Franz J. T. Lee, julio de 2005



Hacia el Desarrollo de una Nueva Ciencia y Filosofía para la Revolución Bolivariana



En una reciente entrevista de dos horas con el Presidente Fidel Castro en el programa “Dossier” de Walter Martínez en Venezolana de Televisión, fue un verdadero placer intelectual de experimentar la forma de cómo Fidel, este estudiante “práxico” y teórico de la economía política y del Marxismo, no utilizó ni siquiera una sola vez el tan gastado, vacío y confundido concepto de la “ideología”, para identificar los fenómenos revolucionarios y de la sobreestructura referente a la Revolución Bolivariana.

Con precisión científica, Fidel mencionó y explicó la filosofía revolucionaria y la teoría emancipatoria. Sería altamente recomendable, que nosotros también aprendemos cómo crear y utilizar nuestros propios conceptos revolucionarios en términos rígidos.

En Venezuela, esto forma parte intrínseca de:

la creación de una subjetividad revolucionaria,
de factores subjetivos revolucionarios,
del fortalecimiento del sujeto revolucionario dentro de la Revolución Bolivariana y
el desarrollo de nuestra propia práxis y teoría revolucionaria.

Sin embargo, somos revolucionarios y emancipadores del Tercer Milenio, y también nuestros problemas teóricos y metodológicos van mucho más profundos, tienen implicaciones históricas y “práxicas” profundas. Por ejemplo, actualmente, las ciencias naturales como lo son la física o la química, la biología y las ciencias “de la vida”, todas cambian sus conceptos fundamentales casi cada década; por otro lado, nuestros términos básicos marxistas políticos y económicos como “valor de uso”, “plusvalía”, “valor de intercambio”, fuerzas de producción, relaciones de producción, lucha de clases, conciencia de clases, etc., en sus contenidos sociales, solamente han cambiado ligeramente; a pesar del hecho de que han ocurrido cambios dramáticos en el modo de producción capitalista desde que Marx redactó “El Capital” a mitades del siglo 19.

Por la ausencia de palabras y conceptos propios para expresar los actuales procesos revolucionarios y emancipatorios fundamentales, ya teníamos que inventar algunas palabras y términos, inter alia, términos como “transhistórico”, “práxis”, “transvolución”, “triferencia”, etc.

Antes de comentar brevemente la necesidad transhistórica de desarrollar urgentemente una Nueva Ciencia Revolucionaria y Filosofía Emancipatoria para la Revolución Bolivariana, es decir, una especie de “Lógica y Cosmovisión Sur” para América Latina, que debería reflejar los nuevos y concretos proyectos como lo son Telesur, Petrosur, ALBA, Petrocaribe, etc., primero dejen que expliquemos de manera general las piedras de tranca prácticas, ideológicas y religiosas, que inhiben su inmediata materialización global. En futuros comentarios resaltaremos además los aspectos fundamentales de tal esfuerzo revolucionario y emancipatorio momentáneo.

Hasta ahora, dentro de la socialización y los procesos educativos, por medio del lenguaje, de las palabras y de la lógica, las clases dominantes y los medios masivos internacionales con sus campañas de “información”, han creado un medio social con el cual pueden (y de hecho lo hacen) controlar, dirigir y canalizar procesos de pensar y sus contenidos. Además, a través de la “libertad de expresión” intra sistémica y reformista, a través del uso de ciertas palabras y conceptos como por ejemplo el término “terrorismo”, acuñando su significado de una manera determinada, es bastante fácil controlar ideas, pensar y pensamientos revolucionarios, eliminar contradicciones, descubrir “crímenes de pensar” y globalizar el Newspeak (Nuevo Lenguaje).

Desde el kinder, a los niños se les ha enseñado a memorizar, a orar, a recitar el credo, la Santa María, el Santo Rosario, todo de memoria; de manera igual se les enseñó de aprender un poema de memoria, de repetir pasivo y exactamente lo qué el profesor y el cura enseñan, de tener miedo de preguntar para no revelar su “estupidez” y de repetir como un loro cada cinco minutos ¡Gracias a Dios¡, “Si Dios quiere”, etc.

Como manifestó Fidel Castro, respetamos todas las creencias y todos los credos religiosos, pero también respetamos a aquellos que no creen; así y en un verdadero sentido cristiano, queremos saber la verdad, para que la verdad nos haga libres. En este espíritu científico y filosófico continuamos con nuestros comentarios.

Por ahora es muy bien conocido, que en el mundo colonial, la destrucción sistemática del actuar y pensar creativo, independiente y nativo, de la teoría simple, autóctona y natural, y de la filosofía social indígena, es decir, el mismo cruel y brutal Holocausto Mental de millones, era parte intrínseca de la Conquista, de “civilizar y cristianizar” a los “no civilizados”, de “el peso del hombre blanco”. En realidad y por razones de la venidera extensión de la acumulación del capital a muchos continentes y para muchos siglos, la colonización estaba al punto de conquistar nuestras propias mentes y almas, de desarrollar mecanismos y relaciones de amo y esclavo, para que podríamos internar y eternizar nuestra propia explotación económica en defensa del status quo feudalista, oligárquico, dominador, divino y papal, alcanzando la realidad global del imperialismo corporativo del siglo 21.

De esta manera y anacrónicamente, hasta el día de hoy, millones en Asia, Africa y América, todavía defienden su “religión personal” o su “Dios privado”. ... Fíjense, que incluso éstos últimos ya mucho tiempo atrás han sido borrados por la Razón, la Ilustración y la “Civilización Occidental”, y en cuanto a dioses no europeos se refería, han sido degradados de manera arrogante por Europa a la superstición, el vudú pagano o el animismo salvaje.

Es triste decirlo, pero de facto, el Dios europeo colonial de la Conquista - como Cesar o Napoleón - mucho tiempo atrás ha pasado las anchas y largas del Rubicon planetario, los vastos océanos y los continentes sin fin, y actualmente celebra como la Razón globalizada, es decir, como el Capital, su veni, vidi, vici imperial y espiritual sobre Africa, Asia y América Latina.

Al mismo tiempo, esta divinidad exportada por el Cristianismo, ha causado gigantescos y complejos problemas para la Revolución Bolivariana de hoy, que necesitan ser vencidos por una Nueva Ciencia Revolucionaria y Filosofía Emancipatoria, por el posible Nuevo Socialismo del siglo 21. El clero y la nobleza caídos históricamente nunca entendieron de verdad lo qué pasó con ellos, no podían hacer nada contra la masacre de la dialéctica y de la Razón.

Todas estas masacres, genocidios y “mentocidios” físicos y mentales, fueron introducidos por el Estado Iglesia feudalista militarizado, involucrado en una “Guerra de mil años”, por las emergentes sociedades misioneras burgués-capitalistas, como lo es la Sociedad Misionera de Wilberforce de Londres, que reeducaba los campesinos, siervos y esclavos como futuros esclavos asalariados, que hasta el día de hoy ha llenado nuestros cerebros con una ideología colonial europea, con sistemas de creencia capitalistas, costumbres egoístas, valores racistas, ritos religiosos caníbales, una ética de clase dominante y con religiones racistas, patriarcales, monoteístas y alienadoras, que nos enseñaron cómo convertirnos en “portadores de agua” dóciles y en “leñadores” pacifistas, para nuestros nuevos amos imperialistas.

Este proceso alienador y anti-intelectual destruyó muchas capacidades y funciones cerebrales o por lo menos los desactivó; funciones que más tarde difícilmente fueron recuperadas en las escuelas y universidades públicas. De esta manera fue fabricada la falacia que pensamos en palabras y que las palabras piensan por nosotros; de hecho, muchos estudiantes creen que sólo basta con adquirir centenares de palabras de memoria y acumular la mayoría de frases posibles, para tener un verdadero chance de convertirse en “think tanks” inteligentes enciclopédicos caminantes. De la misma manera leemos diariamente los periódicos, buscando “información” trasmitida por palabras. Sin embargo, si no pensamos por nosotros mismos, es decir, si no leemos entre las palabras y líneas, entonces nunca sabremos lo que está pasando con nosotros o lo que está pasando en Venezuela y el mundo.

Durante el último medio siglo e incluso antes, en Venezuela y el mundo, esto es precisamente lo qué ha pasado mayormente en nuestras clases universitarias de las ciencias sociales, nuestras escuelas, instituciones sociales y culturales y en casi todos los discursos presidenciales a nuestras naciones respectivas, especialmente aquellas de Bush, con la excepción de nuevos líderes revolucionarios como Hugo Chávez y Fidel Castro.

En un comentario anterior explicábamos, que para el triunfo de la revolución burgués democrática capitalista a nivel de la sobreestructura, ésta tenía que sustituir el geocentrismo y la lógica formal con el heliocentrismo y la dialéctica, que reflejaron la transformación de un modo de producción esclavista y agrícola en una producción industrial y tecnológicamente superior; también se cambiaron las fuerzas productivas impulsadoras a nivel energético, y con ellas todas las relaciones laborales y del capital naturales y sociales. También señalábamos que el capitalismo imperialista corporativo globalizado sólo puede ser aniquilado y reemplazado por un modo superior de creación y de creatividad micro, meso y macro cósmica, con una Ciencia, Filosofía y Emancipación completamente nuevas.

En tendencia y latencia, esto es probablemente el contexto transhistórico de lo qué tiene en mente el Presidente Hugo Chávez y de lo qué anticipa con un Nuevo Socialismo del Siglo 21.

Este esfuerzo emancipatorio presupone que evaluamos nuestro actual panorama global en paradigmas espaciales precisas y en parámetros temporales incisas, tomando en cuenta lo qué una vez he formulado como el Síndrome de los Polinesios.

Me permito explicar de manera muy simplificada, algo fundamental para la victoria emancipatoria, que tiene que ver con los procesos complicados y combinados de los varios niveles de Práxis Científica y de los diferentes grados de Teoría Filosófica, es decir, de la complejidad del Hacer y Pensar Humano revolucionario en el planeta tierra, y con el adquerimiento de conciencia histórica y conocimiento filosófico de las realidades globales actuales.

Durante los últimos 6 años, los extraños secretos de lo anterior le han causado graves dolores de cabeza a la administración Bush, y han producido una serie de mayores fracasos en los planes intervencionistas de la pandilla fascista de Washington; lo que fuera que hicieron para tumbar el Gobierno Bolivariano en Caracas, todo terminó en un fiasco total.

Nadie ha realmente estudiado este fenómeno Bolivariano científico y filosóficamente, es decir, concretamente y conscientemente, para ubicarlo en el contexto de una nueva lógica, una nueva cosmovisión, un nuevo socialismo.

Por lo tanto vamos a resumir brevemente el “Síndrome de los Polinesios” para explicar este asunto.

Claro, lo qué explicamos aquí, tiene que haber pasado a través de todo el “Tercer Mundo” durante la época del “Descubrimiento” y de la “Conquista”. Además, independiente del hecho, si este cuento corresponde a la verdad histórica o no, sólo nos importa aquí su relevancia simbólica.

El Capitán James Cook, el famoso explorador británico del siglo 18, cuyo nombre se encuentra en toda Polinesia, una vez narraba en su diario, cómo su gigantesca Carabela se aproximaba a una de las islas, y que los nativos estaban jugando y corriendo en la playa, ocupados con sus actividades diarias.

Nadie de ellos notaba algo extraño. Su vida continuaba de manera normal, cuando la Carabela se acercaba. Nadie tenía una premonición del inminente peligro y del comienzo del fin de su mundo. Los nativos miraron hacia el océano, pero no registraron nada extraño en el horizonte, de hecho, nada en absoluto. Una excelente prueba de que uno percibe cosas o la realidad no sólo con los ojos o los sentidos, es decir, por la acción física, sino también a través del relacionamiento mental, a través del pensar, de la teoría. Algo que no tiene relación en absoluto con nuestro cerebro, con nuestros pensamientos y nuestro intelecto, algo que nunca hemos visto o escuchado y que nunca nos fue comentado o enseñado, nos queda incomprensible; no lo podemos capturar con nuestra imaginación y para nosotros simplemente no existe.

Sin embargo, como sigue narrando el Capitán Cook, su barco ancló y la tripulación se preparó a pisar tierra firme, razón para la cual bajaron sus pequeñas canoas al agua.

En el mismo momento en que los pequeños botes tocaron la superficie del océano, se soltó el caos en la playa de los nativos. Perdieron sus cabezas corriendo lleno de pánico en todas direcciones y no sabían qué hacer. Era la similitud con sus propias canoas que les hizo posible notar, que los botes de Cook se les estaban acercando. Esto fue la relación que tuvo que establecerse para este encuentro histórico y para la perceptibilidad mutua.

Sin embargo y en cuanto nos interesa aquí, son precisamente las cosas que no fueron y no podían ser comentados. Imaginémonos, que en este tiempo, se podía haber establecido algún tipo de comunicación social entre la tripulación británica y los Polinesios. El Capitán Cook les hubiese contado a los nativos Polinesios de la existencia de otros mundos, de continentes enteros, civilizaciones, culturas y pueblos que compartieron el mismo planeta con los Polinesios. También les hubiese contado, que los Británicos ya habían descubierto y colonizado partes de Asia, Africa y América Latina, y más importante, que la tierra era redonda y se movía; también, que los colonizadores practicaban una religión llamada Cristianismo, en donde sus creyentes simbólicamente comen la carne de su salvador, Jesucristo, y beben su sagrada sangre.

Claro, todos los polinesios hubiesen declarado caníbales y vampiros a esos Europeos, totalmente locos y listos para el manicomio. Por otro lado, si los Polinesios le hubiesen explicado al Capitán Cook su lógica y su cosmovisión, sus acciones y creencias, él, como todos los Europeos, los hubiese declarado animales, paganos sin alma, bárbaros y salvajes.

Ahora ¿cuál es la moral de esta historieta, en lo que a nuestra Nueva Ciencia y Filosofía, a nuestra Revolución Bolivariana se refiere?

Comparado con los Polinesios y con referencia a lo qué realmente está pasando actualmente en la Tierra, nos encontramos en una situación peor. Si a los Polinesios los separaban centenares de años del conocimiento y el entendimiento de la entonces actual realidad colonial y capitalista, nosotros hoy estamos peor. Juzgando desde lo qué “sabemos” sobre las noticias rancias, como lo son la decodificación del genoma humano, la manipulación del clima, el hacer cráteres del tamaño de un campo de fútbol en cometas que se encuentran volando a una distancia de varios miles de millones de kilómetros de la Tierra, la creación de mini soles en laboratorios, la diseminación a nivel internacional de mentiras en cuanto al “11 de septiembre”, “Bin Laden y Al Qaeda”, Venezuela y cada esfuerzo de oponerse a este sistema, tenemos que concluir, que miles de millones de nosotros, los Polinesios modernos, nos encontramos a años de luz de las actuales realidades y peligros que amenazan nuestra propia sobrevivencia. La NASA, el Pentágono y los Servicios Secretos saben de cosas, las cuales no nos pudiésemos imaginar ni siquiera en nuestras pesadillas más fuertes, incluso si ocurrirían justo frente a nuestros ojos.

Finalmente, dentro del contexto de las actuales guerras de información, las campañas de desinformación, los obsoletos sistemas educativos, las descaradas mentiras y obvios engaños de los medios masivos, las ya inhumanas condiciones de vida en este planeta, las armas de destrucción masiva acumuladas por los países metropolitanos y los trágicos límites de una mente lógica formal, bi-cameral y binaria, encarcelada en un sistema universal rígido, encadenada por las garras religiosas, deberíamos darnos cuenta, que si no hacemos y pensamos rápidamente algo realmente nuevo, entonces nuestra conciencia humana, nuestra acción revolucionaria, nuestra trascendencia emancipatoria, nuestra propia transvolución humana, es decir, nuestro propio infierno, cielo, purgatorio, limbo y nirvana, están todos en serio peligro de conflagración global y universal. Incluso más, si pasa algún accidente en la creación experimental de unos futuros mini soles en nuestros laboratorios franceses.

Si los “condenados de la tierra”, en unión con sus aliados amenazados alrededor del globo, no deciden inmediatamente de actuar científicamente y pensar filosóficamente, de buscar un éxodo emancipatorio del epicentro de este perverso sistema, entonces desvaneceremos todos en este Moloch Imperialista Corporativo.