Franz J. T. Lee, octubre de 2006



Esto es lo que VHeadline.com ha estado defendiendo desde hace una decada!



Lo que luchadores como Ho Chi Minh y Pablo Neruda dijeron hace mucho tiempo, lo resumió la heroína afgana Malalai Joya en una entrevista reciente con la BBC el 27 de enero de 2006 de la siguiente manera:

Me matarán a mí, pero nunca matarán a mi voz, porque será la voz de todas las mujeres afganas. Pueden cortar las flores, pero nunca podrán parar la venida de la primavera."

Detrás de tales voces florecientes hay un hilo transhistórico muy delgado, un hilo en el cual cuelga toda la especie de la humanidad, es decir, la vida misma del planeta Tierra. Podíamos escuchar esta voz de la soledad en las plazas de Miletus, la cuna de la civilización occidental, en los gritos agonizantes de las antorchas humanas, de los esclavos rebeldes en la hoguera de la Grecia Antigua. Los cristianos originales fueron lanzados en las arenas para que los leones los devoraran, por el placer de una crema de la crema feudal.

Los seguidores de Jesucristo gritaron: ¡conocéis a la verdad y la verdad os hará libres!

En la Era Oscura, centenares de miles de mujeres en agonía en la hoguera, muchos esclavos, campesinos y ciervos descuartizados, incluyendo a Giordano Bruno quemado por oponerse al brutal Orden Dominicano, todos ellos gritaron desesperadamente esta misma esperanza al espacio exterior; sus voces agonizantes fueron llevados por los cuatro vientos y a través de los siete mares. El status quo, las clases establecidas, los viejos y los nuevos amos continuaron su dolce vita, bebiendo néctar y whisky importado.

En la Edad Media, en Europa durante las revueltas campesinas, en la sangrienta batalla decisiva de Frankenhausen contra los príncipes alemanes en 1525, los pobres y los campesinos conquistados, inspirados por el teólogo de la revolución, Thomas Münzer, regresaron a su infierno feudal cantando: “derrotados regresamos a casa, ¡nuestros nietos lucharán mejor!”

En lenguas africanas muy extrañas, las cuales ningún amo, ningún filósofo burgués, ningún Voltaire podían entender, las voces negras clamaron por piedad en un infierno blanco, divino y colonial, todo en vano. Para que los precios del mercado de esclavos subieran a las nubes, durante siglos se lanzaron millones de seres humanos negros al Océano Atlántico, donde fueron hecho pedazos por los feroces tiburones; sus huesos blancos lentamente bajaron al fondo de las aguas rojas; los medios masivos, a través de los tiempos, se mantuvieron en silencio total en cuanto a este holocausto.

No se leía ni una sola palabra sobre esos crímenes contra la humanidad en los manuales universitarios, en la Voice of America feudal, en el “Dios bendiga a nuestro noble Rey” y en el “Dios bendiga a América."

Luego los sobrevivientes de esos mismos esclavos fueron emancipados nada más para lanzarlos al moloch industrial. También en este caso sus voces de protesta fueron calladas; para esos esclavos asalariados, completamente dopados por la religión cristiana, nunca existió una primavera revolucionaria. Todavía en Hiroshima, Nagasaki, Workuta, Dachau, Auschwitz, Djakarta, My Lai, Sowetho, Fallujah, Guantánamo, Palestina, Líbano, se podían escuchar estas voces haciendo eco, pero ya lentamente están desvaneciendo en el olvido.

Los pocos periódicos y medios masivos independientes que durante las últimas décadas trataron de diseminar la verdad sobre el imperialismo corporativo, todos ellos se encuentran hoy al borde de la bancarrota económica. Los sabotean de muchas maneras. Los autores y editores se ven obligados de buscar trabajos alternativos para financiar un sitio web, como VHeadline.com en defensa de la verdad mundial.

En Internet, los hacker de la CIA destruyen a nuestras computadoras (fueron cuatro durante las últimas semanas) y envían miles de virus para callarnos por siempre. Así que, la defensa de la verdad se ha convertido en una guerra de guerrillas en el ciberespacio, en un empeño muy costoso y peligroso.

Ya en los años 60 del siglo XX, a las alturas de la esperanza juvenil y revolucionaria, en la propia ciudadela del globofascismo, Joan Baez preguntó: “¿adónde se fueron todas las flores?” Claro, las armas de destrucción masiva modernas, la madre de todas las bombas utilizando uranio empobrecido y enriquecido incluso son capaces de destruir la primavera, sofocando todo fervor revolucionario y dejando atrás una superficie árida en un planeta quemado, radioactivo y muerto.

Pero, no importa lo que haga el Hermano Mayor, las voces suplicando de miles de millones, sus gritos por compasión, su agonía, sus infinitos gritos por creación y creatividad humana, por la belleza, la verdad y el amor, por la esperanza, la justicia y la libertad, siempre se escucharán en las ondas escalares, en los vientos transgalácticos, más allá del planeta Pluto, el símbolo del actual Dios orweliano de la muerte fascista.

Todas esas voces transhistóricas en unísono es lo que más teme el enemigo de la verdadera Revolución Bolivariana, de la emancipación mundial, es lo que el globofascismo corporativo tiene que silenciar, es la verdad la cual el fascismo quiere desaparecer de la faz de la tierra.

Esto es lo que VHeadline.com ha defendido ya durante una década entera.
Esto es lo de que los autores, editores y comentaristas hablan, escriben y advierten.
Esto es lo que defenderán hasta el final.

El que todavía es capaz de escuchar todas las voces transhistóricas de los pobres, en África, Asia, América, Oceanía y en otras partes, de los “miserables” (Hugo), de los “condenados de la tierra” (Fanon), de los “recoge-latas” caribeños y los “parásitos” venezolanos (Manuel Rosales) es un verdadero revolucionario, es un vocero emancipatorio de los esclavos trabajadores contra la explotación, la discriminación, la dominación, el racismo, las mentiras y la ignorancia. Los que niegan la verdad de los miles de millones sufriendo, los que drenan los recursos vivientes y fluyentes de las pocas corrientes democráticas independientes por cierto no son ni libertadores ni emancipadores de ninguna clase baja, de ningunos campesinos o trabajadores.

En resumen, hace algún tiempo atrás, escribimos, Sólo la Revolución Bolivariana todavía puede salvar a VHeadline.

Incluso en su propio interés de clase y en apoyo a todos sus demás intentos revolucionarios y sitios web, hasta ahora las autoridades no han brindado la urgente ayuda de diseminar la tan necesitada verdad sobre la Revolución Bolivariana. Claro este tipo de cosas tardan tiempo, tienen que pasar por los canales legales, pero los golpes militares no esperan por todos esos procedimientos.

La verdad y su diseminación como defensa de la vida humana se ubica en niveles mucho más altos que la burocracia.

Se hacen muchas promesas y muchos bolivarianos nos ayudan, pero con todo esto no logramos mantener viva nuestra página. El Internet es un gran negocio, es el futuro de venideros negocios mucho más grandes. Nuestros lectores leales, algunas instituciones y organizaciones nos ayudan en la medida posible, pero todo esto simplemente no es suficiente para construir el arma para la autodefensa de la verdadera democracia contra los ataques violentos de las campañas de desinformación y de la guerra terrorista de la información.

Finalmente, en caso de que no nos volvemos a ver muy pronto en VHeadline.com, me permito pronunciar las siguientes palabras de despedida. En África, hace mucho tiempo mi difunto padre me dijo, "hijo, puedes llevar un caballo al río para tomar agua, pero no lo puedes obligar a hacerlo."

Le deseamos a la Revolución Bolivariana un éxito informativo alrededor del globo y que los millones de dólares ya gastados en proyectos de información de verdad den los frutos democráticos y socialistas necesarios de un esclarecimiento emancipatorio. De esta manera no sólo profundizaremos la revolución aquí sino alrededor del globo entero.

Todos nosotros, el equipo entero de VHeadline.com continuaremos en la batalla donde quiera que enfrentemos a los enemigos de la emancipación. Se escucharán nuestras voces en el ciberespacio y nadie ni nada podrá parar nuestra primavera. Claro, incluso si las ratas ya están abandonando el Titanic hundiéndose, sin embargo nosotros, con nuestra propia esperanza revolucionaria seguiremos en plena fila de combate.

Todas las voces calladas de las personas ambiciosas y sus verdaderos líderes nunca descansan en paz, al igual que el Fénix, siempre regresan para triunfar en el planeta Tierra.