Franz J.T. Lee, marzo de 2005
Venezuela: Lo que debe ser Nuestro Socialismo
?Tenemos
que inventar el nuevo socialismo para el siglo 21. El capitalismo no
es un modelo de desarrollo sustentable?.
Hugo
Chávez Frías, 4 de marzo de 2005.
Una
cosa es inventar algo nuevo, original, auténtico e indígena,
que no tiene parecido y nunca antes existió en ninguna parte.
Otra cosa completamente diferente es ?inventar un nuevo socialismo?
en Venezuela y América Latina.
A
nivel global esto significa precisamente que tenemos que inventar
?nuestro socialismo?, creado por nuestra realidad histórica
contemporánea, sirviendo a nuestras necesidades
revolucionarias y emancipatorias y de este modo a los intereses
proletarios de las clases trabajadoras y de todos los pueblos
explotados, dominados, discriminados y alienados alrededor del
planeta.
Para
alcanzar este objetivo momentáneo, una conditio sine qua non
es saber, qué es el socialismo, qué es el capitalismo,
qué es una revolución socialista y qué es una
revolución capitalista en primer lugar. Primero tenemos que
identificar científicamente al socialismo mismo como una
realidad histórica y sólo entonces podemos diferenciar
filosóficamente nuestro nuevo socialismo.
No
debemos olvidar que a través de los últimos 150 años
hemos experimentado una galaxia de diferentes apariencias del
socialismo: ?socialismo verdadero?, ?socialismo utópico?,
?democracia social?, ?comunismo?, ?socialismo soviético?,
?Marxismo?, ?Marxismo-Leninismo?, ?socialismo chino?, ?socialismo
árabe?, ?socialismo cristiano?, ?socialismo africano?,
?socialismo internacional?, ?socialismo democrático?,
?democracia socialista?, ?socialismo co-operativo?, ?socialismo
revolucionario? y el peor de todos, el ?socialismo nacional?, que fue
el Nazismo y el Fascismo. De hecho y para colmo, una vez ¡Carlos
Andrés Pérez era un ?socialista internacional? y
además, apenas se acaba de juramentar el nuevo Primer Ministro
?socialista? de la Portugal capitalista!
Es
extremadamente peligroso manejar tan imprudentemente conceptos
filosóficos como ?revolución?, ?teoría? o
?socialismo?, y en consecuencia los convertimos en inútil paja
ideológica o en unas cáscaras vacías que como
armas reaccionarias sólo les pueden servir para las campañas
de desinformación por parte de las agencias de prensa
internacionales como lo son Reuters, Fox News, CNN, etc., que a su
vez sirven a los intereses de clases imperialistas.
Si
no sabemos qué significa un concepto específico,
entonces a lo mejor deberíamos evitar completamente su uso y
formular nuestros propios conceptos teóricos para darles
nuestras connotaciones revolucionarias propias. Esto lo hizo el
Presidente Julius Nyerere de Tanzania 40 años atrás y
llamó su proyecto de liberación simplemente y al estilo
africano Ujamaa. Esto era nuevo porque no era la resurrección
de alguna paja ideológica obsoleta o de dogmas y doctrinas
desgastadas y masticadas una y otra vez.
Si
sabemos con precisión científica e incisión
filosófica lo qué hacemos y hablamos sobre el
Socialismo en Venezuela y América Latina, entonces tenemos que
aplicar esto en su realidad total, en su contexto transhistórico,
como proceso global revolucionario y emancipatorio. Entonces, el
Socialismo ni siquiera necesita los adjetivos ?científico? y
?filosófico?, porque es esencialmente y existencialmente
ciencia y filosofía proletaria de los trabajadores, es decir,
práxis ciudadana creadora y teoría creativa
popular.
Durante
la Inquisición Española, cuando Europa había
caído en la barbarie, en la oscuridad total y en la
contemplación, meditación, teología y metafísica
católica, romana, imperial, absolutista e idealista, ya
Avicenna y Averroes - los antepasados materialistas aristotélicos
del actualmente muy honrado Presidente de la República
islámica de Irán Mohammad Jatami - sabían lo que
lo anterior realmente significa y lo de qué se trata con el
Socialismo: sabían sobre natura naturata y natura naturans,
sobre naturaleza y sociedad creadora, creativa y creada.
En
un comentario previo en Vheadline, llamado ?Venezuela: El Talón
de Aquiles del Imperio?, expliqué los procesos transhistóricos
y los vínculos revolucionarios del Socialismo como Opuesto,
como Negación del Capitalismo.
El
asunto es que el Socialismo es la Negación dialéctica
de un verdadero y definido proceso mundial y de un sistema, que en
todas partes refleja varias formas de una apariencia explotadora y
dominadora, que siempre son apariencias de una misma cosa, del
Capitalismo. Su nexo global es el dinero, son las relaciones de
dinero, las relaciones de cosas y la alienación. Esto es lo
que la Revolución Bolivariana como Socialismo tiene que negar:
el Capitalismo en Venezuela, América Latina e incluso en el
Universo.
<"
target=l>http://www.vheadline.com/readnews.asp?id=26528>
Así
que a escala mundial, el Socialismo como Negación se
identifica a través de su propia Afirmación, que es el
Capitalismo. Aquel que sabe qué es el Capitalismo en Venezuela
sabe qué es el Socialismo en América Latina. Y por lo
tanto sabemos qué es la Revolución Mundial Permanente
de Trotski, el proceso dialéctico, las violentas e inexorables
luchas de clases entre los dos lados de la misma cosa: de la
Globalización, de la Producción, del Proceso del
Trabajo, de la Historia.
Urgentemente
tenemos que introducir una ?Misión Marx y Engels? dentro de
nuestras Universidades Bolivarianas. Aquí en Mérida ya
hemos hecho una pequeña contribución hacia esta
necesidad emancipatoria internacional.
(Véase:
<"
target=l>http://www.franzlee.org/titulo2.html>)
Todo
esto muestra precisamente lo qué el Presidente Chávez
está negando y lo qué es el quo vadis de la Revolución
Bolivariana; muestra lo qué es Anti-Capitalismo,
Anti-Imperialismo, Anti-Corporatismo, Anti-Imperio, en fin, lo qué
es el Socialismo, que de todos modos ab ovo es nuestro.
De
este modo también sabemos lo que hay que superar y aniquilar,
para realizar la Constitución Bolivariana y lograr la
Emancipación.
Sin
embargo, ambas, la vieja Constitución puntofijista y la actual
Bolivariana todavía coinciden en un asunto esencial muy
delicado: ambas protegen la quintaesencia del capitalismo, que es la
propiedad privada de los medios de producción. Esto,
Compatriotas, es algo sobre lo cual tenemos que reflexionar
seriamente. Por cierto, la Revolución Bolivariana ofrece
muchas alternativas, pero el modo de producción dominante en
Venezuela sigue siendo el Capitalismo.
Sólo
en este sentido, el Socialismo se vuelve necesidad revolucionaria en
Venezuela. Cualquier otro tipo de ?socialismo? seguramente llevará
a la ruina y destrucción total de América Latina,
llevará a la Segunda Conquista y al Imperio Norteamericano
Orweliano.
Un
?socialismo? que necesita un adjetivo especial para su identificación
no está parado sobre sus propios pies dialécticos, sino
está lógico-formalmente cojo, es ideológico y
por lo tanto no puede sobrevivir ni existir.
Actualmente,
aunque todavía nos encontramos al pie de la atalaya
emancipatoria y por lo tanto no podemos ver su aviso suficientemente
claro, no podemos comprender su verdadero anti-capitalismo, su
verdadero socialismo, no obstante, la Revolución Bolivariana,
con todo su momento y velocidad acelerada, impulsada por los ataques
feroces de la Globalización, se convierte con progresión
geométrica en la propia punta del iceberg de la Revolución
Global Permanente, chocando de manera fatal con la Titánica
capitalista, que se está hundiendo rápidamente.