Franz J.T. Lee, noviembre de 2004



Venezuela: ¿Teoría o ideología, revolucionarios o ideólogos?


Según un informe de nuestro colega Richard Smith de Vheadline.com en cuanto a la reunión en Fuerte Tiuna, donde se discutió la actual “Revolución dentro de la Revolución Bolivariana” y donde se elaboraron ciertas tareas inmediatas y urgentes, se enfatizó lo siguiente:

La meta es ‘profundizar’ la revolución desde la base hacia arriba y alejarse de la influencia tradicional de los líderes de los partidos políticos, extendiendo el alcance de acciones sociales y políticas. Se sospecha que de hecho el arquitecto de esta estrategia es el ideólogo principal de la Revolución Bolivariana, el Comandante William Izarra. ... Otros puntos que se discutieron en la reunión de Fuerte Tiuna eran la educación ideológica del pueblo venezolano y como dijo Chávez en más de una oportunidad, “sin ideología y conciencia política no hay revolución”.

Por cierto, palabras son formas e instrumentos de expresión y nosotros les damos nuestros propios contenidos fluyentes, como ya lo filosofó Julieta en William Shakespeare: “Por más nombres que se le pueda dar a una rosa, seguirá oliendo igual de dulce”.

Sin embargo, cuando utilizamos ciertas palabras o ciertos conceptos que ya tienen una larga historia ideológica y que han causado bastante confusión social no sólo en la sobre-estructura sino también en las mentes de millones, entonces, en el sentido científico, tenemos que ser muy cautelosos con su uso, especialmente, cuando a una revolución social mundial seria se refiere, incluso más, cuando el concepto es la “ideología” misma.

Durante las últimas décadas, todo tipo de ideología ha demonizado su propio opuesto, que es la teoría y ónticamente cortaron todas las relaciones prácticas con ella, condenando de esta manera la teoría al ostracismo y a una existencia aislada dentro de una “torre de marfil”, sustituyéndola por el pragmatismo, el empiricismo, la acción concreta, el activismo y la práctica.

Esto ya es una razón más de tener mucho cuidado con conceptos como “ideología” e “ideólogos” en cuestiones revolucionarias. Lenin, que fue un experto en asuntos como éste, comentó de manera bien clara: “Sin teoría no hay revolución”. No dijo, sin ideología, y mucho menos, sin ideología “marxista”, “socialista” o “comunista”.

Claro que esto no vale como argumento semántico, tampoco quiere ser una crítica a Richard Smith, al que apreciamos muy cariñosamente. Tampoco ni siquiera es una crítica teórica contra la Revolución Bolivariana, que ciertamente no tiene en mente la ideología o práctica reaccionaria. Sencillamente es una advertencia a los camaradas en función de desarrollar una “crítica de la ideología” radical.

No obstante, en nombre de una precisión científica y una incisión filosófica deberíamos llamar al vino vino y a una espada espada. De lo contrario puede resultar una confusión, especialmente, cuando dentro de la “guerra de las ideas” y las campañas difamadoras de desinformación, los conceptos se convierten en su propio opuesto, como por ejemplo, la “liberación” de Irak por parte de Bush o como dijo Orwell, en el fascismo mundial, la guerra es la paz, y la libertad es la esclavitud.

Lo que queda de un concepto

¿Que queda del valor de un concepto, que, en su uso global, identifica tanto a Simón Bolívar como a George W. Bush como “libertadores”? Por cierto, frente a tal perversa asociación, Bolívar diese la vuelta en su tumba y agarraría su espada. Una revolución nueva, original y auténtica necesita su propia profundidad conceptual correspondiente.

Así que en nombre de la claridad y para nuestros camaradas revolucionarios, vamos a introducir brevemente los orígenes etimológicos y políticos de los conceptos “ideología” e “ideólogos”.

Etimología histórica

El concepto “ideología” se compone por los dos conceptos “idea” y “logos”. El “padrino” filosófico del concepto “idea” es Platón. En su “Doctrina de las Ideas” se encuentra todo lo referente al idear y al concebir la idea de algo, en otras palabras y en la lógica formal, se encuentra el “know how tecnológico” de cómo pensar “correctamente” y “filosóficamente”.

Idea” proviene del idioma Griego, de Eidos, el ídolo, la imagen... De manera similar, “Logos” es también una idea antigua griega. Primero, gramaticalmente, parece ser sólo “habla humano”, que se expresa a través de las letras del alfabeto y que se disipa en sílabas, palabras y frases; segundo, retóricamente, es el habla mismo, es prosa, es fábula; tercero, en la Lógica Griega, es la premisa, el juicio o la conclusión, la definición del concepto; cuarto, en la Psicología y en la Metafísica, es el “alma humana”, el micro cosmos; quinto, en la Teología, es el Ser Supremo, el Dios Todopoderoso mismo.

Hoy día, no importa si pensamos o no estos significados de manera consciente o subconsciente, no importa si los tomamos en cuenta o no, representan las marcas de nacimiento del concepto muy moderno de la “ideología”.

El actual concepto de “Ideología” mismo es un invento moderno, burgués, capitalista de la Revolución Francesa, introducido por Destutt de Tracy en su famosa obra “Los Elementos de la Ideología” (5 volúmenes, 1801-1815), y cuya función original era la de reducir las actividades espirituales humanas y sus contenidos a conceptos o concepciones (ideas), a reglas prácticas para la educación oficial, para la ley y para el Estado burgués capitalista.

En cuanto a los actores sociales, es decir los ideólogos se refiere, jugaron esos un papel político muy central a fines del siglo 18. Ya Napoleón Bonaparte, que era el “Espíritu del Mundo” de Hegel, cabalgando a través de Europa, no se dejó impresionar en absoluto por ellos. Divulgando ideas y prácticas burgués-revolucionarias en todas partes, Napoleón estaba convencido de que la ideología y los ideólogos estaban perjudicando el proceso de extender el capitalismo en toda Europa. Para contrarrestar a esas fuerzas malignas, organizó una campaña de difamación contra ellos y de esta manera el concepto “Ideología” adquirió su primera connotación conocida.

Los “jóvenes” Marx y Engels le dieron a la ideología su significado reaccionario final, colocando todo, espiritualidad, filosofía, religión, leyes, arte, metafísica, lógica y ciencia de la clase dominante en la sobre-estructura ideológica de la sociedad capitalista moderna. (Para un análisis científico y detallado de lo anteriormente mencionado en castellano, véase: Franz J. T. Lee, Teoría-Práxis de la Revolución, Segunda Edición, Cap. 3, ¿Qué es la ideología? ¿Por qué la ideología radicalmente opone la teoría revolucionaria y la emancipación humana?, CDCHT, ULA, Mérida, 1991). <http://www.franz-lee.org/files/marxengels3.html>

Marx nunca llamó su Ciencia y Filosofía una “Ideología”. Engels incluso llegó a llamarla una “falsa conciencia”. En sus tempranas obras, Marx tenía una actitud ambigua, pero muy negativa hacia la ideología. Explicó, que todas las clases sociales pueden desarrollar ideología, especialmente, cuando sus ideas originalmente revolucionarias se vuelven osificadas y comienzan a afirmar el Estatus Quo y de esta manera distorsionan o desfiguran la realidad social, poniéndose al servicio de la contrarrevolución y al interés de nuevas clases dominantes emergentes. Enfatizó, que durante todas las épocas, las ideas dominantes (la ideología) siempre fueron las ideas de las clases dominantes; esas ideas nutren la explotación económica capitalista y la dominación política reformista.

Por eso, al fin y al cabo, la ideología es reformista, en cambio la teoría es revolucionaria. Así que, Venezuela, la pregunta es ¿Teoría o Ideología, Revolucionarios o Ideólogos?

Lanzado por el magnicidio de Danilo Anderson, en Venezuela, en la fase actual de la Revolución Bolivariana, es menester tomar en cuenta todas las teorías revolucionarias, incluso de la lucha de guerrilla, del pueblo armado, especialmente los casos dede Cuba, Nicaragua, Argelia, Vietnam, China y Rusia.

La Revolución Bolivariana actualmente está dirigiendo sus misiones educativas, sus nuevas ideas liberadoras y su teoría revolucionaria precisamente contra esas ideas y esa ideología oligárquicas y dominantes, enfatizando que el poder social tiene que estar en manos del verdadero Soberano, el pueblo. Esto es la quinta esencia teórica y emancipatoria de la democracia participativa.