Franz J.T. Lee, diciembre de 2004



El Presidente Chávez estudiando Trotski, Revolución y Emancipación


Como informamos hace un tiempo, en Madrid, el Presidente Chávez había comprado la famosa obra de Trotski “La Revolución Permanente” y actualmente está estudiando la aplicación y relevancia histórica de la misma con mucho interés. Aparte de la bien conocida teoría de Trotski de la revolución permanente a nivel global - que es nada más ni nada menos que la instalación del socialismo a escala mundial, más no la versión estalinista del socialismo en un sólo bloque, país o isla - lo que a estas alturas debería ser de interés particular para Venezuela, son los puntos de vista de Trotski en cuanto a la relación social entre la “violencia” y la “emancipación” en el “Tercer Mundo” y en América Latina.


Encontramos la violencia en todas partes ... nosotros no inventamos la violencia y el terrorismo... nacimos en violencia capitalista ... vivimos y morimos en terrorismo imperialista ... son nuestro “pan de cada día”.

La violencia alias el terrorismo parece ser un proceso universal que amenaza el mismo destino de la humanidad. Todo el mundo habla de la violencia y de la paz, como si las dos forman una unidad dialéctica y una contradicción de opuestos. Pero, parece que muy poca gente sabe lo que este concepto significa realmente. De hecho, prácticamente hay tantas definiciones de violencia como hay personas experimentándola a diario.

Como Trotski, en concordancia con Frantz Fanon, ha demostrado durante toda su vida, el opuesto de la violencia no es la paz, sino la emancipación.

Después de haber redactado una introducción especial al “Manifiesto Comunista” de Marx y Engels, que fue destinada a los camaradas sudafricanos y luego, el 30 de abril de 1933 publicada en idioma afrikáans, León Trotski redactó una carta al Partido de los Trabajadores de Sudáfrica (WPSA), concerniente a las Luchas Nacionales y Agrarias de Sudáfrica. (1)

Durante la discusión de la cuestión nacional, del nacionalismo y de la posibilidad de los "Negros" de establecer un Estado Africano separado o incluso unos Estados Unidos de Sudáfrica - después de una revolución política victoriosa - Trotski enfatizó de manera contundente: “dejemos que hagan este reconocimiento libremente, basado en sus propias experiencias, y no forzosamente mediante el látigo de los opresores Blancos”.

Para nosotros, los Bolivarianos, es de gran interés lo que Trotski señaló aquí, es decir el contraste entre el látigo de los opresores Blancos y el arbitrium liberum emancipatorio, que es el libre reconocimiento, la auto-determinación de los pueblos Africanos autóctonos, en base de sus propias experiencias, de su única práxis-teoría revolucionaria.

Trotski, siendo un socialista científico revolucionario que había experimentado el terror y la violencia política de Stalin, sabía muy bien, que en Sudáfrica, igual que en otras partes, dentro del proceso histórico de la lucha de clases a nivel global, estaba aconteciendo una inexorable batalla dialéctica violenta entre las fuerzas sociales reaccionarias violentas y aquellas de carácter emancipatorio. Dentro de la revolución mundial permanente, esto es la unidad y contradicción de opuestos, el potente motor de la historia. Especialmente aquí en Venezuela, como hemos podido presenciar durante los últimos 6 años, diariamente, esta confrontación de clases continúa cada vez con más intensidad, más violencia y más velocidad.

Trotski, como Marxista revolucionario, especialmente en su “Revolución Permanente”, ha analizado múltiples fenómenos sociales, particularmente la Revolución de Octubre, y siempre ha señalado, que al comienzo del desarrollo o proceso de una cosa, persona o de un revolucionario, su esencia está sumergida casi completamente en una apariencia muy particular. Generalmente la gente, utilizando la lógica formal de Aristóteles, tiende a identificar a los dos eternamente como una unidad indivisible. Una vez “terrorista”, siempre “terrorista”. De manera gradual, una cosa se desprende de su forma original y adquiere nuevas apariencias.


Por ejemplo, la Revolución Bolivariana que conquistó el poder legítimamente en 1998 y la actual “revolución dentro de la revolución”, que extiende su poder económico y social de manera democrática, son dos lados diferentes dialécticos del mismo proceso histórico, de la revolución mundial permanente, pero no son idénticos. De hecho, sólo se pueden entender dentro del contexto de la teoría dialéctica de Trotski del desarrollo igual, desigual y combinado a escala mundial.

En el caso de Sudáfrica, en su “Carta” Trotski diferenció de manera muy cuidadosa entre la “apariencia” de Sudáfrica frente al mundo y a los Blancos como Dominio así presentado por los medios masivos a nivel global, y su esencia, que era una colonia de esclavos, como los Negros la experimentaron en 1933 a diario durante su lucha de clases.

En el transcurso de su desarrollo y en su movimiento histórico, la esencia material y apariencia social de una cosa, por ejemplo, de la violencia oligárquica en Venezuela, en su hora tope en 1992, dos fuerzas antagónicas influyeron en el intento de golpe de Chávez contra el "salvajismo neoliberal" para después introducirse de manera gradual el “vacuo de poder político”, que es la “condena” dialéctica de Hegel, para los dinosaurios políticos del Puntofijismo.

Esto es algo, que los oligarcas, sus lacayos, la CIA y Washington, con su mentalidad lógica-formal esclavista no logran comprender hasta el día de hoy, y esto es la razón del por qué fallaron durante los últimos tres años.

Lo que estamos presenciando actualmente, es que los elementos corruptos y los remanentes reaccionarios de la Cuarta República - incluyendo su constitución moribunda, que les permitió actuar de manera violenta durante más que 4 décadas - con respecto a sus contenidos capitalistas que son la explotación económica, la opresión política, la discriminación social, el asesinato en masa y la degradación humana, ahora están desvaneciendo en el olvido, aplastados por el Poder Ciudadano que está avanzando y por la Lucha de Clases de los Trabajadores.

La esencia reaccionaria de la “Oposición” como corrupción afirmativa, asesinato y decadencia, poco a poco está desapareciendo, bajo la presión social de las fuerzas revolucionarias Bolivarianas y de la Quinta República,

Por cierto, trata de adaptarse, pero no puede ni olvidar y mucho menos cambiar su esencia de serpiente no-democrática; permanentemente trata de cambiar sus apariencias, incluso ocultarse debajo las boinas rojas, pero todo en vano.

En la medida que la Revolución Bolivariana realmente y verdaderamente avanza, como revolución permanente a nivel global, lógicamente debilitará al corporatismo globo fascista y finalmente esta violencia social reaccionaria nacional e internacional contra Venezuela se volverá menos esencial y al fin no-esencial. Claro que la conditio sine qua non es que nos revolucionamos permanentemente en el sentido de la práxis y teoría de Trotski.

En cuanto a la relación revolucionaria entre la violencia de la clase dominante y la emancipación de los trabajadores se refiere, en el caso de Sudáfrica igual que en el resto del “Tercer Mundo”, Trotski era bien claro. En su Carta explicó: “No se puede pensar en una revolución victoriosa sin el despertar de las masas Nativas; a su vez les dará lo que hoy tanto les hace falta, confianza en su fuerza, una conciencia personal elevada y crecimiento cultural”.

A pesar de todas las piedras de tranca, que son naturales en la vida social en el capitalismo, es precisamente esto, que la Revolución Bolivariana está haciendo en Venezuela. Despierta políticamente a las masas empobrecidas; por primera vez en sus vidas, su gobierno electo se dirige a ellos, eleva su dignidad humana, les da esperanzas concretas, poder económico y eleva su conciencia social de clase.

Por esas mismas razones, millones alrededor del mundo aman al Nuevo Hombre de Ché Guevara y, como revolucionario, él los ama también. No hay amor más grande que el de un hombre o una mujer que da su vida para su pueblo y viceversa. Esto lo hizo Trotski y lo hizo Venezuela el 11 a 14 de abril de 2002, y Chávez lo hace todo el tiempo.

Aunque Trotski, al igual que Marx, Engels y Lenin le asignó gran significancia a la teoría revolucionaria dentro del campo de la práxis política - “no hay revolución social sin teoría revolucionaria” (Lenin) - no obstante, no tenemos cómo tratar la teoría política Marxista, no tenemos manual para la dialéctica o receta para cómo hacer revolución social y no tenemos constitución alguna que fijase las leyes de movimiento de asuntos sociales.

Nuestros intelectuales revolucionarios deberían tomar en cuenta que Trotski sabía, que los revolucionarios sudafricanos tienen que comenzar con las realidades concretas de sus vidas diarias, y a través de la investigación y análisis científica de esas condiciones, lograrían desplazarse hacia lo abstracto, hacia una conciencia política elevada y una confianza en su fuerza.

Además, aplicando esta teoría revolucionaria, que fue obtenida de esta experiencia práctica revolucionaria, a su vez ellos, los revolucionarios, intelectuales y trabajadores se desplazarían hacia las realidades nuevas y siempre fluyentes de Sudáfrica y del panorama global entero; de esta manera, la lucha emancipatoria de los trabajadores se elevará definitivamente a un nivel dialéctico más alto: la misma revolución se revolucionará y ganará profundidad emancipatoria, lista para otra vez ser analizada de manera concreto-abstracta y práxico-teórica. Esto es el proceso revolucionario permanente de la oscilación emancipatoria entre la Práxis Científica y la Teoría Filosófica. No hace falta enfatizar, que esto es la enorme esencia histórica y la lección concreta de la teoría de Trotski de la revolución permanente para Venezuela y América Latina, de la cual Chávez seguramente se va a dar cuenta.

Aunque Trotski dio ejemplos de su propia experiencia revolucionaria, especialmente de la Revolución de Octubre, aún no consideró necesario, que las masas africanas deberían reproducir la experiencia Rusa en el Cabo de las Tormentas. Resaltó que no era suficiente familiar con las condiciones en Sudáfrica y que las masas Negras deberían hacer sus reconocimientos libremente, basado en sus propias experiencias.

Es precisamente en el campo de la experiencia, de la práxis política diaria, en concejos populares y a través de la democracia participativa, donde los trabajadores concretos de Venezuela tienen que aprender la dialéctica y las leyes y categorías de la lógica del movimiento.

Es cuando su “conciencia personal elevada” (Trotski) se convierte en conciencia social de clase, cuando sus reflexiones abstractas se aproximan a la realidad concreta, cuando logran eliminar su mentalidad esclavista, sus fantasías religiosas, sus eslóganes, costumbres, tradiciones, etc., sólo así pueden encontrar su camino en un laberinto de ideología, falsificaciones, racionalizaciones y mentiras, pueden leer entre líneas de sus medios masivos, de sus telenovelas y sus canciones de “amor”, transmitidas por todas las estaciones de radio reaccionarias.


Es cuando comienzan a captar la totalidad concreta, el Todo de Hegel, sólo entonces se aproximan a la Verdad, y no hay nada más magnético que la Verdad para una criatura oprimida, que busca la emancipación y no la salvación mesiánica. No hay nada que las clases dominantes temen más que la Verdad. Poder Ciudadano es Verdad Emancipatoria. La Ignorancia del Trabajador es la Gloria del Capitalismo.

Ya para concluir, en conmemoración de todos los hijos e hijas heroicas de la revolución, incluyendo a Pulitti y Anderson, que han caído en las luchas de liberación africanas, asiáticas y latinoamericanas durante los últimos 500 años, es pertinente contar aquí la experiencia personal de Trotski de la violencia política, del asesinato de su querido hijo León Sedov.

León Sedov, hijo de Natalia Sedova y Trotski fue asesinado en un hospital de Paris por agentes de la GPU de Stalin. En México, dos años antes de que él mismo sería asesinado por la policía secreta internacional de Stalin, el 20 de febrero de 1938, Trotski redactó el artículo: “León Sedov - Hijo, Amigo, Luchador”. En lo siguiente citaremos detalladamente del artículo para demostrar la tristeza y el amor de un gran revolucionario frente a la violencia internacional.

Redactando estas líneas con la madre de León Hesiod a mi lado, siguen llegando telegramas de condolencia desde diferentes países. Y para nosotros cada telegrama levanta la misma pregunta aterradora: ‘¿De verdad nuestros amigos en Francia, Holanda, Inglaterra, los EE.UU., Canadá, Sudáfrica y aquí en México aceptan como hecho definitivo y cierto que Sedov ya no es? Cada telegrama es una nueva afirmación de su muerte, pero aún somos incapaces de creerlo. Y esto no sólo porque era nuestro hijo, amante de la verdad, humilde y capaz de amar, sino sobre todo porque se había convertido, como nadie más en la tierra, en parte de nuestra vida, completamente enraizado, nuestro co-pensador, nuestro co-trabajador, nuestro vigilante, nuestro asesor, nuestro amigo. ... León era un ser humano profundamente limpio, honesto y puro. Delante de cualquier reunión de la clase obrera, podía contar la historia de su vida, de manera muy breve y a diario, al igual que yo lo hago aquí. No hubo nada de que se avergonzó o que tenía que esconder. La nobleza moral era la falla principal de su carácter. ... Junto con nuestro chico ha muerto todo lo que todavía se había conservado joven dentro de nosotros. ... ¡Adiós, León! Dejamos tu memoria irreprochable a la generación más joven de trabajadores del mundo. Vivirás justamente en los corazones de todos aquellos que trabajan, sufren y luchan para un mundo mejor. ¡Juventud revolucionaria de todos los países! Acepten de nosotros la memoria de nuestro León, adóptenlo como su hijo... “. (2)

Alas, la juventud revolucionaria del mundo, hoy, más de medio siglo después, sabe muy poco sobre Trotski, sobre sus pensamientos y su trabajo, y prácticamente no sabe nada sobre su hijo, su hermano adoptivo.

Ahora se ve claramente, por qué al término “violencia” no se puede limitar a su connotación normal (que generalmente es la connotación burgués-ideológica), es decir, únicamente a su significado físico, moral y psicológico, como opuesto de “paz” o de “pacifismo”.

Científicamente, Violencia es el opuesto directo de Emancipación. Emancipación lucha contra Violencia, en consecuencia, lógicamente esta “guerra de clases” (Lula) permanente no puede ser pacifista, reconciliadora y participativa. Esto lo debería y tiene que saber el soberano revolucionario armado. Trotski nos enseñó que la Emancipación le da a la Violencia su connotación esencial, real y verdadera.
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1) Partes de esta carta están publicadas en: Franz J. T. Lee, Südafrika vor der Revolution?, Fischer Taschenbuch Verlag, Frankfurt am Main, 1973, pp. 185-188. El texto completo fue originalmente imprimido en „Workers’ Voice“, Cape Town, November 1944, Volume 1, No. 2, pp. 18-20.
2) Leon Trotsky, Portraits: Political and Personal, Pathfinder Press, New York, 1977, pp. 189-190, 202, 203.