Sección 18

 

APRENDIENDO DE JOSIP BROZ TITO Y LA LUCHA ARMADA DE LA REVOLUCIÓN

CÓMO DEFENDERSE CONTRA UN ENEMIGO FASCISTA TODOPODEROSO


APRENDIENDO DE JOSIP BROZ TITO Y LA LUCHA ARMADA DE LA REVOLUCIÓN

CÓMO DEFENDERSE CONTRA UN ENEMIGO FASCISTA TODOPODEROSO

Por: Franz J.T. Lee

 

1. Biografía breve

Josip Broz Tito nació en Kumrovec (Croacia). Desempeñó la profesión de mecánico. Durante la Primera Guerra Mundial fue prisionero de guerra en Rusia; luego se unió al „Ejército Rojo“ ruso, hasta 1920. A su regreso a Croacia continuó su trabajo de mecánico.


En los años siguientes, estudió el socialismo científico y jugó papel importante en la fundación del Partido Comunista de Yugoslavia (1919-1920). Por sus actividades comunistas fue detenido y sentenciado luego a 7 años de prisión. Ya en libertad en 1934, viajó a Moscú como miembro del „Secretariado para los Estados Balcánicos“ del Comintern. Entre 1936 y 1938, peleó en la guerra civil española. En 1937 fue designado secretario comisionado del Partido Comunista Yugoslavo. Desde 1941 comenzó a organizar la lucha armada de Yugoslavia contra los nazis.

En 1943 llegó a ser Presidente del „Consejo Anti-Fascista“ para la liberación de Yugoslavia y al año siguiente fue el primer Presidente de la República. En 1952 se le nombró Secretario General de la „Federación de Comunistas Yugoslavos“ y Presidente de su Comité Central. También fue Presidente del Comité Central. También fue Presidente del Comité Ejecutivo de la „Asociación de Trabajadores Socialistas“. En 1963 se aprobó una nueva Constitución y Tito se convirtió en Jefe de Estado y Supremo Comandante de las Fuerzas Armadas. Jugó un significativo papel en el llamado „Movimiento de los No-Alineados“, sobre todo en lo que se refiere a los esfuerzos emancipatorios del „Tercer Mundo”. Murió el 4 de mayo de 1980.

2. Introducción a los movimientos guerrilleros de Asia y Europa

En el "Tercer Mundo", en Asia, África o América Latina, especialmente para la Revolución Bolivariana del Tercer Milenio, es menester estudiar todos los intentos revolucionarios del pasado, para aprender de ellos todas sus lecciones, y al mismo tiempo, para tratar de evitar los errores fatales. Por ejemplo, antes de la Segunda Guerra Mundial, al sureste de Asia se llevaron a cabo interesantes luchas armadas en las Filipinas, Malaya e Indonesia. Entre el 2 y 3 de mayo de 1935, ocurrió una rebelión armada en Filipinas, pero los comunistas filipinos no pudieron aplicar los principios marxistas para la lucha revolucionaria. Los resultados fueron desastrosos; esta abortada „rebelión Sakdal“, conducida por el pro-japonés Benigno Ramos y su „partido Sakdalista“, terminó en total fracaso. Con unos 65.000 campesinos pobres casi desarmados, Benigno esperaba ganar la independencia y rescatar a su pueblo del gobierno americano. Tomaron varias ciudades con la esperanza de que la población y aún las tropas del gobierno los respaldarían espontáneamente. El Blanquismo fracasó en las Filipinas. Casi todos fueron sacrificados; la rebelión fue sofocada en un día. Mucho después, los comunistas filipinos pudieron darse cuenta que tales acciones anarquistas son erradas y suicidas. Ésto, de ninguna manera debería pasar aquí en Venezuela.

El movimiento guerrillero „Huk“, guiado por el partido comunista, organizó después una guerra popular contra Japón, en el periodo de post-guerra, desde 1951 (1). También fracasó. La masacre de los comunistas indonesios, que siguió al golpe contra-revolucionario en octubre de 1965, es bien conocida. Este desastre aporta también excelente ejemplos sobre la conducta marxista de la guerra de guerrillas (2).

En Europa Occidental, el Partido Comunista Español trató de organizar la guerra de guerrillas contra el régimen fascista de Franco. Esto ocurrió después de la derrota del gobierno Republicano en 1939, hasta el periodo de la post-guerra. Entre 1945 y 1948 las guerrillas españolas tenían la esperanza de que la lucha armada induciría a una revuelta general. Durante este periodo se llevaron a cabo más de 5.000 operaciones guerrilleras. Todas fallaron en estimular la rebelión nacional y aún en edificar un frente unido. Por el contrario, se unificaron más las fuerzas reaccionarias de Franco.

Sería interesante analizar cómo se organizó esta lucha armada y el por qué de su fracaso. Pero esto sobrepasa los limites de esto estudio (3). En Grecia, en 1946, se emprendió una guerra popular a gran escala, bajo condiciones desfavorables; para 1949, el movimiento había sido barrido (4). También en Francia se llevó a cabo la guerra de los partisanos contra las fuerzas nazis durante la II Guerra Mundial (5). También terminó con un desastre.

En febrero de 1934, en Viena y otras ciudades austriacas, los trabajadores rebelaron violentamente y tomaron el control de algunas secciones de la milicia del Estado. El Partido comunista austriaco era demasiado débil para participar. Más tarde, cuando el „Heimwehr“ hitleriano intentó desarmar la milicia de los trabajadores, el „Schutzbund“, estalló una lucha armada de 3 días. Después del fracaso, George Dimitrov, secretario general del Comintern, escribía a los trabajadores austriacos: „...desafortunadamente, vuestra lucha armada no fue una lucha por el poder, por tanto, tal como Marx y Engels han creído, no fue una rebelión armada genuina. El hecho de que esa lucha careciera de un objetivo - la toma del poder político - fue un defecto principal de vuestra acción heroica” (6).

Este era generalmente, el tipo de comentario que surgía cuando la lucha política no seguía los dogmas o directivas del Comintern. Dimitrov debía haber leído primero los comentarios de Marx y Engels sobre los Communards franceses cuando trataron de desatar la „tormenta celestial“. Sin embargo, aquí en América latino, es de mucho interés para nosotros la específica contribución aportada por Yugoslavia a la guerra de guerrillas marxista emancipadora, tal como la organizó Marshall Tito, Comandante en Jefe del Ejército de Liberación Popular de Yugoslavia y más tarde, Presidente de la República.

3. Guerra de guerrilleros en la lucha de liberación Yugoslava

Primero algunos datos históricos. De los diferentes pueblos que conformaron la nación Yugoslava, ahora atomizados por el imperialismo yanquí y europeo, sólo Servia y Montenegro se liberaron del gobierno turco en los años 1870. Los otros comenzaron a integrarse a Yugoslavia a partir de 1918. No obstante, el Manifiesto Comunista fue traducido al Servio ya en 1871. Importantes social-demócratas servios fueren: Svetozar Marcovich, M. Cenich, D. Tucovich y D. Popovich. Ellos fueron los responsables que más tarde, se organizaran los Partidos Social-Demócratas en Eslovenia, Croacia, Bosnia y Herzegovina, los cuales estuvieron bajo la influencia de sus homólogos alemanes y austriacos. Después de la Revolución de Octubre, los Partidos socialistas se unieron en abril de 1919 para formar el Partido Socialista de Trabajadores Yugoslavo (Comunistas). En 1920 éste se unió al Comintern. En 1921 fue prohibido por considerarlo un riesgo para la seguridad del Estado.

En 1929 sucedió el golpe de estado del Rey Alejandro I, quien suprimió la Constitución e instauró una dictadura militar. Entretanto, los comunistas yugoslavos discutían y estudiaban el Anti-Dühring y el Ludwig Feuerbach de Engels, y el Materialismo y Empirio-Criticismo, de Lenin.

Tito surgió como el práxico y teórico marxista más elocuente; en 1937 fue electo Secretario del Partido Comunista. En 1941, Yugoslavia fue sacudida por muchos eventos importantes:

Marzo 27 - Manifestaciones masivas; la caída del gobierno.
Abril 6 - El ataque aéreo alemán a Belgrado.
Abril 17 - Capitulación del Ejército Yugoslavo.
Junio 27 - Tito organizó las primeras unidades guerrilleras.
Julio - El Comienzo de la resistencia armada.
Sept. 26 - En Stolice (Servia) se constituye un „Mando Superior de Liberación Popular y de las Unidades de Partisanos“.
Dic. 22 - Comienzan a operar las primeras Unidades regulares del „Ejército de Liberación Popular“.

Después de los éxitos alcanzados por el ejército del pueblo, Tito decidió organizar un gobierno provisional para Yugoslavia liberada. Este gobierno, encabezado por Tito, se formó el 29/30 de noviembre de 1943. En agosto 16, el Rey Pedro concedió a Tito el derecho a comandar la resistencia contra Alemania. El 29 de noviembre de 1945 fue proclamada la República Federal Popular de Yugoslavia y el 31 de enero de 1946 se publicó la nueva Constitución. Fueron nacionalizadas la industria, la banca y las corporaciones, y se introdujo un Plan Quinquenal.

El 29 de junio de 1948, el Partido Comunista Yugoslavo fue expulsado del Cominform, sucesor del Comintern, a causa de sus puntos de vista „anti-marxista-leninista“. Esto provocó un boicot económico „socialista“ en contra de Yugoslavia. En mayo de 1950, las tropas militares del Cominform se concentraron en las fronteras de Yugoslavia. Sin embargo, ésta sobrevivió y se desarrolló como República Independiente en la línea „Socialista“.

Los eventos históricos que suceden en 1941 y 1945 son de especial interés para nuestra Revolución Bolivariana Mundial. En 1941 las guerrillas yugoslavas contaban con unos 80.000 hombres. La vanguardía de la lucha revolucionaria fue compuesta por: el Partido Comunista y la Federación de la Juventud Comunista, respaldados por una brigada proletaria. Todos ellos debían luchar contra el fascismo interno y externo. Para 1943, el ejército de liberación contaba ya con 300.000 hombres y en 1945, se había incrementado a 800.000.

Los objetivos de esta lucha armada eran: liberar al país del nazismo, acabar con el antiguo estado burgués, el establecimiento de un gobierno popular, el cual debía estar fundamentalmente orientado hacia el socialismo. Esta revolución social nacional costó grandes sacrificios humanos: 300.000 guerrillas del ejército de Liberación cayeron, entre ellas, 50.000 miembros de la Juventud comunista y 1.400.000 civiles muertos por las tropas nazis invasoras y el terror fascista.

4. Tito - Características específicas de la lucha armada en Yugoslavia

Analizaremos las características específicas de la lucha de liberación yugoslava, mostrando, especialmente, la relación entre el Partido Revolucionario y el Ejército de Liberación. Estos aspectos están mejor explicados por el mismo Tito en:

1) Un articulo publicado en el diario Yugoslavo Komunist, No. 1, octubre de 1946 (7).

2) Una carta escrita por Tito al Comité Provincial del Partido Comunista Yugoslavo en Macedonia (8).

Tito insistió en que la victoria de la revolución social en Yugoslavia no fue el resultado de „factores tales como las altas montañas, los bosques o las desigualdades nacionales que existían en la pre-guerra, ni siquiera aún a cierta actitud fatalista hacia la vida y la muerte, típica de las gentes primitivas y que se supone poseen nuestros pueblos. En otras palabras, el éxito de la lucha libertadora no se dio por un acto de espontaneidad inconsciente en los limites de la aventura y del suicidio”, sino más bien fue el resultado del „carácter organizado y la orientación apropiada de la insurrección, por lo cual el partido Comunista de Yugoslavia merece todo el crédito“.

Tito y el Partido necesitaron de una gran perseverancia para explicar a todas las nacionalidades que „sólo una lucha de liberación popular, sólo la lucha contra los invasores y reaccionarios desleales, podía ganar los derechos nacionales y crear así una nueva Yugoslavia". De allí que el asunto nacional se convirtió en una poderosa palanca en la lucha emancipatoria; gracias a la misma, muchos pueblos podrían llegar a ser naciones, a ser parte de la nación trabajadora mundial, en su tarea por lograr la emancipación como fenómeno mundial.

Podemos resumir las características específicas de esta lucha revolucionaria de la siguiente forma:

a) Por incompetencia, el ejército yugoslavo capituló a los pocos días de una débil resistencia. El pueblo fue traicionado y quedó sin ejército y „sin armas para enfrentar al Moloch Nazi ... el más grande enemigo que nuestros pueblos hayan conocido, un enemigo que vino no sólo a esclavizar sino a exterminar“.

b) El aparato de gobierno se desintegró y el rey huyó, abandonando a los subyugados yugoslavos a su destino.

c) El pueblo, en forma insensata, tuvo que pelear contra el fascismo de Hitler con sus propios recursos. Bajo la dirección del Partido Comunista, el pueblo yugoslavo tuvo que enfrentarse a los invasores alemanes, „arrebatando armas al enemigo, labrando, con sus manos vacías, una lucha de vida o muerte por la libertad e independencia“.

d) No existió una coalición entre el pueblo y los partidos oficiales. La mayoría de los líderes políticos se plegaban a los nazis o permanecían impasibles. Sólo en Eslovenia se formó un „Frente de liberación“. „Al llamado del Partido Comunista, el pueblo concurrió a la guerra sin miramientos de partidos, nacionalidad o filiación religiosa“.

e) Las unidades de guerrilla y los oficiales fueron sacadas de la lucha popular, „lograron su entrenamiento en el campo de batalla, peleando incesantemente y en forma sangrienta hasta morir“.

f) La lucha contínuó ininterrumpida; pelearon una guerra permanente, una guerra „bien organizada desde un centro supremo de operaciones, que combinó la lucha partisana con el combate frontal“. Aquí encontramos nuevamente los principios de lucha del „Ejército Rojo“ leninista-trotskista.

g) A pesar de la omnipotencia militar de los nazis, no pudieron destruir a „las fuerzas populares, en ningún sitio ni en ningún momento de la guerra“.

h) Aunque el pueblo sufrió graves pérdidas - 300.000 guerrilleros y soldados cayeron y 1.400.000 civiles perecieron – „el pueblo nunca tambaleó ni dio marcha atrás en la lucha“.

i) El pueblo yugoslavo peleó contra los invasores y sus aliados - los traidores locales - las pandillas de Pavolic, Nedic, Rupnik y Draza Mihailovic.

En estos factores descansan las características específicas de la lucha de liberación yugoslava. La nueva nación surgió en el proceso de lucha emancipatoria. De los órganos de poder popular surgió un nuevo estado, los Comités de Liberación popular de las aldeas y pueblos - creados dentro de la lucha armada.

La organización del Partido Comunista en el ejército de liberación contribuyó enormemente a la victoria y unidad del pueblo. En la carta citada anteriormente, Tito hace un detallado análisis de esta estructura revolucionaria. Advierte que se debe tener mucho cuidado en evitar que la „línea del ejército“ contrarreste o sobrepase la „línea del partido“; ésta disminuiría la significación política de la meta por la cual estamos luchando y el partido perdería su rol principal e influencia en las unidades“. Así, como lo quisieron Ho Chi Minh, Giap y Mao, la lucha política estuvo por encima de la mera lucha militar. Esto es absolutamente necesario para evitar los líderes „militarizados“ y el militarismo puro. Tito concluyó, de una manera profética y científica: „Consolidando la organización del partido, implementando la línea política, apropiadamente educando y manteniendo la vigilancia sobre nuestros cuadros, ustedes camaradas, indudablemente, obtendrán el éxito prontamente“. Esta aplicación de los principios revolucionarios del socialismo-científico, en breve, permitió el triunfo. Por qué todas las revoluciones del siglo XX "fracasaron", arrolladas por el globofascismo, esta pregunta, la Revolución Bolivariana, o sea, nosotros mismos deberíamos estudiar, contestar, sobrepasar.

¡Al ataque, Camaradas!


NOTAS BIBLIOGRAFICAS

(1) Jorge Maravilla: Upsurge of the Anti-Imperialist Movement in the Philippines, World Marxist Review, November, 1965, p.p. 41-42.
Luis Trauc: Born of the people, I. P., New York, 1953.

(2) Information Bulletin, Vol. 8, No. 106, Prague, 1967, p.p. 53, 54, 59, 62.
Indonesian Tribune, No. 3, January 1967; and Hsinhua News, Peking, July 7, 1967.

(3) Leon Trotsky: Revolution und Bürgerkrieg in Spanien, 2 Bände, ISP-Verlag, Frankfurt am Main, 1957;
Enrique Lister, „Lassons of the Spanish Guerrilla War (1939/51), World Marxist Review, February 1965, p.p. 35-39.

(4) E. Joannides, Bloody But Unbowed; The Story of the Greek People’s Struggle for Freedom, Hermes Press, London, 1949; p.p. 20?23.

(5) Fernad Grenier: Franc-Tireus et Partisans Francais, Cobett, London, 1943, p.p. 14, 15, 21, 25.

(6) Gerog, Dimitrov, „Letter to the Austrian Workers“, International Press Correspondance, Vol. 14, No. 29, May, 1934.

(7) J. B. Tito; Setected Military Writings, Belgrade, 1966, p.p. 204, 212.

(8) Ibid. p.p. 268-271.

Bibliografía adicional

1. Josip Broz Tito: Selected Works, Belgrade. Sabrana Djela (Obras completas), Zagreb.

2. Olaf Ihlau y Miodrag Vukit: Jugoslawien - Modell im Wandeln, Fischer, Frankfurt am Main, 1973.