Franz J.T. Lee, noviembre de 2004



Fallujah: un sangriento espejismo de similares genocidios venideros


Hace poco, durante las elecciones estadounidenses, citábamos a Orwell y le advertíamos al pueblo norteamericano sobre lo que el “Hermano Mayor” Bush y sus consortes militares fascistas tienen planeado para él y para el resto del mundo:

Te quebrantaremos hasta el punto de no regreso. ... Más nunca serás capaz de tener un sentimiento humano normal. Todo estará muerto en tu interior. Más nunca serás capaz de sentir amor o amistad o alegría de vivir o ganas de reír o curiosidad o coraje o integridad. Serás vacío. Te exprimiremos y luego te llenaremos con nosotros mismos”.
(http://www.vheadline.com/readnews.asp?id=23232)

Mientras tanto, fuentes independientes, especialmente el WSWS (World Socialist Web Site), inter alia, reportan sobre los horrorosos crímenes de guerra cometidos actualmente en Irak, de hecho sobre el genocidio en Fallujah:

El asalto estadounidense a Fallujah es una operación criminal y bárbara. Las descripciones de la acometida a través de los barrios del norte de Fallujah dejan claro, que se está destruyendo la ciudad y masacrando a sus defensores pobremente armados, por 10.000 soldados norteamericanos, los cuales han sido absueltos de toda restricción moral”.
(http://www.wsws.org/articles/2004/nov2004/fall-n11.shtml)

Este “mundo de temor y traición” fascista del despiadado Imperialismo Corporativo Estadounidense del Siglo 21, Orwell lo pronosticó de la siguiente manera:

Un mundo de angustia, traición y tortura, un mundo de aplastar y ser aplastado, un mundo que no crecerá menos sino con menos piedad, en la medida que se va refinando. El progreso en nuestro mundo será un progreso hacia más dolor. ... En nuestro mundo no habrán emociones excepto el temor, la furia, el triunfo y la auto humillación. Todo lo demás lo destruiremos.”

Esto es Fallujah, un sangriento espejismo de similares genocidios venideros. A pesar de nuestro optimismo militante y nuestra militancia optimista en cuanto a nuestras esperanzas revolucionarias, no debemos ignorar las actuales realidades históricas a nivel mundial. De hecho, la historia nos ha demostrado una y otra vez, qué es lo que pasa cuando los imperios se descomponen y de qué son capaces de cometer las clases dominantes omnipotentes. Ellos utilizan la religión, la moral, la ética, los “valores humanos”, la “felicidad”, el “bienestar social”, la “libertad”, la “paz mundial” o la “justicia social” para sus propios fines megalomaniacos y cleptocráticos, pero ellos mismos jamás ni siquiera sueñan de aplicar aunque sea uno de estos.

No se puede apelar en absoluto a sus “almas”, a su “corazón” o a sus “sentimientos” - no poseen nada de esto. Nunca bajarán de sus tronos pacíficamente, hay que removerlos de allí con el único lenguaje que ellos mismos han creado y que entienden muy bien. Lo que era por demostrar: el actual Fallujah en Irak.

La humanidad, la especie humana y billones de fuerzas de trabajo manual obsoletas, especialmente en todo el llamado “Tercer Mundo” están en peligro inminente. La razón no sólo es lo que pasa actualmente en el Medio Oriente, sino lo que ocurre en el planeta entero, cuya vida prácticamente ya está condenada a la extinción, salvo si aún ocurre un “milagro” emancipatorio. Muy poca gente quiere llegar a las raíces de todo mal e identificar el verdadero sistema mundial, para ver el verdadero proceso de producción alienador y para analizar su matriz laboral.

Transhistóricamente, el Trabajo - la “maldición” divina “proveniente” de Irak antigua, del “Paraíso” - su cruel explotación nos ha encaminado a este sangriento y tortuoso Vía Crucis hacia la Gólgota global actual, hacia el Imperio Mundial Norteamericano de Bush y hacia Fallujah. Este sistema mundial demoníaco es el capitalismo alias la “globalización”, su quinta esencia es el Trabajo Alienado y Alienador, el archienemigo de la Creatividad y la Creación Humana.

Ahora, incluso cuando el capitalismo mundial ya se está destruyendo a sí mismo, comenzando con volar a sus propias “Torres Gemelas” y terminando en el genocidio de billones, en nombre de la humanidad y en defensa de la vida planetaria misma, muy pocos movimientos de trabajadores, organizaciones y países progresistas, abierta y radicalmente exigen la aniquilación inmediata del sistema capitalista mundial, del Trabajo y de la Producción, que explotan, dominan, discriminan, militarizan y alienan. Esto es lo que el último estado del Trabajo, del Capital y del Capitalismo ha hecho a través de los milenios pasados.

¿Quien, en primer lugar, tiene la responsabilidad histórica de parar el Armageddon venidero? Son los trabajadores metropolitanos, tanto físicos como intelectuales, no porque son especiales o superiores - objetivamente - más bien porque viven en la propia boca del lobo y simplemente pueden lograr que se den los cambios necesarios inmediatos y concretos y cosechar resultados efectivos; son ellos, que tienen el deber humano de decir NO al fascismo mundial y declararse incondicionalmente solidarios con todos los “desterrados” del “Tercer Mundo”, que actualmente sufren el choque de la carnicería nazi norteamericana.

Claro, esto suena bastante “utópico”, hasta “euro y américa centrista”, incluso “Marxista”, sin embargo, ya no queda otro camino para concreto y terrenalmente parar esta monstruosidad global. Las oraciones feudalistas y absolutistas, las esperanzas pasivas, las creencias “democráticas”, los mítines, las huelgas de hambre, las discusiones de paz, las mesas redondas y las comisiones - por tan sinceros, humanos y bienvenidos que todos sean - no lograron parar el capitalismo, el colonialismo y el imperialismo en su inexorable marcha hacia delante a través de los milenios.

Además, América Latina, Asia, Africa, Oceanía y el Caribe, todos tenían sus luchas y revoluciones coloniales heroicas y habían desarrollado paradigmas emancipatorias para la lucha contra el fascismo mundial. Deberíamos refrescar nuestra memoria y conciencia social histórica y aplicar nuestros métodos y prácticas de resistencia humana legítima y justificada tan amorosamente obtenidas.

Finalmente, aquí en Venezuela, durante los últimos 5 años, una y otra vez el pueblo venezolano y especialmente los “más pobres de los pobres” han demostrado, cómo se lucha contra los bandidos, tiranos y dictadores locales e internacionales y contra el fascismo norteamericano. Tenemos una responsabilidad histórica aún más grande; junto con los Afganos, Irakíes y Palestinos, etc., estamos actualmente en la vanguardia de la resistencia concreta y directa contra la Norteamérica Corporativa.

Sin embargo, no debemos olvidar, que la corrupción del mejor es la peor corrupción de la historia y de la tierra. Tampoco la Izquierda y los Marxistas deberían olvidar lo que nos advirtió uno de los padres del socialismo científico y filosófico, Federico Engels, en su “Dialéctica de la Naturaleza”:

... sólo el ser humano era capaz de imprimirle su sello a la naturaleza, no sólo en desplazar a plantas y animales, sino también en cambiar el clima del sitio de su residencia e incluso en modificar la fauna y flora de manera tal, que las consecuencias de sus acciones sólo pueden desaparecer con la extinción universal del globo terráqueo entero” (1875).