Franz J. T. Lee, octubre de 2006



Venezuela: ¿Cuando viene la revolución cultural dentro de la Revolución Bolivariana?



En su comentario más reciente, ¿Fue Dios el que le dio la orden a Bush para tumbar el gobierno venezolano en abril de 2002?, Arthur Shaw escribió:

“Este demonio dijo en el 2000, que Jesús, el famoso ser semi-divino y Señor de los nazarenos, es su ‘filósofo favorito’ y que ‘yo le hablo a él y él me habla a mi’. Dentro de sólo tres años, en el 2003, Bush subió a la sociedad de los divinos, como dijo en la primavera del 2003, ‘Dios me dio la orden a atacar a Irak y lo hice’.
http://www.vheadline.com/readnews.asp?id=69847

Para la Revolución Bolivariana, para su práxis y teoría, esto es un asunto serio. Primero, necesita un respeto delicado y profundo para los sentimientos y emociones más sagrados de la gente y de los individuos. Segundo, nosotros no tenemos ninguna intención en absoluto de herir los sentimientos religiosos de nadie. Sin embargo y tercero, aunque amamos a Jesucristo, más todavía amamos a Carlos Marx y a la Verdad.

No podemos seguir engañando nuestras madres, nuestros padres, nuestros hijos, nuestra juventud, nuestros estudiantes, nuestros trabajadores y campesinos con los mitos de la religión cristiana, que son productos ideológicos y metafísicos de la conquista científicamente comprobados, con una religión patriarcal machista de los conquistadores extranjeros, importada de la Europa colonial, que sirve únicamente a los intereses capitalistas.

Este Dios cristiano, rubio y con ojos azules era sordo y sigue siendo ciego, porque nunca vio o escuchó los gritos, las oraciones, los aullidos de la muerte y los ruegos agonizantes de miles de millones de ‘negros, recoge-latas, árabes y chinos’ cristianizados y bautizados. Sus ángeles eran todos blancos como la nieve y no hay negocio alguno que quisiera producir o pintar ángeles negros. Hasta el día de hoy no existe ninguna niña que aceptaría una muñeca negra como regalo de Navidad.

Este Dios norteamericano y europeo no sólo es racista, es más, se opone contra cualquier cosa femenina, contra todo lo que da luz, contra todo lo que es natural.

Por lo tanto,
¿Cuándo viene la revolución cultural dentro de la Revolución Bolivariana?
¿Cuando volveremos a conquistar nuestras almas perdidas?
¿Cuándo recuperaremos nuestra verdadera esencia, emociones y sentimientos?
¿Cuándo volveremos a encontrar a nosotros mismos?
¿Cuándo comenzará  América a emanciparse realmente de sus pesadas cadenas de la ilusión religiosa?

Por primera vez en sus vidas terrenales, el soberano, los pobres, los esclavos asalariados merecen una verdadera oportunidad para descubrir la verdad de, por y para sí mismos. Esto no tiene nada que ver con carne de cañón electoral, con el miedo de perder votos, con el ateísmo, el comunismo o el marxismo, más bien tiene que ver con el control mental colonial y cruel, con un holocausto mental imperialista devastador que dura ya cinco siglos.

Fue el mismo Jesucristo (o algunos otros sabios) el que dijo que aquí en la tierra tenemos que saber la verdad y que la verdad nos hará libres. Desafortunadamente, en la Casa Blanca la Verdad es una Mentira Negra. Además, Carlos Marx, después de identificar la religión cristiana y sus dioses como ‘suspiro de la criatura oprimida’, como el ‘alma de condiciones sin alma’ y como el ‘corazón de un mundo sin corazón’, nos invitó a recoger esas hermosas flores vivas de la religión. En otras palabras, nos pidió a volvernos estéticos, creativos y a convertirnos en creadores de nuestro propio futuro, de nuestro propio cielo en la tierra.

Sin embargo, si no paramos a los dioses de la guerra muy pronto, es decir si no paramos pronto a Bush, Rumsfeld, Negroponte y Cheney y sus planes de llevar a cabo sus guerras mundiales destructivas y su Apocalipsis, entonces no quedará mucho de la naturaleza en el planeta tierra para sembrar flores o para ser creativo en primer lugar. En todas partes sólo escucharemos ‘llantos y rechinar de dientes’, todo el mundo se ‘freirá en aceite’. Esto será el infierno que ya una vez ocurrió en agosto de 1945 en Hiroshima y Nagasaki, todo esto ocurrió con la ayuda de las bondadosas bendiciones del Dios de la América del Norte. Para colmo, ahora los halcones neo-conservadores radicales quieren convertir a Japón en el próximo Israel, en un perro guardián atómico del imperialismo corporativo en Asia.

Todo esto tiene que ver con un problema fundamental que afecta a la praxis y teoría humana y que desvía a la Revolución Bolivariana de su curso emancipatorio. Tiene que ver con el retrasado estudio científico y filosófico del cristianismo, con lo que era originalmente, con por qué fue reformado por todas las clases dominantes desde el feudalismo hasta el capitalismo y tiene que ver con saber, en que cosa la actual administración Bush y el Vaticano de Ratzinger quieren convertir la religión mundial en la época del globofascismo.

Hace un año atrás, en un artículo de Vheadline titulado Venezuela entre Jesucristo y Carlos Marx, pregunté cosas centrales referentes al reciente artículo de Shaw:

„Qué sería Venezuela sin esos costumbres tradicionales coloniales y esas creencias religiosas? Bueno, el sabotaje petrolero por parte de la crema de la crema capitalista en diciembre de 2002, nos robó todas esas cositas bonitas y nos enseñó durante las infinitas colas día tras día que Venezuela sí puede sobrevivir y puede vivir con otras delicadezas, con práxis y teoría revolucionaria por ejemplo, según las medidas socialistas nuevas y entonces todavía desconocidas que tomó. Meses antes, en abril de 2002, en una lucha de clases feroz, ya nos habíamos agarrado por los propios cabellos para sacarnos del hoyo capitalista puntofijista golpista sin fondo.”
http://www.vheadline.com/readnews.asp?id=46734

Algunas semanas después, en otro artículo, La Segunda Venida de George W. Bush: El Mesías del Siglo XXI, ya habíamos confirmado lo que Arthur Shaw ha señalado tan vivamente:

„Esto es el clásico ejemplo de un delirio religioso patológico, de una peligrosa unión mística con los dioses terrenales del fascismo, de hecho, históricamente es un paradigma de por qué en primer lugar el feudalismo romano y la Inquisición Española se vieron obligados de inventar la religión cristiana dogmática oficial y de por qué se tenía que fabricar un Dios omnipotente, que luego fue utilizado por todos los conquistadores, tiranos y dictadores como justificación espiritual, como absolución de los crímenes más horrorosos y bárbaros contra la humanidad.”
http://www.vheadline.com/readnews.asp?id=46358

Lo anterior conforma la esencia ideológica del concepto divino de la historia, es decir, de un gran Dios que hace la historia. Por gracia de este mismo Dios, todos los reyes, los papas y presidentes pueden cometer libremente los crímenes más abominables contra la humanidad. Hasta el día de hoy, este concepto oscurantista y podrido sigue siendo un fantasma en nuestros cerebros. Esto es el contexto dentro del cual Bush hizo y sigue haciendo sus afirmaciones delirantes neo-conservadores.

Esto no es nada personal, más bien tiene que ver con el individuo social, con la actual cabeza del estado de los Estados Unidos de Norteamérica orwelianos. Bush se encargó del trabajo, usurpó el poder, lo pagan por sus alucinaciones divinas. De hecho, probablemente él mismo (como también Ratzinger) no cree realmente en todas esas estupideces de „andar y hablar con Dios”. Sin embargo, esto es lo que se disemina como parte de las campañas de la guerra de desinformación alrededor del globo para mantener contentos a todos esos millones que creen en todo tipo de espíritus súper naturales, es decir, para controlarlos y para darles algo de qué se exciten.

En realidad, en el macro-cosmos y en el micro-cosmos, las ondas escalares y ELF, los rayos mortales satelitales y los aparatos de espionaje trabajan a millón con HAARP y con los experimentos de los ‘platillos voladores’. Esto es el resultado de las urgentes preparaciones a nivel global para invasiones militares, golpes de estado, guerras atómicas contra los verdaderos competidores grandes y poderosos, por ejemplo, Eurasia, esforzándose a conquistar la futura hegemonía mundial.

Para que tales engaños religiosos puedan funcionar en primer lugar, ya durante milenios, el sine qua non era que nosotros, ‘los miserables’ (Victor Hugo), los ‘sujetos’ imperiales, la mayoría absoluta de los pisoteados de la población mundial deberíamos interiorizar y creer en esos diablos, dioses, ángeles y espíritus santos, que los deberíamos ver y tocar como realidades existentes.

También tenemos que aprender que el infierno, el purgatorio y el limbo son lugares reales y concretos, es decir, nuestros futuros destinos trascendentales. Sólo así, Bush los puede bombardear y Ratzinger puede cancelarlos cuando ya no caben en las políticas religiosas globalizadas. A nivel cultural, en nuestras instituciones de educación y socialización, nos programan para reproducir todos esos adornos ideológicos, religiosos y teológicos que sirven para más nada sino para producir miedo, todas esas quimeras terribles y fantasmagorías horrorosas.

Acabar con todo esto es precisamente el problema más serio que confronta la actual ‘Misión Ciencia’ y ‘Misión Conciencia’ dentro de la Revolución Bolivariana en Venezuela. Porque todo esto bloquea cualquier esfuerzo serio de desarrollar una nueva lógica, una nueva ciencia, una nueva filosofía, un Nuevo Hombre, una Nueva Mujer. A esto nos referimos cuando hablamos de la revolución cultural ya demasiado retrasada.

De esta manera se crea y se perpetúa el miedo social e individual. La vieja y obsoleta ‘venganza de Jahwe’, el rancio miedo al ‘infierno’ feudal o la ‘segunda muerte’, ambos se transforman ahora en un ‘dominio de pleno espectro’ apocalíptico, en una intimidación nuclear, en la política del ‘chocar e intimidar’ de Donald Rumsfeld y del imperialismo corporativo. En las Naciones Unidas (véase el asunto nuclear de Korea del Norte), parece ser que incluso Europa, Francia, Rusia y China ahora tiemblan frente a su inseguridad inherente; les temen a las consecuencias devastadoras en caso de que el Hermano Mayor realmente se volviese loco ante su bancarrota total y su agonía de muerte, y realmente comenzaría a andar y hablar consigo mismo, comenzando a atacar desesperadamente todo a su alrededor.

A un gran colapso económico de los Estados Unidos inmediatamente le seguiría un colapso del mercado mundial y esto significaría el fin de todas las potencias mundiales y de la humanidad misma. Este desgaste del imperialismo global es un factor esencial intrínseco del actual modo de producción. No hay escape, por más tiempo que dure la agonía, más devastadores serán los resultados finales de su inexorable implosión y explosión total. De veras, la situación global es grave. Nos estamos aproximando lentamente al Rubicón.

Pero cambiando a las realidades de todos los días y con referencia a las tareas revolucionarias inmediatas por venir, Marx señaló categóricamente que toda crítica social tiene que empezar con la crítica religiosa e ideológica. Esto lo sabían muy bien la burguesía, los antepasados de la familia de Bush; mediante su materialismo mecánico ateísta, ellos separaron la Iglesia del Estado, tumbaron gobiernos feudales arcaicos por gracia de Dios y los reemplazaron victoriosamente con gobiernos de, por y para sus propias clases dominantes capitalistas terrenales. Como señaló Lenin, esto ocurrió por medios de la dictadura democrática de los pocos sobre los muchos.

Esto es el verdadero contexto histórico de las revelaciones militares de Bush y de su raison d’étre para organizar un golpe en Venezuela, para atacar a Irak y a otros países árabes en el Medio Oriente http://raisondetre.coldmeat.se/. Ahora vamos a resaltar brevemente los orígenes de este holocausto mental ideológico y religioso.

El filósofo natural pan-psíquico de la Grecia Antigua, Heracleitus de Ephesus (535 – 475 A.C.), indicó que la sociedad patriarcal estaba explotando y dominando la naturaleza progresivamente, que dioses masculinos de la clase dominante están comenzando a conquistar a Minerva o sea Venus creadora. Ya en aquel entonces temió que las creencias y los engaños religiosos patriarcales y monoteístas estrangularían el pensar y los procesos del pensamiento creativos, naturales y verdaderos. Le temió al venidero holocausto mental, a las maquinaciones y mecanismos del control mental a través de las relaciones amo y esclavo dentro del proceso laboral histórico explotador. Según él:

„Pensar sanamente es la perfección más grande; Sabiduría es decir la Verdad, es actuar acorde a la Naturaleza, es escucharla”.

En el propio Viejo Testamento, como deberíamos saber, Job, que fue torturado despiadadamente por el celoso y rabioso Jahwe tanto como por el mismo Satanás, le temía a la venidera decaída religiosa social; por lo tanto, clamó por la suculencia, la verdad y la sabiduría científica en el bondadoso vientre creativo de la madre naturaleza en la tierra:

„Pero pregunte a las bestias y te enseñarán; y las aves en el aire te dirán: o háblale a la tierra y te enseñara: y los peces del mar te explicarán.” (Job 12:7-9)

Hasta en la historia europea misma en todas partes encontramos centenares de esfuerzos no marxistas desalienadores para emancipar el hombre de los grilletes de sus fantasías religiosas. Hace mucho, mucho tiempo, antes de Marx y Engels, hace más que dos milenios y medio, otro filósofo hylozoista de la Grecia Antigua, Anaximenes de Miletus (585 – 525? A.C.), nos enseñó que nosotros como Trinidad humana somos capaces de pensar de una manera ‘divina’ y trascendental, sin la necesidad de crear ‘dioses’ ficticios, dioses hombres o hombres dioses, sin ‘creer’ en nuestras divinidades creadas por nosotros mismos. Al igual que el filósofo tardío alemán Ernst Bloch, nos enseñó que podríamos trascender en inmanencia y ‘emanar’ en trascendencia.

Justamente al igual que Ludwig Feuerbach en el siglo XIX, Anaximenes demostró que por medio de sus propias proyecciones religiosas y de su propio interior, el hombre de la clase dominante en embrión había alienado a si mismo, había creado todos sus dioses y sus diablos, y había transmitido todos esos fantasmas a través de la historia hacia todos los estratos sociales oprimidos. Para que cualquier mente todavía pensante pueda comprender los orígenes terrenales de la globalización del terrorismo religioso de la clase dominante, Anaximenes nos explicó de manera muy simple la siguiente verdad lógica:

„Si, y si los toros y los caballos o los leones tuvieran manos, y pudieran pintar con sus manos, y producir obras de arte como lo hacen los hombres, los caballos pintarían las formas de los dioses como caballos, y toros como toros, y harían sus cuerpos según la imagen de sus diferentes tipos”.
http://www.classicpersuasion.org/pw/burnet/egp.htm?pleaseget=57

Así que, ¿será que Bush es la pintura republicana, la imagen del Dios neo-conservador?

Es tan simple como todo esto. Esto es el contexto transhistórico del discurso religioso de Bush. Realmente anda y habla con su Dios. Como expresión máxima de la voluntad divina, de la globalización, es un hermano mayor, un gran Dios auto decretado, un gran poder.

Como Dios cristiano, blanco, civilizado y occidental no es capaz de cometer error o crimen alguno.
Sólo él decide lo que es un crimen.
Él está encima de la ley natural y divina.
Él no necesita pretextos para nada.
Es él mismo quien a su capricho crea el ‘eje del mal’.
Sobre todo es él mismo quién sabe únicamente lo que es ético, lo que es bueno o malo, lo que es civilizado o bárbaro.
Es él sólo, quien comió la manzana del árbol prohibido de la sabiduría.
Se volvió como Dios, por lo tanto, creó a Dios según su propia imagen, es un Dios.
Es tanto el dios griego de la prosperidad, Plutus, como el dios de la muerte, Pluto.

En pocas palabras, Bush es la verificación científica de lo que se trata del Mamón, de un verdadero ‘diablo’ (Chávez). Su dominio, su tarea histórica (y la de sus sucesores neo-conservadores) es transformar el planeta en el infierno, en el fuego infernal. Es él que bendice a América y en él y en su divino dólar tiene que confiar el mundo entero. El otro lado de este ‘ternero de oro’, de este Baal global, de este moloch corporativo industrial militar lo forma Ratzinger.

Sólo ahora podemos realmente entender y apreciar a plenitud la descripción furiosa de Arthur Shaw del imperialismo corporativo norteamericano y de la blasfemia religiosa, actualmente personificada por el presidente Bush, cuyas cualidades divinas más tarde sobrevivirán en su sucesor:

„El hombre más poderoso del mundo es el más desacreditado, o mejor dicho, despreciable George W. Bush, el líder de los GOP en los EE.UU., quien es un asesino, un mentiroso, un secuestrador, un director de campo de concentración, un aparejador electoral, un torturador, un ladrón de petróleo, un exterminador de humanos, un indiscreto, un violador de la constitución y las leyes estadounidenses, un dictador depravado, un diablo, un pervertido, etc.” (Ibid.).