Franz J. T. Lee, septiembre de 2005



La Revolución Bolivariana enfrenta la Hora Cero, pasando el Rubicon




Según el artículo del comentarista de Vheadline Chris Herz, “La Guerra va a venir a Venezuela y no hay nada, que tú o yo podemos hacer para evitarla!”, “sólo el colapso completo del orden corporativo/oligárquico existente en los EE.UU. puede lograr esto, y esto no puede pasar sin una batalla, probablemente muchas batallas, de las cuales aquella en Irak sólo es una. Lo siento tanto, tanto, pero hechos son hechos, y por más serio que sean esos asuntos, confrontarlos valientemente es mucho mejor que vivir en un mundo de sueños”. Nos dijo que estemos preparados para lo peor.
http://www.vheadline.com/readnews.asp?id=46178

 
Aquí, brevemente vamos a comentar este artículo muy oportuno, dándole su contexto global histórico, porque fue redactado en un momento muy decisivo para la Revolución Bolivariana.

Durante los últimos años, en muchos comentarios, le hemos dado a la actual conflagración amenazante global el contexto histórico y el fondo capitalista. Esta conflagración está nutrida por una crisis energética innecesaria (Thomas Bearden), por un venidero colapso económico por causa del “Peak Oil” (Michael Ruppert), por el actual proceso de quiebra de la economía estadounidense y por lo tanto afectando el mercado mundial entero (véase los informes del FMI más recientes), por las nuevas guerras atómicas de Bush contra el “terrorismo” y por el uso de armas con uranio empobrecido de baja intensidad.

Además, estamos experimentando una severa crisis capitalista sistémica (Ernest Mandel), que quiere introducir la “barbarie” (Marx) fascista y que se profundiza a raíz de otro desastre ecológico emergente, que a su vez tiene que ver con el recalentamiento del planeta (Siegfried Tischler) y el cual libera sustancias tóxicas como el gas metano, que desde hace milenios estaba atrapado en las capas polares de hielo. Además, esto es una situación, que se empeorará con el descongelamiento masivo, con el drástico cambio de las condiciones climáticas, con la creación de nuevos y gigantescos ríos de agua hacia los océanos, causando inundaciones devastadoras, elevando el nivel del mar hasta por 10 metros y que finalmente, para colmo, podría muy bien terminar con una destrucción total de la capa de ozono, que alcanzará dimensiones apocalípticas.

 
El homo sapiens sapiens, alias homo homini lupus, realmente hizo su trabajo muy bien. Produjo la esclavitud perfecta, la servidumbre absoluta, la esclavitud asalariada eterna... Junto con todos los demás verdaderos cristianos podemos cantar ahora: ¡Más cerca, oh Dios, de ti!

 
Para los humanistas, los libertadores, los socialistas y emancipadores, es la hora cero, significa pasar el Rubicon, enfrentar el punto de no regreso.

 
Si no lo sabemos ya, esto es la propia razón por la cual hacemos y pensamos la Revolución Bolivariana.

 
Cualquier especie capaz de razonar, que no esté completamente demente, en vez de intentar tan duro de destruirse a sí misma, militarizando a todo el planeta incluyendo el sistema solar, amontonando toneladas de armas de destrucción masiva, ahora mismo estuviera temblando del temor y declararía en emergencia al planeta, alerta roja de sangre.

 
Frente al Apocalipsis, al Armagedón y al Infierno, ¿qué están haciendo las Naciones Unidas, los “grandes poderes”, el G7 o G8, el G666? En realidad, como complejos militar-industriales corporativos, están más bien planificando proyectos de guerra, magnicidios y genocidios, están desarrollando planes secretos de invasión, organizando campañas de la OTAN para la conquista de regiones estratégicamente importantes, construyendo oleoductos y gasoductos e invadiendo países productores de petróleo y de gas tales como Afganistán, Irak, Irán y Venezuela, asesinando centenares de miles de mujeres y niños inocentes.

 
Además, como resultado de las campañas globales y masivas de desinformación y de un verdadero holocausto mental con su “Newspeak” Orweliano, millones de personas inocentes no tienen ni la más mínima idea de lo que realmente pasa en el planeta tierra y de cómo sus parientes y amigos son amenazados por la extinción total “dentro de las próximas décadas” (Chávez).

 
Para poder salvar a la humanidad y rescatar al planeta, entre otras cosas, millones de personas tendrían que “trabajar” libremente, es decir, sin remuneración, día y noche, limpiando todos los ríos y océanos, para liberarlos de todo el desastre productivo capitalista, de toda la basura tóxica, industrial, radio-activa y humana, de todos los excrementos belicosos; tendrían que sembrar millones y millones de árboles, pero sobre todo, desechar todas las fábricas de armamento y de carros en el planeta y botar a la NASA y al Pentágono en algún planeta árido bien lejos.

En pocas palabras, el planeta entero tendrá que dejar de trabajar y comenzar inmediatamente con la creatividad y la creación humana, basadas en una ciencia revolucionaria y una filosofía emancipatoria, donde la Naturaleza ni la Sociedad serán explotadas o dominadas más unilateralmente y donde todas las necesidades emancipatorias serán realmente naturales y sociales, serán verdaderamente sagradas.

Todo esto está limitado en tiempo y espacio, quien sabe, quizás todo podría ser ya demasiado tarde, pero la verdadera esperanza es la última virtud humana, que se libera de la caja de Pandora o de Casandra.

Así que ¡La lutta continua!

De hecho, para limpiar todo el desastre patriarcal en la Madre Tierra, tendríamos que desechar la historia como un proceso de producción explotadora, de trabajo oprimidor y destructivo; tendríamos que aniquilar el capitalismo alienador, para avanzar inmediatamente a un nuevo modo de creatividad, al socialismo emancipatorio, a la auto-creación humana.

Dentro de este contexto hay que ver la Revolución Bolivariana en Venezuela y América Latina. No nos queda todo el siglo 21 o un Tercer Milenio completo para introducir el Socialismo; al contrario, probablemente sólo quedan algunas décadas para hacer algo en primer lugar.

Ciertamente esto no es sólo un asunto de gritar eternamente “Lobo, lobo...” y después parece, que no pasa nada, simplemente porque ojos normales, ideológicos y corrompibles no son capaces de detectar ningún lobo en ninguna parte del capitalismo.

No, como dije en mi más reciente artículo, ¡todos tenemos que “cuidarnos de los lobos capitalistas imperialistas, disfrazados con boinas rojas”!

http://www.vheadline.com/readnews.asp?id=46177

 
En el momento hay muchas señales que indican que los EE.UU. y sus lacayos locales vuelven a estar preparando algo muy peligroso para Venezuela.

Actualmente, los ya “clásicos” precursores nacionales de una posible invasión militar estadounidense, es decir, los “cuatro jinetes del Apocalipsis”, igual que en el 2002, en total sintonía con CNN y Fox News, vuelven a diseminar propaganda abiertamente sucia contra el gobierno legítimo y democrático del Presidente Hugo Chávez.

Ya está amaneciendo en el horizonte dorado-carmesí político venezolano una feroz confrontación dialéctica de clase entre la Revolución Bolivariana y su contrarrevolución.

Sin embargo, como se manifiesta en todas partes, las cosas no marchan adelante como debería ser.

Constitucionalmente, es el sagrado deber de todos los Venezolanos y de todos los emancipadores, advertir sobre cualquier maquinación subrepticia y clandestina, que podría intentar a sabotear o poner en peligro al poder ciudadano, es decir, a su democracia participativa.

Sin embargo, como una ley revolucionaria, como un sine qua non emancipatorio, tenemos que resolver nuestros problemas internos por nosotros mismos, y como principio esencial, nunca deberíamos darles a nuestros enemigos de muerte ninguna bala para que después nos acribille libremente a todos.

Nuestra tarea emancipatoria histórica es salvar nuestra propia nave espacial, que es la Madre Tierra y liberarla de los perros de la guerra corporativos, explotadores, opresores y megalomaniacos, para evitar la extinción de la humanidad, para trascender a un mundo mejor, en el cual valdría la pena vivir y morir, crear algo diferente, algo nuevo y donde valdría la pena de ser orgulloso del hecho de que cada uno de nosotros ha existido alguna vez en nuestra galaxia.