Sección 3

 

¿QUÉ ES LA IDEOLOGÍA?
¿POR QUÉ LA IDEOLOGÍA RADICALMENTE OPONE
LA TEORÍA REVOLUCIONARIA Y LA EMANCIPACIÓN HUMANA?





EVOLUCION DEL CONCEPTO MARXIANO DE IDEOLOGIA

(1840 - 1867)

UNA APROXIMACIÓN CRÍTICA

 


Contrario contrariis curantur.



 
ANTECEDENTES HISTÓRICOS

 Lo que connota el concepto de ideología, en sí mismo, es un proceso histórico particular. Este término, ideología, tiene un significado político muy complejo y ambiguo. Empero, su expresión teórico-científica tiene un carácter socio-evolucionario. Históricamente, la aparición del concepto está relacionada íntimamente al surgimiento de las formaciones y transformaciones sociales capitalistas y a las relaciones político-económicas contemporáneas, incluyendo la lucha de clase moderna. Por lo tanto, es axiomático mencionar los dos mayores precedentes intelectuales.

 En el s. XVIII los antecedentes inmediatos del concepto ideología son el materialismo mecánico burgués y la filosofía de „consciencia alemana“. Ambas corrientes filosóficas reflejaron los intereses de clase de la burguesía emergente en su inexorable lucha contra el absolutismo feudalista. El materialismo mecánico se dirigió directamente contra la religión y la metafísica; y el idealismo objetivo alemán criticó a la epistemología tradicional. Hay que añadir que ambos han influenciado profundamente la determinación del concepto ideología, especialmente alrededor de la primera mitad del s. XIX.

 Analizaremos brevemente algunos aspectos de esta actitud filosófica burguesa. El materialismo burgués nació al igual que el empiricismo británico, como reto filosófico a la superestructura escolástico-católico-romana del feudalismo. Sir Francis Bacon (1561-1626) divorció elegantemente la filosofía de la teología, rompió el vínculo acientífico entre la filosofía natural y la religión, y por consiguiente, disoció la razón humana de la fe. De este modo, la filosofía volvía a estar dirigida hacia las necesidades humanas teórico-práxicas. Carlos Marx (1818-1883) lo expresó de la siguiente manera:

 „En Bacon, como su primer creador, el materialismo oculta en sí, todavía de un modo ingenuo, los gérmenes de un desarrollo unilateral. La manera en su esplendor poético-sensorial sonríe al hombre entero. Pero la doctrina aforística misma está cuajada de inconsecuencias teológicas“ (1).

 Sin embargo, más adelante en su desarrollo filosófico, el materialismo burgués llegó a ser progresivamente unilateral. Independientemente de los aportes bien conocidos de John Locke (1632-1704), y de George Berkeley (1683-1753) al empiricismo burgués, fue Thomas Hobbes (1588-1679) quien sistematizó el materialismo baconiano. Con respecto a este desarrollo filosófico unilateral, Marx agregó:

 „La sensorialidad pierde sus encantos y se torna en la sensorialidad abstracta del geómetra. Se sacrifica el movimiento físico al movimiento mecánico o matemático; se proclama a la geometría como la ciencia principal. El materialismo se vuelve misantrópico (...).

Si la sensorialidad proporciona al hombre todos los conocimientos, según lo demuestra Hobbes a partir de Bacon, la percepción, la idea, la representación, etc., no son otra cosa que fantasmas del mundo corpóreo más o menos despojados de su forma sensible. La ciencia no puede hacer otra cosa que darle nombre a esos fantasmas (...) Una sustancia incorpórea es, por el contrario, la misma contradicción que un cuerpo incorpóreo. Cuerpo, ser, sustancia es una y la misma idea real. No se puede separar el pensamiento de una materia que piensa. Es ésta el sujeto de todas las variaciones (...) Toda pasión humana es un movimiento mecánico que finaliza o principia. Los objetos de las pasiones constituyen el bien. El hombre está sujeto a las mismas leyes que la naturaleza. El poder y la libertad son idénticos“ (2).

 Locke afirma que el conocimiento se puede adquirir a través de la sensación, reflexión e intuición, pero el sacerdote francés Etienne de Condillac (1715-1780) descartó las dos últimas y redujo todas las formas de reflexión únicamente a la sensación. En su opus magnum, Traité des Sensations (1754), Condillac demostró que los seres humanos desarrollan su consciencia y conocimiento a partir, de las sensaciones y sus relaciones. De ahí que el materialismo francés profundizó la unilateralidad de la crítica burguesa dirigida contra la religión y metafísica feudalista. La doctrina del sensacionalismo inspiró enciclopedistas franceses como Claude-Adrien Helvetius (1715-1771), Julien Offroy de la Mettrie (1709-1751), Denis Diderot (1713-1784) y Paul Henri Dietrich, Barón d’Holbach (1723-1789). Por otra parte, mientras que René Descartes (1596-1650) y el Baron Gottfried Wilhelm von Leibniz (1646-1716) han tratado de descubrir una ciencia universal capaz de resolver todos los problemas del universo, el filósofo alemán, Georg Wilhelm Friedrich Hegel (1770-1831) estaba buscando un método universal que se aproximara al entero dominio de la mente (3).

 Su método da a la dialektiké descubierta por Sócrates, una nueva connotación dinámica. En adelante, la historia mundial llega a ser el juicio universal y todos los conceptos encuentran su unidad en sus propias contradicciones. Al mismo tiempo los conceptos principales como consciencia, autoconsciencia, alienación, potencialidad y actualidad, expresan desde ahora, su desarrollo, en su odisea universal hacia la identidad del Sujeto y del Objeto en lo Absoluto, quiere decir, en el Espíritu del Mundo. De este modo Hegel intentó dar a la historia mundial un télos, un fin, un sentido. Así la historia universal adquiere una teodisea verdadera, gana la justificación de lo Absoluto, y obtiene al fin un Dios dentro de la historia; así, el espíritu puede encontrar entendimiento verdadero y su emancipación total.

 Obviamente la crítica filosófica burguesa era unilateral; al fin y al cabo, no pudo apoderarse de la verdadera relación entre el objeto criticado y su base socio-económica. Marx integró muchos elementos de la crítica burguesa en su concepto de ideología, pero demostró claramente tanto su naturaleza contradictoria como sus limitaciones lógico-formales obvias.

 
LA INTERPRETACION DE MARX SOBRE LA IDEOLOGIA

 
Aunque existen numerosas ambigüedades dentro del concepto de ideología de Marx, éste esencialmente es un término negativo. No obstante, es sumamente difícil interpretar sistemática y científicamente el concepto de ideología del mismo Marx. En ninguno de sus escritos analizó específicamente, ni con extensión este concepto; sólo en algunos trabajos de diferentes períodos aparecen varias referencias dispersas, por lo que estos textos son imprescindibles para entenderlo; por el contrario, en El Capital, no está utilizando este concepto. En efecto, desde 1859 raras veces Marx usó el concepto de ideología.

 El hecho de que el desarrollo intelectual de Marx sigue un patrón lógico, es muy significativo, y cubre aproximadamente tres períodos distintos. En el primero, básicamente fue involucrado en el debate filosófico sobre Hegel y Feuerbach; en el segundo, se preocupó por desarrollar el materialismo dialéctico; y en el tercero, analizó las relaciones sociales capitalistas.

 Durante la segunda etapa Marx y Engels elaboraron su „materialismo moderno“ y sus postulados principales para analizar la sociedad y la historia; por consiguiente, al mismo tiempo, dejaron el enfoque materialista feuerbachiano. Después de eso, por vez primera, Marx desarrolló el concepto de ideología. Por lo tanto, la segunda etapa comenzó con la formulación de las Once Tesis sobre Feuerbach (1844-1845) y la redacción de La Sagrada Familia (1844), y terminó aproximadamente en 1857. Un año después Marx volvió a leer la Ciencia de la Lógica de Hegel, y empezó sus obras „maduras“, desde los Grundrisse en adelante.

 
EL CONCEPTO DE IDEOLOGÍA EN LATENCIA-TENDENCIA

  1.  En sus primeros escritos, especialmente en la Crítica del Derecho del Estado Hegeliano (1843) y en la Contribución a la Crítica de la Economía Política. Prólogo. (1844), Marx ya había anticipado el concepto de ideología como una noción crítica. Por supuesto, durante este período Marx aún estaba influenciado por la filosofía feuerbachiana, lo que él mismo admitió (4). Por consiguiente, en los escritos mencionados, fueron sentados los fundamentos materiales del futuro concepto crítico de ideología. Seguramente están presentes en la crítica de Marx a la religión y a la concepción hegeliana del Estado. En ambos casos, él indicó que el problema real es la „inversión en el pensamiento“ que oculta la naturaleza verdadera de las cosas y de las realidades sociales.


 Veremos dos ejemplos:

 „No fue la caída de las antiguas religiones la que causó la caída de los Estados antiguos, sino la caída de los Estados antiguos la que ha causado la caída de las antiguas religiones (...).

Por lo tanto, los filósofos no brotan como hongos del suelo; sino que son productos de su época, de la nación cuyos zumos más sutiles, valiosos e invisibles fluyen en las ideas de la filosofía (...).

La filosofía no existe fuera del mundo, de manera análoga como el cerebro no existe fuera del hombre porque no está ubicado en el estómago (...) En vista de que cada filosofía verdadera es la quinta esencia de su época, debería llegar la época cuando la filosofía, no sólo interiormente, debido a su contenido, sino también exteriormente, debido a su forma, hace contacto y produce una interacción con el mundo real existente“ (5).

 Tres años después Marx escribió:

 „La consciencia no puede ser nunca otra cosa que el ser consciente, y el ser de los hombres es su proceso de vida real, y si en toda la ideología los hombres y sus relaciones aparecen invertidos como una cámara oscura, este fenómeno responde a su proceso histórico de vida, como la inversión de los objetos al proyectarse sobre la retina responde a su proceso de vida directamente físico“ (6).

 En el mismo año, investigando la doctrina hegeliana del Estado, Marx criticó la identificación del ser y del pensamiento, al mismo tiempo, la noción de que la historia de la idea abstracta es el proceso „real“ histórico, y que la práxis humana es una mera manifestación de la Idea Absoluta. Explicó que esta manifestación filosófica de Hegel resulta en „la conversión de lo subjetivo en objetivo y lo objetivo en subjetivo“ (7).

 Sin embargo, para Hegel, el Estado prusiano apareció como la autorrealización de la Idea Absoluta, como la reencarnación de la voluntad suprema; es „real“ porque es „racional“. De este modo, se ve cómo Marx anticipó el mecanismo de la ideología. Es preciso tener en cuenta que Marx acusó a Hegel de „abstraer“ o „invertir“ las cosas reales; estas distorsiones intelectuales tienen una base material en la realidad. De ahí que, la crítica de la religión de Marx demuestra esencialmente que todavía tiene rasgos feuerbachianos.

 Marx resumió la esencia de la filosofía de Feuerbach de la manera siguiente:

 
„El fundamento del criticismo irreligioso es el siguiente: El hombre hace la religión, la religión no hace al hombre. De verdad, la religión es la autoconsciencia y la autoestimación del hombre que no se encontró a sí mismo o se volvió a perder a sí mismo“ (8).

 
Pero Marx traspasó a Feuerbach; para él la crítica filosófica en sí misma no es capaz de destruir esta ilusión, el hombre debe aniquilar al mundo social que ha producido esta fantasmagoría. Continuando su crítica, Marx postuló:

„Pero el hombre no es un ser abstracto; acampando fuera del mundo concreto. El hombre es el mundo de los hombres, del Estado, de la sociedad. Este Estado, esta sociedad, producen la religión, una consciencia del mundo invertida; porque ellas constituyen un mundo invertido (...) (La religión) es la realización fantástica de la esencia humana, porque la esencia humana no tiene realidad verdadera. Por consiguiente, la lucha contra la religión forma parte, indirectamente, de la lucha contra un mundo cuyo aroma espiritual es la religión misma“ (9).

 Marx enfatizó nuevamente que la religión es la „inversión“ de la realidad socio-histórica:

 „La zozobra religiosa es al mismo tiempo la expresión de la miseria real, y también la protesta contra el dolor real. La religión es el suspiro de la criatura oprimida, el corazón de un mundo sin corazón, lo mismo que el espíritu de condiciones abatidas. Es el opio del pueblo“ (10).

 No cabe duda que la frase „opio del pueblo“ tiene su vigencia filosófico-teórico-práxica. Con este espíritu revolucionario, Marx consiguió determinar la esencia religiosa y su relación ideológica:

 „Tratar de abolir la religión como felicidad ilusionista del pueblo es al mismo tiempo exigir su felicidad real. Exigir dejar las ilusiones generales por el status quo existente es la demanda para desistir de una realidad social que necesita ilusiones. Sin embargo, en embrión, el criticismo de la religión es el criticismo del valle de lágrimas, cuya aureola es la religión“ (11).

 No obstante, y porque la crítica está enfocada contra una realidad invertida, la „cadena“ real y sus „flores imaginarias“ deberían ser destruidas, para capacitar al hombre revolucionario para emanciparse de „la cadena y recobrar la flor de la vida“ (Marx). Por lo tanto, la crítica teórico-práxico-filosófico-científica

 „(...) del cielo se convierte en el criticismo de la Tierra, el criticismo de la religión en el criticismo del derecho, y el criticismo de la teología en el criticismo de la política“ (12).

 Jorge Larrain sintetizó esta proposición marxiana idóneamente:

 „Aquí Marx anticipó uno de los elementos cruciales del concepto de ideología, a saber, que, en la mente humana, la religión trata de compensar una realidad deficiente, trata de reconstruir una solución coherente en la imaginación; pero, que en realidad, va muy lejos del mundo real en su esfuerzo de resolver las contradicciones de este mundo concreto. Así, Marx afirmó el postulado de que la inversión ideológica corresponde y deriva de una inversión real“ (13).

 También sabemos que en esta época (alrededor de 1845) Marx introdujo su principio revolucionario-emancipatorio de la Práxis-Teoría, contra la Práctica-Ideología reaccionaria, conservadora. El descubrió que una mera crítica teórico-filosófica del mundo es nada, que es necesario cambiar y mejorar el mundo práxico-teóricamente, y que la crítica práxico-teórica lo es todo.

 Citaremos algunas observaciones de Marx en su Contribución a la Crítica de la Filosofía del Derecho dé Hegel (1843-44):

 „Por supuesto, el arma del criticismo no puede reemplazar al criticismo del arma; la fuerza material tiene que ser derribada por la fuerza material; pero la teoría también llega a ser una fuerza material en cuanto a que aferra a las masas. La teoría es capaz de agarrar a las masas (...) tan pronto se hace radical. Ser radical es apoderarse de la raíz del asunto. Pero, para el hombre, la raíz es el hombre mismo (...) El criticismo de la religión termina con el reconocimiento de que el hombre es el mayor ser para el hombre, sin embargo, termina dentro del contexto del imperativo categórico de derrocar todas las relaciones que han reducido al hombre a un ser deshonrado, esclavizado, abandonado y despreciado (...)“ (14).

 Por lo tanto, como resultado idealista-materialista de la influencia de Feuerbach, Marx detectó la relación-determinación concreta entre la Ciencia y la Filosofía, a saber, entre la Práxis y la Teoría, quiere decir, detectó la esencia y existencia real de la Revolución y de la Emancipación.

Es la Dialéctica entre la Práxis humana, social, histórica y universal y la Teoría activa, subjetiva, interna y potente. Marx lo formuló así:

 „Como la filosofía encuentra sus armas materiales en el proletariado, del mismo modo, el proletariado halla sus armas espirituales en la filosofía. Y en el momento cuando el relámpago del pensamiento se arraigue definitivamente en el suelo ingenuo de las masas, la emancipación de los alemanes, la transformación de ellos en seres humanos, tendrá lugar (...) La emancipación alemana es la emancipación del ser humano. El cerebro de esta emancipación es la filosofía, su corazón es el proletariado. La filosofía no puede ser transformada en realidad sin la abolición del proletariado mismo. El proletariado no puede ser abolido sin que la filosofía sea hecha una realidad“ (15).

 
2. CONCEPCIÓN AMBIGUA Y NEGATIVA DEL „JOVEN“ MARX SOBRE IDEOLOGÍA.

La obra de Marx y Engels La Ideología Alemana, tiene una esencia polémica, pero no cabe duda sobre su carácter teórico y su relevancia práxica para entender el concepto de ideología marxiano. Es la primera formulación de la concepción materialista de la historia. Por cierto no se puede comparar este trabajo con el famoso Prefacio de 1859, que refleja de manera concentrada la esencia del trabajo de Marx. A pesar de su título, La Ideología Alemana no contiene una definición precisa ni un análisis sistematizado del concepto ideología. No obstante, es un libro muy problemático, que causa severas dificultades de interpretación. Ataca principalmente al idealismo y al materialismo mecánico burgués. El concepto de ideología marxiano forma parte de una teoría general sobre „la formación de las ideas“ que surge de la crítica de las „inversiones“ de la filosofía idealista alemana y del problema de relacionarlas a la realidad social; y, finalmente, de explicar la formación de las ideas, y por consiguiente, de la ideología en general.

 Las ideas en general, están explicadas a través de su relación con la práctica humana y la práxis social. Marx enfatizó que la realidad social misma debería ser concebida como Práxis (palabra original en alemán). Criticó a los materialistas mecánicos que negaron el elemento práxico de la realidad social. Según él, la realidad socio-histórica es un producto del „trabajo sensorial continuo y creativo“, quiere decir, es „la acción recíproca de los hombres“ (16) .

 Por lo tanto, la práxis humana es esencialmente la actividad consciente y sensorial del hombre. Sólo así la sociedad puede producir y reproducir su existencia material y sus relaciones concretas. Sin embargo, la ideología es un modo de ser específico de ciertas ideas, pero no de todas. En ningún sentido, la ideología comprende todas las ideas en sí mismas. Podemos constatar que todas las ideologías están compuestas de ideas, pero no todas las ideas reflejan o reproducen necesariamente ideologías. Entonces es preciso explicar y diferenciar las relaciones científicas y filosóficas entre las ideas y la práxis, la práctica, la teória y la ideología. Precisamente esto no lo encontramos, ni en el Prefacio de 1859 ni en La Ideología Alemana.  Esta precisión es de suma importancia en la Práxis y de la Teoría en la época de la transvolución, de la emancipación.

 Lo que es peor, los marxistas posteriores no han hecho una diferenciación exacta entre la práctica y la práxis, ni entre la ideología y la teoría. Y más, ¿Cual es la diferencia entre una idea (o una teoría) en relación a un mundo invertido y a un mundo real? No se puede invertir simplemente un mundo religioso y llegar otra vez al mundo real, y viceversa. No es un problema mecánico, sino una transformación cualitativa. Precisamente esto toca a la Revolución Bolivariana actual, en cuanto a la conspiración mediátíca nacional e internacional. Con práctica repetidora y con ideología osificada no se puede contraarrestar la disonancia cognitiva y la disasociación psicótica.

 Marx desarrolló principalmente los siguientes principios:
„En cada época las ideas de las clases gobernantes son las ideas gobernantes“ (17).
Esta afirmación excluye „ideas no gobernantes“ que también existen.

Más tarde, en 1859, postuló:
„La consciencia tiene que ser explicada dentro del contexto de las contradicciones de la vida material“ (18).

 Y antes dijo que el materialismo histórico o moderno,
„explica la formación de las ideas de la práxis material“ (19).

 
Por consiguiente, hay relaciones especiales entre la consciencia social teórica y las contradicciones práxicas de la vida material, y entre las ideas gobernantes y la ideología dominante de la vida virtual; y, por supuesto, entre las ideas no gobernantes (la teoría) y la práxis de la vida material, y, por ende, entre todos ellos mismos.

 Utilizando el concepto de la especia humana en general, explicaremos lo que es la realidad histórica - la realidad material que concierne a los hombres produciendo. La historia como proceso universal particular tiene su propia contradicción: Naturaleza - Sociedad. Los hombres existencialmente son históricos; ellos contienen en sí mismos la contradicción histórica fundamental. Esto quiere decir que el hombre al igual que la historia, nunca es puramente naturaleza o sociedad; es principalmente una relación histórica, una relación entre objeto y sujeto. Esto también quiere decir que el producto intelectual del hombre, la idea, la teoría, nunca es puramente subjetiva. Asimismo, un producto material activo o práxico, nunca es puramente objetivo. Por lo tanto, una idea humana histórica real tiene que ver con la práxis teórica, y una acción humana auténtica con la teoría práxica. Además, una idea de un mundo real invertido, una idea religiosa o ideológica, refleja una cierta realidad material. Similarmente, una acción repetidora, un reflejo físico, la práctica diaria, reflejan algunas ideas prácticas, algunas realidades conservadoras. Ahora sabemos cómo está compuesta la Afirmación Ideología-Práctica conservadora (la defensa del status quo capitalista existente) y qué es la Negación, la Práxis-Teoría (la dinamo de la revolución emancipatoria).

 En el capitalismo, la única posibilidad para que un ser histórico conozca y reconozca su realidad histórica es produciendo, reproduciendo y transformando la historia patriarcal  misma. Esta es la razón por la cual todas las ideas humanas y la consciencia social sistémica y universalmente son derivadas de la práctica y de la práxis social. El único problema es: Con precisión, ¿Qué es la ideología realmente?, y ¿Qué es lo que refleja precisamente en la realidad socio-histórica?

 En cuanto a esto, en La Ideología Alemana, Marx escribió:

 „La producción de las ideas, de las concepciones, de la consciencia, en primer lugar, está entretejida directamente con la actividad material y, el intercambio de los hombres, con el lenguaje de la vida real. A este nivel, concebir, pensar y el intercambio mental de los hombres, aparecen como la emanación directa de su conducta material. Lo mismo es válido para la producción intelectual como se expresa en el lenguaje de la política, las leyes, la moralidad, la religión, la metafísica, etc., de un pueblo (...) La consciencia nunca puede ser otra cosa que la existencia consciente, y la existencia de los hombres es su proceso de vida real (...) Los hombres procediendo a desarrollar su producción material y su intercambio material, alteran, junto con esto, su mundo real, pero también su pensamiento y los productos del pensamiento“ (20).

 Lo que es Práxis para Marx es la idea, la „concepción del pueblo“, que produce, que surgió de la actividad histórica emancipatoria y que otra vez se materializa y activa en el proceso de producción y reproducción real. (21). De allí que la práxis determina la consciencia social, y por lo tanto, a todas las ideas, sin importar si ellas son inadecuadas o altamente abstractas.

Además:
 „Las ideas son la expresión consciente - real o ilusoria - de sus relaciones y actividades reales, de su producción, de su intercambio, de su conducta social y política“ (22).

 Entonces, la Teoría expresa las relaciones y actividades reales y la Ideología expresa las ideas ilusas virtuales (falsas y engañosas) que reflejan inversiones irreales o intereses conservativos de las clases dominantes; en otras palabras, ideas que producen la Práctica, las prácticas de sabotaje, de golpe de Estado, de Megafraude, que frenan el desarrollo histórico emancipatorio. Más aún, la Ideología expresa inadecuadamente la realidad, no refleja científicamente la práxis real. La burguesía como clase dominante está limitando su modo de actividad material, y, por consiguiente, sus relaciones sociales, su posible aproximación práxico-teórica. Por lo tanto, está reduciéndose a sí misma a una relación ideológico-práctica, a una permanente acumulación del capital y de las ganacias, que se repiten a través de los siglos por los siglos. Y porque está controlando las ideas gobernantes de su época, despliega, al mismo tiempo, la ideología a las clases oprimidas a través de su educación limitada y sus medios de intercomunicación social global. En el caso de Venezuela, a través de las cuatro jineteras del apocalipsis. Ahora entendemos por que la consciencia social contemporánea, como contradicción histórica, está compuesta principalmente de una Afirmación ideológico-práctica reaccionaria y una Negación práxico-teórica revolucionaria.

 De allí que, en La Ideología Alemana, y en el Prefacio de 1859, Marx desarrolló un concepto de ideología ambiguo, crítico y negativo. Marx nunca dijo que la ideología dominante es la ideología de la clase dominante - ésta es una concepción „marxista-leninista - de Stalin y sus sucesores „comunistas“. No obstante, aunque la ideología nunca puede servir a los intereses emancipatorios de las clases dominadas, en ella existen ideas teórico-práxicas esporádicas que son el resultado directo de la lucha de clases concreta. En la primera fase de la revolución social es imprescindible canalizar estas ideas hacia la teoría práxica. Marx nunca clasificó estas ideas como ideología - fueron Lenin, Gramsci y Lukács quienes realizaron esta "mala" interpretación.

Y más, Marx jamás científica y filosóficamente describió su propia práxis-teoría revolucionario-emancipatoria como una ideología, como una ideología del proletariado.

 Por supuesto, no todas las ideas de la clase dominante, ni todas las ideas dominantes son necesariamente ideología; de la misma forma que no es la clase dominante la única que puede producir ideología. Seguramente una clase dominada puede producir un „marxismo-leninismo“, debido a su práxis-teoría menos desarrollada, limitada e inadecuada.

Según Larrain, al fin y al cabo:
„La ideología se refiere a una práxis material limitada que genera ideas que tergiversan las contradicciones sociales en interés de la clase dominante“ (23).

 Finalmente, el concepto marxiano de ideología es esencialmente negativo y crítico, porque la Ideología involucra una tergiversación de la realidad y de las contradicciones socio-históricas. Esta perversión ideológica de la realidad social no es patrimonio específico de una clase en particular, aunque la ideología siempre sirve a los intereses de las clases dominantes. El por qué todas las clases sociales pueden producir ideología, depende de su „modo limitado de actividad material“. Pese a que Marx postuló que la práxis social es la base teórica para analizar las ideas y la ideología, todavía en aquella época él mismo no ha comenzado a investigar las relaciones político-económicas del modo de producción capitalista. Él comenzó con este trabajo en los Grundrisse (1858) y El Capital (1867), obras fundamentales para estudiar profundamente y para entender científicamente el concepto marxiano de ideología.

Por ejemplo, en El Capital, Marx escribió:
„Todas las cosas aparecen al revés en la competencia“ (24).

 Así, finalmente, la Ideología oculta las relaciones socio-económicas esenciales, pero no es una ilusión sin base social. Según Marx, sólo en el modo de producción comunista, o sea, en la sociedad emancipada, la ideología como fenómeno histórico supraestructural desaparecería, perdería su base socio-material.


NOTAS

 

(1)          MARX, Karl y ENGELS, Friedrich; La Sagrada Familia (1844), en: Obras de Marx y Engels (OME). N°- 6, México: Grijalbo, 1978, p.147.

 (2)          Ibid., p. 148.

 (3)          Ver: Phänomenologie des Geistes. 1806.

 (4)          Ver: la carta de Marx a Ruge, septiembre de 1843, y algunos comentarios en sus Manuscritos Económico-Filosóficos. 1844.

 (5)          MARX, Karl; Editorial en el periódico, Kölnische Zeitung, N° 79, julio de 1842.

 (6)          MARX, Karl y ENGELS, Friedrich; La Ideología Alemana. México: Ed. de Cultura Popular, Segunda Edición, 1970, p. 26.

 (7)          Ver: MARX, Karl; „La Crítica de la Doctrina Hegeliana del Estado“, en Early Writings (Obras Primeras). Editados por L. Colletti, Harmondsworth: Penguin, 1957, p. 98. Traducción nuestra.

 (8)          MARX, Karl; „Contribution to the Critique of Hegel’s Philosophy of Law. Introduction“, en: MARX/ENGELS; On Religion. Moscú: Progress Publishers, 1975, p. 38. Traducción nuestra. También las siguientes:

 (9)       Ibid.

 (10)     Ibid.

 (11)     Ibid.

 (12)     Ibid.

 (13)     LARRAIN, Jorge; Marxism and Ideology. Londres: Macmillan, 1983, p. 13. Nuestra traducción.

 14)     MARX/ENGELS; On Religion. op. cit., p. 46. Traducción nuestra.

 (15)     Ibid., p. 52. Traducción nuestra.

 (16)     Ver: Carta de Marx a P. V. Annenkov, del 28 de diciembre de 1846, en: Selected Correspondence. Moscú: Progress, p. 30.

 (17)     Ver: German Ideology. Op. cit., p. 64. Traducción nuestra et seq.

 (18)     Ver: Prefacio. op. cit., p. 182.

 (19)     Ver: German Ideology. op. cit., p. 58.

 (20)     MARX/ENGELS; German Ideology. Op. cit., p. 47.

 (21)     Ver: Ibid., pp. 60-62.

 (22)     Ibid., p. 36.

 (23)     LARRAIN, J.; Marxism and Ideology. Op. cit., p. 27. Traducción nuestra.

 (24)     MARX, Karl; El Capital. Londres: Lawrence E Wishart, 1974, Tomo III, p. 209.