Franz J.T. Lee, julio de 2007



Realmente tenemos que cuidar nuestra Revolución Bolivariana, para que no la perdamos para siempre



Según fuentes de inteligencia estadounidenses ahora Bin Laden se esconde en Pakistán. Así que, adivinen quien será el próximo candidato en la sonora lista del ‘eje del mal’, es decir, quien acompañará a Irán, Siria, Corea del Norte y Venezuela. Definitivamente, si esta ruleta rusa internacional continúa así, entonces seguramente todos sufriremos uno por uno el mismo destino que Afganistán e Irak.

La crisis mundial se profundiza y los competidores por la hegemonía mundial se desesperan cada vez más. El capitalismo e imperialismo mundial muestran su verdadera realidad, su mueca fascista, su poder auto-destructivo. Por otro lado se está globalizando un vil ataque contra la verdadera negación del capitalismo, contra el socialismo. El reformismo social y el neoliberalismo compiten en sus campañas de desprestigiar el socialismo científico y filosófico, es decir, en combatir el marxismo viviente y fluyente.

Hay que hacerse la pregunta si en Venezuela, que se encuentra en estos momentos en el centro de la feroz batalla global emancipatoria anti-capitalista, el marxismo de verdad es obsoleto.

¿Por qué hay tantos bolivarianos anti-marxistas?

¿Podemos ignorar todas las armas práxicas y teóricas proletarias marxistas de la emancipación?

Solamente una ignorancia total en cuanto al socialismo científico y filosófico puede llegar a unas aserciones tan falaces, que necesitan una corrección urgente.

Desde 1789, cuando la victoria política del modo de producción capitalista, desde el nacimiento del marxismo, fueron más de 666 veces que el marxismo había sido declarado mosca muerta. En los sueños de las giga-ganancias de todos los capitalistas fue considerado obsoleto. Incluso en América Latina, África o Asia, donde más se necesita el marxismo para la explicación de una realidad capitalista, todo tipo de pro-capitalistas y anti-comunistas lo desprestigian como una reliquia diabólica del siglo XIX. El mero hecho de que alrededor de todo el planeta grandes comerciantes, criminales de guerra e incluso presidentes a diario tienen que declarar muerto a Marx, a su praxis y a su teoría, declararlo como desecho inútil, demuestra lo vivo que sigue siendo hoy por hoy y lo difícil que es matar la negación dialéctica del capitalismo.

Pero no es necesario preocuparse de que el marxismo pueda volverse obsoleto.

Fueron Marx y Engels, los expertos transhistóricos de la dialéctica quienes ya habían creado el antídoto emancipatorio contra la obsolescencia política. A su vez, ellos nunca tuvieron la necesidad de declarar muerto a Platón, Jesucristo, Thomas Münzer, José Martí, los padres de la Iglesia o los fundadores de los Estados Unidos de América de una manera irresponsable.

- Si hoy Marx, Lenin, Trotsky, Rosa Luxemburgo, Ho Chi Minh o Kwame Nkrumah son obsoletos como socialistas, entonces ¿cuán obsoletos tienen que ser sus predecesores?

- ¿Cuán obsoleta tiene que ser la propia acumulación de capital?

- ¿A caso la explotación capitalista arcaica se ha vuelto obsoleta?

- ¿Es que en la época de la globalización ya no existen las relaciones de clase o las relaciones amo-esclavo?

- ¿A caso ya han desaparecido las clases antagónicas en Venezuela y ya está superada la lucha de clases?

- ¿Por qué Jesucristo y Simón Bolívar están de moda y Marx y Engels no?

¿Se trata de un factor del tiempo o de un asunto revolucionario?

Marx era muy sabio ya que nunca negó su gratitud en cuanto a los principales logros burgueses económicos, filosóficos, políticos y sociales de su época.

El 5 de marzo de 1852 le escribió a Wedemeyer:

“En lo que a mí me concierne, no puedo reclamar el honor de haber descubierto la existencia de las clases en la sociedad moderna, ni de la lucha entre ellas. Fueron los historiadores burgueses quienes, mucho antes que yo, establecieron el desarrollo histórico de esta lucha de clases y fueron los economistas burgueses quienes determinaron su anatomía económica”.

Por lo tanto, no podemos cometer el error de atribuirle a Marx el descubrimiento de importantes realidades históricas cuando no fue él, quien las descubrió. Por ejemplo, Marx no inventó la frase: “La religión es el opio del pueblo”. Fue un obispo británico, Arthur Kingsley, quien originó esta expresión mucho antes de Marx.

Marx mismo explicó qué fue lo que él reveló esencialmente y esto definitivamente vale también para la Venezuela contemporánea:

(1) Que la existencia de clases está vinculada a ciertas fases históricas del desarrollo de la producción;

(2) Que la lucha de clases lleva necesariamente a la dictadura del proletariado, y

(3) Que esta dictadura solamente es transitoria dentro del proceso revolucionario de la abolición de todas las clases sociales hasta que finalmente se establece una sociedad comunista sin clases.

Por cierto, fue el Manifiesto Comunista que fue condenado y bendecido, quemado y puesto en marco de oro, diabolizado y glorificado, criticado y analizado, ignorado y estudiado, utilizado como hoja de parra y aplicado por los tiranos, y aún la crítica más fuerte provino de los mismos Marx y Engels.

Después sacaron inmediatamente las conclusiones científicas y políticas necesarias, por ejemplo, del colapso del cartismo en Inglaterra, la masacre de los trabajadores en la huelga de junio de 1848 en Paris, la cobardía de la burguesía alemana, la dinámica de la reacción francesa y alemana y la intervención brutal del zar ruso en Hungría.

En 1895, mucho después de la muerte de Marx en 1883 y 2 años antes de su propia muerte, Engels resumió tanto los altibajos y los laureles del famoso Manifiesto Comunista de la manera siguiente:

“Todos nosotros, por las concepciones de nuestras condiciones y debido al rumbo de los movimientos revolucionarios, estuvimos condicionados por la experiencia histórica previa, particularmente la de Francia. Era de hecho esta última la que dominó la historia europea entera desde 1789, y ahora una vez más ha dado la señal para el cambio revolucionario en general. Fue por lo tanto natural e inevitable que nuestra concepción de la naturaleza y del rumbo de la revolución ‘social’ proclamado en febrero de 1848 en Paris, por la revolución del proletariado, era necesaria y fuertemente colorizada por las memorias de los prototipos de 1789 y 1830”.

De esto, y esto es relevante para la actual fase de la Revolución Bolivariana, Engels concluyó que la historia

“no meramente ha disipado las nociones erróneas que teníamos entonces; sino que también ha transformado completamente las condiciones bajo las cuales tiene que luchar el proletariado. El modo de lucha de 1848 hoy es obsoleto en todos los aspectos”. (Véase: Friedrich Engels' Introduction to Marx's The Class Struggles in France,1895 Edition)

Así que no es el caso que el marxismo sea obsoleto o que la lucha de clases se la llevó el viento, sino es un asunto de que “sin teoría no hay revolución” (Lenin). Tenemos que rejuvenecer nuestra sobreestructura, no podemos liberarnos del imperialismo yanqui con ideas del pleistoceno religioso.

Para los verdaderos marxistas no era necesario esperar que los ‘académicos’ burgueses de los siglos 20 y 21 declarasen obsoletos al Manifiesto Comunista y sus esfuerzos revolucionarios; para ellos, mejor aún, fueron los mismos Marx y Engels quienes ya habían hecho este trabajo excelente; así que el grito moderno contra el ‘marxismo’ caduco es en el mejor de los casos de por si un plagio evidente y en el peor de los casos algo totalmente obsoleto.

(Para mayor información, véase: Dirk J. Struik, BIRTH OF THE COMMUNIST MANIFESTO, International Publishers, New York, 1975)

Ahora veamos lo que nos puede decir una perspectiva marxista moderna del actual infierno global.

Dentro del actual contexto belicoso se nos ha informado el 20 de julio de 2007, que se vieron bombarderos rusos capaces de transportar bombas atómicas en el Mar del Norte, los cuales inmediatamente fueron perseguidos por aviones de combate británicos y noruegos. Claro, esto todavía ocurrió en espacio aéreo internacional, sin embargo, también ocurrió en plena tensión diplomática creciente entre Gran Bretaña y Rusia.

Mientras tanto, la empresa Northrop Grumman está muy ocupada en equipar los bombarderos estadounidenses B-2 con armas de penetración de 30 mil libras de capacidad. Es fácil adivinar el destino de estas armas. Pilotos israelíes están siendo entrenados para participar en ataques de largo alcance contra Irán. Además, el ‘eje de la paz’ conformado por los EE.UU., la India e Israel van a ‘paso de vencedores’; según la Times of India, la India planea poner en órbita un satélite israelí el próximo mes.

Pero esto no es todo. Continúan las preparaciones para un periodo de guerra nuclear. El imperialismo se enreda cada vez más en su propia red y en sus contradicciones mortales; y cada adaptación nueva es un clavo más para su ataúd, y un paso más acercándose a la disyuntiva Socialismo o Barbarie.

Tomando por garantizado que ambos, los mísiles estadounidenses y rusos permanecen en estado de alerta de lanzamiento, un escritor de la guerra espacial nos informó que la actual amenaza nuclear está peor que durante el periodo de la Guerra Fría:

“William J. Perry, miembro mayor del Instituto Hoover y co-director del Preventive Defense Project (Proyecto de la Defensa Preventiva) en la Universidad de Stanford, dijo el miércoles ante el congreso que ‘persiste el peligro de una guerra nuclear por accidente’”.

Esta no será tan ‘accidental’. El 20 de julio RIA Novosti nos informó que la Casa Blanca prepara el escenario para un nuevo 11 de septiembre… “para orquestar un presunto ataque terrorista en los EE.UU.”, en función de transformar esta nación “en una dictadura y lanzar una guerra contra Irán dentro de un año”.

En este espíritu beligerante, Avigdor Lieberman, el Primer Ministro de Israel confirmó que a Israel le dieron luz verde para atacar a Irán y que recibió los permisos por parte de EE.UU. y Europa para bombardear supuestas instalaciones nucleares iraníes.

No deberíamos olvidar que Lech Walesa amenazó que “Chávez en Venezuela pagará por lo que está haciendo”. Por cierto, Lech Walesa es el “ex presidente católico y ultra conservador de Polonia, quien visitó a Perú para recibir un doctorado honoris causa de la Universidad de Lima (acompañado por el peruano ferozmente anti-chavista Mario Vargas Llosa)”.

Claro, de la forma cómo uno paga por sus acciones políticas, tratando de aliviar democráticamente la miseria de los pobres, ya obtuvimos una lección cuando presenciamos la brutal ejecución del ex dictador iraquí y criado de la CIA, Saddam Hussein, quien bebió de la cicuta socrática.

Cualquier estudiante consciente del marxismo, de la economía política, de las teorías sociales del imperialismo, de teóricos desde Marx a Ernest Mandel y a Alan Woods, sabe lo que significa el fenómeno anteriormente mencionado dentro del contexto de la sobreproducción, recesión y depresión global, en la época del fascismo. No es un asunto de creencia cristiana o de salvación mesiánica sino es la realidad de un capitalismo brutal en crisis mortal. Las leyes tendenciales del desarrollo del capital mencionadas en El Capital de Marx predijeron con precisión científica la actual composición orgánica del capital, la monopolización, la centralización y la pauperización progresiva a nivel global.

Repetimos: el bolivarianismo moderno tiene que enriquecerse dialécticamente dentro de la experiencia revolucionaria proletaria del marxismo y el marxismo actual tiene que aprender de los esfuerzos emancipatorios contemporáneos de la Revolución Bolivariana. El estalinismo traicionó el marxismo; durante el socialismo nacional Nazi bajo Hitler, Marx fue desvirtuado; durante la Guerra Fría Marx fue devorado por el moloch global anti-comunista; el apartheid y el sionismo odian al marxismo; millones de personas del ‘Tercer Mundo’ fueron exterminados porque se atrevieron a tratar de emanciparse en nombre de Karl Marx.

Todo esto sólo para hacer fracasar la posibilidad de aniquilar la causa de todos nuestros problemas, es decir, el capitalismo a escala mundial.

Es nuestra actitud política hacia el marxismo que determina con precisión nuestra verdadera lucha contra el capitalismo y el imperialismo.

Tenemos el derecho de llamar nuestros esfuerzos revolucionarios como nos da la gana, pero si llamamos a nuestro objetivo "socialismo", entonces lógicamente todos nuestros caminos no nos pueden llevar a Roma ni al Vaticano, sino directo al marxismo y a la Emancipación Humana. Esto no tiene nada que ver con euro-centrismo o con ateísmo, sino es una verdad histórica globalizada que tenemos que aprender rápidamente. En esta hora tan altamente crítica de la humanidad, el marxismo no puede darse el lujo de calarse otra caricatura más del socialismo.

La Revolución Bolivariana no tiene otra alternativa sino la de salir victoriosa.

Como siempre felicitamos a la Revolución Bolivariana, los inmensos esfuerzos y sacrificios del Presidente Hugo Chávez Frías de aprender de los errores del pasado, de estudiar la realidad mundial concreta, en sus recientes cadenas nacionales, de recordarnos permanentemente de los revolucionarios marxistas, especialmente de Lenin, Trotsky y Rosa Luxemburgo. El marxismo no quiere realizar un comunismo de consumo o una distribución igualitaria de bienes, el marxismo va directo al grano del problema, tiene que ver con el comunismo productivo, es decir, con las relaciones de propiedad económica y social, y con las relaciones amo-esclavo. Son ellas las que hay que abolir hoy y mañana.

No tenemos razón alguna por temer al marxismo y declararlo obsoleto. Tenemos la posibilidad y la tarea histórica de realizar el socialismo mundial científico y filosófico, es decir, el marxismo, por primera vez en la historia a escala mundial. En caso de que fracasáramos ni siquiera Jesucristo nos podría salvar de una conflagración nuclear.

Esto es la sentencia apocalíptica corporativa que dictan todos los datos anteriormente expuestos, esta es la razón por la que tenemos que realmente cuidar nuestra Revolución Bolivariana, porque la podemos perder para siempre.

Original en Inglés: “The Bolivarian Revolution has no choice, it has to be victorious”