Franz J.T. Lee, agosto de 2004
América Latina, Venezuela: Ahora el zorro corporativo está cuidando nuestros pollitos electorales democráticos
Ahora, después
de la "Batalla de Santa Inés" en Venezuela, como
paradigma
emancipatorio para el mundo, estamos celebrando el
internacionalismo y el
proletarianismo internacional, la
práxis-teoría revolucionaria de las clases
obreras
del mundo, de la Revolución Bolivariana a escala global,
especialmente
en América Latina.
Sin embargo, ahora
vale más que nunca: “¡La Lutta continúa!”
¡Tenemos que saber
qué es la Revolución,
nuestra Revolución!
Desde las Revoluciones
(Norte)Americana y Francesa, y desde la Revolución
Industrial
Británica, muchos estudiosos hicieron serios intentos
científicos
para explicar esos cambios sociales históricos
momentáneos, que tuvieron lugar
en Europa y Norteamérica
durante los siglos 18 y 19, y en Asia, Africa y América
Latina
en el siglo 20.
En otros de nuestros ensayos tratábamos
de explicar el concepto de “revolución”
en
general, y la “Revolución Bolivariana” en
Venezuela y América Latina en
particular. Aquí otra
vez un resumen de los conceptos fundamentales.
El Concepto de
“Revolución”
Para las tareas
emancipatorias, después de la victoria electoral Bolivariana
del
15 de agosto de 2004, es obligatorio saber lo que se tiene que
hacer en el
futuro inmediato, saber de lo que se trata con la
revolución social, con el
proletarianismo internacional y
la emancipación de los trabajadores a escala
mundial.
Ahora,
aquí un breve resumen del origen histórico de la
revolución.
Enfatizaremos las ideas y los eventos
históricos pertinentes, bajo cuya
influencia y guía
ideológica Bolívar, Miranda, Rodríguez y Zamora
estaban
luchando para iniciar la revolución, la liberación
de América Latina.
Agustín Thierry (1795-1856),
el historiador y escritor romántico Francés, vio
el
desarrollo nacional como una lucha entre dos “razas”
principales, los invasores
y los invadidos; Francois Pierre
Guillaume Guizot (1787-1874), otro historiador
Francés,
quien, entre 1829 y 1832 escribió la obra de 6 volúmenes
“Historia
General de la Civilización en la Europa
Moderna”, igual que Thierry, interpretó
las
revoluciones sociales Europeas como luchas de clases sociales. Louis
Adolphe
Thiers (1797-1877), Primer Ministro de Francia entre 1836
y 1840 y Presidente de
la Tercera República Francesa entre
1871 y 1873, un historiador Europeo
prominente de su tiempo, igual
que Thierry y Guizot, formó parte de los
intelectuales
respetados que inspiraron a Carlos Marx y Federico Engels
en
desarrollar su teoría de la lucha de clases en la mitad
del siglo 19.
Desde la “Reflexión sobre la
Revolución Francesa” de Edmund Burke (1729-1797)
hasta
los autores contemporáneos de la “teoría sobre el
sistema” o "teoría
sistémica",
“teoría de la modernización” o “teoría
de la independencia” hay una
conexión histórica
directa de intelectuales que habían intentado de explicar
la
esencia y las leyes del desarrollo del “cambio social”
o la “revolución social”.
Obviamente
tenemos que estudiar este “proceso de la revolución
mundial”, tenemos
que entender las raíces históricas
metropolitanas de la Revolución Bolivariana.
De la manera
contraria nos volvemos clavados a lo inmediato, al "carpe diem"
de
la ideología y la reacción, por ejemplo,
olvidamos que Jimmy Carter era un
presidente de los EE.UU. que
participaba en todo tipo de conspiraciones y
sabotaje de posibles
revoluciones en Haití, Nicaragua, etc. Ahora irónicamente,
el
zorro corporativo está cuidando nuestros pollitos electorales
democráticos
contra las intrigas golpistas de la
"Coordinadora Democrática".
Los diferentes
autores mencionados anteriormente, independientemente de su
ideología
política específica, trataron de captar las múltiples
causas,
pre-condiciones, estrategias, tácticas y
consecuencias del “cambio social”
dentro de un tejido
sofisticado de conceptos teóricos y categorías de la
cátedra
de las “Ciencias Sociales”.
Especialmente
desde el fracaso de la Comuna de París de 1871, muchas
obras
radicales revolucionario-teóricas aparecieron a
escala mundial. El fracaso de la
Primera Revolución Rusa de
1905 y el éxito de la Segunda Revolución Rusa de 1917
y
luego el colapso de todos los “países socialistas real
existentes”, había
elevado la problemática de
la revolución a un lugar central dentro del campo de
la
sociología política. Las diferentes revoluciones
coloniales de los años 60
habían amplificado este
problema y se formularon numerosas “teorías del
cambio
social” por parte de los intelectuales no marxistas.
Esto no quiere ser
sofistería acadámica sobre el
concepto de la revolución, sino es una
necesidad
práxico-teórica en función de
evitar tergiverzaciones de la revolución social
real en
Venezuela y América Latina.
Bien conocida es la “teoría
de la revolución” de Chalmers Johnson
(Revolutionary
Change, 1966) que se convirtió en el
prototipo del modelo revolucionario para la
teoría
“sistémica”. Intelectuales contemporáneos
Marxistas como Ernest Mandel en
sus últimas obras
criticaron estos modelos “burgueses”, que al fin y al
cabo
intentan de mantener el status quo capitalista a escala
mundial.
No obstante, la ciencia social “oficial”
contemporánea igual no ayuda para
explicar los cambios
sociales actuales o la Revolución en Venezuela, como
tampoco
da esperanza para analizar las “nuevas guerras” de Bush,
el “terrorismo”
y el evento de las “Torres
Gemelas”. Aún ambas fuerzas, las revoluciones y
las
guerras, pertenecen a los fenómenos históricos
principales de los siglos 20 y 21.
Actualmente, como podemos
testimoniar en Afganistán, Irak y Venezuela, las
guerras,
revoluciones y contrarrevoluciones sacuden al mundo contemporáneo
y aún
todavía no son sujetos definidos de una
cátedra específica como la es la Ciencia
Política
en nuestras universidades. Así que urgentemente hay que
incluir la
cátedra “Revoluciones Sociales del Siglo
21” en todas las Universidades
Bolivarianas de Venezuela y
de América Latina.
Actualmente esos son tratados como
subordinados de varias materias “importantes”
como lo
son “Relaciones Internacionales”, “Historia del
Pensamiento Político” o
“Sistemas Políticos
Contemporáneos”. Muchas veces, estudios en esta
dirección,
por ejemplo un curso en “Práxis-Teoría
Revolucionaria” serán descartados en la
mayoría
de las universidades nacionales de la misma manera, que la
Teología
declaró tabú a las Ciencias
Naturales durante la Edad Media en Europa.
Sin embargo,
conceptos como “ideología”, “práctica”,
“revolución”,
“contrarrevolución”,
"emancipación" y "creación",
científicamente son muy
difíciles de determinar,
especialmente cuando se utiliza el método de la lógica
formal,
que ha dominado al mundo desde Aristóteles. Esos fenómenos
poseen la
característica esencial de ser incompletos,
dependientes de un proceso y
anticipatorios, siendo estos
características que no son compatibles con la norma
de
conceptos generalmente fijadores, asignándoles significados
absolutos de
manera A = A, un árbol es un árbol para
siempre, no importa los cambios que
ocurrirán. En nuestras
instituciones de la educación mayor aquí en
Venezuela,
tenemos que desarrollar nuevos métodos, una
Nueva Lógica, para entender a
nuestra Nueva Revolución
Bolivariana, una Ciencia y Filosofía que transcienden a
la
Lógica Formal y la Dialéctica.
Cuando la
verdadera teoría científica trata de explicar procesos
mundiales como
las revoluciones, una y otra vez verifica las
agudas deficiencias de las
visiones idealistas y religiosas de la
historia y la vida humana en general.
Aún, a pesar de que
ya al comienzo del siglo 19, hace 150 años, el
filósofo
objetivo idealista alemán Georg Friedrich
Hegel (1770-1831) había descubierto el
método
dialéctico del razonamiento lógico, la mayoría
de los académicos de la
ciencia social moderna, todavía
hoy, separan la práxis científica de la
teoría
filosófica, de la misma manera que lo hizo
Aristóteles (384-322 A.C.)
lógico-formalmente.
La
Revolución Bolivariana no necesita ideologías y
prácticas obsoletas; en la
post-Batalla de Santa Inés
tiene que generar su propia Ciencia y Filosofía, su
propia
Práxis y Teoría, sus propios Actos y Pensamientos. Ya
se hizo bastante en
esta dirección, pero todavía
falta tanto por hacer, tan poco se ha hecho (esto
es una verdad
fluyente, formulada por el archi-imperialista, Cesil John Rhodes,
del
siglo 20).
La Génesis del Concepto de “Revolución”
Así
que en Venezuela, igual que en otras partes, existen suficientes
razones
sociales para re-considerar, re-evaluar y re-definir el
concepto de re-volución.
Esto no es un empeño
científico fácil. Recientemente la revolución es
tema
central de fenómenos que conocimos como “socialismo”,
“comunismo” o
“Marxismo-Leninismo”, y esos
asuntos no son muy queridos en el mundo Occidental
capitalista.
Han sido dibujados como Dráculas o Frankensteins. Los
intelectuales
burgueses de la mitad del siglo 18 Rousseau,
Voltaire o Montesquieu estaban muy
bien familiarizados con el
feudalismo y el Catolicismo Romano, los entonces
archi-enemigos
del capitalismo en su lucha de poder política e ideológica.
Esto
es la razón del por qué la clase burguesa era
revolucionaria y históricamente
podía tener
éxito.
Las dos llamadas revoluciones “clásicas”,
la Revolución Francesa de 1789 y la
Revolución de
Octubre de 1917, ambas han introducido los primeros niveles de
nuevos
modos de producción intra-sistémicos antagónicos,
el capitalismo y el
socialismo respectivamente. Hoy sólo
pueden explicar limitadamente las raíces de
las causas, las
dinámicas sociales, las latencias históricas y las
tendencias de
la revolución mundial social actual, cuya
vanguardia se forma en América Latina,
en Cuba y Venezuela
y por las luchas obreras heróicas en Bolivia,
Argentina,
Brasil, Ecuador, etc.
Los conceptos y las
categorías obtenidos de los análisis críticos de
las
sociedades industrializadas modernas altamente desarrolladas
no se pueden
aplicar directamente a los países en
“desarrollo”; de manera similar, cum grano
salis, para
nada se pueden usar conceptos clásicos Marxistas de
explotación,
clase o imperialismo para explicar
eficientemente las realidades “tercer
mundistas”
actuales.
Esto fue demostrado mejor en el conflicto entre los
autores Marxistas
latinoamericanos de la “dependencia”
y los intelectuales “neo-Marxistas” de los
años
60 y 70. También la aplicación de las tácticas y
estrategias de la guerra
de guerrillas obtenidas en China, Vietnam
o Cuba a las condiciones
revolucionarias metropolitanas por la
“Facción del Ejército Rojo” en
Europa
Occidental, había resultado en situaciones
emancipatorias desastrosas. Tambien
el "pez en el agua"
oriental del siglo 20 no es necesariamente la misma
"merlusa"
actual en las costas de Venezuela.
Desde los años 60
existe una discusión internacional apasionada,
especialmente
introducida por Herbert Marcuse, en cuanto a la
localidad del presente sujeto
revolucionario en la lucha mundial
emancipatoria. El problema es tanto más
serio, porque –
al menos durante las últimas décadas – el
proletariado de países
altamente industrializados, como
Alemania o los EE.UU. no había cumplido con su
tarea
revolucionaria histórica, como fue originalmente anticipada
y
esperanzadamente especificada por la teoría
revolucionaria Marxista; tiene más
que perder que sólo
sus “cadenas”, por lo menos esto lo “cree”.
Aquí
en Venezuela, los Bolivarianos tienen todo que perder, en caso de que
el
fascismo global intervendría y tendría éxito
en instalar el cenagal beligerante
de Afganistán o Irak. La
“Revolución” igual que la “Democracia”
es un invento
burgués capitalista y un arma de destrucción
masiva global. La emancipación, el
éxodo del modo de
producción capitalista, es una necesidad proletaria
global,
una conditio sine qua non para la Revolución
Bolivariana.
Ahora, investigaremos la génesis de la
“revolución” mundial misma. En la Edad
Media
tardía, la palabra “revolución” apareció
en Europa. Era la formación del
sustantivo proveniente del
verbo latín, revolvere, significando “revolver”,
por
ejemplo para explicar la rotación de la luna en su
órbita circular. San Agustín
lo utilizaba en el
sentido de “reencarnación”, en su batalla
religiosa contra
los paganos que creían que el alma “rota”
repetidamente a través de diferentes
“cuerpos”
hasta que ésta se purifíque. Para Dante, “revolutio”
es el movimiento
cambiante del sol, de las estrellas y los
planetas. Así que hasta el siglo 15,
el concepto
“revolutio” era en su esencia todavía un concepto
pre-político
astronómico.
Después vino
el descubrimiento burgués-capitalista de los científicos
naturales
Copernicus (1473-1543), Galileo Galilei (1564-1642) y
Sir Isaac Newton
(1642-1727), quienes dieron al concepto una
connotación físico-política. Los
astrólogos
del siglo 17 creían que a través de las posiciones de
los cuerpos
celestes - del horóscopo - podrían
predecir el destino de los príncipes
feudales, que les
pidieron consejos antes de ir a una guerra. Este
método
pre-científico se usa todavía en
nuestro tiempo en nuestros medios masivos
nacionales e
internacionales y en los horóscopos, para determinar los
patrones
de conducta de los trabajadores asalariados en el
capitalismo moderno.
No obstante, desde el siglo 17, la gente
creía que los eventos políticos
dependían de
fenómenos físicos. Pensaron que las acciones políticas
estaban
encerradas dentro del campo magnético de las
fuerzas de la naturaleza. Esto
claramente era un paso
revolucionario burgués, fuera de la noción
idealista,
religiosa, donde la Providencia determina la conducta
humana.
Galileo hasta creía que las rotaciones de la
tierra causan accidentes y
contingencias en la vida humana. Desde
entonces, el prefijo “re-“ no sólo
significaba
una simple repetición, sino también contenía la
idea de la
destrucción. Actualmente, los EE.UU. nos
muestran lo que es la “destrucción
masiva
revolucionaria corporativa”. La revolución ahora incluyó
este nuevo
elemento, que se encontró fuera del alcance de
la arbitrariedad, del cálculo y
la planificación
humana.
La palabra “revolución” recibió
su connotación política en la génesis
del
capitalismo mismo. Originó en los ciudades-estados
septentrionales de Italia,
donde el capitalismo se desarrolló
en forma embriónica. Palabras tales como
“rivoltura”
y “rivoluzzione” fueron usadas para describir serias
revueltas
sociales o descontento popular. Lo que esas palabras
significaban exactamente,
se puede comparar con el entender
político presente del “alboroto social” o
los
“eventos turbulentos” en asuntos de carácter
doméstico o extranjero. Claro, los
actuales intentos de
golpe político, el sabotaje económico y la
conspiración
constitucional en Venezuela involucran a la
contrarrevolución global.
La Teoría
Revolucionaria Marxiana
Expondremos brevemente la esencia de
la teoría revolucionaria obrera marxiana,
para entender,
por qué la Revolución Bolivariana no es Marxista ni es
anti-Marxista.
Marx evolucionó su teoría de la
revolución en los años 1840-1844 y ésta tenía
la
intención de ser un programa para la revolución
burgués-democrática, entonces
retrasada en Alemania.
El retraso histórico alemán, comparado con sus
vecinos
Occidentales burgueses (Inglaterra y Francia), le ofreció
un chance histórico
único a la revolución
social Alemana, no sólo para completar la
“emancipación
política” que se había
producido por la revolución jacobiniana en Francia, sino
hasta
para sobrepasarla en una “emancipación humana”,
que llegaría tan lejos
como para superar la contradicción
entre citoyen y burgués. Para razones
históricas
esta superación emancipatoria también vale para la
Revolución
Bolivariana.
En clarificar la pregunta
por el sujeto de tal revolución, Marx no sólo pasó
la
línea del ideólogo burgués radical al
teórico proletario de la revolución
socialista, sino
también del socialismo utópico al socialismo
científico, hecho
que para sí sólo es
susceptible de cruzar el puente de la práxis
que
necesariamente tiene que vincular la crítica del
presente con la utopía concreta
del futuro, y de actuar la
“alianza de los hombres pensantes y sufridos”,
que
liberará la sociedad humana de las cadenas del modo de
producción burgués y por
lo tanto del sistema de
clases a escala mundial.
Dos partes están unidos para
encontrarse en una alianza temporal impulsada por
la revolución,
aunque difieren en su actitud política básica hacia
esta
revolución: “una de tipo pequeño-burgués
que apunta a lograr y terminarla, y una
proletaria que la empuja
hacia adelante hasta que todas las clases que más o
menos
poseen propiedad privada, han sido exprimidas de la autoridad, el
poder
ejecutivo ha sido arrebatado por el proletariado, y las
asociaciones de los
proletarios no sólo en un país
sino en todos los países líderes del mundo serían
tan
adelantados (...) que al menos las fuerzas de producción
decisivas
estuvieran concentradas en las manos del proletariado”
(Véase: Marx y Engels,
“Discurso de la Autoridad
Central a la Liga”, marzo 1850).
Esta postulación
de permanencia para la revolución proletaria (una idea
que
luego fue profundizada por León Trotski en su “Teoría
de la Revolución
Permanente”), fue al mismo tiempo la
plataforma política común de la “Liga de
los
Comunistas” y de los “Blanquistas”. Aquí es
relevante, que la Revolución
Bolivariana históricamente
está continuando esta tradición de la
Revolución
Mundial Permanente.
El “Manifiesto
Comunista”, Marx y Engels
En el “Manifiesto
Comunista”, Marx y Engels se dirigieron al “proletariado”
en
la tercera persona, por lo tanto un poquito distanciado.
También, dirigiéndose a
los “comunistas”
mismos, utilizaron la apelación de la conclusión
del
“manifiesto”: “¡Trabajadores del
Mundo, Uníos!” El Manifiesto de Marx y Engels
de 1848
no se dirigió directamente a los proletarios a escala mundial,
sino fue
formulado para el proletariado Europeo. No obstante,
aplicado a las condiciones
capiatlistas globales actuales del
llamado "Tercer Mundo", tiene plena
vigencia
revolucionaria.
Cabe destacar, que para ellos,
revolución no tenía nada que ver con
conspiración,
con activismo ciego o Blanquismo. Fue una transformación
social
que hizo época y que se convirtió en algo
históricamente necesario a nivel
mundial, y cuya tarea fue
erradicar las relaciones explotadoras basadas en la
economía
de las clases burguesas. La posibilidad de una revolución
social
primero tiene que ser teóricamente derivada de las
condiciones objetivas de la
ley de acumulación de capital,
luego probada científicamente, sólo así se
podían
formular correctamente las ideas en cuanto a la
organización y la defensa de la
revolución. Esto
significa que una teoría revolucionaria primero tiene que
ser
desarrollada desde las condiciones específicas, luego
tiene que ser probada
científicamente en la práxis
revolucionaria a través de la organización activa
de
las clases obreras. Ciertamente nosotros, los Bolivarianos, tenemos
que
estudiar la lección mencionada anteriormente muy
cuidadosamente.
Los Cinco Postulados Principales de la Teoría
Revolucionaria Marxiana
Revoluciones Sociales sólo son
posibles, cuando existe un sujeto histórico,
cuyas
necesidades concretas son articuladas tan claramente, que la
teoría
revolucionaria parece como la expresión más
adecuada de esas necesidades. Las
revoluciones sociales son
“reales” y “totales” y tienen que tener un
carácter
internacional. Por eso, este sujeto histórico
tiene que ser la vanguardia de la
Revolución Bolivariana
actual en Venezuela.
En cuanto a la revolución social
alemana de la mitad del siglo 19, sólo tendría
éxito
si la “burguesía”, en alianza con el Estado,
llevaría a cabo la revolución
política; esto,
por un lado, haría posible la continuación de la
concentración
del capital y por otro lado la pauperización
del proletariado en desarrollo; por
eso el conflicto central entre
las fuerzas de producción y las relaciones
productivas
alemanas al fin alcanzará un nivel agudo y crítico,
creando las
condiciones históricas reales para la
revolución social proletaria alemana. Aquí
se ve el
secreto de la lucha de clase global actual en
Venezuela.
Revoluciones sociales sólo pueden ocurrir
frente a una crisis económica
universal, en la cual la
estructura antagónica de una sociedad de clase burguesa
se
vuelve clara como el sol para cada obrero consciente. Esto fue el
caso en
Venezuela después de la masacre de 27 de febrero de
1989 (El Caracaso) y
continua con la Batalla de Santa Inés.
En situaciones como esta, las dos (o más)
clases
principales de la sociedad capitalista se confrontan una a la
otra
abiertamente. La crisis mundial de 1847, para Marx y Engels
fue la verdadera
base económica de las revoluciones
Europeas de “Febrero” y “Marzo” de
1848;
también el periodo de relativa prosperidad económica
de 1849-50 fue la base
económica de la reacción
política Europea a comienzos de los años 1850.
Una
pre-condición para revoluciones sociales, es un nivel
altamente desarrollado
de la revolución industrial. Esto
crea un proletariado altamente organizado y
experimentado, que
puede rebelarse de manera unida y disciplinada, como una
“clase
para sí misma” que es capaz de superar la sociedad de
clases capitalista.
Obviamente, esta tarea de la Revolución
Francesa, la industrialización, es parte
del proyecto de la
Revolución Bolivariana, en la cual la clase obrera
petrolera
está jugando un papel revolucionario central.
En
conclusión, este concepto Marxista de revolución no
sólo tiene validez en
sociedades industrializadas
capitalistas altamente desarrolladas. Un
prerrequisito es una
teoría comprensiva del desarrollo social. Este
concepto
mantiene que la revolución proletaria social es
inevitable a escala mundial
histórica, y la manera cómo,
cuándo o dónde ocurren las revoluciones sociales no
se
puede determinar abstractamente, sino en base de unas condiciones
específicas
históricas, económicas,
políticas, sociales y culturales.
Ciertamente nosotros,
como revolucionarios Bolivarianos, deberíamos disfrutar
el
alimento emancipatorio para el pensar y la acción
mencionado anteriormente.
Definitivamente, Marx era el primer
pensador que describió la esencia de los
cambios sociales
fundamentales como el resultado de la contradicción entre
las
fuerzas de producción en desarrollo y las relaciones
productivas obsoletas. En
una cierta fase del desarrollo, las
fuerzas sociales materiales de producción
contradicen las
existentes relaciones productivas, es decir, las relaciones
de
propiedad dentro de las cuales se desarrollaron hasta entonces.
Siendo
originalmente formas de desarrollo de las fuerzas
productivas, estas relaciones
productivas ahora se convierten en
las cadenas de las mismas. El resultado es
que empieza una época
de revolución social. Por lo tanto se entiende que no
es
posible una revolución emancipatoria proletaria dentro
del sistema capitalista
burgués democrático
corporativo.
Marx explicaba que un modo de producción
nunca desaparece antes de que todas sus
fuerzas productivas estén
desarrolladas. Nuevas y más altas relaciones
productivas
nunca aparecen antes de que las condiciones materiales de
existencia,
necesarias para su llegar a ser, todavía no estén
presentes ya en
forma embriónica dentro del viejo modo de
producción. Esto quiere decir que el
modo de producción
capitalista mismo está desvaneciendo y por consiguiente
ubica
al ALBA y MERCOSUR en una nueva perspectiva contemporánea
global.
Revolución es caracterizada como un proceso,
como una época. Generalmente se
necesita la "violencia
emancipatoria", la autodefensa legítima, para romper
la
vieja cáscara del huevo, en función de dar a luz
a las nuevas fuerzas
productivas o creativas. Pero la violencia no
es necesariamente un sine qua non
para la revolución
social. Correctamente los Bolivarianos hablan del
“proceso”
revolucionario hacia la "paz social"
en Venezuela.
El concepto de revolución como proceso
está confrontado con el concepto acción,
con la
revolución política. Este acto político, en el
pasado, prácticamente no
ha ocurrido exactamente en el
punto, donde la concentración de las nuevas
fuerzas
productivas entró en contradicción con la cáscara
del huevo de las
relaciones productivas obsoletas. En este
sentido, la Revolución de Octubre era
prematura y la
revolución en los Estados Unidos está demasiado
retrasada. En
Venezuela, la revolución política
tiene que captar su revolución económica, su
base
material, PdVSA.
Marx y Engels opinaban que la revolución
socialista tendrá lugar simultáneamente
en todos los
países “civilizados” altamente industrializados,
por lo menos en
Inglaterra, EE.UU., Francia y Alemania. El mundo
“no civilizado” automáticamente
será
obligado a aceptar el modo de producción socialista. Sin
embargo, la
Revolución Mundial, que comenzó en
octubre de 1917 y que colapsó con la “caída
del
muro de Berlín”, no ha tomado el rumbo pronosticado por
Marx y Engels. Es
evidente que dentro de la “teoría
de la revolución” Marxiana no puede haber un
modelo
de revolución generalmente válido y pragmático.
Tampoco existen
revoluciones “clásicas”.
Un
factor común de todas las revoluciones es que las condiciones
sociales
explotadoras se han vuelto tan insoportables para las
masas de la gente
trabajadora, que la mayoría de ellos
están dispuestos de poner en juego sus
vidas, en rebeldía
contra los gobernantes, que ya no son capaces de resolver
los
ardientes problemas sociales. Precisamente esto pasó en
Venezuela: la lucha
obrera contra el puntofijismo y el
“neo-liberalismo”, es decir, contra el
Fascismo
Mundial.
El único factor claro es, que con la
Revolución Bolshevique de 1917 comenzó la
época
de la revolución social entre el capitalismo y el socialismo,
en otras
palabras, comenzó el proceso de la revolución
mundial, y que ahora este continúa
con la Revolución
Bolivariana.
Esta Revolución Mundial que se refleja en
la severa crisis internacional actual
del capitalismo corporativo
a escala global, tiene como elementos importantes la
revolución
tecnológica científica, el desarrollo rápido de
los medios de
producción y de las fuerzas productivas y la
lucha emancipatoria de las naciones
a escala global, las cuales
han llegado a ser socialmente conscientes de los
peligros
inminentes del capitalismo-imperialismo para su propia existencia y
la
sobrevivencia de la humanidad.
La relevancia de lo
anteriormente dicho para la Revolución Bolivariana dentro
del
contexto de la Revolución Mundial, ya la había
enfatizado Lenin cuando dijo:
sin teoría revolucionaria no
hay revolución social. Y no dijo sin ideología, a
pesar
de la temprana confusión sobre ideología “socialista”
o “proletaria”. La
corrupción del mejor siempre
es la peor corrupción, por eso son muy necesarios
la
precisión de los conceptos científicos Marxianos y
nuestra propia cosmovisión
en nuestro tiempo. Lo mismo vale
para conceptos diarios como “socialismo”,
“democracia”
y “revolución”.
Sin embargo hay una
contradicción principal, que muchas veces se olvida con
el
calor político y el polvo revolucionario de la lucha de
clases, la contradicción
entre la Naturaleza y la Sociedad.
Ya el “joven” Marx enfatizó la necesidad de
la
verdadera naturalización del Hombre y la Humanización
de la naturaleza. Si no
alcanzamos esto - que tiene que ser uno de
los objetivos principales de la
Revolución Bolivariana -
entonces nunca lograremos el salto dialéctico,
la
transcendencia cualitativa del “reino de la necesidad”
al “reino de la
libertad”, donde el homo sapiens
sapiens puede volver a sí mismo, es decir, al
dios en
realidad, que para tantos miles de años había sido
proyectado hacia los
cielos, como una simple fantasía
humana sagrada y un sueño diurno utópico.
Después
del 15 de agosto de 2004, en Venezuela, la Revolución
significa la
Práxis-Teoría, significa: “¡La
Lutta continúa!”.