Franz J. T. Lee, enero de 2006



¿Después del colapso de la Unión Soviética, ahora la ‘Gran Caída’ de los EE.UU.?



Después del colapso de la Unión Soviética ¿estamos ahora frente a la Gran Caída de los Estados Unidos de Norteamérica? ¿Existen o no teorías del colapso del sistema económico mundial?

Para captar el verdadero contexto histórico de la Revolución Bolivariana en Venezuela y para entender, por qué ahora más que nunca tenemos que aniquilar el capitalismo aquí y en todo el mundo, refresquemos un poco nuestras mentes en cuanto a la ‘teoría de crisis’.

Es cierto que aquí y ahora, en 2006, está comenzando la verdadera Revolución Bolivariana!

La ‘teoría del colapso del capitalismo’ o ‘teoría de crisis’ ya es bastante vieja. Fueron los fundadores del socialismo científico y filosófico, Karl Marx y Friedrich Engels quienes ya habían pronosticado un colapso doble del sistema mundial capitalista, de la acumulación capitalista y de la ruptura entre la producción capitalista y el intercambio capitalista, que bloquean totalmente el uso completo de las fuerzas globales creativas y productivas existentes. Es precisamente esto el dilema actual del imperialismo corporativo y de la misma economía estadounidense vulnerable. Ya no se puede valorizar la riqueza corporativa que se produjo y acumuló en pocas manos a través de las últimas décadas, ni en términos de producción, ni en términos de circulación.

Hasta ahora el capitalismo siempre se podía recuperar de sus contradicciones inherentes y podía, con la ayuda de El Capital de Marx, siempre aprender cómo superar su crisis crónica a través de la globalización. Sin embargo, ahora que acaba de comenzar el siglo XXI, el imperialismo norteamericano está pasando el Rubicon; se ve confrontado con venideras rebeliones populares gigantescas a nivel global y con un colapso económico total.

Al comienzo del siglo XX la teoría de crisis era muy tópica y se enfocaba en la Gran Depresión y en la venida del nazismo y fascismo en Europa. Entre sus progenitores figuraba el socialista holandés Anton Pannekoek con su escrito Die Zusammenbruchstheorie des Kapitalismus (La Teoría del Colapso del Capitalismo), publicado por primera vez en Holanda en el periódico Raetekommunist, No. 1 del junio de 1934.

Otros socialistas con una teoría del colapso del sistema capitalista de carácter más científico eran Bakunin, Rosa Luxemburg, Lenin y Trotski. Tomaron más en serio el punto de vista del sujeto revolucionario, es decir, el deseo de hacer revoluciones sociales radicales por parte de las clases oprimidas.

Al igual que hoy, la pregunta era que si los trabajadores del mundo deberían sentarse a descansar, cultivar la reconciliación de clases para superar el aburrimiento, engendrar el reformismo, participar en diálogos sin sentido y esperar pacíficamente el inexorable colapso final del capitalismo; o si acaban con el capitalismo e imperialismo por medio de una práxis y teoría revolucionaria cuanto antes de su globalización total y su propio colapso inevitable. Rosa Luxemburg y Anton Pannekoek estaban convencidos de que los trabajadores con conciencia de clase terminarían con el capitalismo incluso antes de su globalización. Generalmente vale que para la mayoría de los marxistas, especialmente para Lenin y Trotski fue claro como el sol el hecho de que no importa cuan débil o cuan poderoso se podría volver el sistema económico capitalista y cuan ‘necesario’ sería su colapso ‘históricamente’, no colapsará automáticamente, al contrario, tiene que ser tumbado a través de la lucha de clases revolucionaria y conciente.

Así que, camaradas bolivarianos, despertémonos, armémonos y preparémonos para la guerra gigantesca de rescatar a la humanidad de la extinción total, del ‘Proyecto para un Nuevo Siglo Norteamericano’. No podemos ni vamos a escapar de la confrontación global con el fascismo. Éste no tiene intención en absoluto de desvanecer pacíficamente en el olvido histórico de la Nada galáctica.

Por cierto, la Revolución Bolivariana debería considerar seriamente la lucha de clases continental para acabar con el ‘imperio’ en vez de esperar su colapso automático. Con un socialismo cristiano del siglo XXI no llegaremos muy lejos y no le haremos daño alguno al enemigo. El capitalismo ya explotó todas las variaciones cristianas.

Cualquier verdadero estudiante de la historia humana en este planeta puede verificar que Dios siempre estaba del lado de la revolución capitalista burgués-democrática, desde los orígenes del proceso del trabajo alienador y explotador en Grecia Antigua hasta su actual infierno globalizado. Miles de millones de oradores proletarios desesperados y torturados, buscando consuelo divino a través de los milenios, hoy por hoy siguen haciendo eco en los multiversos y sus oraciones se trasmiten a través de las ondas escalares hasta los centros de las galaxias en las Nubes de Magallanes. Todo en vano, nunca sabrán, cómo la colonización y el neocolonialismo europeo los abusó y los engañó.

Con todo el debido respeto para los verdaderos sentimientos religiosos humanos y sin embargo, en nombre de la verdad fluyente, hay que constatar que ni siquiera Allá, Vitzliputzli, Tixo o Nkosi fueron capaces de salvar a Irak de los tentáculos imperialistas de Bush, así que ¿ahora Él salvará a Irán y a Venezuela?

Es imposible determinar la llamada ‘caída inevitable del capitalismo’ sin tomar en consideración la resistencia popular y la lucha de clases en América Latina.

Además, tenemos que tener mucho cuidado de no exagerar en decir, que con la victoria de Evo Morales y de otros, ahora de pronto toda la América Latina está en camino al socialismo, porque para decir lo menos, esto es una irresponsabilidad peligrosa.

Una breve mirada a uno de los ‘amigos de Venezuela’, a Brasil, cuyo gobierno bajo Lula quiere desforestar por la mitad a la Amazonía (lo que equivale a una superficie cuatro veces la de Portugal), por causa de intereses e inversiones capitalistas, es decir, para la producción agrícola y ganadera de las multinacionales, da testimonio de la verdadera ‘lucha de clases’ en América Latina. Está en peligro el pulmón de la humanidad!

De manera similar, la industrialización y explotación del Delta del Orinoco también podrían traer resultados fatales para el futuro de la humanidad o por lo menos para el bienestar de los indígenas allí situadas; indígenas que tanto amamos.

Para continuar con el fondo histórico de la ‘teoría del colapso’, Bukharin insistió en que la decaída capitalista lógicamente consumiría por completo la plusvalía social, pero no vio manera alguna para determinar con precisión científica, cuando en fin ocurriría el colapso del sistema.

Por esta misma razón tenemos que ser muy cautelosos en nuestros pronósticos. La única cosa que es una questio facti es el hecho de que desde el 11 de septiembre del 2001, se ha iniciado definitivamente el colapso del actual sistema económico mundial y junto con él la emancipación mundial.

Un artículo El Colapso de la Economía Estadounidense es Inminente, publicado por http://www.bellaciao.org/ resume aquellos factores (los cuales hemos explicado también en previos comentarios en Vheadline), que podrían llevar a un colapso total de la hegemonía estadounidense, pero todavía no al colapso del capitalismo e imperialismo mundial.
http://bellaciao.org/en/article.php3?id_article=9995

Según él, “los EE.UU. han agotado su capacidad de financiar la expansión y el país ahora enfrenta el colapso financiero inminente. Todo indica que el año 2006 será el fin para Norteamérica.” Durante los últimos meses hemos expuesto nuestros puntos de vista sobre este problema; hemos publicado los descubrimientos científicos de eruditos mundialmente tan renombrados como Thomas Bearden o Michael C. Ruppert, en cuanto a la ‘crisis energética mundial’, a la Nueva Conquista, a las actuales guerras económicas globales violentas intra-imperialistas entre los competidores por la futura hegemonía mundial y a las venideras guerras nucleares de baja, mediana y alta intensidad se refiere.

Concerniente a esos venideros eventos, sólo citemos algunos pasajes importantes de los cinco puntos elaborados en el documento antes mencionado:

“No. 1, los EE.UU., Gran Bretaña e Israel se preparan para atacar a Irán. Parece que la principal razón para la invasión de Irak era la de pararlo en vender su petróleo en euros, de manera similar Irán tiene planeado de verter el dólar a partir de marzo de 2006.

No. 2, el Secretario de la Tesorería estadounidense John Snow advirtió recientemente que el gobierno estadounidense se encuentra al borde del colapso; como llegaría al límite de la deuda impuesto por el Congreso de 8.184 trillones de dólares para mitades de febrero, entonces el gobierno sería imposibilitado de continuar con sus operaciones normales. [...]

No. 4, FEMA ha activado y actualmente está proveyendo de personal militar armado su amplia red de campos de internación vacías; la mayoría de los norteamericanos no saben, que esas gigantescas instalaciones federales están ubicadas estratégicamente a través de toda la geografía estadounidense para ‘manejar’ la población en el caso de un ataque ‘terrorista’, un levantamiento civil, un disentimiento de grandes dimensiones o una insurrección contra el gobierno. Algunas de esas instalaciones, que son protegidas con alambre de púa, tienen una capacidad para retener 1 millón de personas. [...]"

No odiamos a los EE.UU. o a los norteamericanos. Estamos solidarios con las luchas de clase de los trabajadores en el hemisferio norte y nos oponemos categóricamente a los crímenes capitales y cardinales que se cometen contra la humanidad por parte de cualquier súper poder, llámese Rusia, Europa o EE.UU. Luchamos contra la dictadura capitalista y contra la tiranía imperialista en todas sus formas violentas, especialmente contra la actual versión estadounidense del globofascismo.

Además, he visitado los EE.UU. varias veces durante las últimas cuatro décadas; mi familia vive allí, he dado charlas en más que 30 ciudades e incluso hablé ante el ‘Comité Especial de las Naciones Unidas contra el Apartheid’ en Nueva York. Conozco a los EE.UU. y sé lo que significa vivir y morir allí.

Actualmente pasan cosas extrañas en Irán y en Pakistán; Osama Bin Laden volvió a enviar su menetekel de la CIA, todo señala a que vamos rumbo a más traición, más sufrimiento y más guerras mundiales.

Hasta ahora, para el capitalismo, la guerra mundial era la única manera de salvarse, ¿será que triunfará otra vez?

Ninguna clase capitalista y ningunos gobernantes parasitarios jamás dejaron sus tronos divinos pacíficamente; de manera similar, el capitalismo no colapsará automáticamente, es más, nosotros, los Venezolanos tenemos que darle un pequeño empujón.

Una cosa es cierta, si los trabajadores de los países metropolitanos y del mundo no se levantan y siguen este excelente ejemplo de la Revolución Bolivariana, que es el paradigma revolucionario de Caracas, entonces este nuestro planeta se volverá estéril dentro de pocas décadas.

Por otro lado, si la Revolución Bolivariana no logra salir del abismo contrarrevolucionario de la corrupción, no logra despertar de su actual sueño ‘triunfador’, no toca su Diana inmediata y permanentemente, entonces no tendremos chance en absoluto de librarnos de la ‘plaga’ norteamericana y alcanzar la verdadera felicidad de la cual soñó Simón Bolívar a través de los tiempos.