Franz J.T. Lee, julio de 2007



¿El Hermano Mayor nos atrapará? o Cómo leer "1984" de George Orwell hoy



(Este artículo fue redactado el 22 de julio de 2003; hoy más que nunca tiene vigencia práxica, expresa la realidad global fascista yanqui con precisión teórica. Sin cambiar el texto original, sin actualización aquí está para que volvemos a disfrutar su transhistoriedad científica y filosófica.)

Habiendo estudiado este "clásico" cautelosamente, permítanos ahora pasear libremente a través del famoso libro de George Orwell, "1984", y comentar sobre algunos de sus pensamientos "utópicos."

Transhistóricamente, visitamos a Winston, quien, como un marxista ortodoxo, garrabatea lo siguiente en un papel:

"Si hay esperanza alguna, ésta debe existir dentro del proletariado, porque sólo allí, en aquéllas masas hormigueantes y desatendidas, en el ochenta y cinco por ciento de la población de Oceanía, se puede generar el poder para destruir el Partido. El Partido jamás puede ser derrocado desde adentro. Sus enemigos, si es que tuviera enemigo alguno, no tienen ninguna manera de poder reunirse o incluso identificarse entre sí mismos." (pág. 60)

Las preguntas quintaesenciales son: ¿Es ésto todavía cierto hoy? ¿Tienen estos billones de empobrecidos y obsoletos trabajadores globalizados realmente algún poder relevante todavía? ¿Puede cambiarse, a ciencia cierta, la globalización sólo desde adentro? ¿Es verdad, que no existe absolutamente nada fuera de la historia, en una realidad mucho más compleja que nosotros nos la podemos imaginar? - No obstante, como veremos, Winston todavía sueña con la educación democrática, con la conscientización del proletariado, en efecto, de todas las clases sociales, incluso los pobres olvidados, las masas alienadas.

"... el proletariado, si sólo los trabajadores pudieran de algún modo ganar conciencia acerca de su propia fuerza, no tendría ninguna necesidad de conspirar. Sólo necesitaría levantarse y agitarse como un caballo que se quita encima a las moscas. Si ellos lo desearían, mañana por la mañana podrían volver trizas al Partido. Ciertamente más temprano que tarde debe ocurrirsele a ellos, cómo hacerlo. ¡Pero ...! " (pág. 60)

Sin embargo, Winston es consciente de las diversas maniobras de las clases gobernantes, de lo que ellos han entendido bajo la "emancipación de los esclavos" y la "liberación de los pueblos”; y también de lo que, por lo general, nuestros eruditos estudiosos han ruminado lógico-formalmente a lo largo de los siglos en las aulas de las escuela y universidades, y en sus propios libros de texto académicos.

"Claro, el Partido proclamó que fueron ellos quienes liberaron a los pobres trabajadores de la esclavitud. Antes de la revolución, estos últimos habían sido horrorosamente reprimidos por los capitalistas, se habían muerto del hambre, habían sido azotados; se les había obligado a las pobres mujeres a trabajar en las minas de carbón (de hecho, las mujeres todavía seguían trabajando en las minas de carbón), se habían vendido niños para ser esclavizados en las fábricas a la edad de seis." (pág. 61)

Y, según Winston, ¿qué es lo que realmente, por los siglos de los siglos, ha pasado por las cabezas de pensadores como Platón, Aristóteles, Voltaire, Montesquieu, Hegel, Arturo de Gobineau o Carl von Linné -- las clases dominantes – con respecto a lo que ellos llaman la “chusma”, la muchedumbre, la gentuza, en otras palabras sobre el "hombre en la calle"?

"Pero simultáneamente estaban propagando los principios del 'doublethink', del 'doble pensar'. El Partido había enseñado, que los pobres, por naturaleza, eran seres inferiores que debían ser vigilados y sometidos como animales por la aplicación de unas reglas simples. En realidad, se sabía muy poco sobre el proletariado. No era necesario saber mucho. Así la única cosa importante era que ellos continuaran trabajando y reproduciéndose. Dejados a solas, como ganado soltado en los Llanos de Argentina, ellos habían regresado a un estilo de vida que les parecía natural a ellos, una clase de sobrevivencia ancestral. Nacían, crecían en las alcantarillas, iban al trabajo a las doce, atravesaron un período de breve florecimiento de belleza y deseo sexual, se casaron a los veinte años, llegaron a la tercera edad a los treinta, y se morían, en su mayoría, a los sesenta. El trabajo físico agotador, el cuidado de sus casas y niños, las pequeñas riñas con sus vecinos, las películas, el fútbol, la cerveza y sobre todo el juego por dinero llenaron de pleno el horizonte de sus mentes. Controlarlos no era difícil." (pág. 61-62)

Hoy día, esta realidad restrictiva, terreno fértil para el fascismo, no ha cambiado mucho. Aunque mucho más sofisticado, el pan et cirsenses -- la Copa Mundial, el Kino, el 5 y 6, los concursos Miss Universo, las paraduras, los Sábado Sensacional, las misas, en texto claro el control mental de las masas, todavía cobra millones de víctimas inocentes, todavía está envenenando a millones de niños indefensos y susceptibles para cualquier tipo de mitos, cuentos de hada, historietas religiosas y mentiras crueles, por ejemplo sobre el Diablo, San Nicolás o el Niño Jesús.

Pero volvemos con Winston, quien nos leerá algo de un manual escolar de la historia para niños, explicándonos qué es lo que estaba pasando en Gran Bretaña en los tiempos de la Revolución Gloriosa, a la víspera del capitalismo, mucho antes de la existencia del "Globo", de "Oceanía", de la Globalización Orwelliana, del Cuarto Imperio estadounidense.

"En el antaño ..., Londres no era la ciudad bonita que nosotros conocemos hoy. Era oscura, sucia, un lugar miserable dónde la gente apenas tenía suficiente para comer y donde cientos de miles de personas pobres no tenían ningunos zapatos puestos en sus pies, ni poseían techo debajo del cual dormir. Niños de la misma edad que ustedes tenían que trabajar doce horas diarias para unos amos crueles que los azotaron con látigos si trabajaron demasiado lento, y los alimentaron tan sólo con pan viejo, rancias migajas y agua sucia. Pero lejos de esta pobreza terrible existían unas grandes casas bonitas donde vivían los pocos hombres ricos que tenían hasta treinta sirvientes para servirles. Estos hombres ricos se llamaron los capitalistas. ... El jefe de todos los capitalistas se llamó el Rey, y... " (pág. 62-63)

Ahora, lógicamente preguntamos: ¿qué pasa, cuando uno intenta actuar y pensar independientemente? ¿Cómo se siente uno? ¿Cómo el resto del mundo le ven a uno? Al filósofo griego, Anaxágoras, lo declararon "loco" y lo echaron de Atenas. Giordano Bruno terminó quemado en la hoguera. Galileo tenía que doblar la rodilla frente de los dioses católicos de la Inquisición. En los EE.UU., el médico y psicólogo Wilhelm Reich fue sentenciado a una cárcel psiquiátrica, donde murió.

Similarmente, muchas veces Winston se " ... preguntó, si era un loco. "

"Quizás un loco simplemente constituía una minoría de uno sólo. Había una época, cuando fue considerado una señal de locura creer, que la tierra giraba alrededor del sol; hoy, creer que el pasado era inalterable, fijo. Él (Winston) bien podría ser el único en sostener esta creencia, y si, en efecto, fuera exclusivamente el, entonces sería un loco comprobado. Sin embargo, el pensamiento de ser un loco no le preocupaba mucho; el verdadero horror era, que bien podría estar equivocado, también." (pág. 68)

Aquí, frente de nuestros ojos, Winston está cuestionando a las "verdades absolutas", incluso a las suyas propias, pero en última instancia tiene gran temor de estar equivocado, y que sí son las mentiras del sistema, que son verdad. Peor aún es el hecho, de que son precisamente los billones de fieles creyentes, que creen en las mentiras del sistema, quienes las convierten en la verdad reinante. En este sentido: ¡Que vivan los locos solitarios! ¡Que viva Winston, el último ser humano!

Ahora y contraria a la perspectiva miope de aquellos ideólogos quienes sostienen, que la crítica política de Orwell era dirigida exclusivamente contra los crímenes de los totalitarismos, es decir de los Estalinistas y de los fascistas Nazi y contra ningún otro sistema político, mucho menos contra las “democracias”, enfocaremos las ideas de O'Brien respecto a los artículos de Winston publicados en el idioma “Newspeak”, léase en los grandes periódicos de circulación internacional (electrónica) de hoy día.

O'Brien, el portavoz del "Hermano Mayor", dice a Winston: "Creo, que Ud. muestra un interés erudito por Newspeak." Y continua: "... en su artículo he notado, que ha utilizado dos palabras que ya han sido declarado obsoletas."

Lo que sigue ahora es de gran interés para todos aquéllos, que irresponsablemente suelen declarar algo que les desagrada y que no encaja en su limitada visión del mundo, "obsoleto", por ejemplo a los pensamientos de un Marx, planteamientos de un Castro o ideas de un Bolívar.

O'Brien continua: "Algunos de los nuevos inventos son geniales. La reducción en el número de verbos – esto es la mayor atracción." Conversando después con Winston y Julia, O'Brien explica, cuales son los logros que se derivarán, en el futuro, del "doublethink", o sea del “doble pensar”, que no es otra cosa que el control mental absoluto. Claro está, que Orwell, de cierto modo, “relativiza” a estos métodos y objetivos global-fascistas al relegarlos al ámbito de un "partido único", típico de los totalitarismos. Orwell no toma en cuenta, que el mejor camuflaje para el partido único, típico de la democracia, es el bipartidismo: la aparente y engañosa “pluralidad”– Adecos y Copeyanos, Demócratas y Republicanos – los dos lados del mismo partido único, que se reparte la torta.

Los requisitos para ingresar al partido único – tanto del totalitarismo como de la democracia – son, según Orwell, los siguientes:


"¿Usted está preparado a dar su vida?
- Sí.
¿Usted está preparado a cometer asesinatos?
- Sí.
¿Preparado a cometer actos de sabotaje que pueden causarle la muerte
a centenares de personas inocentes?
- Sí.
¿Preparado a estafar, forjar, chantajear, adulterar, corromper las mentes de los niños,
distribuir drogas, animar la prostitución, diseminar enfermedades venéreas -- a hacer
cualquier cosa para evitar que el poder del Partido esté amenazado?
- Sí. ...
¿Usted está preparado a perder su identidad y vivir fuera el resto de su
vida como mozo u obrero reparando relojes?
- Sí.
¿Usted está preparado a cometer suicidio, si y cuando nosotros pedimos que usted lo haga?
- Sí." (pág. 142)

Acerca de la perpetuación en el tiempo del "Hermano Mayor", del Partido Único, del Líder Único y del Pensamiento Único, ante lo cual cada expresión de vida, pensamiento y acción originaria y auténtica desvanece, Winston, en su desesperación completa, le hace las siguientes preguntas a O'Brien:

"¿El Hermano Mayor existe?
- Claro, él existe. El Partido existe. El Hermano Mayor
es la encarnación del Partido.
¿Él existe de la misma manera como yo existo?
- Usted no existe. ...
Yo pienso que yo existo. ...
- Es de ninguna importancia. Él existe.
¿El Hermano Mayor se morirá en la vida?
- Claro que no. ¿Cómo él podría morirse?" (pág. 214)

El Hermano Mayor, el partido único, el pensamiento único, nunca morirá: Bush nunca descansará en paz. El “mejor de los mundos” -- el sistema capitalista global -- nunca desvanecerá. Ésta es exactamente la opinión de los creyentes en el sistema, en las palabras del Nuevo Testamento, en el difuso “bien común”, en el corrompido poder del Estado, en el trabajo destructivo, en el corrompido y destructivo "Poder del Trabajo". ¡Nunca morirán – ni los creyentes, ni sus fantasías, ni las perversas realidades subyacentes a éstas!

Dejemos, que O'Brien nos aclare el asunto del “poder” en sus propias palabras:

"El Partido busca el poder exclusivamente por y para su propia causa. Nosotros no estamos interesados en el bien de otros; nosotros estamos solamente interesados en el poder. No estamos interesados en riqueza, lujo, larga vida o felicidad; sólo en el poder, en el puro poder."

La superioridad del Hermano Mayor, materializado y encarnado en el Partido Único, consiste, según O´Brien, en el reconocimiento de que no requiere ilusión ninguna para justificarse y mantenerse en el poder, como fue el caso de los Nazi alemanes y de los Comunistas rusos, que dependían, en cierto grado, de un encubrimiento de sus motivos:

"Los Nazi alemanes y los Comunistas rusos vinieron muy cerca de nosotros en sus métodos, pero ellos nunca tenían el valor para reconocer sus propios motivos. ... El Poder no es un medio, es un fin en sí mismo. ... El objeto de tortura es la tortura. El objeto del poder es el poder." (pág. 217)

En lo que respecta al eje central del método del poder del Hermano Mayor, al control mental, O'Brien informa a Winston:

"Nosotros controlamos la materia porque controlamos a la mente. La realidad está dentro del cráneo.
Gradualmente Usted aprenderá, Winston. No hay nada que no podríamos hacer.
Invisibilidad, levitación – cualquier cosa. Yo podría flotar en el aire encima de este piso como una burbuja de jabón, si lo desearía. No lo deseo, porque el Partido no lo desea. ... Nosotros hacemos las leyes de la naturaleza." (pág. 218)

Y en cuanto al poder que tiene la mente no controlada (el trabajo intelectual) sobre la materia:

"¿Qué son las estrellas? ... Ellas son pedazos de fuego, tan solo a unos kilómetros de la Tierra. Nosotros podríamos alcanzarlos si quisiéramos, hasta podríamos detonarlos. ... Las estrellas pueden estar muy cercanas o muy distantes, justo según lo que nosotros requerimos ... ¿Usted se ha olvidado de 'doublethink'?" (pág. 219)

Éste no es un Hitler loco o un Stalin esquizofrénico hablando aquí. Aquí Orwell anticipa las tareas globalizadas de la América Corporativa liderizada por los globofascistas Bush, Rumsfeld, Ashcroft, Powell, Perle & Co., y asistida por los hermanos menores del Partido Único Global, Blair y Aznar. Orwell anticipa nuestra propia realidad global, globalizada, tecnologizada, corporatizada y en parte ya galactizada, en la cual el Hermano Mayor o el Partido Único no son ni "comunistas", ni tampoco "Nazis", sino globofascistas, o sea, realidades globales: "¡Oceanía es el Mundo!" (pág. 218)

¿Cuántos centenares de miles de personas habrán leído el libro de Orwell, y cuántos de ellos habrán podido leer entre las líneas y ver, lo que nosotros acabamos de iluminar? Muchas de estas cosas que hoy estamos viendo nosotros, el propio Orwell no las podía ver ni entender, aún tratándose de su propia producción intelectual. Se superó a sí mismo y se catapultó hacia un horizonte mucho más siniestro que el descrito por él. Entretanto, allí están las realidades, siempre han estado allí, latentes, en proceso, parcialmente condicionadas, y luego manifiestas. Cosas extrañas sí pasan, pero en la crespa de la ola, en el momento decisivo, no deberían ser descalificadas así de simple e imprudente, no siempre deberían ser identificadas como la pura locura o como confabulaciones sin sentido. Dénle aunque sea una pequeña oportunidad a la mente, para que ésta reflexione, piense, teorice y filosofase.

Según la novela Orwelliana, Winston Smith es el único "yo"que queda de todos los "nosotros" en el planeta Tierra; es el único sobreviviente de la especie humana dentro de lo que se ha mutado en una especie de autómatas vivientes, homo mentalis controliensis. El drama pinta la destrucción de Winston, este último rayo de luz histórico, en el globo terráqueo entero. A propósito y en línea con nuestro Principio Invisible-Invulnerable-Invencible, no tenemos ninguna intención de terminar como lo hace, al final de la novela, el último ser humano, Winston.

Visto desde la perspectiva de hoy, al estarse imponiendo el Cuarto Imperio de los Estados Unidos o mejor dicho EL ESTADO ÚNICO de América, procedemos a ilustrar algunas de las "profecías" de Orwell, hechas en “1984”, que, sin duda alguna, superan a las profecías hechas por el famoso “consultorio antiguo” que era el Oráculo de Delfos, o incluso de cualquier "Horóscopo" moderno:

"Guerra es Paz", "Libertad es Esclavitud", "Ignorancia es Fuerza."

Winston escribe y dedica sus pensamientos:

"Al futuro o al pasado, a un tiempo, en el cual el pensamiento es libre, en el cual los hombres se diferencian el uno del otro y no viven a solas -- a un tiempo, en el cual existe la verdad y en el cual aquello, que ya pasó, no puede ser deshecho." (p.26)

Winston protesta contra la declaración del Hermano Mayor – la que estamos viviendo en carne propia en nuestra era globalizada de la guerra perpetua, interpretada por los portavoces uniformes del Partido Único, que son los medios masivos de comunicación -- que el pensar, el pensamiento, la teoría y la filosofía son crímenes cardinales, merecedoras de la muerte. En tal sentido y confirmando que su propia mente ya ha sido controlada por la educación y la dissocialización propiciada por el Hermano Mayor, Winston consta:

"El crimen de la mente no trae consigo la muerte, ES la muerte."

Winston nota además, que los portavoces del Partido Único no sólo son los intérpretes únicos de la realidad, sino moldeadores y creadores de una realidad única – la realidad virtual, y que los Noticieros de los "Illuminazi" - CNN, Fox News, Globovisión, Venevisión, RCTV, Televén, etc. - borran la memoria de sus víctimas para edificar encima de las mentes vacías la realidad que requiere el momento actual:

"El Partido dijo, que Oceanía nunca había estado en alianza con Eurasia. Él, Winston Smith, sabía, que de hecho Oceanía había estado en alianza con Eurasia hace tan poco tiempo como lo fueron cuatro años. ¿Pero, dónde existía ahora este conocimiento?” (pág. 34)

La verdad se la tragan los medios de comunicación de masas, los monopolios “informativos” existentes, cada vez más concentrados, cada vez más homogeneizados, y la historia verdadera queda borrada para siempre de las bases de datos tanto computarizados como vivos, suerte, que correrá de igual manera la propia realidad virtual o el "nuevo conocimiento", que será cambiado mañana con el paso y requerimiento de las nuevas mentiras:

"Quién controla el pasado, controla el futuro; quién controla el presente, controla el pasado."

Hoy, con el control total impuesto por el Cuarto Imperio, con la persecución implacable de toda expresión de vida, esperanza, crítica y propuesta alternativa a un sistema brutal, que explota y destruye sin misericordia a todo lo que le cruce el camino, un sistema que quita los “regimenes” incómodos como le de la gana y los reemplaza con hermanos menores, que tienen la función de velar por los intereses del Hermano Mayor, se vislumbra la más feróz alienación humana en el total aplastamiento de lo auténticamente humano:

En palabras de O´Brien:

"Lo aplastaremos hacia el fondo más hondo, al punto desde donde ya no se podrá regresar jamás. Nunca más será capaz de tener sentimiento humano alguno, ni el más rudimentario. Todo dentro de usted habrá muerto.
Nunca más será capaz de sentir amor o amistad o alegría de vivir, nunca más tendrá risa o curiosidad, o valor o integridad. Usted no tendrá substancia alguna. Lo exprimiremos hasta que es completamente vacío, y sólo entonces lo llenaremos de nosotros mismos." (pág. 211)

El mundo correspondiente a tal estado de "Zombización" total, es el mundo de miedo y pánico, el mundo del “shock and awe” ya introducido por el Partido Único de los Estados Únicos de América del Post-Capitalismo, en nuestro infelíz Siglo 21, en este Tercer, Último y Único Milenio:

"Un mundo de pánico, traición y tortura, un mundo de pisotear y ser pisoteado, un mundo que no será menos, sino aún más implacable, en la medida en que se estará refinando cada día. El Progreso en nuestro mundo será el progreso hacia más dolor. En nuestro mundo no habrá emociones excepto el miedo, la rabia, el triunfo y la auto-degradación. A todo lo demás, lo destruiremos." (p.220)

En cuanto a los últimos seres humanos, que se niegan a ser devorados por los molinos de la globalización, en cuanto a los “últimos Winston”, que quedan en esta Tierra, es bien pedagógico lo que O'Brien nos explica al respecto, para que ajustemos nuestras expectativas:

"Si usted es un ser humano, Winston, entonces usted es el último ser humano. Su especie está extinta - nosotros somos sus herederos. ¿Entiende Usted, que está SOLO? Usted ya está fuera de la historia, usted es inexistente. " (pág. 222)

¿Y qué es, a lo que se reduce la ESPERANZA de los pocos seres humanos en extinción? - En la capitulación total, Winston pregunta:

"Dígame, ¿qué tan pronto me van a disparar?"

O'Brien responde, cínicamente:

"... No deje la ESPERANZA,... al final lo dispararemos."
(pág. 226)

El original, véase:
http://www.franz-lee.org/files/pandemonium00742.html
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George Orwell, Nineteen Eighty-four, The New American Library of World Literature,
New York, 1961.