Franz J. T. Lee, agosto de 2006



Chávez no necesita elecciones fraudulentas, sólo perdedores como George W. Bush secuestran elecciones presidenciales




Hace unos días atrás la revista Time publicó un interesante artículo, titulado, ¿Chávez realmente tiene oposición?, de su corresponsal en Caracas, Jens Eric Gould.

Aparte de las sugerencias y los argumentos ideológicos estándar que se lanzan internacionalmente contra la Revolución Bolivariana del gobierno venezolano del democráticamente elegido Presidente Hugo Chávez Frías – quien ya participa plenamente en la próxima campaña electoral presidencial y quien tiene más popularidad que nunca – sorprendentemente, este editorial es bastante informativo.

Según el autor, “nadie pone en duda …” – quien sabe, probablemente ni siquiera Bush, Rice o Rumsfeld – que el Presidente Chávez “… es un político brillante”. Sin embargo, contra su único competidor sobreviviente, el actual gobernador del Estado Zulia y candidato único de la ‘oposición’, Manuel Rosales, Chávez permanece ‘virtualmente’ imbatible. Sin embargo, Chávez tiene una debilidad agresiva, simplemente “le gusta pelear con los EE.UU.”. El autor no dice nada sobre la pelea de Chávez contra la pobreza mundial.

Esta es una de las grandes mentiras diseminadas por las agencias de la guerra internacional de información contra Venezuela a nivel global. Al igual que en todos esos casos de propaganda fascista estilo Orwell, ¡la verdad es exactamente al revés!

A quienes les gusta pelear aquí, es a las ONGs patrocinadas por los EE.UU., a la CIA, los paramilitares, SUMATE, el Fondo Nacional para la Democracia y la embajada estadounidense en Caracas.

Sin embargo, el editorial admite que es muy difícil imaginar cómo se podría tumbar a Chávez democráticamente, a través del voto, “porque su oposición comprobó que es una de las más incompetentes y fracturadas del hemisferio”, también porque “la lucha divisiva cuerpo a cuerpo ha sido la norma opositora”. Bueno, por un lado el autor argumenta que la ‘oposición’ es ‘incompetente’ para destituir a Chávez, pero por otro lado, no está claro qué hace creer al autor que esos líderes ‘fracturados’ serían competentes para gobernar a Venezuela en la era de la globalización. ¿Cuál es la ultima ratio para tumbar a Chávez, cuando la mayoría de los venezolanos están felices con su actual gobierno, razón suficiente como para reelegirlo?

Al final, ¿la revista Time y sus corresponsales latinoamericanos realmente representan y defienden los intereses de clase de quién?

Sin embargo, por una auténtica justicia periodística tenemos que reconocer, que el autor menciona una cantidad de verdades claves en cuanto a la realidad venezolana, que muy raras veces se publican en los grandes medios masivos a nivel global.

Según el artículo, la ‘oposición’ “fracasó en arrebatarle el poder a Chávez mediante un golpe de Estado en el 2002”. Esta sí es una noticia bien interesante.

Según la ‘oposición’, en abril del 2002, en Caracas hubo un “vacío de poder”, el cual trató de llenar de manera heroica. Los líderes de la ‘oposición’ niegan categóricamente que jamás se les pasó por la mente tumbar a Chávez mediante un violento golpe de Estado de carácter terrorista. Si la revista Time dice la verdad, entonces la ‘oposición’ venezolana se convirtió en un nido de víboras venenosas, un nido de golpistas, que nutre los “restos humanos de una clase política corrupta”, que saqueó a Venezuela durante 40 años, que a través de su sabotaje petrolero ha cometido alta traición a la patria, y que realmente merece estar en la cárcel por mucho tiempo.

Si ellos hubiesen hecho lo que hicieron aquí en Venezuela en los EE.UU. o en Francia, entonces inmediatamente hubiesen sido arrestados, y se hubiesen podrido en la cárcel por el resto de sus vidas. En países fascistas, en dictaduras militares o masacres pasadas, como ocurrieron en Indonesia, Chile, Argentina e incluso en Venezuela, se les hubiese colocado en una pared y fusilado ya, a más tardar el 15 de abril de 2002.

Ellos deberían darles las gracias a su estrella de la fortuna, por vivir en una Venezuela democrática con una Revolución Bolivariana. ¡Gracias a Chávez esos golpistas traidores siguen vivos! La próxima vez deberían – aunque sea por un momento – reflexionar esta verdad histórica, antes de continuar con sus palabreo de difamación contra los derechos humanos en Venezuela.

¡Bingo!, para la revista Time, sí hubo un intento de golpe en el 2002; de facto, sólo tardó 47 horas.

Es verdad, en Venezuela los derechos humanos y las libertades no tienen límites. Con todos sus experimentos humanos, esto es una verdadera sociedad democrática, que tiene muy pocos paralelos en la historia.

Pero veamos quiénes tienen miedo de lo siguiente: la “oposición se queja en todas partes que irregularidades en el registro electoral le podrían ayudar al gobierno a manipular los resultados electorales”. Bueno, las figuras líderes de la ‘oposición’ venezolana han participado en ‘irregularidades’ electorales anteriores; hoy en día deberían ser expertos en la manipulación de votos. Después de todo, en Florida y en Oregon, también en Perú, México y en Colombia, el Hermano Mayor, sus traidores y sus cortes supremas nos enseñaron cómo se comete fraude democrático con una cara republicana inocente.

Esta es otra gran mentira, la cual el corresponsal de la revista Time en Caracas convenientemente olvidó. Chávez no necesita elecciones fraudulentas, sólo perdedores como George, que se lo llevan todo y secuestran elecciones presidenciales.

Ahora, de repente la ‘oposición’ venezolana se da cuenta que “tenemos que construir algo más grande que nosotros” (Julio Borges). Claro está, para lograr esto tiene que afirmar a Chávez y negar a Bush, convertir los proyectos sociales de la Revolución Bolivariana en realidad latinoamericana, y sólo entonces tendrían una mínima posibilidad de superar a Chávez. Esto sería algo verdaderamente más grande que la actual ‘oposición’ decadente, que los secuaces fieles al imperialismo estadounidense.

Otro verdadero opuesto dialéctico, una negación dialéctica, ya nace entre las propias filas de la Revolución Bolivariana misma. Su dinamo de lucha de clases, dirigido por una práxis y teoría joven y fresca, por una nueva y joven generación de revolucionarios quienes finalmente sustituirán esta ‘oposición’, incluyendo a los ‘chavistas sin Chávez’, finalmente tumbará a esos dinosaurios políticos, los restos de una clase opulenta, parasitaria y moribunda.

Y, después de la inscripción oficial de su candidatura, ¿cómo trata Rosales de afirmar a Chávez? Él le ofrece a Venezuela lo mismo que Chávez de todos modos ya ha venido haciendo durante los últimos siete años:

Ha prometido contrarrestar el déficit de viviendas y luchar contra el crimen y la corrupción policíaca fuera de control, que han fomentado la ira pública. En un esfuerzo por llegar más allá de sus simpatizantes principales de clase media, también prometió distribuir más igualitariamente la riqueza petrolera venezolana que el gobierno actual, proponiendo un pago directo en petro-dólares a las familias”.

http://www.time.com/time/world/article/0,8599,1225944,00.html

No se nos dice lo que la ‘oposición’ realmente tiene en mente. Las 47 horas de su gloria ‘golpista’ lo dicen todo. En caso de que alguna vez volvieran al poder, experimentaríamos la próxima masacre estilo Yakarta aquí mismo en Venezuela, una “dictadura militar de 20 años” (Carlos Ortega, quien acaba de fugarse de la cárcel militar de 'Ramo Verde'). Seguramente no disfrutaremos la suerte democrática de la actual ‘oposición’ golpista. Así que ¡cuidado, emancipadores!

¿A qué conclusión llega el autor?

Llega a la siguiente: Dentro de los próximos 6 años, en Venezuela “puede pasar cualquier cosa”.

Todavía con un 55% de venezolanos votando por Chávez, muchos venezolanos tanto pro como contra Chávez consideran seguros los próximos 6 años de Chávez en el poder. Pero entonces, una vez más, este es un país que a través de los últimos 4 años ha experimentado un golpe de Estado fracasado, una huelga petrolera de dos meses y un referéndum presidencial. En otras palabras, en la Venezuela de Hugo Chávez, todo puede pasar”. (ibid.)

El 12 de agosto de 2006, durante un discurso en cadena nacional, acompañado por decenas de miles de camaradas leales, referente a sus futuros planes políticos de elevar a la Revolución Bolivariana a un nivel más alto, Chávez dijo que: “El poder popular nace primero con la creación de organizaciones populares y del liderazgo político, tanto los responsables por la dirección del país desde el punto de vista político, económico, militar y social, como los responsables en la base social, en las raíces”.

La suerte está echada: en Venezuela comenzó la campaña presidencial. A través de todo el país se ha instruido a los diferentes Estados para que obtengan una cierta cantidad mínima de votos para Chávez, que a la final sumarán los 10 millones de votos deseados a nivel nacional.

En el caso del Estado Mérida, donde el gobernador Florencio Porras me pidió mi ayuda en la asesoría política y la dirección revolucionaria de la campaña presidencial, tenemos que obtener un mínimo de 300 mil votos. Así que nuestra batalla política también comenzó, contra muchas triquiñuelas contrarrevolucionarias que la ‘oposición’ tiene debajo de la manga para Venezuela. Cuando se acerca la hora cero, sabiendo la ‘oposición’ que no tiene la más mínima oportunidad, Manuel Rosales podría jugarse la carta del sabotaje una vez más, retirándose de las elecciones presidenciales.

En caso de un boicot político como este, de un golpe constitucional, el Presidente Chávez al igual que el Presidente Fidel Castro Ruz en el pasado, tendría que convocar a un referéndum nacional, preguntando a los millones de votantes proletarios, si lo considerasen necesario, si su querido presidente debería permanecer en el poder hasta el 2021 o incluso hasta el 2030.