Franz J.T. Lee, febrero de 2007
¿En los
próximos meses rumbo al "Día Después"?
El
Club Nuclear del Siglo XXI, Los EE. UU. atacando a Irán muy
pronto
Las
ideas no son las responsables de aquello en lo que los seres humanos
las convierten.
Werner Heisenberg
Introducción
La
Matriz Nuclear
Durante la era de la Gran Depresión
capitalista y el surgimiento del fascismo y el nazismo en Europa, el
físico húngaro, Leo Szilard, descubrió cómo
liberar cantidades enormes de energía mediante reacciones
neutrónicas en cadena. Fue el primer científico en
describir la reacción nuclear en cadena cuando se traspasa el
límite de una masa crítica, en otras palabras, fue el
primero en descubrir y formular los principios de la energía
atómica y de las armas nucleares. Efectivamente, el 4 de julio
de 1934, Szilard solicitó la patente de una bomba atómica,
patente que le fue concedido y que lo convirtió en el inventor
de la bomba atómica.
Después de su emigración
a EE.UU. y lleno de preocupación por el auge del nazismo y
fascismo en Europa, Szilard y otros científicos que trabajaron
en el área de la investigación nuclear, lograron
convencer a Albert Einstein firmar una carta dirigida al Presidente
de los EE.UU. Franklin Delano Roosevelt, en la cual se le hizo la
sugerencia de autorizar el desarrollo de una bomba atómica
antes que la Alemania nazi la desarrollara. Hoy se considera que esta
carta era decisiva para que naciera el famoso Proyecto Manhattan, que
reunió los mejores científicos de todo el mundo para
construir la bomba atómica en el tiempo más corto
posible para llevarle el paso a los alemanes.
Uno de los
párrafos de la carta firmada por Einstein en vísperas
de la Segunda Guerra Mundial, el 2 de agosto de 1939, dice lo
siguiente:
“En el curso de los pasados cuatro meses, se
ha hecho posible —a través del trabajo de Joliot en
Francia y de Fermi y Szilard en Norteamérica— provocar
una reacción nuclear en cadena en una gran masa de uranio, que
produciría grandes cantidades de energía y nuevos
elementos de radioactividad, en el futuro inmediato [...] Una sola
bomba de este tipo, transportada en un barco y detonada en un puerto,
podría muy bien destruir el puerto entero junto con una buena
parte del territorio circundante [...] Alemania ha dejado de vender
mena de uranio de las minas checoslovacas [...] y el hijo del
subsecretario del Estado, von Weizsäcker, ha sido contratado por
el Instituto Kaiser-Wilhelm de Berlin en donde se está
repitiendo parte del trabajo norteamericano sobre el uranio”.
1)
Así fue como en el contexto de la Segunda Guerra
Mundial y con miras al hecho de que en la Alemania nazi estaba
trabajando un grupo de físicos centrado alrededor de Werner
Heisenberg en la aplicación militar de la fisión
nuclear descubierta por Otto Hahn en 1938, se desató la
carrera por el desarrollo de la bomba atómica. El físico
neoyorquino Julius Robert H. Oppenheimer fue nombrado director del
proyecto científico-militar Manhattan Project que se
conduciría a lo largo de un lapso de 4 años, con la
participación combinada de muchos científicos en varios
institutos e universidades, como el físico Philip Abelson en
el Naval Research Institute en Washington D.C. , el físico
nuclear Enrico Fermi en la Columbia University, físicos y
científicos en el Massachusetts Institute of Technology (MIT)
y el Oak Ridge National Laboratory, para sólo mencionar
algunos. Luego, las actividades del proyecto, en lo que se refiere a
su aplicación y realización militar definitiva, se
concentraron en las instalaciones del Laboratorio Nacional de Los
Alamos en Nueva México.
Se estima que un total de cien
mil personas físicos, científicos y técnicos
habían participado en el Proyecto Manhattan, y después
de un inmenso esfuerzo teórico con teorías y
descubrimientos de Leo Szilard, Lise Meitner, Otto Hahn, Albert
Einstein, Enrico Fermi, Frédéric Joliot, Niels Bohr y
muchos otros, el equipo científico de Oppemheimer logró
realizar, el 16 de julio de 1945 en Alamogordo, un sitio en las
cercanías de Los Alamos, la primera detonación exitosa
de una bomba atómica en la historia de la humanidad, la prueba
“Trinity”. Lo demás es hartamente conocido. El 6
de agosto de 1945, la bomba de uranio enriquecido con el nombre
código 'Little Boy' detonó sobre Hiroshima, y el 9 de
agosto fue lanzado la bomba de plutonio con el nombre código
'Fat Man' sobre Nagasaki. La humanidad había entrado en la era
nuclear con un acto de barbarie sin precedentes.
Uno de los
físicos más famosos e importantes que participó
en el Proyecto Manhattan, el italiano Enrico Fermi, comentó lo
siguiente en una charla del año 1954:
“Tengo
memorias muy vívidas del primer mes en el que empecé a
trabajar en los laboratorios Pupin; era enero de 1939, cuando las
cosas comenzaron a desarrollarse de manera vertiginosa. En aquél
entonces, Niels Bohr daba charlas en la Universidad de Princeton y
una tarde Willis Lamb regresó entusiasmado y nos contó,
que Bohr había anunciado grandes novedades. Se trataba del
descubrimiento de la fisión nuclear y una presentación
de las implicaciones y del significado de este descubrimiento. Algún
tiempo más tarde había una reunión en
Washington, en la cual se discutió por primera vez, de modo
medio serio, la posible importancia que pudiera tener este nuevo
fenómeno de la fisión nuclear como fuente potencial de
energía nuclear.” 2)
Lo cierto es que desde un
principio, debido a las circunstancias históricas en que
nació, esta “fuente potencial de energía nuclear”
fue y sería siempre una cuestión de carácter
primordialmente militar.
1. Armas nucleares y efectos de una
guerra atómica 3)
Un arma nuclear es una bomba que
libera un inmenso monto de energía mediante una reacción
nuclear. Existen varios términos para este tipo de armas, como
por ejemplo “bomba atómica”, “bomba de
hidrógeno”, “arma nuclear”, “bomba de
fisión”, “bomba de fusión” o “bomba
termonuclear”. La palabra “bomba atómica” es
la que se ha utilizado primero y es quizás la más
familiar. Estrictamente, sin embargo, no es adecuada para denotar lo
específico de un arma nuclear, ya que todos los explosivos
químicos generan energía en base de la reacción
entre átomos, más preciso, entre átomos
intactos. Lo que distingue un arma nuclear es precisamente el que
libere su gran potencial explosivo-energético en base de una
transformación del núcleo atómico.
La
reacción en cadena que se produce en la detonación de
un arma nuclear tipo fisión, se basa en la fisión de
nuclei de uranio o plutonio, que se desintegran en fragmentos más
livianos, los llamados productos de fisión. En este proceso se
liberan neutrones, los cuales, a su vez, dividen a otros nuclei y así
sucesivamente, en reacción de cadena. Ésta sucede de
manera tan increíblemente rápida, que la energía
nuclear total se libera en una millonésima parte de un segundo
(=un micro-segundo). A modo de ilustración drástica
cabe señalar, que con la detonación de una sola bomba
de este tipo se libera en un micro-segundo más energía
que la que se ha liberado a lo largo de todas las guerras en la
historia de la humanidad, libradas mediante armas
convencionales.
Las armas de fusión nuclear funcionan
de manera diferente. La fusión nuclear es una reacción
entre dos nuclei, en la que dos núcleos atómicos se
funden en uno sólo, con mucho más peso. Las armas de
fusión nuclear también son llamados bombas de hidrógeno
porque el elemento principal implicado en las reacciones en cadena
son isótopos de hidrógeno. También se les
denomina armas termo-nucleares debido a las altas temperaturas que se
requieren para iniciar las reacciones de fusión deseadas.
Mientras que las armas de fisión nuclear liberan un poder
explosivo equivalente a entre 10 y 60 kilotoneladas de TNT, las armas
de fusión nuclear liberan un poder explosivo equivalente a
hasta 57 megatoneladas de TNT. Para lograr una reacción de
fusión en cadena, se coloca en el interior de una bomba de
hidrógeno una bomba de fisión, para obtener una
temperatura lo suficientemente alto para inducir la reacción
en cadena de fusión deseada. Una explosión nuclear
produce una temperatura entre 200 y 300 millones de grados
centígrados.
Lo que no figura bajo la categoría
de arma nuclear son las bombas y municiones contenedoras de “uranio
empobrecido” o uranio 238, aún cuando sus efectos son
igualmente devastadores a mediano y largo plazo. Poco se dice por
ejemplo sobre la contaminación catastrófica, tanto
químico-toxicológica como radioactiva, de las
poblaciones y tierras de Afganistán e Irak a causa de las
toneladas de uranio empobrecido arrojados mediante bombas y
municiones sobre sus territorios. El Tribunal Criminal Internacional
para Afganistán ha determinado que el uso de uranio
empobrecido es un omnicidio, esto es, la destrucción de todas
las formas de vida. El uranio empobrecido contamina, por millones de
años a venir, el aire, el agua, los suelos, la flora, la fauna
y con todo ello los recursos alimenticios de la región
afectada y de las regiones circundantes, y altera de manera
irreversible la información genética de todas las
formas de vida orgánica, inclusive la de los humanos. Rosalie
Bartell, directora de investigación del Instituto
Internacional en Asuntos de Salud Pública, Canadá, ha
definido el omnicidio en los términos siguientes:
“El
concepto de la aniquilación de especies significa el rápido
y deliberadamente inducido fin para la historia, cultura, ciencia,
reproducción biológica y memoria. Es el rechazo
definitivo de la especie humana al regalo de la vida, un acto que, si
se le quiere describir, requiere una nueva palabra: el
omnicidio.”6)
En cuanto a los efectos de una guerra
atómica “clásica”, se estima que tendría
consecuencias inimaginablemente catastróficas. En 1983, la
famosa película de producción norteamericana, “The
Day After” (El Día Después), que tematizaba una
guerra nuclear ficticia entre los EE.UU. y la Unión Soviética,
trató de acercar a sus espectadores a un probable escenario
como el que se sucedería en una confrontación nuclear.
El mismo año, un grupo internacional de científicos
integrado por Richard Turco, Owen Toon, Thomas Ackerman, James
Pollack y Carl Sagan, el llamado Grupo TTAPS, publicó un
documento conocido como el “Estudio TTAPS”, donde se
describe el probable impacto de una guerra nuclear de gran escala
sobre el clima global, subsumiéndolo bajo el termino “Invierno
Nuclear”. Estos científicos suponían que una
combinación de polvo y humo masivo, producto de incendios
gigantescos causados por las bombas nucleares, llegaría a
formar una densa capa en la atmósfera, casi impenetrable para
la luz solar, lo que llevaría a una caída drástica
de la temperatura en la Tierra. Aunado a las precipitaciones
radioactivas, el ambiente deterioraría rápidamente.
Meses después, al disolverse la capa de polvo y humo, el
ambiente se vería expuesto a una radiación ultravioleta
elevada, debido a la destrucción y ausencia completa de la
capa de ozono. Quienes habrían logrado sobrevivir hasta este
punto, perecerían de todos modos por la contaminación
radioactiva generalizada. Concluían los científicos que
la cantidad de armas nucleares existentes en aquella época
sería más que suficiente para aniquilar todas las
formas de vida en el planeta.
2. El "Club
Nuclear"
Podría asumirse inocentemente, que el
llamado “club nuclear” comprende, por ejemplo, todos los
países en posesión de plantas nucleares para generar
energía eléctrica, destinada a satisfacer una parte de
la creciente demanda energética de su población. Sin
embargo, no es así. Se trata de un término polémico
que denota el grupo de países que conforman la lista de
naciones en posesión de armas nucleares, más
específicamente las cinco naciones que las poseían
antes de 1968. Los datos que determinan si una nación es
realmente una “potencia nuclear” incluyen, aparte de la
cantidad de cabezas nucleares que posee, la fecha de la primera
detonación exitosa de una bomba nuclear. Aún con
cantidades de datos disponibles, nadie sabe a ciencia cierta cuántas
armas nucleares existen actualmente a escala mundial.
Hay
siete países que hasta ahora han detonado con éxito
bombas nucleares. Ellos son Estados Unidos (primera detonación
1945), Rusia (1949), Gran Bretaña (1952), Francia (1960),
China (1964), India (1974) y Pakistán (1998 ). Sin embargo y
según lo establecido en el Tratado de No Proliferación
Nuclear (NPT por sus siglas en inglés) que fue firmado por 189
países el 1° de julio de 1968, sólo a los primeros
cinco se les reconoce el estatus de “nación nuclearmente
armada” (Nuclear Weapon State). El 11 de mayo de 1995, en la
ciudad de Nueva York, más de 170 países renovaron el
tratado de manera indefinida e incondicional. El tratado, aparte de
querer impedir la proliferación de armas nucleares, les
garantiza el derecho a los Estados signatarios a desarrollar la
tecnología nuclear con fines pacíficos, y tiene como
fin último la reducción y eventual liquidación
de los arsenales nucleares bélicos existentes, aún
cuando ninguno de los Estados Nuclearmente Armados ha cumplido con
las provisiones respectivas.
Según el Tratado, entonces
sólo cinco países tienen el derecho de poseer armas
nucleares: Estados Unidos (firmante en 1968), Gran Bretaña
(1968), la Unión Soviética (1968, ahora Rusia), Francia
(1992), y la República Popular de China (1992); son
precisamente los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad
de las Naciones Unidas. Estos cinco países, denominados
Estados Nuclearmente Armados (ENA), se comprometen según el
NPT a abstenerse de transferir tecnología nuclear de uso
militar a otros países, mientras que los llamados Estados No
Nuclearmente Armados (ENNA) se comprometen a abstenerse de hacer
esfuerzos propios por desarrollar armas nucleares.
Aún
cuando no haya sido incorporado al tratado como un compromiso con
carácter vinculante, los cinco ENA se han comprometido de no
atacar a los ENNA con sus armas atómicas de destrucción
masiva, excepto en defensa contra un ataque nuclear o una agresión
con armas convencionales que un enemigo efectúe en alianza con
un ENA.
Sin embargo, las cosas han cambiado. Lejos de aquellos
“buenos tiempos” de promesas y compromisos no
vinculantes, y bajo el nuevo “razonamiento” en el marco
de la guerra contra el “terrorismo internacional”,
algunos países ENA como los EE.UU., Gran Bretaña y
Francia ya no descartan la posibilidad real del uso de sus armas
nucleares en “respuesta preventiva” a un posible ataque
militar de tipo no-convencional (químico, biológico,
nuclear) por parte de lo que ellos llaman “estados forajidos”,
pertenecientes al “eje del mal” como por ejemplo Irán,
Corea del Norte, Cuba o inclusive Venezuela. En el caso de EE.UU., la
Nuclear Posture Review (Revisión de la Postura Nuclear) del
año 2001 así lo documenta abiertamente. En un lenguaje
tanto difuso como característico, la Nuclear Posture Review
afirma por ejemplo lo siguiente:
“Una nueva ‘mezcla’
de capacidades nucleares, no-nucleares y defensivas es necesaria ante
la gama diversa de adversarios potenciales y amenazas inesperadas que
podrían confrontar los EE.UU. en las décadas venideras.
(...) Los avances en tecnologías defensivas permitirán
las capacidades no-nucleares y nucleares de los EE.UU. ser combinados
con defensas activas y pasivas en contra de un ataque, preservar la
libertad de acción de EE.UU. y reforzar la credibilidad de las
alianzas y compromisos de los EE.UU.” 8)
Términos
como “defensas activas” se inscriben en la doctrina de la
guerra preventiva, lo que quiere decir que los EE.UU. se reservan el
derecho de atacar preventivamente a un adversario, aún cuando
éste sea un Estado No Nuclearmente Armado. Para el “consuelo”
de todos, la Nuclear Posture Review resalta el uso “preciso”
de las llamadas armas nucleares tácticas empleadas en el
propio campo de batalla, cuando afirma que “armas nucleares
podrían ser empleados en contra de objetivos capaces de
resistir un ataque no-nuclear, como por ejemplo bunker de alta
profundidad debajo de la tierra o instalaciones de armas biológicas.”
9)
Sin embargo, la organización International
Physicians for the Prevention of Nuclear War (Médicos
Internacionales por la Prevención de la Guerra Nuclear) ha
señalado que los daños de este tipo de armas nucleares
podrían ser aún más perjudiciales para los seres
humanos y el medio ambiente que los que causan las armas nucleares
tradicionales.
Regresando al Tratado de No Proliferación
Nuclear, destaca que Israel, India y Pakistán no lo han
firmado por considerar que el tratado crea un pequeño grupo de
“poseedores nucleares” – el club y otro
mucho más grande de “desposeídos nucleares”
al restringir la posesión legal de armas nucleares a aquellos
Estados que las habían desarrollado antes de 1968. Muchos
críticos del Tratado argumentan además que esta
distinción es arbitraria y causa un desequilibrio en la
constelación de fuerzas a escala internacional, además
de cuestionar la legitimidad moral de los ex poderes coloniales de
imponerle prescripciones en materia de defensa a otras naciones,
sobre todo las históricamente atropelladas.
3. Más
allá del Club: Los poderes atómicos fácticos
Israel, India y Pakistán
Entre los países que
han tenido programas de armas nucleares en el pasado figuran
Sudáfrica, Australia, Argentina, Brasil, Libia, Egipto,
Kasachstán, Bielorrusia, Ucrania, Suecia, y algunos otros.
Veamos a continuación los casos de los poderes atómicos
fácticos, Israel, India y Pakistán, y también
mencionaremos el caso de Sudáfrica, que si bien no es un poder
nuclear en la actualidad, tiene una historia de un programa nuclear
militar interesante, vinculada a la de Israel.
Los casos de
Sudáfrica e Israel
Sudáfrica, que dispone de
amplios recursos de uranio, comenzó su programa de desarrollo
de armas nucleares en plena época del apartheid, con
asistencia secreta por parte de Israel. El 22 de Septiembre de 1979
se produjo un incidente relacionado a lo que puede ser considerado la
prueba de una bomba atómica de Sudáfrica en el
Atlántico Sur, con participación israelí. El
“Incidente Vela”, llamado así por el nombre del
satélite que lo registró, fue una explosión en
aguas entre el Atlántico Sur y el Océano Indico cerca
de las Islas Prince Edward, registrado por los sensores ópticos
del Satélite Vela 6911 –parte de un sistema de detección
de detonaciones nucleares- en forma de dos relámpagos de luz.
Sin embargo y debido a una falla de los detectores del pulso
electromagnético, no se pudo comprobar a ciencia cierta si se
trataba de una explosión nuclear. Sin embargo y al momento de
la explosión se encontraban cerca del lugar unos buques de la
marina sudafricana, lo que refuerza la tesis de una prueba atómica.
Las revelaciones del ingeniero nuclear israelí Mordechai
Vanunu en 1986, quien luego fuera secuestrado y encarcelado por
autoridades israelíes y quien afirmaba que Israel había
estado desarrollando un programa nuclear de carácter militar
desde 1958 en Dimona, en el Desierto de Negev, y había
colaborado de manera rutinaria en asuntos nucleares con Sudáfrica,
refuerzan la tesis de la participación israelí en la
prueba atómica sudafricana. 12)
Entonces, no sólo
se puede afirmar que la fecha de la primera prueba atómica
exitosa conjunta de Sudáfrica e Israel es el 22 de Septiembre
de 1979, sino que hubo una colaboración directa entre el
apartheid sudafricano y el sionismo israelí en la producción
de armas de destrucción masiva. Sería ingenuo asumir
que los EE. UU. no hubiesen estado al tanto de todo esto,
considerando que necesitaban baluartes leales en África del
Sur y en el Medio Oriente.
Poco antes de que terminara el
sistema de discriminación racial del apartheid en Sudáfrica,
el Estado sudafricano destruyó su pequeño arsenal de
armas nucleares. En 1991 Sudáfrica firmó el Tratado de
No Proliferación Nuclear y en 1994 el desmantelamiento de todo
su programa nuclear militar había concluido.
Sin
embargo, llama la atención la reciente visita del presidente
ruso Vladimir Putin a Sudáfrica para iniciar una cooperación
energético-nuclear entre los dos países, dadas las
enormes reservas de uranio sudafricanas y el interés
sudafricano en incrementar a seis el número de reactores
nucleares de uso civil, teniendo en este momento uno sólo.
Tanto Valdimir Putin como Thabo Mbeki, comparten la misma posición
respecto al programa nuclear de Irán y que defienden el
derecho de las naciones signatarias del Tratado de No Proliferación
de desarrollar programas nucleares para el uso civil y pacífico.
En
cuanto a Israel, a su programa secreto y su capacidad nuclear
militar, un artículo de Dan Williams confirma el conocimiento
que EE.UU. tenía de todo ello, al referirse a un incidente en
1973 durante la Guerra Jom Kippur:
“En octubre de 1973,
con sus fuerzas batallando por repeler las invasiones de Egipto y
Siria, Israel hizo lo que previamente se creía imposible: sacó
sus misiles nucleares Jericó-1 de sus silos secretos. ... Eso,
creen los historiadores, fue detectado por los satélites espía
de EE.UU. y provocó temores en Washington de una conflagración
catastrófica entre el estado judío y los estados árabes
respaldados por los soviéticos. El mensaje fue recibido,
inmediatamente llegó un urgente envío norteamericano de
armas convencionales a Israel, lo cual ayudó a darle un giro a
la guerra.” 13)
De no haber sido por “los temores
de Washington”, ya en 1973 se pudo haber desatado una
devastadora guerra nuclear en el Medio Oriente, el cual nuevamente
está en la mira nuclear en este momento, situación
agravada por el interés hegemónico-energético
del complejo industrial-militar-corporativo estadounidense en la
región, y los intereses del lobby judío. En este
sentido, Williams sigue:
“Con el actual archienemigo de
Israel, Irán, al que se le ve adquiriendo la capacidad de
producir armas atómicas en unos pocos años, y con sus
opciones militares preventivas limitadas, algunos expertos anticipan
ahora otro “levantamiento del velo” del arsenal atómico
que se supone posee Israel.” 14)
Aún cuando nunca
ha sido confirmado oficialmente, Israel ha sido una potencia nuclear
de hecho, lo que hoy por hoy nadie pone en duda, mucho menos después
de las revelaciones de Mordechai Vanunu, quien fuera encarcelado por
18 años por haber informado al mundo sobre el programa militar
nuclear israelí:
“(El reactor nuclear) Dimona
debería ser abierto a las inspecciones internacionales y
debería ser cerrado porque ha llegado más allá
de su vida útil, que son entre 25 y 30 años; ya tiene
40 años operando. Si los EE.UU. están buscando armas
nucleares en el Medio Oriente, o una fábrica nuclear, deberían
buscar aquí, en Israel." 15)
India y
Pakistán
Producto del pasado colonial británico,
la división del subcontinente índico en dos Estados,
India y Pakistán, ha sido fuente de destierros, divisiones,
guerras y disputas de territorios que perduran hasta nuestros
tiempos, sobre todo por la región de Cachemira la que se
disputaba en las guerras de 1947, 1965, y 1999. En 1962 se produjo un
conflicto limítrofe con China que desembocó en una
breve guerra; y el apoyo de India a un movimiento independentista en
Pakistán oriental en 1971 condujo a la guerra entre los dos
países y la posterior separación del nuevo Estado de
Bangladesh, de Pakistán Occidental. El legado de la partición
del subcontinente índico, que antes fuera una región
con lazos unitarios milenarios, ha sido la fuerza principal detrás
de los conflictos entre los dos países que han optado, a causa
de la misma situación de alta conflictividad y del asunto no
resuelto de la Cachemira, por el desarrollo de programas nucleares
militares. El conflicto que lleva más que cinco décadas,
con cuatro erupciones de guerra abierta, ha sido motivación
suficiente tanto para la India como para Pakistán de
desarrollar una fuerza militar potente para obtener en algún
momento la ventaja, o por lo menos para establecer una especie de
equilibrio con la otra parte.
Los inicios del programa
nuclear de la India datan de 1948 con el establecimiento de la
Comisión Hindú de la Energía Atómica
durante el gobierno de Pandit Nehru, quien declaró lo
siguiente en ocasión de la creación de la misma:
“Esta
energía atómica la debemos desarrollar bastante lejos
de pensar en la guerra; efectivamente, pienso que tenemos que
desarrollarla con fines pacíficos. ... Por supuesto, si nos
obligan, como nación, a emplearla para otros fines,
probablemente ningún sentimiento religioso de cualquiera de
nosotros llegaría a frenar la nación de utilizarla de
esta manera.”
En 1954, el programa arrancó
definitivamente con una instalación que fue apodada “Los
Álamos índicos”, la Instalación de Energía
Atómica de Trombay o Atomic Energy Establishent Trombay
(AEET), a cuyo desarrollo se destinarían partes cada vez
mayores del presupuesto nacional. En 1959, la AEET llegó a
absorber una tercera parte del presupuesto nacional de defensa, y
contaba con más de mil científicos e ingenieros. Gran
Bretaña, Canadá y Estados Unidos colaboraron con el
programa nuclear índico a partir de 1955 en la construcción
de sus reactores nucleares, el Apsara de 1MW de capacidad, y el CIRUS
(“Canada-India-Reactor, U.S.”) con capacidad de 40
MW.
Desde 1974 la India ha sido un poder nuclear “no
oficial“, esto es, no forma parte del Club Nuclear de los Cinco
y no ha firmado el Tratado de No Proliferación Nuclear. Cabe
recordar, que cuando se fundaron las Naciones Unidas en 1945 y se
llegó a determinar la composición del Consejo de
Seguridad, la India todavía no fue, por circunstancias
históricas del momento, un Estado independiente, por lo que
quedó excluida del organismo más poderoso e influyente
del mundo. Considerando la importancia histórica de la India
en términos de civilización, tamaño territorial
y número de población, no sorprende su clamor por ser
reconocido como un poder mundial y su afán de construir la
bomba atómica para hacerse respetar como tal. El anterior
director del programa nuclear militar, Raj Ramanna, observó al
respecto:
“Nunca había una discusión entre
nosotros acerca de si deberíamos desistir de producir la
bomba. Lo más importante era, cómo hacerla. Para
nosotros era un asunto de prestigio que ratificaría nuestro
antiguo pasado.” 17)
“Si India construye la bomba,
comeremos pasto u hojas, hasta padeceremos hambre, pero la
conseguiremos también. No tenemos alternativa.” Estas
famosas palabras enunciadas en 1965 por Zulfikar Ali Bhutto, para la
fecha ministro de relaciones exteriores de Pakistán,
anunciarían el programa nuclear militar pakistaní que
data de 1972, cuando Bhutto, entonces presidente, se comprometió
a que Pakistán adquiriría armas nucleares, después
de la derrota catastrófica en la guerra de 1971. Aún
cuando los inicios del programa nuclear civil pakistaní datan
de 1956 con la creación de la Comisión Pakistaní
para la Energía Atómica (PAEC) con miras a participar
en el programa “Átomos por la Paz” de la
administración Dwight Eisenhower, del cual India también
se había beneficiado, la marcha del programa nuclear pakistaní
fue lenta. El primer reactor nuclear para fines de investigación,
el Pakistan Atomic Research Reactor (PARR-1) sólo llegó
a operar en 1965 con ayuda estadounidense.
En una reunión
secreta con autoridades del programa nuclear y científicos en
Multan / Punjab el 24 de enero de 1972, el presidente pakistaní
Bhutto presionó por la iniciación de un programa de
armas nucleares, producto de la derrota en la Guerra de Bangladesh
del año anterior en cuyo transcurso, por cierto, se habían
establecido vínculos entre Pakistán y la República
Democrática Popular de Corea. A mitades de 1971 Bhutto se
había dirigido a Corea del Norte para adquirir las armas tan
urgentemente requeridas, y en Septiembre del mismo año llegó
el primer suministro de armas proveniente de Corea del Norte. En
1972, Pakistán anunció oficialmente el establecimiento
de relaciones diplomáticas con Corea del Norte, y la
asistencia militar de ésta continuó a lo largo de la
década de los 70. Más tarde en los años 90,
Corea del Norte apoyó los esfuerzos pakistaníes de
adquirir cohetes para sus cabezas nucleares. Desde 1998, con su
prueba exitosa de una bomba nuclear, Pakistán ha sido un poder
nuclear fáctico y sus cohetes y cabezas nucleares pueden
alcanzar a cualquier país del Medio Oriente y Asia
Central.
Corea del Norte e Irán
Finalmente unos
datos concernientes a dos países que forman parte del supuesto
“eje del mal”. Corea del Norte firmó el Tratado de
No Proliferación Nuclear en 1985, sin embargo se retiró
a comienzos del 2003 y posee, según afirmaciones propias
hechas en 2005, armas nucleares con fines disuasivos. Lo cierto es,
que Corea del Norte tiene un ambicioso programa nuclear militar, y
recientemente, el 3 de octubre de 2006, anunció la conducción
de una prueba atómica a corto plazo. En lo que se refiere al
caso más candente en este momento, Irán, no hay prueba
ninguna que demuestre la existencia de un programa de armas
nucleares. Irán en su cualidad de signatario del NPT tiene el
pleno derecho de desarrollar su programa nuclear con fines pacíficos
y de uso civil.
La similitud del caso de Irán con el de
Irak, este último invadido en el 2003 por los EE.UU. en base
de la “existencia“ de armas de destrucción masiva
inexistentes, lleva a la suposición que aquí se está
armando otro pretexto más para otra guerra de agresión
unilateral y no provocada. Como es bien sabido, los planes de los
halcones neoconservadores en los EE.UU. contemplan el reordenamiento
total del Medio Oriente, con Irán y Siria como próximos
objetivos, bajo la bandera de la “democratización”
de la región y la “liberación” de sus
pueblos de unos “gobiernos tiránicos”.
Conclusiones y Perspectivas
Casi nadie ve la lógica
perversa de una futura conflagración nuclear. Las constantes
amenazas del gobierno militarista de los EE.UU. respaldadas por el
gobierno israelí en contra de Irán, bien podrían
empujar al gobierno iraní a considerar efectivamente la
posibilidad o casi necesidad de emprender un programa nuclear militar
cuanto antes, para así tener un medio de disuasión por
lo menos medianamente “equivalente” al arsenal bélico
de sus posibles agresores. Bien podría llegarse a la
conclusión, de que Corea del Norte se salvó de una
agresión estadounidense por poseer armas nucleares. Bien
podría argumentarse, que los casos de agresión en
contra de la ex-Yugoslavia en los años 90 y los recientes
casos de Afganistán e Irak son advertencias que un país
que no disponga de la nefasta “opción nuclear” no
tendrá posibilidad ninguna de frenar una agresión
estadounidense (o de cualquier otro miembro del Club) en su contra.
Esta lógica se refuerza aún más si vemos
que el esquema de la “disuasión mutua” de los
tiempos de la Guerra Fría, basado en la destrucción
garantizada de ambas partes , ha sido reemplazado por otro, el de la
doctrina militar estadounidense del “Dominio del Pleno
Espectro” o Full Spectrum Dominance. En varios documentos,
entre ellos el Proyecto para un Nuevo Siglo Norteamericano y la
Estrategia Militar “Visión 2020”, se dejan
entrever las ambiciones estadounidenses de dominar el planeta entero
por tierra, mar, aire e inclusive espacio, mediante sistemas de armas
complejos e interrelacionados de tipo convencional y no convencional,
quiere decir, con opciones biológicas, químicas,
geofísicas y nucleares.
Ante informaciones recientes
como la difundida por Mike Whitney y que pintan un panorama sombrío,
cabe preguntarse si el resto de los miembros de Club Nuclear y los
poderes nucleares fácticos se quedan de brazos cruzados o si
nos llevan rumbo al “Día Después”.
"La
decisión para atacar a Irán ya fue tomada hace mucho y
aparece claramente en varios de los documentos políticos de
los neoconservadores, incluyendo el ‘Proyecto para un Nuevo
Siglo Norteamericano’ y ‘Una Ruptura Abierta - Una Nueva
estrategia para Asegurar el Dominio’. No se puede permitir que
Irán desarrolle la tecnología nuclear por temor a que
los provea de los medios para defender su petróleo. Eso sería
catastrófico para las élites occidentales que planean
supervisar la distribución de los menguantes recursos
mundiales.” 20)
Lo cierto es, que una guerra nuclear
terminaría con todos los “sueños”, bien
sean “americanos” de dominación total, bien sean
humanos, de resistencia y emancipación.
En palabras de
Albert Einstein, la Cuarta Guerra Mundial la libraríamos con
palos y piedras.
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* Franz J. T. Lee es
profesor Titular de la Universidad de Los Andes, Facultad de Ciencias
Políticas, Jurídicas y Criminologías, Jefe de
Investigación del postgrado de Ciencias Políticas
CEPSAL y miembro investigador del Centro de Estudios de África
y Asia (CEAA).
NOTAS:
[1]
Citado en: Enciclopedia Libre Wikipedia, Historia de las armas
nucleares,
http://es.wikipedia.org/wiki
[2] Citado en: Die freie Enzyklopädie
Wikipedia, Manhattan-Projekt,
http://de.wikipedia.org/wiki
[3] Hemos
utilizado datos e informaciones combinadas de las siguientes páginas
web: The Nuclear Weapons Archive: A Guide to Nuclear Weapons,
http://nuclearweaponarchive
[4] Latín, plural de nucleus
(=nucleo).
[5] International Criminal Tribunal For Afghanistan
at Tokyo, THE PEOPLE versus GEORGE WALKER BUSH, President of the
United States of America,
http://www.mindfully.org
[6] Citado en: The International Criminal
Tribunal For Afghanistan at Tokyo,
http://www.mindfully.org
[7] Extractos de
la Nuclear Posture Review se encuentran en: disarm.igc.org/nprexc.pdf
, revisado 29.09.06
[8] Ibid, nuestra traducción.
[9]
Ibid, nuestra traducción.
[10] IPPNW, Mininukes und
Bunker Busters,
http://www.ippnw.de/Atomwaffen
[11] Véase Franz J. T. Lee, El
desarrollo nuclear en Sudáfrica; artículos publicados
en el diario Correo de los Andes, Mérida-Venezuela, el
22.09.1986, 10.04.1988 y 17.04.1988.
[12] Véase
http://www.rightlivelihood.org
[13] Dan Williams, Israel seen lifting
nuclear veil in Iran stand-off (Israel prevée levantar el velo
nuclear en su enfrentamiento con Irán), 25-09-06, re-publicado
en Centre for Research on Globalization,
http://www.globalresearch.ca
[14] Ibid,
nuestra traducción.
[15] Palabras de Mordechai Vanunu,
en su página web
http://www.serve.com/vanunu
[16] Citado en:
India´s Nuclear Weapons Programme, The Nuclear Weapons Archive,
http://nuclearweaponarchive
[17] Ibid,
nuestra traducción.
[18] Ibid, nuestra
traducción.
[19] Mutually Assured Destruction, “mad”
también significa “loco”.
[20] Mike
Whitney, The Surprising End of the New American Century,
http://www.informationclearingh
(Original ubicado en
Humania del Sur, El Club Nuclear del siglo XXI. Año 1, No. 1,
Mérida (Venezuela), Diciembre de 2006. )