vivos desde muy temprano comienzan con el espíritu rebelde, investigando todo lo que se encuentra en los alrededores. No importan los rapapolvos de los padres, siempre tratan de hallar algo que todavía no conocen; donde quiera que estén, siempre buscan lo desconocido, cada vez que es posible, hacen las preguntas más incómodas. Inocentemente los pequeños ingenieros destruyen los juguetes más caros, inspirados por el único motivo de analizar su maquinaria, la esencia interna. Por mal que vaya, el niño filosófico está buscando lo nuestro, lo bonito, y ni siquiera está desapareciendo como el mercurio entre los nerviosos y pequeños dedos. En cuanto a eso, ¿Qué tiene de extraño que lo nuestro fluya? Lo corriente es que lo nuestro sea un proceso, esté en proceso. Estamos apoyando el proceso, el proceso de la Revolución. Esto equivale a decir que los niños sueñen con nuestro proceso histórico. Por lo tanto, no hay motivo para sorprenderse de que lo nuestro, la emancipación, todavía no exista. ¡De eso se trata! Pero ni por eso, los adultos están conscientes de esta verdad fluyente.

 Poco después, en la infancia, los sueños anticipatoríos llegan a ser tanto más concretos, de más en más radicales. Cada vez más los deseos se dirigen hacia los sujetos y objetos más conocidos. Con gran sorpresa, ahora Anica, Frasquita y Chucha quisieran ser enfermeras, cocineras, doctoras o abogadas famosas; en el barrio estéril, Marica, Conchita y Lolita, a todo trance, desean convertirse en Carmen, Aspasia o en la marquesa, Madame de Pompadour. Por supuesto, los varones, favorecidos desde la cuna hasta el féretro, siempre sueñan despiertos con la „grandeza“ venidera; no importa si su estado social y clasista real ni sueña ni truena. Dieguito quiere salirse con la suya, desea ser gran marinero, va a descubrir El Cabo de la Esperanza. Carlitos está hechizado por la riqueza familiar, pero piensa en ser un gran economista político. Por otro lado, Tobalito y Bartolo acaban de averiguar las costumbres exóticas de los habitantes de las Islas Vírgenes; en todo caso, Chavito ya es Presidente de la República Revolucionaria Democrática Mundial. En el Hotel Hilton, Pepe está bailando con Marisela Peña, Doloritas y Dolorcitas, pero, de todos modos, anhela casarse algún día con la reina vírgen, con Belita.

 En la aurora humana, todavía todo cambia, intercambia, fluye y vive. Da la casualidad, que ayer Paquita fue una mariposa, hoy es una serpiente seductiva, y mañana será una esfinge viva; todo el día está hablando con la muñeca; de vez en cuando, con la piedra, y en la noche, con la luna llena. Se ve que Pancho y Panchita están jugando con la pelota viva, la cual, en cambio juega con ellos, les escapa y les espera. Cae de su peso que en los procesos juveniles existen fuertes contradicciones y negaciones. Los niños y chicos muchas veces están confrontando varios temores reales e irracionales. ¿Cuántas veces la sombra se ha convertido en un dragón chino? En la medianoche, el cuarto llega a ser un mar tempestuoso; en la madrugada, la cama se transforma en un volcán activo, y las lágrimas caen como lava perpetua. La espinaca se cambia en un brujo, y a pesar de la esperanza de competir con Sansón o Popeye, el chico ni siquíera quiere tocarla más. Durante los años tiernos de la pubertad, paulatinamente el joven se interesa en las frutas prohibidas, en los asuntos ominosos, en las películas reservadas para los adultos, por lo general, en las cosas que acontecen después de las ocho de la noche, cuando él urgentemente tiene que entrar en el mundo maravilloso de Alicia.

 De súbito, la mozuela registra la discriminación de sexo subrepticia; el joven odia al autoritarismo subdominante; en general, la juventud madurante llega a ser consciente de su existencia subdesarrollada. Siempre un adulto lo está llamando. En todo caso, concierne al trabajo o algún castigo. Los jóvenes comienzan a odiar sus propios nombres, hasta quieren „matar“ a sus tiranos familiares. Se despliega una rara contradicción „Odio‑Amor”. Así surge el proceso emancipatorio contra el status quo patriarcal y autoritario. El resultado lógico es que los padres no comprenden más á sus propias creaciones y procreaciones.

 Ahora, Goyo o Tula desean tener alas para volar hasta la Isla de San Salvador; Carlito desafía al invierno ruso, quiere conquistar a San Petersburgo en el Octubre venidero. Aquellos que no aspiran hacia las estrellas simplemente quieren desaparecer, desean llegar a ser invisibles. Están aplicando la política del avestruz, se convierten en el Hombre Invisible de la televisón. Al fin, los pavos, las chamas y panas, los canarios y los vientos turbulentos, están inspirados por la mirada a largo plazo, esperan la distancia larga, invitan a los horizontes fluyentes, entran las islas exóticas y aproximan el paraíso citereo. Ellos llegan a ser extraños en su propio hogar edénico, quieren huir de la insoportable realidad social. Quieren estar en todas partes al mismo tiempo. No desean perder ninguna fiesta, ¿Quién sabe?, tal vez, lo esperado y lo inesperado se encuentren ahí.

 Bruto y Xantipo siempre están esperando al ladrón favorito; quisieran mostrarle todas las cosas secretas y valorables, debería llevarsélo todo, incluso a ellos mismos. En todos los papeles disponibles, Marlene está diseñando sus proyecciones anticipatorias, en panoramas, países e islas desconocidos, lejanos y utópicos; Ellyselda hace lo mismo, sólo prefiere pintarlas en los colores del arco iris; Norma las transforma en palabras, en literatura y poesía; Marina las eleva a la dimensión musical, al dominio de Paganini. Ventura y Simbad disfrutan la vida turística en el Pacifico del Sur. Magellan y Magdalena acaban de llegar a la Isla de las Aves. Así, todo el mundo quiere mejorarse, está soñando con el mundo mejor, pero, ¿Hasta cuándo? Y, ¿Quo vadis? Pero no importa, esta juventud no tiene ningún problema con el ¿Qué hacer? leninista.

 Para entonces, en la pubertad, las futuras carantoñeras todavía flirtean con la timidez angélical, todavía no hacen los „cocos locos“ en las fiestas; los venideros buscaplaceres aún irradian una frialdad congelada. Claro que si, en la radiovisión, en Venevisión, artificial y prematuramente, los „Mini‑Pops“ y las „Mini Estrellas“ supuestamente ya cantan las claras, pero sin saber nada del canto del gallo golpista capitalista. Los más oprimidos ya sufren del orgullo falso, del narcisismo psicopático, de la dissociación psicótica. No obstante, el castillo de Drácula todavía no es un „Eros‑Centro“ sangriento; mucho más tarde, el chamo soñará con su harén oriental privado, visitará su „Strip‑Tease“ especial, llegará la „princesa azul“, el „Gran Amor“. Después, del mismo modo, la pava madurante deseará la vida solitaria, quisiera ser soltera, pero quiere tener su propio hijo, el producto sexual de un hombre distinguido.

 De ahí que, muy pronto, hasta en los barrios, alrededor de la edad de trece a quince años, los dulces deseos exótico‑eróticos se introducen. Ahora, ningún joven quisiera estar a solas. Paulatinamente, todo el mundo pierde el interés en la soledad subjetiva. Si el „príncipe dorado“ , no llega a tiempo, la fantasía juvenil tendrá que reemplazarlo. Físicamente los pavos se transforman en sus idolos internacionales, en Grace Kelly, Camilo Sesto, Yuri, Melissa, Bertie Osborne, aún en Ché Guevara o Fidel Castro. Ahora, lo aparente, la apariencia, gana suma importancia. Todo el mundo pregunta: ¿Espejito, quién es el más guapo en todo el universo?

 Ahora, ha llegado el momento triunfante del capitalismo, de la ideología, los comerciales, la propaganda, la religión, los productos de cambio, todos dan la respuesta: ¡el Superindividuo, Tú! „Superman“ y la „Mujer Maravilla” están a las mil maravillas del consumismo.

 Lentamente, si la Revolución no avanza, la juventud envejece, aprende a olvidar, olvida sus sueños diurnos juveniles. Olvida el 27 de febrero, el 11 de abril, el "Viernes negro", el golpe petrolero. Los deseos explosivos desvanecen, pero sus imágenes quedan. La melancolía de la no realización se radica en la vida cotidiana. Los temores incrementan y las esperanzas disminuyen. Pero algo, algo no realizado, algo no pensado, como vis vitalis, como energía  erótica, siempre está tocando a la puerta del ser humano alienado. Perpetuamente estamos buscando este Mejor, esta realización de nuestros propios sueños despiertos juveniles. Al fin y al cabo, Realización es Materialización, es Hacer-Pensar, es Práxis-Teoría. La Teoría es la continuación de nuestros sueños diurnos juveniles, la Práxis es la realízación permanente de ellos, a través de una larga vida fructífera y productiva. El producto transhistórico de esto, la Síntesis, es la Revolución-Emancipación Humana.

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NOW SEE TO WHAT EUROPEAN CAPITALISM AND IMPERIALISM AND EURO-AMERICAN GLOBALIZATION HAVE REDUCED THE HUMAN BEINGS
OF THE SO-CALLED "THIRD WORLD"!

MARRAKECH

George Orwell

A S the corpse went past the flies left the restaurant table in a cloud and rushed after it, but they came back a few minutes later.

The little crowd of mourners-all men and boys, no women — threaded their way across the market-place between the piles of pomegranates and the taxis and the camels, wailing a short chant over and over again. What really appeals to the flies is that the corpses here are never put into coffins, they are merely wrapped in a piece of rag and carried on a rough wooden bier on the shoulders of four friends. When the friends get to the burying-ground they hack an oblong hole a foot or two deep, dump the body in it and fling over it a little of the dried-up, lumpy earth, which is like broken brick. No gravestone, no name, no identifying mark of any kind. The burying-ground is merely a huge waste of hummocky earth, like a derelict building-lot. After a month or two no one can even be certain where his own relatives are buried.

When you walk through a town like this — two hundred thousand inhabitants, of whom at least twenty thousand own literally nothing except the rags they stand up in — when you see how the people live, and still more how easily they die, it is always difficult to believe that you are walking among human beings. All colonial empires are in reality founded upon that fact. The people have brown faces — besides, there are so many of them! Are they really the same flesh as yourself? Do they even have names? Or are they merely a kind of undifferentiated brown stuff, about as individual as bees or coral insects? They rise out of the earth, they sweat and starve for a few years, and then they sink back into the nameless mounds of the graveyard and nobody notices that they are gone. And even the graves themselves soon fade back into the soil. Sometimes, out for a walk, as you break your way through the prickly pear, you notice that it is rather bumpy underfoot, and only a certain regularity in the bumps tells you that you are walking over skeletons.

I was feeding one of the gazelles in the public gardens.

Gazelles are almost the only animals that look good to eat when they are still alive, in fact, one can hardly look at their hindquarters without thinking of mint sauce. The gazelle I was feeding seemed to know that this thought was in my mind, for though it took the piece of bread I was holding out it obviously did not like me. It nibbled rapidly at the bread, then lowered its head and tried to butt me, then took another nibble and then butted again. Probably its idea was that if it could drive me away the bread would somehow remain hanging in mid-air.

An Arab navvy working on the path nearby lowered his heavy hoe and sidled towards us. He looked from the gazelle to the bread and from the bread to the gazelle, with a sort of quiet amazement, as though he had never seen anything quite like this before. Finally he said shyly in French:

I could eat some of that bread.’

I tore off a piece and he stowed it gratefully in some secret place under his rags. This man is an employee of the Municipality.

When you go through the Jewish quarters you gather some idea of what the medieval ghettoes were probably like. Under their Moorish rulers the Jews were only allowed to own land in certain restricted areas, and after centuries of this kind of treatment they have ceased to bother about overcrowding. Many of the streets are a good deal less than six feet wide, the houses are completely windowless, and sore-eyed children cluster everywhere in unbelievable numbers, like clouds of flies. Down the centre of the street there is generally running a little river of urine.

In the bazaar huge families of Jews, all dressed in the long black robe and little black skull-cap, are working in dark fly-infested booths that look like caves. A carpenter sits cross-legged at a prehistoric lathe, turning chair-legs at lightning speed. He works the lathe with a bow in his right hand and guides the chisel with his left foot, and thanks to a lifetime of sitting in this position his left leg is warped out of shape. At his side his grandson, aged six, is already starting on the simpler parts of the job.

I was just passing the coppersmiths’ booths when somebody noticed that I was lighting a cigarette. Instantly, from the dark holes all round, there was a frenzied rush of Jews, many of them old grandfathers with flowing grey beards, all clamouring for a cigarette. Even a blind man somewhere at the back of one of the booths heard a rumour of cigarettes and came crawling out, groping in the air with his hand. In about a minute I had used up the whole packet. None of these people, I suppose, works less than twelve hours a day, and every one of them looks on a cigarette as a more or less impossible luxury.

As the Jews live in self-contained communities they follow the same trades as the Arabs, except for agriculture. Fruit-sellers, potters, silversmiths, blacksmiths, butchers, leather-workers, tailors, water-carriers, beggars, porters — whichever way you look you see nothing but Jews. As a matter of fact there are thirteen thousand of them, all living in the space of a few acres. A good job Hitler isn’t here. Perhaps he is on his way, however. You hear the usual dark rumours about the Jews, not only from the Arabs but from the poorer Europeans.

‘Yes, mon vieux, they took my job away from me and gave it to a Jew. The Jews! They’re the real rulers of this country, you know. They’ve got all the money. They control the banks, finance — everything.’

‘But,’ I said, ‘isn’t it a fact that the average Jew is a labourer working for about a penny an hour?’

‘Ah, that’s only for show! They’re all money-lenders really. They’re cunning, the Jews.’

In just the same way, a couple of hundred years ago, poor old women used to be burned for witchcraft when they could not even work enough magic to get themselves a square meal.

All people who work with their hands are partly invisible, and the more important the work they do, the less visible they are. Still, a white skin is always fairly conspicuous. In northern Europe, when you see a labourer ploughing a field, you probably give him a second glance. In a hot country, anywhere south of Gibraltar or east of Suez, the chances are that you don’t even see him. I have noticed this again and again. In a tropical landscape one’s eye takes in everything except the human beings. It takes in the dried-up soil, the prickly pear, the palm-tree and the distant mountain, but it always misses the peasant hoeing at his patch. He is the same colour as the earth, and a great deal less interesting to look at.

It is only because of this that the starved countries of Asia and Africa are accepted as tourist resorts. No one would think of running cheap trips to the Distressed Areas. But where the human beings have brown skins their poverty is simply not noticed. What does Morocco mean to a Frenchman? An orange-grove or a job in government service. Or to an Englishman? Camels, castles, palm-trees, Foreign Legionnaires, brass trays and bandits. One could probably live here for years without noticing that for nine-tenths of the people the reality of life is an endless, back-breaking struggle to wring a little food out of an eroded soil.

Most of Morocco is so desolate that no wild animal bigger than a hare can live on it. Huge areas which were once covered with forest have turned into a treeless waste where the soil is exactly like broken-up brick. Nevertheless a good deal of it is cultivated, with frightful labour. Everything is done by hand. Long lines of women, bent double like inverted capital Ls, work their way slowly across the fields, tearing up the prickly weeds with their hands, and the peasant gathering lucerne for fodder pulls it up stalk by stalk instead of reaping it, thus saving an inch or two on each stalk. The plough is a wretched wooden thing, so frail that one can easily carry it on one’s shoulder, and fitted underneath with a rough iron spike which stirs the soil to a depth of about four inches. This is as much as the strength of the animals is equal to. It is usual to plough with a cow and a donkey yoked together. Two donkeys would not be quite strong enough, but on the other hand two cows would cost a little more to feed. The peasants possess no harrows, they merely plough the soil several times over in different directions, finally leaving it in rough furrows, after which the whole field has to be shaped with hoes into small oblong patches, to conserve water. Except for a day or two after the rare rainstorms there is never enough water. Along the edges of the fields channels are hacked out to a depth of thirty or forty feet to get at the tiny trickles which run through the subsoil.

Every afternoon a file of very old women passes down the road outside my house, each carrying a load of firewood. All of them are mummified with age and the sun, and all of them are tiny. It seems to be generally the case in primitive communities that the women, when they get beyond a certain age, shrink to the size of children. One day a poor old creature who could not have been more than four feet tall crept past me under a vast load of wood. I stopped her and put a five-sou piece (a little more than a farthing) into her hand. She answered with a shrill wail, almost a scream, which was partly gratitude but mainly surprise. I suppose that from her point of view, by taking any notice of her, I seemed almost to be violating a law of nature. She accepted her status as an old woman, that is to say as a beast of burden. When a family is travelling it is quite usual to see a father and a grown-up son riding ahead on donkeys, and an old woman following on foot, carrying the baggage.

But what is strange about these people is their invisibility. For several weeks, always at about the same time of day, the file of old women had hobbled past the house with their firewood, and though they had registered themselves on my eyeballs I cannot truly say that I had seen them. Firewood was passing — that was how I saw it. It was only that one day I happened to be walking behind them, and the curious up-and-down motion of a load of wood drew my attention to the human being underneath it. Then for the first time I noticed the poor old earth-coloured bodies, bodies reduced to bones and leathery skin, bent double under the crushing weight. Yet I suppose I had not been five minutes on Moroccan soil before I noticed the overloading of the donkeys and was infuriated by it. There is no question that the donkeys are damnably treated. The Moroccan donkey is hardly bigger than a St Bernard dog, it carries a load which in the British army would be considered too much for a fifteen-hands mule, and very often its pack-saddle is not taken off its back for weeks together. But what is peculiarly pitiful is that it is the most willing creature on earth, it follows its master like a dog and does not need either bridle or halter. After a dozen years of devoted work it suddenly drops dead, whereupon its master tips it into the ditch and the village dogs have torn its guts out before it is cold.

This kind of thing makes one’s blood boil, whereas — on the whole — the plight of the human beings does not. I am not commenting, merely pointing to a fact. People with brown skins are next door to invisible. Anyone can be sorry for the donkey with its galled back, but it is generally owing to some kind of accident if one even notices the old woman under her load of sticks.


As the storks flew northward the Negroes were marching southward — a long, dusty column, infantry, screw-gun batteries and then more infantry, four or five thousand men in all, winding up the road with a clumping of boots and a clatter of iron wheels.

They were Senegalese, the blackest Negroes in Africa, so black that sometimes it is difficult to see whereabouts on their necks the hair begins. Their splendid bodies were hidden in reach-me-down khaki uniforms, their feet squashed into boots that looked like blocks of wood, and every tin hat seemed to be a couple of sizes too small. It was very hot and the men had marched a long way. They slumped under the weight of their packs and the curiously sensitive black faces were glistening with sweat.

As they went past a tall, very young Negro turned and caught my eye. But the look he gave me was not in the least the kind of look you might expect. Not hostile, not contemptuous, not sullen, not even inquisitive. It was the shy, wide-eyed Negro look, which actually is a look of profound respect. I saw how it was. This wretched boy, who is a French citizen and has therefore been dragged from the forest to scrub floors and catch syphilis in garrison towns, actually has feelings of reverence before a white skin. He has been taught that the white race are his masters, and he still believes it.

But there is one thought which every white man (and in this connection it doesn’t matter twopence if he calls himself a Socialist) thinks when he sees a black army marching past. ‘How much longer can we go on kidding these people? How long before they tum their guns in the other direction?’

It was curious, really. Every white man there has this thought stowed somewhere or other in his mind. I had it, so had the other onlookers, so had the officers on their sweating chargers and the white NCOs marching in the ranks. It was a kind of secret which we all knew and were too clever to tell; only the Negroes didn’t know it. And really it was almost like watching a flock of cattle to see the long column, a mile or two miles of armed men, flowing peacefully up the road, while the great white birds drifted over them in the opposite direction, glittering like scraps of paper.

1939

T H E   E N D

http://orwell.ru/library/articles/marrakech/e/e_mar.htm

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Y MIRE LO QUE ESTÁ PASANDO EN LA CUNA DE LA CIVILIZACIÓN:


Extractos del libro "Estupidos hombres blancos"
Michael Moore

http://www.laneta.apc.org/redanahuak


Quizá lo peor de tener a un presidente que nadie eligió es que, cuando se
avecina una crisis nacional, debemos preguntarnos a qué intereses sirve.
Dado que no gobierna por voluntad del pueblo sino por robo electoral, ¿no
resulta más seguro suponer que el pueblo no se halla entre las prioridades
del presidente George W. Bush? A las 8.45 de la mañana del 11 de septiembre
de 2001, Estados Unidos sufrió el peor ataque de su historia en su propio
suelo por parte de enemigos extranjeros. Visto que los detalles de lo que
sucedió ya son tan conocidos como los del 7 de diciembre de 1941 y los del
11 de septiembre de 1939, no me voy a extender sobre el número de aviones
utilizados, la cantidad de víctimas mortales o las múltiples llamadas
telefónicas de adiós por parte de seres queridos que viajaban en los
aviones que los terroristas suicidas estrellaron en el World Trade Center y
en el Pentágono.

Lo que sí desearía hacer, ahora que me acerco al final de este libro, es
formular una serie de puntillosas preguntas a nuestro Comandante en Jefe,
quien, por haber sido designado por los amigos de papá en el Tribunal
Supremo, piensa que no tiene que responder a nada. Aquel día murieron 3.000
personas y hay algo en dicha tragedia que a mí y a un montón de gente más
no nos acaba de cuadrar.

Así que, señor Bush, ¿podría aclararme estas cuestiones?:

1. ¿Es verdad que la familia Bin Laden ha estado suministrando fondos a la
familia Bush durante más de 20 años? Según el New York Times, su primera
empresa petrolera (Arbusto, fundada en 1979) fue parcialmente financiada
por los Bin Laden. El clan saudí invirtió en el Grupo Carlyle, la empresa
de George padre que tiene vínculos muy importantes con la industria de
defensa de Estados Unidos. Creo que una coincidencia tan extraordinaria
merece una explicación.

2. Usted dice que Osama bin Laden fue el cerebro de los atentados del 11 de
septiembre. Sin embargo, hay noticias de que, por entonces, este maleante
estaba en tratamiento de diálisis a causa de una insuficiencia renal. ¿Nos
está usted diciendo que un hombre conectado a una máquina de diálisis en
una cueva de Afganistán supervisó toda la operación?

3. En 1997, cuando usted era gobernador del Estado, la BBC emitió un
reportaje sobre los líderes talibanes de Afganistán que volaron a Houston,
Texas, para reunirse con ejecutivos de la petrolera Unocal con el fin de
discutir la construcción de un gaseoducto en Afganistán. Uno de los
informes de viabilidad del proyecto fue encargado a Enron, la compañía que
más dinero donó a sus campañas para gobernador y presidente. Halliburton
fue una de las empresas designadas para construirlo. Por entonces, el
presidente de la empresa era Dick Cheney, actual vicepresidente de Estados
Unidos. ¿Por qué acogió el Estado de Texas a estos representantes de un
gobierno terrorista? ¿Qué pasó con el acuerdo para construir el gasoducto?

4. Según el Times de Londres, en los días y semanas que siguieron al 11 de
septiembre, usted permitió que un avión privado saudí sobrevolara Estados
Unidos para recoger y sacar del país a una docena de miembros de la familia
Bin Laden. No se llevaron a cabo interrogatorios policiales ni del FBI,
como tampoco se convocó a un gran jurado para determinar si estos parientes
pudieran poseer información valiosa. Por el contrario, mientras el resto
del país tenía que quedarse en tierra y el caos se apoderaba de la nación,
usted encontró tiempo para asegurarse de que los Bin Laden estuvieran a
salvo. ¿Nos puede explicar a qué viene esa premura? ¿Por qué recibieron los
saudís y los Bin Laden este trato de favor?

5. Al menos 15 de los 19 secuestradores procedían de Arabia Saudí.Pero
usted bombardeó Afganistán. ¿Fue un error de puntería? ¿O resultaba algo
aventurado ir a por un país que suministra el 25% de nuestra gasolina y que
alberga a tantos socios de papá? Sólo trato de conocer el verdadero valor
de las 3.000 vidas perdidas.¿A cuántos metros cúbicos de gas natural
equivalen?

6. Tan pronto como acabó su campaña para tomar el control de Afganistán,
usted instaló a un antiguo asesor de una petrolera como jefe del gobierno
interino. Luego, colocó a un ex consejero de Unocal como nuevo embajador en
el país y, al cabo de pocos meses, se firmó el acuerdo para construir el
gasoducto antes mencionado. Ahora que ya tiene lo que quería, ¿pueden
regresar las tropas?

Hay que formular estas preguntas a George W. Bush, pero, ¿quién lo hará?
¿Quién exigirá las respuestas? ¿La prensa perezosa y complaciente que
pertenece a unos pocos millonarios que contribuyeron a la campaña de Bush?
¿O el supuesto partido de la oposición, que pasa el rato tratando de emular
a los republicanos y que está financiado por los mismos millonarios? ¿Qué
esperanza puede haber para nosotros si no somos capaces de formular estas
preguntas elementales? Con el fin de disimular el olor a gato encerrado, la
Administración Bush se ha servido alegremente de los ataques del 11 de
septiembre como pretexto para empezar a trocear nuestra constitución y
eliminar nuestras libertades civiles. No hay mejor momento para hacerlo: el
pueblo vive bajo un estado de terror y nadie está seguro de dónde vendrá el
próximo ataque.

[...] George Orwell acertó con 1984. Casi todos recordamos al Gran Hermano,
pero hoy día resulta mucho más relevante la coincidencia de que el líder se
vea obligado a costear una guerra permanente.Necesita que los ciudadanos
vivan en estado de constante temor hacia el enemigo con el fin de que le
concedan todo el poder que desea: como la gente quiere sobrevivir, renuncia
de buena gana a sus libertades. Naturalmente, el único modo de conseguir
esto es convenciendo al pueblo de que el enemigo está en todas partes y de
que su amenaza es inminente.

Funcionó en la novela y funciona hoy. Lo único que detendrá esta dinámica
es el rechazo tajante a las mentiras que nos cuentan. No es momento de
abandonar. No debemos olvidar que somos más que ellos. Siempre hemos tenido
el poder y así seguirá siendo, pero hay que echar mano de él sin temor.

BUSH, ERES UN INCULTO

[...] Me gustaría formularte tres espinosas preguntas, y desearía que
respondieses con franqueza. George, ¿eres capaz de leer y escribir como un
adulto? A mí y a muchos otros nos parece que el tuyo es, tristemente, un
caso de analfabetismo funcional.No es nada de lo que debas avergonzarte,
pues estás bien acompañado (no hay más que contar las erratas de este
libro). Millones de americanos tienen un nivel de alfabetización de cuarto
de primaria. No es de extrañar que dijeses aquello de «que ningún niño se
quede atrás»; ya sabías de qué iba. Pero déjame preguntarte esto: si te
cuesta entender los complejos informes que recibes en calidad de líder del
mundo cuasilibre, ¿cómo podemos llegar a confiarte nuestros secretos
militares?

Todos los indicios de analfabetismo son evidentes, y nadie te ha
desautorizado por ello. Nos ofreciste la primera prueba cuando se te
preguntó por tu libro de la infancia preferido. La oruga hambrienta,
respondiste. Desgraciadamente, ese libro no se publicó hasta un año después
de que te licenciaras.[...]

Durante la campaña, cuando te pidieron que nombraras los libros que estabas
leyendo en aquel momento, respondiste valerosamente, pero ante las
preguntas sobre sus contenidos no supiste qué decir.No me sorprende que tus
asesores te prohibieran participar en nuevas ruedas de prensa a dos meses
del final de campaña. Tenían miedo de las preguntas..., pero les acojonaban
tus respuestas.

Una cosa está clara: tu sintaxis es abstrusa hasta el punto de hacer
incomprensible el discurso. Al principio, el modo en que mutilabas palabras
y frases resultaba simpático, casi encantador.Sin embargo, ha cobrado
tintes alarmantes con el tiempo. Así, un buen día, en una entrevista te
cargaste décadas de política exterior americana en Taiwan al decir que
estábamos dispuestos a hacer «lo que fuera» para defender la isla y sugerir
incluso que quizá mandaríamos unas tropas. Por Dios, George, el mundo
enteró se puso en alerta roja.[...]

Tus asistentes han declarado que no lees sus informes y que les pides que
lo hagan por ti. Como primera dama, tu madre colaboró activamente con los
programas de alfabetización.

¿Cabe pensar que conocía bien la dificultad de educar a un niño que no
sabía leer?

No lo tomes como algo personal. Quizá se trate de una discapacidad.No hay
que avergonzarse por ello. Además, yo también creo que un disléxico puede
ser presidente de Estados Unidos. Albert Einstein era disléxico, y también
lo es el humorista de la CBS Jay Leno (caray, Leno y Einstein en una misma
oración: ¿ves cómo el lenguaje puede resultar divertido?).[...]

¿ERES UN ALCOHOLICO?

En caso afirmativo, ¿cómo afecta esa condición a tus funciones como
Comandante en Jefe? Tampoco aquí pretendo señalar con el dedo, avergonzar
ni faltar al respeto a nadie. El alcoholismo es un problema grave; afecta a
millones de ciudadanos americanos, gente a la que conocemos y queremos.
Muchas de esas personas logran superar su enfermedad y llevar vidas
normales. Los alcohólicos pueden ser -y han sido- presidentes de Estados
Unidos.

Admiro sinceramente a cualquiera que consiga vencer una adicción de este
género. Tú has reconocido que no puedes controlar el alcohol y que no has
probado una gota desde que cumpliste 40 años. Felicidades.

También nos has dicho que solías «beber demasiado» y que, finalmente, te
diste cuenta de que «el alcohol empezaba a mermar mis energías y podía
llegar a enturbiar mi afecto por otras personas». He aquí la definición de
un alcohólico.

Esto no te descalifica para ser presidente, pero requiere que respondas a
algunas preguntas, especialmente después de pasar años ocultando el hecho
de que en 1976 te detuvieron por conducir bebido.

¿Por qué no empleas la palabra alcohólico? Después de todo, ése es el
primer paso hacia la rehabilitación. ¿Qué medidas preventivas has tomado
para no descarriarte? Ser presidente de Estados Unidos es uno de los
trabajos más estresantes del mundo. ¿Qué has hecho para garantizar que
podrás resistir la presión y la ansiedad que conlleva ser el hombre más
poderoso del mundo?

¿Cómo podemos saber que no echarás mano de la botella cuando tengas que
enfrentarte a una crisis seria? [...]

El día en que tu detención se hizo pública, poco antes de las elecciones,
daba pena verte fanfarronear risueño mientras tratabas de achacar tu acción
irresponsable al «error juvenil» de haber estado tomando unas cervezas con
los amigotes.

Me entristecí al pensar en las familias del medio millón de personas que
han muerto bajo las ruedas de borrachos como tú desde que viviste aquella
aventurilla. Gracias a Dios que sólo seguiste bebiendo durante algunos años
más después de «haber aprendido la lección». También pienso en lo mucho que
habrás hecho sufrir a tu esposa, Laura. Bien sabe ella lo peligroso que
puede ser ponerse al volante. A los 17 años mató a una amiga del instituto
al pasarse un stop y atropellarla. Confío en que buscarás su orientación
tan pronto como te sientas abrumado por el trabajo (hagas lo que hagas, no
le pidas consejo a Dick Cheney: ha sido arrestado en dos ocasiones por
conducir borracho). [...]

¿ERES UN DELINCUENTE?

[...] George, sabemos que te han arrestado tres veces y yo no conozco a
nadie, aparte de algunos amigotes pacifistas, que haya estado en comisaría
en tres ocasiones. Además de por conducir bajo los efectos del alcohol, te
han detenido por robar una guirnalda navideña con otros compañeros de tu
hermandad universitaria para gastar una broma. ¿De qué va todo eso? Tu
tercer arresto se debió a una conducta inadecuada durante un partido de
fútbol americano.Esto es lo que, de verdad, no entiendo. ¡No hay nadie que
no se comporte de manera inapropiada en un partido de fútbol americano! He
asistido a muchos y me han derramado encima más de una cerveza, pero hasta
hoy no he visto que detengan a nadie. Para hacerse notar entre una turba de
hinchas mamados, hay que aplicarse al máximo.

George, tengo una teoría sobre cómo y por qué te está sucediendo todo esto.
En lugar de ganarte la presidencia, te la regalaron.Así es como has
conseguido todo en la vida. Dinero y apellido te han abierto todas las
puertas. Sin esfuerzo, trabajo, inteligencia ni ingenio, se te ha legado
una existencia privilegiada.

En seguida aprendiste que todo lo que tiene que hacer alguien como tú en
Estados Unidos es presentarse. Te admitieron en un exclusivo internado de
Nueva Inglaterra por el simple hecho de apellidarte Bush. No tenías que
ganarte el puesto: te lo compraron.

Cuando ingresaste en Yale, aprendiste que podías pasarles la mano por la
cara a estudiantes con mayores méritos que habían hincado los codos durante
10 años para que los aceptasen en esa universidad. No lo olvides: eres un
Bush. Entraste en la Facultad de Empresariales de Harvard del mismo modo.
Después de cuatro años erráticos en Yale, ocupaste la plaza que le
pertenecía a otro.

Entonces, nos quisiste hacer creer que habías hecho el servicio militar en
la Guardia Nacional Aérea de Texas. Lo que no dijiste fue que un día te
escabulliste y ya no te reincorporaste a tu unidad: un año y medio de
ausencia, según el Boston Globe. No cumpliste con tus obligaciones
militares porque tu nombre es Bush.

Tras varios años perdidos que no aparecen en tu biografía oficial, tu padre
y otros miembros de la familia te regalaron un trabajo tras otro. Por más
empresas que arruinabas, siempre había otra esperándote. Por fin, acabaste
como socio propietario de un gran equipo de béisbol -otro obsequio- a pesar
de que sólo aportaste una centésima parte del dinero. [...]

En resumen: has sido un borracho, un ladrón, posiblemente un delincuente,
un desertor impune y un llorica. El veredicto quizá te parezca cruel, pero
es que el amor puede ser despiadado.

Y por amor de todo lo que es sagrado y decente, chico, te animo a que
presentes tu dimisión inmediatamente y restituyas el buen nombre de tu
familia todopoderosa. Haz que todos aquellos que aún creemos que existe una
pizca de decencia en el clan, nos sintamos orgullosos al comprobar que un
Bush con sentido común es mejor que un Bush común y consentido.

«Estúpidos hombres blancos», del cineasta y escritor Michael Moore, sale a
la venta el próximo miércoles, publicado por Ediciones B.


ASI ES ESTADOS UNIDOS

RACISMO

..... Probablemente usted crea que los negros lo tienen mejor que antes.
[...] Pues bien, según un estudio llevado a cabo por los economistas
Richard Vedder, Lowell Gallaway y David C. Clingaman, los ingresos medios
de un negro americano están un 61% por debajo de los de un blanco. Se trata
de la misma diferencia que en 1880 ....

ANALFABETISMO

..... Hay 40 millones de estadounidenses con un nivel de lectura de tercero
de primaria: se trata de analfabetos funcionales.¿Cómo conozco el dato? Lo
leí. Y ahora lo ha leído usted. [...] También he leído que sólo el 11 % de
los americanos se molesta en leer el periódico, más allá de las tiras
humorísticas o de la sección de coches de segunda mano. Vivir en un país
donde hay 44 millones de personas que no saben leer, y otros 200 millones
que saben pero normalmente no lo hacen, resulta aterrador. [...] Por eso
los extranjeros no se sorprendieron de que los americanos, que suelen
regodearse en su estupidez, «eligieran» a un presidente que raramente lee
nada -ni siquiera los informes que se le entregan- y piensa que Africa es
un país en lugar de un continente. El líder idiota de un país idiota .....

EDUCACION SIN PROFESORES

..... Hay tal escasez de profesores a escala nacional que algunas ciudades
se han visto obligadas a reclutarlos en el extranjero.Recientemente,
Chicago contrató a varios profesores provenientes de 28 países, incluidos
China, Francia y Hungría. [...] Lo más gordo es que 163 escuelas de Nueva
York abrieron el curso escolar 2000-2001 sin contar con un director. Lo que
oyen: escuelas sin una persona al cargo ...

MACHISMO

..... Más de 80 años después de que las mujeres obtuviesen el derecho a
voto -y a pesar del auge del movimiento feminista-, seguimos así: Ni una
sola mujer ha sido nombrada candidata por ninguno de los dos grandes
partidos a la presidencia o vicepresidencia en 20 de las 21 elecciones
celebradas desde 1920. Actualmente, sólo cinco estados están gobernados por
mujeres. Las mujeres ocupan únicamente el 13 % de los escaños en el
Congreso. Unas 496 de las 500 principales empresas americanas están
gestionadas por hombres ...

ARMAMENTO

..... Los 250.000 millones de dólares que el Pentágono planea gastar para
construir 2.800 nuevos cazas de ataque conjunto sobrarían para pagar la
matrícula de todos los estudiantes universitarios del país. El incremento
del presupuesto propuesto por el Pentágono para los próximos cinco años es
de 1,6 billones (con be) de dólares.La cantidad calculada por la
administración que haría falta para mejorar y modernizar todas las escuelas
del país es de 112.000 millones ...

PENA DE MUERTE

..... Desde 1973, 95 presos del corredor de la muerte han sido
completamente absueltos por los tribunales [...]. Un asombroso estudio
reciente sobre la pena de muerte que contemplaba 4.578 casos a lo largo de
un período de 23 años (1973-1995) concluía que los tribunales hallaron
errores serios y subsanables en 7 de cada 10 penas capitales que fueron
revisadas durante el período.En el 85 % de los estados con pena de muerte,
el índice de error era del 60 % o más ...


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