Franz J. T. Lee, marzo de 2006



Keynes tenía razón, si esto continúa, entonces pronto estaremos bien muertos



Notamos con una gran alegría, que se discuten ampliamente nuestros comentarios en Vheadline.com a escala mundial, tanto en su versión inglés (http://www.vheadline.com) como en español (http://espanol.vheadline.com). Fue especialmente durante los últimos meses, que muchos lectores incrementaron sus visitas en Vheadline.com, para informarse sobre la realidad democrática venezolana.

Por ejemplo, el 25 de enero de 2006, publicábamos un comentario que rodeó el planeta y el cual fue republicado y discutido en diferentes foros, entre ellos el foro Stormfront (http://www.stormfront.org/forum/showthread.php?t=269094). Este artículo se llama “Franz J. T. Lee, After the collapse of the Soviet Union, the ‘Big Crash’ of the United States?, (versión en inglés: http://www.vheadline.com/readnews.asp?id=47751, ¿Después del colapso de la Unión Soviética, la ‘Gran Caída’ de los EE.UU.?).

Por supuesto, es un tema provocativo que debe ser discutido en los EE.UU. al igual que en Canadá. Fue el foro mencionado que reprodujo al artículo en su totalidad.

Hoy por hoy, Venezuela casi pertenece al ‘eje del mal’, por poseer recursos naturales los cuales, la economía estadounidense necesita urgentemente; es más, mañana, Canadá misma podría encontrarse en la lista y por las mismas razones económicas. De hecho fue este mismo tema que fue discutido en el foro.

Luego de un interesante fuego cruzado intelectual muy fuerte pero serio, las discusiones resultaron en el siguiente dilema realmente sorprendente:

Tanto usted como Coldstar tiene razón: pienso que el problema es, que la transición de una economía internacional estadounidense dominada por el dólar a otra cosa (que todavía no se conoce) será un asunto bastante enredado y probablemente prolongado. Yo también estoy convencido de lo inevitable que será esto.”

Keynes, en respuesta a Bretton Woods, dijo: ‘al final todos estaremos muertos’.”

Esta afirmación toca a la propia esencia del problema revolucionario y para mi era un gran placer de seguirla y saborearla académicamente. Además, este tipo de debates, que ya existen para una década, defendiendo la democracia venezolana y de otras partes, promovidos con fines educativos por Vheadline.com, demuestran claramente la excelente calidad práxica y teórica de todos nuestros periodistas y las importantes tareas que nos esperan más adelante.

Por ahora y como se pudo presenciar anteriormente, todo el debate terminó en una contradicción muy sana: “Tanto usted como Coldstar tiene razón”; esto es algo, que en la Lógica Formal casi nunca se escucha, porque no es ‘políticamente correcto’, es decir, la relación entre dos opuestos sí puede ganar el premio económico dialéctico, donde ambos, los amos y los esclavos, pueden ‘tener razón’ en la defensa de sus intereses de clase.

Lo asombroso de la discusión fue el hecho de que nadie llegó a pasar el tan obvio Rubicón capitalista y a consultar el viejo ‘verdugo’ en asuntos económicos burgués-capitalistas concerniente a la actual globalización; nadie mencionó sus severas predicciones o las obras de sus pupilos como lo son Ernest Mandel, por ejemplo, el Capitalismo Tardío.

Estoy hablando de Karl Marx, quien, según una reciente encuesta de la BBC de Londres, sigue siendo el filósofo más importante de la historia y de todos los tiempos; era él, que con precisión científica y filosófica explicó las leyes tendenciales del desarrollo del capitalismo, especialmente desde el liberalismo nacional competitivo, desde el ‘buen capitalismo’, del cual siguen soñando millones, incluso revolucionarios bolivarianos, hasta la barbarie internacional fascista. Ambos sus trabajos principales inspirados por la Fenomenología del Espíritu y la Ciencia de la Lógica de Hegel (con la colaboración fraternal de Friedrich Engels) de verdad merecen el gran suma cum laude.

Claro, ‘predecir’ en términos de fases de desarrollo histórico el inexorable colapso final de un proceso universal, cerrado y unilateral, especialmente uno tan directamente parasítico como el capitalismo, no es una misión tan imposible para un conocedor de la dialéctica, que era este pupilo del gran titán filosófico, Hegel.
http://www.aporrea.org/dameverbo.php?docid=73778

Era en base de esta ‘predicción’ marxista, de cómo a la final tomaría lugar la realización de la Revolución Francesa e Industrial en la Globalización, que hice mi ‘predicción’ científica sobre el venidero colapso del imperialismo corporativo a nivel global. Basta con analizar la actual y geométricamente progresiva pauperización global, la severa recesión y depresión mundial, la caída abismal de las ganancias, la dificultad de generar plusvalías como resultado de la sobreproducción, la creciente composición orgánica del capital, que actualmente bota fuera de la producción a millones de trabajadores físicos vivos y los reemplaza por máquinas ‘muertas’ y por computadoras, que ya no producen plusvalía alguna; basta con analizar la rápida socialización de la producción, la veloz concentración, centralización y monopolización del capital, resultando en economías de guerra, guerras mundiales, en la destrucción del capital y de las fuerzas de trabajo, en el globofascismo, en un modo de destrucción y en la destrucción total de la humanidad misma.

Uno a veces no nota lo obvio. No vemos la luz de advertencia al pie de la atalaya. Desafortunadamente, eso también formó parte de las deficiencias de muchos debates; no se discutió la verdadera quintaesencia del venidero colapso del mercado mundial. Sin este debate, nunca podemos aproximarnos a las verdaderas tareas revolucionarias y emancipatorias de nuestra era.

La revolución y emancipación mundial requieren un gran amor por la humanidad, pero llevarlas acabo en este planeta imperialista, no tiene nada que ver con asuntos amorosos o paz mundial. Tenemos que enfrentar a un monstruo brutal, a un Leviatán; esto implica, entre otras cosas, la aniquilación del mercado mundial, que es el generador del imperialismo corporativo, que a su vez cuesta millones de vidas. Es triste decirlo, pero la continuación de la globalización del nazismo y del fascismo terminará en millones de seres humanos masacrados y sólo dejará atrás una Tierra, donde incluso las cucarachas radioactivas tendrán dificultades de sobrevivir.

Cualquier otra cosa que no sea la demolición del latido del corazón imperialista, sería equivalente a la demora y la capitulación ante los ladrones de clase de nuestros tiempos.

El hecho es, que lo que se construyó con la sangre, el sudor y las vidas de miles de millones de seres humanos, desafortunadamente también será aniquilado a costo de millones de vidas. No nos equivoquemos sobre esto. La pandilla elitista estadounidense lo sabe muy bien. Esto es la razón, por la cual produce montones de armas de destrucción masiva.

La razón de su existencia no son los ‘terroristas’, hay muy pocos terroristas verdaderos en esta Tierra, como para ser eliminados por un arsenal tan gigantesco de armas mortales; pero existe suficiente ‘ganado’, miles de millones, cuya fuerza de trabajo física ya se ha vuelto obsoleta. Esas armas letales y fatales existen para realizar el sueño de la globalización de librarse de la pobreza de una vez por todas y en todas partes, incluso en los países metropolitanos mismos.

Cualquiera que quiere hacer y pensar la revolución en esta época, que todavía tiene sueños diurnos sobre la salvación de la humanidad, no tiene alternativa, sino estudiar a El Capital de Marx y actualizar sus descubrimientos con las realidades modernas, las cuales de ningún modo afectan a esos descubrimientos en su esencia. Mientras existe el capitalismo, Marx sigue vivo.

No hay nada verdaderamente nuevo que logra entrar, que se le permita entrar a un orden mundial cerrado, ¡ni desde el macro cosmos, ni desde el micro cosmos, ni desde el meso cosmos! Es sólo a través de un éxodo, que algo nuevo y original, algo creativo puede entrar a nuestras vidas. La creación divina terminó ya hace mucho tiempo y es tan vieja como Matusalén mismo. Por otro lado, la producción capitalista sólo destruye y esto no es precisamente una característica emancipatoria de lo nuevo, del nuevo hombre y de la nueva mujer.

Era hace mucho tiempo ya, que una mañana despertaron nuestros abuelos, y la Gran Bretaña había dejado de gobernar a las olas de los océanos. ¿A quién se le hubiese ocurrido esto durante la Gran Revolución Industrial?

Una mañana despertaron nuestros padres, y la Unión Soviética había dejado de existir. ¿Quién pensó esto en 1945?

Una mañana despertábamos nosotros, y el World Trade Center, el eterno símbolo del mercado mundial capitalista había dejado de existir, las Torres Gemelas se habían ido para siempre. ¿Quién lo pensó en el 2000?

Una mañana despertarán nuestros hijos, y los Estados Unidos de Norteamérica habrán dejado de existir, habrán desvanecido en el humo tóxico de su propia megalomanía dominante. ¿Quién lo hubiese pensado hace una década atrás, claro, aparte de unos viejos científicos ‘locos’ como Michael C. Ruppert, Thomas Bearden y otros similares?

Es cierto, no sólo advertíamos sobre un posible colapso de la economía estadounidense en bancarrota, sino también del mercado mundial capitalista, imperialista y corporativo en su totalidad. Esto no son puros deseos, no son automatismos mecánicos, no es ‘teoría primitiva del colapso’. Simplemente es la lógica inexorable de una realidad transhistórica, la cual a través de los tiempos fue producida y reproducida por las fuerzas de trabajo de millones de personas explotadas, quienes ahora sufren las amargas consecuencias de un largo tiempo de la acumulación del capital y de las ganancias.

Millones de personas, especialmente en los países metropolitanos no logran comprender la concomitante y correspondiente arrogancia dominante europea y norteamericana, porque son lavadas del cerebro, no comprenden el racismo, la corrupción y los vicios, que son productos dominantes directos de este holocausto mental y físico transhistórico; muchos no pueden ver el ‘Gran Colapso’, porque siguen aferrados al capitalismo, al cadáver de el Titán hundiéndose; todavía se encuentran en un mundo virtual de eternas relaciones amo-esclavo.

Esto es la razón de por qué ni siquiera ahora, se puede realizar la retrasada unidad y solidaridad internacional, pertinente y organizada contra las actuales guerras genocidas de la administración Bush, en los helados países metropolitanos. Sólo nos queda esperar que los trabajadores metropolitanos, que son nuestros aliados naturales, no sólo despertarán cuando escuchan a San Pedro sonar las llaves radioactivas celestiales o cuando suena la sangrienta y pesada bota militar de la GESTAPO moderna, en su orgiástico y patológico afán de llenar hasta el tope los futuros campos de concentración estadounidenses alrededor del planeta.

Pasó con los esclavos rebeldes en el antiguo Miletus, el lugar donde nació el capitalismo; pasó en la Edad Media en España, pasó en el Congo del Rey Leopoldo, pasó en la Alemania nazi, pasó en la Rusia estalinista, ya pasó en Hiroshima y Nagasaki, entonces ¿por qué no puede volver a pasar en un país que tiene el monopolio de fabricar y amontonar las armas de destrucción masiva más aterradoras que el mundo jamás ha visto?

Después de digerir todas esas realidades y si realmente queremos salvar a la humanidad de la extinción dentro de las próximas décadas, entonces mejor nos sentemos y estudiemos seriamente la economía marxista, actualicemos todo y lo superemos en un espíritu emancipatorio.

De lo contrario, Keynes tendrá razón: muy pronto todos estaremos bien muertos.