Franz J. T. Lee, diciembre de 2005
El
Leviatán yanqui está borracho de poder y tiene sed por
sangre inocente venezolana
Durante
los últimos meses habíamos advertido constantemente
sobre la posibilidad de una próxima intentona contra el
gobierno democrático del Presidente Hugo Chávez Frías
en Venezuela, financiada y organizada por la administración
Bush y apoyada por la ‘oposición’ nacional
traicionera, dentro del contexto de la actual crisis energética
global y las guerras por el petróleo.
Una excelente
descripción de la peligrosa situación actual venezolana
se puede encontrar en el artículo publicado en Vheadline.com,
Retiro como preludio a otra campaña mayor, ¿quizás
otra intentona?
http://www.vheadline.com/readnews.asp?id=47191
Otro
artículo publicado en Aporrea.org, Súmate a la guerra
asimétrica: Subversión-Magnicidio-Terrorismo, de Jorge
Mier Hofman, nos explica el fondo de lo qué realmente está
en el tapete aquí en Venezuela dentro de los próximos
días.
http://www.aporrea.org/dameletra.php?docid=18139
En
este momento experimentamos la aplicación total y el asalto de
una nueva conspiración subversiva estadounidense contra todas
las fuerzas democráticas progresivas, con la ayuda de un
ejército de traidores y mercenarios locales y nacionales
cometiendo alta traición contra millones de personas que
luchan para adelantar la Revolución Bolivariana.
El 29
de noviembre lancé una pregunta crucial, refiriéndome a
los tecnócratas y a todos aquellos que quieren
institucionalizar la revolución socialista desde arriba:
¿Quiénes forman la verdadera base revolucionaria de
Venezuela?
http://www.vheadline.com/readnews.asp?id=47132
En
estos momentos, este sujeto revolucionario está desplegado en
las calles de Caracas, defendiendo su revolución
social.
Categóricamente señalé que
“quienes en primer lugar derrotan realmente los golpes
militares, el sabotaje petrolero, la intervención extranjera y
el ‘chavismo sin Chávez’ aquí en Venezuela
son sencillamente los millones de empleados, desempleados y
sub-empleados, los trabajadores, campesinos y otros ‘desvalidos’
muertos de hambre. Todo esto se pudo verificar ampliamente entre
abril y diciembre del 2002 y hasta después.
(Ibid.)
Identificábamos el sujeto transhistórico
de la emancipación revolucionaria en Venezuela de la siguiente
manera:
“Las masas venezolanas forman la verdadera base
revolucionaria de la resistencia de clase popular contra el
globofascismo. Sin su acción, sus actos y su práxis
revolucionaria, el edificio bolivariano venezolano entero colapsaría.
Por sí solos, no importa lo verdaderamente valiente que son,
el Presidente Chávez, sus ministros y sus generales leales no
pueden parar golpe militar alguno o intervención violenta
alguna, organizados y financiados por los EE.UU. Son ellos, es el
pueblo, las clases trabajadoras que resistieron en Vietnam y que
sieguen resistiendo en Palestina, Colombia e Irak; son sólo
ellos que pueden salvar a la humanidad de la extinción”.
(Ibid.)
Al igual que en el caso del 11 de abril, lo qué
está pasando justamente aquí y ahora, lo vimos
acercándose ya hace mucho, la pregunta sólo es:
¿Estamos preparados para combatir las fuerzas reaccionarias y
contrarrevolucionarias? Es decir, ¿seremos capaces de combatir
exitosamente no sólo la ‘oposición’ local o
los conquistadores extranjeros yanqui sino incluso los ‘caballos
de Troya’ despiadados, los escuadrones paramilitares de la
muerte en medio de nosotros, quizás incluso en Miraflores, en
las fuerzas armadas, en los servicios de inteligencia, en nuestros
partidos políticos, en nuestros canales informativos y
nuestras agencias de noticias, en nuestras camas?
Sin fomentar
xenofobia alguna podemos decir con seguridad que el enemigo se
encuentra en todas partes, más feroz que nunca. En comentarios
anteriores demostrábamos su crisis energética, su
agonía económica y su bancarrota global. Informábamos
al mundo sobre las mortales armas de destrucción masiva
estadounidenses, sobre sus pactos diabólicos del dominio de
pleno espectro, sobre los venideros efectos del peak oil y sobre los
planes ocultos y abiertos contra el ‘eje del mal’, al
cual fuimos agrupados tan cordialmente.
En el pasado, el
Cuarto Imperio orweliano estadounidense lanzó todos sus
esquemas intervencionistas contra Venezuela, sólo falta un
plan diabólico de conquista militar: un posible asesinato del
Presidente venezolano Hugo Chávez, y con él el comienzo
de una guerra civil, la cual los EE.UU. piensan ‘ganar’ a
través de su estrategia de las ‘guerras múltiples’,
utilizando su famosa solución final fascista al estilo de
Hitler, como fue aplicado en Indonesia hace 50 años atrás,
masacrando centenares de miles de revolucionarios bolivarianos
venezolanos y latinoamericanos.
Para aquellos que ya son
seleccionados para la aniquilación dentro de un mes por parte
de una eventual dictadura victoriosa, de un ‘régimen de
terror’, ya existe una larga lista de penas de muerte,
compilada antes del abril del 2002. Con mucha probabilidad, esta
lista negra ya se ha duplicado o triplicado mientras
tanto.
Históricamente, todas las vanguardias
revolucionarias, todas las puntas del iceberg de las eras
emancipatorias nacieron en tiempos peligrosos. Dentro de los próximos
días críticos, más que nunca e igual que en el
2002, tenemos que repetir nuestros actos militantes y nuestra práxis
y teoría incondicionales, para defender nuestros logros
democráticos y para contrarrestar la carnicería salvaje
norteamericana alrededor del planeta. Tenemos que superar el 13 de
abril: nuestras respuestas contundentes al sabotaje petrolero del
2002/2003, nuestras victorias electorales en serie, nuestra
militancia optimista humana y nuestro optimismo militante, como
siempre lo expresa en palabra y acción en sus cadenas
nacionales y a escala global el Presidente Chávez.
Camaradas,
Venezolanos, ¡cuidado de lo que la llamada oposición y
los EE.UU. están preparando para Venezuela! George Orwell
describió sus intenciones y planes fascistas, su mundo, de la
siguiente manera:
“Un mundo de temor, traición y
terror, un mundo de pisotear y ser pisoteado, un mundo que no crecerá
no menos sino más despiadado en la medida que se refina. El
progreso en nuestro mundo será el progreso hacia más
dolor. ... En nuestro mundo no habrán emociones algunas
excepto el temor, la rabia, el triunfo y la auto-humillación.
Todo lo demás lo destruiremos.”
(Véase: George
Orwell, Nineteen Eighty-four (1984), The New American Library of
World Literature, Nueva York, 1961, p.220)
Ahora más
que nunca, democracia participativa significa poder ciudadano y si es
necesario, defensa militar de nuestra libertad y nuestra soberanía
contra el globofascismo.
Compatriotas, no tenemos alternativa,
el primer paso es que todos tenemos que ir a votar el 4 de diciembre,
tenemos que lograr más que un 50% de todos los votos posibles
y finalmente, lo que sea que venga después, tenemos que
defender a Venezuela con nuestras propias vidas.
El Leviatán
yanqui y el Behemot local están borrachos de poder, tienen una
sed insaciable por la sangre inocente, especialmente la de las
mujeres y de los niños venezolanos.