PANDEMONIUM  FASCISM  SPECIAL

No. 821





SPANISH & ENGLISH:  

**** Venezuelan Military Intelligence says overwhelming evidence the CIA planned to bring down Chavez Frias' airplane en route to United Nations in New York-



*** EE.UU El ascenso del fascismo

Por: Miguel Urbano Rodríguez - Resistir (Argenpress).

*** BRIEF HISTORICAL INTRODUCTION OF TERRORISM AND FASCISM

CONCERNING FASCISM: PAST AND PRESENT:
ARE THE USA TERRORIST?
What is Terrorism? Who is a Terrorist?
By  Franz J. T. Lee.  
 


*** Rompiendo los Mitos: Genocidio y Racismo –
las dos Caras del Orden Económico real-existente.
Por:   
 Jutta Schmitt M.A.

22/09/03

 

Venezuelan Military Intelligence says overwhelming evidence the CIA planned to bring down Chavez Frias' airplane en route to United Nations in New York


Venezuelan President
Hugo Chavez Frias

Details behind the sudden decision to cancel President Hugo Chavez Frias' next-week trip to Washington D.C. and New York (to deliver a speech to the United Nations) are being revealed by security services who say they have "overwhelming evidence" of a CIA-backed plan to "bring down" the Chavez Frias' airplane during the scheduled flight to the United States from Caracas.  Sources in Venezuela's Military Intelligence Directorate (DIM) have told VHeadline.com that "presented with overwhelming evidence of Washington's planned attack on the Presidential flight, it was decided that the President's personal security was preeminent and that he should not go!"

State Security & Political (DISIP) police agents were involved in a gun battle in Plaza Altamira Friday night as they moved to detain a suspect now named as Jorge Rojas Riera, for the Friday morning bombing at the Casa Militar barracks, across Avenida Urdaneta from the Miraflores Presidential Palace.  It is reported that President Hugo Chavez Frias was working at his desk when the 1:00 a.m. blast went off but that his life had never been put in danger as many gleeful wire-service reporters had immediately cabled to their North American publishers.


Venezuelan President
Hugo Chavez Frias

Reports say that some 60 DISIP and National Guard (GN) officers were able to take the suspect into custody but only after a skirmish with opposition-controlled Chacao municipal police officers and gunmen identified as former army officers who had been dismissed the service after they participated in the April 11, 2002, coup d'etat.  Police say Rojas Riera was detained after officers were forced to use an electronic stun gun to capture and 'cuff him.  Little is known of the detainee other than that he has been identified having been employed at Plaza Altamira as a "security agent" by opposition organizers ... meanwhile he has told interrogators that he acted independently in the Friday morning's grenade attack.

Rebel army officer Felix Moreno was reportedly wounded in an exchange of gunfire. Chacao Mayor Leopoldo Lopez says part of the blame has to be laid on DISIP agents who did not identify themselves ... he says they arrived to Plaza Altamira just before midnight and were heavily armed but were not in uniform.  "there was a lot of running-around and another gun-battle close to Torre Britanica (south of Avenida Francisco Miranda) in which a DISIP wagon was overturned.

Strong rumors are circulating today that the man arrested had earlier sought political asylum at the Dominican Republic embassy in Caracas but had been asked to return later.

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Roy S. Carson, Editor/Publisher Editor@VHeadline.com

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EE.UU El ascenso del fascismo
Por: Miguel Urbano Rodríguez - Resistir (Argenpress)
Publicado el Domingo, 21/09/03 08:30pm








En septiembre del 2001, durante la agresión norteamericana contra el pueblo de Afganistán, publiqué en Portugal y Brasil una serie de artículos en que, comentando la matanza de Mazar-i-Charif y el saqueo de Kandahar, llamaba la atención hacia la amenaza a la humanidad que empezaba a dibujarse: la posibilidad de la instalación en los EE.UU. de un fascismo de nuevo tipo.

Sus contornos, todavía imprecisos, podían identificarse en el componente militar del sistema de poder de la gran República y en la dinámica de su estrategia de dominación universal.

En ponencias presentadas en el II y III Forum Social Mundial, en Porto Alegre, volví al tema, alertando acerca de una inocultable crisis de civilización, política, económica, militar, ambiental y cultural.

El peligro del neofascismo en los EE.UU. aumentaba. En el cuerpo de oficiales de sus fuerzas armadas echaba raíces un fascismo castrense que se expresaba a través de la participación de estructuras de mando en crímenes contra la humanidad (en Seberghan se llegó hasta el corte de lenguas a los prisioneros en presencia de oficiales de la US Army), en misiones genocidas de la fuerza aérea, en el discurso mesiánico y racista de generales y almirantes del Pentágono.

La vieja tesis de la nación predestinada, la única capaz de salvar la humanidad, fue asumida por el presidente Bush, que la alzó como pilar del Nuevo Orden Mundial, y cuyos cimientos teóricos fueron reformulados después del 11 de septiembre. Una concepción maniqueista de la vida fue puesta al servicio de la estrategia imperial de retalación. La lucha contra el terrorismo pasó a funcionar como soporte de una política de terrorismo de Estado sin precedente por su estilo. En la cruzada universal proclamada por la Casa Blanca Dios fue movilizado. El presidente informó al mundo que el Señor no era neutral y apoyaba su política. Agregó que quien no estuviese con ella sería considerado un enemigo y tratado como tal.

La agresividad e irracionalidad de esa estrategia configuran un asalto a la razón.

Quizá yo haya sido uno de los primeros escritores en utilizar la expresión IV Reich para denunciar la amenaza al conjunto de la humanidad y a la misma continuidad de la vida, amenaza cuyo perfil es cada vez más nítido en los EE.UU..

Algunos historiadores y científicos sociales, tomando como referencia la Alemania de Hitler e Italia, afirman no haber condiciones mínimas para la

introducción del fascismo en los EE.UU..

Me permito transcribir pasajes de lo que afirmé al respecto en el Forum de Porto Alegre hace dos años:

'Las semillas del fascismo ya han contaminado, es innegable, a muchos pilotos y oficiales del ejército presentes en el escenario de horrores de Afganistán (...) El peligro de un fascismo de nuevo tipo se hace difícil de identificar porque presenta características inéditas:

1. No se inserta en las definiciones clásicas del fascismo.

2. Surge como inseparable de la dinámica agresiva de un poder imperial y como efecto de la misma lógica de la violencia desencadenada por las fuerzas armadas que funcionan como instrumento de ese sistema de dominación planetaria.

3. El fenómeno que echa raíces en el cuerpo de oficiales presenta la peculiaridad de, al estructurarse y fortalecerse en el país, en el ámbito de sus guerras de agresión, se desarrolla de afuera hacia adentro, o sea, de la periferia hacia los EE.UU., corazón del sistema.

'La dificultad en admitir que la actual política de terrorismo de estado de los EE.UU. amenaza con desembocar en neofascismo radica precisamente en el carácter y tradición de las instituciones democráticas norteamericanas y en la atipicidad de la ideología subyacente a las acciones de genocidio practicadas con frecuencia creciente por un poder militar hegemónico. El hábito de asociar el fascismo, casi mecánicamente, como modelo de estado y de organización de la sociedad a la Alemania de Hitler y a la Italia de Mussolini hace olvidar que su implantación asumió formas muy diferenciadas y que tanto el asalto al podercomo el funcionamiento del sistema no caben en definiciones rígidas.

'El fascismo, en Europa y lejos de ella, no obedeció a un modelo rígido. Si en el III Reich y en Italia (en ésta solamente de inicio) contó con fuerte apoyo de masas y tuvo como instrumento importantes partidos que seguían ciegamente los líderes carismáticos, ello no ocurrió en la España de Franco, ni en el Portugal de Salazar. Ni en la Hungría de Horthy, ni en la Rumania de Antonescu, ni en la Croacia de Ante Pavelich, países en los cuales han sido sobre todo los aspectos básicos de la organización del estado los que tomaron como fuente de inspiración los modelos alemán e italiano. El denominador común a todos los fascismos lo identificamos en el nacionalismo irracional y agresivo, con componente racista, en la tentativa de imponer una contracultura y en la creación de aparatos represivos del tipo Gestapo. En el orden económico las diferencias fueron transparentes (...)

'El caso de Chile, por ejemplo, es tema de reflexión inagotable, tanto por lo que en él hubo de específico en el terreno político, económico y militar, como por sus contradicciones. Los que definen la dictadura terrorista de Pinochet, en la teoría y la práctica, como fascista sostienen -con fundamento, en mi opinión- que las fuerzas armadas cumplieron allí el papel que en el Reich alemán fue asumido por el partido nacional socialista y por los aparatos policíacos por él creados.

'En un contexto diferente y en otra dimensión el fenómeno chileno ayuda a comprender la amenaza neofascista que el terrorismo de estado norteamericano transporta en el vientre. El peligro ahora es planetario y, repito, nace en cierta medida lejos de la sociedad cuyo sistema de poder lo generó. Las expediciones punitivas no toman como blanco minorías, ni partidos de izquierda u organizaciones sindicales. El enemigo, imaginario, es ahora otro: individuos transformados en gigantes demoníacos y, sobre todo, pueblos paupérrimos, lejanos y desarmados.'

La transcripción resultó larga, pero, así lo creo, útil.

Casi dos años han transcurrido desde que escribí esos párrafos. Debo admitir que no han perdido actualidad.

La crisis de civilización se ha agravado extraordinariamente y la estrategia de dominación universal del sistema de poder de los EE.UU. ha adquirido una agresividad mayor. Afganistán ha sido transformado en protectorado, pero los dos hombres -Osama Bem Laden y el Mullah Mohamad Omar- entonces señalados como objetivo prioritario de la guerra no han sido capturados y su paradero es desconocido. Poco se habla ya de ambos, y de los talibanes. En el espacio afgano se ha implantado una situación caótica; fuera de Kabul y de las principales ciudades, las tropas estadounidenses no controlan el territorio.

Mientras, una nueva guerra, más brutal, aún más trágica por sus consecuencias, fue emprendida por los EE.UU. (revocando Inglaterra). El objetivo declarado era el 'desarme' de Irak, acusado de poseer armas de destrucción masiva, y capturar (o matar) a Saddam Hussein.

Para la humanidad siempre estuvo claro que la motivación de la guerra era la posesión del petróleo iraquí. La mayoría se opuso al proyecto. En las mayores ciudades del mundo docenas de millones de ciudadanos se manifestaron en las calles contra el genocidio en preparación. La falsedad e hipocresía de la argumentación de Washington eran tan transparentes que, bajo la presión de los pueblos, el Consejo de Seguridad -por iniciativa de Francia, con el apoyo de Alemania, Rusia y China- resistió a las presiones y chantajes sobre él hechas, y los EE.UU., al optar por la agresión, se colocaron fuera de al ley internacional. Su cruzada 'libertadora', condenada por el tribunal de la conciencia de los pueblos, apareció como una sucia y criminal guerra pirata.

Irak fue bombardeado, destruidas sus ciudades, saqueados sus maravillosos museos que guardaban la memoria de las antiguas civilizaciones de Mesopotamia. Saddam Hussein no fue sin embargo capturado y se desconoce su paradero. No fueron encontradas armas de destrucción masiva. Pero la Casa Blanca y el Pentágono olvidaron esos temas.

Irak fue transformado en protectorado, bajo la gobernación de un gauleiter norteamericano nombrado por el presidente Bush. Mientras, los EE.UU. ya han obtenido del Consejo de Seguridad, ahora sumiso, luz verde para (des)gobernar el país como le de la gana, disponiendo de sus riquezas. La sumisión de los gobiernos que, en febrero y marzo, se habían opuesto a la guerra quedará en los anales de la historia como ejemplo de cobardía y desprecio por la voluntad de leso pueblos. Considerando la ocupación de Irak un hecho consumado, tratan ahora de obtener un pedazo del botín. El discurso de la capitulación y la complicidad ha sustituido al discurso de la protesta contra el crimen, que traducía el clamor de los pueblos. Las comadres se entendieron. Sin embargo, tienen conciencia de la situación creada. El ministro ruso de relaciones exteriores, Ivanov, condensó en pocas palabras el panorama del nuevo orden al referir 'la tendencia a la construcción (por EE.UU.) de un sistema de relaciones internacionales basado en la lógica del dominio militar y de las acciones unilaterales'.

Dentro de años - cuando otras calamidades futuras hoy impredecibles sean ya recuerdos- los historiadores seguramente llamarán la atención hacia una evidencia: las guerras de agresión emprendidas a inicios del siglo por el sistema de poder de los EE.UU. han surgido como consecuencia de la crisis estructural del capitalismo, incapaz de encontrar solución para ella, como subraya István Mészaros.

Entretanto, el funcionamiento del mecanismo accionado por la lógica del 'capitalismo senil' -la expresión es de Samir Amin- interpretada por un sistema de poder monstruoso, amenaza al conjunto de la humanidad. Y las semillas del fascismo han empezado a germinar.

Las guerras 'preventivas' de los EE.UU. hacen recordar ciertas epidemias. Cuando empiezan, los efectos de la contaminación no pueden ser previstos. La defensa de una estrategia planetaria peligrosamente agresiva e irracional exigió, en el plano interno, medidas drásticas del gobierno, las que han sacudido fuertemente la estructura institucional del país, abriendo fisuras por donde avanza el fascismo.

Inmediatamente después del 11 de septiembre, millones de ciudadanos en los EE.UU. no percibieron que el discurso bushiano contra el terrorismo funcionaba como anestesia para golpes quirúrgicos que herían garantías y libertades constitucionales. La destrucción de las Torres de Manhattan fue invocada a despropósito para justificar una feroz ola de xenofobia que ha llevado, por ejemplo, a la creación de tribunales militares para enjuiciar extranjeros sospechosos, a persecuciones y humillaciones infligidas a inmigrantes musulmanes, a la cacería de brujas en las universidades, a la eliminación de clásicos de la literatura en las bibliotecas públicas, a gestos tan simbólicos de una mentalidad ultrarreaccionaria como la prohibición de la canción de John Lennon en defensa de la paz.

Gente íntima del presidente, como Cheney, Rumsfeld, Condoleeza Rice, Perle, ha hecho una contribución importante a la radicalización de un discurso ideológico de matices cada vez más fascizantes, aunque algunos de sus autores, por indigencia cultural, no lo perciban. Colin Powell en la ONU, y generales como Tommy Franks, han ayudado también a proyectar una imagen del sistema, de su ética y dinámica, que provoca creciente repulsa de los pueblos.

El engranaje que abre camino al neofascismo no podría, sin embargo, servir con eficacia a la estrategia de dominación si no dispusiera como formidable y decisivo instrumento de un sistema mediático que hoy controla hegemónicamente los media.

El tema ha sido exhaustivamente tratado por autores como Chomsky y Ramonet. Pero la complejidad y gravedad de los males resultantes del funcionamiento de esa máquina diabólica hacen indispensable retomar permanentemente el asunto.

El discurso clásico sobre los EE.UU. como patria de la libertad de expresión siempre fue montado sobre inverdades; hoy es ridículo.

Las tres grandes cadenas de televisión que emiten noticias durante las 24 horas -la NBC, la FOX y la CNN- mantienen relaciones íntimas con el poder.

La gran mayoría de las noticias que difunden son de origen gubernamental o corporativa. El mantenimiento de las tasas de audiencia exige no solamente una buena relación con esas fuentes, sino también la inclusión masiva de noticias sobre asuntos divertidos, episodios de guerras que hagan la apología del heroísmo estadounidense, un enorme volumen de informaciones sobre negocios, situación de las empresas transnacionales, religión, deporte, sexo, comentarios superficiales sobre historia, ciencia y arte, etc. Y, claro, la eliminación de temas considerados incómodos por el poder. La campaña supuestamente antiterrorista promovida por el gobierno respondió inicialmente, por el estilo, al interés de la aplastante mayoría de los televidentes. Para alimentarla, las noticias prefabricadas, recibidas de fuentes conectadas con la contrainformación, se hicieron imprescindibles. 'Ejemplos perfectos de esa relación -escribe en Counter Punch Peter Phillips, profesor de Sociología en la universidad de Sonoma-, son los pools periodísticos convocados por el Pentágono en el Oriente Medio y Washington para transmitir informaciones programadas sobre la guerra en Irak a grupos seleccionados de receptores de noticias (periodistas) que las distribuyen después a diferentes órganos de comunicación'.

Los periodistas que no se someten y se niegan a colaborar de manera servil con el poder son castigados, directa o indirectamente, o sencillamente despedidos, aunque sean celebridades, como ocurrió con Geraldo Rivera y el neozelandés Peter Arnett.

Los montajes destinados a impresionar al público y glorificar las fuerzas armadas son frecuentes. Los resultados, sin embargo, pueden reservar sorpresas desagradables al sistema, como ocurrió con el film sobre el famoso rescate de la soldado Jessica Lynch. La BBC, en un reportaje que enfureció al Pentágono, ha demostrado a través de testimonios irrefutables que todo fue forjado en la 'epopeya' que hizo llorar a millones de estadounidenses. La verdad no tuvo nada de heroica. Los iraquíes, cuando intentaron entregar por iniciativa propia a la prisionera Jessica a una unidad militar norteamericana fueron recibidos a tiros. Posteriormente la fuerza que afirma haberla rescatado entró en un hospital en proceso de evacuación donde ella se encontraba. No hubo allí combate alguno; no había tropas iraquíes. El film es una invención de comienzo a fin. Pero Jessica Lynch ha entrado al panteón de las heroínas de los EE.UU..

Hoy el acceso del ciudadano estadounidense a noticias objetivas es cada vez más difícil. 'Lo que existe -la opinión es también de Peter Phillips- es un sistema noticioso complejo, concebido para entretener a la gente, que protege su propia esencia, para servir al complejo militar-industrial más poderoso del mundo'.

En un país donde un abismo cultural separa a las élites del ciudadano común, la militarización de la sociedad civil, en expansión, asume proporciones inquietantes.

Según John Gillis -un analista militar respetado- la militarización de las conciencias pasó a ser imprescindible al buen funcionamiento del sistema. El establishment trata de preparar a la sociedad civil para la aceptación de la violencia como fenómeno natural. Mientras el militarismo era tradicionalmente 'visto como una serie de creencias que se limitaban a grupos sociales específicos o sectores de la clase gobernante, la militarización es una serie de mecanismos que involucran todo el edificio social'.

Jorge Mariscal, miembro del proyecto Yano que combate la militarización de la educación, afirma en artículo reciente divulgado por Rebelión, que la vida cotidiana en sus infinitas formas es enmarcada por ese fenómeno. La militarización avanza en las escuelas. Contamina la juventud. Una publicidad agresiva, en la televisión, la prensa escrita, la radio, en carteles presenta a las fuerzas armadas como una escuela de virtudes. El cuerpo de marines cultiva el autoelogio, presentándose como una corporación de superhombres. El candidato a recluta, al atravesar el portal del cuartel lee un mensaje en la pared: 'En el corazón de cada marine está el espíritu del guerrero, una persona imbuida del tipo especial de carácter personal que ha definido la grandeza y el éxito durante siglos. Y en esta organización serás considerado como parte de la familia. Eres especial, eres un luchador, te cuidaremos'.

Lo primario del mensaje ayuda a comprender la mentalidad de la tropa de élite de la US Navy.

La militarización de la sociedad es acompañada de un discurso político que transforma en virtudes la dureza, la insensibilidad y un concepto prusiano de la disciplina. La tesis del 'letal y compasivo' ilumina bien las contradicciones de una mentalidad patológica. Rumsfeld dice que las fuerzas armadas de los EE.UU. son las más 'efectivas y destructivas' de la historia, pero al propio tiempo las más preocupadas por evitar muertes civiles' La realidad desmiente la afirmación. Petrer Mass, en artículo publicado por el The New York Times, cuenta que cerca de Bagdad, el comandante de un escuadrón, cuando sus hombres dispararon contra vehículos civiles, gritó: 'Mis hombres no fueron clementes. !Formidable!'

El sargento Jeff Lujan, que ordenó a sus soldados que abriesen fuego en un punto de control contra un camión civil en que viajaban una mujer y dos niñas, matando a las tres, comentó: 'Me he resignado. Hicimos lo correcto, aunque fue erróneo'. El episodio, como muchos otros, similares, fue igualmente relatado por el The New York Times.

El lema del 'letal y compasivo' ha inspirado una sub-literatura de guerra orientada a la apología del 'humanismo americano'. El caso del niño iraquí, amputado de brazos y piernas que fue internado en un hospital de Kuwait para que le colocaron prótesis, es bien expresivo de la hipocresía subyacente a ese falso humanismo. Toda la familia del muchacho murió en el bombardeo, pero eso fue olvidado.

En las grandes ciudades de los EE.UU., entre la juventud de los barrios de la clase media suburbana, una diversión de moda es el painball -un juego brutal durante el cual los participantes luchan salvajemente. Del choque hace parte la muerte simulada. En San Diego, los adeptos al painball pagan 50 dólares por intervenir en los juegos que se efectúan en la base de los marines.

El presidente Bush considera 'viriles' esos juegos. No es por casualidad que, para estimular el espíritu marcial, le guste discursar en bases militares, fábricas de armamentos y portaaviones.

Un intelectual serio, James Carroll, publicó en el Boston Globe, en la edición del 22 de abril p.p. un lúcido artículo titulado 'Una nación perdida', en el cual llama la atención de sus compatriotas a las consecuencias dramáticas de la política desinformativa que manipula las conciencias para presentar como acto legitimo y necesario una guerra criminal.

'Las celebraciones fotográficas -escribió- de nuestros jóvenes guerreros, las glorificaciones de los prisioneros estadounidenses liberados, los heroicos rituales de los muertos en la guerra asumen el carácter de una burda explotación de los hombres y mujeres en uniforme. Primero fueron llevados a actuar en circunstancias dudosas, y ahora ellos mismos son convertidos en mitos como su principal justificación post facto -como si Estados Unidos hubiese ido a Irak no para capturar a Saddam Hussein (desaparecido), o para eliminar las armas de destrucción masiva (que no están), o para salvar el pueblo iraquí (caos), sino para 'apoyar a sus soldados'. Así la guerra se convierte en su propia justificación. Tal confusión sobre un punto de tanta gravedad, como los demás, denota una nación perdida'.

Denuncias como la de James Carroll son felizmente numerosas en los EE.UU.. Una parcela ponderable de su pueblo se opuso a la guerra y combate en defensa de la paz contra la política de militarización del planeta.

La contribución de norteamericanos progresistas y valientes como Ramsey Clark y Noam Chomsky -dos ejemplos expresivos- es un hecho muy importante para la comprensión del peligro fascista y del funcionamiento de un sistema que pasa sobre la constitución para suprimir derechos y libertades. Que no haya sin embargo ilusiones. El capitalismo no ha entrado, lejos de ello, en la agonía. Precisamente por no tener soluciones para la crisis se ha hecho más agresivo y trata, a través de las llamadas 'guerras preventivas', de evitar un colapso sistémico que provocaría un espantoso caos. Incapaces de revertir por medios clásicos el brutal debilitamiento de su economía, los EE.UU., motor del capitalismo mundial, optan, en el marco de su politiza de dominación planetaria, por aventuras guerreras de pillaje de recursos naturales, como las de Afganistán e Irak, que le han permitido al propio tiempo asumir el control de áreas de Asia de enorme importancia estratégica.

Los epígonos de la Casa Blanca intentan encontrar una lógica en los actos de la Administración Bush, condenados por la conciencia de los pueblos. Buscan lo imposible, porque la irracionalidad marca ya el funcionamiento del sistema.

El grupo llamado de la Cabala, que hoy controla el poder en los EE.UU., se comporta ya como los aprendices de brujo. Sembró tempestades de efectos impredecibles. Pero el espectáculo del caos iraquí no le detuvo la agresividad. Amenaza a Siria, la insurrección colombiana, Corea del Norte, Cuba.

Irán es blanco de amenazas y provocaciones insistentes. Las acusaciones repiten, sin creatividad, las que han precedido la agresión al pueblo iraquí. El gobierno de la milenaria patria de Darío y Cosroes es acusado de desarrollar capacidades nucleares, de almacenar armas de exterminio masivo y de complicidades con la red Al Qaeda. El disco trae a la memoria los de la propaganda nazi, cuando Hitler, en vísperas de invasiones, presentaba pequeños países como amenazas a la seguridad del III Reich.

La realidad es invertida. Una organización tan cautelosa como Amnistía Internacional en su informe anual acaba de subrayar que la inseguridad en el mundo ha aumentado peligrosamente desde el 11 de septiembre y que la responsabilidad es de los EE.UU.. Su política de combate al terrorismo, en vez de reducirlo, ha contribuido decisivamente a diseminarlo y estimularlo. En materia de derechos humanos, EE.UU., que insiste en presentarse como su gran defensor, los viola permanentemente como reconoce Amnistía Internacional. La Base de Guantánamo ha sido convertida en un campo de prisioneros en el cual el empleo de la tortura es tema de denuncias constantes.

De Washington llegan noticias de choques personales en el equipo presidencial. Dimisiones como la de Ari Flescher, el vocero de la Casa Blanca, han suscitado una ola de especulaciones. En el triángulo Departamento de Estado-CIA-Pentágono la estrategia de las 'guerras preventivas' habría dejado de ser consensual.

Estamos ante rumores. No merecen la atención que se les viene prestando. Sin embargo, es natural que en Washington las fuerzas que controlan el poder empiecen a comprender que la ocupación de las grandes ciudades de Irak no puso fin a la guerra. En los últimos días militares estadounidenses han sido muertos en diferentes lugares. La resistencia del pueblo iraquí al ocupante se organiza. Una guerra larga se dibuja en el horizonte. El fantasma de un Vietnam árabe perturba ya el sueño de los generales del Pentágono. Grandes peligros se anuncian. Pero el gigante norteamericano tiene pies de barro. Los mecanismos predatorios de la globalización neoliberal no bastan para resolver la crisis estructural de un capitalismo enfermo. Con la peculiaridad de que el mal es incurable.

Mientras la crisis de civilización se profundiza, la tarea prioritaria para las fuerzas progresistas y democráticas en todo el mundo es enfrentar, con firmeza y lucidez, la amenaza -es decir, la estrategia neofascista de un sistema de poder que aspira a militarizar el planeta, reduciéndolo al status de protectorado.

Entretanto, el proceso de militarización y fascización de la sociedad estadounidense prosigue. Y esa realidad no puede ser ignorada.

Publicado en la revista mensual Globalización ISSN 1605 - 5519
http://www.aporrea.org/dameletra.php?docid=4818
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BRIEF HISTORICAL INTRODUCTION OF TERRORISM AND FASCISM


By  Franz J. T. Lee  

CONCERNING FASCISM: PAST AND PRESENT:
ARE THE USA TERRORIST?

1. What is Terrorism? Who is a Terrorist?

Let the historic, historical “facts” speak! Not because they are “true” or “false”, “right” or “wrong”, because we “agree” or “disagree”, simply because they are neither the one nor the other, because they excel, because they transcend lies, religion, ideology, double-think, newspeak, “wars of ideas”, disinformation and infowarfare.

 

Physical and mental terrorism are not new “discoveries”; they are simply millennia-old, patrian “facts”, inherent in the very labour system, whether they are patrian products of rational labour — that exploits, dominates, discriminates, militarizes or alienates — or whether they are exactly the opposite, that is, physical and intellectual labour forces, that are being exploited, dominated, discriminated, militarized and alienated. This, Rational, Intellectual and Physical Labour, is the “Unholy Trinity” of Global Terrorism. Hence, the myths around “terrorism” have to be detonated; the mental holocaust, the master-slave mentality, has to be eradicated, has to be excelled! But at first, let us look at some adjacent, “less evil” myths!

 

Myths of the “Happy End”, of the “best democracy, constitution or laws” in the Universe, of the “civilized nature” of Europeans and Americans, of the “historic forward” march towards “development”, “progress”, “humanity”, “human rights”, freedom, equality, patriotism, fraternity, justice, peace, nirvana, heaven — in reality, like anything else in the patria, as a result of competition, monopoly, concentration, of new world wars: it is the Genocidal Highway, the Via Crucis towards Galactic Death! If you want to know anything about any thing, living or dead, in universal, fomal-logical, spatial-temporal mode, just study its totality, its relations, its history. In this case, if you want to know the Quo Vadis? of Humanity, just recollect its own labour history, across the last millennia, its perverse, natural essence and its terrorist social existence.

 

Only in this way, it becomes as clear as broad daylight what is happening now, and what will soon occur on planet Earth. It happened so many times already, it becomes more contradictory, more violent, more terroristic, along every millimetre, every millisecond, of its inexorable, eternal, alienating Calvary and Golgotha. I need not repeat that the ancient slave-owning ruling classes of the Mediterranean region, from Egypt to Hellas, were socially terrorizing their “speaking-tools” and “barbarians”, also not the slave revolts, and how brutally they were “nipped in the bud”. Also, I need not repeat the ruling class horror and terror meted out by Nero, Caligula, the arrogant nobility and ignorant clergy against the women, heretics, serfs and “bums”; the Inquisition, the burning on the stake, the Thousand Years’ War, the Crusades against Bin Laden’s forefathers, etc.; that was the Quo vadis?, the “future” of Pericles’ “Golden Age”!

 

Furthermore, I need not remind you of Robespierre, Danton, the guillotine, the “Reign of Terror”, to verify how this world order was born; it is not necessary to explain how Europe treated the “Blackamoors”, the Jews, the African slaves, the pagans, natives, savages, indigenas of the colonial world. This was the “future”, the Quo vadis?, of the absolutist, feudalist “Dark Ages”! Finally, I need not explain to you all the intra-imperialist wars of the 18th, 19th and 20th centuries, and the horror and terror that resulted — the millions who had to believe in “civilization” and “christianity”, “real socialism”, “national socialism”, “fascism”, in liberal and monopoly capitalism. This was the “future”, the Quo vadis?, of the “French Revolution” and the “Industrial Revolution”!

What I explained above is the transhistoric algebra of “Hope”, of the “Happy End”, of the “Great Society”, of the “Classless Society”, of “Democracy”, of “Globalization”, of “World Peace”, of “Freedom”. Now, certainly, in a closed, universal system, “everything is possible”, provided that it is related to the Labour Moloch, nonetheless, there are no scientific or philosophic reasons, to “believe” why internally, systemically, systematically, any other type of change could or would come, except the very acceleration, refinement and globalization of terrorism, of alienation per se.

 

The transhistoric “facts” speak for themselves, and they portray the very “future” of mankind, of the species Man, split up eternally into homo homini lupus and homo labora. About creator emancipatora, who is neither the one nor the other, even if it/she/he includes them, we’ll speak in another transhistoric context.

 

The patrix of patrian terror and terrorism, its fons et origo, is located in the brutal, perverse non-relation Nature and Society, in Labour, in Alienation. This brutal, perverse non-relation in its spatial-temporal “progress” and “development” unfolds itself as home land terrorist economic exploitation, terrorist political domination, terrorist social discrimination, terrorist global militarization, terrorist human alienation in toto. Its galactic spearhead, at this moment, is the Globofascism alias Globalization of the United States of America, and the coming United States of Eurasia. Fazit:

 

Anybody who studies Science a n d Philosophy, Political Economy, Sociology, Psychology, History and Logics, would know with natural-social precision the Quo vadis? of the Patria, of Labour, of Alienation, of Mankind, of Terror, of Terrorism. You could follow the terror, the terrorist trail, from the “speaking tools”, across the “barbarians”, the “witches” and “pagans”, to the “natives” and “indigenas”, to the “communists”, “Jews”, “Arabs” and “terrorists”, from Spartacus to Bin Laden.

 
Frantz Omar Fanon’s Theory of Counter-Violence

 

Like Malcolm X, Frantz Omar Fanon (1925-61) had a relatively short life (both died before their 40th birthday); those that the revolutionary gods love, die very young; the ones that live very long, at first, with the divine wrath of Jahwe, the gods drive them crazy, and then, they destroy them; yet with his two major works, “Black Skin, White Masks” (Original Title: “An Essay for the Disalienation of Blacks, “1952) and The Wretched of the Earth (1961), Fanon entered the sonorous calendar of world political classics.

 

This was not accidental; he simply lived at a turning point of universal, patrian history — in the epoch of “decolonization”, in fact, of the “Dollarization” of United States Neo-Colonization of the “Third World”, especially of Africa and Latin America — and thus he precisely expressed the deepest “postcolonial”, wretched sentiments of that evil era of capitalist terror and imperialist terrorism of all the renowned democratic, McCarthic, fascist, racist, apartheid, zionist, real socialist and Stalinist communist species. As the result of centuries of religious, racial prejudice, of racism, it was the era of self-identification of the colonial peoples of Africa, Asia, America, the Caribbean and Oceania. Logically, their revolutionary spokes(wo)men, like Che Guevara, Winnie Mandela or Frantz Fanon, were members of the upper, privileged, colonial social groups, who were committing class suicide, and were intellectually able to formulate the colonial horror and imperialist terror of economic exploitation, political domination, social discrimination, genocidal militarization and human alienation of billions of slaves, wage slaves, declassed lumpen-beggars, unemployed and dehumanized “bums”, “coolies”, “kaffirs”, “camel-drivers”, “slit-eyes”, etc.

 

Coming from a middle-class family in the French colony of Martinique, in France itself, in 1943, Frantz Fanon — who later married a Frenchwoman, Jose Duble — fought with the Free French in World War II against Nazi terrorism. After the war, he studied medicine and psychiatry in Lyon; at the same time, he was analysing the devastating psychological effects of racism, religion, ideology and colonization on the minds of the oppressed peoples, the production of a slave mentality, of inferiority complexes, traumas and of syndromes — in other words, he was studying the terrorist mental holocaust — a cardinal, capital crime for which there is no reparation — that was launched against the billions of wretched physical labourers, that Christian, Civilized, Western Europe had left behind in the whole god forsaken colonial world, and in the ghettos of the metropolitan countries.

 

That what Fanon experienced in racist France, the social discriminatory practices of Arthur de Gobineau’s theories, led him to develop his own psychological theories about capitalist-colonial, oppressive, repressive culture. Existentially, somehow pin-pointed here, he argued that European hegemony, arrogance and racial prejudice generated pathological constructs that blindfold the colonized, especially the “Black” man, and thus subject them to “White” universalized norms, that erase their identity and history, thus, controlling their acts and thoughts, and alienating them from themselves, and, as a horror result, all these produce an army of disoriented, mindless, senseless, crazy zombies that nilly-willy crawl around on the planet.

 

Of course, in the marginalized ghettos of the metropolitan countries the very same decaying process set in. Age-old “mind control”, education for “barbarians”, and for barbarism, disinformation, infowarfare and newspeak, the epidemic of intellectual terrorism, this inquisitorial mental holocaust, all were all part and parcel of the horrendous metropolitan accumulation of capital, profits, wealth, privilege and power. For now, let’s forget the “positive”, lean crumbs that fell from the fattened master’s opulent table, that is, the fortuitous, collateral “benefits” that, in the Microsoft spirit of today, liberally and charitably were donated to the pauperized slaves — “culture”, the three or eight “R’s”, “reason”, roads, railways, radios, “religion”, rule, rape, “revolution”, etc.

 

Talking about the three R’s — reading, ‘riting and ‘rithmetic (formal logics) —, about Language, for Fanon, being colonized by language, English, French, German or Spanish, has far-reaching, terrible, terroristic consequences for the “speaking tools”, for the slave’s psyche and consciousness. He stated: “To speak . . . means above all to assume a culture, to support the weight of a civilization” (Black Skin, White Masks, BSWM, pp. 17-18). Speaking French, implies that an Algerian Arab is coerced into accepting the collective ruling class consciousness, traditions, culture, also Father Christmas, of the French capitalist society that identifies blackness with “absolute evil” (Chirac), with sin, with the devil; hence, the African dons a white mask, becomes more “white”, more “French”, than the creme de la creme of Paris themselves.

 

Thus European cultural values are internalized, or even “epidermalized” into a virtual consciousness, into a type of schizophrenic “cognitive dissonance”, into a fatal disjuncture between the “black” (wo)man’s social consciousness and his corporeal reality; thus necessarily (s)he becomes alienated from her/himself, loses her/himself, her/his very human identity, and consequently leads a virtual, chimerical life in a limbo of nowhere. In fact, Fanon gives a dialectical explanation of the interdependence of “whites” and “blacks”, of the non-relation between the “A’s” and “Non-A’s”: for its stability, the affirmation “white” depends on its negation “black”; neither one exists without the other; both originated in colonialism, in imperialist conquest, and both should perish in revolutionary self-destruction, in emancipatory counter-violence.

 

 In 1953, at the time of the outbreak of the Algerian revolution for national independence, Fanon became Head of the Psychiatry Department at the Blida-Joinville Hospital in Algeria. There he learned about the real empirical horror and concrete terror, about the absolute evil of French imperialism, about the brutal torture of his patients, told to him by both the torturers and the victims. He was so shocked that he immediately resigned from government services and joined the National Liberation Front of Algeria (FLN).

 

Concerning disinformation, the “war of ideas” (Bush), mind and thought control, “decerebralization of Arabs”, of their “despinalization”, of their “education”, in his letter of resignation to the French government, Fanon wrote: “If psychiatry is the medical technique that aims to enable man no longer to be a stranger to his environment, I owe it to myself to affirm that the Arab, permanently an alien in his own country, lives in a state of absolute depersonalization. . . . The events in Algeria are the logical consequence of an abortive attempt to decerebralize a people” (Toward the African Revolution, p.53).

 

He fled to Tunisia, where he worked for the liberation movement; later he became Ambassador to Ghana for the Provisional Algerian Government. Partially, as a result of attempts on his life, which he escaped half-maimed, while in Ghana, Fanon developed leukaemia, while he was writing “The Wretched of the Earth”, which was published by Jean-Paul Sartre in the year of his death; he died at the National Institutes of Health in Bethesda, Maryland, on December 6, 1961. At his request, he was buried in Algeria with honours by the Algerian Nation. Now, concerning our central topic Counter-Violence versus Terrorism, what did Fanon say in “The Wretched of the Earth”? By the way, its title is taken from the second line of “The Internationale,” the communist anthem (“Arise, ye wretched of the earth!”). There he developed the Arab Manichaean perspective, a theory of Persian origin, of the antagonism between “good” and “evil”, that was already implicit in his previous work, BSWM.

 

To overcome the formal-logical, racist binary system (black = bad; white = good), Fanon suggested the creation of an entire new world, “to build a new world from scratch” (Carl Zimmerman), free from the past colonial, capitalist, imperialist terror: total revolution, in Fanon’s words, “absolute violence” (p.37), that would destroy both categories: white and black, creating a world in which neither whites nor blacks would ever live again. According to him, strongly influenced by the FLN, and guided by his wrath against the vice, greed and politicking of the African nationalist comprador bourgeoisie, the true revolutionaries could only come from the vanguard of peasants, or “fellaheen.” He considered that all other classes, including the small urban proletariat, enjoyed the benefits of French imperialism, and thus, they would never ever support the African revolution whole-heartedly. Now, in his famous book, universally, internally, how did he explain dialectically “emancipatory violence”, the “purification”, the collective auto-destruction — Hegel would say: Dialektische Selbst-Aufhebung — ?

 

“While the settler or the policeman has the right the livelong day to strike the native, to insult him and to make him crawl to them, you will see the native reaching for his knife at the slightest hostile or aggressive glance cast on him by another native; for the last resort of the native is to defend his personality vis-à-vis his brother ...

 

Thus collective autodestruction in a very concrete form is one of the ways in which the native’s muscular tension is set free. All these patterns of conduct are those of the death reflex when faced with danger, a suicidal behaviour which proves to the settler (whose existence and domination are by them all the more justified) that these men are not reasonable human beings.” (p. 54) How the African and Arab revolutionary should release his built-up tension, Fanon described as follows: “The native’s relaxation [in dance] takes precisely the form of a muscular orgy in which the most acute aggressivity and the most impelling violence are canalized, transformed, and conjured away ... There are no limits — for in reality the purpose in coming together is to allow the accumulated libido, the hampered aggressivity, to dissolve as in a volcanic eruption.” (p. 57)

 

The premise of this theory of counter-violence, he summarized as follows: “decolonization is always a violent phenomenon” (p. 35). And, from it, he derived the following: the struggle for power in colonized states, that were created and maintained by social violence, will be resolved only through violent struggle, that would reverse the power relations on the globe. Finally, what did he conclude from this? “Violence alone, violence committed by the people, violence organized and educated by its leaders, makes it possible for the masses to understand social truths and gives the key to them. Without that struggle, without that knowledge of the practice of action, there’s nothing but a fancy-dress parade and the blare of the trumpets.” (p. 147)

 

Now, if the essential part of Fanon’s book was emancipatory violence, the existential section dealt with the theoretical, philosophic explanation of colonialism and neo-colonialism in all parts of the globe: its megalomania, corruption, intrigues, conspiracies, genocide, manipulation, indoctrination, mind control. Fanon, who did not even want to address Europe and America anymore, advocated that to liberate Algeria, Africa and the rest of the “Third World”, individually and socially, self-defence, revolutionary counter-violence, as remedy of all the psychological and physical damage caused by colonialism and imperialism on a global scale.

 

Leaving his personal experiences aside for the moment, which are already sufficient to arrive at such “radical” conclusions, his emancipatory thesis, as expressed in his notion of the cathartic effect of counter-violence, of this “cleansing force”, of this “royal pardon”, was, that decolonization could not be victorious, if the “wretched” would not seize political power from the “colonizers”, by means of a violent liberation struggle, if every individual would not participate in this healing process, to expunge her/himself from the evils of colonialism and imperialism, from the sado-masochistic relations, inferiority complexes, auto-aggression, envy of colonial privileges, of master and servant relations, of the slave mentality, etc.

 

Here, he insisted that everyone must take a bite in the bitter Arab, Manichaean apple, to discover the emancipatory proof by eating the sour colonial racist pudding all by oneself. Furthermore, he criticized Eurocentric Marxism, which did not analyse and which failed to include the “wretched classes”, the “scum of the earth”, in its revolutionary theory. Surely, as patrian history has verified already, only with peasants, with the peasant revolution, the downtrodden also will never ever be emancipated in this transitional postcapitalist world. In one thing Fanon was crystal-clear, no ruling class ever in history has stepped down from its exploitative, dominating, discriminating, militarizing, alienating, royal throne; it got up there via terrorist social and state violence, and only as such it can be dethroned, be kicked into emancipatory oblivion. This is a lesson that Big Brother, the USA, especially the “true Americans”, more than ever should learn very fast today, here and now; otherwise, the “obsolete”, old Marx will be verified dramatically, traumatically, tragically: We all will have a horrible, horrendous, terrorist, globofascist “Happy End”; we all will end up not in auto-destructive catharsis, but in hopeless, savage barbarism.

 

For further more detailed information concerning Frantz Fanon, kindly visit our Pandemonium Transversity, at:

 

http://www.geocities.com/juttafranz/dialog_011.html http://www.geocities.com/juttafranz/dialog_012.html http://www.geocities.com/juttafranz/dialog_013.html

 
2. CONCERNING FASCISM: PAST AND PRESENT
ARE THE USA TERRORIST?
 

A brief explanation why we use the term “fascist” to determine the current quintessence of the USA.

 Firstly, historically, fascism appeared at a certain stage of European capital accumulation and imperialism, mainly before and during the Second World War, 1919-45. It was characterized as a politico-ideological mass movement that dominated many parts of central, southern, and eastern Europe; its global venom also reached Western Europe, the United States, South Africa, Japan, Latin America, and the Middle East.

 

Secondly, in Italy, Benito Mussolini coined the concept “fascism”, as name of his party, taken from Latin “fasces” which means a bundle of elm or birch rods, containing an axe, that originally was used as a symbol of penal authority in the Roman Empire.

 

Thirdly, to be able to classify the USA, we should note that the various fascist parties had multifarious differences, but all of them expressed certain common characteristics: an extreme military nationalism, a contempt for electoral democracy, human rights and civil liberties, political and cultural liberalism, furthermore, authoritarian, totalitarian rule of elites, corporatism, the belief in a natural, civilized, socialdarwinian hierarchy, social discrimination and racism, terrorism and genocide, anti-communism, and the strong desire to create a homeland, a Volksgemeinschaft, a people’s community, in which individual interests would be sacrificed to the well-being of the Volk, of the nation, but also in a World Empire, a Reich.

 

Finally, basically the contemporary USA qualifies for most, when not all, of these attributes, to be safely classified scientifically as fascist. By the way, although not exactly Corporate America, yet the general aim was to establish a large assembly of management-controlled corporations, or a “corporatist parliament,” that would replace all independent organizations of workers and employers.

 

This “parliament” would then organize a Nazi “Strength Through Joy” workers’ program. Extensive corporatist legislation, patriot acts, created government-controlled unions and outlawed strikes. In reality, fascist corporatism was used to destroy the labour movements and to suppress political especially socialist and communist dissent. Later, even Croatian, Russian, Argentine, Brazilian, and Chilean fascism had proposed corporatist solutions to labour-management strife.

 

Surely, quintessentially, fascism — as economic exploitation, political domination, social discrimination, genocidal militarism and dehumanizing alienation — is inherent in capitalism and imperialism in the era of their decay and transitional demise, certainly, it is not an accident, not the whim or caprice of “Führer”, it is the real, true grimace of democracy, of the world system in agony. 

http://www.franz-lee.org/files/stardustfr2.htm


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I SEMINARIO INTERNACIONAL DE ESTUDIOS
PENALES Y CRIMINOLOGICOS

Del 12 al 15 de Noviembre del 2002 / Colegio de Abogados / Mérida-Venezuela.

Universidad de Los Andes /  Defensoría del Pueblo del Estado Mérida / Centro de Estudios Jurídicos Criminológicos y Sociales (CEJUCS), Centro de Investigaciones Penales y Criminológicos (CENIPEC) / Fiscalía General de la República / Fundación del Niño del Estado Mérida / Amnistía Internacional.

Sesión:   Miércoles, 13 de Noviembre, 2002.

Ponente:  Jutta Schmitt M.A.

Conferencia Magistral:

Rompiendo los Mitos: Genocidio y Racismo –
las dos Caras del Orden Económico real-existente



Introducción
 

En esta contribución al Primer Seminario de Estudios Penales y Criminológicos vamos a hablar sobre un género de crímen que, de algun modo, oscila entre la categoría de “genocidio” y la del “crimen de lesa humanidad”, por cuanto comprende actos de hostilidad y exterminio de las más diversas apariencias, como enumeradas en ambas categorías. Vamos a tratar de dilucidar la estrecha relación que existe entre este tipo de crímen, el fenómeno del racismo, y un orden económico mundialmente establecido que históricamente ha sido conocido como el capitalismo o el modo de producción capitalista. No será fácil tratar sobre un tema de tan alta complejidad en un tiempo relativamente breve; por ende enfatizamos que aquí no podemos presentar una investigación exhaustiva al respecto, sino más bien una aproximación, resaltando de manera sintetizada los aspectos más importantes según nuestro criterio.

Antes de entrar en la presentación de nuestra problemática, es pertinente señalar las definiciones correspondientes a los términos “genocidio” y “crímen de lesa humanidad”. En el Artículo 6 del Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional, aprobado el 17 de Julio de 1998, se define el termino “genocidio” en las siguientes palabras:

    “A los efectos del presente Estatuto, se entenderá por "genocidio" cualquiera de los actos mencionados a continuación, perpetrados con la intención de destruir total o parcialmente a un grupo nacional, étnico, racial o religioso como tal: a) Matanza de miembros del grupo; b) Lesión grave a la integridad física o mental de los miembros del grupo; c) Sometimiento intencional del grupo a condiciones de existencia que hayan de acarrear su destrucción física, total o parcial; d) Medidas destinadas a impedir nacimientos en el seno del grupo; e) Traslado por la fuerza de niños del grupo a otro grupo.” (1)

En el Artículo 7 del mismo Estatuto, se define el término de “crímen de lesa humanidad” de la manera siguiente:

    “A los efectos del presente Estatuto, se entenderá por "crimen de lesa humanidad" cualquiera de los actos siguientes cuando se cometa como parte de un ataque generalizado o sistemático contra una población civil y con conocimiento de dicho ataque: a) Asesinato; b) Exterminio; c) Esclavitud; d) Deportación o traslado forzoso de población; e) Encarcelación u otra privación grave de la libertad física en violación de normas fundamentales de derecho internacional; f) Tortura; g) Violación, esclavitud sexual, prostitución forzada, embarazo forzado, esterilización forzada o cualquier otra forma de violencia sexual de gravedad comparable; h) Persecución de un grupo o colectividad con identidad propia fundada en motivos políticos, raciales, nacionales, étnicos, culturales, religiosos (...), i) Desaparición forzada de personas; j) El crimen de apartheid; k) Otros actos inhumanos de carácter similar que causen intencionalmente grandes sufrimientos o atenten gravemente contra la integridad física o la salud mental o física.” (2)

Si examinamos, aunque someramente, la historia del orden económico establecido a escala global - el mercado mundial - nos encontramos con que, desde un principio, éste ha sido vinculado, en gran medida, a casi todos los actos atroces enumerados tanto bajo el concepto del genocidio como él del crimen de lesa humanidad, sin que este hecho histórico haya, en medida significante, penetrado la consciencia social del mundo perpetrador de tales crímenes, ni tampoco la del mundo víctima. Testimonio de ésto es el hecho de la omnipresencia, perseverancia y virulencia del racismo en todas las esferas sociales tanto de los países que constituyen el hoy denominado mundo “altamente tecnologizado, avanzado”, como de los propios países que conforman el eufemísticamente llamado mundo “en vías de desarollo” – racismo, que ha contribuido y seguirá contribuyendo, como explicaremos a lo largo de nuestra exposición, a la aniquilación de la gran mayoría de aquellos habitantes de este planeta, cuya fuerza de trabajo física históricamente ha contribuido a construir inmensas riquezas que no están a su alcanze, y la cual hoy ya no tiene significancia económica ante la plena realización a escala global o “globalización” del modo de producción capitalista, que es, al mismo tiempo, su agonía.

En lo que sigue vamos de manera altamente sintetizada y necesariamente simplificada, primero, romper el mito de la existencia perpetua del actual modo de producción y señalar tanto las tendencias que apuntan hacia su destrucción y/o superación, como también las nefastas consequencias de éstas para una gran parte de la población mundial; segundo, romper el mito de que el genocidio es una especie de “accidente aberrante” en la historia humana y revelar su continuidad histórica, vinculada al racismo; y tercero, romper el mito de que el racismo es un problema “sui generis”, supuestamente desvinculado del propio modo de producción capitalista, señalando su función ideológica de racionalizar no sólo la explotación económica sino el exterminio de la fuerza de trabajo físico-humana, superflua.
 
 

1. Diagnóstico del ámbito económico:
    Desaparición de un modo de producción
 

La historia del ser humano con todas sus expresiones, distorsiones y perversiones en el plano económico, político y social, es la historia del trabajo humano, la historia de la reproducción y producción material del ser humano, que no es otra cosa que la historia de la relación de la sociedad hacia la naturaleza, relación que ha atravesado diferentes niveles, étapas o “modos” de producción, comenzando aquél en que nos encontramos todavía hoy – el modo de producción capitalista - con la constitución del mercado mundial a partir de los siglos 15/16 que procedió a la sistemática explotación del trabajo físico y de los recursos naturales y su organización eficaz a nivel internacional. 5 siglos después, en este momento preciso de la historia del trabajo humano, estamos presenciando cómo la explotación del trabajo físico y de los recursos naturales en función de la producción de ganancias – características eminentes de lo que ha sido el modo de producción capitalista - están progresivamente siendo sustituidos por la explotación del trabajo intelectual y de los recursos sociales. (3)

En la dinámica propia del capitalismo de constantes innovaciones y revoluciones tecnológicas, la fuerza de trabajo física ha sido desplazada por máquinas a escala cada vez más amplia y sofisticada, y algo similar ocurre con los recursos naturales, el valor de cambio de los cuales está en constante declive y que se verán progresivamente reemplazados por la creación de nuevos géneros de recursos y materiales semi-artificiales y artificales. Las revoluciones tecnológicas y el progresivo reemplazamiento de la fuerza de trabajo física han sido acompañados por una inmensa centralización y concentración de capital a nivel global, expresada en el “corporatismo”, con la economía mundial dominada por unas 200 corporaciones – a su vez dominadas por corporaciones basadas en los EEUU -  que participan con un 27,5 por ciento en la actividad económica mundial, mientras que emplean un mero 0.78 por ciento de la fuerza de trabajo total, global. (4) Las grandes corporaciones han incidido en la aceleración de los procesos de liberalización de comercio y finanzas que les brindan libertades considerables para perseguir sus ganancias a nivel internacional, al igual que también en la aceleración de las fusiones para poder mantener su competitividad en el mercado global. (5)  Notablemente, todas estas tendencias hacia la obsoletización completa de la fuerza de trabajo física y la eliminación de la competencia en el mercado por monopolios y oligopolios apuntan hacia una final implosión violenta de la producción de ganancias, con nefastos consequencias para el entero sistema económico y social a nivel mundial. Una especie de sombra de tan siniestro futuro ya se está haciendo visible en forma de la actual crisis económica y financiera mundial con su militarización de las economías y de lo que queda de las propias “relaciones internacionales” hacia un fascismo mundializado o globofascismo. (6)  Aunado a ésto y muy en contraste con las constantes y cada vez más aceleradas revoluciones tecnológicas, se empieza a hacer sentir la aguda ausencia de una revolución energética, para prevenir y superar a tiempo el previsible colapso del abastecimiento energético-fósil convencional, el cual llegará a su fín en menos de medio siglo (7) , y el cual también oscurece con su sombra bélica a nuestro presente inmediato.

Resumiendo en pocas palabras el cuadro presentado, consta, que el modo de producción capitalista, que no es otra cosa que la producción de ganancias y destrucción tanto de la fuerza de trabajo físico-humana como de los recursos naturales, está llegando a su plena realización. Esto significa la total penetración de todos los espacios y tiempos históricos, homogeneizando y simultaneizando todos los relictos de modos de producción anteriores al capitalismo todavía coexistentes en términos del desarrollo igual, desigual y combinado, equivalente a la superación de los dos parámetros clásicos del capitalismo, por medio de los cuales se ha medido el valor de la fuerza de trabajo física, dirigida hacia la explotación de los recursos naturales ubicados en la geografía del planeta tierra: el tiempo y el espacio. Vale decir, que esta realización plena del capitalismo a escala mundial equivale a su agonía, a su cambio radical hacia la predominancia de la explotación del trabajo intelectual (no necesariamente medible en parámetros de tiempo) y de los recursos sociales (no necesariamente ubicables en términos de espacio).

Ahora bien, la expresión de esta fase de un modo de producción agonizante, que o bien perece con todos sus componentes o bien queda superado en un cambio radical hacia un nuevo modo de – creación - emergente, la vemos perfilarse con claridad en nuestro presente: la destrucción feróz y despiadada de lo que ya no sirve en miras al horizonte del trabajo intelectual: la gran reserva de fuerza de trabajo físico-humana superflua, inútil. Así que, y entrando en nuestro próximo punto de análisis, el modo de producción capitalista se despide tal y como ha entrado a su existencia: con las manos llenos de sangre.
 
 

2. Breve sumario histórico de los genocidios cometidos
por orden económico-social; origen y función del racismo
 

El “descubrimiento” de América y el colonialismo subsiguiente marcaron el comienzo de la constitución del mercado mundial a partir de los siglos 15/16, la cual precede el propio despegue del modo de producción capitalista en los países de Europa occidental, posible en gran medida a costas del hoy llamado “Tercer Mundo”, cuyos propios procesos económicos, políticos y sociales fueron brutalmente interrumpidos y condenados al estancamiento por no decir al retroceso. Esta constitución originaria del mercado mundial bajo la forma del colonialismo empieza con y se caracteriza por el genocidio de los pueblos Americanos, de los cuales 12 millones de personas perecieron dentro de los primeros 40 años después del “descubrimiento” por Colón. (8) En relación a los pueblos Africanos se estima, que en el marco del genocidio que fue el nefasto comercio de esclavos transatlántico, perecieron unos 200 millones de Africanos. (9)

Existe una relación histórica directa entre la inmensa riqueza robada y extraída por medio del trabajo esclavizado y forzado de las colonias, la acumulación del capital comercial y financiero y la creación de condiciones objetivas favorables que posibilitaron la revolución industrial en Europa occidental. (10)  Ahora, en aquél período histórico, dentro del marco del emergente modo de producción capitalista, la fuerza de trabajo físico-humana experimentó un cambio en cuanto que ya no estaba exclusivamente destinada a la producción de necesidades inmediatas y valores primordialmente de uso, sino empezó a ser utilizada en función de la producción de valores de cambio, rompiéndose así un límite si se quiere “físico-natural” de producción y consumpción, dando paso a su brutal explotación sin piedad, terminando convirtiéndose la propia fuerza de trabajo física en una mercancía – momento, que marca su gradual y progresiva destrucción histórica. Esta explotación sobremanera de la fuerza de trabajo físico-humana en la era de la expansión colonial y de la esclavitud, que condujo al exterminio de millones de personas, requería una especie de “justificación” ideológica, la cual se formuló en términos de la “superioridad racial” de los colonizadores y la “inferioridad racial” de los colonizados, surgiendo así el racismo. (11)

El racismo tal y como lo conocemos todavía hoy es un producto directo del auge y de la expansión del modo de producción capitalista a partir de los siglos 15/16. La destrucción ciega, despiadada y bárbara de civilizaciones y culturas no-europeas en América, Africa y Asia, la esclavización de sus miembros y su sometimiento al trabajo forzado se formuló y justificó en términos de la “misión civilizadora” de una “cultura superior” – la Europea – invirtiéndose así la verdad histórica de un proceso colonizador perverso, inhumano, devastador y aniquilador, que arrastró todo lo que encontró a su paso. En un grotesco y exitoso intento de propagación de su “superioridad racial”, el colonizador Europeo, atropellador e inhumano, se pintó, bajo recurso a su religión monoteísta-cristiana que contiene rasgos igualmente racistas y discriminadores, como el portador de la “luz” y de la “cultura” ante el colonizado indígena, cuya persona y cultura fueron degradados y descalificados como sub- o no-humanos en términos de “pagano”, “salvaje”, “hóstil”, “retrasado” y “primitivo” – “luz” y “cultura” que reclamaron, lo repetimos, millones y millones de vidas humanas.

Uno de los puntales claves del racismo lo constituyó y lo sigue constituyendo el falseamiento de la historia y la propagación de mitos históricos, como lo es el gran mito del “descubrimiento” de América por Cristóbal Colón, mito que existe básicamente sin romper hasta hoy día. Conste aquí, que los trabajos realizados y publicados acerca de la Presencia Africana Precolombina en las Américas no han logrado penetrar la historiografía oficial ni tampoco sustituir la ensenañza oficial tergiversada hasta hoy día, impidiendo de tal manera la necesaria rectificación y final eliminación de un mito nefasto, que sigue existiendo en el servicio de la perpetuación de una supuesta superioridad o inferioridad racial de los pueblos. Lejos de poder romper el Mito de Colón tan cuidadosamente velado a lo largo de los siglos y tan asentado en la “consciencia social común”, estos trajabos historiográficos “anti-mito”, como lo es por ejemplo el trabajo del historiador, lingüista y antropólogo Guyanés, Dr. Ivan Van Sertima, parecen ser condenados al mero registro histórico. (12)  Contrario a la realidad histórica revelada por Van Sertima, que demuestra una pacífica y fructífera presencia cultural y científica Africana en las Américas a partir de 700 antes de Cristo (13), se tejó el gran mito del gran hombre blanco, europeo, audáz e impávido, que llegó a “descubrir”, “civilizar” y “cristianizar” a un “nuevo” mundo, supuestamente “bárbaro”, “subhumano” e “indigente”, expresión degradadora que ha sido eternalizada en el propio termino “indígena” y al revés. Esta racista imágen tergiversada sobre las civilizaciones no-europeas sirvió como justificación para el empleo de practicas genocidas, que parecieran la “via natural” de cómo tratar a pueblos y civilizaciones no-europeas, “subhumanas” y “bárbaras”, y sirvió además para legitimar el carácter exterminista, esclavista y represor del nuevo poder europeo violentamente impuesto sobre éstas. Para el poder europeo, los genocidios cometidos se tradujeron en un pillaje sin ningun tipo de trabas morales o de consciencia humana, en la conquista económica y política de vastas regiones de la tierra, y en la glorificación histórica de la propia “raza” europea.

La imagen mítica, racista del „colonizador culto“ y del „colonizado salvaje“ no sólo penetró la consciencia social de la Europa expansiva de los siglos 15/16, como quedó manifiesto en las expresiones filosóficas, literarias y “científicas” tanto del renacimiento como de la ilustración,  sino quedó psicológicamente asentada en la consciencia social de los propios pueblos subyugados. Tanto es así, que hasta hoy día parece imposible de lado y lado de no conceptualizar a los pueblos que trágico e históricamente han sido racialmente degradados hasta el más bajo nivel social, especialmente los pueblos Africanos, en términos de algún tipo de “inferioridad”, o de no conceptualizar los antiguos colonizadores, hoy naciones “altamente desarrolladas”, en términos de algún tipo de “superioridad”. El ya mencionado historiador Ivan Van Sertima resume este hecho con las palabras siguientes:

    “El Africano negro siempre ha sido presentado como el más bajo de los bajos, por lo menos desde la era de la conquista y de la esclavitud. Su humillación a escala mundial comienza, en efecto, con la apariencia de Colón. ... La imagen del Africano negro como una criatura atrasada, apática y estúpida todavía existe hoy en día. No sólo su naturaleza humana y su libertad, sino hasta la memoria de sus méritos culturales y tecnológicos antes del momento de su degradación pareciera haber sido eradicada de la consciencia histórica.” (15)

Así que una vez sembrado el racismo y eliminado de la consciencia social el pasado de los pueblos no europeos - tragado por el Mito de Colón, el presente y futuro de los pueblos tanto de las Américas como los del Africa quedaron en manos de los colonizadores. En las palabras del famoso escritor británico, George Orwell: “quien controla el pasado, controla el futuro; quien controla el presente, controla el pasado”. (16)
 
 

3. El control total: Hacia los genocidios del siglo XXI
 

Gracias a la ideología del racismo, las civilizaciones no-europeas arrastradas al molino de un emergente mercado mundial habían sido históricamente calificadas como „inferiores“, „primitivos“ y en última instancia no-humanas, como lo indican inequívocamente los calificativos „bárbaro“ y “salvaje”, adscritos a estas civilizaciones. Es ésta precisamente la razón por la cual las atrocidades cometidas en su contra - matanzas, lesiones a la integridad física y mental, sometimiento a condiciones de existencia que acarrearon su destrucción física a veces parcial, a veces total; asesinatos, exterminios, esclavitud, deportación y traslado forzoso, privación grave de la libertad física, tortura, violación, esclavitud sexual, persecución, etc. etc. - no califican en la consciencia histórico-social de los perpetradores como aquél, lo que fueron en efecto: genocidios y crimenes de lesa humanidad.

El mercado mundial en su función de organizar la explotación de la fuerza de trabajo física y de los recursos naturales en el servicio de la producción de ganancias, ha engendrado y propulsado el proceso de desintegración de las civilizaciones no-europeas y su sometimiento forzoso bajo los requerimientos económicos de las metrópoli capitalistas, acarreando a lo largo del proceso y después de su inicio cataclísmico, pobreza, desnutrición, desempleo, éxodo rural, incremento demográfico y migración para los hoy países del Tercer Mundo. A grosso modo, las guerras y conflictos armados surgidos ahí y dentro del marco de los cuales también se vieron crimenes de lesa humanidad y genocidios, han sido consecuencia y parte intrínseca del establecimiento y funcionamiento normal del mercado mundial.

Pareciera y así se le suele presentar a los ojos del mundo, que la causa de las guerras y actos de genocidio y/o lesa humanidad ocurridas en los países del propio “Tercer Mundo” la constituyesen a menudos conflictos raciales, étnicos y religiosos, lo que le echa leña al fuego de los acariciados prejuicios raciales en las metrópoli, del carácter “primitivo” y “bárbaro” de los habitantes de estas regiones de la tierra, históricamente atropelladas, cuando la realidad es mucho más compleja. La identidad étnico-racial es, en primer lugar, el producto directo de la propia historia del auge y expansión del modo de producción capitalista y su establecimiento como sistema internacional, dentro de lo cual surge el tribalismo como un fenómeno inducido por la táctica del divide et impera del colonialismo, la que aprovechó y agudizó las rivalidades existentes, de por sí no necesariamente virulentas ni letales. (17)  La misma táctica, empleada en diferentes niveles, sigue operando hoy por hoy en el servicio de los intereses económicos de las grandes potencias económicas y corporaciones transnacionales y sus brazos políticos extendidos a lo largo y ancho de todo el planeta. (18) De igual manera sigue existiendo y operando la descalificación racista de la gran parte de los habitantes históricamente desafortunados y desamparados de los países del Tercer Mundo, en función de preparar el terreno para la aceptación psicológico-social, específicamente por parte de las poblaciones en la metrópoli, de los masacres venideros del siglo XXI.

Si bien las atrocidades – y ahora sí, bárbaras – cometidas en contra de las civilizaciones no-europeas a lo largo de la expansión del capitalismo no habían podido sacudir ni penetrar la consciencia social en las metrópoli, aquellas cometidas dentro de su propio seno sí así lo hicieron y dieron paso a esfuerzos de establecer organismos internacionales ante las cuales se pudiese acudir para denunciar y prevenir tales catástofes. Nos referimos aquí al Holocausto Nazi con sus 6.000.000 de víctimas Judíos, que sentó las bases y los antecedentes para un enjuiciamiento internacional de los perpetradores de tales crimenes. (19)

Reconectando con nuestra introducción, en el marco de los cambios radicales hacia un modo de – creación – basado en el trabajo intelectual y los recursos sociales, donde la fuerza de trabajo física ya no tiene función, y en medio de las crisis económica, financiera, energética, política y social a nivel mundial, estamos presenciando una reanimación del racismo a escala global justo cuando se perfila una reducción drástica de la población mundial en primer lugar mediante el propio efecto devastador de las crisis y en segundo lugar ante la “nueva guerra sin fin” anunciada por la potencia económica y militar más grande del planeta, en el efecto ulterior del 11 de Septiembre del año pasado. El polvo de las Torres Gemelas colapsadas todavía no se había puesto, cuando los culpables, la “incarnación del mal”, ya tenían rostro: los musulmanes y el Islam. Conste, que la imagen del enemigo ya estaba ahí, lista para ser activado, y bajo omisión de cualquier principio del estado de derecho que partiese de establecer pruebas basadas en una investigación exhaustiva del crimen perpetrado – la cual queda obstaculizada hasta hoy día – se procedió a declarar los culpables en base del imagen de enemigo ya establecido, y en base de “pistas”, “vínculos”, suposiciones, sospechas y la manipulación táctica de la opinion pública hacia la aceptación ciega de cualquier medida antidemocrática tanto en el plano doméstico como en el plano de la política exterior. El presidente de los EEUU, George W. Bush, no tardó en declarar la “guerra contra el mal”, en contra de los así denominados terroristas, que hubiesen declarado la guerra contra el “mundo civilizado” por su “envidia a la libertad y democracia” ahí reinante. En cuestión de pocos días, el discurso político de todos los gobernantes occidentales se centró públicamente en la reactivación racista del viejo y eficaz mito, “civilización versus barbárie”.

Mientras que se mantenía fresca la impresión del catástrofe del 11 de Septiembre mediante la conducción de nuevos “ataques terroristas” en forma de una subsiguiente guerra biológica de baja intensidad en una población Americana altamente angustiada y asustada, mientras que se veían potenciales terroristas detrás de cada esquina y sobre todo de cada cara árabe, mientras que se hablaba de la nueva “cruzada” contra el terrorismo y la “fumigación de sus huecos” alrededor de todo el planeta, pasó casí desapercibido por la opinión pública mundial la formulación y entrada en vigencia de la Doctrina Bush, de la “Defensa Ofensiva” con implicaciones nefastas no sólo para las libertades y derechos civiles en los propios EEUU, sino para la estructura entera y el equilibrio de las relaciones internacionales. Esta doctrina no tolera ningún tipo de no-alineación respecto a la “campaña en contra del terrorismo”, ejerciendo presiones de todo índole sobre naciones particulares y sobre la propia estructura internacional, e intenta minar aún más, por no decir eliminar la precaria soberanía específicamente de los Estados del Tercer Mundo. La estrategia expuesta en la nueva National Security Strategy (Estrategia de Seguridad Nacional) delinea y declara en primer lugar una “guerra prolongada en el tiempo” en contra de un enemigo definido en terminos difusos, omnilatente y omnipresente a la vez, justificando así la eventual declaración de literalmente cada nación, grupo o individuo como “terrorista” si así lo consideren pertinente los EEUU, advocando en consecuencia y abiertamente, que “la mejor defensa es una buena ofensiva” y dejando así claro, que los EEUU actuarán, si fuese necesario a propia cuenta, en contra de “amenazas emergentes” antes de que se formasen éstas. En otras palabras, en medio de la reanimación y reactivación racista de una imágen enemiga ya establecida, se formuló la Doctrina de la Guerra Preventiva. (20)

En este contexto llama poderosamente la atención, de que el actual gobierno de los EEUU, país signatario del Estatuto de Roma en 1998 que dió paso a la creación de la Corte Penal Internacional, en una constancia dirigida al Secretario General de la Corte Penal Internacional en Mayo del 2002, haya declarado que "los EEUU no tienen obligación legal ninguna que se pueda derivar de su firma del Estatuto de Roma” – aseveración, que es equivalente a “des-firmar” el Tratado y a retirar cualquier desenvolvimiento de los EEUU en este recién establecido organismo internacional. (21) A finales del subsiguiente mes de Junio, por medio de su derecho al veto en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, EEUU realizó su amenaza de bloquear todas las operaciones de “mantenimiento de paz” hasta tanto sus soldados gocen de immunidad ante la Corte Penal Internacional. (21) Es más, la administración Bush ultimamente y bajo la amenaza de cortar la ayuda militar para aquellos países que no accedan, ha venido ejerciendo presión sobre cada nación de firmar un acuerdo bilateral con EEUU que le impida a las partes signatarias de extraditar a ciudadano estadounidense alguno, ni tampoco a cualquiera que jamás haya trabajado para las fuerzas militares de los EEUU, incluyendo sus concesionarios oficiales. (23)

Ahora bien y para finalizar, ¿cuáles son las “amenazas emergentes” reales de nuestra era, que encuentran su expresión desesperada en las inestabilidades sociales y políticas que afectan a la gran mayoría de los países en nuestro presente? ¿Qué es, lo que destaca la ilustre “civilización” occidental ante la “barbárie” del Tercer Mundo? ¿Qué es lo que realmente está en el orden del día global?

En nuestro criterio, las amenazas reales y en parte ya realizadas, las constituyen la obsoletización completa de la fuerza de trabajo física a escala mundial, la implosión violenta del modo de producción capitalista o de ganancias y la aguda ausencia de una revolución energética que acompañase el salto a un probable modo de  - creación – plenamente basado en el trabajo intelectual y los recursos sociales. En cuanto a lo que destaca a la supuesta “civilización” occidental en este momento preciso de la historia del trabajo humano ante una supuesta “barbárie” de los Países del Tercer Mundo, históricamente atropellados y forzosamente sometidos bajo los requerimientos económicos del mercado mundial, es el dominio sobre un concentrado y vasto arsenal de tecnología altamente sofisticada y avanzada tanto de producción como de destrucción, dominio que le permite perseguir sus intereses inmediatos sin obstáculo ninguno.

De tal modo, en el orden del dia global están la destrucción de la gran reserva superflua de fuerzas de trabajo físico-humanas en el planeta y el pleno aseguramiento de las reservas energéticas tradicionales para darle un corto respiro de gracia a un modo de producción en agonía. Los mecanismos psicológicos para “aceptar” las matanzas venideras a escala mundial ya han sido puestos en marcha con la reanimación del racismo en terminos de un “choque de civilizaciones”. (24)  Estos mecanismos están además siendo reforzados por un acondicionamiento mental incesante y sin piedad por medio de la recién proclamada “guerra de ideas” dentro del marco de la ya mencionada National Security Strategy de la actual administración Bush en EEUU (25), difundida por los inevitables medios de comunicación de masas globales en su guerra de información o más bien desinformación, que nos ayuda a ajustar nuestra visión del mundo y nuestro pensamiento de acuerdo con los parámetros requeridos en esta nueva era de la aniquilación de vidas humanas masiva, donde no sólo la vida, sino la propia muerte, es medida - como lo ha demostrado este modo de producción desde su nacimiento y expansión en los siglos 15/16 - con dos medidas diferentes, donde las vidas “sub-humanas” de los que conforman el mundo “no-civilizado” no figuran, y por ende sus muertes constituyen tan solo un “daño colateral”.

Más allá de cualquier derecho internacional formal-existente, la Doctrina Bush de la Defensa Ofensiva, expresión militar máxima de la ultima ratio de la lógica de la explotación capitalista, hace recordar los inicios cataclísmicos y sangrientos de este sistema, y se encuentra en la cercanía de las definiciones de genocidio y crimenes de lesa humanidad con las que hemos introducido nuestra exposición, con una significante excepción, con la que vamos a romper el velo, que la propia ideología racista le ha puesto al antagonismo de clases existente, agudizante y agonizante en los niveles nacional e internacional: queda excluida de las definicones de genocidio y crimenes de lesa humanidad la clase social de los trabajadores a escala global, vendedores de su fuerza de trabajo física, amenazados de extinción por orden económico-social existente.

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  NOTAS DE PIE:

 1 Estatuto de Roma de la recién establecida Corte Penal Internacional, primer tribunal penal permanente que
  establece responsabilidad penal individual por la comisión de violaciones graves tanto contra el derecho
  internacional como contra los derechos humanos. El Estatuto está publicado en:
  http://comunidad.derecho.org/pantin/eroma.html; revisado el 05.11.02.

2 Ibidem.

3 El trabajo intelectual está históricamente arraigado en el ámbito de la organización y supervisión social del trabajo. En el propio modo de producción capitalista, durante mucho tiempo, el trabajo intelectual (como fuerza de trabajo) constituía un trabajo indirectamente productivo (en la “antesala” de la producción). En el marco del desplazamiento progresivo y masivo del trabajo físico por máquinas, es decir de la tecnologización o automatización creciente de la producción, el trabajo intelectual se ha convertido en un trabajo directamente productivo. Aún cuando formalmente el valor de cambio de la fuerza de trabajo intelectual sigue y seguirá ser medido en términos de tiempo (=el equivalente de su reproducción material mediante la adquisición de mercancías, expresado a su vez en horas de trabajo), el trabajo intelectual de por sí no es individual-concreto, sino social-abstracto, por eso no estrictamente cuantificable en términos de tiempo. Si bien el valor de cambio de la fuerza de trabajo física comprendía la mera conservación y reproducción física de esta fuerza de trabajo, el valor de cambio de la fuerza de trabajo intelectual comprende tanto la reproducción física como intelectual de esta fuerza de trabajo, o sea, hay que reproducir y a menudos ampliar el conocimiento de estas fuerzas de trabajo, con lo que entran elementos dificilmente cuantificables como lo son la educación y la constante re-educación y formación - elementos sociales-abstractos. Consideramos, que el llegar a ser predominante de la explotación de la fuerza de trabajo intelectual anuncia el colapso de la producción basada en el valor de cambio y por ende marca una etapa de transición hacia un probable
nuevo modo de –creación -.

4 Sarah Anderson and John Cavanagh, Top 200: The Rise of Corporate Global Power („Los 200 de la
  Cima: El Auge del Poder Global Corporativo“) ; análisis disponible en:
  http://www.ips-dc.org/downloads/Top_200.pdf; revisado 06/11/02.

5 Ibidem.

6 Véase mi ponencia presentada en el marco del „Seminario Nacional Racismo y Terrorismo: ¿Dialéctica de
   la Globalización? de Noviembre del 2001, titulada “Acerca de la Función objetiva del Terrorismo y
   Racismo en la Era de la Globalización”; http://www.geocities.com/juschmi/publications00012.html .

7 En cuanto al actual panorama energético mundial y a las inminentes guerras, propulsadas por EEUU y
   relacionadas al aseguramiento del abastecimiento energético, véase el análisis de Pedro A. Prieto, “Un
   cuento  de terrorismo energético”, en http://www.eurosur.org/rebelion/imperio/prieto051102.pdf ;
   revisado 06/11/02. En la página 3, el autor nos explica: “Al ritmo de consumo de 2001, queda en el planeta
   petróleo para unos 40 años; gas natural para unos 60; uranio para unos 67 años y carbón para unos 232
  años. Todo ello, suponiendo que ninguno de estos combustibles tenga que sustituir a los que primero se
  vayan  agotando, siendo el petróleo el que antes se va a agotar y el que mayor peso soporta en el consumo
  humano actual: el 40 % de toda la energía fósil y nuclear que el planeta consume.”

8 Jan Carew, Kolumbus und die Ursprünge des Rassismus in Amerika („Colón y los origenes del racismo
  en América”), http://www.amana-online.de/pp/aa/carew_colon/carew_colon_05.shtml; revisado 05/11/02.

9 Ibidem. Las estimaciones sobre el número de víctimas varían entre los 50 y 200 millones. Esta última cifra
  incluye los entre 10 y 20 millones de esclavos estimados haber sido lanzados al oceano atlántico o bien por
  haber muertos durante el viaje o bien por subir los precios de la mercancía humana. También incluye los
  muertes por resistencia a la captura en el propio continente Africano, como los muertes causados por el
  desmoronamiento de las sociedades Africanas después de que sus miembros más jovenes y fuertes habían
  sido capturados y deportados. La African World Reparations and Repatriations Truth Commission
   (“Comisión de la Verdad del Mundo Africano de  Reparaciones y Repatriación”) propone el equivalente de
   777 trillones de dólares americanos (1 trillon equivale a 1 millon de billones o 1.000.000.000.000.000.000)
   – 3500 veces el monto de la deuda externa de los países Africanos en su conjunto – como suma realística
   en reparaciones para el genocidio cometido contra los Africanos durante la época de la colonización y del
   comercio de esclavos, con sus consequencias abismales para la historia Africana, que comprometieron su
   futuro entero hasta el extremo, que este futuro es prácticamente inexistente, en otras palabras, que Africa no
   tiene futuro porque le robaron y destruyeron su pasado y presente.

10 Véase Ernest Mandel, Tratado de Economía Marxista, Tomo II, Serie Popular Era, México 1978, capítulo
     13, “El Imperialismo”, primer párrafo “El Capitalismo y la Desigualdad entre las Naciones”.

11 Para un estudio del origen del racismo como ideología racionalizadora de la explotación de los pueblos no-
    europeos en idioma castellano, véase Franz J.T. Lee, “Raíces Históricas y Socioeconómicas del Racismo:
    Sudáfrica y Guyana“, en: Rita Giacalone et al, Guyana Hoy, Corpoandes Editorial Venezolana C.A.,
    Mérida 1982.

12 Dr.Van Sertima, en su trabajo clave titulado They came before Columbus. The African Presence in
    Ancient América, 1976 (“Llegaron antes de Colón. La Presencia Africana en la América Antigua”),
    demuestra en base de historia documentada, artefactos culturales Africanos encontrados en las Américas, y
    otras evidencias relacionadas a las ciencias, a la lingüística, a la botánica y a la architectura, que los
    Africanos habían realizado viajes al “nuevo mundo” y establecido su presencia siglos antes de la llegada de
    Cristóbal Colón en 1492. También señala la alta probabilidad de que Colón ya tenía conocimiento de una
    ruta marítima hacia las Américas desde sus días como comerciante precisamente en Guinea, Africa. Dr.
    Van Sertima también es el fundador de la renombrada revista Journal of African Civilizations (“Revista
    de las Civilizaciones Africanas”, fundada en 1979), la cual trabaja en función de la rehabilitación histórica,
    científica y cultural de los pueblos Africanos.  Para un breve bosquejo de los trabajos escritos por Van
    Sertima, véase las siguientes páginas web: http://www.cwo.com/~lucumi/vansertima.html y
    http://www.cwo.com/~lucumi/sertima.html; la propia página web del autor todavía se encuentra en proceso
   de construcción: http://www.vansertima.com/newpage1.htm  (páginas visitadas el 04/11/02).

13 Véase Van Sertima, They came before Columbus, New York 1976.

14 Jan Carew nos explica: “El renacimiento glorificó las hazañas de los hombres blancos, europeos y  proscribió los méritos de las mujeres, de los Judeos y de los seres humanos no-europeos al basurero.”  “http://www.amana-online.de/pp/aa/carew_colon/carew_colon_05.shtml; revisado 05/11/02. En cuanto a la ilustración, las posturas de filósofos tan ilustres como lo fueron Montesquieu y Voltaire en cuanto al hombre no-europeo, específicamente Africano, negro, son notoriamente conocidas.

15 Ivan Van Sertima 1976, 27-8., citado en: Jan Carew, op.cit.;
    http://www.amana-online.de/pp/aa/carew_colon/carew_colon_03.shtml; revisado 04/11/02.

16 Original en inglés: “Who controls the past, controls the future, who controls the present, controls the past.”
    En: George Orwell, 1984, Signet Classics / New American Library 1969, página 204.

17 En esta linea argumenta el autor alemán, Ekkehard Krippendorff, en su libro Internationale Politik:
    Geschichte und Theorie. (“Política Internacional: Historia y Teoría”); Campus Verlag, Frankfurt / New
    York 1986, páginas 265 – 268.

18 El ejemplo más reciente y notorio de un “genocidio cometido entre grupos étnicos” en el Tercer Mundo,
    específicamente en Africa, que ha sido pintado como un problema exclusivamente interno-étnico, es la
    masacre de 800.000 Tutsis en Rwanda en 1994. Destaca en el caso, que el testimonio clave del testigo
    experto y periodista alemán, Uwe Freisecke, ante el Tribunal de las Naciones Unidas para Rwanda en
    Arusha, Tanzania, ha sido rechazado como irrelevante e inadmisible, cuando su testimonio declaraba, que
    la violencia desatada en Rwanda no era atribuible a un conflicto interno, sino causado por la intervención
    deliberada de poderes internacionales, que crearon las condiciones necesarias para que se desatara el
    catástrofe y que ayudaron a una de las partes del conflicto para conducir sus operaciones militares. Véase
    los detalles de este testimonio en: http://www.expotimes.net/backissuesjul1/jul14.htm; revisado 08/11/02.

19 Véase los Juicios de Nuremberg, que empezaron el 18 de Octubre de 1945 con la acusación formulada en
     contra de 20 individuos y diferentes organizaciones, alegando: 1., conspiración; 2., crímen contra la paz;
     3., crimenes de guerra y  4., crimenes de lesa humanidad. Para información detallada, en:
     http://www.theatlantic.com/unbound/flashbks/nurember/wyprec.htm; revisado el 08/11/02. Sigió la
     Resolución 96 (I) de las Naciones Unidas del 11 de Diciembre de 1946, declarando el genocidio un crimen
     juzgable bajo el derecho internacional, y luego la Resolución 260 (III), del  9 de Diciembre de 1948
     denominada la Convención para la Prevención y el Castigo del Crimen de Genocidio; véase
     http://www.fordham.edu/halsall/mod/UN-GENO.html; revisado el 08/11/02. Conste, de paso y poco
     glorioso, que sólo meses después de la derrota de Alemania en 1945, a muchos de los científicos
     alemanes Nazi se les ofreció discreto y secretamente el traslado a EEUU, donde fueron integrados a
     trabajar en proyectos militares y espaciales. La Operación fue denominada “Operation Paperclip”.
     http://www.goordnance.apg.army.mil/OPpaperclip.htm; revisado 08/11/02.

20  National Security Stragegy (Estrategia de Seguridad Nacional), documento entero disponible en:
     http://www.whitehouse.gov/nsc/nss.html; revisado 09/11/02. Cabe resaltar aquí, que se distinguen dos
     tipos de acción militar preventiva, expresado en el idioma inglés en los terminos “pre-emptive” y
     “preventive”, aludiendo el primero de ellos a una acción militar emprendida ante una amenaza inminente y
     claramente visible como lo es por ejemplo la movilización de tropas en la frontera de un país vecino y el
     establecimiento de equipo militar apuntando hacia la propia nación; mientras que el segundo tipo de acción
     militar preventiva alude a un ataque militar más bien arbitrario en contra de un país determinado, antes de
     que éste haya adquirido una capacidad militar que podría, en un futuro, convertirse en una amenaza para
     la propia nación. En el lenguaje oficial de la administración Bush, estos dos terminos se emplean a
     menudos sin diferenciación en el sentido expuesto bajo el segundo termino, “preventive”. Véase al
     respecto la declaración del Senador Edward M. Kennedy, realizada en el Senado estadounidense el 7 de
     octubre del 2002, publicado en: http://truthout.com/docs_02/10.09A.kennedy.htm , revisado 10/11/02.

21  http://www.endgenocide.org/ceg-icc/unsigning/unsigning.htm; revisado 08/11/02.

22 En un voto de 13 a 1, EEUU se opusieron a una renovación para 6 meses de las operaciones de       “mantenimiento de paz” en Bosnia. http://www.endgenocide.org/ceg-icc/unsc1422/june30.htm ; revisado        08/11/02

23 http://www.endgenocide.org/ceg-icc/index.htm; revisado 08/11/02

24 Nos referimos aquí al término de Samuel P. Huntington, en su escrito titulado así mismo, The Clash of
    Civilizations (“El choque de civilizaciones”); quien sostiene, que el origen de los conflictos en el mundo
    postguerra fría ya no es y será de índole ideológico o económico, sino cultural.
    http://www.alamut.com/subj/economics/misc/clash.html ; revisado 10/11/02.
    Nosotros sostenemos, que tal “choque de civilizaciones” no es otra cosa sino la apariencia global de un
    antagonismo de clase agudizado y mundializado, expresión a su vez de la relegación a la obsoletización a la
    fuerza de trabajo física predominante en vastas regiones de la tierra que siguen componiendo en el llamado
    “Tercer Mundo”.

25  La Doctrina Bush, expuesta en la National Security Strategy, dice en su punto III lo siguiente: “We will
     also wage a war of ideas to win the battle against international terrorism” (También vamos a conducir una
     guerra de ideas para ganar la batalla contra el terrorismo internacional). Véase National Security Strategy,
     http://www.whitehouse.gov/nsc/nss3.html; revisado 10/11/02.
 
 


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