Franz J.T. Lee, octubre 2008



Venezuela: Actualmente las campanas de Wall Street están tocando para el capitalismo tardío



Contrario a Alan Woods, en una entrevista del 5 de octubre de 2008, Bill Gates por los momentos no ve ni una crisis del capitalismo ni ningún peligro de una gran depresión.
(Ver: http://afp.google.com/article/ALeqM5jP3oDRIifzUe3tWGPWK1OuaK5fpg)

No puede ser, que este gran magnate capitalista de Microsoft y sus asesores económicos están tan mal informados sobre la economía política marxista, que no ven la gigantesca crisis de sobre-producción global, la especulación, la inexorable competencia asesina, la repentina destrucción de corporaciones transnacionales tradicionales y de grandes bancos, y especialmente la progresión geométrica de la pauperización de muchas clases sociales a nivel global.

Sí, otra vez  ha llegado el tiempo para declarar a Marx obsoleto y muerto como una mosca, ya por 666a vez.

Y aún, ¿cual es el espectro que está volviendo a perseguir a Europa y el globo entero? Lo que en verdad está fuera de moda es este modo de producción capitalista podrido. Aquellos que creen en el capitalismo como realidad absoluta y eterna, que creen que éste nunca perecerá, se despertarán una buena mañana y descubrirán, al igual que en el caso de las torres gemelas y de la Unión Soviética, que de repente el tío Sam ya no existe. Esto no son puros deseos intelectuales. El que ha estudiado las obras económicas de científicos y filósofos marxistas, y todavía es capaz de reconocer la perversión y la decadencia, sabe lo que quiso decir Hegel, un gran maestro de Marx, cuando dijo: "todo lo que llega a existir merece perecer." El capitalismo ya tenía su turno, ahora comienza su agonía ‘involucionaria’, y las campanas de Wall Street tocan para el capitalismo tardío.

El ‘buen’ capitalismo no existe; hace mucho tiempo que se reveló este mito de los empresarios con ‘moral’ y de los especuladores ‘malvados’. En una nota de pie en El Capital (capítulo 31), Marx comentó que, si según Marie Augier (en “Du Crédit Public”, Paris, 1842) el dinero como tal “‘llega al mundo con un lunar congénito en una mejilla’, entonces el capital viene de la cabeza hasta los pies y de cada poro chorreando de sangre y de mugre.”
(Ver: http://www.franzlee.org/pandemonium01318.html)

En estos momentos estamos enfrentando la cúspide globalizada del imperialismo capitalista “chorreando de sangre y de mugre”. Se está llevando a cabo en Wall Street la inexorable guerra mundial económica, la brutal batalla de los titanes metropolitanos. Sin embargo, centenares de miles de millones de dólares como préstamo proletario no pueden comprar ni comprarán las acumulaciones y los arsenales de la sobre-producción de mercancías costosas y de armas de destrucción masiva.

Cuidado Wall Street, si no logramos parar esta megalomanía corporativa global ahora mismo, entonces también para nosotros cada 1929 puede tener su 1939 e incluso su 1945 nuclear.

La Alemania nazi y la Italia fascista no fueron accidentes históricos o la obra de lunáticos políticos individuales como lo eran Hitler y Mussolini; fueron los resultados políticos y militares de la depresión de 1929, del capitalismo mundial en severa crisis. La depresión mundial actual, este gigantesco Mount Everest especulativo, dejará ver la recesión de 1939 como una pequeña colina. Con préstamos estatales no vamos a contrarrestar los tsunamis imperialistas terroristas destructivos. Peor, acaba de comenzar el hegemónico proyecto de un nuevo siglo americano.

Cuando la explotación económica y la dominación política permanecen controladas y ‘en paz’, y cuando las clases trabajadoras están tranquilas, entonces por lo general prevalece la ‘democracia’. Sin embargo, cuando la sobre-producción, la tasa de ganancias y la maximización del capital están en caída, cuando Wall Street tiembla, entonces el imperialismo aparece con su gruñido ‘neoliberal’: el globo fascismo orweliano.

Esto es lo que está en el orden del día en este momento. En el pasado las guerras mundiales volvieron a restaurar el capitalismo, que resucitó de su tumba sobre los hombros de millones de víctimas, acompañado por la destrucción de infraestructuras, capital y fuerzas de trabajo físicas. Si por acaso ese es el plan ahora, bueno, entonces millones de fuerzas de trabajo ‘obsoletas’ tendrán que pagar por eso, incluyendo las actuales clases medias ‘obsoletas’.

El capitalismo llevó a la propia especie humana a un dilema. Con reformas clásicas y con revoluciones tradicionales terminaremos precisamente en el mismo desastre apocalíptico. En cambio puede ser, que con la lucha de clases global y la revolución mundial permanente podemos salvar la humanidad de la aniquilación por parte del corporatismo imperialista. Sin embargo, este empeño sagrado, dentro del sistema laboral capitalista, tiene una posibilidad infinitesimal para realizarse. Si no hacemos nada, si no resistimos, si no negamos el capitalismo, entonces el globo fascismo probablemente destruirá la vida en este planeta.

Con proyectos intra-sistémicos, lógicos o incluso dialécticos no llegaremos muy lejos. Dentro del proceso histórico universal cerrado, la humanidad no tiene chance de sobrevivir para más tiempo. Homo kenyapithecus, homo australopithecus, homo pekingensis o homo neandertal todos se encontraron ante el mismo dilema, todos tenían que trascender como “homo sapiens sapiens” en función de sobrevivir. Después de menos de 100.000 años, este último no resultó tan sabio tampoco. Ahora lo que queda de la humanidad, tiene que trascender las barreras del espacio-tiempo lógico formales y dialécticas, y con una nueva lógica, una nueva ciencia, una nueva filosofía y como hombre nuevo el homo novum tiene que emanciparse a si mismo.

En el año de su muerte, en 1883, Marx se despidió del capital con una tremenda explosión de una isla en Indonesia (Krakatau) que sacudió al planeta entero. De manera similar, el actual colapso de Wall Street introduce un nuevo Krakatau emancipatorio, como advenimiento de un posible nuevo socialismo del siglo XXI.