Franz J.T. Lee, enero de 2005



El Posible Futuro Dorado Negro de Venezuela

  

Mientras el barco del Estado venezolano sigue en la “calma” revolucionaria, vamos a dar un vistazo a nuestro futuro dorado negro.

 

Algún tiempo atrás, Alfredo Bremont redactó un comentario bastante interesante: “Resultaría realmente peligroso, si los EE.UU. dispararían a los MIGs venezolanos (hechos en Rusia).

(http://www.vheadline.com/readnews.asp?id=24175)

 

Resumió el actual contexto político-económico a nivel global de la Revolución Bolivariana de Venezuela de la siguiente manera: “En esta década el oro negro ha sustituido el amarrillo; ya no tiene significancia cuantos billones de barras de oro una nación tiene en sus bancos para las reservas nacionales, sino más bien cuantos billones de reservas petroleras. El bolívar venezolano debería divorciarse del dólar estadounidense y crear su propia medida. Las reservas petroleras venezolanas valen más que los lingotes de oro en un banco”.

 

Por cierto, es verdad, pero todavía nos encontramos lejos de crear nuestra “propia medida”: Un Banco Sudamericano. Además, no es solamente un simple asunto de “inversiones” cuantitativas: “... en nuestra realidad venezolana, un dólar estadounidense vale 2000 bolívares; se necesitan más bolívares para un dólar, que dólares para un bolívar”, es decir, que en vez de esto, hay que decretar que un bolívar vale 2000 dólares”. Estando plenamente consciente de esto, Alfredo explicó muy bien en sus propias palabras la naturaleza cualitativa del mundo internacional de las finanzas.

 

Además nos contó, que “para ganar en este siglo 21 globalizado, es mejor reflexionar”. Reflexionar significa científicamente pensar, teorizar, filosofar, ver el “cuadro grande” en la “pequeña gota de lluvia”. Esto implica que es mejor mirar antes de saltar, hacer preguntas antes de disparar. Ahora, vamos a dar un vistazo a las posibles consecuencias de un escenario tan delicado como éste. En el sitio web “from the wilderness (desde la soledad)”, en un artículo llamado “Cuando el Mundo está en Llamas (As The World Burns)”, Michael C. Ruppert, un analista político serio y renombrado a nivel mundial, el año anterior nos hizo conscientes del verdadero contexto histórico de la actual situación a nivel global, y del hecho que implica la carrera por el dólar. Una de las principales razones del ataque a Irak fue precisamente el hecho, que Irak iba a pasar del petro-dólar a un futuro petro-euro. Irán tiene esto en mente también, la reciente reacción de los EE.UU. es obvia. Ahora, hay que imaginarse la situación dramática, si Venezuela también amenaza con un paso similar, o incluso con una moneda alternativa del “Sur”, por ejemplo, con un “chávez” que eqivalga a un euro. Vamos a citar extensivamente lo que Ruppert tiene que decir, para poder ver las inmensas medidas de un ataque como este contra el imperialismo corporativo norteamericano: “... cuando empieza la carrera por el dólar, a partir de cierto momento, la OPEP inevitablemente pasará al euro, por el cual el mundo entero se está peleando – muchas veces por el disgusto de Europa – representando éste no sólo una moneda segura sino también rentable. La próxima casa se construye antes de que se abandona la anterior”.

(http://www.fromthewilderness.com/free/ww3/120104_world_burns.shtml)

¿De qué manera fuese visto esto por la pandilla de Bush? Michael Ruppert explica: “... sería como si el resto del mundo les hubiese declarado la guerra a los EE.UU., lanzando un misil, bombardeándolos o invadiéndolos  a través de Bethany Beach, Delaware. Parece cierto, que esto nos llevará al fin y al cabo a una guerra global extendida. Esto es precisamente la manera como la administración lo hace ver al pueblo estadounidense. Piensen en 9/11 cincuenta veces más terrible”.

 

¿Qué sería el argumento del Hermano Mayor? Simplemente: “Nos odian por nuestra libertad”. Todo esto equivale a un ataque físico directo, los resultados militares serían devastadores. La economía estadounidense se iría en pedazos, y el pueblo común inocente estadounidense experimentaría un Fallujah doméstico. Claro, en un escenario como este, por el momento, para Irán o Venezuela esto significaría un nuevo arrendamiento de vida. Para Norteamérica sería suicidio invadirlos. Generalmente, como ya lo indicó Clausewitz, cuando poderes mundiales colapsan, entonces resulta un vacío peligroso, que inmediatamente inducirá guerras genocidas sangrientas y una competencia militar feroz entre los futuros jefes del globo. En este caso será la “lucha por el oro negro”, por los recursos energéticos y allí vamos otra vez. Como en otras partes, el futuro de Venezuela se volverá negro y dorado al mismo tiempo. Sobre lo que esto implica inmediatamente, quizás ya para el 2005, el Boston Herald, el 23 de noviembre de 2004, nos contó en un artículo sobre Stephen Roach, el “think-tank” de Morgan Stanley a nivel económico: “Roach se reunió con grupos selectos de gerentes de fondos la semana pasada (...). Su pronóstico: Los EE.UU. tienen un chance de no más de 10 por ciento de evitar un “Armagedón” económico”. La prensa no fue permitida dentro de las reuniones, pero el Boston Herald obtuvo una copia de la presentación de Roach. Una fuente perpleja que asistió a una de las reuniones, dijo: “Me chocó la manera extrema de Roach y me pareció, que fue mucho más extremo que en público”. “Roach ve un chance de 30% de una pronta crisis y de 60% de la posibilidad de aguantar un rato más y así posponer el “Armagedón” final”. Michael Ruppert nos explica lo que Roach dijo en realidad: “La esencia del análisis de Roach es el simple hecho, que para mantener a flote la economía estadounidense y una mínima confianza en el dólar, tiene que asegurar 2.8 billones de dólares diarios en inversiones extranjeras directas (FDI), mayormente a través de la compra de bonos del Tesoro para servirle a su economía débil. Otras fuentes pusieron el FDI necesario en 4 billones de dólares diarios”.

 

Otro experto en asuntos críticos para el mundo, Thomas Bearden, ya hace mucho tiempo explicó las razones capitalistas, corporativas y energéticas para el establecimiento del “Cuarto Imperio”, y también la razón de por que son tan urgentes los problemas que están en juego para la sobrevivencia del actual “orden mundial”, para la “paz mundial”. En otras palabras, indicó el por qué Irak y Afganistán necesitaban un “cambio de régimen” tan urgente y el por qué Irán y Venezuela se encuentran actualmente en la lista negra dorada y el por qué la “concepción de la democracia” del Presidente Chávez está pasada de moda, y por lo tanto, por qué él mismo aparece en la lista de las “Escuadrones de la Muerte” de los paramilitares estadounidenses.

 

Salvo si ocurre un milagro económico, Bearden, en lo siguiente pronostica los efectos globales de un colapso inevitable e inexorable de la economía estadounidense, y con esto del mercado internacional, es decir, del modo de producción y destrucción capitalista e imperialista:

 

El gran Armagedón resultante destruirá la civilización como la conocemos, y quizás una gran parte de la biosfera, por lo menos para muchas décadas. Mi estimación personal es, que aproximadamente al comienzo de 2007, al curso energético actual, vamos a haber alcanzado una probabilidad de 80% de este escenario de la “destrucción final de la civilización misma” que puede ocurrir en cualquier momento, lentamente aumentándose la probabilidad con el paso del tiempo. Uno puede discutir sobre el tiempo exacto, mover las fechas por un año o dos, pero la premisa básica y el marco general del tiempo quedan. No sólo estamos enfrentando una crisis económica mundial sino también una crisis de destrucción mundial”.

http://www.vheadline.com/readnews.asp?id=22749

 

Bien, hemos pasado el año crítico de 2003 y nos sigue esperando lo siguiente:

 

La fecha del (año) 2003 parece ser el “punto crítico del no regreso” para la supervivencia de la civilización como la hemos conocido. Llegando a este punto, digamos en el 2005, no resolverá la crisis a tiempo, y el colapso de la economía mundial igual que la destrucción de la civilización y la biosfera aún ocurrirán casi con seguridad, incluso con las soluciones en mano. ...Esta propia amenaza se está tejiendo temerosamente en nuestro futuro cercano, en gran parte gracias a las crecientes e insoportables presiones que los precios del petróleo causaron. Entonces, dentro de aproximadamente 7 años desde ahora, entraremos al periodo de la amenaza de un Armagedón Final, salvo si hacemos algo muy, muy rápido ahora, para resolver la ‘crisis actual de la energía eléctrica proveniente del petróleo’ de una vez por todas”.

 

Claro, al contrario de Michael Ruppert, Stephen Roach y Thomas Bearden no son socialistas, no son revolucionarios mundiales permanentes, ellos son partidarios del sistema global capitalista, ellos desean lo mejor para Norteamérica Corporativa. Tanto más hay que tomar muy serio todas sus advertencias y pronósticos.

 

En pocas palabras, la humanidad se encuentra en serios e inmediatos problemas. Sin embargo, dejemos que Alfredo Bremont mismo finalmente reflexione y nos explique a nosotros, a Venezuela y al mundo el rayo revolucionario de la esperanza militante y optimista que nos podría salvar.

 

Dice que una vez que “... la riqueza se distribuye democráticamente entre la población, un ambiente limpio elevará al intelecto humano hacia un espectro más amplio, aliviando la presión sobre la multitud de seres humanos y sus organismos vivos interdependientes. Esta existencia sincronizada con la naturaleza puede ayudarnos en vivir más tiempo, porque amplia la mente”.