Franz J. T. Lee, julio de 2006



No vine a este mundo a traer la paz, sino la espada de Simón Bolívar



La primera vez en mi vida que escuché acerca de la existencia del Libertador Simón Bolívar fue en 1961, en Ciudad del Cabo, mientras fundábamos y extendíamos el primer movimiento moderno de guerrillas por África del Sur.  Primero fue llamado el "Club de Yu Chi Chan" (CYCC) y luego se convirtió en el "Frente de Liberación Nacional de África del Sur" (FLNAS).

El muy original nombre indicaba que estábamos estudiando
la yu chi chan (guerra de guerrillas), no sólo de Mao ze-Dong, Clausewitz, sino también la del Ché Guevara.

Para introducirme en el movimiento clandestino que tenía el objetivo histórico de tumbar al fascismo, el racismo y el Apartheid en África del Sur por todos los medios que fueran necesarios, mis camaradas me solicitaron que diera una charla sobre la Revolución Francesa.  A la edad de 23 años, habiendo nacido y siendo criado en un estado policial fascista que aprendió todo su terrorismo de la Alemania Nazi, y que era esencialmente anti-comunista, no sabía absolutamente nada de marxismo, el colonialismo y las guerras de independencia en América Latina.

    * Si lo recuerdo bien, debo haber dado la peor charla que uno pueda imaginar.

Sin embargo, fue de gran interés político para mí ponerme al tanto de Francisco de Miranda, Simón Bolívar, José Martí, Fidel Castro y el Ché Guevara.  Poco sabía que, 45 años más tarde, me hallaría en el epicentro de la Revolución Bolivariana de Venezuela.

Lo que me atrajo inmediatamente de Simón Bolívar fue que al menos  no estaba prohibido oficialmente leer y estudiar sus obras en la Sudáfrica del Apartheid.  En cualquier caso, hasta el día de hoy, muy poca gente habla español en África del Sur.

Lo que realmente me emocionó fue el espíritu revolucionario constante, consecuente de Bolívar, que juró por los siglos de los siglos no descansar nunca hasta que América estuviera libre.  Asimismo, me atrajo ver con qué precisión identificó la histórica "raíz de todos los males", la "plaga" norteamericana subyugando a los pueblos conquistados.

En las primeras de cambio mi conocimiento de la Revolución Bolivariana dentro del contexto de la Revolución Francesa, Industrial y Norteamericana todavía era superficial, sin embargo, luego de haber estudiado historia, la dialéctica, las luchas de clases y el marxismo a lo largo de las próximas décadas me dí cuenta que los grandes dioses, las grandes ideas, los grandes hombres y las grandes razas no necesariamente hacen la "historia".

    * Sin embargo, me dí cuenta que libertadores como Patrice Lumumba, Walter Rodney, Fidel Castro, Malcolm X o Hugo Chávez Frías sin duda expresan en el microcosmos las aspiraciones más profundas de sus pueblos oprimidos en su camino hacia la emancipación humana total.

Al mismo tiempo, se hizo obvio que dictadores como Hitler, Bush y Pinochet expresan los intereses capitalistas del imperialismo y el corporativismo globales, y que ellos sacrificarían a la humanidad en nombre de su avaricia y egoísmo megalomaníaco de clase dominante.

Por lo tanto, como cada año, el 24 de julio de 2006, en el Tercer Milenio, ¡desde la África Revolucionaria le deseamos un feliz cumpleaños a Simón Bolívar!  ¡La lutta continua!

Vivimos en la más peligrosa de las épocas, en donde la "plaga" norteamericana tiene en mente extinguir a la mismísima especie humana con todas las mortales armas de destrucción masiva que tiene almacenadas.  Está utilizando a su peón sionista, su peón del Apartheid, Israel, para aterrorizar a sus propios judíos domésticos y a los pueblos árabes, y externamente para aniquilar a todo el mundo árabe, en nombre del "derecho a la autodefensa" (Bush).  En realidad esto tiene que ver con el robo de los recursos petroleros.

Muy pocos líderes mundiales, entre ellos Fidel  y Chávez, han protestado oficialmente contra el actual holocausto israelí de miles de hombres, mujeres y niños inocentes, arrasando al Líbano hasta la última piedra, y que desde ya está dirigido hacia la destrucción violenta de Siria e Irán.

Esto fue lo que Bush quiso decir con una cuestión "de semanas, no de meses".

Jesucristo y Simón Bolívar nos enseñaron la esencia revolucionaria de la verdadera, real y terrenal liberación, cómo deshacernos de plagas como los EUA e Israel: No he venido a este mundo a traer la paz, sino la espada de Bolívar.  Asimismo, les estoy trayendo el fuego de los rifles rusos de Chávez, cómo deseo que ya esté echando chispas
sobre la pradera norteamericana.

Como eterno y diario mensaje de cumpleaños a lo largo de una Norteamérica religiosa, a lo largo de un globo corporativo en agonía, la esencia emancipatoria de liberación heredada por Simón Bolívar de revolucionarios bolivarianos contra la corrupción es simple:

"¡Conoced la verdad, y la verdad os hará libres!".

Precisamente la Verdad es el Talón de Aquiles de los Estados Unidos de América y de su leal lacayo fascista en el Medio Oriente, el Estado de Israel.