Franz J. T. Lee, septiembre de 2005



El fantasma de la revolución permanente persiguiendo a Bush y desafiando el Fascismo Mundial



Después de Nueva Orleans, nadie debería seguir dudando, que el fascismo mundial se está extendiendo, incluso en los países metropolitanos mismos. Durante la era oscura del punto fijismo político, nutrido por la caza de brujas “comunista” proveniente de la “Guerra Fría” yanqui, endemoniado y exorcizado por el Catolicismo Romano y otras religiones a nivel mundial e infectado por una viril epidemia racista y anti-comunista, en Venezuela, igual que en otras partes, los términos ideológicos como “Marxismo” y “Socialismo” fueron convertidos en palabras de significado diabólico, terrorista y anti-cristiano, que fueron utilizadas al antojo de cualquiera, sin que este tenía la más mínima idea de lo que realmente significaban.

Los kinder, las escuelas y las universidades venezolanas no escaparon del veneno ideológico de esta campaña global del control mental.

Hasta hoy día reina la ignorancia en cuanto al marxismo y para los pocos verdaderos camaradas revolucionarios marxistas en Venezuela y América Latina, sigue siendo una locura de ser sabio, de criticar a los reformistas, revisionistas y contrarrevolucionarios.

Esto es la razón, por qué tienen que añadir docenas de adjetivos al concepto “socialismo”, en su empeño de no ser clasificado por parte de los medios masivos como “castro-comunistas”, como “marxistas”, como “terroristas” o incluso como “trotskistas”.

Una vez etiquetado un “-ista” defendiendo algún “-ismo” ideológico, lo desarman a uno, ya no lo toman en serio y por lo tanto uno está condenado al olvido revolucionario.

La panacea “políticamente correcta” contra tal ostracismo social, siempre ha sido la de ser un “demócrata”, un “verdadero demócrata”, que cree firmemente en el sistema, en el mercado, el trabajo y las mercancías del consumo.

Ya hemos tenido toda una galaxia de “socialismos”, entre otros, Socialismo Africano, Socialismo Cooperativista, Socialismo Cristiano, Socialismo Democrático, Democracia Socialista, Socialismo Arabe, Socialismo Revolucionario, Socialismo Real, Socialismo Real Existente y como corona de todos, el Socialismo Nacional de Hitler.

Hoy día hemos llegado a un “Nuevo Socialismo” y a una “Democracia Verdadera” post-capitalista del Siglo 21.

Hace poco, en mi artículo “Venezuela: ¿Qué es la Revolución Socialista Marxista?”, escribí: “Cualquier Socialismo „viejo u obsoleto“, „real o existente“, „ortodoxo o dogmático“, „social-democrático o democrático verdadero“, nuevo u original de cualquier siglo, primeramente, como punto de honor y de partida, tiene que pasar ante los ojos críticos de Marx y Engels, de Lenin y Trotski y tiene que conocer la concepción marxista viviente del Socialismo”.
http://www.vheadline.com/readnews.asp?id=45593

Además enfaticé, que:

“Hablar del Socialismo sin haber estudiado a Marx es igual que un Cristiano, que nunca ha leído el Nuevo Testamento o escuchado de Jesucristo”.

Ahora, ¿Qué entendía Marx por Socialismo? ¿Por una libre asociación de creadores dignos de su naturaleza humana? ¿Hasta dónde esto es relevante para la Práxis y Teoría de la Revolución Bolivariana?

Ya para siglo y medio, el Marxismo o fue saqueado científicamente para darle al capitalismo una nueva prórroga, o fue falsificado, desfigurado y violado ideológicamente por unos medios masivos tanto burgués-capitalistas como “socialistas real existentes” al rededor del globo. Al fin y al cabo, el montón de teorías “dependentistas” del Tercer Mundo y su correspondiente “desarrollismo” socialista o democrático, apuntaron contra el Marxismo, especialmente contra las teorías imperialistas de Lenin, Rosa Luxemburgo, Rudolf Hilferding y Leon Trotski.

En la educación burguesa, se separó cuidadosamente el capitalismo del imperialismo; en todas partes aparecieron anti-imperialistas que no fueron anti-capitalistas. Incluso el nacionalismo africano sufrió de este cáncer mental, que fue una ruptura completamente absurda en la economía política marxista. Alejandro Magno fue imperial, pero no era un imperialista; por el contrario, Cecil John Rhodes era un archi-imperialista. Para desarrollar una práxis científica incisiva y una teoría filosófica decisiva, los Bolivarianos tienen que ser precisos en la formulación de sus conceptos estratégicos, en la elección de sus herramientas de lenguaje revolucionario y sus armas de la acción y del pensamiento emancipatorio.

Probablemente durante la época de la acumulación primitiva del capital, Jesucristo - si es, que vivió - estaba contra los gobernantes imperiales, contra Poncio Pilato y echó los usureros fuera del Templo, pero ciertamente nunca pudiera haber sido un anti-imperialista moderno o incluso un paradigma para un socialista anti-capitalista. En Europa, después del capitalismo nacional, liberal y competitivo, el capitalismo de monopolio, es decir, el imperialismo fue introducido en 1870, seguido por la Conferencia de Berlín de 1884/1885 y la resultante distribución hambrienta del mundo colonial entre los buitres capitalistas imperialistas europeos.

Esto era el imperialismo, una fase tardía del capitalismo, de la colonización misma.

De manera similar, hasta la “teología de liberación” y el “socialismo cristiano” a nivel global - claro, como siempre, respetando de verdad su inocencia y su ingenuidad científica - con pocas excepciones, al fin también terminaron en la negación de los avances científicos del materialismo burgués mismo y se desarrolló la ilustración teórica socialista a través de Hegel, Feuerbach, Marx y Engels.

Algunos renegados políticos contrarrevolucionarios que forman una llamada “clase política” en sí, incluso hoy día siguen dudando que en Venezuela está ocurriendo actualmente una revolución social. Bueno, deberíamos preguntarles: ¿Entonces por qué los intentos de varios golpes militares organizados por los Yanquis, por qué el sabotaje petrolero, por qué las amenazas permanentes de asesinar al Presidente Chávez y por qué el peligro de una intervención militar estadounidense en Venezuela?

¿Cómo se explica la popularidad de Chávez, que está en crecimiento progresivo y por qué la economía está mejorando a saltos?

También ¿por qué los “Chavistas sin Chávez” - los contrarrevolucionarios corruptos - llegaron a existir en Venezuela, si no hay revolución social aquí?

¿Si los intereses nacionales e internacionales de las clases dominantes en Venezuela no se encuentran en serio peligro?

Por lo tanto, por causa de la creación de una verdadera vanguardia socialista y anti-capitalista y sus correspondientes cuadros revolucionarios y para que avance el Socialismo, que, per definitionem es nuevo, científico y filosófico, es obligatorio estudiar la práxis y teoría marxista y cómo se desarrollaron a través del planeta entero durante los últimos 150 años. En otras palabras, urgentemente necesitamos una Misión Bolívar, Marx, Engels, Lenin y Trotski; y después una Misión Lumumba, Ho Chi Minh, Mao tse-Tung, Ché Guevara, Fidel Castro y Hugo Rafael Chávez Frías.

¡Una revolución socialista no sólo vive del pan! ¡Necesita urgentemente la Práxis y Teoría Marxista viviente e innovadora!

Sólo así, la vanguardia bolivariana podría descubrir el método marxista revolucionario político económico, que define de manera precisa las clases sociales y sus correspondientes intereses y luchas de clase económicos y políticos, y que no sólo describe las “clases políticas” lógico-formales.

También, entonces nos daremos cuenta, que “El Capital” de Marx no fue otra obra más de la economía nacional del siglo 19; que no fue sólo la perfección de la economía política de Adam Smith o de David Ricardo. Comparado con los economistas burgueses clásicos, la “teoría laboral del valor” de Marx no fue desarrollada exclusivamente para describir los precios en términos de cantidad de tiempo laboral, no sólo calculaba los precios, las plusvalías o los equivalentes, al contrario, reveló, que el trabajo del trabajador fue explotado y por lo tanto desenmascara las verdaderas contradicciones entre amo y esclavo en el modo de producción capitalista. Verificó científico y filosóficamente, que bajo el capitalismo nunca se podrían abolir las relaciones entre amo y esclavo “verdaderamente democráticas”, que son la explotación, dominación, discriminación, militarización y alienación de todas las clases trabajadoras.

“La Fenomenología del Espíritu” de Hegel explica el desarrollo completo de la sobreestructura de la sociedad burgués-capitalista, del Espíritu Global y de la Razón alias el Capital. “El Capital” de Marx explica la esencia básica material, infraestructural y económica del capital, su origen, sus leyes tendenciales de desarrollo, su cenit y su muerte inexorable. Un serio estudio socio-económico de esas dos obras maestras revelará, que por definición, también en Venezuela, el Socialismo es la negación dialéctica del Capitalismo.

Es raro, que en 1887 fue el “renegado” (Lenin) Karl Kautski - quien en su juventud originalmente era marxista - que publicó un folleto con el título “Las Doctrinas Económicas de Carlos Marx”. Su contenido consistió en la típica aproximación burgués-económica, que influenció profundamente otras obras, incluso algunas disertaciones marxistas, por ejemplo, “Economía Política y Capitalismo” de Maurice Dobb o “Estudios en la Teoría Laboral del Valor” de Ronald Meck.

En la medida que “maduraron”, muchos teóricos originalmente marxistas como Karl Kautski, Edward Bernstein, Joseph Stalin, Georg Lukacs o Max Horkheimer luego se arrepintieron de sus “pecados juveniles” y comenzaron de corromper el mejor, convirtiéndose así en peligrosos contrarrevolucionarios, reformistas y Mencheviques. Algunos desarrollaron nuevas ideologías intra-sistémicas, con sus correspondientes prácticas contrarrevolucionarias, que favorecieron todo, excepto la lucha de clases de los trabajadores y la emancipación socialista. La historia de la Segunda Internacional, de la “Segunda y media” y de la Tercera Internacional confirma lo anterior.

Ernest Mandel, el famoso economista marxista, en sus dos obras - una disertación voluminosa llamada “Teoría Económica Marxista”, publicada en francés en 1962 y una tesis para el doctorado en filosofía en la Universidad de Berlín, publicada como “Capitalismo Tardío” en 1972 - contrarias a la aproximación unilateral de Kautski, explicó lo que Marx entendió de ser “verdaderamente humano” y lo que entendió del socialismo científico y filosófico, siendo una “asociación libre” de productores, que conscientemente transcenderán para crear una sociedad “digna de su naturaleza humana”.

Aquí, Marx indicó claramente, que no sólo “criticaba” el capital, sino al contrario, que concretamente quería tumbar el poder del capital. Así que fue Marx, que pavimentó el camino socialista hacia la transición histórica actual de la Producción Laboral a la Creación Socialista, de la Lucha Revolucionaria de Clases a la Emancipación Humana.

En un documento, “Hegel, Economía y el Capital de Marx”, Cyril Smith comenta de manera muy acertada, que el objetivo de Marx “no fue el de ‘explicar el capitalismo’ (una palabra que nunca utilizó), sino comprender, cómo la humanidad podría liberarse de las garras de ese poder social mortal, explotador y atomizador, que llamaba ‘capital’. Este objetivo penetra cada frase de ‘El Capital’”.


En “El Capital”, cuando habló del trabajo, Marx quiso decir “trabajo asalariado” moderno, cosa que consideró como una posibilidad para desalienar el trabajo mismo. De hecho, consideró al trabajo desalienado como “libre actividad creativa”.

Escribió: “El trabajo es la auto realización del hombre dentro de la alienación o como hombre alienado”.


Para Marx, no podía existir ningún socialismo sin creatividad y creación humana. Sabía, que la libre actividad creativa humana, el ejercicio de los poderes creativos humanos, es lo que se encuentra cerrado y torturado dentro de los actuales procesos globales inhumanos del trabajo asalariado. Los economistas burgueses del pasado y Hegel investigaron esas formas del trabajo asalariado alienador, pero no podían cuestionar su existencia, no podían negar el trabajo y el capital, porque, según Marx, ellos mismos eran “hombres alienados”.

Esto valía también para los Mencheviques reformistas, para los revisionistas de Kautski y Bernstein, para los traidores “social democráticos” de la Segunda Internacional y para los seguidores de Stalin de la tardía Tercera Internacional; especialmente para todos aquellos contrarrevolucionarios que hicieron estragos con la práxis y teoría socialista en los siglos 19 y 20, y que las redujeron a una especie de criatura “real existente” de tipo Frankenstein.

Por cierto, lo anterior también vale para sus firmes adherentes contemporáneos, que tratan de robarle a la Revolución Bolivariana su propia auto determinación creativa y sana. De hecho, con la ayuda de la Junta Bush, tratan permanentemente de asesinar o de secuestrar su liderazgo político y de echar a perder a su conciencia socialista emergente y a su vanguardia revolucionaria.

Sin embargo, ni un paso atrás, todo esto lo harán en vano!

Inter alia, las razones transhistóricas son las siguientes:

- En Venezuela, la Revolución Bolivariana no llegó a existir por algún accidente histórico o como resultado del capricho del Presidente Chávez, sino simplemente como resultado de una necesidad emancipatoria humana a nivel global, que catapultó a Chávez en la línea frontal de la revolución mundial.
- Esta ocurre durante una crisis mundial energética, que sacude los propios fundamentos productivos del actual orden mundial, de los grandes poderes y de sus futuros competidores. Venezuela posee masivas reservas de petróleo, gas, agua, oxígeno y otros recursos naturales, incluyendo minerales y metales estratégicos y una gran biodiversidad, que son esenciales para la futura sobrevivencia de América Latina, incluso la de los EE.UU. y de la humanidad misma.
- La Revolución Bolivariana - junto con sus homólogas en otras partes, por ejemplo, en Colombia, Bolivia, Perú, Ecuador, Palestina o Nepal - es nueva, auténtica y original. Tiene un carácter transicional y emancipatorio, es decir, nació en las vísperas del siglo 21, del Tercer Milenio, en una época decisiva, donde la sobrevivencia de la propia especie humana está en juego, en la era de la decaída del capitalismo y del imperialismo.
- Es un producto histórico negando el llamado “neoliberalismo” o la “globalización”, términos eufemísticos para el actual terrorismo mundial feroz e imperialismo fascista. En la tradición transhistórica de la verdadera Negación del Globofascismo, la Revolución Bolivariana sólo puede desaparecer, cuando su Afirmación misma desvanece en el olvido. Como tal, igual que Fénix, tiene la capacidad emancipatoria de regenerarse a través de todo el globo, en diferentes tiempos y espacios.

Es la punta del iceberg de la revolución mundial permanente, que por primera vez crea sus propias condiciones globales objetivas, subjetivas y “transjectivas” para superar la todavía feroz Revolución Francesa capitalista, incluyendo todas sus revoluciones sociales particulares en diferentes tiempos y espacios.

- Desde suelo latinoamericano, desde su tumba en México, el “fantasma” de la revolución permanente de Leon Trotski ahora persigue a Bush, desafiando el Fascismo Mundial. Su actual punta de lanza es la Revolución Bolivariana.
- Finalmente, en anticipación y en expectativa, para millones del “Tercer Mundo” y de otras partes, la Revolución Bolivariana refleja actualmente el desarrollo dialéctico igual, desigual y combinado de las fuerzas, relaciones y procesos revolucionarios globales hacia un verdadero éxodo, hacia una posible Emancipación Humana post productiva, post capitalista, creativa y creadora. Como el propio Presidente Chávez advirtió, no nos queda mucho tiempo para salvar la Naturaleza planetaria y la Sociedad terrenal, para salvar la humanidad de la extinción. Quizás, sólo quedan algunas décadas para la urgente Emancipación Humana.

El capitalismo nació con sangre y sucio en cada poro, su opuesto, su Negación, el Socialismo, brilla desde el Pico Bolívar, invitando a la Humanidad con una sonrisa creativa, de no capitular ante la carnicería viciosa del Imperio Mundial Orweliano del norte.