Franz J. T. Lee, noviembre de 2005
Venezuela:
Cómo armarnos física y mentalmente contra el venidero
globofascismo
Como
resultado de mis últimos comentarios y de otros artículos
publicados en Vheadline
y Aporrea.Org
referente a la planificación de una posible intervención
militar estadounidense en Venezuela (de los cuales algunos fueron
traducidos y reproducidos alrededor del globo, hasta en Rusia y
China), también a causa de muchas cartas y llamadas
telefónicas recibidas desde todo el mundo, que nos felicitaron
por nuestra información veraz y relevante y por nuestros
esfuerzos concientes de defender el periodismo científico y
auténtico, decidí continuar con nuestros comentarios
audaces sobre las más recientes revelaciones de otro valiente
reportero de Vheadline,
resaltando la peligrosa mentalidad ideológica esclavista, las
invasiones culturales extranjeras y el holocausto mental colonial
contrarrevolucionario que ya desde hace siglos destroza nuestros
cerebros.
De verdad, la solidaridad internacional y la
expectativa revolucionaria global están muy pendientes de lo
qué pasa aquí en Venezuela.
Junto a Cuba y a
otros esfuerzos latinoamericanos la Revolución Bolivariana es
la actual vanguardia, el pionero de la emancipación humana en
el tercer milenio, pero en los ojos voraces del ‘águila
noble’ de Washington, Venezuela es una ‘nación
canalla’, una peligrosa parte del ‘eje del mal’,
que hay que eliminar lo más pronto posible por medio del
‘dominio de pleno espectro’.
Dentro de la misma
Revolución Bolivariana, dentro de sus numerosos proyectos y
misiones, a escala nacional, las invasiones culturales neocoloniales
heredadas, en forma de la corrupción, el burocratismo, la
impunidad, la ilegalidad, la irresponsabilidad, la falta de respeto,
los vicios capitalistas, el egoísmo y el racismo, ya causaron
daños severos morales, psicológicos, psíquicos y
alienadores.
Como intervenciones sociales extranjeras esos
ataques espirituales son igual de peligrosos que las invasiones
físicas directas. Son capaces de destruir la fiebre y la moral
social revolucionaria de la Revolución Bolivariana,
permitiendo así la entrada clandestina de los ‘caballos
de Troya’, de los enemigos de clase, la CIA y los escuadrones
de la muerte, que causarían un infierno para nuestras fuerzas
y organizaciones armadas populares y militares, y por consecuencia,
indirectamente desde adentro, debilitarían y minarían
nuestra integridad emancipatoria.
En otras revoluciones
sociales del siglo 20, por ejemplo en África en Ghana, Guinea
Bissau, Angola o Mozambique, o incluso en Namibia y Sudáfrica,
pasó precisamente esto de manera que ya no es necesario una
intervención militar imperialista extranjera o una conquista
violenta.
En un reciente artículo “Contingencia
del Pentágono planifica conflicto militar con Venezuela”,
William M. Arkin da las ‘malas noticias’ con respecto a
los planes intervencionistas para Venezuela, o sea, explica el modo
de cómo se cocinan éstos clandestinamente por parte de
Donald Rumsfeld y el
Pentágono.
<http://www.vheadline.com/readnews.asp?id=46667>
Entre
otros datos importantes nos informa sobre lo siguiente:
“Documentos
internos asociados con la Revisión Cuadrienal de la Defensa
del 2005 (QDR) y la preparación del futuro plan para la
defensa del periodo fiscal 2008-2013 identifican cinco países
‘amenazas’ específicos en tres grupos que
requieren una planificación de ‘pleno espectro’.
El primer grupo incluye a Corea del Norte y a Irán con la
justificación de su envolvimiento en el desarrollo de armas de
destrucción masiva. China está listada como ‘competidor
en crecimiento’ y futura amenaza. Siria y Venezuela figuran
como ‘naciones canallas’. (...) Fuentes militares imputan
la emergencia de Venezuela en una lista de amenazas militares
actuales como reflejo de una importante realidad bélica
después del 9/11.” (ibid.)
En cuanto a las
‘buenas noticias’ William M. Arkin cita a Julia Sweig,
directora del Consejo de Relaciones Extranjeras para el programa
América Latina y autora del libro Fuego Útil: El
Anti-americanismo se Globalizó y Qué Hacer, quien dice
que ‘los dos países están intervinculados uno con
el otro’, a través del petróleo y el comercio”.
(ibid.)
Sin embargo, Arkin comenta que esta ‘fortaleza
irónicamente también podría convertirse en las
principales justificaciones estratégicas para una futura
guerra. Para el planificador de guerra desocupado Venezuela tiene
todo para sacarle jugo: tiene petróleo; es izquierdista; es
crítica de los EE.UU.; compra de los chicos malos; está
ubicada en nuestro patio trasero”. (ibid.)
Concerniente
a lo anterior nos permitimos suministrar algo de alimento
emancipatorio para la reflexión teórica seria.
Además
de todas nuestras advertencias y denuncias en cuanto a la
planificación de golpes militares, magnicidios, genocidios,
sabotajes petroleros e invasiones extranjeras ¿cuáles
son las lecciones que los revolucionarios bolivarianos y los
emancipadores a escala global tienen que aprender urgentemente de
esas realidades?
Como libertadores revolucionarios
urgentemente tenemos que revelar y superar los tabúes
científicos y teóricos. No podemos hablar de un ‘nuevo
socialismo del siglo XXI’ sin saber por lo menos algo del
capital, del capitalismo, del socialismo o del comunismo. Para
nosotros sería una irresponsabilidad seguir cantando, por las
razones que sean, la misma melodía anti-comunista,
anti-socialista y anti-marxista de Hitler, Mussolini, Franco,
Salazar, Batista y McCarthy; seguir la misma marcha yanqui de la
Guerra Fría, sin haber leído o entendido una sola obra
de Marx, Engels, Lenin, Rosa Luxemburgo o Trotsky. ¡La
ignorancia es bienaventurada, y para nosotros puede ser una
locura!
¿Será que le tememos más al
socialismo o marxismo científico y filosófico que a los
amos y déspotas de este mundo capitalista? Hasta Marx mismo
dijo una vez en París: “¡No soy marxista!”.
Entonces ¿quién quiere ser llamado un
‘marxista’?
Actualmente la línea frontal de
las invasiones mentales internacionales, de la corrupción
mental, del bombardeo de la teoría y filosofía
socialista consiste en un ‘choque y terror’ mental, la
diabolización del socialismo y del marxismo.
En tiempos
de severa depresión y recesión global el imperialismo
moderno tiene tanto miedo de un posible renacimiento del marxismo,
que tiene que desenterrar los viejos huesos blancos de Karl Kautsky y
Eduard Bernstein y tiene que resucitar todos los revisionistas y
reformistas de sus tumbas. Sus creyentes firmes modernos en
unisonancia y por millonesima vez declaran muerto al marxismo;
algunos incluso quieren computarizar al socialismo y aliviarlo de su
fuego dialéctico rebelde.
(Véase:
Franz J. T. Lee, Venezuela: Socialism without the use of any
reformist fig-leaves.
http://www.vheadline.com/readnews.asp?id=46911 )
Lo
qué no saben es que el marxismo está más vivo
que nunca. Todas las leyes tendenciales del desarrollo del
capitalismo a nivel global, como fueron pronosticadas científicamente
por Marx en su obra mayor, El Capital, se verificaron y son hoy
realidades globales.
El capitalismo y el socialismo son dos
lados dialécticos del mismo modo de producción actual y
sólo pueden ser superados por un modo de creación
humana superior y completamente ‘triferente’, o sea, por
la Emancipación Humana.
Hasta
el llamado ‘post-capitalismo’ sigue siendo una forma del
capitalismo, de manera similar el post-socialismo sigue siendo
socialismo. Por otro lado, dejando a un lado la inexactitud
ideológica, sabemos que democracia es un término
político, es un tipo de gobierno de la clase dominante; no es
un modo de producción o un tipo concreto de sociedad humana.
Mientras el capitalismo sobrevive, lógicamente el socialismo o
el marxismo seguirán bien vivos también; ya sobrevivió
durante 150 años, junto a la globalización, en su viaje
salvaje transhistórico titánico.
Además,
en este momento, cuando nos encontramos en la fase de la
globalización imperialista, por primera vez están dadas
las condiciones esenciales para la realización del socialismo
como modo de abundancia, creatividad y emancipación, como
verdadera negación del capitalismo.
Esto
es lo qué el capitalismo y las ‘nuevas guerras’ de
Bush tratan de destruir actualmente. Es cierto, Bolivarianos, si no
agarramos los fenómenos y problemas humanos globales
transhistóricos por sus propias raíces, entonces nunca
seremos capaces de erradicarlos y de aniquilarlos y nunca nos
emanciparemos a nosotros mismos.
Para
nuestros verdaderos camaradas bolivarianos en la lucha, aquí
algunas joyas marxistas científicas inestimables,
incalculables y ya olvidadas; es decir, algunas verdades políticas,
económicas, naturales, sociales, simples y fluyentes sobre
nuestra realidad global.
Durante
décadas, por parte de las clases venezolanas medias y altas y
sus autoridades, a través de sus procesos de socialización
y sus sistemas educativos, hemos sido seriamente infectados,
inyectados e invadidos mentalmente con ideas, morales, costumbres y
comportamientos capitalistas europeos o norteamericanos, o sea, por
los precursores sociales y religiosos del asalto militar físico
final contra Venezuela.
La
raíz de todos nuestros problemas actuales con el trabajo
(ALCA) y con la creación (ALBA), que recientemente fueron
discutidos en la Cuarta Conferencia de las Américas en Mar del
Plata, es la base concreta de nuestra existencia terrenal, es nuestro
actual modo de producción y destrucción, es el
capitalismo. Este acumula capital, produce plusvalía,
privilegios para las élites, propiedad privada física e
intelectual, clases sociales, luchas de clase, guerras mundiales,
hegemonía y poder militar, por medio de la explotación
económica brutal, la dominación política, la
discriminación social, la militarización universal y la
alienación humana. Esto hay que negarlo en nuestra existencia
diaria, de lo contrario muy pronto no habrá mañana
histórico alguno para ninguno de nosotros.
La
raíz de todas las invasiones metropolitanas que amenazan a
Venezuela, es el rumbo actual de nuestro modo de destrucción,
del proceso de producción, de la historia, del capitalismo
imperialista agresivo y belicoso, de la agresión capitalista
imperialista. No podemos ser anti-imperialistas y pro-capitalistas al
mismo tiempo, ¡no podemos servirle a dios y al diablo!
La
raíz de toda la pobreza y miseria humana, del hambre y de las
plagas es el corporatismo capitalista imperialista, es el complejo
militar industrial global estadounidense, es el globofascismo
altamente sofisticado en desarrollo. Esto es lo qué ya nos
invadió mentalmente y que ahora trata de terminar su trabajo
de milenio.
Lo
anterior no es marxismo barato y obsoleto ni ideología rumiada
masticada, sino quiere explicar la esencia de la Conquista, explicar
lo qué la ‘educación y la socialización’
durante los últimos siglos han erradicado con éxito de
nuestra conciencia social y histórica. Quiere indicar el grado
actual del control mental y la dimensión del holocausto mental
global cometido atrozmente contra millones de personas. Este proceso
de deterioro social y de la descomposición humana lo tiene que
parar inmediatamente la Revolución Bolivariana aquí en
Venezuela.
¡Cuidado
compatriotas, actualmente se desata una batalla global inexorable: el
‘nuevo socialismo de todos los siglos’ versus el ‘viejo
reformismo y revisionismo capitalista del siglo 21’!
América
del Norte y Europa hace mucho tiempo invadieron a nuestras almas,
nuestros corazones y cerebros espiritual, cultural, mental e
intelectualmente, para asegurarse de que no se nos hará tan
fácil de encontrar las armas de clase teóricas y
filosóficas para aniquilar el capitalismo y el
imperialismo.
La
invasión social norteamericana, esta plaga social de la cual
advirtió Simón Bolívar, es la causa principal de
los actuales peligros contrarrevolucionarios, de la falta de unidad,
la competencia, la sospecha y la traición en medio de
nosotros. Por lo tanto, mucho más importante que la defensa
militar directa de la soberanía venezolana contra la violencia
y la agresión yanqui es primero y principalmente la
preparación mental teórica y filosófica
inmediata, es una militancia optimista y un optimismo militante, que
tienen que eliminar la mentalidad esclavista, las fantasías
religiosas y las ideologías de la clase
dominante.
Urgentemente
necesitamos una misión educativa marxista, científica y
filosófica, de hecho, una materia académica que se
llame socialismo, en nuestras universidades bolivarianas.
Incluso
bajo la amenaza de una guerra asimétrica, un pueblo, un país,
un continente lleno de emancipadores con una conciencia de clase
revolucionaria significaría la estricnina para los EE.UU.; los
obligarían a pensarlo tres veces antes de considerar una
posible invasión.
Sin
embargo, como ya lo dijimos antes, primero que todo tenemos que
superar nuestros complejos de inferioridad, nuestra moral colonial,
nuestra avaricia capitalista, nuestros comportamientos consumistas,
nuestro egoísmo humano y nuestras quimeras religiosas. Esos
‘vicios’ sólo los podemos superar en la verdadera
lucha de clase, la cual es la revolución social, es la
negación del capitalismo, es la revolución socialista,
es el marxismo científico y filosófico.
Para
expresarlo en palabras más fáciles, nosotros aquí
en América Latina y en otras partes tenemos que aprender por
qué el capital, las clases capitalistas y el imperialismo nos
odian tanto y por qué la Casa Blanca y el Pentágono, e
incluso muchos de nosotros, odian tanto a Marx, Engels, Rosa
Luxemburgo, Trotsky y Lenin. La respuesta es muy simple: estos
últimos nos enseñaron los verdaderos secretos del
capitalismo explotador y del imperialismo dominante, nos enseñaron
lo qué son y también la manera de cómo librarnos
de ellos, por medio de la lucha de clase a nivel global.
Es
tiempo para que la Revolución Bolivariana reconozca su legado
emancipatorio transhistórico, es decir, el estudio y la
verificación del marxismo en la realidad para así
superarlo, mejorarlo y realizar su tarea histórica, que es la
emancipación de la humanidad.
Esto
es una parte central para el esfuerzo de parar una invasión
norteamericana, de aprender dónde vivimos, en qué
vivimos, por qué morimos y para qué vale la pena de
vivir y morir. Especialmente, cómo armarnos física y
mentalmente, cómo volvernos invencibles.
Resumiendo,
el socialismo se materializa sólo cuando nosotros comenzamos a
negar, a atacar y a superar la propia esencia del capitalismo, cuando
lo discutimos científicamente, cuando oficialmente le
declaramos la guerra total y empezamos a erradicarlo y aniquilarlo,
es decir, cuando convertimos la propiedad privada de los medios de
producción y de comunicación en propiedad común
de los pueblos de las Américas.
Cualquier
otra cosa es pura pérdida de tiempo y de recursos naturales y
humanos, significa hacerles el juego a las invasiones militares
capitalistas e imperialistas, e invitar a la extinción segura
de la humanidad.
¡Venezuela,
sólo así, unidos, invencibles, no le tendremos miedo en
absoluto a invasión imperialista yanqui alguna!