Franz J. T. Lee, julio de 2006



Aprendiendo de la Escuela de Francfort: Teoría Crítica y Práxis Revolucionaria



Al leer mi curriculum vitae varios camaradas bolivarianos me han solicitado hacer un comentario sobre la Escuela de Francfort, en donde obtuve mi Ph D en Filosofía y Ciencias Políticas y acerca de sus lecciones teóricas marxistas para la Revolución Bolivariana en Venezuela.

Nuestros lectores recordarán que en artículos previos hemos declarado que es imperativo para el futuro de Venezuela vincular nuestra propia práxis y teoría revolucionarias a los verdaderos  intereses y necesidades de los trabajadores, a las luchas de clases concretas,  es decir, directamente  a la emancipación humana global.

Científicamente, las experiencias históricas alrededor del globo , especialmente en el siglo XX,  han constatado que esta no es, de ninguna manera, una tarea fácil. De hecho, el actual camino  sinuoso que la Revolución Bolivariana recorre a través de la selva corporativa, hacia la libertad democrática, está cruzando por la guarida de una peligrosa  generación fascista de víboras locales, nacionales y globales. Ellos, la denominada "oposición",  en alianza con la camarilla elitista corporativa de Bush, los archienemigos maquiavélicos de las clases empobrecidas están formando una especie de Mamba  tan insaciablemente venenosa  que el mundo entero se halla en peligro de ser mortalmente envenenado por sus diarias mentiras injuriosas, politiquería y conspiraciones.

Según ellos, como parte del "eje del mal" de Bush, el autoritario y totalitario "dictador" y "tirano" Chávez se ha convertido en una amenaza global, que atenta contra la paz y la democracia mundiales.  En realidad nos estamos aproximando al Rubicón, a la posibilidad final de emancipación humana sobre la Tierra.  Desde hace ya siglos, reiteradamente, nuestros esfuerzos libertadores han sido cortados de raíz por la traición, sabotajes, venganzas, corrupción, asesinatos, intervención y golpes militares, guerras mundiales y genocidio fascista.  Las estructuras de clase, el dominio de clase, las clases dominantes desbarataron los sueños diurnos humanos, las esperanzas más sagradas de la humanidad dirigidas hacia la felicidad social de miles de millones.

En el contexto de Venezuela, de la Revolución Bolivariana concreta en América Latina, hemos subrayado la importancia de sincronizar dialécticamente la práxis natural y la teoría social.  Recíprocamente tanto el marxismo como un posible "Nuevo Socialismo del Siglo XXI" deben nutrirse y enriquecerse.  Una cosa es desarrollar un proyecto para una Constitución democrática nacional, garantizando la propiedad "sagrada" de los medios de producción, y otra cosa aplicarlo a la realidad continental. Sin embargo, en un ambiente agresivo, imperialista y fascista es algo completamente diferente planificar un "Nuevo Socialismo" a escala continental y global.  Lógicamente, el imperialismo corporativo se defenderá con todo su arsenal de armas de destrucción masiva, por lo tanto, la construcción del socialismo real y verdadero en cualquier lugar de la Tierra costará cientos de millones de vidas. Peor aún, por aquí y ahora, no hacer nada contra el fascismo mundial ciertamente nos costará miles de millones de vidas.

Debido a semejantes consideraciones hemos sugerido un profundo y renovado análisis científico de todos los experimentos socialistas en la historia universal,
inter alia, estudiar el clásico de Georg Lukacs: "Historia y Conciencia de Clase" con el fin de refrescar nuestra memoria y entender los conceptos marxistas centrales socialistas sobre la consciencia de clase, la lucha de clase y como desarrollar una subjetividad (conciencia) real de los trabajadores.

No estamos luchando contra el fascismo imperialista mundial simplemente porque es el orden mundial imperante,  tampoco lo estamos negando porque  los capitalistas corporativistas  son campeones en explotar, dominar y discriminar a millones de agobiados trabajadores.  Partiendo de la realidad transhistórica, de la totalidad del Trabajo, las ciencias naturales y sociales ya han confirmado que dentro del sistema existente del Trabajo,  dentro de las relaciones amo-esclavo nosotros, la condenada "escoria de la  Tierra", en verdad nunca tuvimos oportunidad alguna de emanciparnos, de realizar nuestros sueños diurnos  humanos, humanistas y juveniles.  Los alienantes procesos de des-naturalización, disocialización y des-humanización dentro del sistema universal del Trabajo nos han reducido a la absoluta mayoría de nosotros a "herramientas parlantes"
(Aristóteles), a "mercancías" humanas, a "fuerzas de producción en el mercado de trabajo" (Marx).

De la misma manera, no percibimos al marxismo como la panacea contra el capitalismo, el colonialismo, el imperialismo y el fascismo corporativo; sin embargo, tenemos que aprender sus lecciones, comprender nuestra propia historia capitalista, colonial, para no estar condenados a repetir los mismos errores reformistas una y otra vez, por ejemplo, eternamente defender la propiedad privada de los medios de producción, de Fedecamaras, y al mismo tiempo todavía preguntar: ¿por qué hay explotación económica en Venezuela?

El marxismo no es un coroto para el consumo capitalista, que se puede comprar en cualquier parte en el mercado mundial.  No es algo que cuando está desgastado y cuando vence su garantía podamos tirar y correr a la tienda más cercana para comprar el próximo éxito de taquilla "Neo-marxista".

Los capitalistas no le temen a sus inocentes trabajadores con el cerebro lavado, dependen de ellos, y viceversa.  A lo que ellos más temen es a los marxistas reales y verdaderos, a todos los "comunistas" y "terroristas".  Ellos temen que miles de millones puedan descubrir la verdad de su existencia terrenal.  Por lo tanto, aquellos que saben de qué se trata el capitalismo deben ser exterminados.

Durante la época de las dos guerras mundiales intra-imperialistas, cuando parecía que el marxismo "ortodoxo" como "panacea" revolucionaria estaba fracasando, muchos disidentes "marxistas" y "socialistas" oportunistas, especialmente en el mundo académico metropolitano, hicieron todo por enterrar la dialéctica y la práxis y teoría revolucionarias marxistas para siempre, bajo los belicosos escombros Norteamericanos y Nazis de la Segunda Guerra Mundial.  Décadas más tarde, luego de la quiebra anticipada de la moribunda Unión Soviética, del "socialismo real, existente", una vez más los "Siete Sabios" de la Izquierda Neo-Marxista de la Escuela de Francfort trataron de enterrar el marxismo.  Sin embargo, parece que el "gato" marxiano no muere fácilmente, tiene siete vidas.  No hace mucho, en la BBC, los trabajadores y oyentes británicos una vez más resucitaron a Marx, declarándolo "El Hombre del Milenio".

Ahora, para evitar que cometamos los mismos errores de la "Nueva Izquierda" académica del siglo XX, que denigraron al marxismo a la condición de un zapato viejo, echemos una rápida mirada a la Escuela de Francfort, como un ejemplo de cómo
no debería revivirse a Marx, y también para ver  cómo el academicismo metropolitano estilo torre de marfil ha convertido al humanismo creativo marxista en práctica estéril, repetitiva e ideología osificada y decadente.

Seguramente la Revolución Bolivariana debería estudiar y aplicar todas las variedades de socialismo, pasado y presente, pero fallar en conocer y entender la verdadera negación del capitalismo y el imperialismo sería un error fatal.  El marxismo nació con el capitalismo moderno, es un producto histórico de la tecnología y la industrialización capitalista modernas, de la globalización, sólo desaparecerá con la aniquilación del imperialismo y el fascismo mundiales. En lo que concierne a su esencia, existencia y trascendencia dentro del capitalismo es irrelevante si lo declaramos "obsoleto", "comunista" o "terrorista", ¡mientras sigan existiendo  relaciones amo-esclavo, nos guste o no, el marxismo está aquí para quedarse!

En 1930, en tiempos de una severa crisis capitalista-imperialista, entre dos devastadoras guerras mundiales y durante el surgimiento del fascismo y el Nazismo en Europa, fue fundado el Instituto para la Investigación Social (
Institut für Sozialforschung), de la Universidad de Frankfurt am Main en Alemania por Max Horkheimer, Theodor W. Adorno y otros.  Como resultado del fracaso del movimiento socialista en extenderse más allá de la Revolución de Octubre y propagarse hacia Europa Occidental y otros países se volvió necesario reconsiderar, revisar la práxis y teoría marxista.  Como tal surgió la así llamada "Escuela de Francfort", dedicada a una severa investigación social, a la teoría y la filosofía desde el punto de vista académico.  Con el surgimiento de Hitler este Instituto, junto con sus principales teóricos, se vieron forzados a emigrar a los EE.UU.
http://es.wikipedia.org/wiki/Escuela_de_Frankfurt

No es nuestra intención aquí el describir a esta escuela de pensamiento en detalle o dar a conocer a sus principales protagonistas sino más bien, en relación a la Revolución Bolivariana, lo que nos interesa aquí son sus ideas principales, especialmente en su fase inicial, que conciernen a la práxis y a la teoría, la revolución y la emancipación.

Sus principales pensadores enfrentaron problemas teóricos similares a los nuestros aquí hoy en día.  Ellos experimentaron una peligrosa confrontación con el fascismo y la barbarie mundiales. Algunos, como Walter Benjamin, perdieron sus vidas en la lucha emancipatoria.  Al luchar contra el actual fascismo global  en pleno desarrollo,  existen muchas lecciones que deben aprenderse de ellos, especialmente de sus defectos ideológicos y patrones de conducta elitescos, eurocentristas.

Originalmente esta escuela nació para reunir a todos los marxistas disidentes, especialmente aquellos que aborrecían el revisionismo y el reformismo de la "social-democracia", tal y como fue propagada por Karl Kautsky y Eduard Bernstein.  También criticó a los "loros" ortodoxos del "Marxismo-Leninismo", y la traición de la Revolución de Octubre por parte de varios "partidos comunistas" dogmáticos y acérrimos fanáticos Stalinistas.

Entre los grandes pensadores de la Escuela de Francfort encontramos a Theodor W. Adorno, Max Horkheimer, Walter Benjamin, Herbert Marcuse, Alfred Sohn-Rethel, Erich Fromm, Alfred Schmidt, Jürgen Habermas y Oscar Negt; entre sus más notables críticos contamos a Ernst Bloch, Georg Lukács, Henryk Grossman y Umberto Eco.

En sus intentos por impulsar, renovar, actualizar al marxismo, bajo las modernas condiciones globales, buscaban respuestas científicas en otras esferas de las ciencias sociales:  por lo tanto,
inter alia,  fueron influenciados por Max Weber y Sigmund Freud.  De esta manera nació el Freudo-Marxismo, y fue expuesto por reconocidos filósofos como Herbert Marcuse, Erich Fromm y Wilhelm Reich.

De gran importancia para nosotros es su crítica de la teoría, su teoría de la crítica, la Teoría Crítica.  Ellos divulgaron todo esto en la tradición filosófica de la crítica a la religión, crítica de la ideología y la crítica al pensamiento mismo.  En las escuelas y universidades bolivarianas de Venezuela es imperativa semejante crítica revolucionaria de nuestras creencias indígenas y nuestra religión cristiana, de nuestra práctica e ideología, práxis y teoría, de nuestra ciencia y filosofía, para el éxito emancipatorio a escala continental y global.

Ellos estuvieron conscientes de sus limitaciones intelectuales, de las lagunas mentales del empiricismo, el positivismo, del crudo materialismo mecánico y la fenomenología idealista.  Por lo tanto, ellos tuvieron que regresar a la filosofía crítica de Kant y a la filosofía objetivista, idealista, dialéctica de Hegel, especialmente a sus conceptos de Negación y Contradicción. 
(Ver: Franz J. T. Lee, Venezuela: De la Revolución Bolivariana a la Emancipación Humana, IMMECA, Mérida (Venezuela), Dic. 2005, pag. 290 - 366.)

Como consecuencia de la publicación de los "Manuscritos Económico-Filosóficos" y "La Ideología Alemana" en los años 30, Marcuse estuvo en capacidad de mostrar la conexión filosófica "práxico-teórica" entre Hegel y el "joven Marx".

Sin embargo, ¿cuál fue el problema principal de la Teoría Crítica?

El problema fue que la Escuela de Francfort estaba ocupada criticando a Marx, estaba ocupada en probar que estaba "equivocado", por ejemplo, que había negado el "factor psicológico" y no puso suficiente atención a la psiquis alienada de las masas trabajadoras metropolitanas.  Sin embargo, la Teoría Crítica demostró sus limitaciones al solo ser capaz de señalar los aspectos negativos de la sociedad actual, sin ser capaz de definir a la nueva sociedad de una manera "positiva", es decir, afirmativa.  Al final, los mismos críticos de Marx se alejaron lentamente de la revolución, del socialismo, y se volvieron reformistas, defendiendo al mismo sistema capitalista que ellos criticaban tan vehementemente de forma teórica.

En esta etapa, el Instituto alegaba que sus miembros sufrían la desilusión  con el marxismo ortodoxo,  y que por lo tanto  al negar la dialéctica  y la lucha de clases  y ayudados por  una venidera ruptura "milagrosa" en el 
continuum de la historia pensaron que finalmente encontrarían un nuevo motor social para guiar a la humanidad hacia la libertad y la felicidad.  Precisamente este tipo de capitulación contra-revolucionaria no debería ocurrir en la Revolución Bolivariana.

Lo extraño es que, a partir de entonces, sus esfuerzos filosóficos fueron dirigidos hacia la mayor contradicción histórica, es decir, hacia las relaciones unilaterales entre la Sociedad y la Naturaleza antes y después del capitalismo.  De hecho, como ya lo ha indicado el "joven Marx", esto concierne al proceso del Trabajo, a la historia humana misma.

En dos clásicos de la filosofía del siglo XX ... "Dialéctica de la Ilustración"
(Adorno y Horkheimer, 1944) y "Minima Moralia" (Adorno, 1951) ... originalmente, los autores tocaron temas contemporáneos centrales: el desarrollo de la crítica marxista del capitalismo hacia una crítica fundamental de la civilización Occidental.  Dentro de este proceso analítico ellos utilizaron el concepto filosófico de la "Odisea" como pauta para el análisis científico de la ratio, la Razón, de la consciencia de clase burguesa.

Ellos se enfocaron en un elemento central del trabajo asalariado moderno, en su aspecto ecológico de explotación económica, en la dominación tecnológica capitalista de la naturaleza: "El análisis de la razón ahora avanza hacia una etapa superior.  La racionalidad de la civilización occidental aparece como una fusión de la dominación y de la racionalidad tecnológica, haciendo caer a toda la naturaleza interna y externa bajo el poder del sujeto humano.  En el proceso, sin embargo, el sujeto mismo es tragado, y ninguna fuerza social análoga al proletariado puede identificarse como capaz de emancipar al sujeto mismo." (ibid.)

En su "
Minima Moralia: Reflexiones de una Vida Deteriorada", Adorno lo formuló de la siguiente manera: "Debido a la aplastante objetividad del movimiento histórico en su fase actual consiste hasta hora solamente en la disolución del sujeto, sin haber dado a luz a uno nuevo todavía, la experiencia individual necesariamente se basa en el viejo sujeto, ahora condenado históricamente, el cual todavía es-para-sí, pero ya no es-en-sí.  El sujeto todavía se siente seguro de su autonomía, pero la nulidad demostrada a los sujetos por parte del campo de concentración ya está superando la forma de la subjetividad misma."  (Ibid.)

Adorno y Horkheimer argumentaban que la profunda aspiración de emancipación humana depende de una memoria colectiva de condiciones y relaciones previas no represivas, que a lo largo de las épocas habían sido destruidas o se habían perdido.  Para la Teoría Crítica el verdadero problema es cómo reconciliar la Naturaleza y la Sociedad.

Bien, en cuanto a nosotros, la respuesta es muy simple: crear condiciones y relaciones para abolir el Trabajo, es decir, el proceso de producción, de la alienación
per se.  Contrario al marxismo, la Escuela de Francfort consideraba que la práxis era algo imposible en la sociedad moderna, excepto como un concepto en la misma teoría.  Asimismo, aquí podemos notar que la Teoría Crítica era reformismo y revisionismo capitalista, fue un rechazo ideológico de los principios científicos básicos socialistas y filosóficos.

Podemos imaginar lo que Adorno diría hoy en día en las vísperas del Nazismo global orwelliano.  Aquí tenemos la explicación del por qué la práxis y teoría revolucionaria marxista "clásica" se ha vuelto "obsoleta", del por qué el proletariado mundial está siendo "tragado" por la tecnología, la sociedad y la civilización burguesas.

Sin embargo, es interesante hacer notar que hace más de medio siglo parecía que la misma realidad capitalista imperialista estaba siendo transformada en ideología, en ficción, fantasía, mentiras,  ilusiones y engaños.  Por lo tanto, la Teoría Crítica  abandonó el dominio  de las "Once Tesis sobre Feuerbach" de Marx, de "cambiar al mundo",  y regresó al hábito  de sólo interpretar  las contradicciones  dialécticas diarias existentes.

Claro está, ellos descubrieron que la madre de la dialéctica sistémica interna  es la lógica formal,  y de esa manera concluyeron que incluso la dialéctica  como método de pensamiento no necesariamente contenía la verdad histórica, en consecuencia,  podía convertirse en un arma efectiva  de la dominación capitalista.  Según la Teoría Crítica,  la verdad de la dialéctica yace en  la latencia y la tendencia , en la intención del proceso del Trabajo, en el proceso de producción, en la historia.

De esta forma, la Teoría Crítica se alejaba lentamente del marxismo, perdía su Práxis Crítica, y se aproximaba a la "redención", la libertad espiritual y la eterna felicidad.

En los años sesenta, al regresar del exilio en los Estados Unidos de Norteamérica, los exponentes de la Teoría Crítica de repente descubrieron que las clases trabajadoras metropolitanas ya no eran capaces de conformar un futuro proletariado revolucionario y con consciencia de clase.  Por lo tanto, en el "Hombre Unidimensional" de Marcuse y en la "Dialéctica Negativa" de Adorno, en un sentido puramente normativo, negando a Hegel y a Marx, también en un sentido reformista como en una especie de "chivo expiatorio" lógico, la dialéctica fue reducida a un inútil método absoluto de negatividad.  Claro está, Adorno afirmaba que él estaba modernizando, re-examinando y re-definiendo la dialéctica.

Sin quererlo, expresándolo en otros términos, Horkheimer y Adorno declararon algo importante en cuanto a que la Sociedad de la clase dominante
vis-a-vis dominaba la Naturaleza de clase, en cuanto al Sujeto parasitario contra el Objeto que trabaja forzadamente.  Ellos hicieron referencia al "pecado original" del pensamiento (dominante), es decir, de la Sociedad de la clase dominante europea, que estaba eliminando progresivamente todo lo que no fuese pensamiento, lo que no fuese pensamiento capitalista, en otras palabras, estaban eliminando la Práxis emancipatoria.

A lo largo del proceso del Trabajo, encadenado por las relaciones amo-esclavo, el sujeto estaba devorando al objeto.  En este sentido, ellos sólo estaban repitiendo lo que en todo caso el Espíritu del Mundo de Hegel estaba haciendo todo el tiempo, es decir, devorando a la Naturaleza.  En este sentido, ellos afirmaban que el pensamiento y la teoría se habían vuelto cómplices de la dominación política y social.

Por lo tanto, la "Dialéctica Negativa" debía venir al rescate de la "preponderancia" del objeto.  ¿Qué significa esto?  Debido a que la Escuela de Francfort, como los revisionistas y reformistas, perdieron toda su fe en las clases trabajadoras del mundo capitalista global, ellos tuvieron que confiar en el sujeto individual metropolitano.  Esto siempre ocurre cuando en los asuntos revolucionarios y emancipatorios negamos la existencia de la realidad social, de las clases sociales, de las luchas sociales a escala mundial.   Mientras siga existiendo el proceso del Trabajo, el perverso y unilateral proceso  de producción, mientras sigan reinando las relaciones amo-esclavo sobre el planeta Tierra, siempre tendremos luchas de clases de todas las categorías.

Sin embargo, lo antes mencionado no fue suficiente, ahora estamos siendo incorporados a la era de la teoría de la comunicación de Jürgen Habermas.  No con la intención de aterrorizarnos intelectualmente,  en su compleja epistemología es importante lo siguiente: él trató de desarrollar una nueva teoría materialista de la evolución social, que supuestamente forma parte de una teoría cuasi-transcendental del conocimiento emancipatorio, que no obstante se ha convertido en la moderna piedra fundacional de lo que queda de la Teoría Crítica.

En definitiva, de todas partes ha surgido la crítica filosófica.  Ernst Bloch denunció a la Teoría Crítica como "ideología burguesa", otros críticos la vieron como una crítica elitesca academicista vestida con ropa marxista roja, la crítica de izquierda identificó a la Teoría crítica con el idealismo burgués, como Neo-marxismo metropolitano.  En realidad, exceptuando los esfuerzos políticos de Herbert Marcuse, que trató de hallar el sujeto revolucionario en el "Tercer Mundo", y de influenciar al movimiento estudiantil en los agitados años sesenta, la Teoría Crítica se quedó en la academia, en los institutos, aislada de las verdaderas luchas revolucionarias de la historia contemporánea, porque no poseía una relación social inherente con la práxis y teoría política emancipatoria.

Georg Lukács, uno de los principales críticos de la Teoría Crítica,  indicó que todos sus principales teóricos sufrían síndrome del "Abismo del Gran Hotel".

http://es.wikipedia.org/wiki/Georg_Luk%C3%A1cs


Fuera de nuestra propia historia, fuera de nuestras experiencias revolucionarias de los últimos siete años de Revolución Bolivariana,  debemos dar a luz a nuestra propia práxis popular y teoría cívica, nuestro soberano dínamo dialéctico para la emancipación humana.